ENTREVISTA A EVA MERSEGUER

25 marzo, 2014

Entrevista y fotos por: Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant.

El domingo se estrenó en la sección Málaga Premiere del Festival el esperado documental de Andreu Buenafuente: “El culo del mundo”. Una de las principales responsables de esta película es Eva Merseguer, coguionista y subdirectora del proyecto junto al cómico catalán. Eva lleva más de diez años trabajando, principalmente, en televisión, y siempre vinculada a El Terrat, la productora de Buenafuente. Con “El culo del mundo” ha experimentado un cambio en su carrera, ya que nunca había escrito documentales y, por eso, Bloguionistas quedó con ella en Málaga para que nos contase todo sobre este nuevo reto.

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Eva Merseguer

Tienes una dilatada carrera como guionista, pero siempre en programas de entretenimiento como, por ejemplo, Homo Zapping, ¿cómo terminas escribiendo y subdirigiendo un documental como El culo del mundo?

Llevo trabajando con Andreu muchos años y lo conozco mucho, tenemos mucha facilidad para trabajar el uno con el otro. En este aspecto somos casi como una pareja, con sus defectos y sus virtudes. De repente, un día en octubre del 2012 me llama y me dice: “Oye, que tengo una idea en la cabeza para un documental y quiero que lo lleves tú”. Yo no había hecho documental nunca, y él tampoco, pero aún así tiró para adelante. Yo soy muy metódica trabajando y él muy caótico, así que yo era la que ordenaba los temas; todo lo que él disparaba yo lo iba colocando, porque Andreu, en ese sentido, es muy disperso, siempre está dando ideas y yo estaba ahí recogiéndolas e intentando catalogarlas. Al principio no lo veía claro, me parecía una locura y no sabía qué iba a salir, pero después ha sido un regalo, porque he trabajado con algo que es precioso, que es el amor que siente por su trabajo y por la comedia, y, además, con algo que me daba tanto reparo de inicio como es su vida privada. Sin embargo, al ser tan próximos, él supongo que sabía que siempre habría un velo que no me atrevería a cruzar por respeto. Ha sido genial, me ha gustado mucho y quiero hacer otro ya, mañana mismo.

¿Cómo te enfrentaste al cambio de registro en la escritura, además de a todo ese proceso de documentación?

Me enfrenté con mucha honestidad y con mucho respeto porque no sabía nada del tema. Como hacemos todos, evidentemente, me puse a buscar información y a hablar con gente que ha hecho documentales. Aunque lo primero que hice fue decirme a mí misma: “Eva, tranquila, vienes de la televisión y sueles tener mucha prisa por tener el guion acabado y este no lo vas a tener terminado hasta que no se proyecte la película”. Porque el guion, realmente, se ha ido escribiendo en ese año y medio que ha durado el proceso de creación de la película y hasta el último día no se acabó; de hecho, si pudiera seguir, seguiría. Así he afrontado el cambio, con calma y viéndolas venir, aprovechando cosas que pasaban y proponiendo constantemente cosas. Momentos como los de Carlos Areces surgen así, tras una conversación con él sobre si alguna vez había pensado en dedicarse al drama y pensar cómo podíamos enseñarlo. Este proceso ha estado muy bien porque me ha dado una capacidad de control sobre el guión que no da la televisión por cuestiones de inmediatez o del directo. Así que este cambio me ha gustado por eso, porque he podido cuidar y mimar más el producto antes de ponerlo a andar.

¿Y cuál fue esa idea inicial con la que te llega Andreu y de la que quería hacer un documental?

El quería hacer un viaje al corazón de la comedia, entonces le pregunté con quién quería hablar y empezó a decirme nombres. En un primer momento se barajó una opción, que era hablar con un cómico internacional que a él le gusta mucho, pero al final no se pudo llevar a cabo por disponibilidad y por fechas. Con este cómico lo que queríamos era cerrar la historia, porque empezamos el documental con un admirador de Andreu que le escribe tras la cancelación del programa y que para él era un referente y pensamos en acabarla con Andreu junto a alguien a quien admiraba y hablando de la comedia y por qué se dedica a ella.

Me temo que tengo que preguntar quién era ese cómico internacional…

Era Ricky Gervais. Bueno, en un inicio era David Letterman, porque Andreu lo admira mucho y siempre ha dicho que su referente es él; es de quien aprendió gracias unos vídeos de su programa que le puso Joan Ramon Mainat en el año 95. Pero no hubo manera de contactar con él, fue imposible. Entonces pensamos en un plan B, y fue cuando él pensó en Ricky Gervais. Para mí, Gervais es la comedia en estado puro, sin pensar en el qué pasará y sin miedo.

La premisa inicial de “El culo del mundo” me ha recordado a un documental genial titulado Conan Can’t Stop que hizo Conan O’Brien cuando le echaron del Tonight Show y tuvo que estar, por obligación, durante un determinado tiempo sin salir en la tele. ¿Fue un referente? ¿Pensasteis en Conan para ese cierre debido a la similitud de su situación con la de Andreu?

No, la verdad es que no. Principalmente porque la prioridad era Letterman y también debido a que él había hecho ese documental y tampoco queríamos que pensasen que era una especie de copia. De hecho, Jerry Seinfeld también hizo una cosa parecida cuando terminó la serie y volvió a sus orígenes haciendo monólogos… Al final, Andreu con sus ideas nos fue llevando poco a poco hacia otro terreno diferente.

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El detonante del documental es un mail recibe Andreu de un fan de Argentina tras la cancelación de Buenas noches y Buenafuente, pero da la sensación de que había otras muchas razones para terminar arrancando la historia…

Sí. El detonante real-real es que Andreu llevaba muchísimo tiempo queriéndose reunir con su maestro Carlos Peisojovich en Argentina, porque hacía 30 años que no se veían. Lo conoció cuando empezó en la radio con 18 años y no lo ha vuelto a ver, y Andreu siempre explica que él fue el culpable de meterle el virus de la comunicación. Esto lo dijo una vez en una entrevista, lo leyó el hijo de Peisojovich y se puso en contacto con Andreu. Eso por una parte, pero es que luego recibió ese mail tan bonito de un seguidor argentino diciéndole que qué iba a hacer ahora sin su programa y qué iba a ver por las noches con su familia. Entonces pensó que ya eran muchas señales y decidió armar todo y viajar a Argentina. Yo le pregunté: “¿Pero y qué vamos a hacer después?”, y él decía que no lo sabía, que primero iríamos a Argentina y luego ya veremos. Y así fue, al volver de Argentina nos dimos cuenta de que había muchas más cosas: ¿qué hace que la gente que te ve desde la otra punta del mundo se ría con lo que nos reímos nosotros? ¿qué es la comedia? ¿qué nos mueve a todos para reír? Entonces, a partir de aquí, se fue creando todo.

Algunos de los momentos más emocionantes del documental son entrevistas que hace el propio Andreu a otro cómicos, como, en mi opinión, las declaraciones de Leo Bassi y Concha Velasco contando aspectos muy personales de su vida relacionados con la comedia o con el propio Buenafuente (que no vamos a contar para que los lectores se queden con la intriga y vayan a verlo). ¿Cómo se preparan este tipo de encuentros en el guión?

En el caso de Concha sabíamos de antemano lo que nos quería contar porque sabíamos la historia de antes, pero era algo tan brutal que dudamos si ponerlo o no, porque no queríamos hacer “pornografía” de momentos así, sino que se viese como algo que nos conmueve. Así que, esta entrevista se preparó sabiendo lo que se iba a contar y, además, salió todo muy rápido, muy limpio y muy natural. Respecto a la de Leo Bassi, su anécdota sale a raíz de contar una especie de “cinco mandamientos de la comedia”. Para Andreu era una entrevista muy especial porque admira mucho a Leo y, pese a que tienen estilos diferentes, le gusta lo que hace. Por eso, Andreu, siempre desde el respeto, sabía hacia donde quería ir con la entrevista a Leo Bassi, y de ahí salió la anécdota que comentas.

El documental termina con un final que todos conocemos: el inicio de “En el aire”. Sin embargo, mientras lo rodabais no estaba claro que el programa fuese a llevarse a cabo. Entonces, ¿cual fue la evolución de la fase final de la película mientras seguía sin confirmarse esa incógnita?

No sabíamos nada: ni si iban a dar luz verde a La Resistencia (el programa que se presentó antes que En el aire), o si se iba a terminar haciendo el de ahora, o si Andreu quería pensar otro programa… Estábamos todo el rato en plan “¿Y ahora qué, hacia dónde tiramos?”. Siempre estaba flotando en el aire la idea de hacer algo más temático sobre la comedia, centrándonos en lo que nos decían todos los invitados… En este aspecto nos ha ayudado mucho nuestra experiencia televisiva y el poder adaptarnos con rapidez a las circunstancias; esto hizo que el documental pudiera avanzar conforme iban surgiendo obstáculos y que supiésemos descartar contenido para quedarnos con el resultado final. Si no hubiesen aceptado En el aire en la cadena, quién sabe qué hubiésemos hecho; yo, por ejemplo, hubiese hecho un final con el cambio que sufre Andreu gracias al nacimiento de su hija, porque Andreu realmente cambia con esto.

Ese aspecto también es muy interesante, porque se ve cómo Andreu cambia de estado de ánimo y evoluciona, en cierto modo, como lo haría el personaje de una película de ficción, ¿notasteis esto y lo aprovechasteis en el guion y en el montaje sobre la marcha o fue algo natural?

Hay voluntad de aprovecharlo, pero es cierto que Andreu evoluciona. De todos modos, toda la parte del nacimiento de la niña y las imágenes suyas no sabíamos si incluirlas o no, porque él es muy respetuoso con su vida privada. Pero decidimos grabarla a ver qué salía y fue al verlo cuando nos dimos cuenta de que no hay por qué no ponerlo, porque es que su hija es una parte real en todo ese proceso de evolución, una etapa más, como la del programa nuevo. De hecho, él afronta el nuevo programa con una mentalidad diferente gracias al nacimiento de Joana, porque rehace su vida, cambia todo, las risas son diferentes a partir de eso momento…

¿Ha cambiado tu relación con Andreu a raíz de este proyecto?

Ha evolucionado. Nos hemos conocido todavía más, porque al trabajar en un género diferente nos hemos visto en situaciones que no conocíamos. Hemos discutido mucho, algo que antes no nos pasaba porque en tele está todo muy escaletado y sabes en todo momento lo que va a pasar y eso sí ha cambiado nuestra relación; quizá en otro momento no le hubiese dicho según qué cosas, pero como los dos queríamos tanto al proyecto hemos luchado por nuestros diferentes puntos de vista. Ha sido muy especial y esto nos ha hecho avanzar. Antes nos conocíamos mucho y ahora nos conocemos más. Mucho más. Nos hemos encontrado en nuestros límites y esto ha sido muy bonito. El documental, en general, ha sido un regalo y estoy deseando volver a trabajar con el equipo de nuevo.

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10.000 KM: TAN CERCA, TAN LEJOS

25 marzo, 2014

Texto: Alberto Pérez Castaños. Fotos: Vicente Bendicho Cascant

Cuando finalizó el pase de prensa de 10.000 Km ayer en el Teatro Cervantes se pudo escuchar cómo varias personas se ponían de acuerdo: “Aquí huele a premio”. La película del debutante Carlos Marques-Marcet compite en la Sección Oficial del Festival de Málaga y, a falta de mucho por ver, ya está entre las favoritas de muchos. Para empezar, ya levantó aplausos en el pasado SXSW de Austin donde, además, Natalia Tena y David Verdaguer se llevaron los premios a los mejores actores. No fallaba el Bloguionista Sergio Barrejón cuando nos dijo antes de venir a Málaga que, si había una película que no debíamos perdernos, esa era 10.000 Km.

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El director Carlos Marques-Marcet (centro) junto a Natalia Tena y David Verdaguer en la que ha sido, de largo, la rueda de prensa más divertida del Festival de Málaga

¿Es posible mantener una relación a distancia? ¿Terminan dañando las redes sociales las relaciones humanas? Tras un soberbio plano secuencia que ocupa prácticamente todo el primer acto, se pone el conflicto sobre la mesa: Alex y Sergi son la pareja perfecta. Llevan juntos siete años, no pueden estar más unidos e incluso se plantean tener un hijo. Pero un correo electrónico con una oferta de trabajo para Alex en Los Angeles hará que todo esto se tambalee.

Uno de los muchos puntos fuertes en el guion de Carlos Marqués Marcet y Clara Roquet es que han sabido esquivar con habilidad todas las trampas que este tema pone en el camino. Para empezar, han sabido darle la vuelta a los tópicos del género y es la chica la que deja su tierra en busca de nuevos horizontes profesionales y artísticos (Alex es fotógrafa), mientras que Sergio se queda en Barcelona con su rutina de siempre. Son Ulises y Penélope, pero al revés.

A partir de ese momento, la relación se alimenta a base de videoconferencias, correos electrónicos y mensajes de texto. El espectador asiste en directo al deterioro de una relación que parecía incorruptible. Este es otro de los aciertos de la pareja de guionistas, desarrollado con cuidado a lo largo de la trama: ¿quién tiene la culpa de que se estropee la relación? ¿La chica por irse? ¿El chico por convencerla para que se vaya? ¿La chica por estar demasiada ocupada con su trabajo como para estar siempre pendiente del dispositivo electrónico más cercano? ¿El chico por pedirle a su pareja más de lo que puede darle? Pues, la sensación que tiene el espectador es que no es culpa de ninguno y es culpa de los dos. Debido al amor que sienten el uno por el otro terminan sacrificándose y tomando decisiones para darle a su novio/a lo que creen mejor para él/ella. La balanza está equilibrada en todo momento. Por lo tanto, al estar separados, los personajes evolucionan individualmente, pero se distancian como pareja. Esto, a la larga, termina por fragmentarles por dentro y separarlos cada vez más por fuera hasta que la situación se hace insostenible.

Aquí es donde entra en juego el trabajo de David Verdaguer –debutante en la pantalla grande y hasta ahora curtido a base de tablas y comedia– y de Natalia Tena, conocida mundialmente por su papel de Osha en Juego de Tronos. La actuación de ambos es sencillamente perfecta. Tan natural que puedes ver el dolor y el sufrimiento de quien está viendo a través de una pantalla cómo pierde al amor de su vida.

Esa química tan salvaje entre ambos, según explicó Carlos Marqués-Marcet, viene de un trabajo de fortalecimiento de la relación meses antes del rodaje. Se creó en ensayos el pasado de esa pareja para que los dos actores interpretasen el presente de la misma. El resultado habla por sí solo.

La moraleja de 10.000 Km, mucho más allá de criticar las nuevas tecnologías y de hacer una radiografía de las relaciones a distancia, se podría decir que es más cercana a la defensa de las relaciones humanas; que no hay 150 días de Skype diario que puedan sustituir una caricia de buena mañana. Y, que, además, si no se usan con cuidado, la redes sociales pueden terminar haciendo daño. Todo esto queda perfectamente encuadrado en lo que termina siendo un retrato vivo y realista de la generación actual, ésa que se está viendo obligada a irse a vivir al extranjero para buscar una oportunidad laboral.


UN KAMIKAZE EN LA SECCIÓN OFICIAL

25 marzo, 2014

Texto y fotos por Vicente Bendicho Cascant

Slatan, un ciudadano de Karadjistán (un país ficticio) que ha perdido a toda su familia por culpa de la opresión rusa, planea vengarse del régimen inmolándose en un avión lleno de pasajeros. Desgraciadamente para él, el vuelo se cancela por una tormenta de nieve y se ve obligado a esperar unos días en un aislado hotel. Aunque suene extraño, ésta es la premisa de una comedia. Y, más extraño aún, una comedia que supone el debut cinematográfico de dos de los buques insignia de Globomedia: Álex Pina e Iván Escobar. Pero es así. Álex Pina dirige y coescribe junto a Iván Escobar una adaptación de una novela del propio Iván. Aunque no se trata de una adaptación al uso, tal y como comentó el propio Iván en una entrevista que publicaremos mañana.

Los creadores de la serie El barco (Globomedia, 2011-2013), acompañados por los productores Mercedes Gamero y Gabriel Arias Salgado, y los actores Álex García y Leticia Dolera, acudieron al 17º Festival de Málaga para presentar Kamikaze, incluida en el programa de la Sección Oficial.

La prensa estaba expectante por ver si los guionistas habían logrado encontrar el tono adecuado para tratar el tema desde la comedia sin resultar ni ofensivo ni excesivamente edulcorado. Después de las primeras reacciones, parece ser que así ha sido.

Para hacernos una idea de cual es el tono, es representativa una escena en la que Slatan (Álex García), animado por los otros huéspedes del hotel, se arranca a cantar una canción en su idioma. Todos ríen y bailan mientras Slatan canta un himno en el que se insta a matar a los opresores rusos. En esta escena en particular, y en la película en general, se mezclan el drama y la comedia de una forma que resulta muy orgánico pasar de uno a la otra.

Sin embargo, puede que quizá haya gente a la que el tono no le convenza, que no le guste el tema o la interpretación de los actores, pero, más allá de estos factores, la película tiene muchas virtudes de manual indiscutibles.

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El equipo de “Kamikaze” en la rueda de prensa tras el pase de la película

Una de estas virtudes, y quizá la más importante, es el control de la balanza que mide el bien y el mal en las acciones del protagonista. Si Slatan fuera demasiado malvado, el público no sentiría empatía por él y desconectaría. Y, si fuese al contrario, no sería un terrorista suicida verosímil. El equilibrio, sin embargo, lo han conseguido al hacer que el protagonista, como dice Ana Sanz Magallón en su imprescindible libro Cuéntalo bien, “acaricie al perro”. Acariciar al perro es una forma tangencial de mostrar la humanidad del personaje mediante la inclusión de un elemento que lo remueve por dentro. En Kamikaze, es justamente un perro el primer personaje que hace que el protagonista muestre su humanidad y, por lo tanto, que nos interese lo que le pase. A partir de ahí, el personaje experimenta un viaje interior que le supondrá un dilema o una crisis que tendrá que resolver en el clímax, como en todas las buenas películas de manual.

Al igual que el protagonista, los otros huéspedes del hotel, interpretados por Carmen Machi,  Eduardo Blanco, Verónica Echegui, Leticia Dolera, Ivan Massagué y Héctor Alterio, desarrollan pequeñas subtramas que les hacen evolucionar. Paradójicamente la cancelación del viaje físico (el aplazamiento del vuelo), les proporciona la posibilidad de realizar un viaje interior. El diseño de estos secundarios es ideal para desarrollar la mezcla de drama y comedia que constituye una de las señas de identidad de la película.

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El director Álex Pina (centro) junto a Leticia Dolera y Álex García

Otra virtud es la construcción de las razones por las que actúa el protagonista. Slatan hace el mal porque la sociedad fue injusta con él y su familia. Al personalizar el motivo y ver al protagonista en situación de desventaja, se produce el llamado efecto Camerún, por el que el espectador se alía con el más débil. El trauma del personaje, además de la pena, incluye el factor culpa, lo que hace que a la necesidad de superación se le una la de redención, un concepto más potente.

Al final, el peso del trauma y las vivencias del hotel, se enfrentan en la cabeza del protagonista a la hora de decidir cómo actuar.

Por último, nos queda resaltar el ritmo de la acción de la película, plagada de reveses y de situaciones de tensión, algo que se les da extremadamente bien a los maestros de la televisión como Álex Pina e Iván Escobar.

En definitiva la película es arriesgada por el concepto, pero el impecable desarrollo la protege como un caparazón a prueba de bombas, nunca mejor dicho.

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7 APÉNDICES A LA ENTRADA DE LA SEMANA PASADA

25 marzo, 2014

Por David Muñoz

1.VARIOS CONSEJOS DE DARREN SHAN

En el último número de la revista inglesa especializada en cine fantástico y de ciencia ficción SFX aparecen publicados “Los 5 mejores consejos para escribir” del escritor de literatura juvenil Darren Shan (muy popular en Inglaterra) y, como me parece que tienen que ver con algunas de las cosas que se dijeron en los comentarios a mi entrada de la semana pasada, me ha parecido interesante traducir una parte (el subrayado es mío):

“1.Lo primero de todo: ESCRIBE. Parece sencillo, pero el mundo está lleno de gente con “una gran idea para un libro” que nunca hacen nada al respecto. No hay nada mágico en ser escritor. Si escribes, eres escritor. Cuanto más escribes, más mejoras”.

“2. Acaba lo que empiezas. Escribir es un proceso de aprendizaje. Lo intentas, fracasas, aprendes de tus errores. Para dominar la estructura, tienes que experimentarla en su totalidad. (…)”.

“3.Experimenta. Cuando estás empezando, tienes el tipo de libertad que probablemente nunca disfrutarás más tarde en tu carrera. (…) Prueba cosas distintas y ve qué te atrapa. Nunca pensé que mi trabajo principal sería como autor de literatura juvenil, es solo algo con lo que me encontré probando muchos tipos distintos de narrativa”.

“4.Encuentra tu propia forma de escribir. No hay una sola forma correcta de ser escritor. Solo pueden enseñarte hasta cierto punto. El verdadero desarrollo ocurre cuando te concentras en tu escritura y te obligas a ir más allá. Prueba técnicas distintas. Déjate guiar por tu instinto. Encuentra una manera de hacer las cosas que funcione para ti”.

“5.Reescribe y edita. Una primera versión terminada es un gran logro, pero es solo el principio del difícil camino que te llevará hasta la cima de la montaña. Para dejarlo en un estado presentable, necesitas darte un descansito, y luego volver a ello y reescribir, y después volver a ello otra vez y editar, y otra vez, y otra, y… Escribir es un trabajo duro. (…) No es todo diversión. Algunas veces tienes que sudar”.

2.LO QUE PODEMOS ENSEÑAR (O NO)

-Los profesores de guión no podemos hacer milagros. Somos como los entrenadores de fútbol, podemos ayudar a que nuestros jugadores sean mejores de lo que quizá habrían sido de no haberse encontrado con nosotros (y a conseguir que tengan mejores resultados más rápido), pero solo desarrollamos un potencial que ya estaba ahí.

-Como dice Shan, escribir es un trabajo duro, requiere mucha dedicación y mucha paciencia, sobre todo cuando estás empezando y nadie te paga por hacerlo. La realidad es que la mayor parte de los alumnos de guión jamás llegan a terminar un guión de largo (o un piloto de una serie de televisión) en cuanto dejan el máster, el taller o la escuela donde han estudiado.  Y si no escribes mucho, todo el tiempo, da igual el talento que tengas. Solo a base de talento no se escriben guiones.

Solo aquellos guionistas con talento y que trabajen duro tienen alguna oportunidad de llegar a ser guionistas (bueno, o eso o un gran enchufe).

De modo que además de talento y capacidad de trabajo hay que tener vocación (y ambición), marcarse un objetivo y estar dispuesto a dejarse los ojos en la pantalla del ordenador para intentar conseguirlo. Sabiendo, que aún así, no tienes la certeza de llegar a ser guionista. Porque, además de todo esto, hace falta suerte.

Es jodido, sí, pero no más que intentar labrarse un futuro haciendo cualquier otra cosa. También es muy difícil sacarse una oposición.

3. A MENUDO NO ES UN PROBLEMA DE APTITUD, SINO DE ACTITUD

4. MUCHO A CAMBIO DE NADA

Visto así, es obvio que para intentar llegar a ganarte la vida escribiendo hay que ser capaz de dar mucho (y durante mucho tiempo) a cambio de nada.

Algo que me parece interesante es que es muy habitual que entre los guionistas profesionales haya mucha gente como yo, que pasamos muchos años escribiendo sin tener la más mínima idea de que algún día podríamos llegar a ganarnos la vida con ello. Gente que dedicamos años a aprender y a mejorar sin presión, porque para nosotros escribir era solo un hobby que nos apasionaba pero con el que no creíamos que fuéramos a ganarnos la vida. Sin tener ni idea de que estábamos haciendo lo correcto, nos permitimos equivocarnos muchas veces, experimentar y, en general, hacer todo lo que recomienda Shan.

Y lo que me pregunto es: ¿puede ser posible vivir ese proceso en una escuela, máster, etc.?

Pues creo que depende de cómo seas. Allí tienes plazos de entrega, calificaciones, compañeros con los que a veces sin darte cuenta acabas compitiendo, etc. Tienes PRESIÓN.

A algunos “aspirantes” esa presión puede venirles bien, pero a otros puede hacerles abandonar.  Y eso fue lo que me pasó a mí cuando estudié Bellas Artes. Porque yo no quería ser guionista, yo quería ser dibujante.

