POR FIN, UN CONVENIO

26 noviembre, 2014

Por Natxo López

Los guionistas de este país no estamos adscritos a ningún Convenio Colectivo. No formamos parte del Convenio Colectivo de los Técnicos del Audiovisual que se firmó hace unos años y que pueden leer aquí, junto con sus tarifas respectivas.

¿Qué significa no tener un convenio? Pues que nos regimos por el Régimen General de Trabajadores. Es decir, que un empresario no está obligado a pagarte más que el Salario Mínimo Interprofesional, que ahora mismo está en 645,30 euros.

(Ojo, siempre hablando de trabajadores por cuenta ajena, lo de los Autónomos es otra vaina en la que la ley de la Competencia prohíbe acordar tarifas mínimas, lo que provocó hace pocos años multas a distintas asociaciones, como si los guionistas fuéramos grandes corporaciones de telefonía pactando precios).

Los motivos de esta ausencia del gremio del guión en los convenios colectivos son largos de explicar, pero lo importante hoy es anunciar que, tras varios años de vaivenes y encuentros con FAPAE (Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales), ALMA y FAGA con el apoyo de los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT) han llegado por fin a un principio de acuerdo para formalizar un Convenio Colectivo del gremio de los Guionistas. 

Para que este acuerdo sea definitivo, los afiliados de las diferentes asociaciones deberán refrendar la propuesta. La Asamblea General Ordinaria de ALMA del 2014 se va a celebrar este próximo sábado 29 de noviembre de 2014 en el Círculo de Bellas Artes, C/ Alcalá 42 de Madrid, Sala Valle Inclán, planta 5ªB, a las 11 horas en primera convocatoria y a las 11:30 horas en segunda convocatoria. Allí se votará, entre otros asuntos, si se acepta la propuesta consensuada para el convenio.

Los detalles concretos del acuerdo han sido enviados por mail a los afiliados, que podrán también consultarlos presencialmente en la Asamblea.

Es importante señalar que un Convenio Colectivo fija unos salarios mínimos por debajo de los cuales un empresario no puede retribuirte. En absoluto se trata de tarifas que pretendan convertirse en estándares de la industria. El convenio es sobre todo útil para la gente que está empezando, que es la más expuesta a sufrir abusos contractuales. La mayoría de los guionistas cobran salarios notablemente superiores a esos mínimos, y así seguirá siendo (como sucede con los técnicos del Audiovisual). Los representantes de los sindicatos participantes en la negociación hemos considerado que son cifras suficientes para alcanzar un acuerdo.

Por interés para nuestros lectores, transcribimos aquí el escrito que el sindicato ALMA ha enviado a sus afiliados:


Estimados afiliados/as:

Tras muchos años de negociación intermitente, dura y agotadora los guionistas contratados por cuenta ajena podrán estar incluidos por fin en el ámbito de aplicación del Convenio Colectivo de la industria audiovisual.

ALMA, presente en la Mesa de negociación del Convenio desde el año 2008, ha sido una parte fundamental de esta larga negociación que ha llegado a buen fin.

Os enviamos adjunto el texto del Convenio colectivo vigente, así como las tablas salariales aplicables en 2014 a los restantes colectivos incluidos en dicho Convenio.

En el propio cuerpo de este mail está la propuesta de acuerdo alcanzado con FAPAE, que se votará en la Asamblea General del sindicato ALMA el 29 de noviembre. 

Por ello, te pedimos que no faltes a la Asamblea de tu sindicato y que, en caso de no poder asistir, delegues tu voto en otro afiliado/a. Necesitamos tu voto y tu opinión: si se aprueba el Convenio en la Asamblea será de aplicación a todo el colectivo de guionistas. 

TRES COSAS QUE HACE EL CONVENIO

1) Hasta ahora el único amparo laboral de los guionistas era el Estatuto de los Trabajadores. Es decir, la jornada de trabajo, los salarios, horas extras y las demás condiciones se regían por las normas básicas reguladoras de las relaciones laborales empresario-trabajador.

De esta forma los guionistas eran contratados a veces como redactores o como personal administrativo.

Si firmamos pasaremos a formar parte del Convenio Colectivo de la Industria de Producción Audiovisual, con lo que tendremos los mismos derechos que nuestros compañeros técnicos y un marco legal de relaciones laborales más acorde con nuestro oficio.

2) El salario mínimo que ahora puede cobrar un guionista son 654,30 euros mensuales, el salario mínimo interprofesional. Con la firma del Convenio los salarios mínimos base son mucho más razonables, doblando el salario más alto de los previstos para cualquier colectivo integrado en el Convenio.

Nadie podrá contratar a un guionista por debajo de estos mínimos sin contravenir la legalidad; el Convenio es ley para las partes.

3) Los guionistas somos los grandes desconocidos de la industria audiovisual. El incluirnos en el Convenio colectivo es de alguna manera dar fe de nuestra existencia en el proceso de construcción de una película, de una serie o de un programa de televisión. Es ser reconocidos como uno de los oficios fundamentales del audiovisual y no algo desconectado de la producción.

TRES COSAS QUE NO HACE EL CONVENIO

1) El Convenio Colectivo no influye en absoluto en la relación de un guionista autónomo con una productora. Si tú eres un guionista que facturas por tu trabajo el Convenio no va a condicionar tu relación con la empresa ni será de aplicación. El Convenio solo afecta a los guionistas contratados por cuenta ajena con contrato laboral.

2) En caso de existir un Convenio colectivo sectorial o territorial de aplicación que sea más beneficioso para el guionista que el general se aplicará siempre el que más beneficie al trabajador.

La tabla salarial pactada con FAPAE es una tabla de mínimos, es decir, no es un sueldo recomendado, ni un sueldo estándar. Es el salario mínimo que te pueden pagar por tu trabajo en el marco de una relación laboral.

Tras hablar con directores de fotografía o directores de producción sabemos que ningún profesional con cierta experiencia cobra los mínimos del Convenio. Si alguna productora esgrime esta tabla como los salarios comunes te está mintiendo. El Convenio está hecho para proteger a los más débiles y a los recién llegados.

Si eres un guionista con prestigio y experiencia el Convenio te da la seguridad de que nadie va a reventar el mercado trabajando por debajo de esos mínimos y te da una referencia de en cuánto valoras tus años de experiencia, tus créditos o tu trayectoria respecto a un guionista recién llegado.

3) El Convenio no afecta a los Derechos de autor y la posible cesión que hagas de ellos a una productora. El Convenio no va a regular nada que tenga que ver con los Derechos de autor. Esto es un tema aparte de la relación laboral y tendrá que firmarse en un apartado distinto al contrato de trabajo.

La Junta directiva de ALMA explicará durante la Asamblea todas las dudas que te puedan surgir sobre el Convenio colectivo y, tras el debate, se procederá a su votación.

Un cordial saludo de la Junta directiva de ALMA.


GUIONISTAS EN FREGAOS

26 noviembre, 2014

Por Pablo Aramendi.

Una de las peores cosas que le puedes decir a un guionista cuando te pregunta por un texto que te envió es: “me he leído la mitad en el móvil mientras venía”. Leer un guión a medias es una falta de respeto y hacerlo en el móvil es mearse en la herida. Y yo lo hice.

Hace un año y medio mi compañero y amigo Curro Serrano me envió un guión que había escrito. Eran doce páginas de una pequeña historia que, por aquel entonces, no sabía si quería convertir en una webserie, una serie, un corto o qué. El guión me gustó mucho, me reí y me enternecí. Quizás porque el personaje me recordaba al propio Curro, quizás porque soy un llorón o puede que por ambas cosas que no son incompatibles.

El guión se llamaba (y se llama) Todo mal y yo sentí que allí estaba el germen de una serie interesante. Así que le propuse a Curro grabar aquello. Algo que nosotros mismos no sabíamos si íbamos a ser capaces de conseguir. Era la primera vez que nos poníamos a la cabeza de un proyecto y teníamos todas las papeletas para cagarla monumentalmente.

Nuestra idea fue apostar por una serie con capítulos de veinticinco minutos. Sí, de esos que abundan en las cadenas españolas. Así somos, nos gusta ponernos la zancadilla. Una vez de acuerdo en eso, pensamos que con el guión inicial de doce páginas es suficiente. Allí se da a entender el tono y los personajes de la historia, y, se entreve de qué va el asunto. Con esos doce minutos dábamos un ejemplo perfecto de lo que sería el proyecto, esa sería nuestra biblia. Ahora, la cuestión es: ¿cómo lo hacemos? Curro y yo somos unos oficinistas gafosos, guionistas huraños que prefieren la oficina al plató, y su casita a la oficina. Necesitábamos un equipo, vamos, los que hacen las cosas.

