CÓMO ESCRIBIR UNA BUENA ESCALETA (Y PARA QUÉ)

por Sergio Barrejón.

No se puede. No existen las buenas escaletas. No escribas escaletas. Huye de las escaletas como del demonio.

Cuando digo escaleta, me refiero a lo que las productoras de ficción españolas llaman escaleta. Que no es lo que en guión de programas se llama escaleta, sino lo que en cine se llama un tratamiento secuenciado.

Sí, es un lío de aúpa. Pero así es nuestra “industria”. No tenemos un léxico unificado, ni un formato unificado, ni un convenio para trabajadores autónomos… Y así nos va. Pero hablemos de escaletas.

Situación: te llaman para hacer el proyecto de una serie. Quieren una biblia, un mapa de tramas y el guión del primer capítulo. No hay mucho tiempo (qué curioso). Tampoco hay mucho dinero (oh sorpresa). Negocias, y te dicen “bueno, en vez del guión, puedes entregarnos sólo… LA ESCALETA”.

Y tú piensas “bueno, trabajo que me ahorro“.

ERROR.

Pelea por el tiempo que tienes para hacerlo. Pelea por el dinero. Pero asegúrate de que el encargo incluye el guión, no la escaleta.

En primer lugar, redactar una escaleta no ahorra una cantidad significativa de trabajo. Es un documento que ya te requiere el 75% del esfuerzo que te requeriría redactar directamente el guión. Porque antes de eso, tienes que haber concebido la estructura de la historia, tienes que haberla tramado, tienes que haberla subdividido en escenas, aunque cada escena se reduzca a un post-it.

Tienes que haber cimentado y estructurado todo el edificio. Sólo te falta poner las paredes, las ventanas y unas pocas tejas. Elementos imprescindibles para entrar a vivir en el edificio, sí. Imprescindibles, pero no estructurales.

Con todo ese trabajo previo, tu cuerpo te estará pidiendo ya que te lances a escribir el guión. Es lo lógico, y lo deseable.

Redactar una escaleta es como coger esa sólida y admirable estructura… y ponerle un tejado de lona y unas paredes de corchopán. ¿Y para qué? ¿Sólo para que un ejecutivo en un despacho “se haga una idea” de cómo va a quedar.

Ya te digo yo cómo va a quedar. Va a quedar de culo. Porque la sólida y admirable estructura… no se va a ver. Nadie la va a admirar. Todo el mundo va a ver las paredes endebles y el tejado que baila con el viento.

Ese ejecutivo en su despacho se va a leer tu escaleta después de haberse zampado el último guión brillante de Javier Olivares y el montaje definitivo del último capítulo de Cuéntame. Si es que hablamos de TVE. Si es Antena 3, cámbialo por el último capítulo de Sin Identidad y la 4ª versión del guión de ese proyecto irresistible que está desarrollando con Lavigne. Si es Tele 5, cambiálo por…

Dejémoslo.

La cuestión es que, por comparación, tu escaleta va a ser la peor pieza de narrativa que ese ejecutivo va a leer ese día. Porque la mejor escaleta del mundo… es un coñazo de leer. La escaleta tiene todo lo malo de la prosa y todo lo malo del guión… sin nada de lo bueno.

Tienes que ceñirte al maldito presente de indicativo. Porque estás contando un guión, al fin y al cabo. Puedes meter un poco de literatura aquí y allá, pero serán meros parches. También puedes colar alguna línea de diálogo suelta, pero más en plan decorativo que otra cosa.

En el fondo, lo que estás haciendo es poner las acciones y contar los diálogos. No hay una manera brillante y entretenida de hacer eso. Simplemente, no puede hacerse.

Una escaleta es un híbrido indeseable, un error de la naturaleza. Un monstruo nacido de la unión contra natura de un guionista perezoso y un ejecutivo inseguro.

El ejecutivo está inseguro porque está depositando un montón de responsabilidad (o sea, de dinero) en manos ajenas. Le cuesta confiar en el guionista. Tal vez ni siquiera confía en su propia decisión a la hora de contratar guionistas. Y es que no siempre puedes tener a Javier Olivares, o a Manuel Ríos, o a Borja Cobeaga con Diego San José.

BORJA-DIEGO-ESCALETA

El guionista es perezoso porque intuye que el ejecutivo no le va a entender. Porque ya piensa en la maraña de reuniones que le esperan, explicando una y otra vez cada una de sus decisiones. Como si su trabajo fuera saber por qué escribe cada maldita palabra, y tener preparado un memorando para explicárselo al enésimo ayudante del ejecutivo de desarrollo.

Así que ambos llegan a un compromiso de mínimos. La escaleta. Que es como un guión, pero más corto, más pronto y más barato.

Y oh sorpresa, cuando el ejecutivo se lee la escaleta, encuentra que muchas situaciones no están justificadas. Que los chistes no tienen gracia. Que los personajes no son atractivos. Que la trama no engancha. Y que los giros son previsibles.

En otras palabras, que las paredes no aíslan y que el tejado hace aguas.

¿Y en qué posición te deja eso? ¿Cómo te defiendes? No puedes decir que las paredes y el tejado son una mierda, porque, bueno… las has puesto tú. Tampoco te puedes escudar en lo sólida que es la estructura, porque no está a la vista.

