PODCASTS DE GUIÓN, BLOGS CATALANES Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

29 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. “Hay productores que son muy listos. Se ha dado el caso, de hecho, de productores que saben lo que hacen”. Tiene ya una semana y pico, pero esta entrevista a José Luis Cuerda merece abrir la tanda de enlaces de esta semana.

2.  A lo mejor este enlace con 10 consejos para escribir loglines os viene bien para cuando vayáis a ver a uno de esos productores que dice Cuerda.

3. Álex Catalán es el director de fotografía de películas como ‘Camino’, ‘Habitación en Roma’, ‘También la lluvia’ y, por supuesto, toda la filmografía de Alberto Rodríguez, incluida ‘La isla mínima’, por la que ganó el premio Goya. Canal Sur le dedicó recientemente este pequeño pero interesantísimo reportaje:

4. El guionista Arnau Margenet tiene un blog en el que analiza guiones de películas. Su última disección ha sido al guión de ‘Drive’.

5. Así que, el guión de esta semana es ‘Drive’, escrito por Hossein Amini.

6. Por cierto, ¿conocíais este blog de guión en catalán? Pues una manera de empezar a hacerlo es este post de Rodolf Giner“La millor professió del món”.

7. Esta semana se ha estrenado el podcast sobre guión de Antonio Trashorras, “Courier New”, y lo ha hecho con Virginia Yagüe, Adolfo Valor y Cristóbal Garrido como invitados.

8. Y, para terminar con la tanda, un par de críticas. En concreto, de ‘Ilusión’, de Daniel Castro, que se proyectó en el Coral Gables Art Cinema de Miami y han hablado muy bien de ella aquí y aquí.

¡Buen fin de semana!


EL CUÑAO DE ALGUIEN LO HACE MEJOR QUE TÚ

27 mayo, 2015

camerontruck    .

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Hace poco me contaron una anécdota. Algo que ocurrió de verdad, a medias divertido, a medias escalofriante. Le pasó a un cómico bastante conocido, cuyo nombre omitiré en señal de respeto.

El cómico en cuestión estaba sobre el escenario compartiendo su monólogo con el público, pero algo le hacía perder la concentración. Un individuo al fondo de la sala, acodado en la barra del bar, hablando a gritos, despreciando ese show por el que presuntamente había pagado. El típico cuñao de alguien.

Entonces el cómico cometió un grave error: Detuvo su número e interpeló directamente a ese tipo, diciéndole: “¿Te crees más gracioso que yo? ¿Te crees que lo que estás diciendo es más interesante que lo mío? Pues sube aquí y demuéstralo.

¿Por qué digo que fue un error? Porque ese “cuñao de alguien” le tomó la palabra. En vez de amedrentarse, subió al escenario y empezó a contar chistes. Se metió al público en el bolsillo. La gente se reía con él el triple que con el cómico profesional, que a los pocos minutos se marchó despechado.

Creo que existe un miedo, una aprensión que es común a cómicos como éste, a actores, a guionistas… El miedo de que esa persona amateur irrumpa en nuestro escenario como un elefante en una cacharrería y demuestre que puede hacerlo mejor que nosotros, que sabe conectar mejor con el público, que despliega con una soltura casi insultante esa misma magia que a nosotros nos ha costado años de estudios y oficio aprender a manejar de una forma más bien titubeante.

Las nuestras son profesiones de ésas en las que se maneja mucho la palabra intrusismo.

Intrusismo…

A veces pienso que esa palabra se usa sólo en gremios cuyas puertas y tabiques son tan endebles que, en efecto, las puede atravesar cualquiera.

Otra veces me da por pensar que el intrusismo existe en casi todos los oficios. Los médicos acusarán de intrusismo al homeópata, los pintores figurativos acusarán de intrusismo a los abstractos, los gestores acusarán de intrusismo a ese mismo cuñao de antes que, lo mismo que se sube a contar chistes a un escenario, te hace gratis la declaración de la renta, con errores y cabos sueltos, sí, pero te la hace.

Otra pregunta que nos podríamos hacer es si existen intrusismos más peligrosos que otros, o incluso si algunos “intrusismos” están más aceptados que otros en nuestra sociedad.

