LOS CUERNOS QUE LE DIBUJÉ A LA REINA

27 abril, 2012
Por Natxo López

Como ustedes saben, hace ya unos cuantos años trabajé en “7 Vidas”. Fue uno de mis primeros empleos como guionista, permanecí allí varios años, escribí muchos capítulos, y aprendí casi todo lo que sé del oficio, gracias a magníficos compañeros y profesionales que, en muchos casos, siguen siendo algunos de mis mejores amigos.

“7 Vidas” fue una de las pocas series nacionales de la última década (si no la única), donde había una cierta referencia a la actualidad política. Era una presencia hasta cierto punto moderada; aunque algunas de sus tramas giraban en torno a conflictos relacionados con el tema (sobre todo en lo que a Sole respectaba), por lo general esas alusiones ideológicas o políticas se circunscribían principalmente a los chistes de texto. No eran, en absoluto, el centro de la serie. Pero ahí estaban.

Una de las ventajas de trabajar en aquella producción, en la que malacostumbré tanto, era que Telecinco nunca metía mano en los guiones. El productor ejecutivo en aquella época peleaba con ahínco para mantener la independencia creativa del equipo de guionistas, y plantaba los cojones encima de la mesa cada vez que en la cadena querían meterle mano a guiones cerrados. Al fin y al cabo, lo importante es que la serie funcionara. Y lo hacía. Así que escribíamos con bastante libertad, y nosotros éramos, por lo general, nuestros propios censores y quienes establecíamos los límites.

Sin embargo, en el tiempo que yo estuve allí, recuerdo una única ocasión en la que la cadena nos pidió que retiráramos un chiste. Coincide que fue un chiste que escribí yo. Era del capítulo 120, en una trama en el que el personaje de Diana, por aquel entonces con novia, sufría el acoso de una sexy Esther Arroyo. Y decía esto:

“Es que estoy muy nerviosa, que yo los únicos cuernos que he puesto en mi vida fueron unos que le dibujé a la reina en una revista”.

No es un chiste especialmente brillante, creo (yo renegaba mucho de esa necesidad de que los personajes soltaran chistes en cada línea). Y a mí me parecía que no era tampoco demasiado “atrevido”. Al fin y al cabo, no decíamos que la reina fuera una cornuda, sino que un personaje de la serie le había dibujado unos cuernos… Algo que se podría hacer por mero aburrimiento.

Pero es evidente que había cierta carga de mala leche que aquel que quisiera podría ver, y desde la cadena nos pidieron amablemente que lo cambiáramos. Aunque sí habíamos hecho muchos chistes a costa del rey, ellos adujeron que “nunca nos habíamos metido con la reina”. La verdad es que era una petición hasta cierto punto comprensible, y no nos importó nada cambiar un triste chiste, que finalmente quedó así:

“…que yo los únicos cuernos que he puesto en mi vida fueron unos que le dibujé a Ágata Ruiz de la Prada en una revista.”

Este guión fue escrito en Octubre de 2002. Todos creíamos por aquel entonces que España era un país cada vez más moderno, democrático y abierto al mundo. Y, sin embargo, y pese a lo que la lógica parecía indicar por aquel entonces, durante la siguiente década la vida privada de la monarquía siguió siendo un tema absolutamente tabú en los medios de comunicación.

Sin embargo, hace unos días se publicaba esto.

Y esto.

Y esto.

Recientes acontecimientos (especialmente los relacionados con todas las mangorrerías del señor Urdangarín) han hecho que la censura institucional sobre la corona se resquebraje. Sigue ahí, no se ha esfumado, en gran parte porque es una cuestión de costumbre, de autocensura instalada en la programación cuántica de los periodistas. Pero se ha abierto una grieta en un dique que, antes o después, va a desparramarse (sobre todo cuando esa legión de infantes tróspidos empiecen a llegar a la pubertad, predigo).

Ojo, entiéndanme ustedes, a mí me la bufa que el señor Juan Carlos se ventile a las señoritas que le dé la gana, esas cosas pasan hasta en las mejores familias, y nada me interesa menos que un posible, futuro –yo creo que inevitable- “Royal Sálvame”. El cutrecaspismo cotilleador español en esencia pura viento en popa a toda vela.

Pero sí abogo por la supresión de un privilegio (el de la inmunidad informativa) que ha blindado hasta ahora a una institución fundamentada, precisamente, en valores familiares, piedra angular del mecanismo sucesorio nada menos que de la jefatura de estado. Y eso es cosa de todos.

Lo llamativo de todo esto es comprobar, una vez más, que la comedia funciona como punta de ariete en asuntos, digamos, de difícil difusión, especialmente en lo televisivo. Podríamos resumirlo en la frase: “No vamos a hablar de esto en plan serio, pero igual no pasa nada si vamos haciendo algún chascarrillo campechano”.

Hay que comprender que la televisión es, por naturaleza, un medio esencialmente conservador, que intenta mantenerse “lejos de los problemas”. Su propósito no es cambiar ni reflejar el mundo, sino ganar dinero. Los años 60, en EEUU, fueron una época social y políticamente convulsa (guerra de Vietnam, lucha por los Derechos Civiles, liberación femenina…). La televisión, sin embargo, adoptó una postura escapista, que huía de cualquier confrontación con la realidad, con producciones como “Star Trek”, “Batman”, “Bonanza”, “Addams Family”, “Los Picapiedra”, “Superagente 86”, “Embrujada”… Eran series maravillosas, pero desde una maravillosidad absolutamente fuera de la realidad.

No fue hasta los 70 cuando todos esos acontecimientos sociales encontraron su hueco en la ficción de la pequeña pantalla, en producciones como “All in the family”, “Mary Tyler Moore”, “M.A.S.H.”, o la sátira irreverente de “Saturday Night Live”.

España atraviesa, igualmente, una de las épocas más difíciles de los últimos tiempos, como bien se encargan de recordarnos cada día. Sin embargo, los estrenos televisivos que hemos visto últimamente nos hablan de otras épocas y otros conflictos. Romanos, plataformas futuristas, hombres lobo, piratas, cataclismos del fin del mundo. Las televisiones consideran –tienen sus estudios, ojo- que el público no quiere sentarse frente a la tele a ver las mismas desgracias que sufre a diario, sino que espera poder evadirse, pensar en otra cosa más molona. Es una valoración absolutamente comprensible, aunque considero un error dar por hecho que ésa es la única opción válida. Hay un hueco evidente para crear, también, ficción cercana a la realidad, comprometida y beligerante. Porque la gente lo pide, lo desea. Incluso desde un punto de vista estrictamente comercial, creo que es un error no abrir ese jugoso melón que está esperando a que alguien le hinque el diente.

Ahora mismo sólo algunas comedias se atreven a hablar de lo que pasa en la calle. “Aída” o “Con el culo al aire” hablan, con distinto tono y de diferente manera, de la crisis y sus efectos en la gente de a pie, lejos de grandes conspiraciones políticas, sin grandilocuencias y sin convertirlo en su propósito último, pero con mordacidad, cercanía e inteligencia. De la misma manera que lo hacen algunos programas de humor. Resulta asombroso comprobar cómo Jordi Évole, por medio de ese subterfugio que parece tan sencillo de “voy a hacerme un poco el gracioso”, ha construido uno de los mejores y más incisivos programas periodísticos del espectro televisivo. Nadie más hace las preguntas que hace él, y todo porque no se presenta como “un periodista serio”. Sin embargo, la mayor parte de los supuestos “periodistas serios” no tienen arrestos para hacer el trabajo que se supone que deberían hacer.

