IDEOLOGÍA

29 noviembre, 2011

por David Muñoz

1. Cita 1

“Los guerreros espartanos de Miller comunican de forma honesta y abierta el desprecio por los civiles que han sentido las castas de guerreros feudales a través de las eras. Una actitud que contrasta abiertamente con las simpatías americanas, que siempre solían apoyar a los granjeros y los tenderos – ciudadanos soldados- del tipo que valientemente toman las armas para ayudar a su país, adaptándose y entrenando bajo los disparos. Desgraciadamente, el cómic de Frank Miller y la película “300” ridiculiza a ese tipo de soldado”.

El escritor David Brin, de una entrada de su blog en la que explica muy bien porque la película “300”, basada en el cómic de Frank Miller del mismo título, es una obra de propaganda derechista que no se diferencia mucho en sus intenciones de la última obra de Miller, “Holy Terror!”, cuyo propio autor ha descrito de esa manera. Brin escribió sobre “300” tras leer la entrada del blog de Miller en el que esté empezaba insultando a los manifesantes del 15-M norteamericano y terminaba recomendándoles que se alistaran en el ejército.

2. Texto y subtexto

Hace unas semanas vi “Redbelt” la última película del guionista y director David Mamet.

Tal y como él explicó hace no mucho en un texto que dio bastante que hablar, Mamet es muy conservador desde el punto de vista político. Supongo que a algunos críticos españoles, que parecen incapaces de aceptar que alguien puede ser inteligente y ser de derechas (y llevar “gorra de director” y tener barba), les sorprendería. Pero a los que llevamos tiempo siguiendo su obra, no nos extrañó en absoluto. Porque antes de hacer esa especie de confesión pública, Mamet se había retratado decenas de veces en su obra.

Porque, como he dicho aquí ya muchas veces, ninguna de las decisiones que tomamos al escribir son inocentes. Todas hablan de nosotros. Aunque a veces nos cueste aceptarlo (siempre que se escriba desde la honestidad, me refiero).

¿Y quién es el Mamet que se autoretrata en “Redbelt”? ¿cómo ve el mundo?

Veamos (ah, si alguien no la ha visto aún, mejor que deje de leer; voy a tratar de no destriparla entera, pero aún así es inevitable que cuente parte del argumento):

Este es Terry, el dueño de una modesta academia de jiu-jitsu. Terry es ex marine. Un tipo duro. Pobre pero honrado. Como profesor es excelente. Severo y exigente, pero también comprensivo. Vamos, que no tiene ni un solo defecto. Si acaso, se pasa de bueno.

Los alumnos de Terry son sobre todo policías y ex combatientes como él. El rubio de la foto de abajo es un ex policía y juega un papel bastante importante en la trama. En “Redbelt”, todos los policías (y deás fuerzas del orden) que aparecen están descritos de una manera positiva.

Otro personaje importante: Laura, una abogada (una “civil”) que entra en la vida de Terry de forma bastante rocambolesca. A Laura le ha ocurrido algo muy malo. Está destrozada. Necesita ayuda.

Sondra, la mujer de Terry. Se ocupa de llevar las cuentas de la academia y está harta de la poca vista para los negocios que tiene su marido. Es el contrapunto pragmático al idealismo de Terry.

Una noche, una estrella de cine (interpretada con mucha ironía por Tim Allen), que tiene el día bajonero, sale de copas solo y un tipo que busca pelea trata de partirle la cara.

Pero ahí esta Terry para salvarle (la imagen de abajo está tomada de una cámara de vigilancia, por eso se ve así de mal). ¡Y sin tocar a su oponente!

Agradecida, la estrella de cine invita a Terry y a su mujer a una fiesta. Terry no se imagina que al aceptar la invitación, está a punto de firmar un pacto con el diablo. Porque todos los “civiles” de la película son diabólicos, especialmente si trabajan en el mundo del espectáculo.No hay nadie que no sea corrupto, amoral o sencillamente despreciable.

Además, el actor le regala a Terry un reloj muy caro, cuyo origen ilegal desencadena la tragedia en el entorno del profesor de Jiu-Jitsu.

Mientras, la abogada vuelve y se apunta a las clases de Terry, recuperando su autoestima y su dignidad.

En la fiesta, además de dejar claro que es alcohólico, la estrella de cine le pide a Terry que trabaje con él en la película que está rodando. Quiere que sea su asesor en las escenas de acción. Además, la mujer del actor le ofrece a la señora de Terry que le ayude en su negocio (que casualmente tiene que ver con la verdadera vocación de Sondra).

Al día siguiente Terry acude al rodaje, donde se encuentra con otros marines que ya están trabajando allí. Tipos duros y honestos, como él. No como el actor, que cada vez se muestra más decadente. Vamos, como un verdadero fantoche.

El de abajo es Terry “practicando” con un colega antes del rodaje. Solo entre ellos existe el honor y la decencia.

Y aunque no lo he mencionado aún, desde el principio de la película sabemos que se está preparando un torneo de artes marciales, y que los organizadores quieren que Terry participe. Pero este se niega. Para él, competir por dinero sería rebajarse.

Pero, ocurre algo inesperado… el policía al que entrena Terry se suicida. Y lo ha hecho… ¡para no mancillar el honor de la academia! Terry le regaló al policía el reloj que a él le obsequió el actor, y éste resultó ser robado. Lo descubrió cuando iba a empeñarlo.

La mujer del policía arremete contra Terry. Lo que más parece preocuparla es que las mujeres de los policías suicidas no reciben pensión de viudedad. ¡Sólo piensa en el dinero! Desde luego, que tía… no sabe lo que es el honor…

A continuación pasan muchas cosas, pero lo más importante es:

-Que la mujer de Terry le traiciona (y le abandona) para conseguir el trabajo que le ha ofrecido la mujer del actor .¡Nunca debes fíarte de un civil!

-Y que Terry se ve obligado a participar en el torneo de artes marciales.

-Todo ha sido una conspiración orquestada por el actor y su gente y por los organizadores del campeonato.

-Cuando comienza el campeonato, Terry descubre que las peleas están amañadas.

Y que incluso el campeón, el rival al que proablemente debería enfrentarse en la gran final, está compinchado. Se iba a dejar ganar por Terry para poder tener una “revancha” aún más lucrativa.

Incapaz de ser cómplice de una farsa así, Terry decide abandonar el campeonato.

En el garaje se reúne con la abogada, que en vez de consolarle… ¡le suelta una bofetada!  “¡Espartano, vuelve con tu escudo o sobre él!”, podría haberle dicho. Tras pasar por la academia de Terry, Laura se ha endurecido. Ahora ya puede ser el único personaje femenino positivo de la película. La mujer del guerrero.

Animado por la galleta, Terry vuelve al local donde se está celebrando el campeonato, y se abre paso a hostias hasta el ring, dispuesto a contarle al mundo que aquello es un fraude.

Junto al ring, le espera el campeón, al que Terry vence en una pelea justa.

Conmovidos, el resto de los luchadores homenajean a Terry. Desde la grada, su mujer, que anda por allí con el actor y sus acompañantes, le mira con asco. Pero Laura le abraza. Ahora sí que ha demostrado que es un hombre de verdad.

Y por fin, cuando Terry sube al ring, el viejo maestro de Jiu-Jitsu, el ídolo del protagonista, le hace entrega del honor más grande que puede recibir un luchador: el cinturón rojo.

¿Alguien duda aún de cuál es la ideología que suscribe David Mamet?

¿Podemos decir que “Redbelt” es “sólo entretenimiento”? De acuerdo, es una versión moderna de las clásicas historias de samuráis y está construida sobre el patrón del viaje del héroe. Pero tanto una referencia como otra podía haber dado lugar a películas muy distintas entre sí.

De las cientos de posibilidades que ofrece el desarrollo de un argumento, cada guionista elige una distinta.

Se retrata.

En una entrevista con Mamet que aparece en los extras del DVD de “Redbelt”, éste dice algo así como que su cine no es político porque la política trata de cambiar el mundo, y en sus historias él solo habla de cómo cambian las personas.

¿Pero para que cambie “el mundo” (o la sociedad)… no deben haber cambiado antes las personas que deben apoyar los cambios que se les proponen? ¿Y no es nuestra ideología un residuo concentrado de nuestros valores, nuestra moral, nuestra forma de ver el mundo, de relacionarnos con los otros? ¿No es esa precisamente la base de la propaganda?

3. Explicación

Alguien puede pensar que estoy obsesionado con demostrar que se ruedan películas “de derechas”. Pero no es eso. Simplemente me resulta más interesante hablar de estos temas usando ejemplos de películas así que de cineastas de izquierdas. Quizá porque temen resultar impopulares, son muchos más los cineastas de izquierda que muestran a las claras su filiación política que los de derechas. Hablar aquí de películas de por Ej. Fernando León, sería demasiado fácil. Además, me apetece usar ejemplos de películas que me gustan, como por Ej. “Redbelt”. Por alguna razón, me fascina el cine de “hombres muy hombres” que practican David Mamet o el guionista John Milius. Es una de las cosas buenas que tiene el cine, nos permite sentir como otros durante unas horas, aunque, como es mi caso, seas el típico progre de izquierdas que no ha cogido un arma en su vida, y con lo que disfrutas es metiéndote en la cabeza de un rudo guionista de Vermont que pasa los inviernos cazando osos.

4. Cita 2

“Monroe recordó un pasaje sobre las series de televisión policiacas americanas de uno de los muchos libros que había leído en prisión. El autor decía que era un “género fascista” porque en esas series los criminales siempre eran atrapados, y la policía y los fiscales siempre ganaban. De hecho, todas las series advertían a los ciudadanos que era mejor no sacar los pies del tiesto. Que si se atrevían a romper la ley, serían atrapados y acabarían en la cárcel. Monroe se había reído un poco cuando lo leyó. La gente quería que les aseguraran que estaban a salvo. Esos guionistas de televisión estaban simplemente ganando dinero dándole a la gente lo que quería”.

El escritor y guionista George Pelecanos, de su novela “The Turnaround”.



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