NO NOS DEDICAMOS A ESTO PARA SUFRIR (versión “Gollum”)

Por David Muñoz

Antes de las Navidades escribí una primera versión de esta entrada, pero al ir a subirla al blog volví a leerla y decidí no publicarla. Sin darme cuenta había escrito un tipo de entrada que me repatea cuando la escriben otros, una de esas en las que el autor asume el papel de “maestro jedi” que ni siente ni padece, y ya de vuelta de todo se permite dar sabios consejos a sus jóvenes y desconcertados “aprendices padawan”. Pero no, ese no soy yo. No niego que ese maestro seguro de sí mismo y con las ideas muy claras también forme parte de mí, y que muchas veces cuando doy clase sea el papel que asumo (y que creo que debo asumir; es parte del trabajo), pero la realidad es que aunque tenga más años que mis alumnos y más experiencia, muchas veces me siento tan perdido como ellos. Así que he decidido reescribir la entrada original, añadiendo en cursiva lo que podríamos llamar “la parte de Gollum”, o sea, la parte insegura, contradictoria, que duda, y tiene las cosas mucho menos claras de lo que querría:

En realidad debería haber titulado este texto “no nos dedicamos a esto para sufrir (sobre todo si no te están pagando)”, pero era demasiado largo.

Pero vaya, que sí, que es eso, que escribir no debería ser un sufrimiento. Eso no quiere decir que a veces –o casi siempre- no requiera mucho esfuerzo, o que no resulte muy difícil. Claro que cuesta. Imaginar cansa, te deja extenuado si realmente te entregas a ello, y para escribir un buen guión siempre hay que pasar muchas horas delante del ordenador. Pero a no ser que tengas a un jefe amargándote la vida, pidiéndote cambios absurdos sin ton ni son, minándote la autoestima y haciendo que te preguntes cada dos por tres: “¿Pero por qué no me despide si nunca le gusta nada de lo que entrego?”, no se debería sufrir tanto como para angustiarse, tener ataques de pánico o acabar medio deprimidos. Además del cansancio lógico, se debería disfrutar. Estás creando un mundo, eres el Dios de sus habitantes, no hay razones para amargarse, aún no.

Claro, y por eso llevas tú todas las Navidades devanándote los sesos tratando de escribir el final de ese tratamiento al que llevas dándole vueltas varios meses, sintiéndote un idiota porque no consigues encontrar la pieza que te falta para que termine de funcionar. Y claro que te angustia no haberla encontrado todavía. Quizá no llegues a tener un ataque de pánico, pero casi.

Pero por desgracia ese es el estado mental en el que me parece que se encuentran muchos de mis alumnos, tutorizados, etc. que quieren escribir guiones de largometraje.

Son superhéroes de la Marvel y no de la DC.

Me explico: en cine (y creo que también en televisión, aunque parece que Flash es una excepción), los personajes de DC, incluso el que menos debería de serlo, Superman, son unos amargados que viven su superheroicidad como un via crucis, mientras que los de la Marvel, entre revés y revés siempre tienen momentos en que recuerdan –y te recuerdan- que tener superpoderes MOLA. Es Tony Stark al final de la primera de Iron Man, confesando orgulloso que él es Iron Man, o la presentación deThor, recibiendo encantado el aplauso de los otros asgardianos. Vale, todo el mundo puede pasarlo mal, y si eres el protagonista de tu historia, parte de tu trabajo es pasarlo requetemal, pero eso no quiere decir que olvides todo lo bueno que acarrea ser un superser.

Reconócelo: según te pille, tú eres de la Marvel o de DC. Incluso puedes pasar de pertenecer a una u otra escudería varias veces en unas pocas horas. ¿Cuántos días de trabajo has perdido reconcomiéndote? Seguro que más de los que estás dispuesto a admitir.

Pensando en ello, y en escribir una entrada navideña que quizá pueda leer alguno de esos alumnos que suda lágrimas de sangre cada vez que se sienta al teclado, se me ha ocurrido escribir mis “Diez mandamientos guionísticos” para el guionista que empieza:

1-DEJA DE PENSAR EN AMENÁBAR O EN XAVIER DOLAN. No eres un genio precoz como ellos. Pero es que además no debes serlo. Cada uno de nosotros tiene sus tiempos, su proceso. Algunos guionistas maduran a los 20, otros a los 30, otros a los 40. Bueno, o maduran o vencen por fin los miedos que les impiden lanzarse al ruedo. Frank McCourt escribió “Las cenizas de Ángela” con 66 años. Conviene recordarlo. Ah, y en este caso lo que entiendo por “madurar” es: “ser capaz de entregar algo presentable que además te deje medio satisfecho”.