No trato con este post de hacer ningún alegato político-guionístico (¡los cómicos debemos salvar la democracia!). Me limito a hacer una torpe reflexión sobre los tiempos que corren y la forma en la que nos afectan como profesionales. En un gremio donde tantas veces se denuesta la comedia, es conveniente reivindicar no sólo su dificultad (mucho mayor que la de otros géneros), sino también su valor como medio de expresión y su atrevimiento. Mientras hacemos producciones históricas o fantásticas melifluas y escapistas (y que, en muchas ocasiones, tampoco funcionan comercialmente), las comedias están cogiendo el timón de la historia social y del activimo narrativo. No está de más reivindicarlo. Más en este país, de antiquísima tradición satírica (y pronto podremos decir, también, que twittera).


CONSULTORIO: DÓNDE ESTUDIAR GUIÓN EN ESPAÑA

26 abril, 2012

por Sergio Barrejón.

Mucha gente escribe al buzón de Bloguionistas preguntando “dónde se puede estudiar guión en España”. ¿Merece la pena cursar años y años de Comunicación Audiovisual? ¿Mejor la ECAM o la ESCAC? ¿O escuelas independientes? ¿Cursillos monográficos, tal vez? ¿Pero cuáles? ¿Y un master?

Dudo que se pueda contestar algo que sea universalmente cierto. Así que me limitaré a contar lo que sé de primera mano:

Yo cursé Comunicación Audiovisual. En realidad, por aquel entonces, todavía se llamaba Ciencias de la Imagen. Recuerdo cómo en los céspedes de la Ciudad Universitaria pastaban plácidamente manadas de dinosaurios. (También había algunos impartiendo clase.) No sé cómo será ahora, pero en aquel entonces no había asignatura de guión. Sólo un taller. Opcional. Un día a la semana. Y no empezaba hasta 3º.

Yo no lo recomendaría. Pero hace tantos años que yo pasé por allí, que mi consejo no vale gran cosa.

¿ECAM o ESCAC? Bueno, las dos han formado a excelentes profesionales. Me temo que las dos son bastante caras. Y son varios años. Y tienen numerus clausus. Pero la oportunidad de compartir ecosistema con estudiantes de dirección, fotografía o montaje, y de trabajar mano a mano con tus compañeros poniendo en pie tus guiones, eso no tiene precio. Y lo cierto es que ambas suelen incorporar a profesionales de prestigio entre sus profesores.

Son dos opciones muy recomendables. Si tuviera que elegir entre una de ellas, propondría ECAM, por encontrarse en Madrid, donde se concentra la mayor parte de la industria audiovisual.

¿Y qué hay de las escuelas independientes? Bueno. Yo di clase en una de ellas, hoy desaparecida. Di clase de guión y dirección, cuando todo lo que había hecho eran cortos en vídeo, y un par de clips musicales bastante mierder. Y me temo que no era el profesor menos experimentado de la escuela. Ni aquella era la escuela con los peores profesores.

Las escuelas independientes de cine (o de teatro, para el caso) hay que mirarlas con lupa. Saber quién te va a dar clase, y si realmente tiene algo que enseñar. Y recordar que, por encima de todo, son un negocio. Los numerus clausus y las pruebas de acceso de ESCAC o ECAM son una putada pero tienen un sentido: persiguen la excelencia. (De hecho, a mí no me aceptaron en la ECAM, lo que demuestra que tienen criterio.) Sin embargo, en algunas escuelas independientes tiende a entrar todo quisque, porque viven de lo que se cobra por matrícula. Y eso, que puede parecer muy democrático, también puede fomentar la mediocridad.

Yo, en general, no las recomendaría. O mejor dicho, recomendaría investigar muy cuidadosamente antes de decidirse.

Sólo quedan cursillos monográficos y master. Los monográficos tienen una grandísima ventaja: duran poco y no suelen costar mucho. Si metes la pata, no es una catástrofe como si te metes en la ECAM y aquello no cuaja. No es un mal rollazo como dejar una escuela independiente y que te vengan llorando o intentando convencerte de que te lo replantees. No es la bajona de estar en la Universidad, y querer irte, y oír a tus padres diciéndote que hay que terminar lo que se empieza y toda esa MIERDA.

El problema es que hay mil cursillos monográficos y 925 se imparten en Madrid o Barcelona. ¿Cuál escoger? Depende de muchos factores. Yo primaría que el ponente tenga un currículo interesante, y que el epígrafe sea muy concreto. “Iniciación al guión” o “Fundamentos de narrativa fílmica” no los recomendaría. “Cómo financiar proyectos audiovisuales en España”, o “Taller de webseries” sí me suenan más creíbles, siempre que el que esté detrás de ellos haya… ya sabéis, financiado proyectos audiovisuales o creado webseries. También pueden ser muy inspiradoras conferencias genéricas de gente que mola. Una charla con Vigalondo, con Álex de la Iglesia, con Joaquín Oristrell… Siempre te va a dar algo de provecho. Aunque sean risas. Y añadiría a eso los simposios sectoriales. Un encuentro nacional de guionistas siempre va a tener algún contenido interesante.

Los recomendaría… con prudencia.

¿Y qué hay de los masters y posgrados? Evidentemente, tienen el handicap de que suelen ser para graduados o universitarios de último curso. Y tampoco son particularmente baratos. Pero, según mi experiencia personal, aquí está la joya de la corona si tienes estudios universitarios. Tanto el Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca como el Máster en Guión de Cine y Televisión de la Universidad Carlos III en Madrid ofrecen una formación homologada, abundantes prácticas y profesores con experiencia REAL como guionistas. Y la carga lectiva no es tan grande como la ECAM o la ESCAC, que te obligan a dedicarte casi exclusivamente a la escuela. Además, a lo largo del curso, los alumnos reciben la visita no sólo de guionistas y teóricos del guión, sino de un montón de productores y responsables de desarrollo de cadenas y productoras.

En esto de las enseñanzas artísticas es complicado dar consejos, porque en realidad uno sabe que ninguna enseñanza será fructífera si no existe algo de talento previo. “Lo que Dios no da, Salamanca no lo presta”, dice el refrán. Y es cierto. Pero si Dios te ha dado algo, el Máster de Guión de Salamanca sí que te va a prestar ayuda, y mucha.

Resumiendo, según mi preferencia: Máster de Guión de la Pontificia de Salamanca, ECAM, Máster de Guión de la Carlos III de Madrid, ESCAC y si no, alguna escuela independiente (preferiblemente de Madrid o Barcelona) cuyos profesores sean profesionales con experiencia y la enseñanza sea eminentemente práctica.


QUERIDO ACTOR DE CINE, QUERIDA ACTRIZ DE CINE

25 abril, 2012

Por Chico Santamano.