En cine y televisión es complicado hablar de intrusismo sin que nos explote la cabeza intentando asimilar paradojas. ¿Cómo podemos hablar de intrusismo en este oficio, cuando nos cuentan que James Cameron era camionero antes de dedicarse al cine, que Quentin Tarantino era dependiente en un videoclub, que Steven Spielberg dejó a medias sus estudios de cine y décadas más tarde decidió terminarlos presentando como proyecto de fin de carrera una cosilla audiovisual que hizo, titulada La Lista de Schindler?

¿Se debe tal vez a que el nuestro es un oficio relativamente nuevo? Los padres fundadores de los distintos oficios no solían tener experiencia previa en el sector, por la sencilla razón de que el sector no existía antes de que lo inventasen ellos. El cine y la televisión son artes relativamente recientes. Ciento y pico años pueden parecernos una eternidad, pero desde una perspectiva histórica es posible que aún estemos en la “prehistoria del audiovisual”. Las reglas aún no están totalmente definidas, damos bandazos aplicando métodos de ensayo y error, somos colonos pioneros en un “salvaje Oeste” que quizá esté aún más inexplorado de lo que creemos.

¿Llegará un momento en que las leyes del audiovisual y las respuestas del público estén tan estudiadas, tan medidas que uno pueda juzgar en términos objetivos si una narración es o no válida, si un artista está o no capacitado para ejercer… del mismo modo en que se juzga la validez de un asiento contable o los resultados de un trasplante de médula? La idea me produce cierto repelús. Quiero pensar que eso es incompatible con la naturaleza del Arte y con la de los vacíos interiores que intentamos llenar gracias a él.

Pero, ¿quién sabe?

Lo cierto es que, hoy por hoy, las peculiaridades de lo artístico no parecen traducibles a otras profesiones. ¿Os imagináis una revista con críticas de operaciones quirúrgicas? “Este cirujano… se nota que hace mal las operaciones de apendicitis, pero tiene algo, no sé… las hace con mucha personalidad. Ha conmocionado a toda esa planta del hospital. La herida está mal cosida y se está infectando pero, no sé… hay hallazgos ahí, me provoca sensaciones encontradas y eso me resulta interesante. Creo que dentro de tres o cuatro operaciones hará una realmente redonda, aunque quizá sigamos apreciando más lo que ha logrado con ésta, por su frescura y su descaro.

Una profesión que sí da mucho juego a la hora de hacer comparaciones con lo nuestro es la Arquitectura. Quizá se deba a que ambos trabajos, a su manera, prestan mucha atención a la estructura.

Estoy convencido de que casi cualquiera con un poco de voluntad y sentido común puede levantar una choza de adobe o una cabaña de madera. Es posible que el resultado sea un poco tosco, muy endeble… pero se tendrá en pie. Si queremos que la choza además de tenerse en pie por sí sola sea capaz de resistir fuertes golpes de viento necesitaremos ciertos conocimientos sobre cómo ensamblar las piedras o cómo apuntalar las maderas, pero seguirá tratándose de algo al alcance de una persona medianamente habilidosa. Ni siquiera harán falta planos ni conocimientos de arquitectura. Pero sigamos jugando a los tres cerditos: ¿Qué ocurre cuando nos da por edificar fortalezas, por construir catedrales enormes, por levantar rascacielos capaces de resistir un terremoto? Eso ya son palabras mayores, ¿verdad?

¿Podemos traducir todo eso a términos de narración y entretenimiento? Cualquier “cuñao de alguien” medianamente habilidoso podrá subirse a un escenario y construir una choza. Incluso una choza preciosa que cautive nuestro interés, que nos emocione, que nos haga reír. Algunas series de televisión, sin embargo, no son chozas, ni siquiera poblados de chozas… sino catedrales con estructuras complejísimas. Y algunas películas son como rascacielos imponentes capaces de hacer frente a un huracán. Algunos culebrones y algunos programas de entretenimiento son como gestionar el mantenimiento de un aeropuerto por el que pasan miles de personas a diario.

Es relativamente sencillo subirse a un escenario y construir una choza magnífica, pero sólo un profesional es capaz de construirte varias chozas cada día durante meses y que todas, mal que bien, se tengan en pie.

Uno de mis antiguos profesores de guión, Jorge Grau, soltó en el aula unas palabras que me calaron muy hondo. Voy a intentar parafrasearle: “Casi cualquier persona puede escribir una buena película, porque todos tenemos dentro una historia interesante que contar, y cuando algo es tan auténtico, la propia inocencia con que se cuenta es poderosa. Pero una buena segunda película no la puede escribir cualquiera.

Espero no haber distorsionado demasiado las palabras de Grau. Parece ser que estas reflexiones conducen, como siempre, a ese término medio aristotélico – virtuoso, y por lo tanto aburrido –, y en este caso el término medio podría definirse como un cóctel de sangre fresca intrusista y dominio del oficio y de la técnica. En ocasiones el propio instrusista irá adquiriendo ese oficio poco a poco, gracias al amor y el respeto que sentirá hacia este arte casi sagrado al que nos dedicamos. En otras ocasiones los intrusistas estarán respaldados por profesionales que les ayudarán a canalizar mejor esa frescura descarriada.

Esa simbiosis entre la energía dispersa del rayo láser y la lente pulida que lo concentra y lo proyecta hacia el lugar adecuado.

Tampoco podemos olvidar que la gente de nuestro propio gremio también ha practicado el intrusismo en otros sectores.

¿O no hay actores que se meten en política?

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¿O incluso ejercen de gobernadores de California o presidentes de los EEUU?

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Cabe también la posibilidad de que nuestro oficio no sea tan atípico en estas cuestiones como a veces creemos. La Arquitectura reciente, por ejemplo, también abre sus puertas al intrusismo.

El creador de uno de los portentos más sonados en la historia de la arquitectura, el Crystal Palace (Londres. 1851) no era arquitecto, sino jardinero.

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O qué decir de la isla de Lanzarote, que debe gran parte de su economía al turismo que generan las construcciones de César Manrique, un tipo que no estudió Arquitectura, sino Bellas Artes.

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Nos cuesta más asimilar la existencia de arquitectos sin estudios que la de narradores sin estudios. Tiene su lógica. Si un edificio se viene abajo puede matar a un montón de gente. Nosotros, como mucho, podemos provocar que un niño se arroje desde lo alto del edificio porque cree que es capaz de volar.

O puede que ciertos edificios narrativos sean incluso más peligrosos que los edificios reales. ¿Fabricamos mariposas que aletean en la pantalla y provocan terremotos en el mundo real? Charles Manson mandó a asesinar a unas cuantas personas porque malinterpretó una canción de los Beatles. Ciertos señores escribieron la Biblia y el Corán y provocaron guerras a lo largo y ancho del planeta. Algunos – quién sabe si muy a la ligera – acusan a Nietzsche y a Wagner de inspirar los delirios de Hitler.

¿A quién exigimos esas responsabilidades? ¿A quien escribe? ¿A quien lo interpreta? ¿A nadie? ¿A todos? Eso, sin duda, daría para otro post.

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10 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

22 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Empezamos por el enlace más urgente, porque es para HOY. Hablamos de la nueva iniciativa de Alma, “Interior Noche”. El sindicato ha organizado una cena para promover el networking y las relaciones entre guionistas y, además, ha invitado a Javier Olivares, cocreador de ‘El ministerio del tiempo’. La cena es esta misma noche, así que, si te interesa, DATE PRISA.

2. Esta semana ha terminado ‘Mad Men’. Ya no habrá más Don Draper. Por eso, seis guionistas de la serie han elegido y hablado sobre la mejor escena que han escrito en la serie.

3. También esta semana se han entregado los Premios Max. Fue una gala reivindicativa, con varios momentos emotivos y con un montón de premiados que puedes consultar aquí.

4. José Alba, Óscar Bernàcer, Pau Brunet… Éstos son algunos de los nombres que la revista Variety ha incluido en su lista de las diez estrellas emergentes del cine español.

5. Canal + estrena producción propia y la dedica… ¡a los guionistas! Se llama ‘Escríbeme una serie’ y se dedicará a dar voz a los autores de las series más importantes de nuestro país. ‘Cuéntame’, ‘Velvet’, ‘El Príncipe’… Raro sería no ver a algún bloguionista luciendo palmito en alguna entrega.

6. ¿Tienes entre manos un guión con un surtido de personajes variadito? Pues es bastante probable que este enlace te venga de perlas.

7. Aunque si lo que tienes es un documental, imprímete estas 13 reglas de Michael Moore y pégalas donde puedas leerlas.

8. Y la última lista de la entrega de hoy es del bloguionista Carlos G. Miranda. Son nueve cosas que puedes hacer para desarrollar la escritura creativa. Pon especial atención en la última, que es la que más interesa al autor.

9. Filmarket Hub ha organizado la segunda edición de su concurso de guiones. Tenéis hasta el 15 de junio para mandar vuestros proyectos. El ganador entrará en mercado online Filmbox por tiempo ilimitado y recibirá notas de guión de Joaquín Oristell.

10. Hablando de guiones: el de esta semana es ‘La vaquilla’, de Luis G. Berlanga y Rafael Azcona. Y hablamos del archivo original, una auténtica joya.

¡Buen fin de semana!


EL TEST DE BECHDEL: AÚN QUEDA MUCHO POR HACER

21 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán.

Si en tu guión aparecen al menos dos personajes femeninos que interactúan entre ellos y, cuando lo hacen, hablan de algo que no sea un hombre, se podría decir que pasa sin problemas el Test de Bechdel. Sencillo, ¿verdad? Pues parece que no. La discriminación del género femenino en las historias, en la creación de personajes y en su trato en la industria es un problema grave que aún afecta tanto a las profesionales como a las historias que cuentan. Por eso mismo, el pasado día 19 se llevó a cabo una nueva edición de “Los martes de DAMA” –en la Cineteca de Madrid, como siempre– en la que se discutió sobre este asunto en una mesa redonda organizada en colaboración con CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales).

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La Sala Azcona de la Cineteca de Madrid presentaba este aspecto. Foto @hbeltrangimeno.

Esta mesa redonda estuvo moderada por Virginia Yagüe, vicepresidenta de DAMA, presidenta de CIMA y guionista; e integrada por el bloguionista David Muñoz, la profesora Concepción Cascajosa, la directora Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Durante dos horas expusieron y debatieron sus argumentos sobre el trato de los personajes femeninos en la ficción del momento y la relación de ésta con la realidad de las guionistas y directoras en la industria nacional.

Situación actual

¿Sabías que ‘Gravity’, la película de Alfonso Cuarón protagonizada por una mujer astronauta, no pasa el Test de Bechdel y comedias como ‘Scary Movie’ o ‘American Pie’ sí? Éste fue uno de los datos con los que Concepción Cascajosa abrió la mesa redonda. Este test tiene su origen en una tira cómica de los años 80 y su “sistema de evaluación”, por así decirlo, es bastante sencillo. ¿Podría ser más completo? Belén Macías opinó que sí: “El Test de Bechdel debería incorporar también cómo está incluido el personaje femenino en la trama y cómo reacciona a ella”. Puso como ejemplo válido la reciente ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund, pero David Muñoz no tardó en saltar. No estaba de acuerdo: él opinaba que se trata una película bastante machista.

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La vicepresidenta de DAMA Virginia Yagüe presentando a los participantes de la mesa redonda. Foto @hbeltrangimeno.

Por otro lado, Olatz Arroyo empezó diciendo que, poco a poco, está habiendo un “cambio de tendencia notable en cine comercial y de animación“. Se refería, sobre todo, a fenómenos recientes como ‘Frozen’ o ‘Brave’, éxitos absolutos protagonizados por personajes femeninos fuertes. A esta lista, David Muñoz añadió las protagonistas de ‘Divergente’ o ‘Los Juegos del Hambre’, a las que considera mucho más potentes e importantes para la causa que algunas ya clásicas como Lara Croft, de ‘Tomb Raider’.

Sin embargo, hasta ese momento sólo se habló de referentes internacionales. ¿Qué pasa aquí, en España? ¿Cómo está la situación? David Muñoz volvió a utilizar un ejemplo reciente para ilustrar la realidad: “En la nueva de ‘Mad Max’ las mujeres son las que toman las decisiones y las que hacen los planes. Si en España hubiese dinero para hacer algo así no lo produciría ni el tato”. Lo que le llevó a afirmar que, por desgracia, el problema con el género a nivel nacional “está en los productores más que en los guionistas”. De acuerdo con esto, Belén Macías dijo que “si hubiese más directoras, más guionistas y más productoras en las industria todo sería diferente, pero hay muy pocas“.

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Virginia Yagüe y Belén Macías. Foto @hbeltrangimeno.