(Psssst, un secreto: las películas son estructura. No lo digo yo, lo dice William Goldman. Bueno… y el sentido común. Pero, psssst, otro secreto: aunque todo el mundo, si lo piensa un poco, reconocerá que lo más importante es la estructura, luego NADIE obra en consecuencia. Sólo un arquitecto admira la estructura de la catedral de Salamanca. El resto del mundo sólo ve el puto astronauta).

De manera que habrás hecho el 75% del esfuerzo… para que tu sólida y admirable estructura acabe dinamitada, porque todo el mundo le achacará defectos que no son de la estructura, sino de la decoración. Esa decoración que pusiste deprisa y corriendo, por la inseguridad de un ejecutivo y por tu propia pereza.

Trata de poner esta escena es escaleta:

Necesitarás siete páginas para explicar todos los matices de la personalidad de Rick, sin que parezca un gilipollas sin escrúpulos o directamente un sociópata con problemas de logopedia.

Pero si gastas mucha tinta en matices, no podrás reflejar el ritmo endiablado que quieres darle a los diálogos. Y ese ritmo cortante y sincopado es parte fundamental de la forma de ser de Rick. Y de Renault. Sin eso, no se entenderá el final.

Pero si intentas poner algún ejemplo de los diálogos, no funcionará porque estarán fuera de contexto. Y todo el mundo sabe que los chistes, fuera de contexto, no tienen gracia.

Es una tarea imposible. No puede hacerse. De verdad.

Conozco sólo tres excepciones a esta norma:

1. Un proyecto original tuyo, escrito “on spec”. Si la escaleta te sirve como ayuda a ti para estructurar la historia y reducir la escala del mapa, adelante. Nadie sabe mejor que tú lo que necesitas para construir tu historia.

2. Una serie sin final a la vista, que ya está en producción. Entonces sí tiene sentido la escaleta. Y no tanto para que la gente de desarrollo analice la historia, sino como documento técnico de manejo interno. Al departamento de guión le servirá para poder dividir el trabajo en dos equipos paralelos, escaletistas y dialoguistas. A Producción y Dirección les permitirá avanzar trabajo: localizaciones, Arte, citaciones, etc.

3. Un guión de cine escrito por encargo. Ahí, muy frecuentemente, el guionista trabaja mano a mano con un director que está en el proyecto desde el principio. Para que una colaboración así sea fructífera, el director tiene que “ver” la película. (“Hacerla suya”, que dicen ellos). Ahí sí tiene sentido partir de una sinopsis, pasar a un tratamiento… ir poco a poco.

Pero en cualquier otro caso… Guionistas, productores, ejecutivos, amigos todos:  ¿no podríamos olvidarnos de la escaleta?

La escaleta es mala. La escaleta es caca. La escaleta es ETA.

 

 

7 Responses to CÓMO ESCRIBIR UNA BUENA ESCALETA (Y PARA QUÉ)

  1. Muy bueno. Imprescindible.

  2. buffalodobro dice:

    ¡¡Jaaaaaaaaaaaa!! Totalmente de acuerdo. Pero yo no puedo concebir un guion sin una escaleta. Y otra. Y esa última que con un par de retoques (y pasada del Storyview al Word) ya se puede considerar un tratamiento. Ahora, lo de la escalETA denota que lo acabas de pasar fatal. Desde aquí, mi apoyo incondicional. Gracias por el post, Sergio.

  3. Es verdad que muchas veces es una trampa. Desde luego yo lo he vivido. Un abrazo, Sergio y gracias por la cita.

  4. ¿Y que hago yo ahora que tengo el encargo de una escaleta entre manos? Mierda…

  5. epallauta dice:

    Yo tampoco puedo concebir escribir un guión sin escaleta. Tengo que estructurar bien la historia antes de pasarla a guión. Escribo una serie de tv y tengo que dejar bien en claro cuál es el detonante, primer pg, puntos de máxima tensión, segundo pg y clímax/resolución. Investigo, estudio, a veces agrego algunos diálogos, pero trato de evitarlo. La escaleta es lo que más demora, y cuando lo tengo todo claro, recién me lanzo al finaldraft, que es lo que tarda menos.

    Los guionistas de Breaking Bad preparaban las escenas en una pizarra durante 2 semanas, y la escritura propiamente tal del guión quedaba en manos de otras personas, según vi una vez en los extras de la 5a. temporada.

    Los gringos le llaman “Outline”. En goole está la escaleta de Big Fish, estructurada en secuencias (buscar big fish sequence outline pdf)

  6. Muy buena reflexión.
    Aunque hago una salvedad, (al menos en mi caso) yo cambiaría el “no escribas escaletas” por el “no enseñes escaletas”.

    Porque la escaleta en mi caso es fundamental para avanzar en la escritura, pero lo de enseñarlas… sí que es un riesgo enorme.

    Ahí estoy de acuerdo en todo lo dicho por Sergio. Porque al enseñarla vienen los comentarios que suponen cambios eternos y sinsentido porque nacen de críticas que son más sobre la decoración que sobre la estructura (me gustó eso), y por lo tanto imposible de solucionar sin apsar a escribir el guión, y ahí, en esos cambios y esas discusiones empieza el “quilombo” del que es difícil escapar con vida…

    Un abrazo.

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