“HAGO CINE PARA BORRACHOS”

Por Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Muchos recordaréis a Zoe Berriatúa por su carrera como actor en series como, por ejemplo, ‘Al salir de clase’. Pero lo cierto es que ese Zoe ha mutado, y lo ha hecho en un autor con personalidad y con bastantes cosas que decir.

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El guionista y director Zoe Berriatúa.

Tras una decena de cortometrajes, ayer inauguró la Sección Oficial del 18º Festival de Málaga con ‘Los héroes del mal’, su primer largo. Se trata de una historia dura pero tierna a la vez, en la que tres adolescentes marginados en las aulas encuentran en la violencia su forma de responder a su condición de incomprendidos. Estos tres jóvenes son encarnados por Jorge Clemente, Beatriz Medina y Emilio Palacios, tres auténticos descubrimientos que elevan la crudeza de sus personajes a un nivel impresionante. Ayuda, y mucho, a lograr ese nivel la banda sonora clásica de la película. Luego pudimos saber que para Berriatúa fue una parte imprescindible durante la creación de la historia. 

La película está producida por Álex de la Iglesia, Carolina Bang y Kiko Martínez, a los que Zoe convenció para que se unieran a su proyecto con tan sólo la primera secuencia de la película. De la Iglesia confesó haberle dicho a Zoe en un primer momento que era imposible producir ese guión porque no existían actores jóvenes capaces de encarnar esos personajes. Pero Berriatúa los terminó encontrando. Y ahora Alex de Iglesia afirma públicamente que ‘Los héroes del mal’ es una de las cosas de las que más orgulloso está de su carrera.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Con esta entrevista damos por iniciada la segunda expedición de Bloguionistas al Festival de Málaga. Este año, además, lo hacemos con la ayuda del Sindicato ALMA. 

Escribiste el guión de ‘Los héroes del mal’ con 25 años y llevabas casi una década intentando sacarlo adelante. Supongo que estabas convencido de que esa historia tenía que hacerse sí o sí.

Absolutamente. Yo tenía que hacer esta película a toda costa. Es paradójico lo de este guión, porque por un lado, los diez años que he tardado en hacer la película le han venido muy bien. Ojalá todos los guiones tuvieran siete años para ser reescritos, reposados, reescritos, reposados y otra vez reescritos. No voy a decir que el guión sea perfecto pero sí espero que sea coherente consigo mismo. También, por otra parte, tardar tanto me sirvió para ir buscando y reescribiendo las secuencias conforme a los ritmos de las músicas clásicas que tenían que estar en la historia. Esto para mí ha sido absolutamente enriquecedor, ya no sólo porque las imágenes juegan con estos ritmos sino porque además la película se ha impregnado de la sensibilidad y del talento de los músicos que han compuesto esas piezas. Estos adolescentes son un poco “wagnerianos”, y eso que no hay música de Wagner, pero sí vienen de esa emocionalidad de la adolescencia que hace que uno sea capaz de tirarse de un coche en marcha cuando se siente mal. En esta película esa relación tan intensa de los personajes está reflejada en la música; ese dramatismo exaltadísimo del ballet de Khachaturian, que ha sido el centro neurálgico del tono de la película. Porque el trabajo de un director es básicamente mantener el ritmo y el tono.

Viendo la película queda clara la importancia de la música en la historia y el trabajo que has puesto en ella, ¿cómo es eso de escribir sabiendo qué quieres que suene en cada secuencia?

Es una trampa porque te puede despistar. Hay que mantener la cabeza fría porque no puedes dejarte llevar demasiado pero a la vez no puedes olvidar el tono que a veces te proporciona esa música. Hay un equilibrio complicado en escribir con música, por eso a veces lo evito por completo, pero otras veces lo hago y lo hago sin normas.

En el momento que tengo un tratamiento y tengo una estructura que para mí es buena para empezar a construir el guión final dialogado se puede empezar a escribir con una música, que seguro que te ha proporcionado la propia historia. El germen de las historias proviene de lugares tan mínimos como una pieza musical o la sensación que has tenido cuando te has tomado un café con un amigo. Ese germen puede generar una historia entera y, en ese caso, para mí, la música estaba muy ligada a un proceso de mi vida en el cual está basado la película. No está basada directamente en mi vida, pero sí en un proceso en el cual yo sentía las cosas como esa música.

