ADIÓS AL CINE LUCHANA

30 mayo, 2012

Por Daniel Castro (sustituyendo excepcionalmente a Chico Santamano)

Hace unas semanas cerró el Cine Luchana, en la calle del mismo nombre de Madrid.

Este sábado una veintena de personas nos reunimos para despedirlo. Llevamos velas, muñecos de goma y pósters de películas que pasaron por sus pantallas. Alguien colgó también una foto de Lady Di.

Sí, casi todo era extrañamente inapropiado.

Cientos de cines han cerrado en los últimos años en toda España. ¿Cuál es el motivo de que veinte frikis nos congregáramos precisamente ante la persiana cerrada de éste?

El Cine Luchana no era un cine normal.

Era un cine peor.

No hablo sólo de sus goteras, de su anticuada decoración o de sus deficientes proyecciones.

El Cine Luchana era, por decirlo sin énfasis, el apéndice podrido de un cuerpo enfermo, un grano en un sistema moribundo.

Como establecieron varias sanciones del ICAA a Cines Emergentes S.L. (propietaria de las salas), los Cines Luchana se dedicaban a falsificar datos de taquilla para que los productores más miserables pudieran acogerse a la subvención del ICAA. Resumiendo el mecanismo: un productor cobra una ayuda del Ministerio únicamente si su película se estrena y llega a cierto número mínimo de espectadores. Ciertos cines de toda España se ofrecen para proyectar películas y falsear, previo pago, los datos de recaudación. Gracias a este manejo, el productor obtiene la ayuda pública, pero sin gastar apenas nada en promocionarla y distribuirla.

Así, por las salas casi siempre vacías de los Luchana, pasaron películas secretas. Bodrios para algunos, joyas para otros: “Soy un Pelele” de Hernán Migoya, “E.S.O.” de Santiago Lapeira, “El viaje de Penélope” de Merinero, “Spinnin” de Eusebio Pastrana, “Mercado de futuros” de Mercedes Álvarez, “La mosquitera” de Agustí Vila, “Ellos robaron la picha de Hitler” de Pedro Temboury o, entre muchas otras, “Miss Tacuarembó” de Martín Sastre (la provocadora película que me unió a este heterodoxo grupo de humanos y muñecos llamado Club Luchana).

Películas tullidas, como niños enfermos que apenas pueden salir de casa, pequeño cine débil e indefenso que nadie parecía interesado en mostrar. Ni en ver. A veces engendros, otras pequeños milagros injustamente ignorados. En los Luchana unas películas se mezclaban con las otras, sin que apenas nada las diferenciara. Revelando así tal vez lo difusa que es la línea (¿qué línea? ¿dónde está? ¿quién la dibuja?) que separa la basura del arte.

Este sábado, convocado como siempre por Facebook por la guionista y escritora Jimina Sabadú, casi todo el Club Luchana se plantó ante ese viejo cine mugriento cantando mal una versión inapropiada de “Candle in the wind”, mientras la policía municipal nos advertía de que teníamos que limpiar todo aquello cuando nos marcháramos.

Mientras hacíamos un poco el ridículo en esa esquina de la calle, pensé que  pegando carteles de películas olvidadas sobre aquella persiana metálica estábamos reivindicando el derecho de ese cine a existir, a proyectarse en algún sitio, por pequeño y mafioso que éste fuera. Encuentro cierta belleza en que el cine con un criterio de programación más turbio fuera el que, paradójicamente, nos permitiera acceder a las películas más arriesgadas.

También pensé que la muerte del Cine Luchana coincidía con lo que parecen los estertores del sistema de subvenciones al cine español, un sistema que probablemente ha dado unas cuantas obras maestras, bastantes películas dignas, solemnes y/o aburridas y, de vez en cuando, esos extraños engendros que acababan pasando una semana secreta en los Luchana’s.

Por último pensé que las películas que se proyectaban en ese cine eran un poco como nosotros, como esa veintena de tipos que una vez acabado el “acto”, asustados, nos alejamos del cine en grupos poco numerosos para que la policía no nos hiciera despegar los carteles que nos habíamos resistido a quitar. Aquellas películas y nosotros éramos pequeños fracasos bienintencionados, posiblemente adorables si encontrábamos la mirada adecuada, seguramente merecedores de un destino mejor.


UNA NOVELA… ¿UNA PELÍCULA?

29 mayo, 2012

Por David Muñoz

He escrito aquí varias veces sobre las dificultades más habituales a las que suelen tener que enfrentarse los guionistas cuando adaptan una novela al cine.

Y hace poco vi una película basada en una novela que pienso utilizar como ejemplo si algún día tengo que dar una clase explicando cuáles son esas dificultades. Se trata de “Never Let Me Go” (Mark Romanek, 2010), conocida en España como “Nunca me abandones”, y basada en una novela muy conocida del inglés Kazuo Ishiguro.

Romanek es un gran director y la película tiene una factura estupenda. Desde el punto de vista formal no creo que pueda ponérsele ninguna pega. Los actores están todos muy bien, la fotografía es magnífica, el diseño de producción impecable, etc. Pese a ello, “Nunca me abandones” es una película muy fría con una primera hora un tanto aburrida y por la que es difícil sentir algo más que un interés distante hasta que en su magnífico tramo final está casi, casi, a punto de resultar conmovedora.

