CAZANDO TROLLS

Por David Muñoz.

Pensamientos dispersos inspirados por el visionado de la película “Troll Hunter” (André Øvredal, 2010).

-La ley de la compensación. Si en una película el protagonista no trata de conseguir algo con mucho empeño, si para intentar lograrlo no se enfrenta a obstáculos que no solo le ponen las cosas difíciles sino que le hacen cambiar, permitiendo que exista lo que los guionistas llamamos “arco dramático”, si el guión no cuenta con todos esos elementos que ayudan a que el espectador se emocione con lo que estamos contando y a que le importe el devenir de nuestros personajes… más vale que tengamos algo que ofrecerle a cambio. Por Ej., en una comedia es obligado que haya seis o siete momentos hilarantes, o, en una película de terror, cuatro o cinco sustos de esos que te aceleran el corazón. Hollywood lo tiene claro: a falta de una historia que te enganche, espectáculo. Que las explosiones no permitan que el espectador se dé cuenta de que lo que le están contando no tiene ni pies ni cabeza.

“La ley de la compensación” explica el atractivo de películas que sobre el papel no funcionan ni para atrás. En realidad, como espectadores la ley la aplicamos todos. Los fans de un determinado género le permiten a “sus” historias cosas que nunca aceptarían en otras. Yo me trago a gusto cine fantástico regulero sabiendo que de estar viendo una película de otro género con los mismos defectos ya le habría dado al botón de “stop”.

El otro día vi “Troll Hunter”. Se trata de una película noruega de la modalidad “vídeo casero encontrado casualmente que cuenta una historia de cariz sobrenatural”. O sea, un falso documental a lo “Rec” o “Monstruoso”. En este caso, tres veinteañeros de una universidad que están grabando un documental sobre furtivos deciden seguir a un tipo misterioso que resulta ser… ¡un cazador de trolls a sueldo de gobierno! Su trabajo consiste en controlar que los trolls no salgan de sus “reservas” y en matarlos si lo hacen y se convierten en un peligro para los humanos. La película tiene una factura excelente, todas las escenas de cacería de trolls son antológicas (las hay divertidas, terroríficas, incluso poéticas), el protagonista es un tipo de lo más carismático… pero nada de lo que ocurre tiene el mínimo sentido. Y no, no me refiero a que haya realmente trolls en Noruega. Como en todo el cine fantástico, para disfrutarlo uno acepta la premisa y no la cuestiona. Lo absurdo es todo lo demás. ¿Por qué el cazador, que, como he dicho, trabaja en secreto para el gobierno, permite que los estudiantes le acompañen para grabarle? Pues un poco porque sí. Hay un diálogo en el que dice algo así como que está harto de cómo le tratan y quiere tocarle las pelotas a sus jefes. Pero nada más. Además, esto lo dice precisamente delante de su jefe directo, su supervisor. ¿Y qué hace éste? ¡Nada! Lo importante es que la historia siga adelante. Bueno, si es que puede llamársele historia… más bien son escenas aburridas que ocurren entre cacería y cacería. Aburridas porque los estudiantes no existen como personajes. Son tres pasmarotes. Cuando (¡spoiler!) muere uno de ellos, te da lo mismo, porque también parece que les da lo mismo a sus compañeros. Luego, se une al grupo otra chica, y hala, ya está el problema resuelto. Todo es porque sí. Y pese a este “porquesimismo”, yo seguí viéndola hasta el final. Sabía que en los últimos minutos debía aparecer el gigantesco troll de las fotos de la película que me habían animado a comprármela. Afortunadamente, la maravillosa (espectacular, triste, sobrecogedora) escena final me compensó por todo lo demás.

Esa es la “ley de la compensación”. El lugar donde habita lo impredecible, lo que es imposible planificar desde guión: una actuación memorable, una idea brillante, una escena nunca vista. Todo eso que nos puede llevar a perdonar lo que en otros casos nos parecería imperdonable.

