Castillos de naipes

20 enero, 2012
 Por Natxo López

Imaginad que Aznar hubiera sido presidente del gobierno durante tres legislaturas. Imaginad que esa larga estancia en el poder hubiera desencadenado una explosión de envidias y luchas intestinas dentro de su partido que hubieran tenido como resultado su defenestración como líder del gobierno de España. Imaginad ahora, si sois capaces, que un miembro de su partido decidiera escribir un libro pseudo ficcionado donde se narrarían todas las puñaladas traperas y las argucias políticas que conforman la batalla subsiguiente por el liderazgo del partido y, por ende, del país.

Y ahora imaginad, si habéis llegado hasta aquí, que la Televisión Pública decide adaptar esa novela y convertirla en una miniserie de cuatro capítulos y que fuera emitida en Prime Time a nivel nacional. Y que le cayeran un montón de premios, y que recibiera alabanzas tanto del público como de la crítica. Y que no despidieran a nadie de la cadena.

¿Sois capaces de imaginar que esto sucediera en España? No, ¿verdad? ¿Y por qué no? Porque ocurrió en Gran Bretaña, como es obvio.

La miniserie se llama “House of Cards” y se emitió en la BBC (cómo no) a principios de los 90, justo después de la defenestración política de Margaret Thatcher. En ella podemos ver cómo un aparentemente inofensivo miembro del Partido Conservador elabora una cuidadosa y artera estrategia para desprestigiar a todos sus enemigos políticos y alzarse con el puesto de Primer Ministro de la Gran Bretaña.

Hay sexo. Hay cocaína. Hay periodistas corruptos, mentiras, asesinatos, hasta se coquetea con la idea del incesto. Todo es sucio, inmoral, bajo… y absolutamente maravilloso. Nadie como un británico sabe conjugar las bajezas del ser humano con la altildada apariencia de quien conoce la importancia de la imagen y las buenas maneras en la esfera pública. “House of cards” bebe mucho de “Yes, Minister”, aunque aquí la comedia está mucho más soterrada, y uno podría incluso cometer el error de pensar que se encuentra ante un sesudo drama político.

Hace unos meses, en una charla de guionistas en el Festival de Vitoria, nos preguntaron si había algún tema tabú en la ficción televisiva española. Nuestra respuesta fue unánime: la política. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Ha habido algunos tímidos intentos, casi siempre suavizados en una apuesta clara por la payasada combinada con una huída flagrante de cualquier atisbo de crítica o sátira mordaz (“Moncloa, dígame” sigue siendo el mejor ejemplo de cómo hacer una comedia sobre política y no mojarse absolutamente nada).

No sé si es que se tiene miedo de las posibles reticencias de los poderosos, o simplemente se considera que nuestros políticos no tienen ni glamour, ni interés alguno como para dedicarles una mínima ficción, pero el caso es que hasta ahora nadie se ha atrevido a emitir una serie que ahonde en la verdadera realidad de la política nacional. Sé que ha habido proyectos con buenas intenciones. Sé que los hay. Y espero que salgan adelante algún día.

Conformémosnos, de momento, con lo que tenemos para disfrutar. “House of Cards” se puede ver en Filmin. Tuvo dos secuelas, “To play the king” y “The final cut“. Y a finales de este año tendrá una adaptación estadounidense protagonizada por Kevin Spacey. Gracias, Teresa, por la recomendación.

“You might very well think that; I couldn’t possibly comment.”


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