HABLANDO DE “321 DÍAS EN MICHIGAN” CON ISA SÁNCHEZ

Texto y fotos por Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant

Isa Sánchez es la coguionista de 321 días en Michigan, largometraje seleccionado en la Sección Oficial del Festival de Málaga, y que cuenta con la particularidad de ser una producción en la que casi el cien por cien del equipo, incluyendo al director y coguionista Enrique García  y al reparto, es de la propia ciudad de Málaga.

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Isa Sánchez

321 días en Michigan cuenta la historia de Antonio, un joven ejecutivo que es condenado por fraude fiscal y delitos financieros. Para que su entorno no se entere de que va a ingresar en la cárcel, decide contar que se va a Michigan a cursar un MBA.

“La idea era que el espectador viera al protagonista como una persona normal, como tú y como yo, que de repente tenía que entrar en la cárcel. Buscamos que el espectador se sintiera cercano al protagonista y se identificara con él”, empezó a explicar Isa Sánchez cuando le preguntamos acerca de la elección del protagonista, que a pesar de pertenecer a un gremio tan odiado actualmente por la sociedad, logra conectar con el público. Discutimos esto y ella puntualiza: “El público se posiciona junto a él porque, en contraposición con los otros internos, es el más cercano a la realidad del espectador”.

Enrique García, el director, ya había visitado la cárcel algunas veces para impartir unos cursos de cine a los internos. De estos cursos salió una idea para un cortometraje titulado Tres razones, que compartía actores y protagonistas con la película. Isa Sánchez se incorporó al proyecto después de que el director, Enrique García, ya tuviera una primera versión del guion. “Una vez me incorporé yo, decidimos empezar de cero pero sin perder la esencia. Manteniendo la base de los personajes y el espíritu de la historia, empezamos a desarrollar las posibles tramas y en paralelo iniciamos el proceso de documentación”.

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Isa Sánchez con Chico García, protagonista de “321 días en Michigan”

Una de las primeras decisiones que se tomaron fue la de mantener la cámara dentro de la cárcel, es decir, que el espectador tuviera la misma información que los internos. Isa nos contó que ésta fue la única propuesta que contemplaron: “Para que el espectador se metiera en la película, debíamos hacer que se sintiera como un recluso más”. No es que todo ocurra dentro de la cárcel, sino que lo que ocurre fuera, está en off. De esta forma, solo nos enteramos de lo que les pasa a los familiares y amigos de los reclusos cuando alguien va a visitarlos, por lo que tenemos la sensación de asistir a una realidad cuarteada, sin posibilidad de saber realmente qué ocurre más allá del muro de la cárcel. Precisamente esto es lo que buscaba el equipo de 321 días en Michigan.

Otra de las decisiones que tomó el equipo fue la de abordar el tema y la historia con naturalidad y cercanía. “Sabíamos que queríamos un drama carcelario alejado de la épica. Las experiencias de Enrique García respecto al género venían marcadas por la realidad, no por otras películas. Él había visitado muchas veces la cárcel y tenía una opinión que no era la que nos suelen mostrar en las películas. En este sentido, nuestro referente era la realidad que vivimos, no otras películas del género”, aseguró. De hecho, la guionista malagueña nos explicó que la primera aproximación se hizo casi desde el documental, mediante entrevistas tanto a los reclusos como a los funcionarios, quienes ayudaron especialmente en la parte de verosimilitud, aportando datos sobre el funcionamiento de una cárcel: “Disfruté mucho del proceso de documentación. Todo el mundo está dispuesto a contarte su película, su vida. Si prestas atención y eres respetuoso, la gente se abre”.

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Relacionado con la documentación que realizó, Isa nos contó qué fue lo que más le impactó: “Lo que más me impresionó fue la rutina de las puertas. Hasta que no se cierra una, no se abre la siguiente. Ahí fue cuando realmente tuve la sensación de encierro. Esa era la sensación que queríamos transmitir”.

En la actualidad, Isa Sánchez combina sus trabajos personales con la docencia en la ECAM, donde imparte clases de guion en el primer curso. “A mis alumnos les exijo mucho, porque considero que, al ser estudios superiores, el que está ahí es porque quiere, por lo que yo les pido que den el máximo de ellos mismos”, aseguró. En cuanto a los consejos que da a sus alumnos se pueden resumir en pensar mucho antes de escribir y confiar en las reescrituras.

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Al terminar la entrevista nos encontramos con Daniel Castro, que este año es jurado de la sección Zonazine del Festival

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