EL FACTOR HUMANO

Por Lea Vélez. 

Lea Vélez es guionista y escritora. Ha sido la creadora y coordinadora de series diarias de gran éxito, como El Secreto, La Verdad de Laura o Luna Negra. En 2014 ha publicado dos novelas: La cirujana de Palma (Ediciones B) y El Jardín de la Memoria (Galaxia Gutenberg).

Ser guionista es una profesión. Como en todas las profesiones, los guionistas a veces nos asociamos o nos afiliamos a un sindicato -y para eso tenemos ALMA- y a veces no. La fortaleza o debilidad de un sindicato está en su número de miembros. La decisión de asociarse depende de muchos factores: tener amigos que se han asociado antes, la posibilidad de acceder a seminarios y cursos, la necesidad de luchar por la mejora de nuestros derechos laborales, conocer a otros guionistas o una combinación de todo esto. La cosa es que hay quien se asocia y hay quien no, ya digo. Los autores audiovisuales, en cambio, debemos unirnos siempre, obligatoriamente, a una sociedad de gestión. Si no lo hacemos no podemos registrar nuestras obras, ni percibir la parte de nuestros ingresos que nos corresponde por derechos de autor.

En España hay dos sociedades de gestión para los autores audiovisuales. Una es SGAE y la otra es DAMA.

Yo soy de SGAE.

Quizá nadie alce la ceja y mi percepción de cómo anda el patio sea errónea y quizá muchos la están alzando ya. “Coño, Lea… ¿De la SGAE? ¿Con lo maja que tú eres? Si pareces una tía lista”.

Sí, de SGAE, y además apoyo profundamente la existencia de SGAE y de DAMA. “¿Pero cómo? ¿Cómo es posible?”, pensará algún compañero… La SGAE está asociada a años de corrupción, al tío aquel, presidente plenipotenciario que ha dejado una mancha que sigue sin pasar la prueba del algodón. Está ligada a la dictadura de ciertos músicos, a la manipulación y el amiguísimo y a tantas clases de merdé como planos tiene la avaricia personal. La palabra SGAE es radioactiva. ¿Por qué soy de SGAE? Eso me pregunto yo. ¿Por qué no me he pasado a DAMA? ¿Por vagancia? ¿Porque me gusta que me miren mal algunos compañeros? No. Soy de SGAE por el factor humano.

Quien haya leído El Factor Humano de Graham Green quizá me entienda. Quien no lo haya leído, que lo lea, que aunque no me entienda lo pasará genial. Para mí la esencia de la vida está en la lealtad a las personas. Mi factor humano es la lealtad a las personas por las que entré en SGAE.

También hay otras personas en DAMA, un grupo de guionistas y directores de cine, gentes admirables, con ideas limpias y claras, que mientras yo me asociaba a SGAE, decidían escindirse de la centenaria sociedad de gestión. Estaban hartos de ser pisoteados y hechos leña por los músicos de zarzaparrilla, los editores musicales y su poder omnipresente y cansino. Estos cineastas, autores del audiovisual, lucharon por promover una nueva sociedad de gestión que velara mejor por sus derechos, que repartiera con equidad, que a veces, no siempre, es lo mismo que la justicia. Primero fundaron la asociación: ALMA. Más adelante, hace ya diez años -si no me fallan las cuentas- y tras muchas dificultades, lograron crear DAMA. Precioso nombre. Conozco su lucha porque yo era socia activa de ALMA en 1999, tan activa que estuve un año en la junta directiva y apoyé desde la asociación aquella génesis de DAMA y sobre todo, apoyé humildemente, desde mi guionismo incipiente, a la gente que la promovía y sus valores. Los apoyé porque había factores humanos por todas partes. Uno de ellos, mi amiga Virginia Yagüe, pero eran más.

La guerra de estos compañeros era buena para el conjunto de los autores audiovisuales. Era buena para todos. Para la apertura, para la visibilidad de los guionistas, para que SGAE redujera sus tarifas de gestión, para romper un monopolio, para empezar a limpiar y ordenar. En aquellos años de escisión, ALMA estaba muy unida a la génesis de DAMA y SGAE era para todos, el Goliat enemigo. Había sido el dragón que chamuscaba los derechos del audiovisual. Era la dictadura de un sistema de reparto injusto. Los ataques de los autores de ALMA hacia la SGAE como ente abstracto y maléfico, eran constantes porque SGAE utilizaba sus inagotables recursos en querellas judiciales con las que evitar el nacimiento de DAMA. Encuentro aquella frustración y el enconamiento de DAMA hacia SGAE, comprensibles. Pero eso ya no es así. Lo voy a decir de nuevo: eso ya no es así. Merece ser repetido: Ya no es así.

DAMA captará socios haciendo las cosas bien y SGAE conseguirá volver a hacerlas si todos nos unimos. Por eso me duele que cada vez que los del audiovisual de SGAE tenemos un traspiés o somos derrotados o bloqueados, como en la anterior asamblea, suenen voces de DAMA, de amigos míos, que se olvidan de que los limpios de SGAE somos quijotes contra enormes aéreo-generadores que escupen mierda. Me duele que tras las hecatombes, los bloqueos, las derrotas, digan cosas como: “¿Veis por qué hay que hacerse de DAMA?”.

Como tengo este handicap de la lealtad hacia las personas, una lealtad que es irrompible e inoxidable en el sentido de que es eterna, yo sigo hablando bien de DAMA y de su gente, a pesar de estos comentarios, mientras soy leal a los de mi SGAE. Esta poca reciprocidad… me duele y ya me duele que me espanta ver que la falta de unidad son pedruscos contra los dos tejados.

Fuera del mundo del guión, para la gente de a pie, SGAE se ha convertido en sinónimo de autores caraduras que cobran un dinero “del pueblo” por generar quién sabe qué cosa que debería ser gratis y la prueba de esto es que son todos unos corruptos. Sabemos, chicos, que esto es una falacia propiciada por las multinacionales de la electrónica. Lo del canon y bla, bla, en lo que no entraré. La campaña de estas multinacionales durante años se tradujo al fin en una ley que ya desde ahora nos ha recortado el salario. Con la legislación vigente, ya este año, los autores de DAMA Y SGAE, todos, hemos dejado de cobrar por la copia privada. Habrá quién no percibiese muchos ingresos, un par de cientos de euros al año, habrá quién cobrase mil y pico y habrá quién nada. Depende del repertorio. A muchos no les importará, pero retroceder en los logros históricos es un precedente tremendo y ha sucedido, en gran parte, a causa de la debilidad de la SGAE, su halo radiactivo y la leña que se ha hecho del árbol caído. La realidad es que si este retroceso en nuestros derechos se lo sumamos a los salarios partidos por la mitad con los que andamos ahora y al desempleo brutal, deberíamos cabrearnos mucho. Sí, la cosa es como para cabrearse mucho y como para canalizar el cabreo planteándose que hay que movilizarse, asociarse y luchar por todo, TODO, lo que tenemos. Hacerse de un sindicato es genial, pero no todo el mundo se anima. Hacerse de una sociedad de gestión es obligatorio, así que es fundamental que canalicemos esa unidad a la que nos obliga el cobro de nuestros derechos de autor. Todos somos de una sociedad de gestión y esto nos une al 100 por 100.

Por eso nos interesa a TODOS que las sociedades de gestión sean fuertes y que velen por nuestra visibilidad y nuestras luchas y por eso hoy, con la asamblea de SGAE a la vuelta de la esquina, debemos difundir la necesidad de asistir y de lograr con el voto que una de nuestras sociedades de gestión lave su cara y funcione de la mejor manera posible.

