PRINCIPIOS

8 abril, 2013

por Bárbara Alpuente.

En una cena con otros guionistas de televisión me cuentan que hay un guionista en particular que en un momento determinado ha decidido abandonar un proyecto en concreto (me gusta ser rigurosa con la información) Por lo visto, el susodicho ha decidido desmarcarse de un proyecto televisivo por una cuestión de principios. Yo estoy muy a favor de los principios, vivan los principios, a tope con los principios.

¿Pero qué entendemos por “principios”?  Quizá, no tolerar el maltrato y la falta de respeto o negarse a convivir en un infierno laboral en el que te has enemistado con tus compañeros, con tu coordinador o con el productor (o con todos ellos simultáneamente, que se puede) Incluso entrando en contenidos, los principios pueden surgir si el mensaje que percibes en el proyecto te resulta éticamente deplorable. Vale. Pero a medida que avanza la noche descubro que no, que por principios se entiende “disparidad de criterios”. A mí esto me parece tan respetable como todo lo anterior, pero no lo llamaría “principios”. Porque definirlo como “principios” podría sugerir que todo aquel que trabaje en una serie que no le agrada carece de ellos. Yo lo llamaría “desacuerdo”, o lo llamaría “tengo suficiente dinero ahorrado como para dejar una serie que no me gusta”. Mi enhorabuena a todos los que se puedan permitir este lujo. No es mi caso.

Me pregunto qué futuro tenemos en la industria de la televisión si tendemos a pensar que generalmente, frente a nuestros compañeros de equipo, nuestro criterio es siempre el bueno. ¿Lo es? ¿Están todos los demás equivocados?

Si no soportas que te lleven la contraria, la tele no es lo tuyo.

Es complicado, porque para vender una biblia o incluso una trama, tienes que confiar en que lo que haces está bien, pero ¿hasta dónde la seguridad absoluta en tu propuesta te convierte en un arrogante o simplemente en un tipo convencido de la calidad de su trabajo y de sus capacidades como guionista?

Me atrevo a asegurar que un guionista totalmente seguro de sí mismo es un extraterrestre. Pero no sólo un guionista, sino un creador en general. El criterio en la creación es subjetivo, esto lo sabemos todos. Un arquitecto puede someterse al juicio estético, pero su edificio se mantiene o se tambalea. Es habitable o inhabitable. Un guión, sin embargo, no obtiene una opinión inapelable.

Seguro que si nos ponemos a hablar sobre “El árbol de la vida” surge una inevitable  disparidad de criterios. Muchos piensan que es un coñazo, lenta, confusa y pretendidamente trascendente. Bien, pues a mí me encanta. ¿Quién tiene razón? (¡YO!)

A nadie le gusta escribir una segunda versión… Bueno, los habrá (gente rara ha habido siempre) Volver a casa de una revisión con tus diálogos llenos de notas que de repente no entiendes, y si las entiendes, te parece que sin duda estropean la obra inicial; esa obra más espontánea e inspirada que tu coordinador no ha sabido entender. Y presentas la segunda versión con un gesto de desdén, como diciendo “aquí tienes lo que querías… ahora está PEOR”. ¿Cuántas veces somos capaces de entender con humildad las notas de otro guionista sobre nuestras líneas? ¿Cuántas veces reescribimos pensando que está quedando mejor y que la persona encargada de valorar nuestro trabajo ha sabido encauzarlo?  No demasiadas. Porque por un lado algunos nos creemos la hostia y por el otro no solemos respetar profesionalmente a quien tenemos por encima tomando decisiones. Muchas veces porque, efectivamente, están menos preparados que nosotros y otras, simplemente, porque no son nosotros (de adverbios ya vamos bien)

¿Cuántos de vosotros trabajáis en este momento (la pregunta podría quedarse aquí) en un proyecto con el que comulguéis? No hace falta que contestéis, vuestros jefes podrían estar leyendo esto (en ese caso, dejadme una dirección para enviar mi cv, gracias)

Compruebo que a menudo nos incomoda escribir en series que no nos gustan porque pensamos que nuestros compañeros de profesión nos asociarán a esas series. Y si pensamos eso es porque nosotros también funcionamos con ese prejuicio ridículo. Hay quien cree que una serie “mala” está escrita por guionistas malos. Hay quien, a estas alturas, cree que los guionistas de televisión escribimos lo que queremos. Y hay quien asegura que escribir en una serie que no te convence es sinónimo de carecer de principios.

Si esto es así, me temo que tengo mis principios en las últimas.

Bob Dylan – Gotta Serve Somebody

Bárbara Alpuente ha sido coordinadora de guión y guionista de Camera Café y Paramount Comedy. Guionista de Doctor Mateo, Toledo, Gavilanes, SMS o Casi perfectos. Columnista de Grazia, Unfollow, Otras Políticas y Yo Dona. Ha trabajado en Canal Plus, Radio Nacional o Rolling Stone y en productoras como Globomedia, Videomedia, Gestmusic, Ida y Vuelta, Plural, Notro Films o Morena Films. Ha publicado una novela con La Esfera de los libros; “Más allá de mí”.


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