EL FACTOR HUMANO

14 enero, 2015

Por Lea Vélez. 

Lea Vélez es guionista y escritora. Ha sido la creadora y coordinadora de series diarias de gran éxito, como El Secreto, La Verdad de Laura o Luna Negra. En 2014 ha publicado dos novelas: La cirujana de Palma (Ediciones B) y El Jardín de la Memoria (Galaxia Gutenberg).

Ser guionista es una profesión. Como en todas las profesiones, los guionistas a veces nos asociamos o nos afiliamos a un sindicato -y para eso tenemos ALMA- y a veces no. La fortaleza o debilidad de un sindicato está en su número de miembros. La decisión de asociarse depende de muchos factores: tener amigos que se han asociado antes, la posibilidad de acceder a seminarios y cursos, la necesidad de luchar por la mejora de nuestros derechos laborales, conocer a otros guionistas o una combinación de todo esto. La cosa es que hay quien se asocia y hay quien no, ya digo. Los autores audiovisuales, en cambio, debemos unirnos siempre, obligatoriamente, a una sociedad de gestión. Si no lo hacemos no podemos registrar nuestras obras, ni percibir la parte de nuestros ingresos que nos corresponde por derechos de autor.

En España hay dos sociedades de gestión para los autores audiovisuales. Una es SGAE y la otra es DAMA.

Yo soy de SGAE.

Quizá nadie alce la ceja y mi percepción de cómo anda el patio sea errónea y quizá muchos la están alzando ya. “Coño, Lea… ¿De la SGAE? ¿Con lo maja que tú eres? Si pareces una tía lista”.

Sí, de SGAE, y además apoyo profundamente la existencia de SGAE y de DAMA. “¿Pero cómo? ¿Cómo es posible?”, pensará algún compañero… La SGAE está asociada a años de corrupción, al tío aquel, presidente plenipotenciario que ha dejado una mancha que sigue sin pasar la prueba del algodón. Está ligada a la dictadura de ciertos músicos, a la manipulación y el amiguísimo y a tantas clases de merdé como planos tiene la avaricia personal. La palabra SGAE es radioactiva. ¿Por qué soy de SGAE? Eso me pregunto yo. ¿Por qué no me he pasado a DAMA? ¿Por vagancia? ¿Porque me gusta que me miren mal algunos compañeros? No. Soy de SGAE por el factor humano.

Quien haya leído El Factor Humano de Graham Green quizá me entienda. Quien no lo haya leído, que lo lea, que aunque no me entienda lo pasará genial. Para mí la esencia de la vida está en la lealtad a las personas. Mi factor humano es la lealtad a las personas por las que entré en SGAE.

También hay otras personas en DAMA, un grupo de guionistas y directores de cine, gentes admirables, con ideas limpias y claras, que mientras yo me asociaba a SGAE, decidían escindirse de la centenaria sociedad de gestión. Estaban hartos de ser pisoteados y hechos leña por los músicos de zarzaparrilla, los editores musicales y su poder omnipresente y cansino. Estos cineastas, autores del audiovisual, lucharon por promover una nueva sociedad de gestión que velara mejor por sus derechos, que repartiera con equidad, que a veces, no siempre, es lo mismo que la justicia. Primero fundaron la asociación: ALMA. Más adelante, hace ya diez años -si no me fallan las cuentas- y tras muchas dificultades, lograron crear DAMA. Precioso nombre. Conozco su lucha porque yo era socia activa de ALMA en 1999, tan activa que estuve un año en la junta directiva y apoyé desde la asociación aquella génesis de DAMA y sobre todo, apoyé humildemente, desde mi guionismo incipiente, a la gente que la promovía y sus valores. Los apoyé porque había factores humanos por todas partes. Uno de ellos, mi amiga Virginia Yagüe, pero eran más.

La guerra de estos compañeros era buena para el conjunto de los autores audiovisuales. Era buena para todos. Para la apertura, para la visibilidad de los guionistas, para que SGAE redujera sus tarifas de gestión, para romper un monopolio, para empezar a limpiar y ordenar. En aquellos años de escisión, ALMA estaba muy unida a la génesis de DAMA y SGAE era para todos, el Goliat enemigo. Había sido el dragón que chamuscaba los derechos del audiovisual. Era la dictadura de un sistema de reparto injusto. Los ataques de los autores de ALMA hacia la SGAE como ente abstracto y maléfico, eran constantes porque SGAE utilizaba sus inagotables recursos en querellas judiciales con las que evitar el nacimiento de DAMA. Encuentro aquella frustración y el enconamiento de DAMA hacia SGAE, comprensibles. Pero eso ya no es así. Lo voy a decir de nuevo: eso ya no es así. Merece ser repetido: Ya no es así.

DAMA captará socios haciendo las cosas bien y SGAE conseguirá volver a hacerlas si todos nos unimos. Por eso me duele que cada vez que los del audiovisual de SGAE tenemos un traspiés o somos derrotados o bloqueados, como en la anterior asamblea, suenen voces de DAMA, de amigos míos, que se olvidan de que los limpios de SGAE somos quijotes contra enormes aéreo-generadores que escupen mierda. Me duele que tras las hecatombes, los bloqueos, las derrotas, digan cosas como: “¿Veis por qué hay que hacerse de DAMA?”.

Como tengo este handicap de la lealtad hacia las personas, una lealtad que es irrompible e inoxidable en el sentido de que es eterna, yo sigo hablando bien de DAMA y de su gente, a pesar de estos comentarios, mientras soy leal a los de mi SGAE. Esta poca reciprocidad… me duele y ya me duele que me espanta ver que la falta de unidad son pedruscos contra los dos tejados.

Fuera del mundo del guión, para la gente de a pie, SGAE se ha convertido en sinónimo de autores caraduras que cobran un dinero “del pueblo” por generar quién sabe qué cosa que debería ser gratis y la prueba de esto es que son todos unos corruptos. Sabemos, chicos, que esto es una falacia propiciada por las multinacionales de la electrónica. Lo del canon y bla, bla, en lo que no entraré. La campaña de estas multinacionales durante años se tradujo al fin en una ley que ya desde ahora nos ha recortado el salario. Con la legislación vigente, ya este año, los autores de DAMA Y SGAE, todos, hemos dejado de cobrar por la copia privada. Habrá quién no percibiese muchos ingresos, un par de cientos de euros al año, habrá quién cobrase mil y pico y habrá quién nada. Depende del repertorio. A muchos no les importará, pero retroceder en los logros históricos es un precedente tremendo y ha sucedido, en gran parte, a causa de la debilidad de la SGAE, su halo radiactivo y la leña que se ha hecho del árbol caído. La realidad es que si este retroceso en nuestros derechos se lo sumamos a los salarios partidos por la mitad con los que andamos ahora y al desempleo brutal, deberíamos cabrearnos mucho. Sí, la cosa es como para cabrearse mucho y como para canalizar el cabreo planteándose que hay que movilizarse, asociarse y luchar por todo, TODO, lo que tenemos. Hacerse de un sindicato es genial, pero no todo el mundo se anima. Hacerse de una sociedad de gestión es obligatorio, así que es fundamental que canalicemos esa unidad a la que nos obliga el cobro de nuestros derechos de autor. Todos somos de una sociedad de gestión y esto nos une al 100 por 100.

Por eso nos interesa a TODOS que las sociedades de gestión sean fuertes y que velen por nuestra visibilidad y nuestras luchas y por eso hoy, con la asamblea de SGAE a la vuelta de la esquina, debemos difundir la necesidad de asistir y de lograr con el voto que una de nuestras sociedades de gestión lave su cara y funcione de la mejor manera posible.

El 12 de enero, Julia Altares, que es una persona fabulosa y además amiga (ella es mi factor humano) y también es miembro de la junta de SGAE, escribía un artículo en este blog llamándonos al voto. Explicaba muy bien la situación y nos pedía que vayamos a la asamblea o que deleguemos en otro socio. Bloguionistas colgaba el artículo en su twitter y añadía la frase: “hoy Julia Altares nos explica cómo los músicos de “la rueda” nos meten la mano en la cartera y cómo podemos evitarlo”. Tuvo muy pocos retutits, poquísimo apoyo porque la palabra SGAE es… Sí, correcto: radioactiva. Hubo en cambio una respuesta de un compañero guionista, un miembro de DAMA al que aprecio y conozco, que en lugar de apoyar, respondía al tuit con aquella mentalidad de tiempos enfrentados: “¿Qué cómo evitarlo? Pues pasándose a DAMA, muy fácil.”

Vamos, chicos, seamos más sabios. Sé que no es personal, pero el efecto de comentarios así es personalísimo. Por eso escribo este artículo dirigiéndome a todos mis amigos, compañeros y socios de DAMA o SGAE. Quiero pediros apoyo, recordaros la importancia de la unidad porque entre SGAE y DAMA somos el 100 por 100 de los autores audiovisuales. Quiero deciros que el descalabro de SGAE no es bueno para el audiovisual porque no es el descalabro de SGAE-ente abstracto, es el descalabro de la gente del audiovisual de SGAE, de colegas de los que hablamos sin apellido: como Julia y Curro y Adolfo y Susana y Javier y Verónica o Ignacio o yo misma.

Dadle un poquito a la tecla de apoyo. Echadnos un cable aunque solo sea evitando frases lapidarias. De verdad que queremos renovar, democratizar y limpiar una de nuestras casas y tener dos voces fuertes para que no se sigan recortando nuestros derechos. Seamos “La dama y el caballero” o “La Dama y el Vagabundo” y acordémonos siempre de las personas, porque os juro que en esta vida, al final, lo único que importa, lo que mueve el corazón, lo que cuenta, lo que queda… es el factor humano.


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