Querido actor de cine, querida actriz de cine,

imagino que ya sabes que este año la cosa está muy mal en esto de las películas. Aparte de escribir en la tele también hago pelis y siento esas arenas movedizas bajo mis pies. Tu representante te habrá contado que el Gobierno ha cortado el grifo de las subvenciones y que los productores, hasta no saber a qué modelo de negocio acogerse, han dado un paso atrás. Este año se va a rodar poco y no va a haber dinerito para todos.

Qué mala suerte que pase esto precisamente ahora. Ahora que te habías metido en una hipoteca después de años y años alquilando piso en La Latina. Ahora que te habías decidido a dar el paso y preñarte. Ahora que ya habías pagado una entrada para ese todoterreno urbano que tanto te gusta. ¿Ahora qué?

Pasar un año sin currar te da vértigo, ¿verdad? A cualquiera nos daría, no te culpo. El teatro está guay. Vive un momento espléndido y tú ya tienes un nombre en esto como para asegurarte que la gente haga cola frente a la marquesina de turno. Sí, el teatro alimenta el alma, pero poquísimo el bolsillo. Y tú ahora ya tienes un tren de vida. Además, sé que hay algo que te preocupa más aún que el dinero.

¿Y si la gente se olvida de ti? Sí, vale… hacer teatro es una cosa muy digna y muy de prestigio, pero “Está haciendo teatro” es lo que se decía a finales de los 80 de Paca Gabaldón y tú no quieres desaparecer durante dos décadas para acabar haciendo de borracha en “El Súper”.

En ese caso sólo te queda una opción. Si no quieres comerte los mocos, será mejor que te comas tus palabras. Lo has dicho en una y mil entrevistas. Que no te gusta la tele que se hace. Que te han llegado un montón de propuestas, pero siempre las has rechazado porque no te ves. Odias el medio, te salen salpullidos por la frivolidad de sus guiones y te dan ganas de potar sólo por el mero hecho de pensar en verte expuesto cada noche al criterio de millones de espectadores que ni siquiera pagan por verte.

Tú, tu repre y yo sabemos que ha llegado el momento de olvidarse de todo eso. Ha llegado el momento de fichar por una productora de televisión. Ha llegado el momento de huir del cine y refugiarse en la tele. Sólo pones una condición a tu repre. No quieres trabajar en Telecinco porque odias su línea editorial. ¡Mira Noriega! ¡Mira San Juan! ¡Mira Jaenada! Les fue fatal. Tu repre te recuerda que en la ficción de TVE la cosa está igual o peor que en el cine. Sólo te queda Antena 3… y el hecho de tener que ir a promocionar tu serie a “El Hormiguero” te revuelve igualmente el estómago. La cosa está jodidísima, ¿verdad? Aún así decides dar el salto mortal y que sea lo que Dios quiera. Y aquí es donde entro yo… Actor de cine, actriz de cine… QUIERO DARTE UNOS CONSEJOS…

El primero de ellos te la pela, lo sé. Estoy seguro, pero aún así no puedo dejar de recordártelo. Las productoras se mueren por tenerte en su reparto. Eso hace que la cadena compre seguro seguro seguro su proyecto. Están dispuestas a ofrecerte el oro y el moro y tú te vas a aprovechar de ello. No te culpo, pero recuerda una cosa. Los presupuestos son una cosa limitada. Cada seis mil euros de más que tú pides se quitan de otra partida. Cuanto más ambicioso seas, un auxiliar de dirección se quedará en la calle, el catering será un poco peor y posiblemente habrá un guionista menos en el equipo. Luego no te quejes del caos en dirección, de que la comida es fritanga pura y que los guiones llegan tarde y mal.

Cuando te reúnas por primera vez con el productor te van a vender la moto. Ya sabes, en plan… “esto es lo más cerca de la HBO que se ha estado nunca en nuestra televisión”. Es mentira. Tú lo sabes. Yo lo sé. Pero necesitas la pasta y necesitas creer. Vale que nuestras series son mucho mejor que hace cinco años. Pero si te molestas en zapear un poco te darás cuenta de que aunque lo disfracemos de época o género en realidad sólo hacemos “comedia costumbrista un pelín gruesa” y “culebrón puro y duro”.

En el momento en el que firmes habrás vendido tu alma al diablo. Ya no vale echarse atrás. Claro que puedes quejarte, claro que todo es negociable. Pero todo tiene un límite. Si el chiste te suena zafio o ese diálogo romántico a culebrón… BIENVENIDO, ESTO ES LA TELE. Tienes que olvidarte de cuando hiciste ese drama de la postguerra con Armendáriz o ese papelito con Almodóvar que ya nadie recuerda (por más que te empeñes en recordar que tú estuviste allí). Hacemos TELE y en la tele te va a tocar repetir en cada capítulo esa secuencia en la que te encuentras con la pareja con la que tienes tensión sexual no resuelta y os recordáis el uno al otro el por qué lo vuestro (de momento) es imposible. A ti te parecerá un coñazo repetitivo, pero créeme que si lo haces bien y pones de tu parte, para el espectador será cómo ver esa situación por primera vez semana tras semana.

Confía en los guionistas. No sabes de guión por mucho que una vez escribieras uno. Yo una vez hice un cameo en el corto de un colega, pero jamás me consideraría actor. En ocasiones a los guionistas nos gustaría hacer las cosas de otra manera. Preferiríamos no tener que sobreverbalizarlo todo. Exactamente igual que a ti. Tú y yo creemos que una mirada, la tuya, dice mucho más que tres líneas de diálogo. Pero en las cadenas se ponen nerviosos si no ven ESO en el guión. Por lo tanto, se buen compañero. Piensa en que si te quejas mucho de los guiones, el productor podría echar a los guionistas y puede que los que vengan escriban exactamente lo mismo porque es LO QUE TENEMOS QUE HACER. Exactamente igual que tú… Porque ojalá pudiéramos hacer HBO, pero hacemos ABC. Te gustaría currar en “Los Soprano” (y a mí, no te jode), pero hacemos “Dos hombres y medio”. Relájate y déjate llevar. Puede que al principio te duela, pero si juegas a favor te vamos a hacer multimillonario y antes de que te quieras dar cuenta la estarás montando parda como Charlie Sheen. Lo que me recuerda otra cosa…

¿Tienes twitter? CIÉRRALO. O eso o tienes otras dos opciones… Aprendes a contar hasta diez antes de airear tu mosqueos con la cadena o invierte parte del pastizal que ganas cada mes en un community manager. Alguien que entienda que tocar los cojones a los señores de los despachos sólo sirve para que los de elmundo.es y vertele se escriban un artículo de cien palabras usando pantallazos de tu cuenta de twitter.

No se conoce el caso de ninguna serie que vaya bien de audiencia y la cadena decida marear al espectador con cambios de fecha y hora. Si los señores que mandan deciden cambiar la serie de día de una semana para otra es porque las cosas no van bien con la audiencia. Si la cadena decide meterte un relleno de una hora antes de tu serie es porque en la competencia hay fútbol y hay que esperar que acabe. La cadena parece cafre, pero en realidad sólo quiere ganar pasta. Igual que tú. Claro… Es mejor creer que el mundo está contra ti y que tu serie podría haber sido un éxito de no ser por los demás, pero las teorías de la conspiración sólo se las creen los desinformados y tú no quieres ni debes parecer uno de ellos.