Sospecho que esa frialdad inicial es una de las razones por las que ha pasado tan desapercibida, cuando en teoría lo tenía todo, no sé si para ser un éxito (en esta época de blockbusters infraescritos, dudo mucho que una película así pueda serlo), pero sí al menos para haber llamado un poco más la atención.

Habiendo leído el libro, creo que una de las razones por las que “Nunca me abandones” resulta tan insatisfactoria es que es demasiado fiel a la novela de Ishiguro. En el “making of” del DVD, el guionista Alex Garland explica que desde el principio tuvo claro que su trabajo no era cambiar la historia de Ishiguro, sino encontrar la manera de narrarla “cinematográficamente”. Pero me da la impresión de que Garland y sus productores no supieron o no quisieron ir tan lejos como habrían debido para convertir “Nunca me abandones” en una experiencia cinematográfica satisfactoria. No sé si habrá tenido algo que ver o no, pero en el “making of” también se explica que Ishiguro y Garland son amigos íntimos. Y si ya suele ser difícil atreverse a cambiar cosas de un libro de un autor al que admiras con el que no tienes una relación personal, no puedo imaginarme lo que tiene que ser pensar que cargarte una subtrama puede provocar que tu amigo deje de hablarte. O que te despida. Porque Ishiguro además es productor ejecutivo de la película.

A partir de este punto va haber muchos “spoilers”, así que si no conocéis la historia que cuenta “Nunca me abandones”, os recomiendo que dejéis de leer.

La película comienza mostrándonos la vida de unos niños en un internado inglés durante los años 70 de una realidad alternativa en la que ha habido grandes avances científicos en el campo de la medicina. Un “internado” que hace honor a su nombre. Los niños nunca salen de allí y nunca va a verles ningún pariente, de modo que da la impresión de que son huérfanos. Entre esos niños se encuentra la tímida Kathy, que está enamorada de Tommy, un crío algo especial que pese a que parece sentir interés por Kathy, elige como novieta a la mucho más lanzada Ruth.

Y a lo tonto llevamos 20 minutos de película.

Como yo había leído el libro y sabía lo que realmente estaba pasando, no me aburrí, pero mi pareja estuvo a punto de dormirse. Con el triángulo entre los niños podían haberse rodado 20 minutos muy interesantes, pero todo está contado en un tono tan bajo que resulta difícil sentir interés por ellos y sus desvelos.

Entonces, llega la gran revelación que pone patas arriba toda la historia y nos obliga a replantearnos lo que hemos visto hasta ese momento: una profesora “rebelde” le explica a los niños que son clones. Cuando crezcan, serán utilizados como donantes de órganos hasta que mueran. Algo que ocurrirá cuando la mayoría tengan veintitantos años.

En ese momento, aumentó el interés de mi pareja por la película.

Pero éste volvió a decrecer rápidamente.

Los niños se hacen adultos y van a pasar una temporada al campo con varios compañeros, en una fase durante la que se les permite llevar una vida más o menos normal (se les deja tener pareja, por Ej.). Tommy sigue con Ruth, y la pobre Kathy se dedica a sufrir en silencio al ver como el amor de su vida descubre el sexo con su archienemiga.

Hay un nuevo salto en el tiempo y nos encontramos a Kathy convertida en “cuidadora”. Los “cuidadores” son clones que se dedican a cuidar de aquellos que ya han empezado a donar sus órganos. Y lo hacen hasta el momento en el que estos “completan”, que es la manera eufemística que tienen de referirse a la muerte. Los “cuidadores” empiezan a donar después que sus compañeros y por tanto viven un poco más.

Es entonces cuando por fin la película consigue atraparte. Queda poco más de media hora por delante, pero es una media hora que justifica no haberle dado aún al botón de “stop”.

Kathy se encuentra con Ruth, que ya ha hecho su segunda donación y está casi al borde de la muerte. Tras averiguar dónde está internado Tommy (que acaba de donar por primera vez) las dos deciden ir a visitarlo. Una vez los tres vuelven a estar juntos, como cuando eran niños, Ruth les pide disculpas por haberse interpuesto en su relación y Tommy y Kathy, además de retomar su historia de amor, ponen en marcha un plan que esperan pueda llevarles a ser indultados y evitar tener que “completar”.

Pero, por si acaso me habéis leído sin haber leído el libro o visto la película, no os cuento nada más.

Lo importante es que de pronto los personajes tienen un plan. Por primera vez buscan algo con ahínco. Por primera vez se plantean algo que no sea vivir sus vidas. Vidas excepcionales, desde luego, pero solo para nosotros, no para ellos. Porque para los clones lo que para nosotros es inusual, para ellos es su día a día. Y como ya sabéis, como espectadores, nosotros vivimos las cosas con tanta intensidad como las viven nuestros personajes. Una vez superada la sorpresa inicial que produce descubrir de qué va la historia que nos están contando (“¡son personas y los tratan como a animales!”), como espectadores, la aceptamos. Son las circunstancias de los protagonistas, y si a ellos no les perturban, a nosotros tampoco. O al menos solo lo hace de una manera más teórica que emocional.

Tommy, Ruth y Kathy

La cuestión es que hasta ese momento la sensación que produce la película es que va a la deriva, de que no hay historia. O que más bien la historia (el triángulo amoroso), no está lo suficientemente desarrollada como para interesarte. Porque la descripción del mundo en el que viven los personajes no es una historia. La descripción de una situación estática, por mucho que la descubramos poco a poco al hacerlo a través del punto de vista de un personaje, no es una historia. Quizá podría ser la base de un documental, o a lo mejor ni siquiera eso.