El 12 de enero, Julia Altares, que es una persona fabulosa y además amiga (ella es mi factor humano) y también es miembro de la junta de SGAE, escribía un artículo en este blog llamándonos al voto. Explicaba muy bien la situación y nos pedía que vayamos a la asamblea o que deleguemos en otro socio. Bloguionistas colgaba el artículo en su twitter y añadía la frase: “hoy Julia Altares nos explica cómo los músicos de “la rueda” nos meten la mano en la cartera y cómo podemos evitarlo”. Tuvo muy pocos retutits, poquísimo apoyo porque la palabra SGAE es… Sí, correcto: radioactiva. Hubo en cambio una respuesta de un compañero guionista, un miembro de DAMA al que aprecio y conozco, que en lugar de apoyar, respondía al tuit con aquella mentalidad de tiempos enfrentados: “¿Qué cómo evitarlo? Pues pasándose a DAMA, muy fácil.”

Vamos, chicos, seamos más sabios. Sé que no es personal, pero el efecto de comentarios así es personalísimo. Por eso escribo este artículo dirigiéndome a todos mis amigos, compañeros y socios de DAMA o SGAE. Quiero pediros apoyo, recordaros la importancia de la unidad porque entre SGAE y DAMA somos el 100 por 100 de los autores audiovisuales. Quiero deciros que el descalabro de SGAE no es bueno para el audiovisual porque no es el descalabro de SGAE-ente abstracto, es el descalabro de la gente del audiovisual de SGAE, de colegas de los que hablamos sin apellido: como Julia y Curro y Adolfo y Susana y Javier y Verónica o Ignacio o yo misma.

Dadle un poquito a la tecla de apoyo. Echadnos un cable aunque solo sea evitando frases lapidarias. De verdad que queremos renovar, democratizar y limpiar una de nuestras casas y tener dos voces fuertes para que no se sigan recortando nuestros derechos. Seamos “La dama y el caballero” o “La Dama y el Vagabundo” y acordémonos siempre de las personas, porque os juro que en esta vida, al final, lo único que importa, lo que mueve el corazón, lo que cuenta, lo que queda… es el factor humano.

9 respuestas a EL FACTOR HUMANO

  1. Hola Lea,
    Bueno, como yo soy el guionista que escribió la “frase lapidaria” en Twitter, me veo obligado a decir algo.
    Lo primero, aclarar que por muchas razones, no tengo ningún interés en que las cosas vayan mal en SGAE, pero ninguno. Muchas de mis razones tienen que ver con el ”factor humano” del que hablas, y otras incluso son mucho más personales (y te las explico en persona cuando nos veamos).
    Pero es que incluso dejando a un lado esas razones emocionales, y hablando simplemente como socio de DAMA y desde un punto de vista egoísta, tampoco querría que dejara de existir SGAE. No hay nada mejor para los autores que la existencia de alternativas. SGAE está como está entre otras muchas razones porque durante demasiado tiempo no hubo otro sitio donde ir. Para los socios de DAMA es bueno que exista SGAE, que la gente se harte si la tratan mal y pueda decir: “ahí os quedáis, me voy”. De hecho, suele ser la única manera efectiva de presionar a las entidades de gestión: amenazar con largarte con tus derechos, o sea, con tu dinero. Y por eso creo que también es bueno para los socios de SGAE que exista DAMA.
    ¿Pero qué ocurre? Que a menudo esa alternativa o se desconoce, o se piensa que no es tan válida como SGAE. Como me decía por mail un compañero de DAMA en un intercambio de mensajes provocado por mi comentario en Twitter en el que también participaron socios de SGAE: “Todas las semanas nos llegan opiniones de colegas de Sgae que dan por hecho que en Dama no pagamos, que estamos a punto de disolvernos o que volvemos todos a Sgae…”. Es así, entre otras cosas, porque DAMA hoy en día comparada con SGAE es una entidad chiquitita, la hormiga al lado del elefante (cosa que será siempre al gestionar solo derechos audiovisuales y no de músicos, etc.). Por eso creo cuando a través de Bloguionistas o de ALMA se hacen llamamientos como el de Julia Altares los socios de DAMA nos soliviantamos un poco. Mi tweet fue una reacción impulsiva, no meditada. Porque de alguna manera, supongo que sin querer, se transmite la idea de que si quieres que se gestionen bien tus derechos, lo que hay que hacer es “regenerar” SGAE.Y no es la única alternativa. Ya no.
    De todas maneras, después de ese intercambio de e-mails del que he hablado antes, “los de DAMA” que participamos en él optamos por mantener silencio y dejar de dar la brasa hasta después de la votación. Como los socios de SGAE que se están movilizando de cara a la asamblea, pensamos que este asunto de “la rueda” es inadmisible (también todo lo que conlleva, como explicó Julia Altares en su texto) y que lo mejor que puede ocurrir en este momento es que la gente vaya a votar.
    Ah, aclaro una cosa importante por si alguien no lo sabe: no soy miembro de la junta directiva de DAMA, nunca lo he sido, ni lo seré. Soy solo un socio. Mi opinión me representa únicamente a mí. Tampoco tengo claro que lo que yo tenga que decir sobre este tema tenga la más mínima importancia. No sé cuáles son las razones por las que puede haber socios de SGAE que decidan no ir a la votación y permitir que “los malos” ganen. Se me escapa totalmente. Ojalá no sea así.
    Por otra parte Lea, da la casualidad de que estoy justo ahora terminando de leer tu novela. La estoy disfrutando mucho, ¡aunque no sé si disfrutar es la palabra! (he tenido que dejar de leerla en el metro y en el tren porque me da la llorera y no es plan).
    Y, terminando, que tengo que salir corriendo: la guerra DAMA/SGAE terminó hace mucho tiempo para bien de todos los autores. Desde entonces incluso se han llegado a realizar actividades conjuntas (impresiona ver los carteles de DAMA y SGAE uno al lado del otro sobre un escenario). Insisto: de verdad, no creo que ningún socio de DAMA tenga el más mínimo interés en que las cosa en SGAE vayan mal. Solo queremos recordar de vez en cuando que DAMA existe, que hay alternativas.

