TALENTO PARA EL FRACASO

22 marzo, 2013

Por Ángela Armero

8mike_roberts

“Baila como si nadie te viera; canta como si nadie escuchara; ama como si nunca te hubieran herido.”

A estas frases que suelen decirse para animar a la gente a vivir la vida hasta sus últimas consecuencias, yo, habiendo trabajado de guionista durante varios años en cine y en televisión, añadiría:

“Escribe como si nadie te leyera”. Y además lo pondría así, entre admiraciones y en negrita, para resultar más enfática: “¡Escribe como si nadie te leyera!” e incluso le añadiría el subtítulo “Crea como si nunca hubieras bajado del 20%.”

Al igual que sucede con todas las profesiones creativas, el fracaso está muy unido a todas las variantes del trabajo del guionista. Nada más sencillo que fracasar escribiendo una película que nadie ve o que el crítico de turno lincha sin miramientos, escribiendo la serie destinada a caerse después de tres capítulos emitidos que por fortuna nadie recordará dentro de unas semanas, firmando el último episodio de una serie en dificultades que recibe la última puñalada a manos de Falete arrojándose a una piscina.

No quiero entristecer a nadie. Tampoco quiero faltar a la verdad. El trabajo del guionista es fracasar, fracasar y fracasar, y de vez en cuando encontrar la rara perla del éxito, y entonces ¿qué toca? Todos juntos: más fracaso. Creo que hay dos características (de otras muchas tantas que podría mentar) que delatan al guionista profesional.

-Que compra los folios en tacos de 500.

-Que está habituado al fracaso.

Y así escribimos nuestras carreras, soñando con la niña bonita de nuestro disco duro, con el proyecto que demostrará nuestra valía, hasta que un día ese proyecto se hace… o una vez más se cae. ¿Qué pasa entonces? Hagamos un viaje al pasado. Al dolor que suponía que esas primeras pelis que escribías nunca terminasen de encontrar financiación, de esa primera serie diaria en la que trabajabas como dialoguista y de cuya cancelación te enteraste por vertele, o de la que se enteraron tus colegas antes que tú. ¡Cuánto escocía! Eran pequeños fines del mundo en miniatura, y ahora, sin embargo, te dan igual, porque del mismo modo que el crío cuya madre ha ido señalando su crecimiento con muescas en el quicio de una puerta, tu “niño” ya se ha hecho un hombre.

Es cierto que para ser buen guionista hace falta ser versátil. Y es cierto también que hemos de saber vendernos. Decir, por ejemplo: Soy buena con los diálogos, o controlo bastante la estructura, o se me da muy bien escribir comedias. Pues ahora os diré algo de mi: soy bastante solvente fracasando. Empecé con timidez, pero he ido ganando confianza con los años, y ahora fracaso con los ojos cerrados, las manos atadas a la espalda, fracaso los laborables, los festivos y en Año Nuevo, en mi barrio y en el extranjero, vestida de cóctel y en chándal, sola o acompañada, en inglés, en español, en courier y en Times New Roman.

Vamos, que te has convertido en una ceniza, que ya no pone ilusión en nada, diréis. Y no es eso. Sigo creyendo ciegamente en que este es el mejor oficio del mundo y me considero una afortunada por vivir de ello. Pero ya me cuesta mucho más creer en los futuribles. Igual que una tortuga que va tan tranquila por la playa y cada semana le caen unos cuantos cocos en la cabeza, he aprendido a caminar algo encogida, a dejarme llevar un poco menos y a alegrarme de los triunfos cuando llegan, y ni un minuto antes. Ni siquiera ha sido algo voluntario: es algo que simplemente ha ocurrido, a fuerza de decepciones.

Por supuesto, a nadie le gusta fracasar, y menos de forma habitual. Pero este trabajo lleva implícito una buena cantidad de fracaso, y como ya dije en una ocasión, hasta para fracasar hace falta tener cierta dosis de éxito. Y aquí viene la parte soleada del asunto. Como todos los talentos, el talento para fracasar también tiene sus recompensas y no son pequeñas.

1. Si uno conoce el fracaso y lo encaja con cierta elegancia torera, es mucho más fácil reencontrarse con la página en blanco, y una vez más, intentar dar lo mejor de ti mismo.

2. Los fracasos te hacen humilde y te mantienen alerta. Es lógico pensar: si en mi anterior proyecto hice un trabajo fino y aún así no fue suficiente, tengo que tener a mano todos mis recursos para igualar o superar la calidad de la obra anterior.

3. Los éxitos te debilitan. Cuanto más grande el éxito, mayor es la tentación de relajarse, confiar en exceso en tus  habilidades, e internarte por el camino de la chapuza autocomplaciente. La frase atribuida a Oscar Wilde “Un tonto nunca se recupera de un éxito”, es en mi opinión dolorosamente cierta.

4. Los fracasos te permiten seguir creciendo. Probablemente, si fueras de éxito a éxito, no verías la necesidad de mejorar y pasarías toda tu vida creativa en el mismo sitio.

5. Y por último, es mucho más hipster, como dice el twitter de la policía nacional, que las cosas te salgan mal. Los triunfadores son repelentes. Es mucho más fácil empatizar con alguien que tiene que encajar chascos como quien sortea charcos en un día lluvioso. Es fácil cogerle cariño, como al pequeño Nemo o al perrito Tristón.

finding-nemo-2

Y si todo esto no te alivia, o si crees que quizá esto no es para ti, te recomiendo un par de cosas.

Mi primera recomendación: que sigas practicando, fracasar es algo muy serio y hay que saber hacerlo con estilo, no de cualquier manera.

Y segunda: que escribas, de verdad, como si nadie te fuera a leer, sin pensar en esa enorme y compleja industria fagocitadora de ilusiones y esfuerzo que respira su aliento helado en nuestra nuca. Si el simple hecho de escribir te gusta, entonces tiene sentido que te prepares para todas las batallas que vas a enfrentar, en los fracasos que forjarán tu carácter y tu experiencia, en los éxitos y momentos épicos que matizarán tus ratos de descreímiento y tristeza. Pero si no te gusta, no te empeñes. Que una cosa es fracasar y otra ser tonto.

Aprovecho para comentaros que desde hace algunas semanas escribo un blog sobre series de televisión en Diario Kafka, el suplemento cultural de Eldiario.es. Si os interesa, podéis leerlo aquí.


A %d blogueros les gusta esto: