MÍRAME A LOS OJOS

8 mayo, 2013

por Sergio Barrejón.

Cuando yo empezaba a escribir guiones, uno de los errores más comunes de los principiantes consistía en sacar cincuenta fotocopias del primer guión de largometraje, encuadernarlas y enviarlas a las productoras así, a lo loco. Y luego esperar a ser descubierto.

Así que, además de ser un error de principiante, era un error caro. Había que AHORRAR para luego despilfarrar el dinero en fotocopias y canutillos como un tarado. Porque en aquella época, queridos niños, internet era algo raro que te sonaba que tenían los americanos, pero que no sabías muy bien qué era ni para qué coño servía. Probablemente no sería más que una moda absurda, como la de los teléfonos móviles. ¿Quién necesita llevar un teléfono encima todo el día? De esa época hablo.

Jaja, qué viejuno.

Sí, es gracioso, ¿eh? Los teléfonos móviles e internet siguen aquí, yo sigo aquí… y la mala costumbre de enviar los guiones sin que nadie te los haya pedido también sigue aquí. Ahora ni siquiera es caro. Ni siquiera hay que ahorrar. Ni siquiera hay que VESTIRSE para enviar tu primera obra maestra ahí fuera. Simplemente googleas un poco, entras en el buscador de empresas de FAPAE, localizas una productora de las tochas y un email de contacto y BOOM:

Hola, os envío mi guión “Resacón en La Vera”, es una comedia súper original que puede REVENTAR la taquilla. Hay muchas risas, sexo, fiesta… No es la típica comedieta sin gracia que se estrena en España, en plan con Javier Cámara haciendo el monguer y que no le interesa a nadie. El reparto sería Mario Casas, Amaia Salamanca y Miguel Ángel Silvestre. Éxito seguro. Está ambientada en Extremadura, en La Vera, de donde yo soy, así que conozco bien de lo que hablo.  Bueno, os la leéis y me decís algo. Chao.

Es un email inventado. Pero os juro que emails como éste, con su .pdf adjunto (a veces ni eso: directamente un miserable .doc), se reciben muy habitualmente en las grandes productoras. En ese tono. Con sugerencias de casting. Con esa garantía de éxito. Con comentarios despreciando otras películas. A veces, despreciendo películas de esa misma productora.

Es un caso extremo, sí. Pero es un caso extremo que se da, fácilmente, una vez por semana. Así está España, amigos. Y os he ahorrado una reproducción realista de la ortografía de ese tipo de emails.

Naturalmente, las probabilidades que tiene un guión presentado así de ser no ya producido, sino siquiera leído, son CERO. Lo cual, supongo, es la buena noticia. La mala noticia es que un guión bien presentado, con una carta correcta y amable (en la que naturalmente no se incluye el guión adjunto, sino que se pide permiso para enviarlo),  tiene las mismas posibilidades de ser producido. Cero patatero.

Ya está el viejuno intentando desanimar a los que empezamos. Éste lo que quiere es que no enviemos nuestros guiones para que no le quitemos el trabajo. Malditos subvencionados SGAEcanonSindeguerracivil.

CALMA. Dejad que me explique con un ejemplo. El pasado 22 de abril, en el festival de Málaga, se estrenó una película con guión mío. Exactamente cinco años después de haber entregado el guión. Y era un encargo, ojo. O sea, han sido cinco años de intentar financiar el proyecto, producirlo y posproducirlo.

Hacer una película requiere mucho tiempo de trabajo. Años. Y durante esos años, las personas implicadas en la película van a tener que pasar una tremenda cantidad de tiempo juntas. Tanto, tantísimo tiempo, que es lógico que los productores no se contenten con saber si el guión es bueno. También quieren saber lo ha escrito una buena persona. Si va a ser soportable trabajar con esa persona.