  2. No había leído el artículo de Julia ni el comentario de David en twitter, Lea, y estando de acuerdo con buena parte de lo que dices aquí, me gustaría hacer un par de matizaciones. Vaya por delante que soy consejero y miembro fundador de DAMA, que compartí responsabilidades contigo en aquella Junta de ALMA que mencionas, pero que mis opiniones lo son a título exclusivamente personal.

    Hasta tres veces, como San Pedro negando a su maestro y como Prim a los Borbones ;), dices que la SGAE ya no utiliza “sus inagotables recursos en querellas judiciales con las que evitar el nacimiento de DAMA”. Y tienes toda la razón. DAMA goza de una excelente salud. Pero la SGAE hizo TODO LO QUE PUDO para que no fuera así. No desistió porque se diera cuenta de que era injusto, abusivo e injustificable, simplemente perdió la batalla. Luego tus “ya no es así” no implican, aunque lo repitas tres veces, ningún mérito ni reconocimiento a la SGAE ni a sus actuales dirigentes, que (hasta donde yo sé) nunca han pedido disculpas a los socios de DAMA ni reconocido su imperdonable comportamiento. La SGAE no sigue intentando que DAMA desaparezca porque no puede. Es un matiz importante.

    “DAMA captará socios haciendo las cosas bien”, dices. También te doy la razón. La prueba es que hace muy poco los directores y guionistas franceses en bloque han dejado la SGAE para venirse a DAMA. La SACD, la entidad de gestión más importante de Europa, prefiere nuestro sistema de reparto al de la SGAE. No sólo ellos, los australianos también, por ejemplo. Y en cada reunión del Consejo de DAMA aprobamos la incorporación de nuevos autores españoles, algunos procedentes de la SGAE. Las solicitudes de incorporación de nuevos autores, aclaro, son siempre muy superiores a las de los que quieren dejar la entidad, a quienes, por descontado, jamás se les pone el más mínimo problema. Sin embargo, de nuevo tengo que añadir un matiz importante. No ocurre igual en la SGAE. Muchos autores que querrían venirse a DAMA encuentran todo tipo de obstáculos por parte de SGAE para hacerlo. No son casos aislados, te lo puedo asegurar. Muchos creen (o les han hecho creer) que tener adelantos económicos pendientes hace imposible la migración de una entidad a otra, lo que es, no sólo rigurosamente falso, sino, al parecer, contrario a la ley. Y los que, a pesar de las trabas, deciden de todos modos abandonar la SGAE para sumarse a DAMA ven cómo los derechos recaudados desde septiembre (fecha en la que hay que comunicar la baja) hasta enero (fecha en que es efectiva el alta en la nueva entidad) no se liquidan hasta mucho después. Luego la SGAE, lejos de comportarse de manera impecable con DAMA (el “ya no es así”), sigue haciendo lo posible, al menos a este respecto, por entorpecer el normal funcionamiento de nuestra entidad.

    Dicho lo cual, quiero que quede claro que para DAMA no es prioritaria la captación de autores de SGAE. No lo es por cuestiones exclusivamente económicas. El acuerdo con la SACD, por ejemplo, es infinitamente más importante desde ese punto de vista. La mayoría de nuestros nuevos socios son autores que empiezan su carrera y por tanto no han pertenecido antes a ninguna entidad de gestión. Contamos con una infraestructura muy eficaz y pequeña que no requiere mucho dinero para su mantenimiento. No quiero ni pensar lo que debe de ser pagar las bombillas del palacio Longoria, el dineral que hará falta para mantener lustroso tanto mármol.

    Creo que el problema está cuando usamos indistintamente “SGAE” para referirnos a “los autores socios de SGAE” y “DAMA” para referirnos a los “autores socios de DAMA”. Yo a los ” autores socios de SGAE”, a ti, a todos mis compañeros y amigos que habéis decidido libremente que esa entidad gestione vuestros derechos de autor, os tengo el mayor de los respetos, como no podría ser de otro modo en tanto que compañeros y amigos. Y estoy seguro de que diciendo esto represento a todos los “autores socios de DAMA”. Ahora bien, la SGAE como institución, sintiéndolo mucho, tendría que someterse a un proceso de reconversión muy profundo, pero muy profundo, profundísimo (déjame a mí también repetirlo tres veces) para conquistar de nuevo mi respeto. Si en eso estáis y de eso va vuestra asamblea, os deseo, de todo corazón y sin ironía de ninguna clase, toda la suerte del mundo. La necesitáis.

    Un beso

  3. Por mi parte, lo que he entendido es simplemente que Lea no se va de SGAE porque tiene buenos amigos allí, y de ahí que defienda la entidad como la defiende. Pero ese hecho, tal y como ocurre en una película cuando descubrimos las verdaderas motivaciones del “malo”, no justifica sus palabras, todo lo contrario, es una defensa personal, sin tener que ver con derechos, dinero ni nada de nada. Me pregunto qué haría si su “factor humano” se fuera a DAMA…

  4. Un recurso bastante eficaz a lo largo del tiempo para cambiar la imagen de algo que es nuevo, pero que mantiene el escaparate de lo viejo, es eso mismo, derribar ese escaparate y poner otro. La gente que compone SGAE es nueva, quieren hacer las cosas diferente y piensan en la SGAE como un organismo diferente, pues cámbienle el nombre. Suena descabellado, pero supongo que habrá algún método de decisión interna que lo permita. En vez de Sociedad General de Autores y Editores, póngale otro que represente ese cambio. Por poner un ejemplo absurdo, Propiedad y autoría de obras (PAO).

    Habrá gente que escuche el nombre PAO y piensen que es lo mismo de siempre pero con otro nombre, pero habrá otro gran porcentaje que no, que sí crea que ha cambiado. Y estoy seguro que será más fácil limpiarle la cara a la organización, haciendo las cosas bien, porque entonces la gente atribuirá esos logros a PAO, una nueva sociedad de gestión, y pensarán solo en “Corrupción” cuando escuchen SGAE. Son armas políticas que han funcionado a lo largo de la historia y no creo que dejen de funcionar ahora, cambiar una idea de la cabeza de alguien es tan complicado como lo muestra la película Inception, pero crearla desde cero no.