Eres un mentiroso: Que yo sepa eres el mismo que a los 25 años se puso como meta vender un guión antes de los 30. Si no llegas a conseguirlo (y lo lograste por los pelos), te habrías sentido un fracasado. No lo niegues. Aún hoy eres incapaz de trabajar sin ponerte objetivos. Y claro que te miras en otros, constantemente.

Por otra parte…

2-DEJA DE EMPLEAR TU EDAD O TU SUPUESTA FALTA DE MADUREZ COMO EXCUSA PARA NO TRABAJAR. Xavier Dolan ganó premios en Cannes con 19 años. ¿Es irritante, no? Aunque aún estés estudiando, ya no eres un escolar. No se trata de sacar buenas notas y de cumplimentar con más o menos habilidad los ejercicios que pone el profesor. Se trata de aprender a escribir. Cuando vayas a una productora con un guión nadie te va a preguntar la nota que te han puesto allí donde sea que estés estudiando. Solo importará el interés que pueda despertar lo que hayas escrito.

3-DEJA DE SENTIRSE MAL CONTIGO MISMO PORQUE NO ERES COMO TUS REFERENTES. Si hubieras vivido la vida de David Lynch a lo mejor te parecerías más a él. Pero resulta que has nacido en Madrid, en Bilbao, o en Barcelona, y no te gusta abrocharte todos los botones de tus camisas. Igual ni siquiera te gustan las camisas. Da igual. Eres tú. Piensa qué puedes aportar, en lo que tienes de específico, cuál es tu punto de vista sobre la realidad (no se trata de escribir sobre ti, pero de alguna manera siempre vas a acabar haciéndolo, aunque tu guión sea de zombis venusianos). Y si quieres ser como Bergman pero cada vez que te pones a escribir te sale una de risas, acéptalo. Woody Allen ya pasó por ello. Y lo superó. Además, la comedia es una cosa muy jodida. Quizá nunca ganarás premios, y habrá quien te mire por encima del hombro, pero por dentro tú sabrás que estás haciendo algo que quienes te subestiman nunca podrán hacer.

Pero ay, cuantas veces te habrás preguntado si lo que tú eres no será suficiente…

4-DEJA DE CREERTE MILONGAS ROMÁNTICAS SOBRE EL PROCESO CREATIVO QUE NO TIENEN NADA QUE VER CON LA REALIDAD. La mayoría de las cosas que crees saber sobre cómo se escribe un guión son mentira. Y no me refiero a las cuestiones formales que se abordan en los manuales sino a todo lo que rodea al acto creativo. La inspiración, el talento, existen, pero llegan y se desarrollan trabajando. Puede que existan las musas, pero los sortilegios para invocarlas están al alcance de muchos más que unos cuantos elegidos. Y no, no pienso que todos partamos en igualdad de condiciones ni que podamos llegar igual de lejos. Sí que creo que hay personas que por lo que sea, educación, ambiente, genética, ¡yo qué sé!, tienen más aptitudes que otras para según qué cosas, pero si no te lo tomas en serio, si no estás dispuesto a trabajar duro, si crees que un arrebato de inspiración puede reemplazar a horas y horas de esfuerzo, nunca sabrás hasta donde podrías llegar, no sabrás si eres solo un profesional competente (cosa que no está nada mal) o un genio capaz de cambiar la historia del cine.

Lo que no quita para que algunas de tus mejores ideas, ideas que has vendido, se te hayan ocurrido al despertarte de pronto a las 6 de la mañana, sin que sepas explicar cómo llegaron a tu cabeza, de dónde surgieron.

Nadie viene al mundo con una capacidad dada. Si trabajamos duro empezamos un viaje que no sabemos a dónde nos va a llevar. Se puede mejorar, se puede aprender. No tienes porqué ser mañana lo que eres hoy.

5-ACEPTARÁS QUE DESDE QUE DECIDISTE HACERTE GUIONISTA, TU SEGUNDO APELLIDO ES “FRACASO”. Tener vocación significa ser capaz de hacerlo muchas veces mal para llegar a hacerlo bien. Implica confiar no solo en uno mismo sino también en quienes te acompañan por el camino. Escucha a tus profesores, a los profesionales que se ofrezcan a opinar sobre tu trabajo, a tus compañeros. No necesitas que te digan qué estás haciéndolo muy bien, sino lo que haces mal.

