FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 1

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Con este post, comenzamos una serie de “firmas invitadas” muy especiales: los alumnos del Master.

Con ustedes, los guionistas del futuro.

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FRASES TATUADAS EN EL ALMA DE UN ASPIRANTE A GUIONISTA

por Luis Jara y Alejandro Campos.

 

Atrás quedan ya cuatro duros meses de trabajo intenso en el Master de guión de ficción de la Universidad Pontificia de Salamanca. En las teclas de nuestros portátiles han caído gotas de café, ceniza de cigarrillo y alguna que otra lágrima. Queremos compartir con vosotros algunas sentencias recogidas en el master que nos han marcado y que tenemos muy presentes a la hora de sentarnos a escribir…

“ No, no, eso no lo escribas…”

“Ale, llevamos una hora para escribir este párrafo.”

“Lo de la ceniza y las lágrimas, no. No seas melodramático”

“…”

“¿Qué te pasa, Luis?”

“Mira, Ale, lo mejor es que cada uno escriba sus frases, porque es que no hay manera de ponernos de acuerdo”

“Vale, bien, empiezo yo y no me interrumpas…”

“¿Y si te presento yo, y tú me presentas a mí luego?”

“Cuidadito con lo que escribes”.

FRASES DE ALEJANDRO CAMPOS ESPAÑA:

Sevillano y trianero, amante del flamenco y de Almodóvar. El género en el que más a gusto se siente como guionista es en la comedia costumbrista, disparatada y con toques  de humor negro; y sobre todo, eso sí, en el melodrama. Esta ha sido su elección.


1. Alberto Marini: “Bayona emplea unas premisas muy potentes en sus películas: madre busca a su hijo en El orfanato; y madre/padre busca a sus hijos en Lo imposible”.

Sin premisa no hay película y mucho menos si esta no es lo suficientemente potente como para arrastrar a los personajes a la aventura de solucionar los conflictos que se le presentan.

¿Hay acaso un conflicto más potente que el hecho de que una madre busque a su hijo desaparecido, o viceversa? Las historias con esta premisa se repetirán una y otra vez, lo importante es el cómo se cuenta más que lo que se cuenta. Este supuesto, que trata la unidad de la familia, funciona porque debajo de la premisa se esconden muchos sentimientos con los que cualquier espectador se sentirá identificado, pues todos tenemos o hemos tenido una madre o un padre, o hijos a los que queremos con locura.

2. Natxo López: “El vestuario da comedia”.

El vestuario resulta fundamental en la comedia. Es un elemento visual que no sólo sirve para caracterizar al personaje, sino que además da mucha fuerza dramática a la historia que se quiera contar, y más aun si se trata de hacernos reír.

Ejemplos de ello hay muchos: quizás los más conocidos son Tony Curtis y Jack Lemmon vestidos de mujeres durante todo el metraje de Con faldas a y lo loco; Dustin Hoffman en Tootsie; Robin William en la Señora Doubfire; los enormes pendientes de cafetera que llevaba María Barranco en Mujeres al borde de un ataque de nervios; el inamovible e inalterable peinado de Marcia Cross en la serie Mujeres desesperadas; o el disfraz de tigre que llevaba Roberto Álamo en La piel que habito.

¿Es tarea del guionista o del director decidir la ropa o complementos que deben llevar los personajes en las historias? Tratándose de comedia estoy convencido que deben ser los guionistas los que deben dejar marcado esta decisión, siempre y cuando aporten una mayor caracterización a los personajes, esté al servicio de la historia, y den una mayor fuerza visual. Recordemos que la comedia suele prestarse a la inclusión de una paleta de colores mucho más estridente que a primera vista puede impresionar y marcar un ritmo dentro de este género.

3. Pablo Remón: “En la comedia los personajes se toman su papel muy en serio. Nos resulta ridículo eso que a los personajes les parece vital”.

Natxo López, coordinador del taller de escenas, dijo también algo muy parecido: Los monólogos funcionan muy bien en la comedia cuando lo que cuenta el personaje le importa mucho”.

Esto que el personaje puede contar o no, a modo de monólogo, visto con una cierta distancia por parte del espectador es lo que nos hace reír. Pues vemos lo patético que resulta aquello en lo que el personaje cree con total convicción.

Generalmente, estos monólogos vienen acompañados de sinceridad y desnudez psicológica por parte del personaje. Es aquí donde los conocemos mejor, pues descubrimos sus errores, sus torpezas, su ignorancia o sus debilidades. Y es esto justamente -lo que los hace vulnerables- lo que los hace tronchantes, a la vez que nos permite identificarnos con ellos.

En ocasiones esa vulnerabilidad puede ser reconocida por el personaje, y en otras no, pero en ambos casos, colabora a que nos riamos y sintamos empatía hacia ellos.

Llegados a este punto, me pregunto: ¿cuáles son los límites entre el humor blanco y el humor negro?

El humor negro quizá se fundamente en la mayor distancia que adopta el espectador frente al personaje y aquello que le ocurre.

Bajo mi punto de vita, puede coincidir también con que el personaje adopte por sí mismo una mayor distancia frente a los conflictos que se le presentan.

Estos personajes me parecen más inteligentes, pues son capaces de identificar y reconocer con madurez y crudeza aquello que les ocurre y reírse de sí mismos.

Esto no quiere decir que el espectador no se sienta identificado en alguno de los defectos o debilidades por parte del personaje.

Ejemplo de ello podría ser la película Carmina o revienta, donde el personaje de Carmina es capaz de distanciarse de lo todo lo que le sucede, se ríe de sí misma, y busca soluciones poco ortodoxas que nos hacen reír y que nos colocan en una posición como espectador mucho más distante. Quizás aquí nos sintamos unidos al personaje de ella, a pesar de todos sus defectos, por el mero hecho de ser una luchadora.