Álex de la Iglesia, productor de la película, ha sido la pieza clave para que todo esto que cuentas suceda. En la rueda de prensa ha comentado que quiso hacer tu película después de que le enseñases la primera secuencia del guión rodada. ¿Por qué elegiste esa en concreto para mostrar?

Porque rodé de forma cronológica, ya que sabía dónde iba a terminar la película. Cómo no sabía si los actores me los iban a coger para una serie, les iban a cortar el pelo o qué, me vi obligado a rodar de esta forma la historia. Conclusión: si me planteo rodar una película los fines de semana durante seis meses, me da tiempo, entre medias, a seguir trabajando en la preproducción, a conseguir cosas. Lo que no podía hacer, inicialmente al menos, era plantearme rodar seguido con un montón de profesionales que tienen que comer y trabajar en otras cosas que les dé dinero, porque la película se empezó así, al más puro estilo guerrilla.

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Berriatúa junto a Álex de la Iglesia y los tres protagonistas de su película.

Has definido ‘Los héroes del mal’ como una “paradoja moral”. Llegas a tratar temas delicados, de los que dan para debate ético. ¿Tuviste algún dilema moral durante la escritura?

La verdad es que la escritura fue delicada. Porque, claro, yo en algún momento tenía la tentación de explicar por qué los protagonistas eran así, por qué un personaje se comporta de forma violenta, de dónde proviene la violencia… Son preguntas que te posicionan un poco en un lugar en el que dices “voy a ser Dios, voy a dar explicación a estos misterios de la Humanidad imposibles de contestar”. Uno siempre tiene esas expectativas a la hora de ponerse a escribir un guión aunque sea desde lo más profundo de su ego. Pero me fui dando cuenta, conforme iba avanzando en la escritura, de que lo importante no era eso; aunque hubiese encontrado esas respuestas, ese origen de la violencia, pensé que no era interesante, que lo interesante era saber cómo se posicionaban los personajes respecto a esa violencia. Y eso marcó muchísimo el final. Queríamos darle al espectador los datos justos y necesarios para que pensase si aquello que había pasado es legítimo o no. A mí me gusta cerrar bien las cosas y que todo esté muy claro, uno de mis lemas en guión es que yo hago cine para borrachos, es decir, que el espectador no es tonto, pero está borracho. Te expones a ello, porque van a ver tu película y están “tengo que llamar a no se quién”, “esto me recuerda a no sé cuantos”… Se despistan fácilmente. Tienes que contar con que el espectador seguramente no tenga los cinco sentidos para ti. A mí no me gusta el cine en el cual me estreso como espectador; una cosa es el suspense y otra es estresar al espectador, y esto pasa cuando algo en la película no funciona o no tienen explicación. Por eso a mí me gusta que todo esté diametralmente claro. Me pongo muy cabezota con eso en guión y en rodaje.

Los héroes del mal, pese a que trata temas muy crudos, no deja de ser una historia en la que tres adolescentes empiezan a descubrir emociones muy primarias, como el amor, que son las que les convierten en adultos. Ese contraste está muy bien logrado…

Porque es una película escrita desde las entrañas. Como te decía, no es autobiográfica por completo pero sí tiene muchísimas cosas autobiográficas o que he vivido de cerca. Es decir, yo no me metía en las palizas, yo me metía para sacar al hijoputa de mi amigo de las palizas en las que se metía, yo era el que intentaba que no ejerciera la violencia. Magnifiqué esto en guión, puse crimen donde no llegó a haberlo, hice que la historia fuese un paso más allá. Pero, en el fondo, sé que yo he vivido la situación de ser menor de edad y de estar expuesto a las amenazas de otro menor de edad que lo mismo nos iba a matar o no, pero eso está ahí. En la película ha salido de forma completamente visceral, porque no puedes escribir sin ponerte en el pellejo de los personales.

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Foto: @hbeltrangimeno.

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2 respuestas a “HAGO CINE PARA BORRACHOS”

  1. ¿Héroes del mal o héroes salvajes? Supongo que lo 1ro, pues lo 2do suena a Bolaño… :)

  2. El título es “Los héroes del mal”. Gracias por señalarnos la errata. Un saludo.

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