Aquí viene una gorda, querido actor/actriz de cine… Lo creas o no, el mundo no gira a tu alrededor. Sé que es difícil cuando tienes privilegios que no tienen el resto de los mortales, pero piensa también en tu equipo. Piensa en la gente de dirección y en los de producción. Piensa en las palizas que se meten para poder hacer los planes de rodaje. Coordinar todas vuestras agendas es un auténtico infierno. Por eso, antes de que decidas de la noche a la mañana irte de vacaciones unos días, piénsalo dos veces. Vas a provocar un caos absoluto. Puede que ni te enteres porque tu repre no te lo cuente, pero tus compañeros (esos que no pasan por maquillaje… los que llevan ese walkie tan antiestético enganchado al cinturón) se matan para poder cerrar un plan con el que poder rodar cada día. Se están dejando el pellejo en conseguir cuadrar sesiones con tus otras limitaciones… Ya sabes, que si un poco de teatro a partir de las 19. Una sesión de fotos tal día por la mañana. Que si los viernes no trabajas porque no te apetece… Lo dicho. Pónselo fácil igual que se lo pondrías a ese nuevo director de Los Ángeles que te ofreció una peli de bajo presupuesto hace unos meses.

Y evidentemente… no nos engañemos. A ti la serie no te importa una mierda. Ya sabemos que estás aquí por la pasta. En dos temporadas te habrás sacado más de 300.000 euracos, posiblemente muuuucho más. En el mejor de los casos, serás tan famoso o más que antes. Creerás que tienes el mundo a tus pies y llegará el momento de dejarnos tirados a todos. Serás como ese Bigfoot que tras vivir con los Henderson no tiene más remedio que volver a los bosques… Tu sitio está allí. En el cine… Estás en todo tu derecho y sobre todo estarás en ese punto por el que ya han pasado otros antes. Si de verdad crees que en cuanto te pires de la serie vas a empezar a hacer peliculones de éxito que te darán ese prestigio que tanto anhelas piénsalo dos veces o dale un toque a Hugo Silva, Fernando Tejero, Miguel Angel Silvestre, Carmen Machi, Adriana Ugarte, Jordi Rebellón (no googlees… es el doctor Vilches, sí)… que te cuenten ellos los taquillazos y los goyas que les han dado después de abandonar la serie.

Bueno, esta carta se me está haciendo larguísma, querido actor de cine / querida actriz de cine. Puede que algunas líneas rebosen un poco de hastío y resquemor con el gremio, pero creeme si te digo que estas palabras las he escrito por tu bien. Son consejos de amigo. Tómalos, asúmelos y tenlos en cuenta. Si no los olvidas todo el mundo hablará maravillas de ti, a los guionistas nos caerás mucho mejor, te escribiremos las mejores líneas que jamás hayan salido de la punta de nuestros dedos y tú lucirás mucho más. A mí me parece un planazo, ¿no?

Atentamente,
Chico Santamano.


CONSULTORIO: CÓMO MOVER UN CÓMIC Y VENDER UNA NOVELA AL CINE

24 abril, 2012

Por David Muñoz

Hola bloguionistas!!

Lo primero, daros la enhorabuena y agradecimientos por vuestro blog. Desde hace ya bastante tiempo se ha convertido en la primera página que leo cada mañana. Instructivo y muy entretenido, creo que hace una increíble labor en este sector tan (a veces) maltratado.

 Ahora, os quería hacer una consulta. Ya os pregunté una vez por este canal de comunicación y el Pianista me contestó de manera muy satisfactoria mediante un post en la web (cosa que nunca dejaré de agradecer), pero ahora me ha surgido otra duda y no se me ocurre nadie más que me la pueda resolver. De hecho, aunque cualquiera que sepa la respuesta y pueda ayudarme me valdría, creo que por el carácter de la pregunta, va más dirigida a David Muñoz. Voy a ello.

Yo, aunque desde un punto de vista totalmente amateur, me considero más bien guionista de cine que otra cosa (aunque por ahora sólo he conseguido rodar un par de cortos). Pero creo que cada historia tiene un formato más adecuado (aunque siempre se pueden hacer grandes adaptaciones), así pues hay historias que encajan más como una película, otras como un cortometraje, otras como una serie, etc.

El caso es que últimamente estoy trabajado de forma bastante intensa en una historia cuyo formato óptimo (creo) es un cómic. En mi cabeza la historia tiene la forma de 12 números de 24 páginas cada uno y así la estoy escribiendo. Tengo ya escritos el número 1 y el 2 completos y un extenso dossier que equivaldría a la biblia de una serie de televisión (con la descripción de personajes, el mapa de tramas completo y un pequeño estudio del target buscado). Por último, me estuve moviendo y conseguí que dos amigos míos ilustradores (uno con más experiencia en el campo del cómic) se interesaran por la historia y comenzaran a dibujarlo. Ahora mismo tenemos muchos bocetos de todos los personajes (que completan el dossier) y una parte avanzada del número 1 dibujado. El caso es que aunque estamos disfrutando bastante con el proceso en sí, la cosa se está volviendo algo más profesional de lo que habíamos pensado en su momento y empieza a consumir bastante tiempo. Nos hemos planteado que quizá sea el momento de empezar a moverlo con la idea de intentar vendérselo a alguna editorial. Y aquí viene mi pregunta.

¿Cuál sería la mejor manera de hacer esto? ¿Terminar el primer número y moverlo dejando claro que el resto de la historia está ya pensada y lista? ¿Moverlo ya con lo que tenemos hecho? ¿En qué editoriales son más receptivas a proyectos externos? Buscamos consejos que nos abran un poco la mente y nos aclaren algo el camino. Sé que es un camino difícil, pero ahora mismo se nos hace casi imposible pues no sabemos por donde empezar. Agradeceríamos los consejos que nos podáis dar.

Muchas gracias y continuar con el blog todo lo que podáis. No os hacéis una idea de lo gratificante que es leeros.

Saludos,

G.

Hola,

Por lo que cuentas, tenéis material más que suficiente como para empezar a mover vuestro cómic. Yo normalmente cuando presento en una editorial un proyecto mando un dossier que contiene más o menos lo siguiente (digo “más o menos” porque a veces hay ligeras variaciones, dependiendo de a dónde esté destinado):

-Una sinopsis corta.

-Una sinopsis larga bastante detallada, lo que en cine llamamos “tratamiento”.

-Bocetos de los personajes y, no siempre, de los lugares donde transcurre la historia.

-Varias páginas totalmente acabadas (incluyendo la rotulación). Suelen ser un mínimo de tres y un máximo de seis.

-Biografía de los autores.

Como veis, os sobra material para comenzar los contactos.