(Continuará)


7 Responses to FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 1

  1. Natxo López dice:

    Gracias por aportar su visión a Bloguionistas, compañeros.

    Respecto a la frase que dije sobre el vestuario, puede que me equivoque y que ese día estuviera abducido, borracho o poco fino, pero en realidad yo creo que me refería a que el vestuario, en determinados casos concretos, además de caracterizar al personaje, puede ayudar a crear situación y a reforzar la comedia. Pero “en determinados casos”.

    En absoluto creo que el vestuario sea un elemento fundamental en la comedia, así en general; eso podría llevar a la errónea interpretación de que hay que vestir a los personajes de manera muy friki para que resulten divertidos. “Con faldas a lo loco” o “Tootsie” no son divertidas porque estén vestidos de mujer, sino por el sufrimiento y el conflicto que les ha obligado a tomar esa decisión, y por cómo se enfrentan a ellos. Si sólo nos quedamos con el disfraz podremos hacer “Mi abuela es un peligro”, pero no “Tootsie”.

    Vamos, que me da la impresión de que ese día me expliqué bastante mal, jaja.

    Un saludo.

  2. yabadabadooh dice:

    Me alegra mucho que en bloguionistas pongáis un espacio al servicio de los alumnos del máster de la UPSA. Me siento de algún modo representado por ellos, como aspirante a profesional y exalumno, y los leeré con atención. Como ya dije por aquí creo necesario que quiénes gozan de una parcelita dentro de ese coto exclusivo que es el mundo profesional del guión tienen cierta responsabilidad ética de apoyar y ayudar en la medida que puedan a que los que estamos fuera y aún no hemos pisado la arena (somos los vosotros del pasado). Insisto, eso no significa practicar el nepotismo, sino precisamente esto: dar voz a los chavales que nos freímos el cerebro día tras día frente el ordenador o rodando bajo mínimos con la fe intacta. Me gustaría oír también cuáles son sus inquietudes de cara al futuro y cómo van a afrontarlas, ¿quieren ser directores, guionistas, relatistas, dramaturgos…? Cosas como cómo organizan su día a día, su metodología de trabajo o cuál creen que es la mejor dinámica para ser productivo y crecer personalmente y profesionalmente como guionista, son aspectos que pueden ser intresantes de compartir. Bueno, pues eso, un aplauso. ¡plas, plas!

    Un aporte al texto. John Vorhaus en el libro ‘cómo orquestar una comedia’ (ultradivertido) dice algo que puede sonar a perogrullo pero que no hay que olvidar, y es que la comedia es verdad + dolor. Y si no recuerdo lo ilustraba mediante una anécdota vivida en su infancia. Algo así como que confesó delante de toda la clase lo que sentía hacia la niña que le gustaba, lo cual hizo que toda la clase, incluido el profesor, se riera de él despiadadamente. Vorhaus experimentó la verdad y el dolor, manifestó su amor y el sentimiento no correspondido. Los alumnos se partieron de risa porque vieron verdad y dolor desde una distancia prudencial, pero probablemente también les invadió una profunda pena y se dieron cuenta de que les podría haber pasado a ellos (empatía). Es decir, es necesario que haya distancia entre el espectador y el hecho dramático, que el espectador viva desde la barrera esa experiencia universalmente dolorosa, para que eclosionen en perfecta simbiosis comedia y drama. Y parece ser que el grado de comedia es proporcional a la distancia que el espectador toma respecto a la víctima, que aumenta con creces si la situación consigue provocar vergüenza ajena (cuanto más embarazosa es la situación menos queremos vernos en ella y más compasión sentimos hacia la víctima). Una fórmula muy socorrida en series tipo The Office, cuyo humor negro es de base (la franquicia, se diría), que se halla en la misma esencia y en la complementariedad moral de los personajes, es buscar situaciones en las que se contraponga el cinismo y la insensatez con la ética y el sentido común. La presencia de personajes hijoputescos como Michael Scott (más aún en David Brent, de la versión UK) garantizan una dosis constante y alta de dolor para el resto de personajes sensatos que lo rodean, exponiéndoles una y otra vez a situaciones incómodas o perjuiciosas y, por extensión, obligando al espectador a explorar los límites de su código moral. Bien es cierto que a los actos de maldad de los personajes les sigue una justificación integrada en su misma esencia y que apela a defectos humanos (y humanizadores) muy reconocibles, como por ejemplo, la inseguridad o la carencia emocional. Cuando Michael Scott le dice a Pam que está despedida sólo para hacerle una broma y Pam empieza a llorar desconsolamente, el espectador de The Office (más cínico en general, creo) no puede creerse lo que ese tío acaba de hacer, sabe que es una putada, que eso no se hace, que es inmoral, sin embargo es un momento muy placentero como espectador porque el dolor que muestra Pam es tan innecesario como absoluto, y se siente incómodo, y se siente un poquito Pam. Pero sabemos que el excéntrico jefe es un cóctel de defectos humanos y que, en el fondo, todo lo que hace lo hace por supervivencia social. Bueno, es un tema superinteresante éste, y me apetecía arrojar aquí una par de consideraciones : ) Os leo, eh!

  3. […] de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ayer comenzamos, y hoy continuamos, una serie de “firmas invitadas” muy especiales: los alumnos del Master, […]

  4. Travis dice:

    Una vez más, muchas gracias por otros posts muy instructivos. Casi que habrá que crear un máster de guión a distancia como en la UNED para los que no nos podemos permitir esto y aprender lo que gente como Jandro y Luis cuentan por aquí. Un saludo.

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