FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 3

30 abril, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Hace un par de semanas comenzamos, y hoy continuamos, una serie de firmas invitadas muy especiales: los alumnos del Master, “los guionistas del futuro”.

EL FUTURO EN MANOS DE JUAN PALOMO

por Sara Mateos y Diego Santamaría

Que la burbuja explotó es algo que sabemos de sobra. Que afectó a todos los niveles, incluido este sector, también. Ante tal tesitura, quienes nos dedicamos (o pretendemos dedicarnos) al ámbito audiovisual tenemos dos salidas: seguir quejándonos de la crisis y echar pestes de los de arriba o buscar alternativas que nos permitan rentabilizar y difundir nuestros proyectos sin depender de nadie. Quienes firmamos este artículo, estudiantes del Máster de Guion para Cine y Televisión de la Universidad Pontificia de Salamanca, nos decantamos por la segunda opción.

Sabíamos dónde nos metíamos antes de empezar el máster, pero la realidad acabó sobrepasándonos como testigos de las experiencias vividas por algunos de los ponentes. Quizá por nuestra inocencia, o tal vez por nuestra fe en que tarde o temprano saldremos de esta, seguimos adelante con ilusión y… ¡quién sabe! Lo que sí tenemos claro es que debemos contemplar la autogestión como la mejor fórmula posible para poder sacar adelante nuestro trabajo siendo dueños del mismo. Sin presiones, sin cambios forzados ni sorpresas desagradables. Es decir, a lo Juan Palomo: ‘yo me lo guiso, yo me lo como’.

La teoría es preciosa, pero la práctica es complicada y más aún teniendo en cuenta que se trata de un terreno desconocido y movedizo para principiantes. En España, la gran mayoría de las producciones se ven más sujetas a la publicidad (en el caso de las series de televisión) y a la explotación comercial que al verdadero arte de la escritura, un arte que nos mueve por dentro y por el que hemos dado sentido a nuestra vida (al menos como dedicación laboral).

Sin embargo, son muchas nuestras dudas en torno a este tema y más con la situación actual, donde los contenidos se encuentran sujetos a la audiencia. Pese a ser algo muy válido y realista (sin beneficios nada tiene sentido en el mundo del capital), soñamos con realizar algo diferente, porque el arte también supone conectar con el mundo en que vivimos y, por mucho que se nos intente alinear, no todos somos iguales a la hora de ponernos delante de un televisor o de una pantalla de cine. Si no se prueba algo distinto, si no se arriesga, nunca tendremos la posibilidad o la suerte de ver qué puede funcionar. Está bien sujetarse a lo que ya funciona, pero es una situación muy cómoda y triste como para aceptarla tan temprano. Algunas veces solo pedimos que se nos deje soñar…

MÁS “PRODUCTORES´´ = MÁS LIBERTAD

El crowdfunding se ha convertido, en los últimos años, en una herramienta indispensable para muchos creadores de cara a financiar sus proyectos. Su funcionamiento es simple, pero su efectividad es relativa: todo depende del prestigio del autor o autores y de su habilidad a la hora de captar donaciones (marketing online puro y duro).

 

NI UNA, NI DOS, NI TRES…

Tenemos claro que, en la era 2.0, la micro-cooperación es la opción más atractiva para obtener capital con el que impulsar y desarrollar nuestros trabajos. Pero no es la única, ya que existen otros métodos que deben solaparse para generar rentabilidad económica.

Los chicos de Malviviendo, la popular webserie centrada en las andanzas de un grupo de jóvenes en un barrio marginal de Sevilla, son el más claro ejemplo de cómo hacer bien las cosas. Sin apenas presupuesto, la serie fue alcanzando enormes cotas de popularidad gracias al boca a boca. Conscientes de su éxito, David Sainz y los suyos decidieron apostar por diferentes vías (además del crodwfunding) para aumentar el presupuesto de la serie, que ha conseguido hacerse un hueco en la industria televisiva gracias a Flaman (Canal Sur):

–       Búsqueda de patrocinadores: Su principal aliado es Canna, empresa dedicada a la distribución de medios de crecimiento y floración de cierta planta que produce mucha risa si te la fumas. Además, también contaron en su día con el apoyo de Ron Barceló, que patrocinó un episodio especial titulado Mortal Topic.

–       Merchandising: Gracias (en gran parte) a la venta de camisetas y los cómics de la serie (con dos números en el mercado), el proyecto ha logrado mantenerse y crecer paulatinamente.

–       Visionado de los estrenos, maratones y fiestas con los actores: Todo aquel que ha visto Malviviendo puede intuir que a sus protagonistas les va la marcha. Se nota, y ellos lo demuestran. ¿Cómo? Pues a través de un hábil proceso de relaciones públicas que les permite pasárselo bien, promocionar su producto y hacerlo viable en términos económicos.

Desde la mitad de la primera temporada, comenzaron a organizarse las denominadas ‘fiestas Malviviendo’ con la excusa de estrenar, antes de su emisión online, los diferentes episodios de la serie. Conjugar fiesta, música en directo, encuentros con los actores y promoción en un solo formato es una jugada maestra. No todo va a ser trabajo cuando buscamos dinero debajo de las piedras, también debemos dejar un hueco para la diversión, ¿no?

QUIEN QUIERE… ¿PUEDE?

Con ello, no queremos despreciar el resto de fórmulas ni el funcionamiento de la industria televisiva o cinematográfica actual, pero bien es cierto que existen otras alternativas que, siendo más o menos arriesgadas, pueden hacernos cumplir un sueño que sólo se puede probar una vez en esta ‘santa’ vida de guionistas. Ese sueño es ver cómo tu ‘bebé’ llega al espectador sano y salvo, tal y como tú lo pensaste en el momento de la concepción, y con los mayores respetos a la persona al que lo diriges. Hay demasiada oferta en el mundo actual como para que todo nos suene igual, pero también existen demandas exigentes que quizá no estén satisfechas. Seguramente nos tocará ‘caernos del guindo’, pero hasta entonces pensaremos que quien quiere puede.