Poneos en la piel del productor. Le pasan un informe muy positivo de un guión que ha llegado por email. Un guión de un completo desconocido. Lo lee y no está mal. Qué coño, está bien. Incluso ve por dónde meterle mano. Este personaje es perfecto para Darín. Eso ya son ventas internacionales. El 90% son interiores, esto lo puedo rodar en 4 semanas. ¿Podríamos llevárnoslo a Colombia? Dan unos incentivos muy jugosos. Con tres días de exteriores en Madrid da el pego. Y el personaje de la hermana es perfecto para Catalina Sandino…

Pero de pronto empieza a hacerse otras preguntas. Un momento. ¿Quién es este tío? Sólo tiene dos créditos en IMDB: dos cortos, uno de ellos del Notodo, en plan Juan Palomo. ¿Y si resulta que tiene un ego del tamaño de Pamplona? ¿Y si le digo de poner a Darín y me dice que ni de coña, que el personaje tiene que ser español? ¿Quiero pasarme dos años de mi vida lidiando con este tío que ni siquiera ha venido en persona a presentar su proyecto?

Hay muchas más preguntas, en realidad. Una de las peores es ¿Quién va a poner pasta en una peli dirigida por un desconocido? A la que sigue, naturalmente: ¿Dejará que lo dirija otro? Pero ¿quién? Porque el productor sabe que 9 de cada 10 directores que aceptan reunirse con él para hablar de un proyecto escrito por otra persona lo hacen sólo por sacarse una comida gratis… Durante la cual no dejarán de hablar de su propio proyecto. El productor sabe que sólo 1 de cada 10 directores aceptan realmente encargos. Y entonces cierra el iPad, se deja de leer guiones que nunca saldrán adelante y sigue con lo que estaba haciendo. Pero centrémonos en el final del párrafo anterior: lo de pasar dos años de su vida con un desconocido.

Habréis oído muchas veces eso de que aquí lo que vale no es el talento, sino los contactos. Que todo se mueve por enchufe. Y que a la playa hay que ir temprano. Lo último nunca lo he tenido claro, pero lo otro sí: no es cierto. O al menos, no es exactamente cierto. Lo que sí es cierto, y muy comprensible, es que la mayor parte de los productores optan por el viejo refrán: más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.

El cine es un trabajo de equipo. Una película sólo puede salir bien si el equipo rema en la misma dirección (y lo hace en la dirección correcta, claro). Remar en la misma dirección es básicamente una cuestión de comunicación. Todos los equipos deben comunicarse, saber hacia dónde dirigirse. Todos. No sólo en el rodaje. La buena comunicación empieza en ti. Si no eres capaz de comunicar las virtudes de tu propia historia, mal empezamos. Enviar el guión por email (o por correo) no es una buena manera de comunicarse. Hay que ir al despacho de productor. Hay que mirarse a los ojos. Explicar qué película quieres hacer. Qué es lo que te hizo escribirla, qué es lo que te apasiona de la historia. Por qué crees que puede funcionar.

El cine es un trabajo de equipo, y tu primer compañero de equipo es el productor. Enviar el guión por email no vale para nada. Levanta el teléfono y pide una cita. Sé claro y directo. Si no tienes experiencia, no intentes tirarte el rollo. Pero tampoco pidas perdón por haber nacido. En esta profesión no se piden currículos. Eres guionista, tienes un proyecto que crees que puede interesarles y te gustaría reunirte cinco minutos con el productor para contárselo. Simplemente eso.

No sólo es la manera más razonable de hacer las cosas. También es la más segura: tú también quieres mirar a los ojos al productor y estar seguro de que no es un loco con más ego que Pamplona, de que no va a poner a Angie Cepeda en el papel de la abuela con Alzheimer.

Naturalmente, lo decisivo es lo que ocurre después en el despacho del productor, si consigues la cita y si lo que veis en vuestros respectivos ojos pinta bien. En el mejor de los casos, será el principio de una larga travesía del desierto que muy pocas veces (pero algunas) acaba en fama, dinero y oropeles. Pero eso ya no me cabe en este post. Si quieres saber más al respecto, tendrás que venir a mi clase El oficio de guionista. Es el 18 de mayo en Madrid. Inscribirse cuesta 5€ y el resto es paga-lo-que-quieras. Todavía hay plazas. Si te interesa, rellena este formulario. Y si quieres más información, haz click en esta imagen.

BANNER-el-oficio-de-guionista-para-post


A %d blogueros les gusta esto: