DECÁLOGO DEL GUIONISTA EN PARO

26 diciembre, 2012

Por Carlos García Miranda.

Soy guionista de series de la tele y durante cinco años me fue bastante bien, aunque ahora soy uno más de los que llevan un tiempo considerable en barbecho. Tampoco es que no haya currado en nada, he ido haciendo cosillas, pero lo que se dice trabajo de continuidad en una serie, de los que te alegran la cuenta bancaria, no he tenido en todo un año. Como yo hay muchos y cada vez seremos más porque esta situación va para largo, a pesar de que nos levantemos cada mañana pensando eso de “hoy me van a llamar”. Hace tiempo que opté por reorganizar mi vida laboral sobre todo para poder sobrevivir psicológicamente. Sí, estando en paro se puede tener vida laboral. ¿Cómo? Pues así:

1. ASUME LA SITUACIÓN. ¿Llevabas años trabajando como guionista y de pronto estás en el paro? ¿Pensabas que iba a ser cosa de una semanas, como mucho un mes, y ya te has pulido la prestación por desempleo que tenías? Bueno, pues aunque suene obvio el primer paso es aceptarlo. No hace falta que hagas una declaración en plan Alcohólicos Anónimos, pero sí estaría bien que tomaras conciencia de cómo están las cosas. Ya no pagan lo mismo, ya no te hacen fijo en ningún lado, ya no hay tickets de comida… Ya no hay trabajo tal y como lo conocíamos. El primer paso para sobrevivir a la situación es aceptar que tus años de abundancia han terminado.

pijama

2. QUÍTATE EL PIJAMA. Vale que no tienes una oficina a la que ir ni te toca pasarte la noche sin dormir para dialogar como loco el capítulo que graban al día siguiente, pero tu inactividad laboral no es excusa para que te quedes todo el día en pijama viendo la tele. Lo mejor es que te pongas una hora para levantarte (a ser posible que aún sea de día) y te metas en la ducha. Si tienes que quedar con alguien, aunque sea para hablar de Gandía Shore, pon la cita a la hora del desayuno y así ya te has despegado de las sábanas. Ah, y aunque no tengas a dónde ir ni nadie que te vea, ponte guapo.

3. BUSCA TRABAJO. Ha llegado el momento de hacerse un buen currículum y enviárselo a todas las productoras. La realidad es que la mayoría de las veces, ni siquiera te contestan, pero al menos lo tienen. Y no salen más que un par de proyectos de tanto en tanto, pero en la mayoría de ellos piden pruebas. Vale que tú ya pensabas que estabas colocadísimo y las ofertas te llegarían en forma de súper contrato y sin tener que pelearte para conseguirlo, pero las cosas han cambiado y, nos guste o no, volvemos a estar en la casilla de salida. Allá cada cual, pero tampoco creo que bajes de categoría por demostrarle a alguien cómo escribes. O igual sí, pero la realidad es que escribir una prueba te activa durante un par de días y te pone en contacto de nuevo con el mundillo.

4. SAL DE CASA. A ver, esto va por gustos, pero yo soy de los que escribe mejor fuera. Eso sí, si te quieres quedar en casa fenomenal, pero que sea currando. Ponte una rutina diaria, aunque sea de un par de horas, pero dale a las teclas; puedes ir al Pepe Botella, un Starbucks o cualquier sitio en el que te sientas cómodo con tu ordenador. Yo soy muy de bibliotecas, la del Reina Sofía o las de las universidades tienen mucha vida y te hacen sentir que no estás solo en esto. En La casa encendida tienen una sala de uso público con ordenadores sin internet, que desconectarse viene muy bien para concentrarse en la escritura. Sea donde sea, la cosa es que sientas que te levantas cada día a trabajar, aunque no tengas una nómina al final del mes que te lo corrobore. Ahora bien, ¿en qué trabajo? Pues en escribir porque eres escritor, que eso no te lo quita nadie.

ESCRIBE TUS COSAS

5. ESCRIBE TUS COSAS. Los que curramos de soldados hace tiempo que no escribimos lo que nos da la gana porque normalmente nos toca trabajar en los proyectos que piden las cadenas o las productoras. A veces tienes la suerte de que esos proyectos te gustan y los escribes como si fueran tuyos, pero aun así es raro que te olvides de tus propias ideas. Son esas que soñabas con escribir cuando estudiabas en la universidad, tu gran historia. Bueno, pues igual resulta que no es tan grande, pero lo que es seguro es que es la tuya y ahora tienes el tiempo para escribirla. Empezarás con muchas ganas, luego te bloquearás, tendrás la sensación de que no vale para nada escribirla si nadie llega a leerla y nunca la llevan a la pantalla… A lo mejor es verdad, pero al menos lo habrás hecho y tendrás algo que mover en el futuro. Hazlo.