Vale, sí, es necesario. Pero cuesta aceptar las críticas negativas, y sobre todo, cuesta aprender a utilizarlas. Tú lo has conseguido (casi siempre) pero ya tienes unos cuantos años. Con 25, con 30, que se cuestionara tu trabajo te dejaba abatido durante días, te generaba tanta inseguridad que más de una vez llegaste a plantearte dejar de escribir. Aprender a encajar los comentarios de los demás, a escribir sabiendo que todo lo que estás tecleando es susceptible de acabar en la papelera de reciclaje, es una de las cosas más duras de este oficio.

6-NO TE COMPORTARÁS (NI TE SENTIRÁS) COMO UN GUIONISTA DE CINE FRACASADO SIN HABER ESCRITO AÚN NI UN SOLO GUIÓN DE LARGO EN CONDICIONES. Si, en algún momento, hace ya unos cuantos años, pensaste que querías ser guionista de cine y hoy sigues sin haber terminado un solo guión de largo, viviendo con una sensación de fracaso continuo, sintiéndote fatal porque estás defraudando las expectativas no solo de la persona que eras entonces sino de tus amigos y familiares (a los que has convencido de que quieres escribir)… a lo mejor lo que tienes que hacer es intentarlo de verdad. Entonces, cuando muevas tu guión y nadie lo quiera, ya podrás sentirte un fracasado. Pero no, ni siquiera entonces. Porque vender un primer proyecto sería casi como ganar la lotería. Tienes que seguir trabajando, y escribir otro, y otro, y…

Venga, diles lo que en realidad estás pensando, lo que te viene a la cabeza cuando te encuentras con un alumno al que no has visto en cinco o seis años y te cuenta que sigue trabajando en el mismo guión que empezó a desarrollar contigo. Diles que te dan ganas de ser capaz de borrar ese proyecto de su disco duro y de obligarles a trabajar en un nuevo proyecto. Pero ay… también recuerdas historias de guionistas que después de darle vueltas a un proyecto durante diez años por fin logran terminarlo y venderlo. Entonces te entran las dudas: ¿y si resulta que tu ex alumno comete el mayor error de su vida abandonando su proyecto? Así que eliges callar, o si acaso dices que también estaría bien que empezara a escribir otras cosas. Y ya.

7-DEJA DE DECIR QUE NO ESCRIBES PORQUE NO TE PAGAN POR ESCRIBIR, QUE YA ESCRIBIRÁS CUANDO VENDAS UNA IDEA Y TE ENCARGUEN EL GUIÓN. Si escribes, eres guionista. Si no, no. Es así de fácil. Luego a guionista le podemos poner el adjetivo que nos parezca: “profesional” o “aficionado”. Pero guionista al fin y al cabo.

Pero…

8-PREGÚNTATE POR QUÉ NO ESCRIBES, Y CONTESTA CON HONESTIDAD. No es fácil reconocerlo, pero a lo mejor… es que no eres guionista de cine. Quieres serlo, te gustaría serlo, pero no lo eres. Lo más habitual es que un guionista tenga muchas historias que contar. Muchas más de las que podrá escribir en toda su vida. Pero si llevas meses pensando en una historia que escribir y no se te ocurre nada de nada… en fin… Claro que puede ser que estés bloqueado, o que estés tan obsesionado con que tu primer guión sea una obra maestra que ninguna de tus ideas te parezca lo suficiente buena. Si es así, recuerda que las ideas hay que trabajarlas. Cuando llegan al mundo, las ideas son criaturas informes, y dependiendo de lo que se haga con ellas, pueden dar lugar a guiones totalmente diferentes entre sí. No esperes que en su primera formulación tu guión sea maravilloso. No va a ocurrir. Y recuerda que ser guionista es muchas cosas: hay guionistas de series de televisión (algunos de los cuales solo dialogan, o escaletan), de programas (y este concepto incluye muchas variantes), de sketches…. Hay profesionales que combinan diferentes facetas, pero también hay quien no quiere hacerlo o no puede. No todo el mundo vale para todo. A algunos las distancias cortas les aterran, otros se agotan en las largas. Pero de nuevo, la única manera de saber lo que eres o no es intentándolo.