Quién sabe, quizá si hubiera estudiado guión habría acabado dibujando* *.

5.  COMO ESTUDIAR GUIÓN Y NO MORIR EN EL INTENTO

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En un momento de extraña sincronía, estaba pensando en todo esto cuando me encontré estos párrafos en el libro “Behind the Mask”, la biografía oficial del grupo KISS escrita por David Leaf y Ken Sharp. Antes de decantarse por el rock, el guitarrista y cantante Paul Stanley había estudiado en una escuela de arte, y estas son algunas de las cosas que dice al respecto:

“Siempre se me dio muy bien el arte. Era el artista del colegio.  En el instituto, era uno de los dos artistas que había. Me di cuenta de que cuanto más avanzaba, con más gente tenía que competir. Cuando llegué a la escuela, me encontré con un sitio lleno de gente que habían sido los mejores en sus colegios. (…) Es posible que la escuela me arruinara la vocación de artista plástico. Como los padres de mi barrio, los profesores estaban intentando vivir sus vidas a través de sus estudiantes. Todos los errores que habían cometido o las cosas que no habían llegado a hacer, querían que tú las hicieras por ellos. Y eso no es justo. Me encontré con que la mayor parte de mis profesores de arte primero me decían que tenía mucho potencial y luego me decían lo que querían que hiciera con ese potencial. (…) Cuando se convirtió en: “Tienes que tener eso acabado para el próximo miércoles”, se acabó el arte para mí, porque ya no era algo que surgiera de mí. No creo que tener fechas de entrega sea la manera de crear. La razón por la que me metí en la música es que nadie me decía lo que tenía que hacer”.

Si a pesar de estar en  una escuela consigues conservar la motivación, entonces la escuela puede darte muchas cosas buenas: técnica, compañeros con los que compartir tus inquietudes, contactos, etc. Pero si no es así… si eres como Paul Stanley o como yo… bueno, quizá deberías cuestionarte si no estarías mejor a tu aire, avanzando a tu propio ritmo, equivocándote todas las veces que hagan falta sin preocuparte de la opinión de tus profesores o de tus compañeros, encontrando tu propia manera de hacer las cosas, aunque te lleve mucho más tiempo.

Lo malo, claro, es que es muy difícil saber si debes hacerlo hasta que lo haces. Yo en realidad no tuve alternativa. Entonces no había escuelas de guión, ni másteres especializados.

Y también hay que tener en cuenta que, como se dice en esta entrada del blog Thehardmenpath (al que llegué a través de un tweet de Nacho Vigalondo), “asimilamos las cosas mejor cuando las descubrimos nosotros que cuando nos las enseñan”.  El aprendizaje “activo” siempre es preferible al “activo”. Ir a clase de guión, o a una charla, no sirve de nada si luego no te vas corriendo a casa a escribir aplicando lo que has escuchado.

6.NO HAY RECETAS, NO HAY SOLUCIONES FÁCILES

La analista Ana Sanz Magallón, autora del libro “Cuéntalo bien” (que como ya he contado aquí, siempre recomiendo en mis clases), escribió esto en su blog. Merece la pena.

7. RESUMIENDO

Aspirantes a guionista: Se puede enseñar la técnica del guión, claro que sí. Pero los profesores de guión no podemos convertirte en guionista si no tienes lo que hay que tener para serlo. Ni tú eres Peter Parker ni nosotros somos una araña radioactiva. Un “picotazo” nuestro no va a darte “poderes guionísticos”. Pero si ya los tienes, y no sabes muy bien qué hacer con ellos, podemos enseñarte a utilizarlos. Eso sí, luego tendrás que entrenar duramente para dominarlos.

Por terminar con otra analogía friki: si tú eres Luke, podemos ser tu Yoda.

Además, afortunadamente, en el mundo real hay más “Lukes” que en las películas. No hay un solo “elegido”, hay mucha gente con potencial que, bien guiada y trabajando mucho, puede llegar a desarrollarlo.

**De todos modos, estudiar Bellas Artes tuvo algo que ver con que me acabara ganando la vida escribiendo. Allí fue donde empecé a escribir guiones, solo que de cómic, para otros alumnos.


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