EVERYWHERE THEY BOIL BEANS

Por Objetivo Writers Room.

Sí, los guionistas de Estados Unidos también lloran, especialmente cuando leen aberraciones como el título de este post. Pero es que en todas partes cuecen habas. Incluso en una industria donde el guionista está al mando, se cobra puntualmente y bien, existe un sindicato fuerte, se dan oportunidades y un etcétera tan largo como un capítulo de sitcom española… existen quejas.

Quejas que hemos oído más o menos repetidas en casi todas las entrevistas que hemos hecho y que nos parecía importante destacar en un post. Solemos hablar de EE.UU. como la panacea y la cura de todos los males pero esto no es así: problemas tenemos todos, y aunque entre los suyos puedan contarse cosas como que el Lamborghini Diablo que se ha comprado el guionista de turno no combina con el garaje de su mansión (vale, igual exageramos un poco pero la idea se entiende), también sufren otros mucho más graves y que vamos a resumir en cinco puntos. Los cinco puntos de presión para hacer explotar un corazón… de guionista.

  1. Competencia y competitividad. Lo hemos contado en varios posts y quizás sea lo que más locos les vuelve: existe una gran competencia no sólo para acceder al mercado sino entre los mismos equipos de guión por ver quién vende la mejor idea, crea el mejor personaje, escribe la mejor línea de diálogo. Hemos oído historias de reescrituras en grupo que han acabado con guionistas encerrados en su despacho llorando. LLORANDO. Gente de entre 30 y 40 tacos agobiados hasta ese punto por la presión de uno o varios compañeros. En el fondo es natural -que no necesariamente bueno-. En una industria, la presión va con el sueldo… y allí los sueldos son muy altos.
  1. Despidos*. Directamente relacionado con lo anterior, y quizás su misma causa. El despido entre los guionistas allá es tan frecuente que asusta. Entregar una primera versión de guión que no guste al showrunner, no cumplir un plazo de entrega o no pillar el tono (para ellos “la voz” del showrunner) pueden dar con las patitas de un guionista en la calle de un día para otro (¿cómo son las patitas de un guionista?). Allí entienden que es mejor cambiar al guionista que arriesgarse a pasar dos meses intentando arreglar un problema que quizás no llegue a solucionarse. De ahí gran parte de la competitividad. Y del estrés, porque un despido equivale a perder cosas tan necesarias como el seguro médico o…
  1. El agente. Una de las grandes sorpresas que nos hemos llevado. Antes de irnos teníamos la idea del agente como alguien que te ayuda, te busca trabajo, negocia tu contrato, etc. Y es así… en cierto modo. Porque el agente también es quien se lleva un 10% de TODO lo que cobres, te lo haya conseguido él o no. Uno de los guionistas con los que hablamos nos comentaba como el 90% de sus trabajos los había conseguido él solo, sin agente, y como dicho agente había cobrado religiosamente su cuota de ese 90%… y del otro 10.  No sólo eso. El agente vela por ti pero sólo hasta que le interesa. Un guionista que no trabaja, esto es, que no genera ingresos y por tanto beneficios, puede perder a su agente en cualquier momento. La relación es algo paradójica y le dedicaremos un post entero, pero a grandes rasgos, no es alguien que trabaje para el guionista sino para sí mismo. Y puede desprenderse de él si la relación deja de compensarle, provocando que las ventajas comentadas arriba… desaparezcan. 
  1. Horarios. Esta queja es más propia de sitcoms multicámara -las que se graban con público en estudio tipo Big Bang Theory o Baby Daddy– debido al proceso de reescritura, que llega hasta el mismo momento del rodaje. Una vez se entra en fase de producción, la serie adquiere un ritmo frenético que NUNCA se detiene. Ahí el calendario se comprime y es frecuente que durante la semana en la que se graba el episodio de los guionistas X e Y, dichos guionistas trabajen todos los días hasta altas horas de la noche e incluso de la madrugada. Hemos oído el caso de algunos que han llegado a DORMIR en la productora porque no les daba tiempo a añadir todas las notas que habían recibido tanto del estudio como de la cadena**. En drama no es tan exagerado pero también sufren lo suyo. “Todos hemos escrito episodios en tres días” es algo que hemos escuchado varias veces. Y escribir un capítulo de The Shield en tres días no es fácil, más teniendo en cuenta todo lo que te juegas (ver puntos 1, 2 y 3). 
  1. Paro. Cierto: en EE.UU. hay cientos de cadenas, seguramente miles de productoras y muchísimas series y programas tanto en el aire como en preproducción. Cierto que en todas se paga y se cobra puntualmente -esa idea del piloto gratis y ya te pagaremos algo si la serie se hace les suena a chiste- y cierto que hay mucho movimiento laboral. (Ver punto 2). Pero aún así, en EE.UU. hay también MUCHÍSIMOS guionistas y aspirantes dispuestos a matar por un trabajo. Ver punto 1. Según el WGA, actualmente sólo en Los Ángeles hay 12.000 guionistas miembros. DOCE MIL. La mitad de los cuales están en paro. Esto es una tasa del 50%, que no está nada mal en el peor de los sentidos. Porque ponte a competir con 6 mil tíos -repetimos, todos miembros del WGA, es decir, de los buenos- por entrar en un equipo de guión de entre 8 y 15 personas. Estresante, ¿no? Volvemos al punto 1 y cerramos el círculo. EL CÍRCULO DE LA MUERTE.