Recuerda que ya está abierto el proceso de selección de alumnos del Master de Guión de Salamanca 2013/14. Pincha en el enlace para descargarte toda la información.


FIRMA INVITADA: 26 DE ABRIL DE 2013 (SEARCHING FOR ‘COMBUSTIÓN’)

25 abril, 2013
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Por Jaime Vaca
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Uséase, hoy. Estreno nacional de Combustión, el último trabajo de Daniel Calparsoro, y la primera película “chispas” de un servidor y de mi compañero de fatigas guionísticas, y maestro, Carlos Montero.
 
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LA SEMILLA

Hace aproximadamente… ¿Dos años? ¿Dos años seguro? Joder, cómo pasa el tiempo… El caso, hace (creo que) dos años Paco Ramos (más que insigne productor de este nuestro cine patrio) contactó con Carlos Montero, con el que tenía ganas de trabajar hacía tiempo, interesado en levantar un proyecto emplazado en el universo de las carreras ilegales.
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A Carlos, inevitablemente, le vino a la cabeza el gran referente por antonomasia del género: la franquicia de The Fast & The Furious. “¿Me veo yo escribiendo algo así, tan lejano de lo que he hecho habitualmente?” debió pensar Carlos.
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Tras meditarlo un buen ratito, habló con Paco Ramos y le propuso entrar en el proyecto con un tal Jaime Vaca con el que llevaba mucho tiempo trabajando, y con el que se entendía profesionalmente a la perfección. Paco no puso ningún problema. Y fue así cómo me invitaron Carlos y Paco a esta fiesta.
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EL CULTIVO
Pistoletazo de salida. Día 1. Primera reunión en la casa de Montero. Qué raro es esto del cine… En la tele tienes calendarios (muy apretados, normalmente). Pero aquí… Apunta Jaime, primera diferencia entre el guionista de televisión y el de cine; el de cine lo primero que piensa es: “¿Y qué coño voy a contar?” Lo primero que piensa el de tele es: “¿Y esto para cuándo coño es?”
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Enseguida enfocamos el trabajo. Al fin y al cabo era un proyecto de encargo, con un productor que sabía qué tipo de película quería. Un entorno muy parecido al que te mueves en televisión. Cero miedos. Ahora nos tocaba a nosotros encontrar la historia, los personajes, el tono… Encontrar, en definitiva, el tipo de película que Paco Ramos quería, pero aportándole elementos nuevos respecto a los referentes de sobra conocidos. 
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¿Qué enfoque más o menos original podríamos darle al género de las carreras ilegales, cuando hay una saga, mundialmente conocida, que parece haberlo contado todo al respecto? 
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Buscamos… Y buscamos… Y buscamos… Y seguíamos buscando…
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Hasta que dimos con el título: Combustión. Directo. Certero. Vendía lo que quería ser la peli… Pero, sobre todo, vendía un tema.
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“Algo que arde… Algo que arde en un segundo… Una chispa que hace que todo salga ardiendo…”
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Un cambio repentino. Un material inflamable que vive tranquilito en su contenedor hasta que llega una chispa que hace que explote. Sí, la culpa es de la chispa; pero está en la naturaleza de ese material arder con sólo acercarle esa chispa. Nuestro protagonista debía ser ese material inflamable que vive tranquilito, encerrado y aislado en su contenedor… Hasta que llega la chispa que hace estallar su verdadera naturaleza.
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… Y así apareció nuestra protagonista femenina, ARI (interpretada con toda la fuerza, la sensualidad y el alma que necesitaba el personaje por la maravillosa Adriana Ugarte). Ari, “la chica de la peli” debía ser clave en nuestra historia. Ella era el catalizador, el detonante del viaje hacia su verdadero yo del prota, ella era la chispa.
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Mmmm… Vaya… Parece que nuestra “chica de la peli” es mucho más que eso, “la chica de la peli”. Tiene categoría, tiene peso, es vital para la trama. Es la que despierta todo el viaje del protagonista, más allá de los coches y las carreras. Ella es el verdadero motor de mil caballos que lo mueve todo. Y con ella nos llegó el género:  thriller. Nuestra peli era un thriller, con elementos de acción, sí. Pero un thriller.
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Teníamos tema. Teníamos el viaje del protagonista. Teníamos el motor. Teníamos el género. Teníamos el camino para escribir la película.

LA PLANTA

Sinopsis, tratamiento, primera versión, segunda… Así hasta la cuarta versión. Tras año y medio de calendario, doce meses de proceso, la planta había crecido y florecido.
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Era el momento de colocarla en la mejor maceta, con el mejor riego, y podarla para dejarla lo más pinturera posible. En este punto Paco Ramos contactó con el director Daniel Calparsoro para que capitaneara el barco e hiciera suya la película, como debe de ser.
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Tras reuniones con él, y con sus notas, Carlos y yo hicimos dos versiones más del texto. Después él se encargó del remate final hasta el guión definitivo.
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El fin de semana pasado tuvimos la oportunidad de asistir al primer pase con público de Combustión en la Sección Oficial del Festival de Málaga. Sí, lo admito: cuando Mabel Lozano salió a presentarla, con el título de la película enorme, ocupando toda la pantalla, se me escapó una lagrimilla (o dos… o tres…) De repente, ahí, en grande, estaba esa palabreja que resumía todo este viaje que concluye hoy, cuando la película se enfrenta a su público y deja de ser “nuestra”.
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26 de abril de 2013. Hoy este niño de 36 años cumple un sueño. Y los que faltan por cumplir.
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CUATRO TONTERÍAS SIN IMPORTANCIA

24 abril, 2013

Por Chico Santamano.

