TRABAJAR EN EQUIPO

9 enero, 2013

Por Carlos García Miranda.

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En el guión de ficción para televisión, como en la mayoría de las profesiones creativas, se trabaja en equipo. Eso de hacer las cosas entre varios tiene sus ventajas, normalmente dos mentes piensan más que una. También puede tener sus desventajas porque a veces dos no suman, sino que restan… Pero la mayoría de los problemas a la hora de trabajar en grupo son consecuencia de no tener claras las funciones que corresponden a cada uno. Las productoras son las que establecen el tipo de jerarquía imperante. Yo trabajé en dos de las gordas el tiempo suficiente como para subir casi todos los peldaños de sus escaleras y, más o menos, aprendí a estar de pie en cada uno de ellos.

En la primera productora, en la que empecé, los equipos de trabajo se organizaban así:

GUIONISTA JUNIOR

Si te llaman así probablemente no tendrás experiencia previa en el mundo del guión y te tocará demostrar que vales para esto. Ante todo, mucha calma porque si eres junior tus responsabilidades estarán a la altura del cargo. Estás ahí para trabajar, pero también para aprender. Por eso antes de ponerte a soltar ideas como loco para demostrar que vales, escucha. Cada jefe es un mundo y para cada uno se escriben las cosas de una manera. Lo mejor es que estudies a los que te han contratado y les des las cosas como las quieren oír. Para nada te digo que te olvides de tu criterio, pero acércalo siempre al modo de pensar de tus jefes. Si no sabes cómo hacer algo pregúntales cómo lo harían ellos. Es más fácil meter una canasta jugando en equipo que chuleándote sólo por la pista. Además, así demostrarás que sabes trabajar en equipo y eso a veces es más válido que tener miles de ideas.

A la hora de dialogar lo lógico es que te lleves un chasco al ver que te cambian secuencias de arriba abajo. Eso no significa que seas un inútil, ni que seas un genio y hay una conspiración contra ti. Lo más probable es que escribas bien, pero aún no tengas pillado el tono. No te hundas ni te enfades, aprovecha la oportunidad para mejorar. Fíjate en los cambios que te han hecho de una versión a otra y pregúntales los motivos, pero de buenas, no vaya a parecer que les estás cuestionando (o sí en el caso de que realmente tengas que hacerlo, pero asegúrate antes de que tienes razón). Aprende todo lo que puedas para quitarte cuanto antes el San Benito, sobre todo porque así podrás escribir más y te lo pasarás mejor.

 SEGUNDO DEL EQUIPO

Ser un buen segundo y trabajar a favor de las decisiones de tu jefe, conseguir que confíe en ti para llevar su timón, es tan importante como saber liderar un equipo. No todos los guionistas están hechos para ser la cabeza visible y no todos quieren serlo. Hay escritores que desarrollan toda su actividad profesional en puestos intermedios y se encuentran cómodos desempeñando las responsabilidades que conlleva, que no son pocas. También hay casos de segundos que se quejan porque su jefe de equipo carga en ellos todo el trabajo y encima se queda todas las medallas. Puede ser que ocurra, que de todo hay, pero la mayoría de los jefes que he conocido han llegado a serlo sin necesidad de aprovecharse de nadie. Lo que también he visto es que con el tiempo muchos segundos terminan por saber tanto como sus jefes y a algunos les entran las ganas de avanzar profesionalmente. Bueno, pues en lugar de entrar en guerra por el trono con tu jefe, háblalo con él. Probablemente será consciente de que te lo mereces y está esperando a que haya un hueco libre para moverte. A nadie le gusta tener por debajo de él a alguien que ya está a su altura, profesionalmente no te aporta nada y deja de ser un reto. Y si el que manda no lo ve así pregúntale que te falta para conseguirlo, que igual no es una cuestión de escritura sino de otras cosas (saber manejar las situaciones, el trato con los compañeros).