-Una reflexión sobre “la ley de la compensación”: Es de verdad impredecible. Solo puede aplicarse esperando resultados más o menos concretos si se aplica al cine de género. Hay una razón por las que tantas películas de terror y sus derivados se editan directamente en DVD todos los meses. Los aficionados al terror necesitamos un “chute” de vez en cuando. Y la droga, aunque no sea de primera, no deja de ser droga.

-Una crítica de Ain´t It Cool News: “No estoy seguro de que presentar “Troll Hunter” como un falso documental aporte mucho a la historia, y, francamente, parece uno de los falsos documentales más guionizados que he visto, pero nada de eso importa relamente porque los trolls de este documental son la puta hostia (…)”.

-El “arco” de “Troll Hunter”. En aras de explicarme con más claridad, no he sido del todo justo con “Troll Hunter”. La película sí que cuenta un arco dramático interesante: el del cazador, un tipo quemado que se plantea abandonar su trabajo. Pero está narrado de forma tan elíptica, que hay que hacer un gran esfuerzo para darse cuenta de que está ahí. De hecho, yo lo “reconstruí” en mi mente varias horas después de ver la película. Quizá porque a lo largo de las casi dos horas que dura, el cazador hace muchas cosas que no encajan con este arco (que espero no haber imaginado, aunque creo que la escena final no deja lugar a dudas). A veces te pasa al escribir, crees que todo se entiende, que está ahí, pero no. Y encima vas en montaje y te las arreglas para que todo sea aún menos claro. Se te olvida que nadie se sabe la película tan bien como tú, que tus espectadores solo van a ver tu película una vez. No llevan conviviendo años con ella. A lo mejor eso es lo que les pasó a los guionistas de “Troll Hunter”. Su cazador podría haber sido tan interesante como Quint, el personaje de Robert Shaw en “Tiburón” (incluso tiene su propia versión de la historia del USS Indianapolis), pero no llega a conseguirlo.

Una razón como otra cualquiera para ver otra película

Una razón como otra cualquiera para ver una película

-Otra ley: la ley del talento (o del oficio). Normalmente, los demás guionistas saben de su oficio lo mismo que tú. Si la han cagado es porque les han hecho cagarla o porque han sido víctimas de las mismas “enfermedades” (como el exceso de familiaridad con la historia) de la que también puedes ser víctima tú. No les subestimes. Y tampoco les desprecies. Podrías haber sido ellos. Serás ellos en algún momento de tu carrera.

-Un ejercicio para guionistas.  Yo a veces empiezo a hacerlo sin darme cuenta cuando estoy viendo una película. Se me va la cabeza y empiezo a rescribir el guión, a imaginar otra película posible con los mimbres de la que estoy viendo. Con “Troll Hunter” pensé: “¿Y no hubiera sido mejor que en vez de unos chavales de una universidad que casualmente descubren un operativo secreto que lleva en marcha décadas, los protagonistas hubieran sido un equipo novato contratado por el gobierno para documentar la cacería de trolls?”. Si hubiera sido así, se podría haber conservado su punto de vista asombrado y fascinado por lo que ocurre (que es el del espectador), pero también se podrían haber generado tensiones, conflictos, que hubieran permitido que los personajes fueran más interesantes. Imaginemos que, por Ej., las cintas hubieran llegado a manos de los cineastas que han montado la película gracias a la filtración interesada de uno de los miembros del equipo, que no estaba de acuerdo con lo que él considera que es el exterminio sistemático de los trolls por parte del gobierno. Imaginemos que no muere accidentalmente, imaginemos que le dejan morir. Me parece un camino interesante. Pero me temo que ya no hay más mercado para las aventuras de un cazador de trolls.

Lo único peligroso es cuando sin querer, se te va la cabeza y haces el mismo ejercicio con tus propias películas. A mí hace poco se me ocurrió la manera de escribir una versión mucho más interesante de la que entregué de un guión que se rodó hace años. Es una manera muy tonta de pasarlo mal.

Olvidaros de lo que ya habéis escrito, que lo “repiensen” otros. No merece la pena. El pasado ya no puede cambiarse.