Un post rápido para gente rápida. Una CURIOSIDAD, dos REIVINDICACIONES y un COTILLEO… va.<

1.- LA CURIOSIDAD

¿Se han fijado ustedes en el cartel de “La Mula”? Posiblemente no, porque aún no lo habrán visto por ahí, pero esta fusión de “Tres metros sobre el cielo” y “La Vaquilla” dirigida por Michael Radford ha traído una polémica loquísima con su director…

 

El realizador desertó del rodaje a una semana de terminar. ¿Por qué? Aquí la historia más o menos completa. Ahora y en el Festival de Málaga la película al fin saldrá a la luz, pero Michael Radford se quedará en la sombra.

mula

En el cartel no aparece como director, pero sí que aparece como guionista… o algo así. Porque un tal “ANÓNIMO” sí que la firma.

No puedo evitar, desde la más sincera ignorancia, lanzar preguntas al aire… ¿por qué usa lo de anónimo para firmar el guión, pero no la dirección? ¿Si pones “anónimo” te aseguras cobrar los derechos de autor de la peli que has repudiado / te han obligado a repudiar? ¿Es “digno” rechazar la autoría, pero no los derechos derivados? (Yo creo que lo haría, ojo) ¿El 25% como director lo cobrará aunque no haya acabado la película y tampoco la haya firmado? ¿Puede ir cualquiera a la SGAE y decir “Hola, Isabel de la Vega, soy el Anónimo de La Mula” y trincar la pasta? ¿Alguien sabe algo de algo? ¿Radford, estás ahí?

Los comentarios están abiertos para todo el que quiera aportar un poco de luz.<

2.- LA PRIMERA REIVINDICACIÓN

Este viernes se estrena la peli española “COMBUSTIÓN”. No es precisamente una peli de arte y ensayo, nos lo olemos todos, sí. De hecho no se avergüenza de jugar a ser la réplica española a “A todo gas”. Lo cual, dicho sea de paso, me pone bastante más.

Pero al margen de nuestras apetencias individuales me choca/indigna/repugna el trato que se le da a los guionistas en la web oficial de la peli.

 combustion

“Trato” por decir algo. Porque no se les trata nada. A la izquierda, la protagonista de los éxitos audiovisaules “La Señora” y “Pobres raperos que bajaron por la escalera para nada”. A la derecha, la ficha técnica de la película en la que aparece gran parte del equipo y ni rastro de los guionistas. ¿Para qué? ¿A quién le importa, verdad? ¿Quién va a ir a ver la peli por dos guionistas casi anónimos? Sin embargo, ahora que ya saben quién fue la ayudante de dirección o la figurinista… ¿a que les entra unas ganas locas de ir a ver la peli?<

3.- LA SEGUNDA REIVINDICACIÓN

Y no nos movemos de “Combustión”. Que conste que no soy ninguno de sus guionistas, ni tengo acciones en la productora, pero esta segunda reivindicación van a entenderla perfectamente cuando lean un fragmento de la entrevista que concedió Daniel Calparsoro (el dire) a un medio digital.

¿Cómo nace Combustión?

Nace de una llamada que me hace el productor Francisco Ramos y me lo ofrece directamente. Cuadramos fechas, me enseña el texto, que hubo que trabajarlo bastante, pero había una idea que me gusto mucho. Me gusto el titulo y la idea de hacer una película sobre gente que vive el presente, que no esta haciendo nada en base a lo que le gusta. De alguna manera son gente muy amoral. Hemos trabajado el guión para que haya traiciones, engaños, robos, donde al final lo único que cuenta es la adrenalina. Eso me pareció muy interesante para hacer una película.

¿Cómo se os queda el cuerpo, compañeros? El proyecto nace cuando a ÉL le llaman. No meses antes cuando esos guionistas “desconocidos” escribieron una primera, segunda o tercera versión de guión. Una versión de la que le gustó UNA idea y el TÍTULO. Qué declaraciones tan elegantes, Calparsoro. En estos casos me remito a este post sobre el drama de no tener directores de encargo.

Por cierto, los GUIONISTAS son Carlos Montero y Jaime Vaca. Dos señores que, junto a su equipo de guión de Física o Química, arrastraron a las masas adolescentes frente al televisor durante varias temporadas. El último fenómeno teen que se recuerda. RESPECT.

Por cierto, si ven la película descubrirán que en los créditos se les ha sumado un tercero… ¿adivinan su nombre?<

4.- EL COTILLEO

Hace dos años les adelanté en clave (como siempre) y en exclusiva que una cadena iba a adaptar para televisión una gran saga literaria. Ahora ya sabrán cuál es, ¿no? Sí, hombre… esa gran colección de libros de aventuras en la España del Siglo de Oro escritos por el macho alfa por excelencia… Si no lo saben, deberían visitar más Vertele (aparte de spoilers a gogó también informan de vez en cuando).

Bueno, pues hay un cotilleo muy cachondo sobrevolando sobre este proyecto. La productora y la cadena se habían puesto de acuerdo en quién sería el HÉROE. Un actor de prestigio, con talento y fuerza física indiscutible. El héroe sería LUIS TOSAR. Pero… ups! No se acordaban de una pequeña cláusula del contrato. El escritor de la saga tenía derecho de veto sobre el actor elegido para encarnar al protagonista. Pues bien, dicen que ante la idea de que Luis Tosar diera vida al prota fue absolutamente INFLEXIBLE: Su héroe JAMÁS sería calvo. Así que…

Adiós, Luis Tosar. Hola, actor con pelazo.


LEY DE SANGRE – LAS SERIES QUE NO RODAREMOS

19 abril, 2013

ley de sangre

Por Natxo López

Retomo esta propuesta de nudismo guionístico que hice hace unas semanas para volver a compartir hoy aquí otro guión escrito y no rodado. Esta vez se trata de un piloto para televisión titulado “Ley de sangre, una serie policíaca escrita hace unos dos años. Yo acababa de dejar mi trabajo de coordinador de guión de”Hispania” y me apetecía descansar y divertirme un poco escribiendo. Lo más habitual en televisión a la hora de crear un proyecto suele ser empezar con un documento de venta o una biblia, pero en este caso decidí escribir el capítulo piloto directamente. Llevaba tiempo dándole vueltas en mi cabeza y le tenía ganas, además que lo considero una forma estupenda de ir dando con el tono y la serie que uno está buscando.

