ATRÁS Y ADELANTE

25 junio, 2013

Por David Muñoz

El viernes pasado vi en el cine Man of Steel, la última reinterpretación del personaje Superman, escrita por David S. Goyer, dirigida por Zack Snyder, y producida por Christopher Nolan.

La película me pareció horrible, pero, como llevó varios días hablando sobre el tema en Twitter, la verdad es que no me apetece seguir dándole vueltas en Bloguionistas. Aunque si tenéis curiosidad por saber qué es exactamente lo que pienso sobre Man of Steel y porqué, podéis leer este texto escrito por Mark Waid –uno de los guionistas de los cómics de Superman-, con cuya opinión coincido casi totalmente.

La cuestión es que viendo Man of Steel me vino a la cabeza una reflexión que sí que me parece que puede ser interesante compartir aquí.

La película tiene una estructura muy curiosa, y que además me parece bastante acertada. En vez de contar la historia del personaje cronológicamente, se pasa de la inevitable escena en Krypton, con el científico Jor-El metiendo a su hijo, el recién nacido Kal-El -el futuro Clark Kent/Superman- en una nave espacial y mandándolo a la Tierra, etc., a una escena con Clark ya con 30 años. A partir de ese momento, las escenas del pasado de Clark se insertan dentro de la trama principal a modo de flashbacks, utilizando técnicas de toda la vida para crear vínculos entre unos momentos y otros. Por Ej., en el presente Clark ve un autobús escolar y eso le lleva a pensar en algo que le ocurrió con un autobús escolar. Un objeto lleva a otro objeto. Aunque también hay transiciones emocionales, donde no es un objeto lo que evoca el pasado, sino un estado de ánimo. O una situación. Pero no voy a entrar en detalles para no estropearos la película a quienes no la hayáis visto aún. Quién sabe. Quizá os guste más que a mí.

Clark con cara de estar a punto de empezar a pensar en su pasado.

Clark con cara de estar a punto de empezar a pensar en su pasado (por cierto, Henry Cavill es un gran Superman, que pena la historia).

Lo que más me llamó la atención es que se usara una estructura así en una película tan comercial. Está claro que sus productores no pensaron en ningún momento que los espectadores fueran a perderse. O que les fuera a resultar extraño tanto ir para atrás y para delante.

Sin embargo, no hace tanto tiempo, todo esto hubiera sido impensable en una película de este tipo (no estamos hablando de una de Iñárritu, por ejemplo).

Yo he tenido reuniones en las que los productores de los guiones que estaba escribiendo se mostraban yo diría que casi furibundamente contrarios al uso de los flashbacks. De hecho, entre algunos de ellos (y también entre ciertos directores y analistas de guión) era casi un dogma de fe. FLASHBACKS NO.

La única manera en la que permitían que se usaran era si no había más remedio que utilizarlos para clarificar algo que no podía contarse de otra manera en el presente.

Desde mi punto de vista, esa lógica obvia que a menudo el flashback se usa simplemente para poder mover a tu antojo las piezas de la historia que estás contando. Muchas veces su única razón de ser es hacer que la película sea más entretenida. Y no creo que haya nada de malo en ello.

Man of Steel podría haberse narrado de forma lineal. Richard Donner ya contó así la historia de Superman en su película de 1978. Y también funcionaba. Solo que de esa manera la trama de acción principal de la película (el enfrentamiento de Superman con Lex Luthor) arrancaba tardísimo. Había muchas cosas que contar antes: de dónde viene Kal-El, cómo es adoptado por los Kent y pasa  a ser Clark Kent, su llegada a Metrópolis, etc. De hecho ese primer Superman casi es dos películas en una, claramente divididas por la aparición de Luthor.

En realidad, ahora que lo pienso, con el tiempo eso ha sido una ventaja más que una desventaja. Por ejemplo, yo cada vez que me pongo a ver Superman suelo dejarlo la primera vez que el protagonista llega a la guarida subterránea de Luthor. A partir de ese momento la película deja de interesarme (el plan de Luthor es ridículo y me cabrea que Superman sea capaz de retroceder en el tiempo para salvar la vida de Lois Lane). Así que prefiero ahorrármelo. Me conformo con haber visto crecer a Superman y sus primeros días en Metropolis.

A ver si antes de que me muera alguien hace una película buena de Superman entera. Porque de momento solo funcionan trocitos de unas y otras.

En fin, que me pierdo. Vuelvo al tema de los flashbacks.

Gracias a la estructura de Man of Steel, su guionista ha evitado que le ocurra lo mismo que al Superman de Donner. Pese a contar cosas tan alejadas en el tiempo (y tan dispares en cuanto a tono), la impresión al verla es que estás ante una sola película. Y de paso, la amenaza de los Kryptonianos –y con ella, el arranque de la trama principal- puede llegar un poquito antes también.

Ambas razones me parece más que suficientes para justificar que se cuente de esa manera.

Pensando en todo esto, caí en la cuenta de que el guión de vampiros que colgué aquí hace unos meses, Frío, utiliza también una estructura fragmentada que saltaba atrás y adelante en tiempo y en la que además me permití dividir la acción en capítulos narrados desde diferentes puntos de vista. Una estrategia narrativa muy utilizada en la literatura pero mucho menos usada en el cine. Y fue lo que más me cuestionaron del guión algunos de los productores que lo leyeron. Me preguntaban: “¿Por qué lo has escrito así?” “¿Qué razón hay?”. Y mi respuesta era: “Porque es la forma más satisfactoria que se me ha ocurrido para contar esta historia”.

¿Podría haberla contado de otra forma? Pues sí. Pero no me habría sido tan interesante.     

Pero para muchos lectores era un problema importante. La estructura les parecía artificial, poco orgánica, arbitraria.

Y creo que entiendo por qué.

En el cine, nos tragamos cualquier tipo de flashback siempre que esté “justificado”. Y por “justificado” entendemos que surja del protagonista, que sean sus emociones quienes decidan qué vemos y cuándo lo vemos. Evidentemente, vemos lo que el guionista quiere (y necesita) que veamos, pero no lo parece. O más bien, no sentimos que sea así.

Por eso, en Man of Steel funcionan los flashbacks y los saltos en el tiempo, porque todo, o casi todo*, son recuerdos de Clark.

No sé si puede extraerse o no una regla de todo esto, pero me parece algo interesante sobre lo que pensar. ¿Qué está dispuesto a aceptar el espectador o no? ¿Hasta dónde podemos llegar? Porque de saberlo depende que nuestra historia sea disfrutada o no. Reparar en la artificialidad de lo que te están contando puede hacer que desconectes y que deje de importarte.

Otra estructura interesante es la de Lo imposible, la película dirigida por Juan Antonio Bayona en 2012.

Como ya sabéis todos, cuenta la historia real de una familia que sobrevive a un tsunami y sus intentos por volver a reunirse tras ser separados por la ola gigante.

Ese planteamiento tiene un problema estructural muy gordo: y es que el momento más intenso y espectacular de la historia (el tsunami) ocurre al principio. Visualmente (y emocionalmente) es un clímax que estructuralmente funciona como detonante de la historia. Es lo que provoca que la familia se separe.

La solución que encontró el guionista, Sergio G. Sánchez, me pareció interesante (además de bastante atípica): movió ese clímax al final de la película, escamoteándolo al inicio mediante un fundido a negro y mostrándolo en forma de flashback recordado por el personaje de Naomi Watts.   

Justo antes de la ola.

Justo antes de la ola.

Pero cuando vi la película, en el momento en el que apareció el largo fundido a negro después de que Naomi Watts ve aproximarse la ola, os juro que en el cine la gente empezó a gritar: “¡Pero qué pasa!”, “¡Que se han saltado de rollo!” (por estos comentarios, no hace falta que os diga que se trataba de gente de más de 50 años).

La verdad es que no sé qué habría pensado yo de ese momento de no haber escuchado esos gritos. Mi recuerdo está demasiado condicionado por ellos.

Pero sí que me pareció que quienes gritaban estaban reaccionando de forma instintiva a algo relacionado con lo que he comentado hace unos párrafos: ese fundido a negro era arbitrario, había llegado porque sí. Era una decisión del “dios director”, puramente narrativa, no emocional. No obedecía a una lógica vinculada a lo que le estaba pasando al personaje.

Luego pensé que habría sido muy distinta la reacción del público si se hubiera mostrado a Naomi Watts perdiendo el conocimiento al ser embestida por la ola. Entonces, si les habría parecido algo “natural”. No les habría parecido tan extraño**.

Resumiendo: mi impresión es que la estructura fragmentada que parece que solo obedece a la conveniencia del narrador, produce desconfianza en el espectador; mientras que si la justificas vinculando esos saltos atrás y adelante al arco emocional del protagonista, puedes colar casi cualquier cosa, por muy marciana que parezca.

Lo mismo estoy equivocado. Y seguro que a muchos se os ocurren ejemplos que demuestran justo lo contrario. Pero esta semana me propuse escribir una reflexión del tirón solo horas antes de subirla al blog, para no darme tiempo para reescribirme y afinar las ideas, y es lo que he hecho. En cierta manera, lo que he hecho ha sido pensar en voz alta.

Y a lo tonto, he acabado hablando bien de algo de Man of Steel. En fin…

Bonita escena. Aunque absurda. ¿A qué estaba jugando Clark? ¿A Superman antes de ser Superman? Porque el traje con la capa se lo encasquetó su papi, no lo pidió él.

Bonita escena. Aunque absurda. ¿A qué estaba jugando Clark? ¿A Superman antes de ser Superman? Porque el traje con la capa se lo encasquetó su papi, no lo pidió él.

 *También hay flashback del tipo “porque sí”, como el epílogo del niño con la capa. Pero en ese momento el espectador ya está en la historia y lo acepta. Aunque creo que no lo habría aceptado al principio de la película.

**A veces me he preguntado si esa decisión se tomaría en guión o en montaje. Pero eso es algo que solo pueden explicar quienes han hecho la película.

ACTUALIZACIÓN: Albert Monteys ha publicado una historieta en su tumblr. criticando Man of Steel. Podéis leerla aquí. Incluye esta viñeta que tiene que ver bastante con lo que comento en mi entrada:

Monteys


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