Estos cinco puntos están muy resumidos y dan pie a grandes debates y matices, OBVIAMENTE, pero sí creemos que el tema queda más o menos claro: allí también tienen problemas, y de los gordos.

Pero no es tiempo de llorar, ¡es tiempo de reír! Así que terminamos con una imagen agradable y demagoga que tanto gusta a niños y a mayores:

Vale, en EE.UU. también lloran. Pero puestos a llorar, prefiero hacerlo en un Ferrari Testarossa***.

Fin del post.

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*Ojo con esto porque no es un alegato a favor del despido libre ni de empezar a cortar cabezas de guionista. Cierto que allí es algo habitual y libre, pero es también cierto que la industria es completamente distinta. Allí pueden echarte de un día para otro pero siempre de forma justificada y pagándote lo que deban pagarte. De lo contrario, el WGA salta, media y soluciona el conflicto. Salvemos las distancias en este punto, por favor.

**El mundo “notas” quizás sea otra causa de estrés laboral en sí misma porque, salvo en algunas series de cable, tanto el estudio como la cadena como el propio showrunner se INFLAN a dar notas y pedir cambios en los guiones. No sólo en un nivel narrativo sino legal. Aparte del ejemplo de The Shield, una guionista de sitcom nos contaba cómo reescribir hasta la saciedad acababa matando la comedia -un chiste que se ha leído 1.000 veces deja de hacer gracia- y cambiando el el objetivo del brainstorming: “Pasas de buscar el mejor chiste a intentar convencer a tu jefe para que elija uno de los que has dicho y así te puedas ir a casa”. Quizás la ventaja sea que el showrunner es guionista y participa en todo el proceso del guión desde su misma creación: cuando el máximo responsable de la serie, quien negocia con la cadena y quien está a cargo del guión son la misma persona, parece más “sencillo” relacionarse con dicha cadena (se pierde menos información, hay una única vía de comunicación, dicha vía es quien está a cargo de la serie), de modo que los cambios y notas suelen estar más o menos consensuados e ir en una misma dirección que es llevar a cabo el mejor show posible.

***Claro, porque eres un adolescente en 1987, ¿VERDAD?

3 respuestas a EVERYWHERE THEY BOIL BEANS

  1. Interesantísimo como siempre. Y a mí me habéis emocionado, porque todo me sonaba a chino, pero con lo de pasar de pensar el mejor chiste a intentar agradar a tu jefe ¡por un momento me he sentido del mismo West Hollywood!

  2. Objetivo Writers Room dice:

    ¡Jajaja! El siguiente paso es llamarlo WeHo. ¡Gracias, guionistamajete!

  3. […] figura del partner. En algunos posts ya hemos comentado que los guionistas de EE.UU. también lloran. Uno de los problemas a los que se […]

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