CERTEZAS QUE HAY QUE RECORDARSE PARA SER UN GUIONISTA FELIZ

6 marzo, 2013
guionistafeliz
Por Natxo López

Éste escrito es una respuesta comunal -solicitada y más optimista- a mi anterior post “Realidades que hay que asumir para no ser un guionista amargado“.

– El mayor privilegio de ser guionista es poder vivir de algo que te gusta. Sería difícil encontrar un sólo guionista que no lo sea por vocación.

– Si el resultado final que ves en pantalla queda bien siempre podrás decir que lo escribiste exactamente como se ve. Si queda mal, puedes echarle la culpa a un montón de gente: director, productor, actores, fotografía, casting, vestuario, ministro de Cultura.

– Puedes ir al trabajo vestido como te dé la gana. La falta de gracia en el vestir no te supondrá un problema. Muy al contrario, posiblemente te ayudará a ser considerado mejor profesional.

– Tus compañeros guionistas serán en su mayoría gente inteligente, leída, mayoritariamente poco violenta y proclive a la buena conversación y al sentido del humor.

– De vez en cuando tendrás la oportunidad de pasar semanas de trabajo enteras sin tener que ponerte ropa de calle.

– En televisión sueles llegar a la oficina cuando el resto de gente lleva tres horas trabajando, justo en el momento en el que sacan los bocadillos.

– No necesitas grandes sumas de dinero para invertir en un proyecto personal. Basta con un ordenador, ganas y tiempo libre.

– Puedes trabajar en tu cabeza mientras haces la compra, paseas, haces el amor o finges escuchar a alguien. Luego sólo tienes que pasar a limpio.

– Trabajas a cubierto.

– Al contrario que en trabajo físicos, ésta es una profesión en la que con el tiempo uno mejora.

– Otros profesionales de la industria saben más de cómo “montar” una historia, o cómo venderla, pero un guionista es el que sabe cómo contarla. Y eso, en el fondo, te hace ser respetado.

– Dar fuertes abrazos y besos ruidosos a mucha gente a diario no forma parte de tu trabajo.

– No tienes que pasar demasiado tiempo con actores si no es lo que quieres.

– En algún momento tendrás la oportunidad de dirigir. No es una imposición, es una elección plausible, una opción más. Eso sí, igual te toca reconsiderar lo de los besos ruidosos.

– Quedarte en paro es una putada, pero también una oportunidad y una invitación a escribir.

– Puedes currar en pijama durante el invierno y en pelotas durante el verano.

– Tienes una buena excusa para escuchar conversaciones ajenas en el metro.

– Ver series y películas es parte de tu trabajo. O puedes decir que es parte de tu trabajo.

– Si haces muy mal tu trabajo no muere nadie, en principio.

– Si haces bien tu trabajo haces pasar un gran rato a mucha gente.

– Si resulta que eres un guionista muy malo siempre puedes convertirte en productor y maltratar a guionistas más talentosos.

– Puedes asegurarle a tus amigos de fuera del gremio: “esta película es muy buena; hazme caso, sé de lo que hablo”, aunque se trate de una película de, yo qué sé, Robert Rodríguez.

– Sólo por ser guionista ya se nos presupone ser inteligentes, ocurrentes y graciosos.

– Trabajando en equipo te ríes mucho. Trabajando en solitario te flipas a gusto.

– La gente nunca te comparará con otros famosos guionistas porque no hay guionistas famosos.

– Latinoamérica está muy lejos, pero existen los aviones.

– De todo lo que te sucede, sobre todo de las malas experiencias, extraes vivencias que te sirven para escribir, incluso para hacer comedia con ellas.

– Te pillan en un puticlub haciendo un trío y puedes decir: “Yo no voy de putas, me estoy documentando”.

– Frase de una guionista que antes fue actriz: “siendo guionista puedo estar todo lo gorda que me dé la gana”.

Verónica F. nos cuenta esta historia:

“Cuando acogí a mi hija mayor tenia siete años y medio. No entendía muy bien a qué me dedicaba yo. Tenía por casa el guión de “El apartamento” y le hice aprenderse conmigo una escena. La representábamos las dos. Ella creía que era una obra de teatro. Cuando ya la habíamos hecho no sé cuántas veces, le puse la película. Cuando llegó la escena que las dos habíamos estudiado me miró alucinada. Le parecía magia. Unas palabras se habían convertido en película. A ella le pareció que su nueva madre tenía una profesión increíble. Eso unido a que en la lista de casi todos los compañeros de clase de mi hija pequeña estoy entre las tres escritoras más famosas del mundo (junto a Rowling y Meyer) me hace pensar que tengo un oficio muy chulo”.

– Tienes mucho ganado cuando llega la hora de contarle cuentos a tus hijos (aunque nunca tendrás lectores ni espectadores tan entregados).

– Puedes estar tumbado en el sofá a las dos de la tarde y si tu novia te pregunta qué coño haces responderle “Pensando tramas”.

– Si eres dialoguista de una serie puedes trabajar desde lugares inhóspitos, véase, un pueblo de Albacete… Las señoras de ese pueblo te dan conversación y te preguntan sobre la serie…

– De vez en cuando podrás matar en la ficción a actores maleducados.

– Tu madre puede fardar de hijo con sus amigas.

– Puedes asegurarles a tus viejos compañeros del cole que sí, que conoces a tal y a cual famoso.

– No importa si no eres muy brillante, puedes suplirlo siendo trabajador.

– No importa si no eres muy trabajador, puedes suplirlo siendo simpático.

– Si trabajas regularmente como guionista tendrás un sueldo bastante por encima del mínimo interprofesional.

– Te invitarán a un cinco por ciento de las fiestas de rodaje. Así no tienes que ir a las demás.

– De vez en cuando tendrás un sobresueldo gracias a los Derechos de Autor.

– Puedes opinar sobre Derechos de Autor y canon con conocimiento de causa y sin maniqueismos.

– Puedes compartir las penas diarias con maravillosos compañeros de penurias. Y las penas compartidas son Media Pena.

– Entiendes y disfrutas series como “The Wire” o “Rubicón”.

– Puedes criticar con argumentos la patochada del final de “Lost”.

– Te gusta escribir. Y por lo tanto tienes la opción de escribir blogs, artículos, largos estados de facebook, tweets, mails concienzudos y declaraciones de amor suficientemente dignas. No sólo disfrutas haciéndolo, además te resulta -hasta cierto punto- sencillo.

– Tu profesión es lo suficientemente variada y rica como para que siempre encuentres nuevos retos. Puedes escribir cine, televisión, cortos, largos, teatro, microteatro, textos para niños, ensayos, novelas, musicales, series web…

– Cada vez que escribes estás aprendiendo.

Muchas gracias por sus aportaciones a Verónica Fernández, Lector Constante, Mercedes Rodrigo, Ana Hormaetxea, Mar Illundain, Laura Molpeceres, Alberto López, Felix J. Velando, Paco López Barrio, Martín Román, @mbaselga, @raulgalvezm, @ramirezmascaro, @SerGuionistaEs, @magadalenaProust, @jaimevaquin, @cabodevila, @fernandopolanco, @peposuevos.

Sí, toda esta gente ha hecho falta para pensar en cosas buenas. Que lo hayan hecho es un punto positivo más.


A %d blogueros les gusta esto: