FIRMAS INVITADAS: LA CULPA DE TODO ES DE MÉDICO DE FAMILIA

9 julio, 2013

EL PROBLEMA DE LOS 70 MINUTOS [1]: LA DURACIÓN SÍ ES IMPORTANTE

Por Manuel Ríos San Martín

¿Cuántas veces hemos debatido los guionistas sobre este tema? ¿Por qué las series en todo el mundo duran 25 minutos (si son sitcoms) o 50 (si son dramas) y en España no? Aquí las series duran “unos 70 minutos”, aun­que ha habido capítulos de Los Serrano o de Mis adorables vecinos que han pasado de la hora y media, lo mismo que un largometraje semanal. Y no son de una duración fija. Las cadenas suelen pagar por 70, pero “si hacéis más, mejor”. Voy a tratar de explicar cómo se llegó a esto y las consecuencias que tiene en los guiones.

M.Ríos1

1. Todo empezó con Médico de familia. (Tres factores que contribuyeron a esta realidad).

– En un principio, la serie se escribió pensando en 60 minutos, y así lo reco­gía la biblia. De hecho, la duración del capítulo 1 emitido fue de 57:52. Y la del 2; 57:41. Sin embargo, el capítulo 26, el último de la segunda temporada ya llegó a 1’09:40, y posteriormente subió todavía más. ¿Qué pasó? La serie fue un éxito, y para que Telecinco pudiera hacer un tercer corte de publicidad necesitaba que durase un poco más de esos 57 minutos iniciales. Las audiencias pasaban de un 40% de share todas las semanas y la cadena, lógicamente, quería rentabilizar su in­versión. Eso provocó el alargamiento paulatino de los guiones. Pero no solo de los guiones. En plató, Luisa Martín (La Juani), Antonio Molero (Hipólito) o el propio Emilio Aragón (Nacho) im­provisaban bien y estiraban con humor los finales de secuen­cia. No fue difícil aumentar la duración, el ritmo aguantaba, la serie era un éxito. La casuística se convirtió en costumbre y, más tarde, en contrato.

– El segundo factor, la audiencia. Se comprobó que el alargamiento de las series no solo no perjudicaba a la audiencia, sino que la mejoraba. La ficción genera mucha fidelidad, y si funciona, nadie deja de verla hasta que el episodio termina. Si se emitían dos series a la vez, el objetivo era que la tuya fuese más larga que la de la competencia para quedarte con su público en los minutos finales.

– La parrilla; bajar los costes. Las televisiones se ahorraban un programa. Las cadenas americanas tradicional­mente ponen primero una sitcom y luego un drama. Las españolas optaron por emitir una única dramedia que ocupaba la misma duración, resultando así más barato. Esto funcionaba bien porque luego entraba un late nigth muy potente, como era en esa época Crónicas Mar­cianas, presentada por Javier Sardá. De esta manera, la programación quedaba empaquetada con solo dos productos, desde las 22.00 horas hasta la madrugada. Cuando los late nights empezaron a bajar de audiencia se vio la posibilidad de que cambiase la estructura, pero eso, por desgracia para los guionistas, no afectó a las series. Se empezaron a emitir programas bisagra a las 22:00 horas, desde Cámara Café hasta El Hormiguero. Y las series se pasaron a las 22:30 con la misma duración.

Como veis, había y sigue habiendo motivos fundados para mantener los 70 minutos, pero nada sale gratis en esta vida…

2. Los perjudicados de esta situación

– El propio concepto. En Globomedia, en los años 90, se contrató a un guionista americano -productor ejecutivo de Martial Law (1998-2000)- para que analizase las ficciones que estábamos grabando y su conclusión fue: “¿por qué hacéis tres series en una? Estáis perdiendo dinero, de Compañeros podríais sacar varias”. Le explicamos el caso español y le pareció muy loco.

Y es que es muy complicado mantener el nivel de cuatro tramas a la semana. En América, al tener que escribir cincuenta minutos, los guiones aguantan con una historia principal muy potente y una segunda mucho más breve, con algo de comedia, o más ligera, como cuando House tiene que pasar consulta obligado por Cuddie. Pero aquí eran necesarias hasta cuatro tramas para conseguir hacer setenta minutos a la semana, veinte más que los ame­ricanos. Además, las cadenas españolas eran pocas y muy generalistas. La 1, Telecinco o Antena 3 luchaban todas por el mismo público, no estaban seg­mentadas y las audiencias medias rondaban los veintitantos puntos de sha­re durante la segunda parte de los años 90. Eso quería decir que había que escribir historias para todos: para los niños, los adolescentes, los adultos y los abuelos. Surge así la multitrama, que consistía en una sucesión rápida de las secuencias de cada una de historias para que el público de diferente edad encontrase la suya, y no le diera tiempo a hacer zapping mientras se desarrollaba las otras que le interesaban menos.

Y, durante varios años, este esquema se convirtió en común en muchas se­ries de éxito como Compañeros, Periodistas, Cuéntame, el inicio del Comisario (se empezó llamando Las calles de San Fernando, con asistenta andaluza y todo)… Y en muchas otras, que fracasaron porque no consiguieron adaptar correctamente el modelo a sus conceptos.

– Los personajes. Escribiendo casi ochenta minutos a la semana es muy difícil ser coherente con los personajes, ya que necesitas que puedan hacer casi cualquier cosa para mante­ner el interés. En U.S.A. se escaleta desde el personaje, desde su conflicto interno, incluso en la televisión generalista (ver Mujeres desesperadas, El Mentalista, The Following [2]). Pero en España prima la narración, cualquier historia capaz de durar más de una hora y cuarto. Sí, se crean personajes, pero se deja más libertad para que puedan un día ser mie­dosos y otro algo más valientes, según precise la trama. No digo que no lo podamos hacer mejor, sólo que es más complicado. El personaje House no habría aguantado 177 capítulos de setenta minutos.

– Esto hace que se descuiden también los conflictos. En muchos casos, se acaban diluyendo. Los propios actores se quejan de esto. Y aunque se intente evitar, se da una cierta infantilización de los contenidos. Se intenta no echar a los más jóvenes con dramas excesivamente adultos. Para mí, este es incluso, el efecto más perverso que se hereda de Médico de familia. Es difícil encontrar series adultas de verdad, con problemas de adultos.

– El tema del capítulo o la tesis [3]. Como decía en el párrafo anterior, en España prima la acción, lo que sucede, los hechos. Es difícil que exista una intención debajo, que haya un tema claro. Volvemos a lo mismo que sucede con los personajes: vivimos tan an­gustiados porque ocurran cosas para mantener entretenido al espectador tantos minutos, que nos despreocupamos del tema, de la tesis, de intentar contar algo más de fondo.

Y todo se ve agravado por la prisa con la que hay que ir escribiendo según se produce. A veces se tardan casi dos años en aprobar el guion del 1 y luego no hay el tiempo suficiente para el resto de la temporada. Esto daría para otro post.

– La venta al extranjero. No hay que explicar mucho más: de las series vendidas, bastantes se han tenido que remontar para adaptarlas a la duración de otros países.

 

3. Qué sucede hoy en día

Es verdad que la audiencia se ha fragmentado un poco, aunque no tanto como podría parecer. Al final, las tres grandes cadenas son bastante generalistas, con sus matices. Incluso a la 1, que es más adulta, le funciona Águila Roja. La Sexta y Cuatro, de momento, no producen ficción. Ni mucho menos las TDTs. Y todavía arrastramos consecuencias derivadas de Médico de Familia: buenas y malas.

En series como Los Serrano, Los Protegidos, El Internado, Águila Roja, El Barco, Toledo, El don de Alba, Doctor Mateo, De repente, los Gómez, Luna, el misterio de Calenda, incluso en la transformación de Familia, hay mucha influencia de los dramedias de los 90. Eso no significa que sean malas series: hay cosas muy interesantes en muchas de ellas. Y poco a poco vamos viendo otras apuestas más arriesgadas, que se agradecen como creativo, como Hispania o Imperium, Punta Escarlata, La Señora, Piratas, Hay alguien ahí, La Fuga, El tiempo entre costuras, Isabel o El corazón del océano, entre otras [4]. Y algunas con buena pinta que están por llegar. Si estas ficciones marcan una tendencia, bienvenida sea.

Pero no podemos olvidar que, aunque las series se hagan más adultas y los conceptos más originales y arriesgados, seguiremos arrastrando muchos de los problemas derivados de los “malditos” 70 minutos.

Hispania-Natxo López


[1] El post está basado libremente en un artículo del libro El guion para series de televisión, publicado por el Instituto de RTVE (2012). http://www.manuelriossanmartin.com/libros/libro-de-como-escribir-guiones

[2] No es que los personajes de The following sean muy ricos, pero sí son coherentes a pesar de ser una serie de acción. Algo similar pasa con El Mentalista, lo importante es el personaje, por encima de los casos concretos que investigue.

[3] Ver mi post anterior. https://bloguionistas.wordpress.com/2013/03/21/firmas-invitadas-la-peripecia-y-el-tema/

[4] Cito sólo series de televisión generalista.


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