FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 14

30 junio, 2014

Continuamos con la serie de artículos escritos por los alumnos del Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca, donde varios de los autores de este blog colaboramos como profesores.

PREPÁRATE PARA SER GUIONISTA

Por Susana Cámara y Sara Riesco

Tras realizar una encuesta en profundidad* sobre lo que es ser estudiante de este máster hemos llegado a una serie de conclusiones que expondremos a continuación. Hemos preguntado a abuelas, padres, hermanos, primos y amigos de esos que estudian medicina. Hemos ordenado, clasificado y archivado por orden alfabético la información resultante y lo cierto es que no nos ha servido de mucho, pero como somos guionistas nos lo hemos inventado un poco. Y ya de paso aprovechamos para contaros qué está siendo para nosotros este año en el Máster de Guión de Ficción para Cine y Televisión.

1. LO QUE PIENSAN NUESTROS PADRES QUE ES SER GUIONISTA:

Vamos a ver. Eres estudiante, quizás veinteañero, te quieres dedicar a escribir, de pronto te vas a ver viviendo en una de las ciudades con más fiesta de la geografía española, quizás sea la primera vez que vives solo… ¿Acaso piensas que tus padres se creen que vas a estar escribiendo teorías sobre Schopenhauer las 24 horas del día?

1. Decírselo a tus padres

2. LO QUE PIENSAN TUS AMIGOS QUE ES SER GUIONISTA:

De pronto tus amigos sólo te van a ver como un recomendador de películas profesional. Oye, que no sé que ver esta noche… Recomiéndame algo. Pero claro, que no se te ocurra mencionarles a Kaurismaki, que eres un cultureta, que yo quiero algo fácil. Fácil. Sí, fácil… de esas para no pensar. Entonces tú, que tienes la cabeza a centímetros de la pared porque estás a punto de darte cabezazos, de pronto, te paras y decides que “El Séptimo Sello” es la mejor recomendación para que tu amigo, ingeniero de minas, disfrute de un sábado por la noche con su pareja. Lo cual no les ayuda, precisamente, a comprender por qué quieres ser estudiante de guión.

Y eso cuando no tienes la típica conversación…

El médico: Buf, mañana tengo examen de fitopatología.

El ingeniero: Pues yo ayer tuve un examen de 6 horas y estoy…

: Yo estoy escribiendo un largometraje y no sé por dónde agarrar el segundo acto.

Asúmelo… Las miradas de desdén VAN A ESTAR AHÍ.

2. Desdén

 

3. LO QUE TU ABUELA PIENSA CUANDO LE DICES QUÉ QUIERES SER “DE MAYOR”:

3. Abuela

 

4. LO QUE TUS PRIMOS PEQUEÑOS PIENSAN:

De pronto las comidas familiares dejan de ser un drama para ti. Tus primos y hermanos pequeños escuchan con la boca abierta lo que haces en clase, todos los coleguitas de preescolar de tu primo Antoñito conocen de tu existencia porque VAS A TRABAJAR EN LA TELE.

4. El gancho

 

5. LO QUE REALMENTE ES SER ESTUDIANTE DE ESTE MÁSTER:

Y aquí viene el problema. Por la corta experiencia que tenemos podemos decir que ser guionista puede ser lo más divertido del mundo, pero antes de acosar con correos, guiones y llamadas al director del Máster de Guión, os queremos invitar a esperarle a la puerta de su casa cada tarde con una pancarta que indique “acéptame, queremos entrar”.

Es broma, no lo hagáis, podría traeros ciertos problemas legales.

5. Es broma, no

Pero meditad bien vuestra decisión.

Porque igual que un electricista no sólo cambia bombillas.

Un médico no sólo hace recetas.

Y un informático no sólo formatea ordenadores.

Un guionista no se pasa el día escribiendo lo primero que se le viene a la cabeza.

Tenemos muy claro que con nuestra corta experiencia en este mundo, no sabríamos decir con total exactitud qué ES ser guionista, pero quizás os podamos ayudar diciendo lo que hemos descubierto: algunas cosas que NO SON. Cosas que este máster te enseña desde el minuto uno.

Aprendes que ser guionista no es sólo leer manuales:

Leerlos ayuda, está claro, pero dedicar tu vida a los manuales no te va a otorgar la clave para el guión perfecto. Ni siquiera estamos seguras de que eso exista. Lo que sí sabemos es que muchos de los ponentes de este máster te van a mostrar sus propios trucos para hacer de tu historia un producto interesante y con criterio.

Aprendes que ser guionista no es escribir algo y ya:

Por la palestra del máster van a pasar grandes profesionales del guión, productores, analistas… y cada uno te va a dar su propia visión personal de la profesión. Pero si hay algo en lo que todos ellos van a coincidir es en que escribir es reescribir. La frase, que vas a tener hasta en la sopa desde el minuto uno del máster, es cierta como que el agua moja. Y aquí se reescribe. Y mucho.

Si viene la inspiración, que me pille trabajando. Pablo Picasso.

Aprendes que ser guionista no es contar tu vida:

Es inevitable que tus personajes terminen teniendo algo tuyo, personal. Es inevitable hasta el punto que te van a perseguir una vez dejes de escribir y decidas tomarte el colacao de media tarde, irte de cervezas o visitar a tu abuela la de Cuenca. Pero esto no quiere decir que tus personajes tengan que ser tú. Taller tras taller, trabajo tras trabajo,  a la fuerza, terminas aprendiendo a despegarte de todos tus guiones sin dejarlos marchar, a convivir con ellos y, sobre todo, a escribir con la distancia suficiente como para poder decir que son tu creación. No tú.

Aprendes que convertirte en guionista no significa que todo lo que escribas vaya a ser la hostia:

De hecho no. No vas a escribir “Ciudadano Kane”, al menos a la primera de cambio. Los talleres que se imparten son intensivos, duros y te harán trabajar; recibirás críticas, muchas críticas, prepárate para eso. Pero serán críticas siempre enfocadas a ayudarte a dar una vuelta de tuerca más a lo que quizás considerabas que era un guión perfecto. Y, tras un año, habrás sacado adelante trabajos de los que podrás estar orgulloso. En definitiva, saldrás de aquí cargando con muchas de las herramientas necesarias para conseguir escribir una buena historia.

Aprendes que ser guionista no es vivir en una buhardilla rodeado de gatos, alcohol y tabaco:

Quizás sí, cada uno es un mundo, pero digamos que no es la tónica general. El primer día de clase nos lo advirtieron; nos avisaron de que mirásemos alrededor y que asumiésemos que esas 23 personas que nos rodeaban se iban a convertir en nuestra segunda familia. Y como en toda familia hay gente con la que te llevas mejor o peor, con las que discutes más o menos… Pero trabajo tras trabajo, terminas sacando adelante historias que nunca hubieras escrito en la soledad de tu buhardilla y aprendes a asumir que tu idea no siempre es la mejor. Seréis 24 personas con ganas de aprender y dispuestas a comerse el mundo; serán inevitables las discusiones, muchos tendréis puntos de vista completamente opuestos a los del compañero de al lado… Pero nunca hay que olvidar que si habéis llegado a este máster es porque os une un interés común. Y eso se nota, especialmente a la hora de trabajar: todas estas discusiones no sirven sino para enriquecer los guiones y la forma de pensar de los 24 compañeros que formamos parte de la clase.

Por último, nos gustaría tranquilizar a esos padres que nombrábamos al principio. Obviamente no nos pasamos el día teniendo tertulias acerca de Schopenhauer, pero hacer el Máster de Guión de Ficción para Cine y Televisión no es simplemente alargar un año más tu grado universitario: hay que trabajar. Y a ti, posible futuro alumno… Si estás pensando en dedicarte a una profesión dura has de asumir que es posible que tardes bastante tiempo en ver en una pantalla alguno de tus escritos, que tu tiempo libre va a verse invadido por guiones y personajes y que tu casa va a convertirse en tu oficina de aquí en adelante. Pero todo esto merece la pena si lo combinas con un buen ambiente, con un año de aprendizaje continuo y con una dinámica de trabajo que nada tiene que ver con lo que ha sido tu vida universitaria hasta el momento. Y lo más importante, saldrás de este máster cargando a tus espaldas con un dossier de trabajos tutorizados por gente implicada en su trabajo y una experiencia (personal y profesional) muy difícil de encontrar fuera de estas paredes.

* Es mentira

 

 


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 13

23 junio, 2014

Continuamos con la serie de artículos escritos por los alumnos del Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca, donde varios de los autores de este blog colaboramos como profesores.

KRYPTONIZADOS

por Jennifer Marcos y Paula Segura

Desde Krypton, 24 guionistas son enviados en una cápsula a través del espacio al Máster de Guión de la UPSA. Gracias a los valores de sus padres adoptivos: David Muñoz, Pablo Remón y Sergio Barrejón, los jóvenes guionistas comienzan a desarrollar poderes sobrehumanos. Esos poderes les exigen grandes responsabilidades además de representar una esperanza para el mundo del guión. Pero tener estos superpoderes no implica ser los mejores y menos saber manejarlos todavía. Esto es sólo el principio de su aventura. Estos guionistas se enfrentan a desmesurados conflictos provocados por diferentes villanos aunque lo que desconocen es que en muchos momentos los villanos serán ellos mismos. Exceso de confianza, miedos e inseguridades son algunos de los más temidos.

A lo largo de cinco meses estos guionistas han sido supervisados por sus padres adoptivos en diferentes procesos de creación tanto de largometraje, como de cortometraje y escenas. Todo ello bajo presión, que solo así se consigue sacar lo mejor de cada alumno… o no. Eso lo sabrá cada uno.

1) El primer superhéroe fue David Muñoz:

El primer día parecía que íbamos a entrar en un campo de entrenamiento a las órdenes del Sargento Muñoz. Los síntomas de los aspirantes a guionistas eran claros: sudores fríos, nervios, palidez y bailes intestinales. Todo apuntaba que se trataba de una amenaza. Había más tensión que en el bautizo de un Gremlin. Nos aseguraron que íbamos a llorar con él pero lo que no matizaron es que iba a ser de la risa. La experiencia con David Muñoz ha sido intensa, nos ha marcado en todos los sentidos porque en ningún momento ha dejado su lado más profesional pero tampoco ha evitado el más humano. Ha sido muy importante contar con un profesional como él que te apoye y con el que ir cogido de la mano durante todo el taller.

El proceso de creación de largometraje ha sido duro, hubo momentos de bajón, de impotencia, estancamiento, de no poder más —así se lo hicimos saber a David por activa y por pasiva— pero entonces aparecía David Muñoz clamando al cielo mientras decía: “aparece un letrero con luces de neón, envuelto en llamas, que dice: bienvenidos al maravilloso mundo del guionista. Eso es así.” Y sí, es así, no hay razón para desanimarse, esto va a ser nuestro día a día si nos dedicamos a ello, de lo único que nos va a servir la desmotivación es para entrar en modo bloqueo mental y, la verdad, tenemos mucho que perder con esta actitud. Después de mil sinopsis y diez mil escaletas —bueno igual fueron 99.999— entendimos el poder de la reescritura y que, aun así, quedaba y sigue quedando mucho por hacer.

Con él hemos vivido una experiencia muy cercana a la muerte a la industria. ¿Nos tropezaremos con alguien como David ahí fuera? Es poco probable, a no ser que para entonces exista algún sistema de clonación. Con David Muñoz hemos podido comprobar a través de sus experiencias y su visión cercana, sincera y divertida qué es lo que nos vamos a encontrar ahí fuera.

Eso sí, en el taller de David hay que tener sentido del humor y capacidad de autocrítica para no venirse abajo. Al principio cuesta, como todo, pero el Sargento Muñoz nos ha hecho más fuertes y nos ha permitido disfrutar (más que sufrir) de todo el proceso.

2) Poco después llegó el segundo superhéroe: Pablo Remón, el hermano gemelo de Leiva… ¿o le tenía un aire a Steve Carell? Abriríamos una votación pero no creo que nos genere muchos ingresos.

Pablo Remón es el superhéroe cercano y profesional, siempre sincero con nuestros trabajos detectando qué pata de la mesa cojeaba. Cada vez que terminaba  su taller salíamos con una sonrisa y con la sensación de regresar a casa con la mochila llena, habiendo aprendido algo nuevo y sobre todo valioso. Después de su taller ninguna conversación que surge a nuestro alrededor es en balde. Todo es susceptible de ser convertido en una escena, y no hablemos ya del subtexto, que tantas pasiones ha levantado.

Cabe destacar su ímpetu y facilidad para crear un excelente ambiente de trabajo durante las clases. Toda idea que salía de nosotros, aunque nos pareciera una chorrada, siempre terminaba siendo algo útil. Es una manera de sentirse partícipe de cualquiera de los trabajos de nuestros compañeros. Un guionista y superhéroe también necesita saber trabajar en equipo, ya que en cualquier momento lo puede necesitar.

Nos ha aportado grandes beneficios, como el Actimel, sólo que éstos han sido de verdad. No sólo han sido académicos sino también profesionales a largo plazo, dándonos consejos sobre qué nos espera fuera y como empezar a dar los primeros pasos al terminar el máster.

3) El último superhéroe pero no menos importante fue Sergio Barrejón:

Quien nos iba a decir que un hombre que ha escrito un libro titulado Ese brillo en tus ojos podría ponernos en la primera clase, nada más empezar el taller, un cortometraje en el que alguien se clavaba una jeringuilla en el ojo. Fue el primer momento en el que supimos que sería un hombre de contrastes que nos ayudaría a espabilar y a no dejar que nos durmiésemos en los laureles.

Un hombre duro de pelar pero a su vez efectivo: una pieza fundamental que equilibra la balanza para que el resultado sea perfecto. En todo momento nos ha acercado una visión realista del mundo profesional sin dejar a su vez de animarnos para continuar nuestro propio camino. Sergio nos ha enseñado a valorar nuestro trabajo, como también hacía él, y a creer en nuestras ideas porque, allá fuera, en la selva del mundo audiovisual, nadie creerá en ellas si no lo hacemos nosotros primero. Nadie nos va a regalar nada, nuestro trabajo es nuestra carta de presentación, sin él de poco nos servirán los contactos.

Vivimos en una montaña rusa emocional constante y Sergio Barrejón nos advirtió de que debíamos ser conscientes de ello.

4) También a lo largo de estos cinco meses el Máster de Guión nos ha acercado a los diferentes y mejores expertos en el mundo del guión y la dirección,  para nuestra sorpresa la mayoría de ellos con un claro nexo en común: José Coronado. Seguimos con la esperanza de que se presente en alguna sesión… tampoco es que le pidamos un beso apasionado.

Coronado

Desde Rodrigo Cortés, Enrique Urbizu, Paco Cabezas hasta Fernando Franco, Ivan Escobar, Jorge Guerricaechevarría, Hatem Khraiche u Oriol Paulo (¡qué pelazo!) nos han enseñado que nadie sabe nada (si no que le pregunten a Rodrigo Cortés) y que todo es posible… o no.

Todos ellos nos han aportado su propia visión del mundo del guión y la dirección a través de diversas perspectivas, todas ellas como el Avecrem: enriquecedoras. La experiencia ha sido como hacer una comida en un puchero: ellos nos daban la pastilla pero los que teníamos que poner nuestra propia receta y esencia personal éramos nosotros mismos.

5) No queríamos pasar por Bloguionistas sin hacer una mención especial a la sesión de Carlos Molinero. Nunca una baraja de cartas dio tanto juego a tantos niveles. Y no, no estamos hablando de timbas ilegales. Fue una sesión en la que trabajamos under preasure con diferentes técnicas que nos iba aportando Carlos. Supuso una inyección de adrenalina que nos animó a creer en nuestra pequeña bestia que, aunque era fea y deforme, y todo el mundo la juzgara, tenía valor y sentido dentro de esa dinámica.

En conclusión, el contacto con estos profesionales nos ha servido para darnos cuenta de la importancia de la reescritura, la sensatez, el sentido común y la paciencia a la hora decrear una historia. También hemos aprendido a no rendirnos a la primera y saber que esto es una carrera de fondo, a luchar por nuestras ideas y creer en ellas. Han sido cinco meses de trabajo y esfuerzo por su parte y queríamos agradecérselo a todos los que han pasado por el máster —sin importar la duración de sus sesiones— tanto por su paciencia, comprensión y sabiduría. Sin ellos no hubiésemos llegado donde estamos ahora.

No sabemos cómo acabará nuestra particular historia, quién llegará a desarrollar y a dominar ese superpoder del todo y quién no. Quién acabará protegiendo a la “ciudad” en las sombras haciendo pequeñas acciones y quién fardará de todo el kit del superhéroe. Pero lo que sí sabemos es que hemos sido formados por los mejores al igual que también sabemos es que nos llevamos lo mejor de todos y cada uno de ellos, que nuestros padres adoptivos y sus aliados nos han dado todas las herramientas que estaban a su alcance para crear las historias. Y que, por último, ahora sólo depende de nosotros y de cómo las utilicemos para vencer al continuo fracaso que nos acechará.


FIRMAS INVITADAS: CÓMO SER GUIONISTA… JUNIOR (Y NO DARTE A LA BEBIDA EN EL INTENTO)

19 junio, 2014

Por Alba Lucío

Alba Lucío estudió el Máster de Guión de la Universidad Carlos III y ALMA y comenzó como becaria en el Departamento de Contenidos de la productora Hill Valley. Actualmente afronta su primer trabajo como guionista junior en la serie ‘Chiringuito de Pepe’, de 100 Balas y Telecinco. Seriéfila, cinéfila, gamer, miope y otras cosas frikis. 

El pasado mes de septiembre me incorporé a la serie Chiringuito de Pepe como guionista junior. Mi primer trabajo en una serie. Todo un reto y una maravillosa experiencia a la que he sobrevivido sin canas. El puesto de guionista junior puede parecer sencillo y agradecido, pero también es una tarea estresante y exigente. Sólo tenéis que recordar vuestro primer día de trabajo, o vuestra primera cita: quieres que todo salga bien, que todo sea perfecto, que la otra persona quede prendada de ti… Mucho está en juego.

Para compartir mi experiencia y animar a aquellos que, como yo, intentan entrar en esta industria tan compleja, he decidido enumerar diez consejos para sobrevivir a esa “primera vez” en el mundo del guión (y no gastarte tu primer sueldo en psicólogos):

1. Absorbe como una esponja (o como una Campurriana): Aunque los libros y las escuelas o másteres de guión nos enseñan lo básico para dedicarnos a esta profesión, son las personas con las que trabajamos cada día las que más pueden enseñarnos. Cada consejo que nos dan (lo pidamos o no) y cada decisión que toman (acertada o errónea), es una pequeña lección. Esto no quiere decir que tengamos que hacer siempre lo que digan nuestros compañeros o superiores, pero es interesante escucharles y tomar nota de sus experiencias. Al fin y al cabo, ellos llevan muchos años dedicándose a esto, y “han visto cosas que nosotros no creeríamos”. Y cuando digo ellos no me refiero sólo a los guionistas. Me refiero a aprender también de cualquier persona implicada en la producción: actores, productores, productores ejecutivos, directores… Hasta de la señora de la limpieza, si me apuras.

2. Contágiate de lo bueno, no de lo malo: Una sala de guionistas es un pequeño ecosistema en el que se crea un ambiente muy frágil, un microclima que pasa de un día soleado a un ciclón en medio segundo. Trabajamos muchas horas, y a veces con un alto nivel de estrés y tensión. Es muy fácil que el estado de ánimo de una persona pueda contagiar al resto, o que una circunstancia adversa en la producción pueda dinamitar el grupo entero. Es normal que aquellos que llevan muchos años en la industria se sientan a veces cansados o frustrados. Son pequeños momentos de bajón que nosotros, los juniors, no debemos alimentar. Los que empezamos tenemos que contagiarnos de la ilusión y las cosas buenas de los demás, y no de sus posibles frustraciones o miedos. Es como si tuviéramos que ponernos un escudo para no contaminarnos de los vicios o derrotas de los demás.

3. Sé flexible como una caña de bambú (o como un chicle bubalú): A todos nos gustaría poder elegir nuestros proyectos, compañeros o lugar de trabajo. Pero eso casi nunca es así. Lo rápido que te adaptes a un proyecto o equipo es una de las claves para trabajar en televisión. Puedes ser más o menos hábil, o más o menos gracioso (si trabajas en comedia), pero si eres capaz de dejar a un lado tus ideas preconcebidas (ésas que traías del máster y de tu casa, sobre lo que imaginabas que sería trabajar como guionista), tendrás más futuro en esto. Esto no significa que si las condiciones de trabajo no te parecen favorables no lo digas. Nadie debería sentirse incómodo trabajando, o trabajar en un proyecto que no le guste. Pero es que este trabajo no es tan glamuroso como todos habíamos imaginado, y eso hay que saber llevarlo. En algún momento todos creíamos que tendríamos un sueldo elevado, un horario maravilloso y doce mil seguidores en Twitter. La realidad es que acabarás trabajando en un polígono (y si no tienes coche vete sacando el abono transportes, que te va a hacer falta).

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El día en que te comunican que te aceptan en la serie

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Más tarde, cuando descubres que vas a trabajar en un polígono

4. No intentes abarcar más de lo que te corresponde: Hacia mitad de este proyecto, cual punto de giro del segundo acto, tuve un bajón. Llevaba ya unos cuatro meses trabajando y poco a poco me sentía más segura y cómoda en el equipo. Sentía que mi opinión era escuchada y valorada, pero me vine un poco arriba y uno de mis compañeros me dio una charla que nunca dejaré de agradecerle, a pesar de lo difícil que fue afrontarla. Me di cuenta de que estaba intentando trabajar al mismo nivel que mis compañeros, intentando abarcar más de lo que me correspondía. Me sugirieron que me relajase, que disfrutase más de la experiencia, que siguiese aprendiendo, aportando y dando lo mejor de mí, pero sin olvidar cuál era mi lugar. Me pudieron las ganas de impresionar. A partir de ese momento, decidí dejarme llevar, mostrar mi opinión, esforzarme, pero sabiendo que la última palabra no iba a ser la mía. Y a partir de entonces el viaje mejoró notablemente.

5. Da lo mejor de ti mismo, pero sin frustrarte: Creo que la frustración es uno de los sentimientos contra los que más debe luchar un guionista a lo largo de toda su carrera. Cuando empiezas, la exigencia y el deseo de demostrar que vales puede jugarte una mala pasada, y también provocarte una sensación de fracaso errónea. Está muy bien esforzarse al máximo, pero nunca hay que perder de vista que estamos aprendiendo, y que tendremos que tropezarnos ochocientas veces en el camino para ello. La mayoría de las veces estoy segura de que nos importan más nuestros errores a nosotros mismos que a los demás. Esa escena que, seamos francos, no tenía ni pies ni cabeza. Ese chiste que sólo entendías tú. Esa trama que no terminaste de saber desarrollar. Es completamente normal sentirse perdido en algún momento del proceso. Y en lugar de flagelarse, lo más saludable es admitirlo y tomárselo con naturalidad y humor. Si trabajas con buenas personas, todos entenderán tus fallos y te ayudarán a superarlos. No te conviertas en tu peor enemigo.

6. Sé valiente como un espartano (o como Calimero): trabajando estos meses y observando he llegado a una conclusión: no hay guionistas buenos o malos, sino guionistas cobardes y valientes. Cuando escribimos es muy fácil quedarnos en lo superficial, en lo banal, en lo “correctillo”, no mojarnos, no aportar. Ese era uno de los primeros fallos que cometí. Tenía miedo de tirarme a la piscina y que estuviera vacía, prefería no arriesgar. Con el tiempo he descubierto que hay que saltar del trampolín, haciendo un doble tirabuzón si hace falta, haya agua o no debajo. ¿Qué te darás de bruces contra el fondo muchas veces? Sí, seguro. Pero si no lo intentas te quedarás a medio camino, sin fuelle, desinflado. Lo de ser valiente también se aplica a muchos otros ámbitos de la profesión: desarrollo de nuevos proyectos, reuniones con ejecutivos de cadena, decisiones creativas… Un guionista cobarde es como un chef que decide, por voluntad propia, cocinar con los peores ingredientes.

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Guionista tirándose a la piscina

7. Asume todas las tareas con la misma alegría: Ser guionista junior no significa que desde el primer día vayas a tramar o a dialogar escenas. Probablemente hará falta un período de adaptación en el que realizarás las tareas que nadie quiere hacer, aquellas más tediosas. Irás a la fotocopiadora doscientas veces al día. Encuadernarás biblias y capítulos, mandarás emails. Pero con el tiempo, y si todo va bien, acabarás escribiendo como un guionista más. Eso no quiere decir que dejes de tener que encargarte de las otras tareas, tendrás que compatibilizarlo todo, y poner en ellas la misma ilusión que depositas en las escenas que te encargan. Si le dedicas la misma energía y alegría a cada tarea encomendada te convertirás en alguien querido e importante para el equipo.

8. Relaciónate con el equipo: La profesión de guionista es muy endogámica. Una de las primeras cosas que me llamó la atención al incorporarme al equipo fue descubrir que todos los departamentos comían juntos y que el equipo de guión salía a comer fuera o comía en otra mesa. Es una de las cosas que no me gustan y creo que nos perjudica. Por hacer un símil musical, creo que los guionistas somos los bajistas del audiovisual (con perdón de Lemmy). Somos parte imprescindible del proceso, la base de todo, pero no solemos atraer la atención de los demás y tendemos a retraernos. Cuando guionistas y resto del equipo trabajan separados, es normal que no se tengan en cuenta. Pero cuando, como en este caso, todos trabajan en el mismo espacio, me parece imprescindible relacionarse, comer juntos, charlar, conocerse… Se puede aprender muchísimo de cómo trabajan el resto de departamentos. Es básico saber qué cosas facilitan o dificultan la producción. También para los compañeros de otras áreas puede ser útil comunicarse con los guionistas, conocerles. Cuando la relación se vuelve humana y no estrictamente profesional, la producción mejora (y empiezan a invitarte a las fiestas).

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Guionista en la fiesta de fin de rodaje

9. Implícate en todas las partes del proceso: Una de las cosas que me han resultado más interesantes de esta primera experiencia ha sido poder implicarme en partes del proceso distintas a la escritura. Por ejemplo, ir al rodaje y ver cómo se graban las escenas, cómo ensayan los actores… También acudir a las lecturas de guión técnicas (en las que descubres que lo que sale de tu cabeza genera un montón de trabajo para otras personas), las lecturas con actores (donde ves cómo interpretan sus personajes, si están cómodos o no, y donde surgen propuestas muy interesantes), el montaje, la rueda de prensa, o las reuniones en la cadena (si tienes la oportunidad de ir). Toda parte del proceso te ayuda a comprender la labor del guionista y se convierte en una lección mucho más valiosa que cualquier libro o masterclass.

10. No pierdas la ilusión: Si algo puede diferenciar a un guionista junior de un senior es la ilusión y el espíritu. Nosotros venimos, como suele decirse, “fresquitos” y con ganas, y eso nos convierte en personas con ideas nuevas y energía para parar un tren. Podemos aportar “sangre nueva” a la industria, fuerza y coraje. En muchas ocasiones tenemos miedo, nos sentimos confusos, nos encontramos con una profesión cerrada, limitada, masculina (chicas, preparaos), y algo chapada a la antigua. Pero eso no debe desanimarnos. Tenemos que mantener el fuego avivado y esforzarnos en no decaer (sobre todo si no queréis envejecer pronto).

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Guionista junior en su primer día de trabajo

Estos son los consejos que, desde mi corta experiencia, repasaré a menudo para que a mí misma no se me olviden. Espero que sean de utilidad para alguien, y que aquellos que estáis empezando, como yo, os animéis a seguir intentándolo. Cuesta mucho, pero se puede. Y permitidme que aproveche para darles las gracias a mis profesores del máster y a los que en los dos últimos años han confiado en mí, me han ofrecido trabajo y se han molestado en enseñarme algo cada día.

Entrar en esta industria es como colarse en una discoteca con quince años. Puedes intentarlo varias veces antes de conseguirlo, y cuando estás dentro, crees que el dueño vendrá a echarte en cualquier momento. Pero hasta que eso ocurra, habrá que bailar.

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5 GUIONES INTERESANTES BUSCAN PRODUCTORA. RAZÓN AQUÍ.

17 junio, 2014

Por David Muñoz

NOTA: Ahora que termino con casi todas mis clases he decidido tomarme también un descanso en Bloguionistas. Volveré por aquí en septiembre (aunque también puede que de pronto me apetezca contar algo y vuelva un poco antes. Veremos) .

Me frustra mucho cuando leo declaraciones de productores y de directores diciendo que “no hay guiones”. Claro que hay guiones, lo que no hay muchas veces es manera de acceder a ellos. Y luego, claro, que una cosa es un “buen” guión y otra cosa es un guión que le interese tanto a alguien como para producirlo o dirigirlo. Son cosas totalmente distintas, aunque a menudo se confundan. El productor o el director no buscan algo “bueno” (término abstracto además sobre cuya definición aplicada a un guion nunca nos pondríamos de acuerdo), sino algo que les toque la fibra sensible. Y por otra parte, los guiones hay que trabajarlos, siempre, es absurdo pensar que uno va a poner un anuncio en Internet y van a aparecer de pronto decenas de guiones que te lleguen al alma y que estén tan bien acabados como para poder ser rodados pasado mañana.

Independientemente de todo esto, la verdad es que sí, que me frustra que haya por ahí buenos guiones que a lo mejor voy a terminar leyendo solo yo o los amigos del autor. Así que, ahora que termina el curso 2013-2014, se me ha ocurrido “presentar en sociedad” los mejores proyectos cuyo desarrollo he tutorizado este año.

Para elegirlos he seleccionado guiones de los que ya hay tratamientos sólidos o una primera versión legible. Este año ha sido un año muy bueno y he tenido la oportunidad de trabajar en muchas historias interesantes (casi todas las que desarrollamos en el Máster de guión de ficción en cine y televisión de la Universidad Pontificia de Salamanca lo han sido, por ejemplo), pero creo que es mejor no enseñar proyectos antes de tiempo, y, si todavía los veo verdes, por mucho que me gusten los he dejado fuera. También he dejado fuera los proyectos del Curso de desarrollo de proyectos cinematográficos iberoamericanos de la Fundación Carolina porque casi todos tienen ya productor y/o director, y los de DAMA Ayuda porque no quiero hablar de ellos antes de que sean presentados oficialmente por DAMA.

Espero que nadie se moleste porque no haya incluido su guión. Que no estén aquí no quiere decir que no merezcan la pena o que no puedan dar lugar a películas mejores que los que he elegido. Solo quiere decir que pienso que aún hay que trabajarlos más antes de permitirles asomar la cara en público.

Tras elegir los proyectos, mandé a sus guionistas un cuestionario con las preguntas básicas que creo cualquiera se haría antes de saber si podría interesarle o no su proyecto.

1.¿Puedes contarme la historia de tu guión en 10 o 15 líneas?
2.¿A qué género pertenece?
3.¿Se te ocurren otras películas con las que pueda guardar alguna similitud en cuanto a tono o estilo?
4.¿En qué estado se encuentra el guión en este momento?
5.¿Qué es lo que te planteas hacer con el guión? ¿Quieres que lo dirija otro o quieres dirigirlo tú?
6. Si quieres dirigirlo, ¿tienes experiencia como director? De ser así, ¿puedes mandarme un link a alguno de tus trabajos?

Y estas son sus respuestas:

NATXO FUENTES es uno de los alumnos “online” de la asignatura dedicado al desarrollo de proyectos de largometraje de 2º de guión del Instituto del cine Madrid. Su guión se llama “1X2” y está inspirado en hechos reales.

1. Durante los años cincuenta, en medio de una España sumida en la pobreza, las recién inventadas quinielas se ven como un modo fácil y rápido de hacerse rico. Gerard, un estafador de poca monta, inventa “un método” para acertar una de 14 que según él es infalible. El único problema es que para aplicarlo necesita hacer muchas quinielas y no tiene dinero para pagarlas. Dispuesto a lo que sea con tal de salir de pobre, Gerard comete un asesinato que le permite conseguir la cantidad necesaria para financiar su método. Pero, cuando por fin logra acertar la quiniela que puede hacerle millonario, la justicia se pone sobre su pista y…

2.Thriller costumbrista con humor negro y tintes “berlanguianos”.

3.“Fargo” de los Coen, “Mal día para pescar” de Álvaro Brechner…

4.Terminada una primera versión.

5.Aunque he dirigido varios cortometrajes, mi primera intención no es dirigirlo. Escribí el guión pensando que otra persona se encargaría de dirigir la película.

Dirección de contacto: natxof@hotmail.es

NORBERTO GONZÁLEZ ha sido un tutorizado “particular” (vamos, que no he sido su profesor en ningún curso). Se puso en contacto conmigo por mail, me contó su historia, me pareció interesante y empezamos a trabajar.

1.Marcos Lassa (32) es un exitoso periodista del corazón que oculta un secreto muy especial: es psíquico. Cuando entra en una habitación, es capaz de “ver” lo que ha ocurrido allí unas horas antes. Pero Marcos no es precisamente un superhéroe: solo usa sus “poderes” para escribir sobre la vida secreta de los famosos. Una noche, mientras realiza una investigación en la habitación de un hotel, Marcos “ve” el asesinato de un niño. Tras sufrir una crisis nerviosa y ser hospitalizado, Marcos decide pedirle a Ángela, su agente y mejor amiga, que le ayude a contratar los servicios de Fran -un ex-policía reconvertido en investigador privado-, para investigar el espeluznante crimen. En su visión Marcos ha visto el rostro del asesino: es César, un primo suyo al que creía desaparecido y con quien comparte un oscuro pasado. Como la única manera de demostrar que César es el asesino son sus visiones, Marcos no puede recurrir a la policía. Solo Fran y él pueden detenerlo. Pero para impedir que César siga asesinando niños, Marcos tendrá que estar dispuesto a sacrificar lo que más quiere. Por fin, descubrirá que no es solamente a César a quien debe temer. Alguien más mueve los hilos de una venganza en la que su primo es simplemente un instrumento.

2.Thriller paranormal.

3.”Night Warning” (1982), “The Hitcher” (1986),” Changeling” (2008), “Prisioners” (2013).

4. He finalizado una primera versión.

5. Me limito a ejercer de guionista. La dirección no es lo mío.

Dirección de contacto: aladinito@gmail.com

MARTA MEDINA DEL VALLE es alumna de 3º de la ECAM. Su guión se titula “Vacaciones” y parte de un argumento suyo y de Rodrigo Barayón.

1.Las vacaciones en la casa de la playa que planearon Claudia y Francisco no están saliendo como ellos querían. El mal tiempo y el aburrimiento empañan el único momento del año que tienen la pareja y sus hijos para estar todos juntos. El tiempo pasa dominado por la rutina y el aburrimiento, hasta que la llegada de Lucía, la hija del primer matrimonio de Francisco, rompe la monotonía de una casa que cada día parece ir haciéndose más pequeña y sofocante. La convivencia, los pequeños -y no tan pequeños- roces van enrareciendo el ambiente y haciendo crecer la distancia entre los miembros de la familia. De la misma manera que el agua de lluvia irá impregnando y abriéndose camino a través del armazón de la vivienda, las rencillas, deseos y frustraciones irán carcomiendo los lazos de los habitantes de la casa, con Carmensa, la asistenta, como testigo.

2.Drama.

3. “La ciénaga”, de Lucrecia Martel, “Festen”, de Thomas Vinterberg (en relación al tono y la temática, no al estilo), “Saraband”, de Bergman, en cuanto al tono.

4. Acabo de finalizar la segunda versión del guión, y en breve empezaré con la tercera versión.

5. Me gustaría dirigirlo en un futuro, cuando tenga más experiencia. Aunque también estaría abierta a que alguien con quien compartiese “visión vital” (por llamarlo de alguna forma) lo dirigiese. Pero si existiese la posibilidad, me gustaría dirigirlo yo, como primera opción.

5. Los únicos cortos visibles que he grabado como directora han sido los de la ECAM. Tengo piezas grabadas fuera de la escuela, pero como pequeños divertimentos para hacer y ver con mis amigos. Actualmente me encuentro en fase de posproducción de mi corto final de estudios (me queda Sonido, Mezclas, Etalonaje, Subtitulado…), que se enviará a distintos festivales a partir del 2015.

La página de Vimeo con prácticas de otros años: http://vimeo.com/channels/478747 (Aquí se puede ver mi práctica de ‘Estilo y Narrativa’ de ‘Los ojos sin rostro-B)

La página de Vimeo de la ECAM: http://vimeo.com/ecam ‘Habitaciones contiguas’, ‘Un día especial’ y ‘Carne’.

Dirección de contacto: martamedinadelvalle@gmail.com

SUSANA CÁMARA, MIGUEL CIUDAD Y FRAN MORAGA han sido alumnos del Máster de guión de cine y televisión de la Universidad Pontificia de Salamanca. El guion que han escrito entre los tres se titula “Santa Bárbara”.

