FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 5

15 mayo, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Hace unas semanas comenzamos, y hoy continuamos, una serie de firmas invitadas muy especiales: los alumnos del Master, “los guionistas del futuro”.

SEIS CLAVES PARA CUALQUIER ASPIRANTE A GUIONISTA

por Vicente Bendicho Cascant y Alberto Pérez Castaños

Como jóvenes aspirantes a guionista, tener un espacio para expresarnos en esta página web nos provoca una mezcla de placer y vértigo. No creemos que tengamos nada importante que aportar que esté al nivel de cualquiera de los colaboradores de Bloguionistas, pero como lo que sí tenemos es mucha ilusión y un teclado que, al parecer, funciona sin problemas, vamos a contaros algunas cosas que, a nuestro juicio de guionista en pañales –limpios por ahora–, son claves para empezar a preparar el equipaje del largo trayecto que nos espera.

1)    Exprime las clases: Si algo tiene el Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca, aparte de una página web preciosa, es un profesorado excelente. Si un día Marca decidiera hacer un “once” ideal de guionistas españoles pasarían dos cosas: que generaría bastante confusión entre sus lectores habituales y que ese equipo estaría repleto de profesionales que pasan por las aulas de la UPSA. Sergio Barrejón, David Muñoz, Pablo Remón, Natxo López, Diego San José y David Bermejo son el equipo titular del Máster. Cristóbal Garrido, Adolfo Valor, Jorge Guerricaechevarría, Mateo Gil, Rodrigo Cortés y muchos más son otros de los guionistas que tendrás delante, dispuestos a compartir su infinita sabiduría contigo y responder todas tus preguntas, incluidas las más ridículas como, por ejemplo, “¿Qué tal es trabajar con Robert De Niro?”.

Por eso, el deber de un aspirante a guionista es exprimir este tipo de experiencias didácticas al máximo. Si de algo nos hemos dado cuenta nosotros es que, en cualquier momento, cualquiera de los profesores-guionistas puede compartir contigo y tus compañeros una frase realmente brillante y útil que te hará levantar lentamente la mirada de los apuntes, dándote ganas de decir en voz alta: “¡Eh, qué bueno! ¡Qué cierto eso que dices!”. Lógicamente no harás esto último porque quieres seguir pudiendo entrar a clase, pero éste tipo de cosas son las que demuestran cuánto puedes aprender de esos profesionales. Así que, ya sabes: abre las orejas y aprovecha el tiempo.

2)    Escribe algo todos los días: Hay una máxima que debes tatuarte en el antebrazo para no olvidarla jamás o bien escribirla en un post-it en caso de que te asusten las agujas: hay que escribir todos los días. Cada día que no escribas algo será un día perdido. Eso es así. Si no te gusta, ¿qué haces aquí, impostor? Si tienes un largometraje en desarrollo escribe mínimo una página al día, aunque sea mala, ya la reescribirás. Si no tienes ningún proyecto en marcha, créalo. No hace falta que sean exclusivamente guiones audiovisuales. ¿Qué tal esa idea tan buena para una obra de teatro que lleva rondándote varios meses por la cabeza? Escríbela. ¿Y por qué no pruebas en ese concurso de relatos que te ha comentado tu madre? Escríbelo. Y dona la mitad del premio a este blog si lo ganas.

Si coges el hábito de escribir todos los días tendrás muchísimo ganado porque, cuando te llegue la hora de hacerlo por obligación y dinero –de verdad, nos han dicho que eso existe– lo harás sin esfuerzo porque ya formará parte de tu rutina diaria. En algunas disciplinas deportivas a esto lo llaman “entrenamiento”, pero no nos gusta hablar de lo que desconocemos.

 

3)    Kill your darlings:

Ésta es una de esas frases mágicas que hemos comentado anteriormente y que podrás escuchar de la boca de algún ponente-profesor-guionista. Nosotros, concretamente, se la oímos a Juanma Romero, coguionista de Evelyn (Isabel de Ocampo, 2012), y creemos que no significa que para llegar a ser un buen guionista haya que perpetrar un crimen pasional. Aunque tampoco habla de lo contrario. Más bien se refiere a que a veces en el guión como en la vida hay que saber dejar marchar a lo amado en beneficio de la obra o el equilibrio cósmico­.

Un error típico de aspirante a guionista es, dejando a un lado la obsesión de dar consejos a otros aspirantes a guionistas, aferrarse a una idea que no funciona por el simple hecho de no sentirse capaz de remplazarla por otra mejor. En este aspecto, debes dejar atrás el miedo y lanzarte al vacío –no literalmente, a no ser que realmente carezcas de alternativas–. No tengas miedo a la flecha que está encima del “Enter”. Ser capaz de borrar te hará mucho mejor guionista. Así que ya sabes, tanto en la vida como en el guion: “Mata a tus cariñitos”.

4)    La teoría no lo es todo, pero ayuda:

Mucha gente reniega de la teoría de guión, pero no debemos olvidar que los teóricos suelen basar sus trabajos en la observación y el análisis. No es que Syd Field se levantara un día y dijera: “Voy a registrar el Paradigma” –bueno, en este caso sí que fue así–. En general, tanto él como Robert McKee o Antonio Sánchez-Escalonilla –que por cierto da una clase espectacular en el Máster que cursamos–, intentan dar unas claves para que te puedan servir como guía a la hora de escribir tus historias, y lo hacen de forma brillante. Considéralo el Faro de Alejandría, no el Código de Hammurabi.

Tener una base teórica es esencial. Otra cosa es que luego, sin pensar en ella, te puedas manejar en la escritura e incluso puedas romper las convenciones y obtener buenos resultados.

En definitiva, estudiar a Robert Mckee hasta el punto de que puedas corregirle en una charla sobre sus propios estudios no te convertirá en un guionista de éxito. Renegar de las miles de páginas escritas sobre teoría de guión tampoco te hará triunfar de por sí, por muy rebelde que seas. Lo ideal está en el midpoint.