-Vivan los efectos especiales. Cuando hablamos de efectos digitales, pensamos habitualmente en las grandes producciones que no habrían sido posibles sin ellos. Pero además de permitir que podamos ver a Hulk dándose de hostias con Thor (cosa que los que hemos crecido leyendo cómics de la Marvel sabemos valorar en su justa medida), los efectos a precios asequibles están permitiendo que se dé un fenómeno mucho más interesante: la existencia de un cine fantástico, y también de ciencia ficción, de buena factura, con monstruos y criaturas que no dan risa, protagonizando historias interesantes que jamás darían lugar a un “blockbuster”. Por Ej., además de “Troll Hunter”, hace poco vi “Rare Exports”, una película finlandesa bastante divertida (¡Santa Claus como monstruo mitológico!) que si no fuera por ese final a medio gas que tiene, podría haber sido considerado un clásico del fantástico moderno a la altura de “El laberinto del fauno”. Claro que eso también está permitiendo que abunde otro tipo de película menos atractiva, el pseudo “blockbuster” de baratillo, que quiere ser muy comercial pero no da la talla para serlo del todo, los “quiero y no puedo” tipo “Priest”*. Pero de todo eso ya hablaré por aquí otra semana.

*Y que conste que también disfruté con “Priest”. ¿Vampiros mutantes en un western posapocalíptico? A mí me “compensa”.

6 respuestas a CAZANDO TROLLS

  1. yabadabadooh dice:

    Ayer echaban por la tele ‘A todo gas’ (no sé cual, pero qué más da). Mi compañero de piso comparó la que emitían con la siguiente de la saga, y arguyó que era mejor “porque almenos en esa había derrapes”. La conclusión no puede ser más clara: ¿A quién le importa lo que sienta y padezca el rubiales mientras no muera y conduzca de puta madre y mejor que los demás? Los feligreses de esa saga quieren coches quemando rueda y churris medio despelotadas. Quieren brillo, que la chapa de su coche tenga un buen acabado, si su interior está tapizado con cuero granate o con esas fundas masajeadoras de bolas de madera que usaban los taxis, no importa demasiado. Cada espectador decide a su gusto qué permite y qué no en cada peli.

  2. Juan dice:

    Muy interesante el post. Raro que no haya mas comentarios.

    Es curioso, pero al leerlo me ha llamado la atencion como tambien yo tengo una teoria similar, aunque yo no la defina como ‘compensacion’. En mi caso lo que mantengo (opinion personal) es que toda historia debe tener varios ‘hooks’ (ya, es un anglicismo, pero suena mejor asi). Estos pueden provenir de cualquier elemento de la historia, a condicion de que despierten el interes del publico (espectador o lector). A veces pueden ser personajes realmente interesantes, otras la incertidumbre sobre el desarrollo de la trama (‘que esta pasando?’ ‘que va a pasar?’). En una comedia son los gags. En las peliculas de genero tienes ya tu hook prefabricado: en las de terror, por ejemplo, son los momentos de miedo. En las de Ingmar Bergman son las relaciones entre los personajes. En las de Michael Bay son las tias, el armamento y los efectos especiales.

    Cuando vi la de Trollhunter tuve la misma sensacion: los personajes no me interesaban en absoluto. A excepcion del cazador, y tampoco demasiado. Lo que me atrapo de la pelicula fue su realismo. Y es algo que se hace un poco: tomar un tema fantastico y enfocarlo desde una perspectiva realista. La mayor parte de las peliculas fantasticas estan enfocadas desde el punto de vista de la aventura, el cambio personal, el paso a la madurez, etc. En Trollhunter toma un tema fantastico (un tipo cazando trolls) y lo convierte en un drama absolutamente realista: el frio, la lluvia, el cafe por la mañana antes de ir al tajo, los problemas laborales, la falta de recursos, la rutina, la experiencia de quien lleva años en el trabajo…

    Quiza no hay mas espacio para cazadores de Trolls, pero esa fantasia ‘realista’, en mi opinion, esta muy desaprovechada.

    PS Lo siento por los acentos y los signos de interrogacion. Teclado extranjero.

    • Kohonera dice:

      Yo creo que lo fantástico desde el punto de vista realista sí que está bastante desarrollado. De hecho, todo este subgénero de “imágenes encontradas” se basa en ello. Pienso en películas como “Paranormal activity”, “El último exorcismo”, “REC”, “Attack the block”.

      No obstante, creo que todavía puede seguir dando de sí, invirtiendo la visión del monstruo, por ejemplo. Al fin y al cabo, el monstruo para el monstruo es su cazador (véase “Soy leyenda”).

    • Juan dice:

      No me refiero a ese tipo de realismo, Kohonera. De hecho, estuve pensando en matizarlo en el anterior post. Es decir: hay una tendencia al falso documental, especialmente en el terror, que es un genero que agradece mucho la sensacion de realismo (que puede ser mas terrorifico que los terrores sean reales!). ‘Paranormal activity’ va por ahi, o ‘REC’, o la menos conocida ‘Grave Encounters’, amen de docenas de producciones amateur. Porque el falso documental, ademas, es barato.

      Pero no me referia a eso. A ver como lo explico… por ejemplo, ‘Paranormal activity’ se limita a poner la camara en una casa donde ocurren fenomenos paranormales, y tratar de transmitir impresion de ‘realmente esta ocurriendo’. Pero en ultimo termino ese realismo se limita a ‘hay ruidos y cosas que se mueven, todo muy en plan documental, vale, pero eso es todo. El resto, es vida cotidiana’.

      Lo fascinante de Trollhunter es que crea todo un universo costumbrista alrededor del componente fantastico. Es decir: no se limita a filmar en plan documental y scar de vez en cuando un monstruo (estilo Cloverfield) sino que crea todo un universo realista y cotidiano pero a la vez fantastico. Todo el universo creado alrededor del cazador es puramente fantastico (los cazadores de Trolles no existen, a fin de cuentas, o al menos eso dice el gobierno noruego…), y sin embargo desprende verosimilitud. En ‘Paranormal Activity’, o en ‘REC’, o en ‘Attack the Block’, o en ‘Grave Encounter’, lo que veo sin embargo es el universo normal en el que de repente pasan cosas fantasticas. Pero la parte cotidiana, la parte costumbrista, no tiene nada de fantastica.

      No se si me he explicado mejor ahora.

    • Justamente ayer pensaba algo similar mientras jugaba Calabozos y Dragones y es que los personajes jugables tienen poderes bastante lineales mientras los monstruos y jefes tienen habilidades mas raras de ejecutar, mas vistosas y enredadas y por lo visto es para que el jugador no se complique demasiado, es decir que mientras mas lineal y familiar sea mas facil es jugar con ello mientras que lo extraño y extravagante se deja para los personajes lejanos al jugador pues lo extraño vive en lo lejano y al acercarlo lo hacemos logico
      Mi version para la ley de compensacion seria algo asi como la ley de distancia y mientras mas cercano es el personaje mas se le identifica con un humano mientras que los monstruos y los heroes son lejanos, se les deja detras del velo para que sigan siendo emblematicos y humanizarlos en un reto bastante complejo dependiendo la complejidad de la criatura ¿como seria Moby Dick desde la perspectiva de la ballena? muy aburrida probablemente, del mismo modo que Holmes y House so presentados a traves de sus colegas en lugar de desde dentro aunque ahi probablemente no captariamos nada
      Y en esas producciones fantasticas lo paranormal sigue siendo extraño, distante a pesar de estar sucediendo ahi mismo, puede que no se haya explotado en lo audiovisual pero se me vienen a la mente los libros del Mundodisco con sus hechiceros torpes que hacen gamberradas, sus heroes simplones y sus maquinas de mofa (hay un sujeto con una camara fotografica que en realidad tiene un pintor miniatura, justo como los picapiedra) y sobre todo la encarnacion de la Muerte que se pasaea de lado a lado segando almas y deteniendose a comer para luego regresar a casa con sus sobrina y alimentar a su caballo Binky, cosas como esa no se ven mucho en pantalla

  3. Jason dice:

    Una de los elementos más inquietantes de la película, y que no tiene nada de cinematográfico, es la última escena donde aparece el presidente del gobierno noruego. Que triste me supo saber quien era ese señor, y todo por culpa del atentado

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