1. Año 1919 en Barcelona. Son los años del pistolerismo. La ciudad se ve envuelta en una guerra que enfrenta a la patronal y a los sindicatos. Atentados y asesinatos hacen correr ríos de sangre por la ciudad condal.
Cuando Salvador (26), regresa de la guerra de Marruecos, va a vivir con su hermano mayor Francesc (33) -un sindicalista que aboga por la lucha pacífica- y con su mujer, Emma (23).
Tanto Salvador como otros ex soldados son contratados como matones por los principales empresarios de la ciudad. Su “trabajo” consiste en proteger a sus jefes y en reprimir las movilizaciones de obreros y sindicatos.
Salvador es contratado por el Sr. Balaguer (55), propietario de una importante fábrica textil en la que trabaja Emma, la mujer de su hermano.
Ser un matón le brinda a Salvador la oportunidad de huir de la miseria, accediendo a un mundo de lujo y derroche, pero también abre una brecha irreparable entre los dos hermanos.
Una brecha que se hace aún mayor cuando Salvador se enamora de Emma.
Al mismo tiempo, Balaguer, el empresario, también pretende a Emma. Y está dispuesto a lo que sea con tal de conseguirla…

2. Drama años 20. Crimen.

3.”El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford”, “Drive” o “Mátalos Suavemente” en cuanto a personajes. En cuanto a temática y ambientación, tomamos como referencia series como “Boardwalk Empire” o “Peaky Blinders”.

4. Ahora mismo se encuentra aún en desarrollo, sin embargo, creemos que tiene la suficiente solidez como para intentar moverlo mientras seguimos puliéndolo.

5. El proyecto nació como algo nuestro y nos gustaría que la historia algún día pudiera llegar a hacerse, pero claro, somos conscientes de que ninguno de nosotros tiene la suficiente experiencia profesional en dirección. Por lo que nuestra aspiración no es llegar a dirigirlo.

Dirección de contacto (Susana Cámara): scamaracuenca@gmail.com

EMILIO LEÓN ha sido otros de mis alumnos “online” del Instituto del cine. Su guión se llama “Gigante”, y a mí me gusta tanto, que si fuera productor y director, lo compraría ahora mismo.

1. Agustín nace a final del siglo XIX. Es un gigante de 2 metros 35 cm, que vive en una España en la que el español medio apenas sobrepasa el metro sesenta. A los 14 años, Agustín es vendido a un circo ambulante a cambio de un puñado de monedas y algo de comida.
En el circo, Agustín viaja por toda la geografía española, siendo una de las estrellas más valoradas del espectáculo.
Diez años después, durante su estancia en Madrid, Agustín conoce a Alfonso, un reputado antropólogo que sabe que al gigante le queda poco de vida y quiere embalsamar su cuerpo cuando fallezca.
Alfonso ofrece a Agustín una gran cantidad de dinero por su cuerpo y éste lo acepta. La única condición para cobrarlo es que el gigante se quede en Madrid. Para asegurarse de que sea así, Alfonso divide el dinero en pagas diarias, como si fuera un sueldo.
Pero Agustín gasta todo su dinero en Lucía, una prostituta del burdel de “La Antonia”.
Lucía ve en Agustín un hombre que la respeta, y el gigante ve en ella la posibilidad de tener una vida normal.
Poco después Agustín empieza a empeorar y Alfonso ve cada vez más cerca el momento en el que podrá embalsamar su cuerpo.
El circo regresa a la ciudad y Lucía y Agustín pretenden huir con él, pero Alfonso descubre su plan y…
…si queréis saber cómo termina la historia, tendréis que leer el guión.

2.La historia del gigante es un drama histórico inspirado en hechos reales.

3. Se me ocurren varias películas, la más clara quizás sea “Freaks: La parada de los monstruos”. Un circo ambulante, el amor entre un monstruo y una persona normal. Monstruos que conviven entre ellos y personas normales que no los aceptan por ser diferentes.
“The station agent” tiene una similitud en la forma introvertida de enfrentarse Agustín a la vida normal fuera del circo.
Al igual que la películas anteriores, “Gigante” nos muestra un sueño inalcanzable, un amor imposible y la crueldad de la vida cuando eres diferente.

4.El guión se encuentra en la segunda versión, con una gran cantidad de marcas de rotuladores; post-it con anotaciones; ideas, sugerencias y escenas.

5. En primer lugar terminarlo. Tengo asumido que la situación de la cinematografía española no está como para hacer una película de época, con un gigante, un circo freak y un Madrid del siglo XIX (si no eres un reputado director). Así que una posibilidad es hacer que llegue a Sudamérica o Estados Unidos.
Siempre que escribes una historia, te imaginas ese mundo. Lo recreas plano a plano. Sí que me gustaría dirigirlo, aunque creo que ahora mismo hay directores que si aceptaran el guión, podrían hacer cosas interesantes. Por ejemplo, imagino a Guillermo del Toro. Gigante tiene ese componente de realismo mágico, que él trabaja muy bien. Ver a un gigante en el Madrid del esperpento, tiene algo mágico.

Dirección de contacto: emilio@happiend.com

Y ahora…

…¿hay alguien ahí?

 


ALGUNOS CONSEJOS DE ESCRITURA PARA NO PARECER UN PRINCIPIANTE

13 junio, 2014

joven_escritor

Por Natxo López

No es imprescindible anticipar una y otra vez cada uno de los movimientos de tus protagonistas. Dos personajes pueden encontrarse en una localización sin necesidad de ver previamente cómo han quedado. Un personaje puede aparecer dando un paseo sin que antes le haya dicho a otro personaje “me voy a dar un paseo”. De verdad, al espectador no le va a explotar la cabeza. Podrá entenderlo.

No hace falta ver constantemente cómo los personajes entran, saludan y se sientan, a no ser que se trate de un encuentro significativo, o que ese tempo te ayude a construir un clima. Puedes empezar directamente con gente hablando, observando, comiendo, gritando o follando. Arrancarás con mucha más fuerza. Lo mismo para los finales de escena, no los dilates sin necesidad. Recordad: “entrar tarde y salir pronto”.

– Las casualidades sirven para detonar historias, pero no para resolverlas.

Evita que los personajes expresen en voz alta lo que hacen o lo que ven. “Oh, vaya, fuegos artificiales” o “estoy llamando por teléfono” son frases que no deberían leerse en un guión, a no ser que esas acciones estén fuera de plano o alguien se las esté explicando a un ciego.

– Si en la resolución de tu historia entra en juego un elemento sorprendente o una habilidad especial de tu protagonista, vuelve atrás y siémbralos antes. Es fácil y la diferencia para el espectador será abismal.

Menos es más. Es mejor obligar al espectador a sumar, que aburrirle. Cuando reescribas, recorta.

No le des conflictos a los niños. Escríbeles las menos líneas de diálogo posible. Lo agradecerás cuando veas tu guión rodado. Los niños son útiles en la medida de lo que provocan en los personajes adultos (preocupación, alegría, desconcierto, animadversión, una debilidad, una motivación…).

Si un personaje le tiene que dar a otro información que el espectador ya conoce, intenta saltarte ese momento. A saco. Puedes empezar la escena in media res con la reacción del oyente. “No me jodas que te dijo eso”. Sí, puedes hacerlo.

No dirijas a los actores. No escribas “se lleva las manos a la cara, sorprendida”. Escribe “se sorprende”.

Evita especificar en exceso cómo son las localizaciones o el vestuario. No hace falta saber el color de unas cortinas a no ser que jueguen un rol importante en la secuencia o vaya a hacerse referencia a dicho color en el diálogo (“Vaya, qué curioso, unas cortinas color mierda”). Sé lo que pasa por vuestra cabeza: “Yo es que me imagino unas cortinas así para que la escena funcione”. Ya, pues entonces hazte director. O director de arte. O novelista.