Respecto a dónde “llamar”, la verdad es que no sé muy bien qué deciros. Ni siquiera sé de qué género es vuestra historia, cosa importante a la hora de plantearse a quién vendérsela. No tendría sentido que intentarais colocarle un tebeo de superhéroes a Sins Entido, por poneros un ejemplo muy claro. Pero para comenzar a reducir la lista de posibles compradores, me dais un dato importante: el formato que estáis utilizando es el del comic-book americano de toda la vida. Y ahora mismo, que yo sepa son muy pocas las editoriales que publican así material de autores españoles. El 90% por ciento de los cómics nacionales se publican en formato álbum (con todas sus variantes, desde el álbum clásico francés de 46 páginas a la novela gráfica sin número de páginas predeterminadas). No se me ocurre ninguna editorial que trabaje el comic-book salvo las de superhéroes norteamericanos y sus derivados. Aunque ahora que lo pienso me suena que alguna de las últimas veces que he pasado por una tienda de cómics he visto algún cómic book de autores de aquí. Eso sí, ni idea de quién los ha publicado. Por eso, lo único que puedo aconsejaros es que hagáis lo mismo que haría yo si me diera por escribir una serie en formato comic-book: ir a una tienda de cómics, mirar si hay algún tebeo que se parezca al mío editado en ese formato, comprármelo, buscar la dirección de e-mail de la editorial y, tras presentarme, escribirles para hacerles dos preguntas:

1-¿Estáis interesados en publicar material de otros autores?

2-¿Cuál es el nombre de la persona que se encarga de leer los proyectos que se reciben?

Luego, hay otra posibilidad, tratar de publicar vuestro cómic directamente en Estados Unidos (suponiendo que tenga una calidad profesional, claro). Hay editoriales como Image e IDW Publishing que publican ocasionalmente series de autores poco conocidos. Pero para presentarlo allí tendríais que traducir todo el material que tenéis al inglés.

¡Suerte!
Soy D,  resido en Valencia. Licenciado en Derecho. Soy cinéfilo y gran amante de la literatura, la escritura y de casi todo tipo de arte en general. Es la primera vez que escribo en Bloguionistas. Lo he descubierto buscando información en la red. Me gusta mucho escribir aunque no tengo nada publicado (a excepción de tres microrrelatos en la web del concurso de microrrelatos sobre abogados,ejejejej) . Recientemente he comenzado a escribir una novela. Pero verás, no es una novela al uso, ha adoptado un “tinte cinematográfico” por así decirlo, no fue algo buscado, pero al estar acostumbrado a escribir microrrelatos y relatos me ha surgido así y ya tengo previsto seguir por esa línea. No sé si me explico bien, aparte de estar cargada de un tenso suspense y profundos trasfondos,  es más pragmática y “gráfica” que la mayoría de las novelas y creo que podría tener éxito si se llevara al cine y sería relativamente sencillo adaptarla. Como soñar es gratis, cuando la publique supongo que podré probar suerte y enviársela a algún productor o director para ver si le interesa, ¿qué opinas? Y otra cuestión, el precio por la cesión de los derechos para adaptar la novela al cine ¿es sólo un precio fijo pactado por las partes? ¿o como ocurre con la venta de libros genera derechos de autor?  ¿en función de las ganancias de la película quizás , posterior venta de dvds en su caso…?, como puedes ver no tengo ni idea de estos temas, espero que me ilustres un poco. Muchas gracias por tu tiempo. Saludos cordiales.

Hola D,

Me da que estás vendiendo la piel del oso antes de matarlo (¡ni siquiera has terminado de escribir la novela y ya estás pensando en el DVD de la película!). Pero trataré de responder a tus preguntas igualmente.

Vamos por partes:

-Sobre las posibilidades de que un director o un productor se interese por tu novela para adaptarla al cine, poco te puedo decir. Todos los años se escriben decenas de novelas que podrían ser adaptadas al cine, pero o no se cruzan con nadie capaz de convertirlas en una película, o aun así, nadie se interesa por ellas. Siendo realistas, es casi imposible que ocurra. Sobre todo si eres un autor novel. Pero quién sabe, a lo mejor te pasa como a David Monteagudo, cuya primera novela publicada, “Fin”, ha sido llevada al cine recientemente por la productora de Amenábar. Eso sí, tras tener un éxito más que notable. Vamos, que suele ser necesario que la novela vaya bastante bien, o que al menos llame bastante la atención, y luego que la lea alguien que vea en ella el germen de un largometraje. Pero pasar, pasa. Casi nunca, pero como tú dices, soñar es gratis.

-El precio por los derechos de la novela varía muchísimo. Tiene que ver con la fama del autor, el presupuesto de la película, etc. Y que yo sepa, ser adaptado sí que genera derechos de autor. Derechos que vienen del dinero que genera la película en  los cines, en su pase por las televisiones, etc. O sea, lo que vienen a ser normalmente los derechos del autor. Eso sí, del DVD habitualmente los guionistas no vemos un duro, y tampoco creo que lo vea ningún autor cuya novela se use de base para hacer una película. Aunque como tantas otras cosas, supongo que dependiendo del poder el autor en cuestión (y de su agente), sería algo que se podría negociar. La verdad es que me gustaría saber si ha ocurrido alguna vez, así que si hay alguien leyendo esto que sepa de algún caso, le agradecería que lo contara en los comentarios.

Pero ya te digo que aunque nunca está de más informarse sobre los intríngulis de nuestra profesión, estás adelantando acontecimientos. Tú preocúpate primero de escribir una buena novela, y que después pase lo que tenga que pasar.

Eso sí, antes de terminar, una recomendación: la próxima vez que le hables a alguien de tu novela, te recomiendo que no uses frases para definirla como “es más pragmática y “gráfica” que la mayoría de las novelas”. Estoy seguro de que quieres decir algo muy concreto con ello, pero yo te juro que no he entendido nada. O más bien que lo que entiendo no tiene mucho sentido. ¿Cómo puede ser una novela “pragmática”? ¿Cómo puede ser más “gráfica” que tantas como se publican? Para escribir, y también  para vender lo que escribimos, hay que aprender a utilizar el lenguaje con precisión. La ambigüedad es nuestra enemiga natural. Explicar bien lo que hacemos es una parte  importante del trabajo.

Suerte con tu novela, y espero que consigas terminarla.


ANÁLISIS DE PELÍCULAS: “INTOCABLE” (Spoilers)

22 abril, 2012

Por Daniel Castro

“Intocable” es el fenómeno taquillero de la temporada. En una época de flojas recaudaciones, esta película francesa se ha convertido en la película más taquillera de la historia en su país y ha tenido un éxito impresionante también en el extranjero.

¿Cuáles son los motivos de éste éxito popular? Imagino que hay muchos y que sería difícil enumerarlos todos. Sin embargo, vamos a intentar analizar el guión, tal vez haya en él algo que nos explique este éxito tan extraordinario para una película que no cuenta con estrellas, un argumento muy original o un gran presupuesto.

Vamos con el análisis. Evidentemente, si seguís leyendo, encontraréis millones de spoilers.

Breve resumen

Driss, un joven negro, entra a trabajar como cuidador de Phillipe, un millonario parapléjico. Pese a ser aparentemente el candidato menos apropiado para el puesto, de la relación entre estos dos hombres tan opuestos, ambos salen ganando.

Pequeño análisis de la estructura

Secuencia pre créditos: Driss lleva en coche a Philippe. Parados por la poli. Philippe finge un ataque para simular que iban al hospital. Acaban escoltados por la policía. Driss ha ganado la apuesta.