Vale, has intentado matizar tu opinión, pero lo que piensas no es exactamente lo que has escrito. Estás tratando de ser razonable porque te da miedo que al leer esto algún alumno tuyo de esos que llevan meses sin tener una sola idea para arrancar la escritura de su guión se desanime y decida abandonar. Porque quien sabe, a lo mejor lo que le ocurre es solo que está pasando por un mal momento y cuando lo supere por fin podrá empezar a escribir. ¿Quién eres tú para decidir quién vale o quién no? Además, que responsabilidad, ¿no? La gente espabila cuando quiere, o cuando puede, y eso no siempre ocurre mientras están matriculados en un curso. Pero a la vez… te cuesta mucho entender que quieran escribir y que sin embargo parezca que no tienen nada que contar. Olvídalo, esa no es tu responsabilidad. Tienes que tratarlos a todos por igual. No puedes saber quién llegará a poder hacer algo o no. Es demasiado pronto.

9-ASUME QUE NO TODO EMPEZARÁ A SER MUCHO FÁCIL CUANDO CONSIGAS VENDER TU PRIMER GUIÓN O TU PRIMER CONTRATO. Una de las cosas que más me cuesta explicar cuando doy clase es que aunque es muy importante vender tu primer guión (es el momento en el que te conviertes en profesional), hacerlo no garantiza que después las cosas sean mucho más fáciles. Obviamente, si has escrito una película de éxito, te recibirán con interés en todas las productoras y puede que hasta te caiga algún encargo. ¿Pero cuántos guionistas españoles han escrito películas de éxito? La realidad es que después de la primera venta tu vida pasa a ser una oposición continua. Y siempre temes que el siguiente sea el suspenso definitivo. Vas por las productoras con tus ideas, tratando de venderlas, preguntándome por qué en España no tendremos agentes que se encarguen de hacer esta parte del trabajo por nosotros. Me parece que Juanma Bajo Ulloa lo dijo una vez, como te descuides, en España tu primera película pueden ser dos: la primera y la última. El primer apellido del guionista es fracaso (pues de cada diez ideas que tengas, solo se hará realidad 1), el segundo, incertidumbre.

Por desgracia todo esto es verdad. Ahora mismo, no tienes ni idea de si en el 2015 cobrarás alguna vez por escribir guiones. Sí, en teoría vas a escribir un guión de cómic, y hay unos productores de cine interesados en una idea tuya… pero puede pasar cualquier cosa. Y pasará. Da miedo, sobre todo cuando tienes una familia, cuando hay gente que depende de ti.

10-NO TE JUZGUES, CREA. Escribe… y a ver qué pasa. Lo que ocurrirá no tendrá nada que ver con lo que esperas.

Ja, ja…que fácil es acabar así, con una máxima que parece sacada de un libro de autoayuda…¡como si tú fueras capaz de hacerlo! Desde que te levantas hasta que te acuestas no haces otra cosa que darle vueltas a qué, cómo y para qué. Vives en una crisis constante. No pasa una semana sin que dudes, sin que te lo replantees todo, sin que  pienses que te estás equivocando. Al final siempre vuelves a escribir, pero tu vida no es un camino en línea recta, sino un laberinto. ¿Recuerdas cuál fue una de las primeras conversaciones que tuviste con un amigo guionista? Fue cuando os confesasteis uno al otro que siempre que arrancabais un nuevo proyecto teníais la sensación de que esta vez iban a descubrir que en realidad erais unos farsantes, que no teníais ni idea de lo que estabais haciendo. Y pese al tiempo que ha pasado, esa sensación no ha desaparecido. A lo mejor en vez de un texto tan largo podrías haber escrito un solo párrafo: “Queridos alumnos; siento las mismas dudas que todos vosotros, la única diferencia es que he aprendido a controlar mi miedo y mi inseguridad para que no me impidan escribir.” Y fin.

8 respuestas a NO NOS DEDICAMOS A ESTO PARA SUFRIR (versión “Gollum”)

  1. Paquero dice:

    Me ha encantado el post, David. Comparto.

  2. Paquero dice:

    Reblogueó esto en PAQUEROy comentado:
    Me ha encantado este decálogo de David Muñoz, que ha sido profesor de muchos de los que aspiramos a ser guionistas profesionales en España. Pero sobre todo me ha gustado su Gollum. Instructivo, inspirador, y sobre todo, sincero.