JEFE DE EQUIPO

Un jefe de equipo decide qué se trama y cómo se dialoga, lo que implica tener sentido del olfato y conocer a los de más arriba. La realidad es que son ellos los que tienen la última palabra, es a ellos a los que se lo tiene que vender. Es importante que el jefe de equipo les conozca para decidir a cuál de las ideas que saca el equipo se le da vueltas y cuántas. Llevarlas hasta buen puerto y mantener los ánimos arriba para conseguirlo también es su labor. A la hora de poner al equipo a escribir le toca repartir las secuencias, revisarlas y editarlas. Vamos, que en principio es el que más curra.

He oído a algún jefe de equipo quejarse de que los que tiene a su cargo no aciertan ni a tiros y que luego le toca a él reescribir sus secuencias. Allá cada cual, pero yo soy partidario de invertir las horas que hagan falta en enseñar a tus compañeros cómo escribir. En el tiempo que fui jefe jamás reescribí una secuencia de los guionistas de mi equipo. Les pedía que me las enviaran antes del plazo marcado por los de arriba y les ponía notas en rojo para que lo hicieran ellos. Si había tiempo para hacer varios rebotes pues se hacían. De esa manera sí que es cierto que el que curra más eres tú, pero a largo plazo te compensa porque tus compañeros aprenden y el resultado final es grupal, que es como tiene que ser.

En la otra productora en la que estuve la escalera era mucho más corta, con peldaños a la misma altura para guionistas y uno más arriba para el coordinador de guión. Del segundo no puedo contar mucho porque no estuve en esa posición, pero sí trabajé como uno más en el equipo de GUIONISTAS HOMOGÉNEOS. Igual que el trabajo en equipos jerarquizados esto tiene sus ventajas y sus desventajas. Lo bueno es que nadie tiene que enseñar a nadie, se da por hecho que todos saben lo mismo que tú, que todos tienen que escuchar las ideas de todos (esto debería ocurrir también en los jerarquizados), que ninguno tiene la verdad absoluta… Vamos, que el trabajo se sustenta en el consenso. Lo malo es todo lo anterior cuando no existe ese consenso y ninguno tiene la última palabra para cortar la discusión.

Lo lógico es que eso no ocurra, que te guste como piensan tus compañeros y que a ellos les guste como piensas tú; aunque a veces lo hagáis en direcciones distintas, hay que saber cuál es la más correcta y seguir esa. También puede que el tío con el que te toca trabajar te caiga fatal, que creas que sólo dice tonterías y le culpes de retrasar el trabajo discutiendo lo que tú ves clarísimo. Vamos a imaginar que yo soy ese tío que no da una a derechas. Si pienso en lo que me gustaría que hicieran mis compañeros de equipo llegado el caso, sería hablar primero conmigo antes de ir a darle el parte al coordinador. A lo mejor tú, compañero de equipo, piensas que soy un inútil, pero igual lo que pasa es que yo pienso que tú me tienes manía y por eso tiras todo lo que digo. Todos estamos llenos de inseguridad y muchas veces no encajamos porque nos hemos hecho una idea preconcebida y errónea de lo que es el otro y lo que piensa de nosotros. Todo tiene siempre un por qué y es mejor preguntarlo antes de dar por hecho la respuesta. Igual hablarlo no sirve más que para que la bola se haga más grande; entonces ya sí que ha llegado el momento de dar parte. Pero igual lo arreglamos entre nosotros y sin necesidad de crear famas a nadie que luego son muy difíciles de quitar.

Pues esto son algunos modos de trabajar en equipo y sus circunstancias ideales. La teoría. Otra cosa muy distinta es llevarlo a la práctica. Ojalá fuera tan fácil como escribirlo… Ser guionista es una cosa muy pasional que te sale de las tripas. Eso en ocasiones hace que el trabajo con tus compañeros sea la leche, pero en otras también puede convertirse en una bomba. Lo más importante para evitar que explote es recordar que todos, juniors, seniors o lo que ponga en el contrato, sólo intentamos hacer bien nuestro trabajo.


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