Detonante de la acción:

Driss se presenta a una entrevista de trabajo para cuidar a Phillippe. No tiene esperanza de obtener el trabajo. Acude a la entrevista para poder volver a cobrar su subsidio del paro. (Minuto 10)

Primer acto:

Driss aprovecha la visita a Philippe para robarle un valioso huevo Fabergé.

Presentación del entorno de Driss; marginalidad, pobreza y hacinamiento.  Mala relación con su familia.

Primer punto de giro:

Cuando Driss acude a recoger su papel firmado, se da cuenta de que Philippe le ha elegido para el puesto de cuidador. (Min. 20)

Segundo acto:

Driss acepta el puesto.

Montaje cómico en el que vemos cómo Driss se adapta a regañadientes a su trabajo. Mientras se presenta el entorno de Philippe: su hija adolescente y malcriada, el personal que trabaja a su servicio…

Poco a poco, Driss va haciendo con mayor placer el trabajo. Su optimismo contagioso va calando en Philippe y su entorno.

Philippe sufre una grave crisis. Driss le ayuda. Tras ella, Philippe le cuenta cómo sucedió el accidente que le dejó paralítico.

Driss se entera de que Philippe se cartea con Eleonore, una mujer a la que no se atreve a conocer en persona por miedo a que ésta le rechace por ser paralítico.

Indignado al ver que Philippe se niega a dar el primer paso y citarse con Eleonore, Driss llama a la mujer. Gracias a la intervención de Driss, Philippe se cita por fin con Eleonore. Va a enviar una foto en la que se ve que es paralítico.

Sin embargo, Philippe no se atreve a acudir a la cita. No cuenta nada sobre ella a Driss.

El hermano/sobrino de Driss aparece por la casa de Philippe: le han dado una paliza relacionada con el tráfico de drogas.

Segundo punto de giro:

Philippe se da cuenta de que el sobrino/hermano de Driss necesita que éste esté con él. Por ello le “despide”. (Min. 85)

¿Tienes un guión y necesitas un análisis? Haz click en la imagen y descubre nuestro servicio profesional de análisis.

Tercer acto:

Cuando se va a marchar, Driss se da cuenta de que Philippe nunca llegó a mandar la foto en la que se le veía como paralítico. Imagina que por ese motivo no se atrevió a ir a la cita con Eleonore.

Mientras, Driss arregla los problemas de su familia, Philippe se comporta odiosamente con sus nuevos cuidadores. Claramente, echa de menos a Driss. Y se culpa por no haber tenido el valor de acudir a su cita con Eleonore.

Driss, más culto y educado gracias a su relación con Philippe, logra encontrar trabajo en una empresa de mensajería.

Avisado de una crisis aguda de Philippe, Driss acude para ayudarle.

Driss lleva a Philippe a una cita que, sin avisarle, ha concertado con Eleonore.

Driss se despide después de dejar a Philippe con Eleonore.

Protagonistas:  Driss, Philippe

Antagonistas: Marginalidad, pobreza (para Driss). Paraplejia, enfermedad, miedo (Philippe).

Objetivo de los protagonistas: Salir adelante en la vida, mantener a la familia unida y segura. Encontrar el amor.

Aliados: Philippe (para Driss), Driss (para Philippe). Personal al servicio de Philippe.

Obstáculos, reveses: Prejuicios sociales, traficantes de drogas…

Mi análisis:

Driss, un joven negro con antecedentes penales, responde al anuncio de un millonario paralítico que busca a alguien para cuidarle. Sorprendentemente, pese a su agresividad durante la entrevista, Philippe le contrata. Según explica luego Philippe, lo que le gustó de Driss fue el ver que no le tenía compasión alguna. Estaba harto de lidiar con cuidadores que tenían piedad de él.

Desde ese momento, la película se convierte en una sucesión de escenas que muestran el contraste entre esos dos personajes tan opuestos: un hombre sano e irreflexivo frente a un paralítico culto y muy poco espontáneo.

Driss recibe algunos conocimientos y experiencias que le ayudan a conseguir un nuevo trabajo, pero… el gran beneficiado de esta relación es el paralítico Philippe, que recibe una enseñanza de Driss. Decidir lanzarse al mundo, a intentar conquistar a una mujer, sin miedo a que su parálisis le haga indeseable.

El título original francés “Intocables” hace referencia, imagino, a los integrantes de la secta más baja en la India, aquellos con los que nadie quiere relacionarse. Seguramente es eso lo único que Philippe y Driss tienen en común: formar parte de grupos marginados aunque, eso sí, por diferentes motivos.

Me resulta difícil señalar cuáles son los puntos de giro de la historia, ya que, básicamente, los personajes, desde que se conocen, pasan a llevarse bien y a ayudarse el uno al otro. Básicamente, es la historia de una amistad.

Driss impulsa a Philippe a disciplinar a su hija díscola y, sobre todo, a dar el paso y conocer en persona a la mujer con la que mantiene desde hace ya tiempo una relación epistolar.

Philippe, por su parte, intenta proporcionar algo de cultura a su cuidador y también, a su vez, anima a Driss a arreglar sus problemas familiares (para que tenga tiempo de hacerlo, prescinde de él como cuidador).

En el fondo, las tramas son muy sencillas e incluso previsibles. Los conflictos se resuelven de modo tan simple que, en algunos momentos casi parecen caricaturas: Driss tiene una conversación (que no escuchamos) con un tipo y así consigue que éste deje de usar a su sobrino/hermano como camello, Driss hace (en off) unas gestiones y se lleva a Philippe a una perfectamente preparada cita con Eleonore que tiene toda la pinta de ser un gran éxito. Otras tramas se resuelven de manera igualmente sencilla y positiva: el repelente novio de la hija de Philippe se vuelve encantador tras una cuantas amenazas de Driss, éste vende un cuadro por una suma considerable pese a ser la primera vez que se pone ante un lienzo, Phillippe logra disciplinar a su hija simplemente repitiendo unas enérgicas palabras de Driss…

En “La semilla inmortal” el ya clásico libro de Xavier Pérez y Jordi Balló se hablaba de varios argumentos que se repiten en prácticamente todas las culturas y formas de narración. Me acordé de uno de ellos, “el intruso benefactor”, al ver “Intocable”. Driss sería, según ese paradigma, el recién llegado (e inadaptado) que viene a sacudir las convenciones y costumbres de una comunidad para mejorarla. El Nuevo Testamento o “Raíces profundas” serían dos ejemplos muy diferentes de este esquema narrativo. “Intocable” comienza con un amargado Driss llegando a casa de un millonario que parece igualmente infeliz. Acaba con un Driss sonriente, marchándose después de haber dejado a un feliz Philippe ante una mujer que parece quererle.  La cámara se eleva y el intruso benefactor se aleja de Philippe y de nosotros, los espectadores, a los que también, en cierto modo, ha hecho felices.

Si la trama de “Intocable” es tan sencilla e incluso en algunos momentos incluso algo torpe (por ejemplo: la inverosímil decisión de Philippe de echarle para que Driss arregle los problemas de su casa, la facilidad con que Driss lo hace), ¿cuál es la clave para que ésta pequeña película apenas promocionada lleve muchas semanas instalada entre las más vistas de medio mundo?

intouchable-vont-être-reçue-à-lÉlysée.