Como me decía hace poco un productor con el que estoy trabajando, una historia sin giros (sin cambios, sin evolución), no es una historia, es “un devenir”.

Y es muy difícil que un devenir resulte interesante.

Dudo mucho que de ser una historia original de Alex Garland, “Nunca me abandones” hubiera tardado tanto en arrancar (entendiendo por “arrancar” el momento en el que los personajes se ponen en marcha en pos de un objetivo). Pero al elegir ser fiel a la novela, Garland hirió de muerte el flujo narrativo de su película.

Supongo que algunos os preguntaréis si la lectura de la primera parte de la novela produce ese mismo efecto de tedio. Pero yo creo recordar que no. En una novela no hace falta que los personajes hagan cosas interesantes, basta que su punto de vista sobre lo que les ocurre, sobre su realidad, sea interesante. Pero el cine muestra las acciones desnudas. Más allá de lo que hacen los personajes y de la interacción entre unos y otros, no hay nada. Da igual que uses una voz en off (y en “Nunca me abandones” se utiliza), en esa voz en off serán solo apuntes, breves subrayados, explicaciones que además muchas veces sobran. Nunca podrá compararse con el diálogo que mantiene un lector con un personaje al que acompaña durante páginas y páginas.

Dicho de otra manera: lo mismo que contado en una novela puede resultar apasionante, puede parecer un coñazo narrado únicamente con imágenes.

Desde mi punto de vista, la única manera de lograr que la primera mitad de la película “Nunca me abandones” hubiera resultado tan interesante como la de la novela habría sido potenciar la tensión en el triángulo amoroso, convirtiendo a Kathy en un personaje mucho más activo, que además de llevar la procesión por dentro y de asistir impotente a los avances de su rival, Ruth, hubiera hecho algo por conseguir el amor de Tommy. Pero la película opta por mostrarnos lo mismo que hacen los personajes en el libro, sin darse cuenta de que lo realmente interesante les pasa por dentro, en ese mundo de la mente que suele estarle vedado al cine. Si hubiéramos sentido que a Kathy le importaba perder a Tommy, también a nosotros nos habría importado más.

Lo malo de la película es que este problema se traslada también al segmento de los personajes adultos viviendo en el campo.

Otro problema, esta vez estructural, es que la revelación sobre la verdadera naturaleza de los niños llega demasiado tarde. De nuevo, creo que en una película que hubiera nacido directamente como un guión cinematográfico, esa es una clave que se habría dado a los diez minutos, o como mucho, a los quince. Porque es lo que activa la pregunta que debe hacerse cualquier espectador cuando se encuentra viendo una película: “¿Y ahora qué va a pasar?”.

Viendo la película, creo que pueden encontrarse pistas que demuestran que los cineastas (y ahí incluyo al guionista, el director y los productores) sabían que su apuesta por ser tan fieles a la novela podía acabar siendo problemática. Y lo supongo porque yo he estado ahí y me he visto obligado a usar los mismos recursos para tratar de dotar de interés a una historia con una estructura que no llegaba a funcionar del todo bien desde el punto de vista cinematográfico:

-El uso del flashforward. La película comienza con una escena en la que vemos a Kathy adulta en un quirófano en el que Tommy va a llevar a cabo su segunda donación. Los dos se miran, y en teoría esa escena debería servir para darnos a entender que la película que vamos a ver a continuación es algo más que una historia de niños ingleses en un internado como tantas otras. También introduce el tema de las donaciones y, de forma muy sutil, el de la clonación. Debería servir, en suma, para despertar nuestro interés, para que nos preguntemos: “¿Qué está pasando aquí?” y “¿Cómo vamos a llegar a este punto?”. Pero pasa tanto tiempo entre esa escena y la siguiente en la que se tocan los mismos temas, que no llega a tener el efecto deseado. Si no se conoce la historia, podría parecer perfectamente que la película va de la historia de amor entre Kathy y un Tommy enfermo de cualquier cosa y necesitado de un trasplante. Por miedo a adelantar una revelación importante, creo que Garland se quedó corto.

-El uso de la voz en off. Como en tantas adaptaciones, permite dar saltos en el tiempo sin necesidad de imágenes y explicar qué le pasa por la cabeza a los personajes. Su uso más efectivo, aunque también más cuestionable, es al final de la película, cuando Kathy explica el tema de la historia. O sea, que la vida de estos clones no es sino una metáfora de nuestras vidas. Cuando la protagonista piensa que quizá el resto de la gente no vive unas vidas tan diferentes a las suyas, nosotros sabemos que en realidad no está hablando Kathy, sino un guionista y un director agobiados que no están muy convencidos de que las escenas que acabamos de ver hayan dejado claro qué nos han querido contar.

Eso me lleva al que quizá es el mayor problema que me plantea la película como espectador. No puedo dejar de pensar que resulta increíble que estos chavales, a los que durante su vida adulta no vigila nadie, no se planteen darse a la fuga en ningún momento y que acepten su destino tan resignadamente.

Es algo que también me pregunté leyendo el libro, pero quizá porque la literatura permite que aceptemos con mayor facilidad premisas que no pasan el filtro lógico naturalista, la literalidad que lleva implícita el cine de estilo realista (pues así es como está rodada; esto no es “El imaginario del Doctor Parnassus”), choca con esa vocación metafórica de la historia. Las verjas, los paisajes, las carreteras, no son palabras, son reales. Resulta demasiado fácil imaginarse a los personajes recorriéndolas.