Mi propósito era tratar de crear un producto adecuado al prime time nacional (y, por lo tanto, de 70 minutos), pero no iba a preocuparme tanto por lo que se supone que las televisiones demandan (series generalistas y familiares, en mayor medida), sino por lo que creo que podría interesarle a espectadores del target al que yo pertenezco. Vamos, que iba a intentar hacer una serie que me gustara y que al mismo tiempo fuera comercial. No era un equilibrio fácil de conseguir, pero eso formaba parte del reto.

Escribí un primer borrador y pedí a unos pocos colegas guionistas que le echaran un vistazo. Me transmitieron lo que les gustaba y lo que no, lo que les funcionaba y lo que no. Hubo apreciaciones valiosas, tanto positivas como negativas. Hice caso de muchas de ellas y desestimé otras con las que no estaba de acuerdo. Un par de meses después de empezar tenía una versión presentable, y me planteé la posibilidad de mover el proyecto. Parecía lógico intentar darle salida una vez escrito, a pesar de las dificultades que yo sabía que entrañaba su venta.

David Muñoz habló hace poco aquí de cómo se venden los proyectos en televisión en este momento. Él ya lo dijo y yo lo repito: los guionistas no vendemos las ideas, las venden las productoras. Ahora mismo, para bien o para mal, más importante que una idea es qué empresa está detrás de ella. Algunos profesionales dentro de las cadenas reciben con agrado proyectos de guionistas con una cierta trayectoria, pero si descubren alguna idea que les interese van a pedirte que vuelvas de la mano de una empresa grande con la que tengan buena relación. De esta forma las cadenas dejan, quizá, el mayor filtro de contenidos en manos de las productoras, que deciden qué proyectos se presentan (y de qué manera) y cuáles no. Pero eso es otro debate para otro post.

Justo en aquel momento una interesante productora de nueva aparición me ofreció un contrato de coordinador para ayudarles con el desarrollo de una serie que les había encargado una cadena generalista. A pesar de que me apetecía tomarme mi merecido descanso, el proyecto -ambicioso, de género- me interesó y decidí aceptar el trabajo. A cambio les propuse mover “Ley de Sangre” con ellos. Les pareció bien y además les gustó el guión, así que firmamos una opción de compra por la cual si la serie se vendía yo estaría al frente del proyecto. Era un buen trato para ambos puesto que ellos tendrían la posibilidad de hacerse con una idea bastante desarrollada sin invertir pasta y yo me aseguraba el control creativo de la serie en caso de que llegara a producirse. Hay muchas otras formas de negociar estos asuntos, quizá aparentemente más rentables a priori, pero yo cuento mi experiencia por si a alguien le sirve de ejemplo.

La serie se presentó en tres grandes cadenas nacionales. Fuimos bien recibidos. El proyecto gustó y de hecho recibí algunas muy buenas impresiones, estoy convencido de que sinceras. Supongo que también las pudo haber malas, por supuesto, pero a mí no me llegaron (hubiera preferido que sí lo hubieran hecho, porque ahí es donde más aprende uno).

Finalmente, o por el momento, la serie no se ha vendido. Las cadenas no suelen dar razones de por qué no compran una serie -tendrían que dar demasiadas y a demasiada gente- aunque leyendo el piloto creo que es fácil imaginar cuáles pudieron ser algunos de sus principales motivos (aventuro que diferentes en cada cadena). Además, claro, de que los grandes canales reciben cientos de proyectos cada año, y es una carrera en la que es muy, muy difícil llegar el primero.

Evidentemente a mí me gustaría ver rodada esta serie. Por eso la he escrito, porque me apetece, porque disfrutaría llevándola a cabo. Pero nunca me engañé a mí mismo: sabía de antemano que las posibilidades de ponerla en pie no eran muy altas, más en estos tiempos. No es una actitud derrotista, sino realista. Derrotista sería no intentarlo. Escribir un piloto exige tiempo, reflexión y esfuerzo. A cambio te ves retribuido con experiencia, mucho aprendizaje, y, al menos en mi caso, por el interés sincero de muchos compañeros, además de ser una buena manera, como ya apuntó David Muñoz, de mostrar tu trabajo y tus habilidades como guionista (para bien o para mal).

Considero que los guionistas, como narradores que somos, tenemos la responsabilidad, incluso el deber, de proponer historias. Seguramente este piloto no sea el mejor ejemplo de nada, pero les aseguro que hay por ahí rulando guiones e ideas que no desmerecen en absoluto a muchas de las series que nos llegan de fuera. Y aunque sean ideas difíciles de vender, el mero hecho de que existan supone, para mucha gente, un motivo de esperanza. Hay mucho talento y muchas ganas de ponerlo en práctica, y creo que poco a poco iremos disfrutando de propuestas más arriesgadas en nuestra ficción televisiva (en los últimos años ya se intuye, en mayor o menor medida, esa tendencia).

“Ley de Sangre” es una serie que no se rodará. No al menos en un futuro inmediato ni en España. Como además ya finalizó el plazo para la opción de compra de la productora y vuelvo a tener los derechos sobre ella, no me ha parecido mala idea compartirla aquí por si a alguien le pudiera interesar como ejemplo de lo que, ahora mismo, no se vende. Como dije en el anterior post, se puede aprender tanto de los proyectos que se producen como de los que no ven la luz.

Renuevo por lo tanto la invitación de ese post para que descarguen y lean aquí  el guión del piloto, si tienen interés, y que comenten, pregunten, critiquen todo lo que les apetezca, intentando mantenernos dentro de unos ciertos límites de buena educación. No me molestará que a alguien no le guste nada, incluso que le parezca muy mala, es el precio de exponerse. Insisto en la idea de que formarse como guionista implica también la necesidad de cultivarse una piel dura y de aprender de los errores propios y de las diferencias de criterio. Nada hay peor que un guionista endiosado que no acepta disensiones. Ya les avanzo que puede que algunos aspectos de la historia les recuerden de refilón a cosas ya vistas; en parte eran parecidos conscientes, en parte no, podemos discutirlos si quieren. Espero, también, que les resulte lo suficientemente entretenida como para animarse a leer hasta el final.

Lo único que sí les pido por favor es que, si alguien llega a la última página, no deje caer por aquí espoilers. Nunca se sabe.

Muchas gracias a todos.

(Por cierto, hoy estaré dando clase en el Máster de Guión de la UPSA, discúlpenme si no contesto inmediatamente).

FIRMA INVITADA: EL ARTE DEL CROWDFUNDING (O CÓMPREME UNA CAMISETA, SEÑORA)

17 abril, 2013

Martín Piñol  es escritor, guionista, humorista, director, profesor y muy fan de los escritos optimistas de bloguionistas. (Éste también intenta serlo)

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2 millones de dólares en 10 horas. Esto lo consiguieron los de la peli de Veronica Mars con su crowdfunding o micromecenazgo. (O sea, los fans de la serie donaron pasta para hacer posible la futura película). Muchos de nosotros no podíamos apartar los ojos del marcador de la web, que se actualizaba cual telemaratón solidaria (pero sin aguantar una gala larga y aburrida). Nos asombraba la capacidad de movilización de sus fans, y sobre todo, nos fascinaba la pasta obtenida.

Salvando las distancias, aquí también tenemos nuestros crowdfundings bonicos y triunfales que han ayudado a impulsar proyectos de todo tipo.

Para todos los guionistas, directores o híbridos hartos de esperar a que se os aparezca un productor con maletas llenas de millones, os contaré hoy nuestra experiencia crowdfundera con la comedia gordaca de terror EL DIETISTA, que supondrá mi debut como director de cine tras una apacible década como escritor y guionista de tele.

(En su día, el nuestro fue el proyecto audiovisual más exitoso de la plataforma Verkami, y hoy lo superan sólo dos –el documental L’endemà, que ha batido récords europeos, y la peli Tots els camins de Déu. Así que de algo os puede servir lo que aprendimos.)

Por si alguien aún no ha sido sableado por cientos de conocidos de Facebook, esto del crowdfunding vendría a ser -según los emprendedores- “una oportunidad para que los fans participen y apoyen los proyectos desde el inicio”. (En cambio, los criticones lo ven como un “págame los caprichos, payo”.)

Básicamente, necesitas poner tu proyecto y tus necesidades en alguna plataforma de internet y esperar que “si lo construyes, vendrán”.

El crowdfunding te sirve para: recaudar dinero, crear marca y situarte en el panorama audiovisual; testar tu producto antes de materializarlo; crear una base fan que te apoye y al mismo tiempo aprender de tu público y comunicarte con él, para redefinir el proyecto o ver realmente a quién le interesa pagar por él; legitimarte como profesional (ya no eres uno de esos que dicen “si yo me pusiera, rodaba un peliculón”; te acabas de convertir en productor-director), y saltarte un poco el tiempo de espera para que la gente del sector se fije en tu proyecto.

En nuestro caso, con una comedia insensata de gordos poseídos, pensamos que era mejor ir a buscar al público que entendería y valoraría el concepto desde el inicio antes que seguir las vías tradicionales de subvenciones, televisiones públicas y preventas. No conozco a muchos ejecutivos y tribunales de ayudas que ante dramas emotivos que puedan ganar Goyas prefieran darle la pasta a un debutante con una historia que (por muchos valores positivos que tenga) a simple vista puede parecer una soberana frikada. Pero gracias al crowdfunding arrancamos el proyecto con el apoyo económico y difusor de más de 500 personas y conseguimos un ruido mediático mayor del que logran películas estrenadas.

(También ayuda a esto que El dietista sea el debut en cine de humoristas con tantos seguidores como Dani Mateo, Juanra Bonet o Loulogio, que son los que están más enganchados a twitter.)

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Antes de lanzarnos a la aventura a lo Willy Fogg, valoramos diversos aspectos que acaban siendo vitales:

-¿Usamos una plataforma que se dedique a eso o lo gestionamos a través de nuestra propia web?

-¿Qué comisiones tiene cada plataforma?

-¿Qué recompensas ofrecemos? (¿Regalos físicos inmediatos o recompensas futuras como “ir al estreno”?)

-¿Cuánto dinero pedimos y cuánto nos cuesta montar el crowdfunding?

-¿Cuánto tiempo tendremos que invertir en montar el crowdfunding y cuánto para gestionar las recompensas?

-Visto tiempo y dinero para invertir y el objetivo final, ¿sale a cuenta?

-¿Cuánta gente necesitamos que colabore económicamente para alcanzar el objetivo? (Si no llegas a la cifra propuesta, en la mayoría de plataformas no te darán nada –y a los mecenas no se les cobrará nada-)

-¿A cuánta gente podemos llegar de entrada entre todos los participantes del proyecto?

Nosotros optamos por Verkami, creando ESTA PÁGINA.

(No me alargo explicando cómo funciona el proceso porque todas las plataformas tienen unas FAQ que lo detallan a la perfección).

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En los 40 días que duró el proceso, descubrimos varias realidades crowdfunderas:

1)  Mucha gente aún no sabe lo que es el crowdfunding: creen que es una estafa y no se fían de poner dinero por internet.

2)  Por mucho que expliques y detalles todas las particularidades de tu proyecto, una gran mayoría no lo leerá y te repetirá preguntas obvias.

3)  Los que más suelen preguntar y criticar son los que nunca pondrán un solo céntimo.

4)  La gente colabora los primeros y los últimos días, porque les encanta la experiencia narrativa de “¿lo conseguirán o no?”.

5)  Intentar que la gente colabore en las semanas “del medio” es más aburrido que ver Cosmópolis doblada.

6)  Te fallarán muchos conocidos pero también te sorprenderá la cantidad de desconocidos que se ofrecen a ayudarte.

7)  No se puede agobiar al público potencial, pero hay que recordarle que se involucre dentro del plazo que te da la web para conseguir el objetivo.

8)  No olvides que al mismo tiempo que tú, un montón de crowdfunderos pedigüeños se dirige a la misma gente, que no puede colaborar con todos y que ya está hasta los huevos de tanta petición.

9)  Consulta con tu plataforma crowdfundera cómo justificar con Hacienda el ingreso del dinero (y quién es mejor que lo cobre, si una persona física o vuestra pequeña productora en caso de tenerla).

10)  Todos los impactos y visitas en los videos y escritos de promoción, aunque no se conviertan en dinero a corto plazo, sirven para difundir el proyecto y monetizar la marca de cara a patrocinadores, inversores, coproductores, compradores…

11)  Hay que tener el plan de promoción pensado y preparado antes de lanzar la campaña, porque el día a día se te comerá vivo.

12)  A menos que la gente acuda en masa a ayudarte los primeros días, los sentimientos de rabia, abandono y traición aparecerán tarde o temprano. ¿Dónde están aquellos con los que contabas para respaldarte? Aléjate de katanas, cuchillos y ballestas y sobre todo nunca hagas pública tu indignación. (Recuerda que nadie está obligado a darte nada).

13)    Si no consigues tu objetivo, tu fracaso será público. Y quedará en internet para siempre, cerrándote puertas de inversores y compradores tradicionales. (Porque si no triunfas en lo pequeño, no confiarán en ti para lo grande).

14)   Acabado el plazo para recaudar el dinero, empieza el curro de verdad, recopilando información de los mecenas y enviando las recompensas.

15)  Aprovecha el impulso de tu campaña para seguir ofreciendo a los fans la posibilidad de colaborar en tu proyecto, montando la típica tienda en tu web (como ÉSTA)

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En resumen: para lanzarte al ruedo, o tienes mucho tiempo libre o necesitas conseguir mucho dinero. Para casos intermedios, el proceso os consumirá tanto tiempo y energía que quizá no os vale la pena. Queremos ser cineastas, no dobladores de camisetas que hacen cola en Correos.

Pero al menos, con el crowdfunding ya es un poco más fácil conseguir encontrar a tu público y convertirlos en miniproductores desde el principio.

¡Suerte y mecenas para todos!

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PD1: Por si alguien ha llegado hasta aquí y se pregunta cómo va El dietista, que espere un futuro post: Crowdfunder II: La venganza.

PD2: Estas reflexiones surgen de una masterclass larguísima que me encargó el CEV de Madrid, coordinada por David Alonso y David G. Panadero, así que aprovecho para darles las gracias. Sin ellos, me habría dado bastante pereza escribir todo esto.


CONSULTORIO: UN POCO DE TODO

16 abril, 2013

Por David Muñoz

¡Muy buenas Bloguionistas!

Primero, felicidades por vuestro blog, tan interesante como instructivo. Leeros brinda buena compañía.

Veréis, sé que es algo que suele ocurrir a los guionistas. El verano pasado surgió en mi cabeza una idea. Básicamente, y basándome en una serie de experiencias que me ocurrieron, decidí llevar lo que hubiera podido ocurrir al extremo.

En dos meses fueron llenándose las páginas. Escribir, borrar, cambiar, reescribir, idear nuevos conflictos y nuevas reacciones. En fin, lo normal. Pero poco a poco, y a tan sólo una única escena de completar el guión del largometraje, comencé a ser invadido por pensamientos preocupantes.

Hablo de la desesperante y progresiva pérdida de valor que pierde la idea y el guión, sólo por el hecho de haber sido tan trabajada y ‘manoseada’.

¿Esa desvaloración es real? Como dice Syd Field, ¿es recomendable entonces tomar distancia y retomar el trabajo más adelante? Porque, por otra parte, no quiero sentir que pierdo el tiempo.

Un saludo y gracias.

Julio

Hola Julio,

No te preocupes. Lo que te está pasando es normal. De hecho, lo raro sería que no te pasara. Mientras escribes un guion, siempre hay un momento (o varios) en el que te preguntas: “¿Pero qué interés tiene esto?”. Es inevitable. Cuanto más piensas en una historia, más ves sus defectos, y cuanto más tiempo pasas trabajando en ella, más te das cuenta de que lo más probable es que nunca llegue a parecerse a esa versión ideal que tenías en la cabeza antes de empezar a escribir. Quizá eso es lo más difícil: asimilar que, si bien puede que profundizar en tu material haya acabado llevándote por otro camino, eso no quiere decir que al lugar al que has llegado no sea igual de interesante o más.

Y bueno, que con las historias pasa como con los chistes: la primera vez que te cuentan uno a lo mejor te partes de risa, pero después de escucharlo diez veces ya es difícil que te siga haciendo gracia.

Aunque cuidado, también puede ocurrir que el guión en el que estás trabajando no merezca la pena. Pero eso solo puedes valorarlo tú. En un par de ocasiones yo me he dado cuenta de que la historia no funcionaba cuando ya había escrito la primera versión del guión. Es muy difícil valorar objetivamente lo que escribimos. No somos los mejores jueces de nuestro trabajo.

En todo caso, Syd Field tiene razón: lo mejor que puedes hacer es dejar descansar el guión unos días (dos semanas me parece un tiempo razonable) y volver a leerlo después. Estoy seguro de que lo verás con un poco más de distancia y entonces podrás decidir si lo que pasaba es que estabas cansado o que esa historia no merece la pena.