Yo diría que hay varias claves. Muchas de ellas (el estado de gracias de los actores, la inteligente producción de la película, etc) escapan al trabajo del escritor, pero otras no. ¿Qué tiene el guión de “Intocable” para conseguir tal éxito? En mi opinión: personajes muy humanos, sentido del humor y un final optimista.

Driss y Philippe están muy bien caracterizados. De la oposición entre ambos, de su excéntrica convivencia, surge la mayoría de los gags de la película que, en muchos casos se nutre también de gags de “pez fuera del agua” (Driss asiste a una ópera, come postres sofisticados que cree a medio cocinar…). Sin embargo, ninguno de los personajes tiene “mal fondo”. Driss es, en el fondo, un buenazo. Lo mismo que Philippe. Todo el personal al servicio del millonario e incluso su hija malcriada resultan agradables si se les trata de entender o se los trata con la severidad necesaria.

Pese a que las tramas de “Intocable” sean sencillas, pese a que no haya en toda la película una sola idea novedosa, hay algo muy meritorio en su capacidad para tocar el corazón de los espectadores. Pese a que los recursos que utiliza son muy conocidos, no debe de ser tan fácil utilizarlos hábilmente. De lo contrario, muchos habríamos escrito películas tan exitosas como ésta.

“Intocable” trata de mostrarnos que todos tenemos una oportunidad de ser mejores y de superar nuestros miedos. Nos muestra que los demás pueden ayudarnos aunque esto parezca improbable debido a las diferencias que nos separan de ellos. En una época desengañada, “Intocable” vende esperanza, buen humor y fe en el ser humano. Por ocho euros, parece una buena compra.

¿Te ha resultado interesante? Suscríbete a nuestro boletín para no perderte nuestras actualizaciones.


ELIGE TUS PROPIAS PAREDES

20 abril, 2012

por Guillermo Zapata.

Creo que podría escribir un artículo parecido para la educación, la sanidad, la reforma laboral, etc. Pero ésto es bloguionistas, así que hablemos de guiones, de cine, de tele y eso.

Hablemos del panorama. Si conoces el panorama, pasa al siguiente párrafo. Si no, te lo resumo: Charlas con amigos. La expresión favorita es “parado”, todo está parado. No solo no se invierte en desarrollo de proyectos, los proyectos ya escritos no se ruedan, los proyectos ya rodados no se emiten. Un proyecto por emitir de una televisión forma parte de sus “activos”, un proyecto emitido forma parte de sus “pasivos”. No se están rodando películas. Las subvenciones destinadas al cine tras los recortes se irán todas a pagar las ayudas a las películas del año pasado. Hay una cosa llamada “ley de mecenazgo” que parece ser la panacea bíblica, pero de la que no sabemos nada y tampoco se la espera.

Vale. Correcto. Ya estamos todos en el mismo sitio.

Ahora. ¿Qué hacer? En realidad, la única pregunta importante es siempre qué hacer.

Opciones.

A.- Manifestarse, gritar, enfadarse (mucho o poco) Al gusto.

B.- Confiar en que escampe. Rezar para que escampe a Dios o a Luis Buñuel. A quién sea.

C.- Pensar que a ti no va a pasarte. Confiar en tu talento. En tu potencia creativa. En tus contactos.

Tengo la sensación de que estas tres formas son igualmente legítimas, razonables y problemáticas. ¿Es razonable y justo enfadarse? Sin duda. La lista de motivos es larguísima. ¿Es razonable confiar en que las cosas mañana irán mejor? Si, por supuesto, porque vivimos un contexto que se nos presenta como pasajero. ¿Es razonable creer en uno mismo? Hombre, ¿si no crees en ti mismo en quién demonios vas a creer?

Pero a la vez son paredes. Son límites infranqueables que se bloquean muy fácilmente. A la primera opción siempre se le va a poder decir “Grita hasta quedarte ronco” “Expresa tus opiniones cuanto quieras” “Pero no hay dinero”. A la segunda siempre se le va a poder ir dando cuerda poco a poco porque está dispuesta a conformarse con la ilusión de un regreso a un tiempo mejor. Y la tercera siempre puedes pensar que si algo no va bien también es culpa tuya.

Quizás hay que elegir otros caminos con menos paredes. Hacer películas o series requiere de algunas cosas, pero hay una esencial, gente que quiera que esas cosas existan. Si esa gente no tiene interés, si no hay ese deseo de que algo exista, no existirá. Entonces, quizás el centro de las conversaciones, las discusiones, los enfados, las propuestas, podría ir encaminado no a demandarle cosas a quién hace los recortes, no a la esperanza de volver a tiempos que, quizás, no vayan a volver y tampoco a nosotros mismos, sino en aliarnos con otros. Aliarnos a través de proyectos, de series, de películas, de experimentos que, si funcionan, podamos replicar.

Aliarnos con otros es reconocer también la necesidad de recomponer un lazo roto, muchas miradas por encima del hombro, mucho “son todos unos vagos que viven del estado” y mucho “no les interesa nada, son idiotas, no saben de nada, están manipulados” Y ese será un proceso largo, como recomponer un matrimonio herido o superar una muerte. Pero esa alianza es esencial porque es el motor de otras cosas. De otra forma de relación con el público, que igual ya no tiene que ser “público” sino comunidad.

Podríamos pensar que el cine o la televisión ya no existen, pero que tenemos las herramientas técnicas y los conocimientos para que existan y, entonces, ¿que haríamos?

Sin una fuerza afirmativa, que plantee la creación cultural en términos nuevos, que produzca de otra forma, distribuya de otra manera, sea sostenible y no solo rentable (que también) sin esa doble alianza, es muy posible que nos quedemos roncos… Y ya. Y quizás si esa fuerza afirmativa existe, se recompone la relación social que posibilidad un determinado modelo de cultura y que sostiene a unos profesionales y unas comunidades creativas.

Hay una frase que me gusta mucho que dice algo así como “la única manera de que un sistema supere a otro sistema es que el nuevo sea, al menos, tan complejo como el anterior”. No sé porque me ha venido a la cabeza.


EL FUTURO ES DEL QUE SIEMBRA

19 abril, 2012

por Sergio Barrejón.

Hace un par de semanas estuve en casa de un director. Le llamaré R. Acaba de finalizar el rodaje de una película autoproducida, y está buscando socios para financiar la postproducción y la comercialización. Me llamó para enseñarme el montaje de imagen, y proponerme un plan de negocio.

Nos sentamos y vimos la película de R. Estaba bien. Digamos que no va a “sacudir los cimientos del séptimo arte marcando un antes y un después definitivo”, pero está aceptablemente contada, bien interpretada y bien realizada, aunque con algunos problemas tecnológicos derivados de haber filmado con distintas cámaras. Resumiendo, podría ser una buena oportunidad de negocio.

Sin embargo, en mi corta carrera como productor he aprendido a valorar los proyectos no sólo por sus características industriales y estéticas, sino también en función de las características humanas de la gente con la que me asocio. Así que procuré charlar con R. todo el tiempo posible, a ver por dónde respiraba.

Por un lado, saltaba a la vista que a ese premontaje le faltaba trabajo. Había que cortar varias escenas, replantear otras y muy posiblemente filmar una o dos nuevas para cubrir algunos huecos del guión. Quería estar seguro de que R. sería receptivo. Al contrario de lo que piensan esos palurdos que dicen que “para hacer cine sólo necesitas una cámara y un par de actores”, el proceso de rodaje, aunque lleno de riesgos, no suele ser el más trabajoso, ni siquiera el más costoso. En mi experiencia, la postproducción suele ser la verdadera travesía del desierto. Y es facilísimo perder la perspectiva durante el proceso, que dura mucho e implica trabajar con muchos profesionales y muchas máquinas distintas.

Pero no fue de eso de lo que yo quería hablar con R. Yo quería conocerle a él como persona. Así que me entretuve hablando del tiempo -que está loco-, del Rey -que está peor que el tiempo- y naturalmente, de otros directores. La mitad de los directores pasan la mitad de su tiempo hablando del trabajo de otros directores, así que no me costó trabajo tirarle de la lengua.

Hablamos de Carlos Vermut y “Diamond Flash”: la voy a ver dentro de poco en La Casa Encendida, pero vamos, ya me han dicho que hay que verla con manual de instrucciones. Vamos, que no se entiende nada.

Hablamos de Rodrigo Sorogoyen y su recién filmada “Stockholm”: he oído que dio vueltas por todas las productoras y se la estaba comiendo con patatas. Si yo fuera él, habría escrito otro guión, porque total, me han dicho que tampoco es para tanto…

Hablamos de Manuela Moreno y su reciente premio en Medina del Campo: estamos en la dictadura de las tías. ¿Tú has visto ese palmarés? Mejor proyecto: una tía. Mejor corto: una tía. A ti te quitó el Goya una tía, ¿verdad? Pues eso. (Lo dijo así: te QUITÓ el Goya.)

Hablamos de varias cosas más, le seguí la corriente en todo, y me despedí. R. me sugirió que me tomara un par de semanas para pensármelo y le dijera si quería entrar. Ya han pasado un par de semanas. Con este artículo, que estoy seguro que R. estará leyendo, le digo que PASO.

El otro día escribí esto en Twitter:


Voy a explicar a qué me refería. Coger “una cámara y dos actores” sí es fácil. Hacer una buena película con eso es imposible. Antes, como mínimo, necesitarás un guión. Y uno bueno. Porque sólo un buen guión funcionará basándose sólo en dos actores. Lo sé bien, porque mi primer corto en cine era así y fue un fracaso. Y mi último corto también es así, y no le va nada mal. La diferencia: la que va de un guión flojo (mío) a un guión estupendo (de Natxo López).

Mucha gente cree que escribir un buen guión es fácil: visto desde fuera, sólo consiste en apretar teclas unas cuantas miles de veces. Y sin embargo, ocho de cada diez guiones que leo me dan ganas de arrancarme los ojos y echarlos en la comida del perro. Escribir un buen guión es probablemente el proceso más difícil de todos. Y no hablemos de conseguir el dinero para rodarlo. Y la postproducción muchas veces puede ser más complicada que el guión, la financiación y el rodaje juntos.

Conseguir una cámara y dos actores está tirado. TODO LO DEMÁS es un proceso largo y complejísimo. No me quejo, ojo. Al contrario: comparado con la mina, esto es un camino de rosas. Pero es difícil. La prueba es que casi nadie es capaz de hacerlo. (Al contrario que la mina. Porque si no hay otra manera de ganarse la vida, bajas a la mina, picas donde te dicen, y te pagan. Es durísimo, pero casi cualquiera puede hacerlo. Sin embargo, si no hubiera otra manera de ganarse la vida más que hacer películas, la mayor parte de la población se moriría de hambre. Porque esto no será tan duro, pero es terriblemente complicado. Sobre todo la parte de que te paguen.)

Mi conclusión es que, además de un buen guión, de “una cámara y dos actores”, de una cierta cantidad de dinero, de un montón de tiempo, de una estrategia adecuada, de mucho tesón y mucha suerte y de claridad de ideas para no perder el Norte en el proceso… hace falta rodearse de gente con una buena actitud. Si el proceso ya es duro, y las actuales circunstancias además están muy complicadas, ¿para qué embarcarse en un proyecto con gente que desprende tanta energía negativa?

No me quiero imaginar lo duro que habría sido discutir con R. sobre cada posible cambio de montaje, sobre cada diferencia de criterio. Porque la gente muy crítica con lo ajeno suele ser incapaz de hacer autocrítica. Atacar a todo lo ajeno no es más que inseguridad ante el propio talento. Sólo el que se tiene por mediocre crucifica a alguien brillante.

¿Es tan difícil alegrarse por los éxitos de tus colegas? ¡Se dedican a lo mismo que tú! Podrías aprender mucho de ellos, y hacer grandes amigos. ¿De verdad prefieres mirarles con los ojillos arrugados pensando “por qué él y no yo”?

La experiencia nos enseña que, en circunstancias desesperadas, el hombre común tiende no a ser más solidario, sino aún más miserable y rapiñador. La literatura nos enseña que el ejemplo a seguir no es el del hombre común, sino el del hombre excepcional que es capaz de oponer a las circunstancias desesperadas una actitud noble y generosa.

Alégrate cuando otros ganen premios a los que tú optabas. No te dejes vencer por la frustración. Ya hace más de cien años que Chéjov ridiculizaba aquello de “yo podría haber sido un Dostoievski“. Y es que Dostoievski también escribió mierdas que no llegaron a nada. Ni siquiera los genios pueden ser genios todo el tiempo. Y lo más probable, estadísticamente hablando, es que tú ni siquiera seas un genio.

Sé humilde y trabajador. Sobre todo trabajador. Si trabajas lo suficiente, no tendrás tiempo de ser soberbio, ni de pararte a pensar en lo injusto que es el triunfo ajeno frente al fracaso propio. De hecho, si trabajas lo suficiente, dejarás de ver la vida en términos de fracaso y triunfo. Comprenderás que el triunfo no representa ninguna dispensa: hay que seguir trabajando.

Ayuda a tus colegas. Comparte lo que tienes, difunde lo que sabes. El futuro no es del que cosecha, sino del que siembra.

Y rodéate siempre de gente con actitud constructiva. El talento es necesario, pero no lo es todo. Ideas geniales también las tienen los patanes. La diferencia entre ellos y la gente brillante es la actitud constructiva. La capacidad de desarrollar laboriosamente esas ideas. Y la capacidad de empatizar con la gente que, como tú, se levanta cada mañana dispuesta a hacer el mundo un lugar un poco más entretenido.

No somos cirujanos. Por muy mal que hagamos nuestro trabajo, nadie morirá. Relajémonos. Sonriamos. Seamos amigos.


P.S. Obviamente, R. y su película autoproducida no existen. Jamás se me ocurriría rechazar una propuesta de trabajo a través de un post en un blog. Simplemente, pensé que el texto sería más entretenido con un antagonista y un poco de conflicto. Pero las cosas que R. dice de Vermut, Sorogoyen y Moreno, desgraciadamente, sí están sacadas de conversaciones reales con distintas personas en las últimas semanas. Ay.


A %d blogueros les gusta esto: