EL GRAN PACTO

3 julio, 2013

HI5

Por Chico Santamano.

Propongo un gran Pacto de Estado. Al menos un pacto del Estado Guionístico. En caso de que exista tal estado, claro. Incluso en caso de que exista la palabra “guionístico”.

No, no vamos a acordar llevarnos todos bien, dejar los egos en la mesita de noche, afiliarnos a ALMA o irnos de la SGAE cagando leches para meternos en DAMA como debimos haber hecho hace mucho tiempo. Propongo que hagamos un juramento de sangre. Vamos a hacernos una heridita en nuestro pulgar y ponerlo sobre el de los demás. No temáis a las venéreas. Somos guionistas, no actores.

Tras unas cuantas décadas haciendo ficción, ha llegado el momento de que nos comprometamos con nuestro público. De que nos miremos a los ojos y nos digamos “Hasta aquí hemos llegado. No lo vamos a hacer más”. Ha llegado el momento de desterrar algunas tramas de nuestras vidas profesionales.

Algunas de ellas nos dieron grandes momentos la primera vez que las vimos/escribimos, otras funcionaron las tres primeras veces que se usaron. A partir de la décima presentaron serios síntomas de agotamiento. Ahora que vamos por la trigésimo cuarta nos tienen hasta los cojones.

Por eso propongo la primera trama que deberíamos comprometernos a no usar NUNCA MÁS. Y la nominada es…
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HETERO SE HACE PASAR POR GAY

Sí, ya sabéis… A Juanito le gusta Juanita, pero se produce una entrañable confusión de identidades sexuales y ella cree que él es gay, pero todo se enreda tanto que él no encuentra el momento de decirle “No soy marica. Estoy por ti”. Por no hablar de que cuando está con ella, como es “inofensivo”, él se pone “to palote” viéndola cómo se cambia de ropa sin pudor alguno.

Nos encontramos ante un espécimen de trama TAN sobada, que ya no valdrían tampoco sus variantes. Ya sabéis… “Gay que se hace pasar por hetero”, “Lesbiana que se hace pasar por hetero” o incluso “Bisexual que se hace pasar por lesbiana transexual”.

Yo ya digo BASTA y espero que estéis conmigo. NO LA ESCRIBAMOS NUNCA MÁS.
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Venga, segunda propuesta. Hay otras tramas que deberíamos descartar no tanto por sobada como por “Esto no hay quien se lo crea. Desconecto el cerebro”.  Y la nominada es…
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SOY EL PROTA Y ME VOY

Especialmente molesta en series de televisión. Especialmente increíble en pilotos y primeras temporadas. No hablo de “Actor famoso que se pira harto de la serie que le ha dado la popularidad en la tercera temporada”. No.

Ya saben… En los primeros 10 minutos del piloto, la serie nos presenta al prota y su universo. Entiéndase “universo” como “los platós que tanta pasta cuestan construir y el reparto que se lleva anunciando con cuentagotas en Formulatv durante meses”. Pues bien, los guionistas pretenden que el espectador se crea que el prota va a dejar TODO ESO y se va a ir durante los primeros capítulos. Obviamente aparece el detonante de la trama principal que impide que nuestro personaje se vaya, pero por alguna razón la serie se empeña en insistir infructuosamente en “oye, que el prota se va, ¿Eh? Que se va”. YA.

¿Ejemplo más claro? Primera temporada de “The Killing”. ¿De verdad se creían que nos íbamos a tragar que la prota iba a dejar EL CASO por casarse diez estados más pa’llá? Se abusó de esa situación más que de su jersey con pelotillas.

Cada vez que las secuencias de esa trama a erradicar aparecen en un capítulo, mil neuronas se funden en los cerebros de nuestros espectadores porque nace muerta. Provoca desinterés máximo. Todos sabemos que el prota no se va, ni en ese capítulo ni 12 después, y por lo tanto no hay nada que pueda interesarnos menos.
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Y una tercera nominada…
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EL ABORTO

Se pueden contar con los dedos de una mano (y nos sobran unos cuantos), los ejemplos de abortos ficticios que han llegado a buen puerto. Ya saben… Prota que se queda embarazada y decide de manera tajante abortar… y aborta. ¡Casi nunca pasa!

Siempre, siempre, siempre acaba arrepintiéndose en la sala de espera de la clínica abortista. Ya sea porque por el camino ha visto a una feliz mamá columpiando a su precioso bebé o porque su señora madre le ha contado una lacrimógena historia de cuándo la parió a ella y vio por primera vez su carita de recién nacida.

Amigos, compañeros, guionistas en general… Si no tenemos huevos a plantear que una prota ABORTE… que no tenga dudas sobre interrumpir el embarazo. Porque en cuanto esa trama empieza, hasta el más tonto de nuestros familiares sabe que va a acabar teniendo el bebé.
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También podríamos hablar de esas situaciones imposibles que no tienen categoría de trama, pero que estamos hartos de ver como “me pongo de parto justo ahora que estoy en un atasco o en un ascensor estropeado” o “tía que para darle una sorpresita sexual a su cari, se presenta en casa con una gabardina y… OH, SORPRESA… no lleva nada debajo”. Para más inri la sorpresa siempre se la acaba llevando ella, porque el guionista siempre tiene “otro girito más que darle”, pero dejémoslo ahí.

¿Qué les parecen estas tres tramas para ir empezando? ¿Las desterramos por siempre jamás de nuestras vidas? ¿Se les ocurren más tramas? Los comentarios son vuestros. Proponed. Alcancemos un pacto. Jurémonos que nunca más las escribiremos. Que diremos que no a quien corresponda.

Como Tita Cervera, atémonos a nuestros ordenadores y gritemos “NO A LA TRAMA”.


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