Huye de las expresiones trending topic tipo “La he liado parda” a no ser que las utilices para que un personaje quede como un imbécil. Esas frases quedan desfasadas en días o semanas. Casi ningún guión se rueda tan rápido.

– En secuencias con mucha descripción de acción puedes hacer saltos de párrafo y dividirlos para facilitar la lectura. En serio, no va a pasar nada. Prueba.

En secuencias telefónicas entre dos personajes, no hace falta poner el encabezado de la localización antes de cada diálogo. Basta con acotarlo en acción: “la secuencia se intercala entre los dos espacios”. El director y el montador decidirán a quién se ve en pantalla en cada momento.

Los personajes argumentan con la cabeza. Pero toman las decisiones con las tripas. Puedes convencer a cualquier personaje de que haga cualquier cosa siempre que le provoques los sentimientos adecuados.

Revela las miradas. Quién mira a quién y cómo. Ahí está casi siempre la esencia de la escena.

 


MAMÁ, QUIERO SER GUIONISTA

11 junio, 2014

Por Carlos García Miranda.

Fin de curso. Si has acabado el bachillerato seguro que te estás haciendo la gran pregunta: ¿Qué quiero ser de mayor? Vamos a imaginar que la respuestas es guionista; te gusta el cine, te gustan las series de la tele y te gustaría escribir cosas así en el futuro. Pues, como para todo, lo primero es formarse. Aunque, al planteártelo, probablemente se te llene la cabeza de nuevas preguntas: ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por cuánto? Bueno, la primera respuesta es que hay muchas respuestas. Si hablas con gente de la profesión, de cómo llegaron a ser guionistas, lo más probable es que descubras que casi ninguno tomó la misma dirección para conseguirlo. Hay muchos caminos que llevan hasta la writers room, y no todos van en línea recta. En mi caso particular, di bastantes vueltas antes de encontrar la dirección correcta en el mapa. Me perdí porque lo de escribir, aunque era lo que quería hacer desde siempre, lo veía más como un hobby que como una profesión por eso que te dicen cuando acabas el colegio, que hay que estudiar algo que tenga salidas, y que lo mejor es quitarse los pájaros de la cabeza. Bueno, en realidad la culpa no fue de los que me orientaron, sino de mi yo responsable (y miedoso) que me llevó a decidirme por estudiar una carrera con más salidas profesionales: Psicología (mi yo responsable, miedoso y desatinado, lo sé). Pero cinco años después, con el título de licenciado debajo del brazo, seguía con el runrún de la escritura en la cabeza. Aunque se le había sumado otro, el de “quiero empezar a ganar pasta para poder ser independiente e irme de casa, que ya tengo 22 años”. Supermayor, sí… Total, que elegí como prioridad encontrar trabajo de lo que ya había estudiado. Después de un par de curros desempeñados con poco interés, un Master en Psicooncología, un Doctorado (sólo empezado) en Etología y una investigación (también abandonada) titulada “El comportamiento social de los monos capuchinos de Faunia”, decidí que eso no era para mí. Lo sé, lo normal habría sido darse cuenta antes de llegar al momento “observación de monos”.

UNIAUTONOMA

Rastro de mi pasado como etólogo

Total, que decidí girar el volante de mi vida y buscar el camino que me llevaría hasta ser guionista. Recuerdo que ya estábamos como a mitad de curso, y no podía ponerme a estudiar algo en serio hasta el año siguiente. Así que opté por matar la espera con un curso monográfico de la ECAM, de esos que ofertan de vez en cuando. Era de guion de cortometraje, de un par de semanas, y era caro de cojones. Pero, total, como ya no me iba a ir de casa de mis padres, pues decidí invertir. Y gasté bien ese dinero, porque allí tuve la confirmación de mi particular anagnórisis. Estaba en una clase con un grupo de chicos y chicas perdidos (sólo alguien que no sabe que hacer con su vida se apunta a un curso de guion en el mes de marzo por las mañanas), hablando de cine, de tele… inventando historias. Ese curso, que me impartió el guionista Pedro Pablo Picazo, me dio valor para lanzarme a probar algo que me acojonaba. No me refiero solo a las típicas dudas de si uno será capaz o no de escribir, sino a que el mundo del audiovisual estaba a millones de años luz de donde yo vivía antes. De esto hace como diez años, y por aquel entonces no existía Twitter ni otras redes sociales. Los guionistas no tenían cara para mí, no sabía dónde buscarles para descubrir cómo parecerme a ellos. Además, las opciones de formación han aumentado muchísimo en la última década. Ahora hay más escuelas de cine, con una oferta mayor de especialidades. Por ejemplo, puedes estudiar en la Ecam los tres años de guion, si estás seguro de que eso es lo tuyo. Pero si no lo tienes tan claro, hay otra escuela, Septima Ars, que te ofrece estudios anuales de cada especialidad (guion, dirección y montaje), y a los tres años sales con una titulación en Cinematografía. Hay muchas más escuelas, como la TAI, adscrita a la Universidad Rey Juan Carlos, el Instituto del cine o la Escuela de Guion de Madrid. Cada una de ellas tiene un plan de estudios, un profesorado y unos precios que varían. Elegir cuál será la tuya ya es una cosa más personal, pero lo que sí te puedo asegurar es que entre mis compañeros de trabajo he coincidido con exalumnos de todas ellas; eso significa que de esas aulas sale gente que trabaja en el mercado audiovisual.

Otra opción es la de estudiar el grado en Comunicación Audiovisual en la universidad pública (iba a decir que es una opción más económica, pero ya no). Eso fue lo que hice yo después del curso de la Ecam, en la Carlos III de Madrid. Elegí esa universidad porque decían que estaba más especializada en cine (y luego trabajo sobre todo en tele, pero eso es otro post), Enrique Urbizu, Alejandro Hernández y Ana Díez son parte del equipo docente. La Rey Juan Carlos tiene fama de ser la más televisiva, y la Complutense la más mítica. De las privadas, tiene buena fama la Universidad de Navarra (la cantidad de guionistas navarros que están ahora mismo trabajando en televisión también merece otro post). Otro camino es el del postgrado en Guion, como el de la Rey Juan Carlos y Globomedia, claramente orientado a las ficción de televisión. El de la Carlos III, organizado junto al Sindicato de Guionistas Alma, es para cine y tele. En su próxima edición existe la opción de conseguir el título de Experto, sin necesidad de tener un grado universitario completado para ser admitido.

Vamos, que las posibilidades son muchas, pero puede que te pase lo que a mí, que no lo tengas tan claro, o que prefieras probar con algo más pequeño antes. Por ejemplo, con un curso de iniciación en el que enterarte de qué va esto del guion. Uno como el que casualmente impartiré en la escuela Septima Ars del 30 de junio al 4 de julio, y del que te dejo aquí el link por si quieres echarle un ojo al programa e inscribirte, así, casualmente.

 CURSOVERANO

Elijas el camino que elijas, lo importante es que lo disfrutes. Y para pasárselo bien viajando a veces hay que perderse un poco… Así contado, parece que yo me perdí de más, pero todas esas vueltas fueron experiencias vitales. Y cuantas más tengas de esas, de más cosas podrás escribir, porque ser guionista es escribir de lo que pasa en la vida de los personajes. Quién sabe, igual un día me casco el guion de “Monos capuchinos en la niebla”. Y si no, pues me sirvió para contarlo diez años después en un blog de guionistas a futuros guionistas.

Mucha suerte en tu viaje. Y, vayas donde vayas, tráeme un imán para la nevera.