Concretando un poco más, Olatz Arroyo, guionista de series como ‘Allí abajo’ o ‘Aída’, cree que “en comedia no se cuida tanto el personaje femenino”. Respecto a esto, David Muñoz opinó que, “en la televisión española, si tienes más de 30 años sólo puedes hacer de la amiga fea o de madre”. Esta actitud tan anticuada como ilógica de algunos responsables fue uno de los puntos clave de la mesa redonda. “Lo que los productores españoles de televisión evitan es que cualquier persona se moleste viendo su serie”, dijo Concepción Cascajosa. Y añadió que, por eso, “la señora de Cuenca es machista, elitista y urbanista”. David Muñoz, por otro lado, aseguró que “la televisión nacional representa una sociedad blanca, como de los años 70, que hace mucho tiempo que no existe”.

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Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Foto @hbeltrangimeno.

Nuevas generaciones

Tanto David Muñoz como Virginia Yagüe han sido dos de los tutores de la iniciativa DAMA Ayuda, además de ser profesores de guión en diferentes escuelas y másters. Ambos compartieron cifras bastante representativas sobre las diferencias que existen respecto al género, además, en las nuevas generaciones. “Los datos son neutros y demuestran que hay chicas estudiantes de guión en escuelas que luego no llegan a determinados puestos”, contó Virginia Yagüe. Por su parte, David aportó datos de la última convocatoria de DAMA Ayuda: de 303 sinopsis recibidas, sólo 64 estaban escritas por mujeres.

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David Muñoz y Concepción Cascajosa. Foto @hbeltrangimeno.

Quizás, se preguntaban, sea un problema de actitud. Concepción Cascajosa y Virginia Yagüe comentaron algunas anécdotas que les hicieron pensar y llegar a la posible conclusión de que los hombres son, por decirlo de alguna manera, más echados para adelante y más temerarios que las mujeres. Por ejemplo, Virginia recordó un caso reciente en el que le preguntó a unas alumnas de Comunicación Audiovisual sobre las prácticas en su carrera. Éstas le dijeron que, pese a que el porcentaje de alumnas era mayor que el de alumnos, los chicos eran los que terminaban “poniéndose delante” y liderando esos grupos de prácticas en los puestos de dirección. Además, y a modo de curiosidad, David Muñoz terminó afirmando, que “el número de estudiantes que quieren dirigir sube, pero el de mujeres que quieren ser guionistas baja”.

El gremio de la cultura –y del audiovisual en particular–, como dijo Virginia Yagüe, siempre se ha caracterizado por ser abiertamente progresista. Sin embargo, concluyó diciendo que, pese a ello, “no hay igualdad” y que todavía “queda mucho trabajo por hacer” para que la desaparición de cualquier diferencia por motivos de género sea una realidad.

Participantes:

Bloguionistas:


¿Y AHORA QUÉ, DON DRAPER?

18 mayo, 2015

por Carlos López

Esta noche se emite en España el último capítulo de Mad Men.
ESTE POST ES UNA COLECCIÓN DE SPOILERS.

Draper llega por el pasillo, deja el sombrero y la gabardina a su secretaria.
Draper saca una camisa limpia de un cajón rebosante de camisas recién planchadas.
Draper se sirve una copa. Roger se sirve una copa. Es lo primero que hace al entrar en su despacho, en el despacho de otro, en cualquier parte.
Draper sestea en horas de trabajo. Draper mira al techo y hasta en eso mira como nadie.
Eso que llamas amor lo inventaron tipos como yo para vender medias.
Con el cigarrillo colgando del labio, Betty Draper dispara escopetazos contra las palomas que echan a volar.
Peggy se prueba un nuevo modelo de sujetador, a solas en su apartamento.
¿Eres una Marilyn o eres una Jackie?
La torpe secretaria conduce el cortacésped por la oficina, arrolla al nuevo jefe, la sangre salpica las blancas camisas.
Ken trata de ligar con la nueva secretaria, pero Freddie sale de pronto de su oficina para interpretar a Mozart con la cremallera de su pantalón.
Clearasil, Playtex, Lucky Strike, Kodak, American Airlines, Chevy, Burger Chef, Belle Jolie, Patio Cola, Judías Heinz, Glo-Coat, Hotel Hilton, Jaguar, Samsonite, Popsicle, Mohawk Airlines.
Megan canta Zou Bisou Bisou en su nuevo piso, delante de todo el mundo, y Don la mira como a un trofeo.
Rachel Menken, la hija del potentado comerciante, le canta las verdades a Draper en la azotea de los grandes almacenes.
Si no te gusta lo que se está diciendo, cambia de conversación.
Joan levanta acta de las reuniones de socios. Joan recibe instrucciones. Joan recibe propuestas de matrimonio y solo mueve las aletas de la nariz. Joan pone en su sitio a una secretaria impertinente. Joan cruza la oficina como entraron los aliados en París.
Draper se despierta con resaca. Maldormido. Respira fuerte. Probablemente arrepentido de casi todo. Un día más.
Salvatore se niega al cortejo de un cliente en la sala de revelado.
Peggy se desnuda de cuerpo entero para sacarle los colores al modernillo de Rizzo. Y los dos siguen trabajando frente a frente, en la habitación de hotel.
Ante las fotos de su verdadero yo, Don busca la excusa definitiva, le pregunta a Betty “¿tú qué habrías hecho?” Parece sincero, pero una chica espera fuera en un coche. Esperará toda la noche.
La reunión sigue mientras al fondo tratan de llevarse el cadáver de la secretaria, Mrs Blankenship. No vaya a estropear el negocio.
Roger vomita sin freno en mitad de la oficina, después de una sobredosis de ostras y martinis.
Joan se deja colocar un colgante al cuello, como la soga de un ahorcado, vendiéndose a sí misma por el bien de la empresa.
La antigua amante de Don le asalta en el vestíbulo para pedirle dinero. Don acepta comprarle un cuadro, que contemplará como quien se asoma a su propio abismo.
No existe una gran mentira. No existe el sistema. El universo es indiferente.

OFICINA MAD MEN
Peggy y Pete folletean en un tresillo que golpea contra la puerta, a deshora, a destiempo, para ser igual que todos.
Draper escucha a los pijos californianos y sabe que nunca jamás pasará como uno de ellos.
Pete y el contable Lane combaten a puño limpio en la sala de juntas.
El vecinito se planta en casa para declarar su amor incondicional por Betty. Ella esperará a que crezca. Y le veremos crecer.
Peggy responde Pizza House al teléfono para no hablar con Draper.
Draper apura un cigarrillo tras otro frente a la puerta de servicio de la vecina. La desea como nunca ha deseado a nadie.
¿Eso es lo que quieres o lo que la gente espera de ti?
Roger cabalga a lomos de las gemelas que han venido al casting.
Draper solo luce sonrisa humana cuando está con Anna Draper, que es su falsa mujer y la única que realmente le conoce. Lo dice el propio Draper.
Sally sorprende a su padre follándose a la vecina.
Betty fuma emboquillados como si en cada chupada quisiera aspirar el mundo entero.
Draper llega a casa, esta vez un apartamento de soltero. La anciana vecina abre la puerta de al lado y recibe a su marido, que viene arrastrando el carro de la compra. Le pregunta: ¿Has traído peras? ¿Has traído peras? ¿Has traído peras? No hay respuesta.
Peggy teclea. Peggy trabaja hasta las tantas. Peggy se pregunta si es la única que puede beber y trabajar al mismo tiempo.
Megan reparte batidos entre los hijos de Draper y se gana un puesto en su vida. Las chicas de dos plantas más arriba bajaban al vestíbulo de Sterling Cooper sólo para ver a Megan. No parece real.
Draper se acuesta con una mujer y se despierta junto a otra a la que no reconoce: un día entero en la nube, un día perdido, un día borrado.
He tenido que aprender un montón de nombres antes de despedirlos. Es el chiste de Roger en un día que no es para hacer chistes.
Cuando dios cierra una puerta, desabrocha un vestido.
Peggy lo hace porque Don se lo ha pedido: acoge en su casa a la mujer de un comicastro que acaba de tener un accidente. Peggy y Bobbi Barrett viven unos días juntas. Parecen de distinta especie animal. Acaban entendiéndose.
Pete se sienta en su despacho nuevo con una escopeta de caza sobre las piernas.
Sally pasa el día en la oficina, y nos preguntamos si alguna vez ella también será como una de las mujeres que cruzan esos pasillos.
Megan filma un anuncio vestida como Blancanieves. Ha mordido la manzana.
Lane Pryce rompe sus gafas para despedirse de la vida, pero tiene que arreglarlas chapuceramente porque el coche no arranca. No era tan fácil decir adiós a todo.
Draper se descalza cada vez que entra en el despacho de Cooper. Es como entrar en el cielo.
Pete viaja en tren a Manhattan y envidia las vidas de todos los demás.
Roger se pelea revolcado en el barro, literalmente, para sacar a su hija de una comuna.
Roger fuma un pitillo de una sola calada, y el cigarro suena como un matasuegras. Roger está de ácido hasta las cejas.
Betty se queda plantada delante de un escaparate. Contempla un diván como si se tratase de un pecado inevitable.
La felicidad es el olor de un coche nuevo.
Betty tiene que soportar que su propio padre, demenciado, quiera meterle mano.
Duke, borracho, se cuela en las oficinas para echar una cagada en mitad de la moqueta.
Harry Crane se queja porque le ha tocado un despacho con columna.
Draper habla de un carrusel de diapositivas como si la vida fuese una ruleta. Draper sabe hablar de grandes cosas a gente pequeña.
Joan estampa un jarrón de flores en la nuca de un marido que no se merece.
Don llega a casa y la suegra francesa se ha llevado hasta la última silla.
Peggy da vueltas al estudio a lomos de una motocicleta para engañar a la agencia rival.
Peggy monta en patinete en la oficina vacía.
Peggy le clava un arpón en la tripa a su novio. Por accidente, claro.
Peggy masturba a un desconocido de la butaca de al lado en una sala de cine.
Peggy puede hacer cualquier cosa y siempre será interesante.
Los ejecutivos de la agencia ven a un grupo de mujeres pintarse los labios tras un cristal opaco. Una papelera llena de besos.
Pobre chica, no sabe que amarte es la peor manera de llegar a ti.
Sally fuma en el coche, junto a su madre. Es un pequeño diablo. Es la sucesora.
Roger recibe a Draper cantándole Frère Jacques y contoneándose con su carísimo traje de lana hecho a medida. Roger es más gracioso cuanto menos trabaja. Y trabaja lo menos posible.
Pete se cae por las escaleras nuevas de la oficina, delante de todo el mundo. Cada vez que quiere parecer digno, Pete hace el ridículo.
Don y Betty cenan en una terraza de Roma y por un momento parece que sólo existe el presente.
Betty lo tenía todo y nunca estuvo segura de tener nada.
Acaban de matar a Kennedy cuando Draper entra en casa. Abraza a su mujer, le dice a sus hijos que todo irá bien. Sabemos que no es verdad.
Draper se ve a sí mismo en una piscina. Se ve y no se gusta. Eso es Draper. Eso somos todos.

