ENTREVISTA A ALEJO LEVIS

Entrevista y fotos por Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant

La proyección de “Todo parecía perfecto” inauguró el pasado sábado la sección Zonazine del 17º Festival de Málaga. La película, dirigida y escrita por Alejo Levis, trata sobre un científico (Jordi Rico) que logra reproducir en la realidad uno de sus sueños. Gracias a este experimento, el científico logra hacer aparecer a la “mujer de sus sueños” (Andrea Trepat), con la que inicia una relación. Esta relación, que en principio parece ser perfecta, hará que el mundo del científico se tambalee. 

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Alejo Levis

Lo primero que nos llamó la atención cuando vimos la película en el programa de Zonazine es la idea. ¿De dónde sale una premisa así?

La idea nace como la respuesta a una especie de necesidad o impulso para crear. Se trata de una metáfora de lo que les pasa a las personas creativas. En este aspecto, yo me siento muy identificado con el personaje en el sentido de tener una idea y de querer llevarla adelante. Ya sea una película, una escultura o cualquier otra cosa, cuando tienes la idea, ansías sacarla adelante, necesitas materializarla. Pero al mismo tiempo es muy frustrante ver que la necesidad de crear es un pozo sin fondo y que al mismo tiempo es un motor imposible de evitar. Es patético, es trágico, pero al mismo tiempo es hermoso. Es esa cosa de “¿por qué haces cine?” Es un lío, lo sabes, pero lo sigues haciendo. Esa premisa me encajaba mucho con la idea de querer realizar los sueños de otra persona para hacerla feliz. Algo que, en cierto modo, significa poner tu creatividad al servicio de otra persona. De ahí salió la idea. Lo de vincularla con una historia de amor hace que los sentimientos se potencien y puedan llegar al espectador de una forma más emocional y no tan intelectual.

¿Qué referentes has tenido a la hora de desarrollar una historia así?

Tengo un referente muy claro que es Adolfo Bioy Casares, un escritor argentino que, de hecho, tiene cuentos con ideas muy cercanas a las de Todo parecía perfecto, en los que el sueño aparece dentro de la realidad. Soy muy fan de la literatura sudamericana, del realismo mágico, donde de repente se mezcla la realidad con el mundo interior del personaje. También soy lector de cómics y a nivel de narración y estructura me dejo influenciar mucho por este medio. El cine está ahí pero creo que es muy rico pillar otras expresiones y influenciarte de ellas. A veces encajan bien y a veces no, pero quería probar cosas así.

Hemos podido saber que desarrollaste primero la idea como un corto…

Sí, efectivamente. El tema es que yo quería hacer una serie de cuatro cortos con la idea de juntarlos después y hacer una película, pero no quería meterme en líos de productoras, así que con el dinero que había ahorrado trabajando en publicidad, hice el primer corto. Mi idea era empezar a grabar el segundo cuando recuperara el dinero del primero y así sucesivamente, sin prisa. La suerte que tuve fue que antes siquiera de proyectar el corto, Ibon Cormenzana de Arcadia Motion Pictures, con los que yo había trabajado de montador, lo vio y le gustó mucho. Unos días después, me llamó y me dijo: “Oye, ¿tú quieres hacer un largo con esta idea?”. Y claro que quería, así que intentamos ponernos de acuerdo. Me preguntó cuánto había costado el corto, cuánto tiempo duraba y en cuánto tiempo habíamos rodado y luego, con una sencilla regla de tres, sacó los números de la película. Si habíamos necesitado 6.000 euros y dos días para un corto de quince minutos, él nos daba 30.000 euros para hacer una película de setenta y cinco minutos en dos semanas. Además me explicó que para poder darme el dinero, por cuestiones fiscales, teníamos que rodar antes de final de año (2013). Pensé que era una locura, pero me lo tomé como un reto. El problema era que no tenía escrito el guion de los otros cortos, solo tenía un pequeño argumento, así que me tuve que poner las pilas.

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Los actores de “Todo parecía perfecto”, Andrea Trepat y Jordi Rico

Tuviste que escribir a contrarreloj, entonces. ¿Terminó siendo la escritura del guion un proceso más difícil del esperado debido a las características del proyecto?

Sí, mucho. La idea era empezar a grabar en agosto, pero yo aún no tenía el guion, así que empezamos a buscar localizaciones mientras yo lo terminaba. La idea inicial era seguir el planteamiento de dividir la película en cuatro partes, dos desde el punto del chico y dos desde la chica, como una especie de novela capitular con distintos puntos de vista. Empecé a escribir el largo manteniendo esta estructura, pero luego cambió y se quedó solo en dos partes, aunque finalmente en el montaje se añadieron unos detalles que acabaron difuminando esta estructura.

¿Te dio tiempo a trabajar la historia con escaletas, desarrollo de personajes y demás, o fue imposible debido a los plazos de entrega?

A veces te pasas unos meses haciendo versiones de escaletas, guiones, argumentos, y al final, nada, se queda todo en un cajón. Luego, de repente, la película que sale igual es en la que menos has trabajado. La verdad es que tuve que escribir muy rápido. Escribí la película casi del tirón. No había tiempo para más y con eso fuimos a rodar. Luego, en rodaje, cambiábamos algunas cosas dependiendo de la localización o de lo que aportaran Jordi y Andrea. Podemos decir que respecto al proceso creativo, creábamos mientras avanzábamos.

Y todo esto solo en dos semanas…

Sí, y además teníamos varias localizaciones bastante alejadas entre sí. Por ejemplo, la casa donde grabábamos estaba en un arrozal en el delta del Ebro, que está bastante lejos de Barcelona. Grabamos en Igualada, en Santa Coloma… Es decir, que además la logística y el transporte nos quitaba mucho tiempo. En realidad lo habríamos podido hacer más fácil, pero fuimos bastante preciosistas en este aspecto: teníamos que ir allí porque allí estaba el embarcadero que queríamos, teníamos que rodar a las siete de la tarde y no a otra hora porque la luz era la adecuada… Había ocasiones en las que íbamos a toma única.

Todo parece indicar que fueron unas semanas bastante movidas. ¿Cómo reaccionaron los actores a esta forma de trabajar?

Los actores, igual que el resto del equipo, estaban conmigo. Por la noche estudiábamos las escenas del día siguiente, los actores no tenían tiempo a penas de digerir las escenas. Íbamos “a salto de mata”. Muchas veces nos pasaba que repasábamos el planing del día siguiente y veíamos que teníamos que grabar no quince o veinte planos sino ¡veinte secuencias! Y encima nos habíamos dejado cinco del día anterior. La ayudante de dirección decía que no llegábamos y más de una vez entré en crisis porque no veía la luz.. Menos mal que éramos muy amigos, porque una película así solo se puede hacer con amigos. Lo que hizo posible que al final el proyecto saliera adelante fue que el equipo era una piña y todo el mundo se entregó al máximo.

¿Cuales fueron los factores que más te influyeron a la hora de la selección de actores?

Lo más importante es tener mucha confianza en el equipo. Los elegí a ellos (a Jordi Rico y a Andrea Trepat) además de porque confío en ellos por su talento como actores, es por el trato que tengo con ambos, porque sabía que lo iban a dar todo. Aunque los metiera a dormir en literas, con mosquitos o aunque estuviésemos catorce horas de rodaje, sabía que ellos no me iban a fallar porque estaban a muerte con el proyecto.

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Por todo lo que cuentas, podemos afirmar que tu primer largometraje ha sido una experiencia bastante intensa…

Efectivamente, sí. Ha sido una experiencia muy atrevida, pero bueno, yo me lo tomaba como una oportunidad de hacer un largo, una oportunidad que no podía dejar escapar. El proceso fue muy especial, muy intenso… y muy raro.

Sin embargo, al final la película fue seleccionada en la sección Zonazine del Festival, ¿qué ha supuesto esto para el futuro del proyecto?

Estar seleccionados en Málaga ha sido clave, porque estábamos esperándolo. Desde la productora tenían el deseo de venir aquí, era la baza principal. Málaga es un escaparate genial porque te ve mucha gente de la industria, y esto te puede servir de lanzadera. En cuanto a Zonazine, se puede decir que es la sección ideal para esta película. La Sección Oficial es diferente, es otra liga, pero en Zonazine hay muchas películas del corte de la nuestra. Es nuestro estilo y el otras como por ejemplo La Cueva de Alfredo Montero, hecha con mucha ilusión, muchas ganas, y que tiene una apuesta muy importante de autoría. A partir de aquí, ya está. Ojalá vengan premios, pero con estar aquí ya estamos satisfechos. Nos lo hemos  tomado como una pequeña recompensa y además nos lo hemos pasado muy bien. Lo importante es que la película está terminada y la gente la ha podido ver.

Y tras Zonazine, ¿cuál es el siguiente paso de Todo parecía perfecto?

Lo siguiente es el festival D’A, el festival de cine de autor de Barcelona. Es un festival muy chulo que está pensado para la gente a la que le interesa este tipo de cine. Allí se realizan coloquios y otras actividades dirigidas a compartir experiencias e intercambiar opiniones. Ése es el tipo de festival en el que realmente pensábamos que iba a encajar nuestra película. Aquí es más la filosofía del show business, aunque es verdad que Zonazine apuesta por otras vías y creo que tiene mucho sentido que nuestra película esté aquí. El siguiente paso es organizar con la productora algunos pases especiales, porque no tendría mucho sentido intentar una distribución comercial al uso. Nos interesa hacer pases especiales con coloquios o quizá con música en directo o algo que atraiga a la gente a la que le pueda interesar.

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