  3. Muy buen post, David, pero discrepo del mandamiento número 5 por una cuestión de matiz.

    GUIONISTA, TU APELLIDO NO ES FRACASO:

    Es como aquella frase que creo que es de tu tocayo Mamet que dice que los guionistas somos las putas del cine. A los guionistas nos encanta esta actitud pusilánime de sentirnos menos, de sentirnos abandonados. Es es la misma actitud que creo que ha hecho que durante tanto tiempo los guionistas hayamos sido ninguneados y lo hayamos aceptado de buen grado porque, claro, somos guionistas. La imagen más clara del guionista pusilánime creo que la elaboró Charlie Kaufmann en “Adaptation” cuando su alter ego aparece detrás de un pilar en el decorado de “Being John Malkovich” y nadie le hace caso.
    Pero en los últimos años -si no nos queríamos haber dado cuenta, porque esa actitud de “cómo soy guionista me tengo que conformar con este papel de ignorado” es muy cómoda acusando al mundo y no mirándote a ti- con la huelga de guionistas en USA se demostró que somos bastante importantes en el sector audiovisual.

    GUIONISTA, TU APELLIDO ES APRENDIZAJE:

    Porque el aprendizaje depende de ti, un fracaso te puede enseñar o no, con la actitud pusilánime quizá le eches las culpas al amiguismo en las subvenciones o en los despachos de las televisiones. Pero si sabes que cada paso que des, si cada guión que escribes forma parte de tu aprendizaje no perderás tiempo echándole las culpas al destino ni a las adversidades. Releerás tu guión y buscarás el error, o le preguntarás al productor si tienes oportunidad qué es lo que falló. No significa que el éxito sólo dependa de ti, pero sentirte un fracasado sí es tu opción. Y a todos nos pasa y David lo explica muy bien. Yo, cuando me llevo un revés también me siento así pero luego pienso en algunos trabajos que he hecho y que han conmovido a espectadores y me digo a mí mismo que ya llegará la oportunidad para ese guión y sigo adelante.

    • Bueno, quizá debería haber matizado un poco lo que quería decir. No pretendia insinuar que siempre se fracasa ni transmitir una actitud pesimista. Obviamente, solo se persevera en las cosas que cuestan (y no solo en escribir) si de vez en cuando se consigue alguna recompensa. Y yo las he tenido, y las tengo, como guionista y como profesor de guión. Lo que quería decir es que dedicarse a esto obliga a escribir mucho, y en ese escribir mucho, no siempre se acierta. Ya sea porque no consigas escribir una buena historia o porque aunque lo consigas luego esa historia no guste a quienes tienen la capacidad para hacerla realidad. Y ese no debe de ser motivo para rendirse. Todos los guionistas tenemos decenas de proyectos que no han sido filmados. En mi caso la relación puede que sea de diez a uno. Hay que fracasar mucho para triunfar alguna vez. A eso me refería. Aprender a encajar las negativas, los reveses, sin que te den ganas de dejarlo o lo dejes, es parte del “viaje” de cualquier guionista. Por eso insisto en transmitir que es imposible escapar a ese “fracaso”. Y, por tanto, hay que asumirlo como un aspecto más del oficio que hemos elegido y no dejarte vencer por él. Lo que no quiere decir que de vez en cuando un revés especialmente duro no te deje tocado un tiempo. No somos superhéroes. Y por cierto, yo no he llevado nunca bien el ninguneo. Siempre he sido más bien peleón. Pero también te digo que desgasta, y que digan lo que digan, no, esto no es todavía EEUU ni nosotros somos americanos. Tampoco Francia o Dinamarca, Ni de lejos.

  4. Ese Gollum debería salir más a menudo en el ámbito docente. No para desanimar al alumnado sino como aporte realista a ese discurso azucarado y bienintencionado con el que el profesor acostumbra a ganarse su audiencia (aunque entiendo que es lo que se debe hacer, no hay que dar por hecho que el alumno, ciego de ilusión, ya lo tiene en cuenta, y conviene matizarlo). En las aulas hace falta un discurso algo más complejo que el de ‘el trabajo duro tiene su recompensa’. Algo de eso hay en el post que publicó ayer Sergio Granda. Saludos!!

  5. elenacobos dice:

    Vaya, perfecto en forma y fondo para mi momento actual.
    Da un poco de miedo cómo lees nuestras mentes (de los alumnos/aficionados).
    Gracias por el post.

  6. Muy buen post, increíble como a pesar de las distancias y fronteras, nuestras realidades puedan ser tan parecidas.

  7. Hola muy buenas. Soy un realizador de cortometrajes. Y en crisis de ideas. Yo he escrito todos mis guiones hasta ahora. Error, lo sé. Y ahora llevo una temporada en blanco, pero necesito grabar. Busco guiones para cortometrajes. Aquí tenéis mi último trabajo https://www.youtube.com/watch?v=XhwtcgfdDCY . Mi página web es: http://www.albalateproductions.com
    Sólo deciros que os leo continuamente, tanto los post como los comentarios. Saludos a todos.

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