Me resultó simpático ver a Ishiguro en el documental del DVD explicando que le han hecho esa pregunta muchísimas veces: “¿Por qué los personajes no escapan?” y, después de tratar de dar una explicación más o menos convincente (son incapaces de hacerlo porque no han sido educados para planteárselo, como los adeptos de una secta), sonríe y dice que bueno, que el realismo nunca fue su meta. “Nunca me abandones” no puede ser leída de forma literal. Es una metáfora. Él no quería hablar de clones, sino, a través de ellos, de nuestra mortalidad. Siendo así, nunca se planteó abordar el tema desde un punto de vista realista, porque mostrar a los personajes huyendo habría sido como decir que nosotros podemos escapar de nuestra muerte.

En esa tensión entre la naturaleza metafórica de la historia y la literalidad de su plasmación cinematográfica, creo que está la clave de porqué era prácticamente imposible que hubiera funcionado del todo bien como película. Garland, Romanek y sus productores saben lo que hacen (ahí están sus créditos para demostrarlo) pero quizá lo que querían hacer no había manera de hacerlo del todo bien.

El dilema al que solemos enfrentarnos al adaptar una novela (o como me ha pasado a mí recientemente, un cómic), tiene que ver con esa tensión. Piensas, vale, es un problema, pero, si no vas a ser fiel al material original… ¿para qué lo estás adaptando? Pero claro, si de verdad quieres que se ruede la obra que has leído, muchas veces te arriesgas a hacer una mala película. Y sabes que elijas una u otra opción, probablemente acabarás preguntándote si no te habrás equivocado. O tu guión es una ilustración superficial de la novela, o tu guión no respeta la novela y en tu afán de convertirla en cine tienes la sensación de que te has comportado como un ególatra que cree que imponer su punto de vista sobre el material original es justo lo que le hacía falta y has acabado traicionándolo. Encima, hay ejemplos para todos los gustos:”Blade Runner” no se parece casi nada a la novela de Philip K. Dick en la que está basada y es una obra maestra. Pero a “The Spirit” no le hubiera sentado nada mal parecerse algo más a  los cómics de Will Eisner en los que se inspira.

Pero de todo esto espero hablar más detenidamente en una próxima entrada.


AMAZING THINGS WILL HAPPEN

25 mayo, 2012

Hace poco Pablo Remón, amigo y compañero de la ECAM, tutor de tercer curso de guión de la escuela de Cine de Madrid y uno de los mejores guionistas de su generación, me invitó a dar una charla a sus alumnos. Para mi fue una bonita sensación, poque ambos estudiamos en la misma clase, junto a otras personas que a día de hoy son imprescindibles en mi vida. Además, visto desde la distancia, puedo decir que mis tres años de alumna de guión fueron una época muy feliz, tan llena de torpeza como de entusiasmo e ilusión.

Cuando me presentó les dijo a los estudiantes que yo había tenido una carrera larga y muy variada, que había hecho un montón de cosas, desde cine a tele, que había dirigido y escrito dos cortos, dado clase, etc. Al oírle decirlo, me di cuenta de que era cierto, aunque no había pensado mucho en ello antes. Así que me senté y les conté mi vida profesional prácticamente entera. Tuve que dar un par de palmas para despertar a alguno en medio de la chapa.

No tengo intención de transcribir la charla, porque el post se haría largo, aburrido y caótico. Pero creo que hay dos o tres sugerencias que me hubieran ayudado cuando yo estaba en los mismos pupitres que ellos ocupaban, hace bastantes años. Con deciros que en las aulas de la Ecam se fumaba cuando yo era estudiante, creo que ya está casi todo dicho.

1. Explota al compañero.

Desde mi salida de la escuela, mis compañeros de clase han sido y son buenos amigos, pero también y con mucha frecuencia han sido compañeros de trabajo. Es útil relacionarte con ellos porque el día de mañana, ellos te darán trabajo, o tú se lo darás a ellos. Y algo menos prosaico: vas a aprender tanto de ellos como de los profesores, o puede que más.

2. Termina lo que escribes.

El mundo está lleno de novelistas y guionistas increíblemente talentosos y brillantes pero vagos. ¿Cuál es la diferencia entre ellos y los autores muchas veces mediocres que se ganan la vida escribiendo? Que los segundos tuvieron la disciplina y el coraje de terminar sus guiones, novelas o proyectos; como mínimo, completa un estadio de tu obra que te sirva para ser propuesta o enseñada (un documento de venta de una serie; una sinopsis atractiva; un primer borrador, aunque tenga carencias). En primer lugar y sobre todo, porque sólo escribiendo se aprende. Y en segundo lugar, si no tienes un currículum extenso, no te va a servir de mucho pedir trabajo sólo con tu nombre y un título. Por eso es mejor incluir una prueba de que mereces que te hagan una prueba. Te coloca por delante en la carrera de los recién licenciados.