5)    El bloqueo es natural, pero se puede combatir:

Un problema al que todos nos enfrentamos es la sensación de que no avanzas en la escritura: el bloqueo. Esta sensación suele degenerar en ansiedad que, a su vez, suele traducirse en la sensación de que no avanzas en la escritura, que produce más ansiedad y más sensación de que no avanzas en la escritura y produce más ansiedad y más sensación de que no av–. Una forma de evitar esto es tener un hobby, es decir, una actividad que te sirva de pasatiempo y te ayude a despejar la mente. Por ejemplo, a Woody Allen le funciona pegarse una ducha o salir a caminar. Lo del paseo nos parece una idea genial; si por casualidad llegáis a estar en Salamanca como nosotros probad a dar una vuelta por la ciudad, nos han dicho que de día es preciosa.

A nosotros, personalmente, como amantes de la velocidad y la adrenalina, nos funciona sentir el viento en la cara jugando al Mario Kart de la SNES. Busca tus propios métodos de evasión, no importa cual, el objetivo es poder alejarte de la escritura durante un corto período de tiempo para evitar desesperarte y querer subirte a una azotea con un rifle.

Pero no nos engañemos. Si existiese una cura infalible contra el bloqueo ya estaría patentada por algún laboratorio internacional, o por Syd Field. El truco quizá, por lo que hemos oído este año, es insistir y trabajar. Los días que no estés inspirado, transpira. Escribir, como dijo Pedro Sangro –el director del Máster– es un ejercicio de minería: los días que no estés para picar diamante, dinamita carbón. Es un consejo tan bueno que desde entonces siempre escribimos sentados sobre una caja de explosivos, por si acaso.

6)    Crea proyectos con tus compañeros:

Uno de los aspectos más enriquecedores de estudiar guion es que te juntas durante un curso con personas con inquietudes y gustos bastante similares a los tuyos. Aprovecha esto para crear proyectos con ellos. Puede ser que al principio te cueste por aquello de que los guionistas solemos ser gente muy introvertida e insegura, pero cuando a los cinco meses de curso te atrevas a empezar a hablar con ellos seguro os entrarán ganas de trabajar juntos y materializar montones de ideas. Ahora mismo los jóvenes lo tenemos más fácil que nunca para hacernos ver y oír gracias a Internet. Por eso mismo, la excusa de que “es que está la cosa muy mal”, aparte de ser un tópico que huele a rancio, no vale para escribir un corto o una webserie y ponerte a rodar.

Estas son algunas de las cosas que creemos que hemos aprendido este año en el Máster de Guion para Cine y Televisión de la UPSA y que creemos que son claves para cualquier aspirante a guionista. Podemos decir, sin duda, que éste ha sido un año bien aprovechado y desde aquí lo recomendamos a cualquier aspirante a guionista.

Muy probablemente estemos equivocados en muchos puntos y apreciaciones. Somos conscientes de que estamos al comienzo del camino y que todavía no entendemos nada, pero por lo menos creemos que estamos en el camino correcto. Si ser guionista –y vivir de ello– fuera como casarse y formar una familia, nosotros estaríamos aún tirándole de los pelos a nuestra futura mujer en el colegio. Quién sabe, tal vez después de este año lleguemos al Baile de Graduación y podamos darle el primer beso.

 


LA MULA Y LA TOMADURA DE PELO

14 mayo, 2013

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LA-MULA

Por Chico Santamano.

(15/05/2013 // 12:58 // ACTUALIZACIONES)

El pasado viernes mi novia y yo nos dispusimos a cumplir con uno de esos rituales que hace feliz a una pareja. ¿Sexo sin condón? NO. Fuimos al cine. La película elegida fue “La Mula”. Ella tenía su ración de Mario Casas y yo mi cuota de cine español. Más allá de la hormona y las obligaciones patrias, la película nos apetecía mucho. Teníamos amigos que ya la habían visto en Málaga y nos la recomendaron fervorosamente, así que tiramos para el cine con ganas.

Como ustedes son muy listos y han leído el título del post, intuyen que se masca la tragedia, ¿verdad? Pues así fue…

PRIMER SHOCK. Me impactó y, por qué no decirlo, ME JODIÓ pagar 9.20 euros por UNA entrada de cine. Aún recuerdo cuando todos aquellos defensores de la piratería justificaban sus descargas porque el cine era muy caro a ¡6 euros! Qué lejos queda para los “dos bandos” aquel debate con la crisis, ¿verdad? Al precio de ahora es intentar justificar lo injustificable.

Antes, los defensores del “sistema” podíamos decir aquel topicazo de “pagas más por un cubata”. Ya ni siquiera… ¡Los cubatas son más baratos! Entiendo que parte de esa subida viene causada por el IVAZO del Gobierno, pero el día que Montoro se compadezca de nosotros y vuelva a dejar el IVA en su sitio… me juego lo que ustedes quieran a que las entradas no bajan de precio.

SEGUNDO SHOCK. Hay siete personas en la sala (sesión de las 22:00 del día del estreno)… ¿no nos extraña, verdad? Hace unas semanas tuvimos el finde más pobre de de la historia de las taquillas en nuestros cines. Y aún así siguen cobrando la entrada a 9.20 euros. O Merkel también decide las tarifas de las taquillas o nos hemos vuelto completamente locos. Ojalá pudiéramos decir un “allá ellos” así como a la ligera, pero no. Todos nos jugamos mucho. ¡Reaccionad! ¡Que nos vamos al garete, panda de idiotas!

TERCER SHOCK. EL GORDO. El shock que casi nos mata. Comienza la película y no damos crédito. La calidad de la proyección es INFAME. No era un problema de que la película estuviera desenfocada o no hubieran conectado el dolby. Por una vez, la culpa no era de los cines. Era algo mucho más jodido. De pronto, me vino a la cabeza las palabras de un colega que estuvo en el Festival de Málaga. “Han montado la peli con los dailies de rodaje”. En aquel momento pensé que era una exageración. Que era imposible que nadie fuera tan cutre como para hacer algo así.

Inciso. En realidad no sabría decir si los “dailies” son esas cintas que se usaban en el combo. Estoy teniendo una agria polémica con Sergio Barrejón al respecto, pero vamos a creer que son exactamente eso por aquello de concretar…  Así que los dailies son (o podrían ser) grabaciones en vídeo con el mismo ángulo del plano original que se toman en los rodajes. Esas cintas de baja calidad las utilizan en el combo los/as scripts para asegurarse de que no ha entrado el micro en la toma o los/as directores para revisar un plano hecho anteriormente. En la época en la que se rodaba en cine (que es la época en la que se produjo hace años esta peli) servía para que los productores, desde sus despachos, comprobaran el material rodado en el set el día anterior. Se llamen dailies o no ese es el material que supuestamente se usó.

Volvemos a la sala del cine. Mi novia y yo estupefactos. Planos desenfocados, colores sin contraste, bajísima definición y un PIXEL más grande que los pectorales de Álex González. Efectivamente, lo que me dijeron se confirmaba. Habían estrenado una peli montada con grabaciones chungas del rodaje.

Me vino a la mente todo lo que había leído sobre la peli hace años. El director se pelea con la productora. No acaba la peli y se queda con el negativo en Londres. Tonto de mí, pensaba que si se habían lanzado a estrenarla era porque lo habían recuperado, pero NO.

Para que se hagan una idea, en los cines yo soy siempre esa señora que se queja por todo; mando callar a los impertinentes que hablan a voz en grito en la sala y salgo como una flecha para pedir que enciendan el puto dolby… Mi novia es la que me dice “No seas chungo, déjales / No seas chungo, sí se oye”. Esta vez no hubo duda. Dije “Vámonos” y ella me siguió.

Fuimos a reclamar a la gerente. Era una auténtica y triple vergüenza. Primero que se estrenara algo en esas condiciones. Segundo que no lo avisaran en la taquilla. Y tercero que se cobrara 9.20 putos euros por una calidad digna de festival de cortometrajes de provincia (de país subdesarrollado).

La gerente, la pobre, con buenísimas palabras y super maja dice que lo entiende. Que ella también la había visto “como rara”, pero como la productora había mandado una carta y les habían dicho que era así… Nuestra cara es un poema. Le explico que eso no es cierto. Que el negativo original lo tienen supuestamente en una caja fuerte de Londres. Ella misma se ofreció a enseñarme la carta. LA PUTA CARTA. Vais a flipar. Os juro que jamás habría escrito este post de no ser por LA CARTA, a la que tuve que hacer una foto porque no daba crédito.

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Madrid, 9 de mayo de 2013

A quien corresponda:

LA MULA es una película en la que se ha buscado el realismo, casi documental, en el guión, en los diálogos, en el vestuario, en los decorados, en la música y también en la imagen.

Se rodó con la intención de aparentar el cine documental de los años de la guerra civil. La fotografía tiene una iluminación antigua, haciendo uso incluso de la técnica llamada “noche americana” y muchos contraluces que tienen como misión llevar al espectador a los tiempos de nuestros abuelos.

Con la intención de conseguir ese look retro, tan buscado y que curiosamente hoy en día el espectador más joven está demandando de nuevo en los productos fotográficos que existen en el mercado, (la cámara polaroid vuelve a salir, los filtros Instagram, etc…) A la imagen entera de la película se le han aplicado varios filtros para dar un aspecto de película antigua con el grano de la época y los bordes oscurecidos.

Por la presente confirmo que la imagen de la película LA MULA tiene una textura antigua, una definición y un grano en la imagen que imita los años de la época en la que transcurre.

Alejandra Frade Productora de LA MULA.

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Y esta señora cree que somos gilipollas, claro. Para empezar, no creo que cuando Spielberg estrenó “Salvar al Soldado Ryan” mandara una carta a los cines para justificar el grano y el movimiento nervioso de su (esa sí) “cámara documental”. Nos encontramos, por tanto, ante un evidente caso de “Excusatio non petita, accusatio manifesta” o como suele decir mi madre: “El que teme… ALGO DEBE”.

Señora Frade, la fotografía no tiene una “iluminación antigua” y si fuera así es imposible reconocerla en esos planos desenfocados y esa resolución digna del peor de los screeners. Los ¿”contraluces”? sí que nos llevan a los tiempos de nuestros abuelos, sí. Pero a cuando veían el UHF en sus teles pequeñas. Coja esa imagen y auméntela hasta adaptarla a una pantalla gigante de multicine. Lo único que conseguirá es una calidad perrera. Y si por grano entiende PIXEL, es verdad… hay mucho grano. Ha conseguido darle ese “toque antiguo” que quería porque la película parece un puto mosaico romano. De la referencia a Instagram, mejor ni hablamos.

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Gracias, P.S.G por esta crackada.

Es una pena que no pudiéramos disfrutar el viernes del fantástico guión de “anónimo” y Juan Eslava Galán, la fotografía original y sus premiadas interpretaciones porque nos salimos a los diez minutos. Mi respeto por el cine en general y a mis 9.20 euros en particular me impidieron quedarme a sufrir semejante insulto.

Lo siento mucho por los implicados.  De verdad que entiendo lo doloroso que tiene que haber sido para todo el equipo estos años de espera para que al final se estrene en esas condiciones. E insisto en que entiendo la necesidad imperiosa de la productora por estrenar la película para salvarse de la ruina, pero en los tiempos que corren de piratería y descrédito del cine español, el estreno de “La Mula” se ha convertido en un ejemplo de cómo no se deben de hacer las cosas. Posiblemente el MAYOR EJEMPLO. No  se puede cobrar a precio de “Iron Man 3” algo cuyo resultado final no vale ni una décima parte. Y sobre todo no se puede tomar por tontos a los espectadores porque esa carta es una puñetera desfachatez, Señora Frade.

Por cierto, en el cine nos devolvieron el dinero de la entrada. Si van a verla y se sienten insultados con la calidad de la proyección no duden en exigir el importe en la taquilla. Y ya que estamos, no estaría de más que la Señora Frade nos abonara también la pasta de la gasolina, la cena y la noche perdida en ver sus experimentos con el Instagram.

ACTUALIZACIÓN: La gente me pregunta por qué la prensa que vio la peli en Málaga no dijeron nada. Hay leves referencias a la pésima calidad de la imagen en algunas críticas como esta: “desbarajuste fotográfico” o esta: “los problemas técnicos son evidentes, llamativos: el raccord, la concordancia entre planos, la continuidad espacial, las diferentes texturas e iluminaciones”.

ACTUALIZACIÓN 2: Alejandra Frade está dando explicaciones en su twitter. Se agradecen… pero sigue en sus trece de “lo he hecho aposta”. Impagable…

ACTUALIZACIÓN 3: Alejandra Frade da la cara en Vanity Fair ante la polémica generada a raíz de este post. Insiste en lo mismo. Quiere imitar las fotos de Cappa. En ese caso, debería haber proyectado la peli en blanco y negro. Y claro que se han distribuido copias digitales… ¿Qué tiene eso que ver con lo que hablamos en este post? Puedes proyectar un archivo de 4 megas en una copia digital y ser un perfecto desastre igual. Si hay algún medio más interesado en entrevistar a la Señora Frade que le pregunte si han utilizado el negativo original para montar la película y qué opina su director de fotografía con semejante desastre instagram. Al menos estamos de acuerdo en lo del precio de las entradas.

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PD1: Si quieren saber más sobre la polémica de la peli… en este artículo la explican bastante bien. En este se cuenta TODO desde el punto de vista de la productora (no se pierdan lo de los comentarios del director sobre la ropa del que le sustituyó en los últimos días). Y aquí también se recogen algunas de las opiniones del director.

PD2: 9,20 euros.


HISTORIA DE UN FRACASO

13 mayo, 2013

Por David Muñoz

Pero primero… un tebeo para guionistas

¿”Dónde está el guionista?” es un cómic editado por Dibbuks que recopila historietas de una página protagonizadas por los guionistas de un programa tipo el de Buenafuente. Su guionista, Andrés Palomino, lleva diez años trabajando en TV3, así que sabe de lo que habla. De hecho, estoy convencido de que muchos de los momentos que parecen más descabellados ocurrieron casi, casi de la misma manera que él los cuenta. Por su parte, el dibujante, Alex Roca, hace un buen trabajo dando vida a los personajes, y su trazo limpio y controlado ayuda a que las historias se lean estupendamente (cosa que, os aseguro, es menos fácil de lo que parece). Si queréis “catar” el tomo, podéis leerlo en Dondeestaelguionista.com. Eso sí, leídas del tirón, las historietas tienen bastante más gracia. Además, si os interesa saber más sobre el proyecto y sus autores (y de paso sobre las alegrías y las miserias de la vida de guionista), y estáis en Barcelona, pasado mañana podéis acercaros a esto:

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Ahora sí, vamos a hablar de fracasos

Aviso: Seguro que éste es un retrato inexacto de lo que pasó. No me extrañaría que algunos de los implicados recordarán ciertos momentos de forma diferente. Parece mentira, pero aunque se trata de una historia que acaba de terminar, ya hay cosas que no tengo muy claro si ocurrieron así exactamente o no. Nuestra memoria es cualquier cosa menos fiable.

La historia comienza en Fuengirola, hace unos cuatro o cinco años. Concretamente, en una librería de la cadena Bookworld, dedicada a vender libros en inglés a las legiones de “guiris” de la Costa del Sol. Alli me encontré en la sección de saldos con una novela llamada “Natural History” de un autor que no conocía llamado Neil Cross. No tengo muy claro por qué la compré. Supongo que debió llamarme la atención la sinopsis de la contraportada. Además, como he dicho, estaba saldada. Creo que no llegué a pagar ni dos euros por ella. Quizá de haber sido más cara me lo habría pensado más.  

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Muchas veces los libros que compró acaban en alguna de mis pilas de “lecturas futuras” y tardo en leerlos años (eso, si los leo). Pero esta vez comencé con “Natural History” nada más volver a Madrid. Y lo terminé en tres o cuatro días. Me gustó mucho. No sólo lo que contaba sino cómo estaba contado. Fuera quien fuera este Neil Cross, tenía que leer más libros suyos.

Tanto me gustó Cross que pensé en recomendárselo a mi amigo Óscar Palmer, que por entonces estaba arrancando con su editorial, Es Pop Ediciones. Cross era un escritor cojonudo, no había sido publicado en España, y lo conocía nadie. En teoría era perfecto para una editorial pequeña como la de Óscar. Pero, en una de esas casualidades que cuesta creer, fue él quien me escribió a mí primero para contarme que había descubierto a un autor llamado Neil Cross (no recuerdo de qué manera). Le había gustado tanto que había decidido comprar los derechos de una de sus novelas, “Capturado”, para publicarla en España en la colección de novela negra moderna que iba a copublicar junto a la editorial Valdemar.

Valdemar/Es pop publicó “Capturado” en mayo de 2010. Yo la leí inmediatamente, y me entusiasmó. En seguida pensé que sería una muy buena película, un thriller intenso, muy duro pero muy emocional, que en cierta manera recordaba a los que estaban empezando a llegar de Corea. Así que un día se lo comenté a Óscar, pensando que quizá sería buena idea pasarle el libro a alguno de los productores que conozco para ver si estarían dispuestos a comprar sus derechos (y encargarme a mí escribir el guión, claro).

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La portada (y la contraportada) de la edición española de “Capturado” es una ilustración del dibujante de cómics Kano.

Entonces se produjo otra casualidad: mi amigo el realizador Raúl Silvestre habló con el director Koldo Serra (“Bosque de sombras”, “La fuga”) y éste le comentó que había leído “Capturado”. También le había gustado mucho, y le encantaría adaptarla al cine. Como Raúl sabía que a mí también me apetecía, le sugirió que se pusiera en contacto conmigo. Yo conocía a Koldo desde hacía años, pero nunca habíamos hablado más de quince minutos seguidos. Nos caíamos bien pero tampoco puedo decir que fuéramos amigos. Sin embargo, en cuanto empezamos hablar de lo que queríamos hacer con “Capturado”, en seguida nos dimos cuenta de que estábamos hablando de la misma película. De modo que decidimos hacer equipo, él dirigiría y yo escribiría. Y en esa primera reunión llegamos también a la conclusión de que en vez de llevarle el libro a un productor que en cuanto comprara los derechos se haría con el control creativo del proyecto (y que vete a saber si querría contratarnos a nosotros para llevarlo a cabo), nos apetecía más conseguir los derechos del libro por nuestra cuenta, adaptarlo a nuestro aire y mover ya un guión terminado.

La verdad es que no teníamos muy claro que fuéramos a conseguir los derechos, o que pudiéramos pagarlos en el caso de que decidieran vendérnoslos, pero aun así decidimos intentarlo.

Con la ayuda de Óscar, que nos puso en contacto con el agente de Cross (el mismo que le había vendido a él los derechos del libro), mandamos un mail explicando quienes éramos y que estábamos interesados en los derechos de “Capturado” para adaptarla al cine. También explicamos que al no tener una productora detrás, íbamos a tener que pagar los derechos con nuestro propio bolsillo. Y no éramos precisamente ricos.