Hola chicos, los sigo desde hace un tiempo, me informan muchísimo sobre esta apasionada profesión. Escribo desde Buenos Aires con una consulta que no sé si la han
tenido antes. Escribí un guión sobre un hecho policial que en parte es basado en hechos reales. Hasta ahí todo bien, pero luego descubrí en Internet que el ‘modus operandi’ de los delincuentes/personajes del guión es muy similar en todo el mundo. Es decir, descubrí muchos post de blogs, redes sociales, foros, de personas de todo el mundo con una experiencia más o menos similar a lo que sucede en la historia que escribí. Quisiera saber qué debo hacer respecto a los Derechos de Autor de mi guión: Estoy protegido por haberlo registrado, ¿o voy a tener una avalancha de juicios cuando la película se haga realidad? Además, debo agregar que cuando alguien publica algo en un foro la propiedad intelectual sobre ese post pertenece a la página y no a su autor, pero también la propiedad intelectual de una página de Internet pertenece al diseñador y no solamente a su dueño. Estoy totalmente confundido y sería genial que puedan ayudarme con esto. Sigan así, ¡un abrazo grande!

Lucho

Hola Lucho,

No sé si voy a poder servirte de mucha ayuda. Este es un blog de guionistas, no de abogados especializados en propiedad intelectual. Pero bueno, voy a contarte lo que sí que tengo más o menos claro respecto a lo que preguntas.

Como bien sabes, las ideas (o más bien los conceptos), no pueden registrarse. Por ponerte el primer ejemplo que se me ocurre, esa es la razón por la que pueden estrenarse al mismo tiempo dos películas con una premisa similar (“Armageddon” y “Deep Impact”, por Ej,) sin que una se considere un plagio de la otra. Lo que se registra es el desarrollo de ese concepto. Lo que importa son los detalles. El cómo y no solo el qué. Vamos, que si tuvieras dinero para producirlo, mañana podrías rodar tu propio “Titanic” mientras no usaras los personajes de la película de James Cameron. Dicho de otra manera: lo genérico no es registrable, lo específico, lo que hace que tu historia sea tuya, sí.

Por otra parte, es normal que un guionista se inspire en la realidad para escribir, y más si tiene que describir algo como el “modus operandi” de unos delincuentes. Si a mí mañana me encargaran escribir un guión sobre, yo qué sé, unos butroneros por Ej., lo primero que haría sería leer toda la información que pudiera encontrar sobre cómo trabajan. Y la utilizaría, claro. Pero eso no quiere decir que estuviera plagiando nada.

De manera similar, algo real puede servirte de inspiración, pero si en el camino te alejas tanto de los hechos originales que resulta casi imposible saber qué has partido de ahí, tampoco estás incurriendo en ningún tipo de delito.

Así que por lo que cuentas, no vas a tener ningún problema legal por haberte inspirado en un hecho real.

Lo que no sé es qué tiene que ver lo primero que preguntas con lo que planteas luego respecto a los derechos de autor de tu guión. Es tu guión, y los derechos que genere en el caso de que llegue a rodarse siempre serán tuyos (y no solo por haberlo registrado, aunque no está de más ser prudente y hacerlo). Pero de lo que nunca te va a proteger el registro es de una demanda por plagio en el caso de que hubiera motivos para ello. A ver si te lo explico mejor: registrar tu obra ayuda a evitar que te plagien, pero no te exime de responsabilidad si el plagiador eres tú.

Luego, lo que cuentas sobre foros, páginas, etc. no sé qué tiene que ver con escribir un guión, son asuntos totalmente distintos.

Verá, tengo una pregunta. Me estoy iniciando en el mundo -tengo 14 años- haciendo mis propios cortometrajes, escritos por mí, así como escribiendo guiones de series y algún que otro largometraje. Y mi pregunta es, ¿siendo menor de edad, o sea, con mi edad, podría vender una serie de televisión o el guión de algún largometraje?

Un saludo.
Carlos

Bueno Carlos, ante todo tengo que decirte que me has dejado con la boca abierta con esto de que con 14 años has escrito ya guiones de serie y “algún que otro largometraje”. Sean buenos, malos o regulares, la verdad es que ya es la leche que tengas claro a esa edad que quieres dedicarte a esto. Y que además hayas trabajado tanto.

Por supuesto que podrías vender tus guiones.

Te recomiendo que eches un vistazo a esta página, en la que se explica bastante bien las condiciones en las que un menor puede firmar un contrato y trabajar: http://www.problemaslaborales.com.ar/menores.htm

Pero sí te da pereza leerla entera, te cuento lo más importante: hasta los 18 años (o hasta los 16 en el que caso de que por entonces ya estés emancipado), si firmas un contrato tienes que hacerlo con la autorización de tus padres. Y ya sería raro que un padre se negara a que su hijo vendiera un guión de cine o de televisión.

Eso sí, recuerda que vender un guión no es nada fácil y el hecho de que no lo consigas no significa nada ni debe desanimarte, ¡y menos a tu edad! Sigue escribiendo, mejora, aprende, y tarde temprano acabará ocurriendo.

¡Suerte!

Hola compañeros, os escribo para el eterno dilema de las cantidades que pedir como honorarios de la venta de guiones. Si pudierais darme alguna orientación os lo agradecería infinitamente, ya que en este sector de la animación conozco algunos baremos, pero no he trabajado de forma remunerada hasta ahora. Se trata de una serie de animación infantil, con una duración de 11-13 min por capítulos. Aún está en proyecto y hay alguna tv interesada pero nada en forme. ¿Qué  cantidad creéis que es razonable pedir por capítulo? Yo he elaborado también la biblia, argumento, personajes, etc… ¿Se cobra aparte? ¿Alguna sugerencia de cantidad?

Gracias de antemano.

Un saludo

Luis

Hola Luis, dado que yo no sé contestar esta pregunta, le pedí que lo hiciera a un guionista de animación. Esta es su respuesta:

Hola Luis.

Soy Daniel Sánchez, guionista de la mayoría de los capítulos de la serie de animación “Jelly Jamm”. Te doy mi opinión sobre lo que planteas. ¡Espero que te pueda servir!