3. Compites contra tí mismo.

El mundo de la creatividad está lleno de frustración, envidias y sinsabores. No puedo asegurar que compense en todos los casos (sería mentir.) Creo que sólo compensa si, independientemente del resultado, te lo pasas bien escribiendo. Sin embargo, y aunque tengo la fortuna de pertenecer a este último grupo, sí he experimentado muchos más fracasos que triunfos (la proporción no la revelo para que no os pongáis tristes… o quizá sea yo quien no lo quiere recordar). Con cada fracaso he experimentado una dosis mayor o menor de frustración. Después de mucho cabrearme como una mona, durante muchos años, he aprendido algo que hace que me sienta mejor: sólo puedes exigirte el máximo de tu capacidad. Una vez alcanzas tu límite, o que crees que estás cerca, que ya no puedes hacerlo mucho mejor, entonces, aunque fracases, puedes y debes estar tranquilo. Porque todo lo que podías hacer ya lo has hecho. No puedes ser otra persona, y siempre habrá alguien mejor; tampoco puedes controlar muchísimos factores que intervienen en el destino de una producción audiovisual que no dependen de ti. Pero lo que sería auténticamente triste sería pasar de puntillas por tus propias habilidades. Eres a tí mismo a quien debes superar.

Las tres sugerencias son bastante obvias pero honestamente creo que son sensatas, me tendréis que perdonar el aire discursivo y de “hágalo usted mismo” del texto. Creo que es muy difícil hablar como si se fuera un ejemplo cuando las vidas, y también las carreras, a veces no tienen más sentido que el que les da el profesor o “charlatán” a la hora de relatarlas. Y es que eso es lo que hacemos: intentar “contarlo bien”, intentar articular los relatos de forma que tengan sentido.

No puedo prometer que lo tenga; si puedo asegurar que al menos lo he intentado.

Y de postre, un vídeo de alguien a cuya charla me hubiera encantado asistir y cuyas palabras me permito citar para acabar el texto.

“Por favor, no seáis cínicos. Odio el cinismo; para que conste, es la cualidad que menos valoro, no conduce a ningún sitio. En la vida, nadie consigue exactamente lo que esperaba conseguir. Pero si trabajas realmente duro y eres bueno con los demás, ocurrirán cosas asombrosas. Os lo digo: ocurrirán cosas asombrosas.”


UNOS LINKS

23 mayo, 2012

Por Chico Santamano.

Hoy llego tarde y mal a mi cita con ustedes. La multitarea es hasta cierto punto llevadera para alguien medianamente hiperactivo como yo, pero la multimultimultitarea es absolutamente asesina. Asesinado por el exceso de trabajo no quería dejar de actualizar aunque sea con pequeños detalles.

Para empezar les regalo mi foto favorita de todos los tiempos.

Y ya que hemos entrado en calor… Ahí van unos detalles en forma de links con encanto guionístico. Todos ellos interesantes y algunos sólo aptos para bilingües.

Que nos caiga un meteorito encima si “30 Rock” no es la mejor comedia de la actualidad. ¿Quieren saber cómo se gestó la serie y más curiosidades? Robert Carlock nos lo cuenta AQUÍ.

Y seguimos con “30 Rock”. Podcast AQUÍ de Alec Baldwin con Lorne Michaels (mítico productor y guionista de comedia) hablando de lo humano, lo divino y lo televisivo. Ojo, Baldwin no desvela cómo ha conseguido perder tanto peso entre una temporada y otra ni cómo ha rejuvenecido 15 años. Lo segundo nos lo imaginamos.

Los creadores de “Mad Men”, “Breaking Bad” y “Deadwood” se cuentan cosas interesantes AQUÍ.

Ken Levine opina AQUÍ sobre la figura del showrunner y el despido de Dan Harmon de la moribunda “Community”.

Y este es en castellano, ¿se acuerdan de Álex de la Iglesia? Antes de ser una celebrity en twitter escribía blogs y buenas pelis. De momento, vuelve al mundo de los blogs con este.

Y como si no meto una mariconada no sería un post de Santamano… ¡Vuelven las barbas, que os den metrosexuales! Por cierto, ¿Shia La Beouf está acabado o ha pillado una venérea tocha?

Sólo me queda decir ¡VIVA EL CINE ESPAÑOL! ¡VIVAN LAS SUBVENCIONES! (Por asegurarme una buena docena de comentarios, claro).


ACELERADO

22 mayo, 2012

por David Muñoz

Tengo reunión con N y K la productora y el director de una película que estoy escribiendo andamos a ver si conseguimos algo de dinero de una comunidad autónoma lo que dan es poco pero lo necesitamos y N dice que no va a ser fácil que ahora se convocan tan pocas ayudas que a las que hay se presenta todo el mundo y que le han dicho que a estas se ha presentado hasta Santiago Segura a mitad de la reunión dejamos de hablar de nuestra película y empezamos a comentar la situación actual todo pinta mal no fatal no hay casi nadie rodando ni siquiera D pese al éxito que tuvo su última película mientras se espera a ver qué pasa con las leyes y las televisiones y a pesar de todo nos reímos mucho porque estas cosas es mejor tomárselas a risa mira puede que lo que haya que hacer es irse al extranjero pero no a Estados Unidos ni a Inglaterra hay una empresa en Colombia que ha invertido en varias coproducciones con España  y que están interesadas en el cine de género hablamos de las películas que queremos hacer yo menciono una comedia de ciencia ficción para adolescentes que llevo un tiempo queriendo escribir y N me quita las ganas al decirme que ahora nadie quiere comedia mezclada con género y menos si ese género es ciencia ficción porque las últimas películas de ese estilo que se han estrenado han sido un fracaso como la de V aunque costó tan poco que no ha sido una ruina pero eso a los productores y a las televisiones les da igual o que luego se estrene por medio mundo o que le den premios o que les guste a los críticos de Ain´t It Cool News lo que sigue marcando la diferencia es la taquilla en España y aunque a nosotros nos encante “Attack the Block” no dio un duro nadie la fue a ver los chavales se la descargaron el estreno fue con pocas copias en cines de extrarradio y sin publicidad pero eso a quien le importa entra un cojo en el bar a pedir dinero y se va sin nada nuestra película vete a saber si la querrá alguien aunque digan que los thrillers estén de moda y sea barata nuestro otro productor dice que no la ve comercial y menos para una televisión y hablamos de películas baratas pero qué menos se puede hacer que meter a un tío en un ataúd y K dice que ha visto un tráiler con un tipo que se pasa hora y media encerrado en el maletero de un coche como ya llevamos un rato en el bar vuelve el cojo de antes pero ya no cojea ha habido un milagro y se ha curado N dice que es como el Lazarillo de Tormes pero en rumano salimos del bar y nos vamos a mirar películas a la FNAC por el camino una punkie sonriente nos piropea y nos pide dinero pero está sobreactuada es una mala actriz yo juraría que en vez de decir “¡Gracias, chicos!” cuando no le hemos dado nada se ha quedado con ganas de cagarse en nuestros muertos y nos encontramos con P el director de una película que nos gusta mucho a los dos y que lleva ocho años sin rodar pero tiene una buena noticia ha dirigido un largo que va a estrenar pronto es una alegría pero deprime pensar que si él que debutó con una película  que además de dar dinero gustó a la crítica ha tenido tantos problemas para levantar un proyecto cómo nos irá a los demás dejo a K he quedado a comer con tres amigos que trabajan también en lo nuestro dos de ellos dirigieron una película hace años y fueron dos la primera y la última la de uno fracasó la del otro fue un éxito pero ambos se ganan la vida haciendo otras cosas como P que trabaja dando clases en el metro un viejo con bombín traje y nariz de payaso dispara a los pasajeros con una pistola de plástico mientras recita pareados sin gracia no sé si está pidiendo dinero o si está loco se sienta y se levanta hace como que tropieza es demasiado triste pero tengo suerte y ya tengo que bajarme llego a casa de A para comer y M me dice que está preocupado que no sabe si la serie en la que escribe va a seguir y que no hace más que recibir mails de compañeros en paro que no encuentran nada y A me pregunta qué tal me va en la serie que estoy escribiendo ahora esa serie que a la hija de su novio le gusta tanto y le cuento que estoy un poco agobiado diecientantos personajes cuatro tramas demasiados minutos resulta muy difícil escribirla bien tengo miedo a no saber hacerlo y que no me encarguen más capítulos han sido veinte días de escribir y rescribir más y más tramas y todavía no las hemos conseguido cerrar y eso me hace pensar en M un amigo común mío y de J con quién me encontré el otro día en el parque paseando con mi hija cuando le conté en qué serie estoy trabajando ahora me contestó “pues es una puta mierda” estoy seguro de que ni la ha visto es una serie muy popular demasiado queda bien decir que no te gusta y si encima es comedia más que se vea que tienes criterio ya me gustaría verle a él escribiéndola termina la comida y J nos lleva a casa a mi y a C en su coche y nos cuenta que ahora está arrancando un negocio de juegos para smart phones y tabletas y en ningún momento habla de cine ni de contar historias lo intentó durante años y ya no tiene ganas de seguir luchando pero se le ve feliz yo no entiendo nada pero me parece interesante me da envidia llego a mi piso y no está mi perra y solo tengo ganas de tumbarme en el sofá y dejar pasar las horas eso o salir a andar por Madrid a vagar sin rumbo pero está lloviendo y tampoco tengo ganas de calarme para aprovechar la tarde voy a ver un par de películas sospecho que pueden contar una historia parecida a la de mi proyecto de película juvenil de ciencia ficción que nadie cree que deba escribir la primera que veo es “Soy el número cuatro” y la quito a los 30 minutos de puro aburrimiento donaré el DVD a la biblioteca de mi barrio es un coñazo los actores tienen diez años más de lo que quieren aparentar y todo me parece feo tonto y sin sentido la produce Michael Bay y solo se salvan y a ratos los efectos especiales el guión es lamentable no tiene emoción alguna y está muy mal estructurado no puedo creerme que Marti Noxon haya escrito esto pero ahora caigo que también escribió el penoso remake de “Noche de miedo” bueno hay que ganarse la vida yo soy el primero que debería saber que los guionistas muchas veces no somos responsables de las decisiones que nos obligan a tomar en los guiones que firmamos quizá los que tanto critican el cine español deberían ver más películas americanas y no solo los diez peliculones tirando por lo alto que se estrenan al año hay que ver cine malo el cine que no va a los festivales que no es número 1 en taquilla la mayor parte del cine luego pongo una película española que me ha dejado K el tráiler me gustó pero no pude verla en el cine pensé que era una película de ciencia ficción o quizá de género fantástico con bastante acción pero me encuentro con una sesión de terapia de hora y media en la que no pasa nada que me interese hasta que lleva media hora y con un epílogo de quince minutos que me produce vergüenza ajena si la historia y su moraleja ya se entendían porqué explicarla una y otra vez aún así la veo entera tiene algo que me atrapa y que me impide quitar el DVD  aunque estoy tentado de hacerlo varias veces sobre todo cuando la protagonista dice “Ya lo entiendo todo” y yo aún no he entendido nada aquí hay talento aunque la película no me guste pero lo que no entiendo es porqué se produjo alguien creyó que iba a ganar dinero con esto para quién es esta película para adolescentes supongo que sí pero qué adolescentes van a pagar por ver algo así en los Kinépolis o algún lugar así cada vez entiendo menos qué es lo que supone que hay que escribir para que una televisión se interese por tu proyecto porque esta película la pagó una cadena de las grandes y no debió ser nada barata o quizá así pero no lo parece al menos me gustan los actores no hay reglas el cine español no existe no es lo que era quizá nunca lo fue pero la gente no se entera esta película es la muestra no funciona no es comercial pero es inusual es diferente es otra cosa y entre unas cosas y otras estoy acelerado  y siento que me va a estallar la cabeza y como experimento digo voy a escribir mi entrada de Bloguionistas transcribiendo lo que pienso y en lo que no puedo dejar de pensar y sé que C cuando lo lea me dirá otra entrada contando vuestra vida en vez de hablar de escribir guiones que es lo que tendríais que estar haciendo si encima es larga yo ya ni me las leo y sé que tiene razón a lo mejor no me leería ni yo la película que he visto es una sesión de terapia y yo estoy escribiendo la mía pero hoy no soy capaz de escribir otra cosa.

