LAS ACCIONES Y LAS ACOTACIONES

21 diciembre, 2011

Por Chico Santamano.

No sé por qué, pero últimamente el tema de las acciones y/o acotaciones está siendo una conversación recurrente con algunos colegas. – Sí, vale… así de apasionante está siendo mi vida social en los últimos meses.- Y todos hemos detectado con cierto fastidio y asombro que se está extendiendo una especie de ley por la que se prohíbe mimar este apartado en los guiones.

Entre otras cosas, esta ley-no-escrita asegura que la descripción de las acciones cuanto más escuetas mejor. Estoy de acuerdo, pero escueto no tiene por qué significar “telegráfico” o “aséptico”. También dice que si lo que estás contando no se puede enfocar con el objetivo de una cámara no hay que escribirlo. Es decir, líneas como “En la conciencia de Mengano aún pesa lo ocurrido días atrás” estarían prohibidas, puesto que ninguna cámara, por muy digital y 3D que sea, podría registrar el eco de una experiencia pasada si no lo estamos viendo en modo flashback.

El año pasado llegó desde la tele el informe de un capítulo que yo había escrito. Era un informe realizado previsiblemente por uno de esos becarios tan “denostados” últimamente y que, como tenía los manuales y “reglamentos” muy fresquitos, criticó y pidió que se eliminara una descripción que era prácticamente igual al ejemplo anterior.

Era evidente que la “teoría” se la había aprendido, pero la práctica no la conocía.

En la práctica en general y en la tele en particular se rueda muy rápido. Casi no hay tiempo para ensayos y tanto los actores como los directores agradecen un poco de tu ayuda. Si la acotación hace referencia a un raccord emocional que encima viene de un capítulo anterior, nunca está de más que les refresques la memoria. Es decir, si al final del episodio anterior la prota ha sido violada, no es ninguna tontería que les recuerdes que al principio de ese episodio no debería estar canturreando en la ducha.

Ya me diréis qué le importaba al becario el estilo de esas descripciones si esa literatura no se va a “emitir” en el canal que le paga… aunque eso tampoco es cierto.

El año pasado Carlton Cuse, showrunner de LOST, dio una charla en Madrid. El tipo contó cómo en las descripciones de los flashbacks de Sawyer llenaban las páginas de tacos. Frases como “Sawyer coge la puta pistola y sale de la habitación cagando leches” vendían perfectamente la fuerza y el tono “callejero” que el guionista pretendía dar a la escena. De alguna forma, el escritor con su pauta estilística conseguía influir directamente en el pulso narrativo de la secuencia. De la misma forma, los flashbacks de Jin y Sun seguro que estaban cargados de líneas que describían un mundo oriental más elegante y sosegado que el de ese outsider sin hombros llamado James Sawyer.

A no ser que hagas una descripción pormenorizada de todos y cada uno de los libros que pueblan una estantería y los dieciocho cuadros que decoran una pared, los compañeros de arte también agradecen una mínima referencia sobre las localizaciones. ¿La habitación tiene aire retro o minimalista? Si la casa es propiedad de gente adinerada, ¿destila encanto y sofisticación o está sobrecargada de manera vetusta y barroca? Somos escritores y somos buenos, seguro que podemos encontrar un punto medio entre “Menganito observa la casa” y un párrafo eterno de media página que sólo despierta bostezos.

Y es que en esto, como en todo en la vida (menos en los debates de Telecinco), el “punto medio” y la moderación es la clave. Hace unos meses me tocó reunirme con actores. Uno de ellos se quejaba de que cuando leía algunas de las acotaciones que les escribíamos no podía más que ofenderse porque le tratábamos como si fuera subnormal. Marcar acotaciones para su personaje como “Menganito muestra su asombro” para él era insultante. “¡Entiendo lo que sucede en la secuencia… sé que me tengo que asombrar!” La respuesta por mi parte era clara…

“Estamos seguros de que tú lo sabes, pero este guión lo tienen que leer unos señores en la tele, entender la secuencia en toda su dimensión y hacer un informe”. El actor mostró su total asombro al descubrir que el guión pasaba por el departamento de ficción del canal antes de que llegara a sus manos. Pero claro… ese es otro tema… Actores, os queremos. Qué haríamos sin vosotros, pero qué porculo dais a veces, coño.


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