Para nuestra sorpresa, el agente de Cross nos contestó rápidamente, diciéndonos que no solo nos cedían una opción por los derechos de dos años, sino que nos la cedían a un precio tan bajo que rozaba lo simbólico. Parece que pesó bastante que Cross es fan de la primera película que escribí, “El espinazo del diablo”, y que le habíamos caído simpáticos, quizá precisamente por lo modesto de nuestra propuesta (lo que yo no sabía entonces es que Guillermo del Toro también era fan de Cross; se había interesado por llevar al cine una de sus novelas, la estupenda “Burial” y acabaría encargándole la escritura de la versión definitiva de una película producida por él: “Mamá”).  

Así que empezamos a trabajar en nuestra adaptación de “Capturado”.

Koldo y yo seguimos entendiéndonos muy bien durante todo el proceso de escritura, y en menos de tres meses terminé una primera versión que a los dos nos pareció lo bastante buena como para empezar a enviársela a algunos productores.

 

La portada de uno de los dossieres que montó Koldo para mover nuestra adaptación. Además de director, Koldo es un buen diseñador.

La portada de uno de los dossieres que montó Koldo para mover nuestra adaptación. Además de director, Koldo es un buen diseñador.

Ah, como suele pasar, “Capturado” parecía una novela fácil de adaptar, pero transformarla en un guión acabó siendo mucho más difícil de lo que nos habíamos imaginado. Aunque dado que esta entrada no habla sobre el proceso de escritura del guión, no voy a extenderme más sobre este asunto. Quizá lo haga algún día.

Como en principio nuestra intención era que la película se rodara en inglés con actores británicos, lo primero que hicimos fue pasarle esa primera versión de ciento y pico páginas a una productora con la que Koldo ya estaba colaborando en otro proyecto. Ella ya había trabajado en varias coproducciones, alguna de ellas con protagonistas muy conocidos, y parecía la persona ideal para mover “Capturado”. Esta productora lo leyó en seguida, nos dijo que le gustaba mucho, que veía una película clarísima, y que iba a empezar a tantear la posibilidad de rodarla en inglés, quizá en coproducción con Inglaterra.

Y pasaron los meses.

Y no pasaba nada. Todo lo que nos llegaba de la productora era que sí, que lo estaba moviendo y que seguía viendo muy clara la película. Pero nada más.

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El otro proyecto de Koldo cuando empezamos con “Capturado”, coescrito con Carlos García Miranda,

Muchos meses después, el proyecto en el que Koldo estaba trabajando con la productora se “cayó” por falta de financiación y, viendo que “Capturado” no avanzaba, decidimos mandarle el guión a otro productor con el que yo había trabajado ya en un par de ocasiones. Sabía que le gustaban mucho los thrillers y pensé que nuestra adaptación de la novela de Cross era exactamente el tipo de películas que le gustaba producir. Así que le hablé del proyecto, le mandé el guión, y en seguida me contestó diciéndome que le había gustado mucho y que estaba dispuesto a hacerla. O por lo menos a intentar hacerla.

Mientras tanto había pasado un año. Ya solo nos quedaba otro año más para perder los derechos del libro. Pero al mismo tiempo también había pasado otra cosa que pensamos que podía venirnos muy bien: Neil Cross había escrito una serie para la BBC, “Luther”, protagonizado por un policía interpretado por Idris Elba, y había sido un gran éxito. Pensamos (ingenuamente, como descubriríamos más tarde) que no era lo mismo mover un proyecto basado en una novela de un autor desconocido, que uno basado en una historia del creador de una serie tan popular (y con tan buenas críticas, además).

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Ah, como podéis imaginaros, os estoy contando la versión simplificada de la historia de cómo no se hizo “Capturado”. Hubo más gente que leyó el guión, y, aunque en general las reacciones fueron bastante positivas, nadie nos dejó claro que estuviera en condiciones de poder hacer la película.

Estábamos con nuestro segundo intento.

Pues bien, este “Productor 2” nos dio unas notas sobre el guión que nos ayudaron a escribir una nueva versión algo mejor que la anterior (entre otras cosas, nos sugirió acortar el primer acto para que la historia arrancara un poco antes), y nos pidió que consideráramos la posibilidad de rodarla en España con actores españoles. En inglés no la veía viable. No encontraba manera de financiarla.

A nosotros no nos hizo mucha gracia la propuesta, pero viendo que quizá esa podía ser la única manera de que se rodara “Capturado”, escribí una nueva versión del guión “españolizada”, que por sugerencia de Koldo decidimos ambientar en Bilbao y sus alrededores.

Y a todo esto, habían pasado ya dos años.

A lo tonto, nos habíamos quedado sin la opción del libro.

Pero, afortunadamente, escribimos al agente de Cross, y éste se apiadó de nosotros y nos dio  más tiempo para tratar de sacar la película adelante.

Pasaron algunos meses más.

Como suele ocurrir con todos los proyectos de cine español, al final el “Productor 2” nos dijo que después de darle muchas vueltas, había llegado a la conclusión de que una película así solo sería viable si la compraba alguna televisión. Quizá podría tirar para adelante con un largo de mucho menor presupuesto sin el apoyo de una cadena, pero no con uno como el que nosotros queríamos hacer (y tampoco es que fuera demasiado caro, pero ahora todo lo que pase del millón de euros ya se considera demasiado). Y pensaba que, de interesarle a alguien, “Capturado” podía gustar en Televisión Española.

Lo malo es que el comité de Televisión Española, en el que se decidía en qué proyectos se iba a invertir, se iba a celebrar meses después de que terminara el nuevo plazo que nos habían concedido Cross y su agente.

Al mismo tiempo, surgió una nueva posibilidad: un productor muy joven se interesó por el proyecto y nos planteó llevárselo a un mercado internacional para ver qué interés despertaba.

Estuvimos dudando qué hacer unas cuantas semanas, pero al final optamos por esperar a Televisión Española. Si compraban “Capturado” sabíamos que el segundo productor haría la película sí o sí. Era una oportunidad que no podíamos desperdiciar.

De nuevo, Cross y su agente se compadecieron de nosotros y nos dejaron seguir adelante.

Ah, a todo esto, también tuvimos que escribir una nueva versión para tratar de rebajar el presupuesto de la película. Tras elaborar un plan de rodaje, había salido una semana más de lo que podíamos permitirnos con el dinero que en teoría podría llegar a conseguirse.