POR QUÉ YA NO HAGO CORTOS

6 junio, 2014
Una retirada a tiempo es una victoria, dicen.

Una retirada a tiempo es una victoria, dicen.

por Ángela Armero

La primera respuesta y la más obvia quizá es, “¿Y a mi qué me importa?”, pero bueno, una vez consignada esta, puedo proceder a enumerar las siguientes. No me gustaría empezar sin antes agradecer a todas las personas que han tenido la poca cordura de ayudarme en mis cortometrajes, defraudar sus expectativas o no volver a compartir con ellos un proyecto son dos de las cosas que más me apenan de haber colgado los hábitos, haberme cortado la coleta, haber tirado la toalla, etc. Afortunadamente, mi hueco será ocupado por gente con más talento o más ganas, o ambas cosas a la vez.

Estoy pensando que quizá quede un poco loser decir que ya no pienso hacer más cortos, pero a día de hoy lo siento así. Quizá sea como George Michael y nunca me acabe de retirar del todo, o quizá no. Decir que ya no quiero hacer cortos no es muy guay, pero seguramente reconforte a más de uno y más de una. Si yo no estuviera escribiendo esto, sino leyéndolo, pensaría para mis adentros: “Yo tampoco. Aleluya, hermana”. Que parece que es una obligación querer hacerlos. Pues no, nada de eso. Rompo una lanza por todos aquellos que pasan de hacer cosas. Que de vez en cuando resulta liberador.

Para ser ordenada, quizá debería explicar por qué me decidí a hacerlos.

Los hice porque me gustaba (y me gusta) contar historias y porque se aprende muchísimo. Después de rodar se escriben guiones de otra manera. Porque me encanta el cine y porque pensé que no era bueno quedarme con las ganas de hacerlos.

¿Por qué no quiero hacer más cortos? Porque no valgo para ello. No estoy diciendo que mis cortos sean flojos (no lo creo) sino que no reúno las energías, la resistencia física, la fijación insana que rodar cine requiere, la audacia de estar llamando y pidiendo tiempo y favores a todo tipo de personas continuamente. No soporto depender de tanta gente, y menos si no puedo pagarles adecuadamente.

Soy de ese tipo de personas que prefiere perderse antes de preguntar una dirección, y odio a muerte pedir favores, y más si implican el tiempo y el talento ajeno, y demasiadas veces, las ilusiones.

Otro factor son las esperas eternas. Me queman sobremanera la dilatación de los papeleos, lo mucho que se puede tardar en armar un equipo técnico y artístico, la travesía por el desierto que supone la postproducción… Pasar un año, año y medio o dos años (en velocidad estándar) en algo que durará un cuarto de hora me agota.

A diferencia de otras actividades, hacer cortos (en general) no solo te enriquece sino que te hace palmar cantidades absurdas de euros (en particular). Eso, desde luego, tampoco ayuda.

La tridimensionalidad de los problemas también es una de las razones que explica mi rechazo. Como muchos sabréis, los problemas que se plantean en los guiones (no hablo de de la producción, claro) se suelen resolver en el ámbito del papel, quizá con la concurrencia de otros compañeros o jefes. Esto a veces puede ser complicado, pero nada comparado con el accidente que sufrió un corto (cuyo nombre ignoro) que se rodó en la Ecam cuando yo estudiaba.

A mitad de rodaje, el director de fotografía o su ayudante cargó el negativo al revés en el chasis de la cámara. No sólo echó a perder el negativo, sino que lo hizo sobre el material ya grabado, destruyendo todo lo que se había hecho hasta el momento. Me entraron sudores fríos de pensarlo, y me han acompañado en todos mis rodajes.

Ante la magnitud de ciertos marrones, el papel como campo de batalla parece un lugar mucho más cercano y manejable, y esa quizá ha sido la razón principal porque la he decidido centrarme en contar historias por escrito, aunque sea en diversos formatos (guiones; obras de teatro; novelas) en vez de materializarlas.

El mundo de los festivales merecería un post aparte. Recorriéndolos he conocido a gente majísima, y por ejemplo, el Festival de Medina del Campo es uno de los eventos que más felicidad me han reportado nunca, y no me cansaré nunca de pregonar lo majo que es Emiliano Allende, o lo encantadores que son los chicos de Red de Cortometrajes.

Pero también hay días en que te metes una paliza para llegar a algún pueblo ignoto, después de que te hayan insistido para que acudas a un festival en donde Cristo perdió la sandalia. Al llegar descubres que no hay ningún premio para el corto, pero en cambio tienes que volver con una lechuza de 500 kilos en el autobús para darle el trofeo a un amigo.

O  llegas a un festival que ha seleccionado tu corto, como le pasó a la amiga Emma Sánchez Arca, y que no te dejen entrar, porque no estás en “la lista”; que te cueles igualmente y veas cómo los concejales no dejan hablar a los ganadores porque están más interesados en largar sobre el mérito que han tenido organizando el certamen que en cederles el micrófono unos minutos.

Una vez tuve que soportar que un miembro centenario del jurado me dijera, mientras me salpicaba de babas y trozos de chorizo de la tierra, que a pesar de que había ganado, a él mi corto le parecía horrible. En otro festival, reclamé un premio y me dijeron que ya había cobrado y prácticamente me llamaron ladrona (como si dedicándome al cine no recibiera suficientes insultos). Miento; fue en el mismo festival. “El Pueblo de los Malditos”, creo que se llamaba el lugar.

Mención aparte son los fallos de proyección, que provocan que tu corto haga que la película “Las Margaritas” de Vera Chytilová parezca algo súpermainstream.

Estas cosas son verídicas, igual que cuando rodamos los exteriores de “La Aventura de Rosa” en la Plaza Mayor de Medina del Campo con mi querido Fran Perea. Como en una escena particularmente aterradora de “The Walking Dead”, a cada nueva toma (y había que rodar unas cuantas) la plaza se iba llenando de más y más mujeres (de todas las edades) que iban estrechando el cerco a nuestro alrededor más y más, para desesperación del de sonido y pavor del resto del equipo.

Por supuesto hay batallitas -como ésta- que se recuerdan con cariño y que me imagino contando a los nietos, pero también les diré que hacer cortos es pasión de valientes, y que su abuela prefirió dedicarse a escribir reposadamente en lugar de pasarse el día peleando con limitaciones de todo tipo, porque el papel (o el ordenador) le pareció un lugar mucho más habitable que los rodajes.

Mis dos cortos han supuesto para mi una aventura y un aprendizaje, pero me hace mucho más feliz escribir que hacer cualquier otra cosa, y rodar es algo tan absorbente que su propia naturaleza te impide acometer esa tarea sin tener todo tu corazón en el asunto. Esa es la verdad. O como diría una folklórica o un hortera: “Esta es mi verdad”.

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Toda mi admiración para esas y esos valientes que siguen haciendo cortos, les deseo que conserven intactos su coraje y su fuerza. También aprovecho para recordarles a todos los organizadores festivales de cortos que dejen de enviarme las bases por email y por correo ordinario, que es más difícil salir de los cortos que de la mafia.

Más sobre el tema, en el blog de la guionista y cortometrajista Estíbaliz Burgaleta: 

Consejos de autoayuda para cortometrajistas en apuros

Pero, ¿a alguien le gustan las peladillas?

Y ya que estoy, un poco de autobombo. Hoy viernes  firmo en la Librería Furagaña (Mercado de Chamberí), de 11,30 a 14. h. Mañana, sábado 7 de junio, firmo mi novela “Oliver y Max” en la feria del Libro de Madrid, en la caseta 216, de 12 a 14 h. Si queréis evitar que también deje lo de las novelas, hacedme una visita.


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