    No sé si ha podido parecer una aportación absurda, pero la dejo ahí, por si le hace reflexionar a alguien o sirve de algo. Quizás en un futuro pueda participar en algo tan bonito como es la lucha por mejores condiciones de trabajo, pero primero tengo que tener la oportunidad de trabajar en ello =).

  5. Carlos López dice:

    Tienes toda la razón, Lea: la existencia de las dos entidades es buena para todos y las relaciones entre ambas ya no son como antes, sin duda, ahora la colaboración es decidida y constante.

    Sólo una corrección: Dama ha cumplido quince años en 2014. Y una opinión personal por mi parte: para los que estamos en Dama desde el principio, para los que sufrimos insultos sin cuento por parte de Sgae, querellas criminales ante los juzgados, amenazas y boicots en festivales, apropiación indebida de nuestro dinero… entenderás que indignarse por un tuit nos pueda parecer exagerado. Quizá la convivencia también obligue a que todos tengamos que aprender a soportarnos.

    Porque sí, la causa es común, y siempre lo he pensado. Está muy desvalido el autor audiovisual y todos trabajamos en la misma zanja. Luchemos juntos, que si nos descuidamos nos entierran. Un abrazo.

  6. Pero Carlos, los insultos que recibiste no serían por parte “de SGAE”. Las entidades no insultan. Ni roban. Insultan y roban las personas.
    De lo que se trata en esta Asamblea es de desmontar parte de los chiringuitos que montaron aquellas personas que entonces mandaban en SGAE.
    Y lo que a mí me cuesta entender (ojo, yo no estoy indignado, sólo sorprendido) es que ese empeño, por más que pueda parecer quijotesco, provoque un “pasaos a DAMA”, en lugar de un “ánimo, compañeros”.

  7. Pues será porque hoy me he levantado de bajón tras el hostiazo de Alatriste, pero sí, tanto la respuesta de Lea como los comentarios posteriores me parecen totalmente desproporcionados. Con la que hay montada en la SGAE, y os dedicáis a mandarme mails personales y a dedicarme una entrada en el blog donde colaboro dándome un correctivo por un tweet en el que lejos de criticar o atacar a la SGAE (cosa que cualquiera que me lea aquí o me siga en Twitter no he hecho ni haré), me limitaba a recordar a esos guionistas socios de la SGAE que SÍ se pasan el día poniendo a parir a la SGAE y quejándose públicamente de ella, que DAMA está ahí, que existe. De ahí venía mi comentario, que además, como me parece obvio, tenía una intención más irónica que otra cosa. Porque no creo que vaya a convencer a nadie de venirse a DAMA con una frase (por otra parte, soy de los socios que piensa que es mejor que DAMA siga siendo pequeñita; lejos de mi intención ponerme a reclutar socios; puede que una desbandada general de SGAE sumiera a DAMA en el caos).
    Pero en fin, ya digo que eso no es asunto mío. Ojalá, de verdad, que cambien las cosas en la SGAE. Sería bueno para todos, y no solo para sus socios, ya que aún para la gente “normal” SGAE sigue siendo sinónimo de derechos de autor. Además, sé que la gente que está intentando cambiar las cosas es honesta y solo tiene en mente el interés de los autores. De hecho entre ellos hay algún amigo y muchos conocidos a los que aprecio y respeto.
    En fin… como dije en mi anterior comentario, sigo estando convencido de que la existencia de dos entidades de gestión es algo positivo. Lo demás, no es asunto mío sino de los socios de SGAE, que son quienes deben ir a la asamblea y votar y luchar para que su entidad funcione correctamente.
    Pero vaya, que si os deja más tranquilos, podéis seguir escandalizándoos (o sorprendiéndoos) con mi tweet. Aquí estoy para recibir los palos. Eso sí, no puedo prometer seguir siendo amable en mis respuestas todo el rato.

  8. Desde luego, mi intención nunca ha sido dar palos ni correctivos. Y menos por un tweet. Con las que he montado yo en Twitter, estoy como para corregir a nadie.

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