TE HA TOCADO LA LOTERÍA

17 noviembre, 2014

lotería navidad 2014Por Natxo López

Como ya contó Alberto en su post del viernes, la semana pasada surgió una polémica en relación al flamante anuncio de la Lotería de Navidad de este año.

La pieza ha sido alabada por muchos, algo comprensible sobre todo teniendo en cuenta el -más que obvio- salto cualitativo que se ha producido desde la del año pasado, de la que todos nos acordamos bien. O, mejor expresado, la que todos somos incapaces de quitarnos de la cabeza.

El asunto es que el pasado miércoles el director de fotografía Jon D. Domínguez escribió este artículo en el que contaba cómo había sido el proceso que había llevado a la productora de publicidad RCR Films y a la agencia de Publicidad Leo Burnett a conseguir el encargo del comercial.

Por resumir (Jon lo explica muy bien en su blog), la agencia reunió a un pequeño equipo de profesionales, entre los que estaba él, para rodar una maqueta (una especie de “borrador visual del anuncio”) que sirviera para intentar vender el proyecto a la empresa contratante, es decir, Loterías y Apuestas del Estado. Ninguno de estos profesionales cobró nada por las 15 horas de rodaje que le dedicaron a dicha maqueta, pero en estos asuntos suele haber un pacto tácito (es cierto que no contractual) por el que si el proyecto sale adelante, la productora suele contar con el mismo equipo que ha trabajado primero gratis, puesto que gracias a ellos y su esfuerzo se consigue el encargo.

La idea era buena, el proyecto esta bien armado, y la propuesta ganó el concurso. Muy bien.

Para Jon, el problema surgió porque no sólo no contaron con él cuando llegó el momento de rodar el anuncio definitivo (donde ya sí había dinero, 850.000 euros de presupuesto), sino que además ni siquiera le llamaron para comunicarle que habían ganado, y mucho menos para decirle que no iban a contar con él.

La agencia Leo Burnett respondió al post de Domínguez con este comunicado de prensa en Facebook (¡en Facebook!). El texto podría estudiarse como ejemplo de cómo NO gestionar una crisis de imagen en la red. Vienen a decir, grosso modo, que ellos no han hecho nada mal, que estas cosas son normales, que Jon miente y que este asunto les ha hecho mucha pupa (esto último se dice en este artículo).

Y, obviamente, les ha caído la del pulpo.

“Las maquetas son un elemento que forma parte del proceso de creación y solo son ejercicios teóricos que sirven exclusivamente para trasladar una idea creativa”, dicen. No, señores, las maquetas son trabajos que sirven para optar al concurso y obtener la adjudicación de un encargo, como así ha sido el caso. Como tal trabajo, deben ser remuneradas, o si no los currantes que han participado deberían convertirse en productores asociados al proyecto, puesto que están invirtiendo con su trabajo, su talento, su equipo y su tiempo. Y, por lo tanto, deberían “repartirse el premio” entre todos.

“Este proceso de trabajo es habitual y por todos conocido en el sector”. Que sea conocido, estimados señores, no implica que esté bien. Lo conocemos precisamente por lo terrible que es, al aprovecharse de la precariedad y el miedo de la gente para conseguir mano de obra gratuita.

“En este caso puntual tenemos constancia que el equipo de la productora RCR informó debidamente a este profesional (director de fotografía) de los motivos de la decisión”. En este aspecto es su palabra contra la de Jon, vale. Pero, al menos a mí, me parece bastante más fácil creerle a él.

También los de RCR Films han recibido numerosas críticas en su página de Facebook  aunque ellos no se han atrevido a emitir ninguna nota de prensa, o no lo han considerado necesario. Aunque sí que decidieron dar unas breves explicaciones en un comentario de facebook que un Guionista Autista se apresuró a capturar.

Jon, seguramente algo abrumado con la gran repercusión de su denuncia, publicó un segundo post en el que concretaba y matizaba algunas cuestiones que estaban siendo sacadas de contexto, consiguiendo que se corrigieran algunos titulares como los de esta publicación, que mezclaba churras con merinas al hablar de un supuesto plagio.

Jon D. Domínguez no es ningún primerizo. Aquí tenéis su página web. Es un buen profesional, con el que tuve el gusto de coincidir en el rodaje del cortometraje “La Media Pena” (dirigido por Sergio Barrejón y escrito por un servidor). Jon es un tipo que conoce bien su oficio, joven, eficiente y esforzado. Seguramente porque ama su trabajo y le gusta involucrarse en nuevos retos, cometió el error de aceptar trabajar gratis para hacer esa maqueta. A mí me parece un error, sí, (él también lo reconoce) aunque no le juzgo por ello; mucha gente trabaja gratis para determinados proyectos y cada uno tiene sus motivos para hacerlo. Yo lo he hecho algunas veces, aunque con matices distintos (en proyectos más pequeños, o más personales, en los que no había una gran empresa pudiente detrás).

El asunto es que en estos últimos tiempos de crisis ésta de trabajar gratis es una práctica que se está convirtiendo en algo demasiado habitual. Hace poco, y como detectó nuestro compañero Alberto, un lector nos dejó un comentario en el que comentaba un caso parecido, sobre un proyecto para cuyo rodaje se contó con un equipo de profesionales diferente al que había rodado, sin cobrar, el piloto de venta con el que se convenció a la cadena (siempre según la versión del que escribe el comentario, nosotros no tenemos datos para corroborarlo, aunque tal y como está el patio suena creíble). Lo curioso es que el director de fotografía que finalmente rodó la serie, era, precisamente, Jon D. Domínguez (no trato de sacar ninguna conclusión metafísica de ello, es una mera casualidad).

La valentía que me hubiera gustado que Jon hubiera reunido para rechazar currar gratis, la ha demostrado multiplicada por cien con ese escrito. Ése ha sido el hecho verdaderamente relevante en este caso, que se ha hecho público. Por eso estamos hablando de ello. Es evidente que no debe haber sido fácil tomar la decisión de sacarlo a la luz, y que no ha sido un impulso fruto del cabreo (ha creado un blog específico para el asunto y ha escrito un texto correcto y ponderado). Jon ha tenido la decencia de contar la sinvergüenzada que le han hecho, algo que a muchos profesionales les provocaría un ataque de caquita sólo con pensarlo. ¿Enfrentarse a la mano que hipotéticamente, a lo mejor, algún día, podría darte algo de comer, si acaso? ¿Es que estamos suicidas perdidos?

Creo que, en este país, y en este momento, es importante hablar de la valentía. De la valentía como actitud colectiva y como motor y fuerza de cambio que debe ser valorada y apoyada. Es un asunto importante, éste de echarle huevillos a las cosas, que tal vez no está suficientemente en boga, precisamente porque vivimos en una época donde impera el miedo (al paro, a la precariedad, a la exclusión social o profesional).

Yo estudié en un Colegio de Jesuitas, y cursé la carrera en una Universidad del Opus. No tengo tiempo ni espacio aquí para hablar de todas las cosas que me distancian de la Iglesia (la primera, que no creo en ningún dios, aunque no es ni mucho menos la más importante). Pero sí hay aspectos del ideario cristiano que comparto; y uno de ellos es una visión moral del trabajo. El convencimiento de que la profesión propia, el oficio, debe ser considerado no como un simple vehículo para generar ganancias y poder, sino como una herramienta más en un recorrido ético personal. Un medio para intentar ser mejor persona y mejorar algo el mundo con nuestro granito de arena (otra cosa ya es que uno lo consiga).

Cada día que pasa estoy más convencido de la importancia y los beneficios de mantener unos principios y una actitud recta en nuestro periplo profesional. En primer lugar con los compañeros de trabajo. Y también, por supuesto, con aquellos que nos contratan, marcando esas lineas que no se van a traspasar, a partir de las cuáles uno va a decir “lo siento, pero esto a mí no me interesa, no en estos términos”. Aunque a veces pueda resultarnos difícil e incluso crearnos algunas adversidades pasajeras, a la larga es una actitud provechosa y que ayuda a que tu trabajo sea considerado con mayor respeto.

Nos movemos en una industria tan pequeña y teñida de tantas susceptibilidades que es fácil caer en una actitud defensiva y empequeñecedora que nos lleve a agachar la cabeza y a tratar de no molestar a nadie por miedo a hipotéticas represalias. Pero es que en esta vida es imposible no ofender ni molestar nunca a nadie, sobre todo si se mantiene un ánimo mínimamente beligerante con las injusticias. ¿Cómo no vamos a enemistarnos con esta pléyade de chorizos que tenemos gobernando España? ¿Cómo no molestar a estos empresarios que nos están pidiendo cada vez más sacrificios y renuncias para que ellos puedan mantener sus privilegios? ¿No hay que decir nada? ¿Tragar es la solución?

Entre guionistas este tipo de historias de trabajos gratuitos son cada vez más frecuentes y espeluznantes. Que si escríbeme unas páginas para que pueda mover el proyecto, que si hazme una versión del guión que luego cuando ruede ya te pagaré y total a ti qué te cuesta, que si redáctame una sinopsis de 20 páginas para poder convencer a un director que me ayudará a convencer a un productor que me ayudará a convencer a una cadena… y al final seguro que rascas algo, eso si no llamo a otro para que haga el trabajo, que tampoco tú es que seas Shakespeare…

Ángela Armero escribió hace poco con inteligencia sobre el tema de trabajar gratis. Obviamente en los comentarios hubo gente que hizo matizaciones, porque no es un asunto que tenga una respuesta fácil. Para alguien que comienza puede parecer una forma válida de meter el pie o darte a conocer. Para mí ésa sería una excepción admisible: “para alguien que comienza”. Y que esté MUY comenzando. Porque yo defiendo, al igual que ella, los beneficios personales y profesionales de no venderse a cambio de nada. Simplemente, porque lo correcto es decir no. Y a veces hacer lo correcto, por incómodo que sea, es lo que hay que hacer.  Si todos los que estamos en esta industria nos negáramos a escribir gratis (al menos cuando hay empresas solventes detrás), se convertiría en una práctica desterrada de los planteamientos de producción de cualquier productora seria.

Y si no, al menos podemos hacerlo público, compartirlo, denunciarlo, como ha hecho Jon, con talante y educación. No se trata de poner a parir a nadie porque sí, sino de señalar los abusos. La respuesta masiva a su post ha demostrado que esa actitud de denuncia es útil, que sirve para algo, como mínimo para que, en próximas ocasiones, otras productoras se lo piensen dos veces antes de caer en el mismo error. Desde ese espíritu de conciencia gremial nacieron también hace unos años los diferentes blogs que acabaron confluyendo en esta aventura de Bloguionistas. Ojalá en algo hayamos ayudado. De vez en cuando, al menos.

RCR Films y Leo Burnett han hecho un buen trabajo con el spot (aunque hay muchos críticos con él y con el mensaje que destila, pero ése es otro asunto). La de Lotería de Navidad es una de las campañas publicitarias más importantes de cada año y ha debido suponerles un buen negocio. Les ha tocado la lotería, sí. Pero ellos, al contrario que su protagonista, se han quedado con todos los boletos. Hombre, pues, como mínimo, que se sepa.


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