LA VOLUNTAD

3 marzo, 2013

por Sergio Barrejón

La semana pasada terminé mi curso monográfico sobre “El oficio de guionista” en la ECAM. La sensación que me quedó fue agridulce. Desde luego, disfruté mucho con las clases. Creo que conseguí comunicar a los alumnos una razonable mezcla de energía positiva y prudente escepticismo.

Charla “Recursos para guionistas en Internet”. Madrid, junio 2011. Foto: Gorka Basaguren

Y es que odio esas charlas sobre guión en las que, independientemente del tema propuesto, el ponente acaba lanzando un mensaje pesimista, un está to mu mal. ¿Para qué sirve decir eso? Claro que está todo mal. Pero no en el guión. En todas partes. Hay guerras. La gente se muere de hambre. Nos acechan todo tipo de peligros: el cáncer, el SIDA, Ruiz Gallardón.

Está to mu mal podría ser quizá un buen punto de partida. Puede servir como revulsivo, para ponerse a trabajar, a mejorar las cosas. Pero soltar un está to mu mal como conclusión… eso es una putada. Estimados colegas: si no tenéis nada mejor que comunicar, quizá haríais mejor no dando conferencias. Porque estar ahí en una tribuna, cobrando por hablar a jóvenes aspirantes a guionista, en cierto modo ya demuestra que no to está tan mal.

Mi planteamiento con el curso “El oficio de guionista” era ejercer de fantasma de las navidades futuras con los alumnos de 2º y 3º de guión. Advertirles de los peligros que les acechan si quieren dedicarse a esto profesionalmente. Peligros que no sólo acechan en los despachos de los productores (tan demonizados los pobres, cuando no son ni de lejos los verdaderos malos de esta película), sino mucho más a menudo, en el propio despacho del guionista. Malos hábitos mentales, entornos de trabajo nocivos, expectativas poco realistas… Todas esas cosas que hacen que muchos fisioterapeutas nos consideren clientes VIP, y que han creado un enorme nicho de mercado para el Lexatin.

Pero decía que la sensación final ha sido agridulce. Porque siento que se me han quedado cosas en el tintero. Que hay mucho que hablar sobre el guión considerado como oficio, no sólo como arte. Hay mil cursos donde se explican cosas importantísimas como la estructura clásica, la creación de personajes, los diálogos y todo eso. Pero no sé de ningún curso donde te enseñen las claves de una negociación con un productor. Donde te den claves para luchar contra el bloqueo (empezando por entender qué es el bloqueo). Donde te adviertan contra ciertas rutinas perniciosas, desde la procrastinación hasta las malas posturas al teclado.

Y siento que estos temas tan importantes deberían estar al alcance de más gente, no sólo de quince alumnos de la ECAM. Siento que debería organizar un curso abierto, para que todo el que esté empezando pueda asomarse a su futuro y empezar a armarse para la batalla.

Hay un problema, claro: que está to mu mal. Que quién tiene dinero para pagarse un curso así hoy en día. Constantemente oigo de cursos de guión interesantes que se cancelan por falta de alumnos. Nosotros mismos, en Bloguionistas, tuvimos que cancelar dos veces nuestro curso en Hotel Kafka. Aunque la primera edición fue un éxito, ya no es fácil encontrar a ocho personas dispuestas a pagar 12€/hora por un curso de este tipo.

Está to mu mal.

¿O no tan mal?

¿O quizá es que a los problemas económicos se suma un sano y comprensible escepticismo hacia el planteamiento clásico de “siéntate ahí que te voy a contar cómo funciona el mundo”? ¿Es posible que estemos llegando a un agotamiento de ese modelo?

Vamos a probarlo. Vamos a intentarlo al revés: ¿Y si yo propusiera un curso donde sólo pagas si te gusta? Te apuntas por email, y sólo pagas al final del curso lo que tú consideres que vale un curso así.

Si te sientas en clase, y a la media hora piensas “esto es una pérdida de tiempo”, te levantas y te largas. Te ha costado cero euros. Si por el contrario te pasas ahí las cuatro horas y piensas que ha merecido la pena, pues a la salida de la clase habrá una hucha. Deja dentro lo que creas que ha valido la experiencia. La voluntad, vaya.

Por dar una cifra orientativa, creo que no sería exagerado tasar en 40€ un curso de cuatro horas con estas características. Pero tampoco me parece lógico pedir esa cantidad de entrada. Si hay alguien que sólo puede pagar 20€, pues qué le vamos a hacer. No voy a plantarme junto a la hucha a mirar cuánto pone cada uno. Cuando llegue a mi casa, contaré la pasta, y valoraré la experiencia. Si el resultado es bueno, intentaré repetirla lo antes posible. Si no lo es, al menos habré intentado marcar una diferencia.

Tampoco me quiero hacer el Quijote. Si hago esto, es porque espero sacar dinero a cambio. Yo también sufro la extendida manía de comer tres veces diarias. A veces incluso quiero postre, llamadme caprichoso. Pero entiendo perfectamente que haya quien no esté dispuesto a pagar de entrada por oírme contar batallitas. Y por otro lado, estoy tan convencido de que el contenido del curso es muy muy útil, que doy por hecho que al final en la hucha habrá lo que tiene que haber. Lo justo para tres comidas, dos lexatines y una sesión de fisioterapia.

¿Qué opináis? ¿Funcionaría algo así?

Actualización: los que estéis interesados en el curso, escribidme (sin compromiso) a bloguionistas@gmail.com. Así podré informaros de cuándo y dónde se celebrará. Calculo que será en mayo en Madrid, y quizá otra ciudad a decidir.


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