Pero por fin, Televisión Española dijo “no”.

No tenemos ni idea de por qué. El segundo productor nos comentó que quizá “Capturado” era una película muy dura, muy árida, y que no era el tipo de proyecto en el que TVE estaba interesada en estos momentos (nosotros discrepamos respecto a la dureza de la historia de Cross; más bien pensamos lo contrario: en el fondo es una historia de amor muy emotiva, es un relato de heroísmo y redención, cine, creemos, comercial).

Después del bajón que supuso el “no” de la tele, surgieron dos nuevas posibilidades: coproducir a través del segundo productor con una empresa dirigida por un español que está rodando películas en Canadá, o hacerla con otro productor, también español, que está empezando a sacar adelante coproducciones internacionales.

Entonces, recibimos un mail que sabíamos que tarde o temprano nos iba a llegar: Cross había decidido recuperar los derechos de su libro.  

El mail nos dejó hechos polvo. Después de tres años de trabajo (en los que no habíamos ganado un duro), nos quedábamos definitivamente sin la posibilidad de hacer “Capturado”. Pero también entendimos a Cross. En tres años no habíamos conseguido dar ni solo paso que les permitiera confiar en que podríamos llegar a hacer la película. Y después del éxito de “Luther” y de que “Mamá” fuera número 1 en taquilla en EEUU, sería una estupidez desperdiciar ese buen momento para dejar los derechos de uno de sus libros en nuestras manos.

Tuvimos nuestra oportunidad y no pudimos aprovecharla.

Y esta es la versión simplificada (y quizá algo inexacta por desordenada; pero pasaron muchas cosas a la vez y yo soy un desastre para las fechas) de nuestro fracaso con “Capturado”.

Como veis, esta no es una historia de buenos y malos. Los productores con los que contactamos hicieron lo posible para hacer “Capturado”. Pero este no es el mejor momento para sacar adelante ninguna película. Como nos dijo una vez el segundo productor: “Si este proyecto me lo hubierais traído hace cinco o seis años, ya lo estaríais rodando”.    

No digo que lo hiciéramos todo bien. Creo que nos equivocamos en muchas cosas, y estoy seguro de que de poder retroceder al pasado, en algunos casos habríamos tomado decisiones distintas. Pero nadie nace aprendido. Decidimos lo que decidimos con la información de la que disponíamos en aquel momento, y como siempre, a toro pasado siempre es más fácil tener claro que es lo que deberías haber hecho.

De todo esto, aparte de lo que disfruté escribiendo las diferentes versiones del guión, lo mejor ha sido trabajar con Koldo. Pocas veces me he entendido tan bien con un director.

Por eso, tras encajar la derrota, lo primero que pensé es que me gustaría seguir trabajando con él e intentar sacar adelante otra película.

Varios meses después, leí un cuento de un autor español que me gustó mucho. Y pensé: “aquí hay una película que me gustaría escribir y que podría dirigir Koldo”.

Así que me puse en contacto con el autor y le pasé el cuento a Koldo.

El autor me contesto que le parecía buena idea y a Koldo le gustó mucho el cuento. Como yo, veía que había una película, otro thriller, como “Capturado”.

Si no nos fallan los planes, mañana martes, Koldo, el autor del cuento y yo nos reuniremos para hablar de nuestro nuevo proyecto.

En teoría, mientras Koldo prepara el rodaje de su primera gran coproducción internacional, “Gernika”, yo estaré escribiendo el guión de nuestro thriller de bajo presupuesto.

Esta la hacemos sí o sí.

Y ah, si aún no habéis leído “Capturado”, hacedlo. Merece la pena (como lo merece la precuela de Luther, que también ha publicado Es Pop).


EL MISTERIO DE LOS SOBRES MARRONES

10 mayo, 2013

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por Ángela Armero

Un sobre marrón. No sé sabe quién lo envía, no se sabe quién es el destinatario. Ni, de momento, por qué algo tan vulgar merece una entrada de Bloguionistas.

“Hay que tener esperanza, que es lo que tira de la vida hacia el porvenir”. – Ramón Gómez de la Serna.

Voy a contaros algo de mí con la esperanza de que no suene discursivo ni paternalista. Os voy a contar algo que es verdad y que espero que os sirva. Sé que muchos de los lectores de Bloguionistas son estudiantes de guión, y otros tantos son, somos, más veteranos en la profesión.

Los aspirantes, los que llevan poco tiempo escribiendo guiones, envidian el callo de los veteranos, y los veteranos envidiamos, en ocasiones, el impulso y la motivación de los principios, la creencia de que todo es posible.

Avanzan los años, y parafraseando a Cervantes, “el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan…”, con cada guión te haces más experimentado pero también más resabiado, más escéptico, vas comprobando que no hay nada fácil, que lograr cierto nivel de satisfacción más o menos permanente es muy complicado.

Entonces tu relación con la escritura se vuelve menos fogosa, menos impulsiva, mucho menos espontánea. La escritura, afortunadamente, se ha convertido en tu medio de sustento, pero te vuelves más prosaico y piensas más en mantener lo que tienes que en todo eso que querías escribir. Y si esa sensación de matrimonio tedioso gana a la pasión enfermiza, entonces has perdido.

Por eso hay algo que para mí ha servido y sirve como pasarela entre los dos mundos. Entre el entusiasmo (bastante ingenuo, por otro lado) de los comienzos y el peligro de apatía del guionista más o menos asentado.

Se trata de escribir lo que sea y mandarlo donde sea. Preferiblemente en un sobre de papel estraza. Un sobre marrón.

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En 2005 envié un guión a Estados Unidos y acabé vendiendo una opción de compra que, si bien no se ha materializado, se ha venido renovando desde entonces.

En 2007, envié mi proyecto de corto en un sobre de papel marrón al festival de Medina del Campo, y gracias al premio acabé dirigiendo mi primer corto.

He enviado muchos otros sobres, algunos me han dado alegrías, otros tristezas, otros nada. Pero siempre necesitas tener ilusiones puestas en el futuro. Siempre necesitas estar escribiendo, a veces cobrando, y otras, importantísimo, escribiendo para ti y para tener una expectativa de que algo estupendo te puede pasar, algo estupendo que has conseguido escribiendo.

Por supuesto, lo del sobre ahora queda un poco anacrónico. Puede valer un email, lo importante es escribir y tener esperanzas depositadas en concursos, en mandarle algo a ese productor del que sabes que busca guiones de terror, en ayudas del tipo que sea… Y cuando sientes todavía esa ilusión te das cuenta de que eres la misma persona que eras entonces. Ese sobre marrón, aunque vaya al otro lado del mundo o a un concurso de guiones de cortos de Albacete, en realidad está dirigido a ti. Y lo que dice es que sigues confiando en tus posibilidades.  Que sigues enamorado de lo que haces y que renuevas tus votos.

La cita de Cervantes se completa de la siguiente manera:

“El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir.”



MÍRAME A LOS OJOS

8 mayo, 2013

por Sergio Barrejón.

Cuando yo empezaba a escribir guiones, uno de los errores más comunes de los principiantes consistía en sacar cincuenta fotocopias del primer guión de largometraje, encuadernarlas y enviarlas a las productoras así, a lo loco. Y luego esperar a ser descubierto.

Así que, además de ser un error de principiante, era un error caro. Había que AHORRAR para luego despilfarrar el dinero en fotocopias y canutillos como un tarado. Porque en aquella época, queridos niños, internet era algo raro que te sonaba que tenían los americanos, pero que no sabías muy bien qué era ni para qué coño servía. Probablemente no sería más que una moda absurda, como la de los teléfonos móviles. ¿Quién necesita llevar un teléfono encima todo el día? De esa época hablo.

Jaja, qué viejuno.

Sí, es gracioso, ¿eh? Los teléfonos móviles e internet siguen aquí, yo sigo aquí… y la mala costumbre de enviar los guiones sin que nadie te los haya pedido también sigue aquí. Ahora ni siquiera es caro. Ni siquiera hay que ahorrar. Ni siquiera hay que VESTIRSE para enviar tu primera obra maestra ahí fuera. Simplemente googleas un poco, entras en el buscador de empresas de FAPAE, localizas una productora de las tochas y un email de contacto y BOOM:

Hola, os envío mi guión “Resacón en La Vera”, es una comedia súper original que puede REVENTAR la taquilla. Hay muchas risas, sexo, fiesta… No es la típica comedieta sin gracia que se estrena en España, en plan con Javier Cámara haciendo el monguer y que no le interesa a nadie. El reparto sería Mario Casas, Amaia Salamanca y Miguel Ángel Silvestre. Éxito seguro. Está ambientada en Extremadura, en La Vera, de donde yo soy, así que conozco bien de lo que hablo.  Bueno, os la leéis y me decís algo. Chao.

Es un email inventado. Pero os juro que emails como éste, con su .pdf adjunto (a veces ni eso: directamente un miserable .doc), se reciben muy habitualmente en las grandes productoras. En ese tono. Con sugerencias de casting. Con esa garantía de éxito. Con comentarios despreciando otras películas. A veces, despreciendo películas de esa misma productora.

Es un caso extremo, sí. Pero es un caso extremo que se da, fácilmente, una vez por semana. Así está España, amigos. Y os he ahorrado una reproducción realista de la ortografía de ese tipo de emails.

Naturalmente, las probabilidades que tiene un guión presentado así de ser no ya producido, sino siquiera leído, son CERO. Lo cual, supongo, es la buena noticia. La mala noticia es que un guión bien presentado, con una carta correcta y amable (en la que naturalmente no se incluye el guión adjunto, sino que se pide permiso para enviarlo),  tiene las mismas posibilidades de ser producido. Cero patatero.

Ya está el viejuno intentando desanimar a los que empezamos. Éste lo que quiere es que no enviemos nuestros guiones para que no le quitemos el trabajo. Malditos subvencionados SGAEcanonSindeguerracivil.

CALMA. Dejad que me explique con un ejemplo. El pasado 22 de abril, en el festival de Málaga, se estrenó una película con guión mío. Exactamente cinco años después de haber entregado el guión. Y era un encargo, ojo. O sea, han sido cinco años de intentar financiar el proyecto, producirlo y posproducirlo.

Hacer una película requiere mucho tiempo de trabajo. Años. Y durante esos años, las personas implicadas en la película van a tener que pasar una tremenda cantidad de tiempo juntas. Tanto, tantísimo tiempo, que es lógico que los productores no se contenten con saber si el guión es bueno. También quieren saber lo ha escrito una buena persona. Si va a ser soportable trabajar con esa persona.

Poneos en la piel del productor. Le pasan un informe muy positivo de un guión que ha llegado por email. Un guión de un completo desconocido. Lo lee y no está mal. Qué coño, está bien. Incluso ve por dónde meterle mano. Este personaje es perfecto para Darín. Eso ya son ventas internacionales. El 90% son interiores, esto lo puedo rodar en 4 semanas. ¿Podríamos llevárnoslo a Colombia? Dan unos incentivos muy jugosos. Con tres días de exteriores en Madrid da el pego. Y el personaje de la hermana es perfecto para Catalina Sandino…

Pero de pronto empieza a hacerse otras preguntas. Un momento. ¿Quién es este tío? Sólo tiene dos créditos en IMDB: dos cortos, uno de ellos del Notodo, en plan Juan Palomo. ¿Y si resulta que tiene un ego del tamaño de Pamplona? ¿Y si le digo de poner a Darín y me dice que ni de coña, que el personaje tiene que ser español? ¿Quiero pasarme dos años de mi vida lidiando con este tío que ni siquiera ha venido en persona a presentar su proyecto?

Hay muchas más preguntas, en realidad. Una de las peores es ¿Quién va a poner pasta en una peli dirigida por un desconocido? A la que sigue, naturalmente: ¿Dejará que lo dirija otro? Pero ¿quién? Porque el productor sabe que 9 de cada 10 directores que aceptan reunirse con él para hablar de un proyecto escrito por otra persona lo hacen sólo por sacarse una comida gratis… Durante la cual no dejarán de hablar de su propio proyecto. El productor sabe que sólo 1 de cada 10 directores aceptan realmente encargos. Y entonces cierra el iPad, se deja de leer guiones que nunca saldrán adelante y sigue con lo que estaba haciendo. Pero centrémonos en el final del párrafo anterior: lo de pasar dos años de su vida con un desconocido.

Habréis oído muchas veces eso de que aquí lo que vale no es el talento, sino los contactos. Que todo se mueve por enchufe. Y que a la playa hay que ir temprano. Lo último nunca lo he tenido claro, pero lo otro sí: no es cierto. O al menos, no es exactamente cierto. Lo que sí es cierto, y muy comprensible, es que la mayor parte de los productores optan por el viejo refrán: más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.

El cine es un trabajo de equipo. Una película sólo puede salir bien si el equipo rema en la misma dirección (y lo hace en la dirección correcta, claro). Remar en la misma dirección es básicamente una cuestión de comunicación. Todos los equipos deben comunicarse, saber hacia dónde dirigirse. Todos. No sólo en el rodaje. La buena comunicación empieza en ti. Si no eres capaz de comunicar las virtudes de tu propia historia, mal empezamos. Enviar el guión por email (o por correo) no es una buena manera de comunicarse. Hay que ir al despacho de productor. Hay que mirarse a los ojos. Explicar qué película quieres hacer. Qué es lo que te hizo escribirla, qué es lo que te apasiona de la historia. Por qué crees que puede funcionar.

El cine es un trabajo de equipo, y tu primer compañero de equipo es el productor. Enviar el guión por email no vale para nada. Levanta el teléfono y pide una cita. Sé claro y directo. Si no tienes experiencia, no intentes tirarte el rollo. Pero tampoco pidas perdón por haber nacido. En esta profesión no se piden currículos. Eres guionista, tienes un proyecto que crees que puede interesarles y te gustaría reunirte cinco minutos con el productor para contárselo. Simplemente eso.

No sólo es la manera más razonable de hacer las cosas. También es la más segura: tú también quieres mirar a los ojos al productor y estar seguro de que no es un loco con más ego que Pamplona, de que no va a poner a Angie Cepeda en el papel de la abuela con Alzheimer.

Naturalmente, lo decisivo es lo que ocurre después en el despacho del productor, si consigues la cita y si lo que veis en vuestros respectivos ojos pinta bien. En el mejor de los casos, será el principio de una larga travesía del desierto que muy pocas veces (pero algunas) acaba en fama, dinero y oropeles. Pero eso ya no me cabe en este post. Si quieres saber más al respecto, tendrás que venir a mi clase El oficio de guionista. Es el 18 de mayo en Madrid. Inscribirse cuesta 5€ y el resto es paga-lo-que-quieras. Todavía hay plazas. Si te interesa, rellena este formulario. Y si quieres más información, haz click en esta imagen.

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ESCRIBE

6 mayo, 2013

por Sergio Barrejón.

“Cuando Dios te da un don, también te da un látigo. Y el látigo es únicamente para autoflagelarse.” Truman Capote. Música para camaleones.

¿Cómo saber si Dios (llámalo como quieras) te ha dado el don de contar historias? Dado que estás leyendo un blog de guionistas, podríamos darlo por hecho.

Pero hay un modo de saberlo con certeza, y es precisamente el látigo. La mejor prueba de que tienes talento es tu misma inseguridad. Sólo los mediocres y los locos tienen la certeza constante de estar en posesión del talento. Los verdaderos escritores se debaten entre la euforia de haber tenido una idea brillante y la angustia de estar desarrollándola como el culo.

Sólo un auténtico artista es capaz de sentirse un farsante. Precisamente esa duda es la que debería empujarte a escribir como un condenado. Porque de hecho, estás condenado. Si Dios te ha dado el don, también te ha dado el látigo. Puedes dejarte vencer por la inseguridad o la pereza y pasarte meses sin escribir una línea. Pero el látigo seguirá cayendo. Una y otra vez. El látigo no procrastina.

No pasará una semana sin que pienses cosas como “coño, qué bien contada está esta película, en mi puñetera vida voy a escribir algo tan bueno”. No pasará un mes sin que te asalte una idea brillante seguida de la certeza de que no sabrás darle una estructura decente. A cada poco te torturarán las dudas sobre tu capacidad de hacer un segundo acto como Dios manda. Te quitará el sueño el no saber si ese final sorprendente que acabas de escribir no será en realidad previsible. O peor, tramposo y falso. O peor todavía: una burda copia.

La única manera de amortiguar los latigazos es con una coraza de páginas escritas. Escribe. No entres en Facebook. Escribe. No leas el periódico. Escribe. No busques playlists inspiradoras en Spotify. Escribe. No chequees el email. Escribe.

Escribe, hijo de la madre que te parió. Olvídate de si es fácil o difícil vender un guión. Olvídate de lo injusta que es la vida, de lo malas que son las películas españolas y de que este mundillo es un círculo cerrado y las subvenciones siempre las ganan los de siempre. Olvídate de toda esa mierda y escribe como si tuvieras un tumor cerebral a punto de ser diagnosticado. Escribe como si te fueran a cortar las manos en cuanto las separes del teclado. Búscate un truco si lo necesitas: escribe un guión en veinticuatro horas. Enciérrate en casa y tira la llave por el balcón. Y el router de los cojones detrás.

Si no encuentras otra motivación, escribe por vergüenza. Escribe porque vives en un país donde hay un millón de familias sin un puto ingreso. Escribe porque vives en un país donde te pueden encerrar 60 días sin habeas corpus ni pollas en vinagre sólo por ser negro. Escribe porque, en mitad de ese país, tú aún tienes el privilegio de entrar en Facebook cuando deberías estar escribiendo.

No pienses si lo que estás escribiendo es bueno o no. Eso se piensa después de escribir. Dios (llámalo como quieras) te hizo tragar diamantes al nacer. Y ahora te toca cagar cada día con dolor. Eso es escribir. Reescribir es revolver la mierda con las manos, a ver si algo brilla entre la miseria.

Si te angustia no ser lo bastante bueno, mírate en el espejo y dilo en voz alta. No soy bueno. Soy un mierda. Soy un fraude. Díselo a tu cara. Dile que no vales para nada, si eso es lo que necesitas. Pero luego siéntate y escribe. Si no sabes qué escribir, escribe sobre lo deprimido que estás por no saber qué escribir. Escribe sobre el absurdo post que acaba de publicar un guionista subvencionado de mierda.

Ésa es tu tarea. Un escritor escribe. Nadie te ha pedido que escribas guiones buenos. Eso ni siquiera depende de ti. Eso lo decide Dios (llámalo como quieras). Tu tarea es sentar el culo en la silla, desconectar el puto wifi y escribir. Deja de leer blogs y ESCRIBE, maldito seas.


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