Necesito acostarme ya.


CARTA A LOS JASPP (Jóvenes aunque sobradamente pre-parados)

18 mayo, 2012
Por Natxo López

Estimados chavales,

os estáis convirtiendo en adultos mientras este país se desmonta. Como si la adolescencia no fuera ya, de por sí, bastante jodida, os toca lidiar con esta crisis de la que no sois responsables, gestada cuando no erais más que unos críos.

Tenéis tan pocas ganas de estudiar como las que tuvimos todos, pero además os han arrebatado ese estímulo que venía a decir que educarse es construir tu futuro. Entiendo que ahora mismo penséis que educarse es hacer el gilipollas. Y eso si te puedes permitir educarte. La cosa está chunga. Sé que no veis muchas salidas aparte de la de cruzar la frontera, salir en Gran Hermano o lanzaros a la delincuencia.

Sin embargo yo os envidio.

Ya sé, ya sé. “¿Y éste gilimemo acomodado, envidia a santo de qué?”. Os prometo que soy consciente de vuestras penurias, vuestros miedos, de tantas trabas e hijoputeces que os están imponiendo. Pero creo, sinceramente, que también sois afortunados en muchos aspectos.

Yo no formo parte de ningún gran colectivo. Soy un poco medianía: ni viejo ni joven, ni rico ni pobre, ni una eminencia en nada ni un total analfabeto en todo. A mis 35 años voy a ser padre por primera vez, de una niña. Entre su generación y la mía estaréis vosotros, ahí encajonados. Y sé que de lo que hagáis dependerá, en gran parte, cómo será su vida, cómo será el mundo en el que crezca. Porque, sinceramente, si tengo que confiar en mi propia generación, vamos apañados.

Os envidio porque vosotros sí estáis dispuestos a pelear. Porque vais a ser mejores que nosotros. Porque vuestras aspiraciones irán más allá de estar a la última, adquirir un coche de gama alta o comprarse un piso con terraza para poder cerrarla y ganar metros al salón.

Envidio que, en vuestros corrillos, aquel que hable de política o de justicia social no sea el friki, el idiota, el loco. De hecho muchos de vuestros corrillos se forman precisamente para hablar de política y de justicia social.

Envidio que salgáis a la calle para cambiar el mundo.

Envidio que sepáis que hay un mundo. Que os importe lo que pasa en otros países, a otras gentes, que podáis comunicaros con ellos convencidos de que son iguales que vosotros.

Envidio que sepáis idiomas. Que viajéis tanto y con tanto ahínco. Que aceptéis a gente que nació lejos de vuestro hogar, con culturas y formas de ver la vida muy distintas.

Envidio que tengáis internet. Yo, en uno de mis primeros trabajos, tuve que llevarme un módem de 56K de casa y conectarlo al teléfono del despacho porque no veían la utilidad de instalarme esa cosa de la WWW. Era un curro de documentalista. Imaginaos.

Envidio que tengáis cámaras ligeras y fiables con las que fotografiar, grabar, documentar y denunciar. Ordenadores baratos que sirven para editar, retocar, crear, reconstruir, contar vuestra historia de mil maneras diferentes.

Envidio que podáis ser cineastas con tan poco, casi con un móvil. Y también que podáis ser espectadores de cualquier cosa y en cualquier parte. Yo si a vuestra edad llego a ver un Smartphone hubiera creído que llegaban los marcianos.

Envidio que seáis todos un poco periodistas. Que contéis lo que pasa en vuestro entorno. Que tengáis dónde publicarlo y lanzarlo a los cuatro vientos.

Y que podáis descubrir la verdad si realmente os interesa, que tengáis acceso a ella, sin tener que limitaros a medios oficiales, “anti” o “pro” gubernamentales. La verdad está ahí fuera. En nuestra época sólo era el lema de una serie.

Me da envidia pensar, también, que viviréis en un sistema donde los políticos corruptos serán un poco más conscientes de los riesgos de sus tropelías. Seguirán existiendo, sí, pero quizás actúen con más tiento, con menos desfachatez. Yo a vuestra edad ni siquiera era consciente de hasta qué punto estaban metiendo la mano en la caja.

Envidio que para tantos de vosotros “banquero” o “ministro” sea un insulto peor que “negro” o “marica”. En mis tiempos no era así. Todavía queda mucho imbécil que no entiende esto, pero ahí estáis vosotros para hacérselo entender, poco a poco. Lo vais a conseguir.

Envidio que vayáis a crecer sin ETA. Sé que ahora suena a cosa viejuna y coñazo, pero no sabéis hasta qué punto para nosotros el terrorismo fue un dolor, un miedo y una vergüenza constantes, especialmente para quienes crecimos en el norte, a quienes nuestras madres nos repetían que nunca diéramos una patada a una caja en la calle por si había una bomba dentro, y que sufríamos los porrazos cocainómanos de los nacionales sólo porque salíamos de copas por el centro de Pamplona. Mira, en eso no somos tan diferentes.

Envidio que seáis solidarios, que no cedáis por completo esa parte de vuestra vida a organizaciones y beneficiencias. Eso no iba con nosotros, eso era cosa de Unicef y Cáritas. Como mucho, alguna vez echábamos una moneda en un bote.

Envidio que sepáis lo que fue la dictadura franquista mejor que yo a vuestra edad, que seáis conscientes de los peligros, reales, de ceder terreno a los extremismos. A nosotros no nos hablaron de eso. Nadie exhumaba nada, nadie recordaba demasiado. Por supuesto, no había nada que criticar a la transición, había sido un proceso perfecto, impecable. Había que pasar página.

Envidio que valoréis la posibilidad de que la monarquía no sea un sistema ni justo ni útil. De hecho, estoy convencido de que viviréis en una república a una edad mucho más temprana de lo que lo haré yo. Al menos lo celebraremos juntos.

Envidio que vayáis a presenciar –y posibilitar- parte de la limpia, que vayáis a encontraros unos cuantos menos de esos genuflexientes inútiles de carrera a los que también me dirigí hace poco tiempo.

Me provoca envidia de la mala que para vuestra generación vayan a ser más decisivos que nunca el talento, la imaginación y el esfuerzo, mucho más que el oportunismo, el nepotismo o el pelotazo cañí, que están perdiendo lustre por momentos.

Me da tirria que vayáis a salir de esta crisis mucho más fortalecidos, preparados, inteligentes y valerosos que nosotros. Y que lo vayáis a hacer con un sistema político y social más ecuánime, un sistema que vais a decidir y construir vosotros. Podéis hacerlo como queráis. Sí, podéis; sólo depende de vosotros.

En mi época el más moderno, el más guay, era el que más drogas consumía. En los 80 eso creó grandes estragos entre la gente de vuestra edad. Hoy vuestra droga es vuestro cabreo. También vuestra fuerza. Cada vez veo a más de vosotros desentendiéndose de modas impuestas y nihilismos de pose. Hoy los que moláis sois los más viajados, los más activos, los que peleáis por encontraros a vosotros mismos, con vuestro estilo y vuestra manera de pensar y de errar.

Envidio la felicidad que vais a tener, que estará menos hipotecada a necesidades pasajeras y materiales. Los chalés, los coches deportivos, la comparación constante con el vecino. No tendréis más remedio que renunciar a mucho de eso. Sé que parece que saldréis perdiendo, pero no será así, confío en que se reavive el gusto por otros lujos: los de la amistad, el amor, la familia entendida como estructura amplia, multiposibilista.

Y la cultura. Envidio que la cultura sea una parte importante de vuestro mundo. Cultura abierta, gigante, desde un cómic manga hasta un Van Der Weyden o un tuit. Y que sea, además, una cultura compartida, compartible, flexible y divertida.

No digo que todo esto vaya a compensar tanta penuria y maldad  a la que os están sometiendo, pero sí que creo que tenéis oportunidades y, por supuesto, futuro. Evidentemente, todo depende de cada uno de vosotros, porque cada uno de vosotros es único y debe encontrar su propio destino.

Pero lo cierto es que, en conjunto, me gusta más vuestra generación que la mía, que se ha quedado un poco muerma, aterrorizada frente a una amenaza nueva que desconoce, ante la que no sabe cómo reaccionar. Nos echamos la culpa los unos a los otros mientras caminamos de rodillas para no perder el trabajo, y rogamos a dios que los bancos no se fundan nuestros ahorros. Ojalá mi hija aprenda más de vosotros que de mí y los míos, la verdad. Sois vosotros los que vais a levantar esto, sois vosotros los que sabréis cómo hacerlo, los que os llevaréis los méritos, y con razón.

Os envidio tanto que me gusta, a veces, engañarme y sentirme un poco como uno de vosotros. Por eso también salgo, también grito, también pienso y también escribo. Y me gustaría creer que con este triste escrito solicito, informalmente, que me admitáis como miembro de vuestra generación, a pesar de las canas y la barriguilla y la tendencia al sermón cebolleta.

Muchas gracias por permanecer despiertos.

Atentamente,

Natxo López
Guionista

PD- Este post no habla, estricta o únicamente, de guión o guionistas. Pero en una semana como esta última, no me salía de las tripas publicar algo, como tenía previsto, sobre escaletas y puntos de giro. Para eso siempre hay tiempo. Gracias por la comprensión.


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