ENTREVISTA A LUIS MORENO

Entrevista y fotos por Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant

En el pasado Festival de Málaga se estrenó “Purgatorio”, la cinta de terror psicológico dirigida por Pau Teixidor y protagonizada por Oona Chaplin. Producido por Apaches y Atresmedia, este proyecto tiene un halo especial, pues nace a raíz del concurso de guiones de Cine365, una maravillosa e ilusionante iniciativa. Para saber más sobre la gestación de este proyecto hablamos con Luis Moreno, su guionista, después del estreno en la Sección Oficial del Festival de Málaga. Luis es un guionista de dilatada trayectoria en televisión que, gracias a este concurso, ha visto cómo se materializaba su primer proyecto de largometraje. 

Además, también aprovechamos para hablar con el productor de la película, Enrique López Lavigne, sobre este novedoso modelo de producción entre otros asuntos que podréis leer a lo largo de esta semana, en el que será el cierre del paso de Bloguionistas por el Festival de Málaga. 

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El guionista de “Purgatorio”, Luis Moreno

Purgatorio se ha materializado gracias al concurso de guiones de Cine365, en la que ha sido su primera edición. ¿Cuándo empezaste con el proyecto?

Escribí una primera versión hace tres años, para el concurso, que pienso que es una iniciativa muy valiente y muy atrevida. No todos los días se hace algo así, donde alguien dice “vamos a hacer un concurso al que se puede presentar cualquier guionista, donde vamos a escoger un guion y lo juntaremos con el director de un corto multipremiado”. Y encima luego se mete gente como Enrique López Lavigne, Jesús Ulled y Sergio G. Sánchez para hacer crecer el proyecto. En cierta medida es un modelo muy americano, nunca lo había visto aquí. Han sido muy valientes en ese aspecto y en ese sentido no puedo estar más agradecido. Además, otro premio es que esto va a tener continuidad, va a haber una segunda edición donde otros guionistas podrán presentar sus guiones y donde se escogerá a otro director. Esto para mí era muy importante, porque imagínate que esto no funciona y, ya no es solo la hostia que te pegas tú como guionista, sino la responsabilidad que supone. Que en España un guionista pueda escribir un guion, lo pueda mandar y que alguien le diga que le gusta y ponga un director al frente es increíble.

Este película supone tu debut como guionista de cine pero, ¿es tu primer guión? ¿Cómo nació la historia?

Este es mi primer guion cinematográfico en producirse, pero llevo ya varios escritos. Llevaba ya unos años con esta historia, juntando cositas. Entonces me quedé en paro y fue cuando escribí una primera versión en mes y medio. Así, sin escaleta, porque sabía que cuando me saliese otro trabajo tendría que cogerlo. Lo envié al concurso y parece que gustó. Ahí fue cuando se metieron en el proyecto Pau Teixidor, Enrique López Lavigne y Sergio G. Sánchez y el guion fue cogiendo una profundidad que no tenía, ha evolucionado muchísimo. Al principio era mucho más de género, más de terror puro, pero le faltaba esa profundidad que ahora sí tiene. Gracias al trabajo conjunto ahora impera más lo psicológico y lo metafórico, ha ganado en sutileza mientras que antes la historia era más parecida a un juego del perro y el gato.

Cuéntanos cómo fue ese trabajo colectivo tanto con el director, Pau Teixidor, como con Enrique López Lavigne y Sergio G. Sánchez.

Tras ganar el concurso empezaron las reuniones en la productora, y ahí fue donde conocí a Pau. Ahí fue cuando empezamos a trabajar sobre la primera versión, diciendo cosas que él pensaba que podían hacer evolucionar la historia. Hay cosas que le compré y otras que no. Afortunadamente, en ese sentido ha habido enfrentamiento entre Pau y yo, porque si no, hubiese sido mala señal; si él me llega a decir a todo que sí, y yo a él también, el proyecto no hubiese crecido. Enrique en este aspecto también ha ayudado mucho, porque es un productor muy creativo, que ha visto todo el cine posible y siempre daba consejos que nos ayudaban tipo: “Mira, no, esto ya lo he visto” o “Vamos mejor por ahí, que esta imagen me gusta”. Por ejemplo, me dijo algo que me hizo pensar mucho, que fue que había que españolizar la película. A él la primera versión le encantaba, creía que el suspense estaba bien, la estructura también, pero faltaba ese alma y esa sensación de ser más española que creo que al final se ha conseguido.

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¿Y cuál ha sido el papel de Sergio G. Sánchez en el proyecto?

Ha sido el perfecto script doctor. Lo que hacía Sergio era más importante que el hecho de escribir un diálogo o una acción; lo que él hacía era guiar en el propio proceso de escritura: que si mejor tirábamos por aquí, o mejor meter algo antes para ganar más suspense, haciéndote ver dónde podría haber un problema en el futuro si se seguía por un camino concreto, potenciar aspectos positivos… Y cuando hay alguien que desde la experiencia y que desde fuera canaliza la información de esa manera el trabajo es mucho más fluido, porque te hace ver tu propio guion con otros ojos

Dices que escribiste la primer versión del tirón, en apenas mes y medio y sin escaleta. ¿Cuáles son tus hábitos a la hora de escribir?

Soy de los guionistas madrugadores, no de los trasnochadores. Me levanto a las seis y media y me pongo a escribir. Me gusta hacerlo en silencio sin música ni otros sonidos que me distraigan. Sobre todo, necesito silencio para concentrarme. Estoy una o dos horas pensando y tomando notas a boli y luego escribo del tirón. Cuando escribo, yo vivo la película. Por eso, como te decía, muchas veces tiene que venir alguien a aconsejarte desde fuera, para darte otro punto de vista.

En un género como el terror es muy importante la puesta en escena, la música, el montaje… Estos son factores técnicos que van más allá de la escritura. ¿Cómo se puede influir en estos factores desde el guion?

Considero que no se deben dar indicaciones directas ni de música ni de montaje ni de efectos, pero sí es importante sugerir desde el guion. Por ejemplo, el punto y aparte para mí es esencial para estructurar la acción. Cuando veo mazacotes de texto, pienso que eso puede ser un relato o un ensayo pero no puede ser un guion. El punto y aparte te indica el ritmo de la acción. Es lo que te permite dirigir al lector/espectador. Por eso, saber leer guiones es esencial a la hora de valorarlos. Hay mucha gente que lee los guiones como si fueran relatos. Los lee de seguido y no; para entender un guion se deben respetar las pausas y se debe invertir tiempo en visualizar. Ahí es donde se distinguen los lectores profesionales de los que no lo son.

Eres un guionista con una extensísima y variada carrera en televisión. Ahora que has trabajado en el cine y puedes comparar ambos medios, ¿Con qué te quedarías de cada uno respecto a la forma de escribir?

Un guion de cine siempre es mucho más personal, porque cuando estás escribiendo un guion de serie, además de estar trabajando junto a otros compañeros, tienes que pasar muchos filtros como el de los productores ejecutivos, el de los lectores de la cadena, el de los productores de la cadena… En ese sentido la única experiencia que he tenido yo en cine, que ha sido ésta, el único filtro que yo tenía que pasar  no era un filtro como tal, sino que la relación tanto con Enrique, como con Pau, Sergio, o Jesús, se basaba en el diálogo, los consejos y las sugerencias. En mi caso, aunque he disfrutado mucho trabajando en equipo en algunas series, prefiero la autonomía de escribir solo.

Y en cuanto a los plazos, ¿te ha costado adaptarte al ritmo pausado –en comparación con el de la televisión– del cine? ¿Ha llegado algún momento en el que te hayas desmoralizado?

Para mí, desmoralizarme está prohibido. Cuando estoy en horas bajas intento hacer tabula rasa y ponerme a escribir. Todos tenemos frustraciones y cuando trabajas en un área tan creativa como el guion, o te creces o te hundes, y no te puedes permitir hundirte, así que tienes que ponerte a escribir y dar lo mejor de ti. En este aspecto creo que ayuda mucho hacerse una tabla de trabajo y ponerse objetivos a corto plazo como “hoy tengo que escribir diez páginas” o “hasta que no resuelva esta secuencia no me levanto”. Estos pequeños objetivos son los que te alejan de la frustración y del agobio de pensar que no puedes escribir. El trabajo es lo que te da la vida.

Compaginas el trabajo en la televisión con tus proyectos personales. Además de Purgatorio, ¿qué otras cosas has escrito?

Sí, siempre procuro tener algún material propio entre manos que compagino con mi trabajo en televisión. En realidad eso es lo que me da la vida. Si te gusta escribir, creo que es la manera más natural de hacerlo. En cuanto a proyectos, ahora tengo una idea en la cabeza muy parecida a Purgatorio, en cuanto a sugestión y en cuanto a género y también tengo un guion en primera versión de una comedia dramática que se basa en la idea de qué pasa cuando una persona mala se enamora. Estamos acostumbrados a que las personas buenas se enamoren, pero me interesaba contar qué pasa cuando una mala lo hace.

¿Crees que a raíz de Purgatorio estos proyectos personales pueden tener un poco más de impulso?

No lo sé, eso no depende de mí, pero yo soy optimista por naturaleza. Si no estoy haciendo una película, estaré haciendo otra cosa, pero no estaré parado. Además del trabajo, que tengo que mantener porque tengo una familia, el poco tiempo que tengo libre lo invierto en escribir mis cosas. Si no fuera así, me volvería loco.

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