Esto habría sido imposible sin la entrada en escena de Álvaro Villalba y David Ocaña que ejercieron la labor de producción. Ellos pusieron el músculo, las soluciones y la forma de convertir un rodaje precario en un equipo completo y organizado que se juntó con toda la ilusión del mundo por sacarlo adelante. Si creo que algo salió bien desde el principio, fue que toda la gente que entró a formar parte del equipo lo hizo con compromiso e implicación. Algo que todavía no he sido capaz de devolverles y que espero poder hacerlo algún día.

Una de las decisiones más valientes y de las que me siento más orgulloso es de aventurarnos a que Curro fuera el protagonista de la serie. Cuando leí el guión fue inevitable sentir que el personaje de la historia era, de alguna manera, un poco Curro. Era su forma de hablar, su manera de enfrentarse a la vida y tenía su especial estilo de invocar el desastre. No es que él sea una persona desastrosa pero sí tiene una manera única de fracasar y de retratar su fracaso. A pesar de que yo sentía que él sería el candidato ideal a interpretar a su alter ego no quise proponérselo. Tenía miedo a forzarle a hacer algo de lo que nos podríamos arrepentir. Hasta este momento Curro no había actuado y existía el riesgo de que la cagáramos. Pero Curro me sorprendió al decirme que sí se veía con fuerza suficiente para hacerlo.

La decisión era, como mínimo, cuestionable. No era plan juntar a un grupo de personas voluntariosas para ponerlo en manos de un actor que lo tirara por tierra. Sin embargo, todo el mundo estuvo por la labor y, más que nadie, Chiqui Carabante, nuestro director. Chiqui es un tipo generoso con su tiempo y su esfuerzo y no quiso dejar nunca solo a Curro. Le arropó y le condujo durante todo el proceso haciéndole sentir seguro de sí mismo a él y a los demás. Chiqui no solo hizo bien su trabajo entendiendo el tono de la historia, el estilo y aportando ideas. Triunfó también en los intangibles del trabajo como llevar al equipo, transmitir confianza y aguantar los momentos críticos como si no pasara nada.

Los doce minutos se grabaron íntegramente en un fin de semana y tardamos en montar el material unos meses hasta que dimos con el corte final. Un montaje con el que nos quedamos satisfechos. A través de Álvaro, mostramos el trabajo en Multipark. A ellos les gustó el resultado, se rieron y disfrutaron de lo que habíamos grabado así que se pusieron manos a la obra para moverlo por las cadenas.

En aquellos meses (que se nos hicieron eternos), Todo mal se paseó allá por donde pudimos mostrarlo. Por desgracia, la respuesta no fue tan optimista como había resultado el proceso hasta entonces. Bien es cierto que hubo interés por parte de una cadena pero, vaya por dios, que no disponía de dinero para invertirlo en nosotros a pesar de nuestro precio. Pero la respuesta que, probablemente, define mejor nuestro proceso de venta fue “no la queremos ni regalada”. Esta respuesta no se debió tanto a la calidad del resultado final (o eso se dijo) si no que tenía más bien que ver con que algo así no tiene su hueco en el mercado.

Desde luego, no fue una respuesta que no contempláramos. Si uno lo piensa, jugamos todas las cartas para conseguirla. El protagonista era un guionista reconvertido, dura la mitad de lo que buscan las cadenas, el tono no es el de una comedia típica y encima se llama Todo mal. Un título premonitorio. Pero a pesar del rechazo, a pesar del esfuerzo todavía no recompensado, nos vamos con una sensación de éxito. Con el orgullo de haber apostado por algo en lo que creíamos, de hacer una serie libre, de juntar a un equipo de rodaje alto nivel y de que saliera como queríamos que saliera.

Si alguien me pidiera un consejo para las generaciones futuras diría “deja de leer el post de este colgado y ponte a leer Limònov” pero si aún así, sigues leyendo diré que la experiencia merece el riesgo. Quisimos meter un gol olímpico con el exterior y no nos salió, pero eso no significa que no pueda pasar. Yo lo volveré a intentar.

Y todo este coñazo no he venido a contarlo porque sí. He venido a contarlo porque Todo mal se proyectará dentro del festival MIM series que tiene lugar esta semana en el Matadero de Madrid. De momento no aparecemos en los folletos pero sí es verdad, mamá, lo ponen. El viernes a las siete de la tarde se podrá ver lo que grabamos dieciocho meses atrás y Curro contestará a las preguntas y quien sabe, si invocará el desastre como solo él puede hacer.

Para los que no podáis acercaros al Matadero, aprovecho y os dejo nuestra cuenta de Facebook donde la próxima semana se podrá ver lo que hicimos y una lista del equipo que participó y al que no nombro por completo (aunque se lo merezcan) por no ser más palizas de lo que ya soy.


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