MACHISTAS SIN QUERER

11 diciembre, 2012

Por David Muñoz

Como ya he comentado aquí en alguna ocasión, desde hace unos años llevo el taller de escritura de guion de largometraje del Máster de guion de ficción en cine y televisión de la Universidad Pontifica de Salamanca.

El taller empieza en octubre y termina en marzo, y, en este momento, casi todos los grupos ya han escrito un argumento que está a punto de poder ser convertido en una escaleta.

Pero de lo que quiero hablar hoy aquí no es exactamente del trabajo que llevamos a cabo en el taller, sino de algo que me tiene un poco preocupado: buena parte de los argumentos que han escrito mis alumnos son muy machistas.

Os prometo que no es una paranoia mía. Lo he comentado con los responsables del máster y también en clase con los propios alumnos. Y tanto unos como otros se han mostrado de acuerdo conmigo. Además, no les pasa solamente a ellos. Lo he visto en todos los talleres de escritura de guiones que he llevado.

Y cuidado, no estoy diciendo que no puedan escribirse guiones machistas, si eso es realmente lo que uno quiere escribir. De hecho, muchos guiones de películas de éxito son tremendamente machistas. Allá cada uno con su forma de ver el mundo y con las historias que quiere contar y cómo quiere contarlas. Mi trabajo en el taller no es impartir ideología ni hacer que mis alumnos sean mejores ciudadanos, sino enseñar a escribir guiones de cine. Además, sería absurdo que alguien como yo, que pese a ser el típico izquierdoso, tiene entre sus guionistas preferidos a gente como David Mamet o John Milius, fuera exigiéndole a los aspirantes a guionista lo que no le pide a los profesionales que admira.

No, lo que me preocupa es que el machismo es involuntario. En la mayor parte de los casos, el guionista (o la guionista) que ha escrito la historia no se da cuenta de que es como es hasta que se lo haces ver. Y aún así, incluso entonces suele costarle aceptarlo.

Estoy convencido de que ninguno de esos guionistas se comportan de forma machista en su día a día, o que por lo menos tratan de no hacerlo. Sin embargo, se ponen a escribir un argumento y toman decisiones que convierten a las mujeres de sus futuras películas en objetos decorativos cuya única función suele ser servir (figurada y literalmente) al macho dominante de la narración. ¡Hasta cuando son ellas las protagonistas!

Para que me entendáis mejor, creo que es mejor que os ponga algunos ejemplos recientes con los que me he encontrado.

-En un mundo al borde del apocalipsis, una mujer de unos veintitantos años decide ir a buscar a su hija, que estaba pasando unos días con su abuela cuando las cosas empezaron a torcerse (imaginaros al padre de “The Road” separado de su hijo); pero como ella está con su padre, y éste no parece muy por la labor de ayudarla en su búsqueda, ella se resigna a no ir a por su hija. Lo extraño es que durante muchas páginas eso no es motivo de conflicto o de tensión, y la protagonista tarda semanas en plantarle cara a su padre. Si un hombre protagonizara esta historia… ¿los guionistas habrían hecho lo mismo? Lo dudo mucho. Seguro que en la página cinco había mandado a la mierda a su padre.

-Una variante de lo mismo: una chica de pueblo quiere ser nadadora, lo que la llevaría a irse a la gran ciudad,  dejando solo a su padre, viudo. Al final, ella renuncia a su sueño para cuidarle. ¿Y ese final es descrito como algo negativo? ¡No! ¡Ella está haciendo lo correcto! Como las hijas pequeñas de antaño, que no se casaban para cuidar de sus padres cuando estos fueran ancianos. ¿Ocurriría eso si “ella” fuera “él”? No creo. Acordaros de “Billy Elliot”, por ejemplo.

Vale, sí, los hombres y mujeres no somos iguales, reaccionamos de forma distinta a los mismos estímulos. Pero también depende de cada mujer y de cada hombre. Afortunadamente, el género no lo es todo. Y lo que estoy valorando no es lo que ocurre en los guiones, sino el punto de vista de los guionistas sobre lo que ocurre. ¿Puede haber hijas sumisas que renuncien a sus sueños o a buscar a su hijo por no contrariar a sus padres? Pues sí. Pero eso no quiere decir que estén haciendo lo correcto. Que su comportamiento sea el ideal, el adecuado.

Ya sin entrar en detalles argumentales, ese machismo también provoca que los personajes masculinos sean siempre quienes conducen la acción, aunque su papel en el guion sea secundario; que ellas sean muy pasivas,  y anden a la espera de que ellos hagan algo que las saque de su estupor; que las mujeres de los guiones no tengan una caracterización tan compleja como las de los hombres (o sea, que no cuenten con virtudes y defectos, sino que valga con decir que son atractivas y, si acaso, simpáticas); o que los guiones estén llenos de mujeres que necesitan hombres que las cuiden, las protejan y las salven, incluso de situaciones en las que cualquier ser humano de más de 11 años sabría manejarse sin demasiados problemas.

Donde yo ya me pierdo es a la hora de tratar de entender por qué pasa todo esto.

¿Es el resultado de años de educación machista? ¿Es culpa de la ficción que consumimos, que nos lleva a imitar patrones de forma inconsciente, a repetir fórmulas que no cuestionamos porque de tan habituales no sabemos ver su significado, lo que implican? ¿Es un tic, un automatismo, o refleja de veras una forma de ver el mundo?

La verdad es que no lo tengo nada claro.

Mis alumnos de Salamanca suelen ser gente inteligente y con talento, y bastante sensibilizada con este tipo de temas. Así que me extrañaría que hubieran comenzado a escribir sus historias con un planteamiento a priori machista. Cosa que, repito, no es algo que me preocupe si se hace de forma consciente, por muy mal que me pueda parecer. Hace poco estuve trabajando en el desarrollo de un proyecto cuyo autor me dejó muy claro desde el principio que la visión de las mujeres que quería dar era muy negativa. Él mismo la calificó como “misógina”. Pero era su prerrogativa como autor. No me quedó otra que respetarla. Y nos entendimos muy bien.

Otra cosa que también pasa es que los guionistas que empiezan suelen ser muy reticentes a incluir historias de amor en sus guiones. Y yo pensaba que se debía a que les parece que de alguna manera esa tramas “rebajan” sus propuestas, como si hablar de amor fuera cosa solo de esas películas comerciales facilonas que desprecian. Pero el otro día un amigo me comentó que podía ser porque el amor, el romance, también es percibido como algo “femenino”. Y me quedé a cuadros. Ni se me había pasado por la cabeza.

En fin… de veras que no sé qué pensar.

Estoy deseando saber cómo lo veis en los comentarios.


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