Desgraciadamente no existe -o al menos yo no la conozco- una lista de precios que pueda ser aplicable al mundo de la animación. Ten en cuenta que la animación abarca todo tipo de técnicas y la inversión no es la misma para una animación 2D que para una 3D o para una en Stop-Motion. Aunque estén bajo el mismo paraguas son producciones completamente distintas en todos los sentidos. Además, en el mundo de la animación la mayoría de productoras que tienen en marcha un proyecto de gran presupuesto suelen contratar guionistas Americanos porque así es más fácil de vender a nivel internacional. Es triste que sea así pero… ¡es la realidad del mercado! Así que mi consejo sería el que te hagas una composición sobre la inversión que se puede hacer en la serie, la complejidad que te supondría escribir esos guiones y reclames un presupuesto razonable por tu trabajo.

La segunda parte de la pregunta es más fácil de contestar: Sí, la biblia se vende por separado. Aunque, una vez más, el precio debes marcarlo tú en base a tu percepción sobre el proyecto.

Siento no poder darte unas cifras concretas a las que atenerte pero, como ves, las variables entre un trabajo y otro son enormes.

¡Un abrazo!


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 2

12 abril, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ayer comenzamos, y hoy continuamos, una serie de “firmas invitadas” muy especiales: los alumnos del Master, “los guionistas del futuro”.

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FRASES TATUADAS EN EL ALMA DE UN ASPIRANTE A GUIONISTA

por el desubicado en España, teatrero, melodramático, e intimista Luis Jara. Amante de lo fantástico y de la ciencia ficción, incansable contador de historias.

 

1. Antonio Sánchez Escalonilla: “Entrar tarde, salir pronto”

El gurú del guión en España nos dio una master-class de 11 horas, dedicada a los fundamentos de la narración y las estrategias del guión cinematográfico. Y con él llegó la primera frase grabada a fuego en mi corazoncito de futuro guionista: “Entrar tarde, salir pronto”. Esta frase, que ha sido uno de los leitmotiv del master, es la clave de una buena escena, y es en lo que más fallo como guionista. En la reescritura hay que replantearse cuándo realmente empieza una escena y cuánto de superfluo tienen, por ejemplo, las presentaciones de personajes antes de que comience la acción. Entrar en harina pronto conecta enseguida con el espectador, precisamente porque esa falta de contexto pone en alerta sus mecanismos de comprensión.

De igual modo, salir pronto  abre un abanico de posibilidades emocionales y narrativas. No mostrar el final de una escena, además de dejarla en alto para enganchar con lo siguiente, es mucho mejor que mostrar la conclusión de una acción. Un final trágico elidido; una última reacción ante el peligro; cortar antes del irremisible ridículo de un personaje… Mostrar sólo las consecuencias, da mucho más juego. Y ya si haces una elipsis de la destrucción de una ciudad a lo Transformer 3 o los escamoteos de batallas de Juego de tronos en la primera temporada, encima ahorras en producción…

 

2. Pablo Remón: “La información que necesita un espectador es menos de la que pensamos”.

El espectador es capaz de reconstruir lo que no se muestra, por lo que las explicaciones obvias le aburren y pierde su conexión activa con lo que ve. El problema que yo veo es encontrar un punto de equilibrio. ¿Hasta qué punto quiere trabajar el espectador?

De todos modos, la consigna es: no des todo tan mascado, no infravalores la inteligencia del que ve una película.

 

3. Sergio Barrejón: “Escribe primero la columna de acción”.

Los diálogos son la base de un guión, al menos de largometraje. De hecho, como lector es mucho más agradecido leer las partes dialogadas que las columnas de acción. Pero ya daba con la clave Mateo Gil en su visita al master: “Soy un buen lector de guiones, porque no me salto las columnas de acción…”

Sergio Barrejón, como profesor del taller de cortometrajes, nos insistió en replantearnos la necesidad de los diálogos. ¿Hace falta que se hable tanto? ¿Podrías contar lo mismo sin que se dijeran frases vacías?  Y nos sugirió escribir primero la columna de acción, hacer un corto mudo, y a partir de ahí buscar redondearlo con diálogos imprescindibles para que se comprenda la historia.

Por supuesto, la tendencia general cuando estamos escribiendo y el texto queda corto, es alargar las conversaciones. ¿Para qué? Deberíamos empezar a imaginar más lo que se ve en una película, y no sólo lo que se dice. Después de todo, el cine nació sin voz.

 

4. David Muñoz: “El acto 2 es lo que se promete al espectador”.

Desde las primeras clases teóricas del master había ya un fantasma que revoloteaba sobre nosotros, ilusos aspirantes a contadores de historias: El acto 2 (Trueno). El gran escollo, la gran muralla que salvar por los guionistas. ¿Por qué? Porque la cabeza de un guionista no empieza a maquinar en base a un desarrollo gradual de la hora de en medio de una película, sino con la idea de un planteamiento o conflicto interesante que se quiere desarrollar o por un final climático con el que dejar a todos sorprendidos y que se pasen horas hablando de tu ingenio o sensibilidad.

Y entonces llegó David Muñoz el profesor del taller de largo, que coge tus sueños creativos y los zarandea hasta dejarlos hechos unos zorros, peaje necesario para llegar a ser guionista. Las clases de David Muñoz son un continuo aprender a base de tropezar. Estando atascados en el acto 2, David pronunció la frase de arriba y me hizo plantearme el tema de otra manera: El acto dos es por lo que paga la gente cuando va a ver tu película, es con lo que va a disfrutar.  ¿Podría un guionista empezar la casa por el tejado, y comenzar a diseñar una estructura para un segundo acto “que a él le gustaría ver en el cine” y a partir de ahí empezar a construir?

Quizás esto último es bastante extremo. De cualquier forma, ayuda bastante tomar el acto 2 como un disfrute, como un paseo creativo en el que demostrar el guionista que somos.

 

5. Enrique Urbizu: “No me imagino haciendo otra cosa”.

Por el master han pasado algunos de los guionistas más importantes de nuestro país. Para terminar este artículo me gustaría hacer referencia a una frase de uno de ellos, el director de No habrá paz para los malvados, y que me viene a la cabeza cada vez que me encuentro ante una crisis creativo-existencial, o cuando me pregunto si merece la pena ser guionista.

Pues eso, que no me imagino haciendo otra cosa.

 



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