6. BUSCA COMPAÑEROS DE BATALLA. Ponerte a currar solo y sin dinero de por medio puede ser muy duro. Todo es más fácil en pareja así que busca un colega con el que te guste trabajar, compraos una pizarra en Carlin y aunad fuerzas. Puede que al final no salga, pero en la mayoría de las cadenas o productoras, si tienes un par de teléfonos y algo de experiencia detrás, te pueden dar una cita para que se los cuentes. Y si escribes pelis pues algunos no te harán ni caso, pero por ejemplo en Filmax se la leen y te mandan un informe con su opinión. Merece la pena intentarlo, aunque sólo sea por tener a alguien con quien trabajar cada día.

7. TRABAJA DE OTRAS COSAS. Los guionistas somos bastante cerraditos; nos mola lo nuestro y punto. Pero en nuestro sector hay otros profesionales que para nada son así. No es tan raro ver a uno de dirección trabajando de script o a uno de arte en vestuario. Pues bueno, igual ha llegado el momento de que aprendamos de ellos y empecemos a ampliar horizontes. A fin de cuentas este es un trabajo de mucha gente y saber cómo preparan un plan de rodaje los de dirección, cómo buscan las localizaciones los de producción o aprender a montar puede ayudarnos a hacer mejor nuestro verdadero trabajo cuando los planetas vuelva a alinearse. Tampoco es cuestión de cambiar de profesión, lo justo es que puedas seguir siendo guionista, pero por formarte o probar no pierdes mucho y amplías las oportunidades. También puedes intentar escribir otro tipo de formatos: programas, series web, cortometrajes… Puedes probar con una novela (yo lo hice y me la van a publicar en abril del año entrante los de Planeta y todo), buscar un hueco en la publicidad (lo intenté pero no me llamaron), proyectos Transmedia (lo he hecho) o escribir guiones para videojuegos (lo quiero hacer).

8. DÉJATE VER. Da la sensación de que en este mundillo si no te muestras no existes. ¡Pues para eso están las redes sociales! Ábrete un twitter y sigue a los jefazos de las productoras, pon tu currículum un LinkedIn (aunque no estoy seguro de que alguien haya conseguido trabajo con eso) o en una cosa que se llama about.me que los americanos consultan mucho. También puedes agregar en Facebook a los guionistas majetes que admiten a todo el mundo, escribirles para preguntarles si saben de algo… No es cuestión de ser pesado ni mucho menos de hacer la pelota (o sí, allá cada cual), pero todos sabemos que estos trabajos no salen en los periódicos y cuantos más contactos tengas, más fácil lo tendrás. Ah, y lo de dejarte ver, también es dejar ver tu cabreo por lo que está pasando. A las manifestaciones hay que ir.

DEPORTE

9. HAZ DEPORTE. Los guionistas somos más de mover los dedos, pero la realidad es que menear el esqueleto viene muy bien cuando estás en paro. Primero para el tema de las rutinas porque así tienes algo más que hacer. Segundo porque los guionistas somos bastante endogámicos y si vas a un gimnasio, a jugar al futbol o a dónde sea que se sude seguramente acabarás hablando con gente que no sabe lo que es el raccord y te ayudará a dejar de pensar por un rato en la mala situación del sector. Y tercero porque te ayuda a descargar. Yo estoy en un equipo de Roller derby que es un deporte que consiste en darse de hostias con otros patinadores, cosa que viene fenomenal porque esta situación en ocasiones te llena de rabia. Por cierto, también me saco unos duros dando clases de patinaje que es de lo que vivía cuando tenía veinte años.

10. ECONOMÍA DE GUERRA. La realidad es que no tener trabajo te afecta en todos los sentidos, pero el que más sangra es tu bolsillo. La realidad también es que a los guionistas nos pagaban bastante bien. Bueno, pues aunque sea un topicazo, toca apretarse el cinturón. Igual es el momento de dar el paso e irte a vivir con tu pareja, o volver a compartir piso y así ser un poco más joven. Y aunque también suene tópico, hay un montón de cosas molonas que hacer con poco pasta: botellón, ver lucha libre en La Tabacalera, ir a un ciclo de cine de terror en el Artistic Metropol. No voy a engañar a nadie, se vive mejor con pasta… Otra opción es pedir becas, que hay pocas pero alguna queda. En unos meses resolverán las de artistas de la Unesco, y en nada volverán a abrir el plazo. En nada también saldrán las becas de la Residencia de estudiantes de Madrid o las del Laboratorio de guión de Sundance (el año pasado participé en el de Oviedo y tuve el placer de hablar del guión por el que me seleccionaron nada más y nada menos que con Zachary Sklar).

Pues básicamente con esto puedes sobrevivir en el paro durante una buena temporada. No os digo que vayáis a estar tan bien como cuando trabajabais, pero puede que os ayude a manteneros en activo, ganar algo de dinero y aprender cosas nuevas. Aunque también hay días en los que estarás hasta las pelotas de la situación, que no es culpa tuya, sino de unos cuantos incompetentes que mueven los hilos del país. En esos días no tendrás ganas de quitarte el pijama ni de escribir una sola línea. Esos días lo único que puedes hacer es ir a ver a tu madre, llorarle las penas, que te de un abrazo y te diga que no hay mal que cien años dure.


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