REFLEXIONES SOBRE EL REPARTO DE DERECHOS DE AUTOR EN SERIES DE TV

Por Natxo López

La autoría de obras Audiovisuales genera ciertos derechos de remuneración irrenunciables que “rescatan” para el autor parte de los beneficios que su obra genera a productoras y televisiones, y que son gestionados por las Entidades de Derechos de Gestión de Autor (en el caso del guión, DAMA o SGAE). El acuerdo tácito que se suele seguir ahora mismo a la hora de repartir esos beneficios entre los diferentes creadores es el siguiente:

25% Música
25% Dirección
25% Argumento
25% Diálogo

Esto no es una norma invariable y se puede modificar. En muchas series de televisión (por ejemplo, en sitcoms) la importancia y presencia de la música es mucho menor que la del guión, y se dan casos de producciones en las que el porcentaje para el compositor o compositores se ha reducido a un 20, un 15 o incluso un 10%.

En televisión la parte correspondiente al guión de cada capítulo (50% de los derechos si sumamos argumento y diálogo) debe repartirse entre los distintos guionistas que hayan participado en la escritura de ese capítulo. Y ahí empiezan los problemas. ¿Quiénes son los autores reales del guión de un capítulo?

En la práctica, la decisión de cómo se reparten esos derechos suele recaer en los hombros del productor o productores ejecutivos. En muchos casos está sucediendo que eso se traduce en decisiones injustas para los guionistas. Sin embargo, a menudo se desconoce que los guionistas tienen la posibilidad de negarse a firmar un reparto de derechos que consideren inexacto, con lo cual en teoría se abriría un proceso de mediación por parte de la entidad de gestión de derechos de autor en el que se decidiría cuál es el reparto correcto para cada capítulo concreto.

Sin embargo, la realidad demuestra que, a pesar de los reiterados abusos que se dan en muchas producciones, casi ningún guionista se atreve a contradecir a sus superiores. La volatilidad del mercado laboral actual provoca el temor de que, en caso de resultar “molesto”, una productora decida no volver a contar un trabajador.

Los compañeros de Bloguionistas llevamos tiempo hablando de estos asuntos y, como en casi todo, no acabamos de estar absolutamente de acuerdo en cuáles deberían ser las normas a seguir. Pero precisamente porque es un tema espinoso y complejo, queremos ahondar en él y proponer algunas cuestiones a debatir. Cuestiones que podrían –y deberían- servir de acicate a las Entidades de Gestión de Derechos de Autor para llegar a un consenso entre el gremio que facilite un reparto equitativo de los derechos de autor en series de televisión, con unas normas  que, al igual que sucede por ejemplo con el WGA (el sindicato de guionistas americano) dejen claro cómo debe hacerse ese reparto, y que no permitan desviaciones interesadas.

1 – El principio fundamental es que los Derechos de Autor de guión deberían ser repartidos mayoritariamente entre aquellas personas que, de facto, han escrito el guión de cada capítulo.

2 – Por lo tanto, deberían quedar fuera del reparto todas aquellos profesionales que opinan o dan indicaciones, pero que no escriben (o empezarían a surgir reclamaciones de autoría de los ejecutivos de las cadenas, por ejemplo).

Un coordinador de guión o un Productor Ejecutivo sólo debería cobrar derechos de autor en concepto de guionista en el caso de que, efectivamente, haya escrito un número consistente de páginas; bien de escaletas, bien de guión dialogado, bien de ambas. De esta forma se evitarían situaciones en los que alguien decide, por ejemplo, añadir a última hora una nueva escena o un diálogo breve a un guión, para poder arrogarse así el derecho a cobrar derechos por escritura como un guionista más.

3 – Se puede decidir que un coordinador de guión reciba un determinado porcentaje de derechos en concepto de “coordinación de guión” en base a su aporte creativo como corrector, pero éste porcentaje debe ser acordado expresamente por todos los guionistas (ver, además el punto 5).

4 – Lo mismo se podría aplicar a la autoría de la creación. El Creador de una serie puede cobrar un porcentaje de derechos de autor de todos los capítulos de la misma en concepto de “creador”, pero tal vez, para evitar susceptibilidades, sería conveniente que ese porcentaje fuera el mismo siempre, en todas las producciones, y por supuesto estar consensuado con todos los guionistas.

Aquí hay distintas opiniones entre los Bloguionistas. Hay quien piensa que el concepto por creación no debería subir del 2%, y hay quien cree que eso es poco. Es evidente que el creador de una serie es una figura importante que, obviamente, merece una compensación autoral. Sin embargo, la mayoría de los creadores de una serie son también –o deberían serlo- guionistas de la misma, por lo que ya cobrarían un porcentaje de los derechos por ese concepto.

Un porcentaje elevado en concepto de “idea original” o “creación” es una manera de favorecer a profesionales de otras ramas que se autoproclaman creadores de una idea, pero que no escriben ni una línea de guión.

Sea cual sea ese porcentaje X, debería repartirse entre todos los supuestos autores. Productores, directores o responsables de casting pueden intentar negociar su crédito como creadores con la productora, pero en lo que respecta a sus derechos lo más correcto es que estuvieran contenidos en ese X% en concepto de creación, no restándolos de los derechos de argumento o diálogo.

5 – Uno de los asuntos más controvertidos es la tendencia de algunos productores ejecutivos de acumular porcentajes de guión por distintos conceptos. Idea Original, Producción Ejecutiva, Coordinación de guión… además de incluirse como argumentistas y dialoguistas (incluso cuando no lo son), lo que mina considerablemente el porcentaje que reciben el resto de guionistas. Obviamente, hay muchos compañeros a los que esto les parece un abuso, aunque también haya quien defiende este modelo.

Una de las propuestas a considerar para paliar estos desencuentros sería que el coordinador de guión tuviera que elegir entre los conceptos de coordinación o los de guión (argumento/diálogo). Es decir, que cobrara o un tanto por ciento estipulado por coordinación, o la parte que le corresponda como guionista (si es que escribe), pero nunca por ambos conceptos al mismo tiempo. Esto es algo, de hecho, habitual en muchas producciones.

En cuanto al reparto por idea original, hay varias opciones. Una consiste en plantear lo mismo que para la coordinación: decidir cobrar sólo por creación o sólo por guión. Pero esta idea suscita mucha controversia. Es admisible que alguien quiera cobrar derechos por escribir los guiones y también por ser autor la idea original. Quizá una solución intermedia es que la compensación por idea original suponga un porcentaje relativamente pequeño, o al menos que vaya disminuyendo a medida que la serie renueve por sucesivas temporadas. No hay que olvidar que un creador y/o productor ejecutivo ya obtiene una generosa compensación económica tanto por la venta de la idea como en forma de salario, retribuciones mucho mayores de las que obtienen sus compañeros guionistas. Por lo tanto parece lógico que no se le busquen sobrecompensaciones.

Una cifra moderada en el porcentaje por el concepto de creación haría menos dañina la figura de los productores ejecutivos que comandan varios proyectos a la vez y que, a pesar de no escribir en ellos, cobran derechos como creadores. Los derechos, una vez más, deberían repercutir dentro de lo posible en los guionistas que realmente escriben (tal y como sucede en EEUU, por ejemplo). Pero, como digo, todo esto son cuestiones abiertas a la negociación y el debate.

6 – Otro asunto complicado es el de la participación en los mapas de tramas de una temporada. Un guionista que aporte ideas en la preparación del mapa dramático de una temporada debería tener una cierta compensación por ello, obviamente. Hay productoras donde los guionistas que participan en esta parte del proceso aparecen como argumentistas de todos los capítulos de la temporada. Pero hay quienes consideran esto injusto, dado que el esfuerzo, el talento y el tiempo necesario para escribir los argumentos y escaletas de 13 capítulos no se puede comparar con los del mapa de tramas, a los que no se les suele dedicar más de unas pocas semanas (aunque habrá excepciones, por supuesto).

Pero quizá el mayor problema de este sistema es que en la práctica se convierte en un subterfugio para que productores ejecutivos puedan firmar el argumento de todos los capítulos incluso cuando no participan en el proceso de escritura. Un par de horas trabajando en el mapa de tramas puede convertirse en justificación suficiente para hacerse con un elevado porcentaje de los derechos de toda la temporada, restándoselos a sus compañeros.

Lo más importantes es que, sea como sea esa compensación por participar en el mapa de tramas, esté siempre pactada entre los guionistas.

7 – ¿Debe cobrar derechos de autor un guionista cuya aportación al guión no permanece en la última versión? Éste es otro tema complejo. En principio, un guionista que ha participado en la escritura de diversas versiones del guión de un capítulo durante un tiempo determinado debería cobrar un porcentaje de derechos de autor por él, incluso cuando gran parte de su aportación termina “cayéndose”. Parece factible considerar que las versiones previas del guión también forman parte de la “búsqueda” de la historia. Ese porcentaje puede ser menor que el de los guionistas que han escrito la versión definitiva, pero de nuevo se trata de conseguir un consenso al respecto con el que todas las partes estén conformes.

8 – Tampoco un director -ni un actor- debería en principio cobrar derechos de autor como guionista por haber realizado determinadas modificaciones en el guión durante el rodaje, a no ser que demuestre haber escrito un número suficiente y significativo de páginas o líneas de diálogo (en EEUU creo que es un 25% del guión). Eso no le exime, por supuesto, de recibir su parte correspondiente en concepto de dirección. Éste es un problema que suele aparecer sobre todo en producciones cinematográficas.

9 – El principio fundamental es, insistimos, el consenso. Nadie debería arrogarse el derecho de decidir cómo se reparten los Derechos de Autor en una serie, aunque de hecho ahora mismo es casi siempre el productor ejecutivo quien lo decide, y lo ponderado de su decisión depende únicamente de su buen –o mal- talante. Por eso es importante recalcar que los guionistas que no estén de acuerdo con los repartos pueden mostrar su desacuerdo y solicitar una negociación.

A medida que nos vamos convirtiendo en una industria más seria, hay que ir abordando estos asuntos que no hacen sino enrarecer la convivencia entre equipos de trabajo. Si entre todos los guionistas vamos abriendo un debate con sensatez y sin alarmismos, poco a poco podemos conseguir llegar a unos repartos equitativos y regulados como los que sí existen en las industrias de muchos otros países. Y es fundamental, también, que entidades como DAMA o SGAE empiecen a preocuparse por estos temas que les conciernen tan directamente.

6 Responses to REFLEXIONES SOBRE EL REPARTO DE DERECHOS DE AUTOR EN SERIES DE TV

  1. Anabel Gil dice:

    Nunca he entendido cómo en un trabajo, en cualquiera, los trabajadores se unen para acatar injusticias y nunca se unen para acabar con ellas.

  2. Muy interesante Natxo, este tema es de los más delicados y más aun en el caso de las series (supongo yo, que no he trabajado aun en ninguna) porque la cuantía es mucho mayor.

    La clave, como bien dices es el consenso. En mi experiencia dentro de programas de entretenimiento con mucho contenido que crea derechos (monólogos y sketches, el tema de continuidad es otro largo debate…) siempre ha sido fundamental que todos estuvieran de acuerdo. Me ha tocado como coordinador de guiones y subdirector hacer más de una vez las propuestas del reparto, pero no las he cerrado hasta que todos los guionistas estaban conformes.

    En este caso, se tenía en cuenta que el presentador era uno de los guionistas y a la hora de hacer un monólogo improvisaba, terminaba de darle forma al gag o cambiaba el orden de los mismos según las reacciones del público y por ese trabajo de “reescritura” extra se le otorgaba un porcentaje mayor.

    Hasta ahí estábamos todos de acuerdo, sin embargo lo que mayor problema planteaba era el concepto de idea original y ahí, como dices bien, quería o debía entrar gente de fuera del equipo de guión. Directores o colaboradores podían dar ideas para un determinado sketch o contenido de una sección del programa y casi siempre era delicado cuantificar el peso de su aportación y si debía incluirse en el reparto de derechos.

    Lo que siempre me quedó claro es que es básico aclararlo bien todo, ya que es un tema que termina minando ánimos y enrareciendo el ambiente de trabajo de equipos (en mi caso más por ser de humor) en los que es fundamental llevarse bien y estar a gusto para que luzca el producto final.

    Saludos!

  3. Para mí, que lo veo desde fuera, me resulta complicado entender ciertos términos, pero sin duda es interesante plantear el debate, lo que es extraño es que se tenga que debatir aún a estas alturas. El negocio del guión no nació ayer, no soy capaz de entender que siquiera organismos como DAMA o SGAE estén tan poco por la labor.

    Tampoco es de extrañar que suceda esto cuando todo hijo de vecino que sea guionista no está afiliado al sindicato ALMA, es difícil que la gente se reúna a plantar unas bases cuando la mayoría decide ir por libre.

  4. […] un éxito. En eso es en lo que tienes que pensar. Para leer más sobre este asunto te recomendamos este post de Natxo […]

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