¿Y ahora qué vamos a hacer sin Don, sin Peggy, sin Joan, sin Roger, sin Pete, sin Betty, sin Sally? ¿Qué hacíamos antes?


DESPEDIDAS, GODZILLAS ESPAÑOLES Y OTROS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

15 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Empezamos esta tanda de enlaces con una mala noticia. Los compañeros de GuionistasVlc nos dejan. El blog, según Gabi Ochoa, tiene los días contados. Una lástima, pero al menos lo hacen con un gran post de despedida.

2. Este enlace tiene ya unos añitos, pero viene bien recordarlo de vez en cuando. Hace tiempo, un cómico vio a Jerry Seinfeld actuar una noche y, cuando terminó, no dudó en acercarse para pedirle algunos consejos sobre su trabajo. “Don’t break the chain”, le dijo.

3. Por cierto, ya hace DIECISIETE años del final de ‘Seinfeld’. Y estas son algunas de las 20 cosas que hemos aprendido gracias ella.

4. Ojo con este concurso que han organizado el XL Festival Internacional de Teatro y Radio Vitoria EITB: 2.000 euros de premio por una obra de radio-teatro de 25 minutos. Hay de plazo hasta el 30 de junio.

5. Esta semana hemos tenido un par de #ECENIAN (El Cine Español No Interesa A Nadie) bastante interesantes. El primero, que ‘Ilusión’, de Daniel Castro, se estrenará en el Coral Gables Art Cinema de Miami.

6. Y, el segundo, que la ganadora de un Oscar Anne Hathaway protagonizará la nueva película de Nacho Vigalondo, ‘Colossal’, de la que ya sabemos que será un cruce entre ‘Godzilla’ y ‘Cómo ser John Malkovich’.

7. Así que, el guión de esta semana, efectivamente, ‘Cómo ser John Malkovich’, de Charlie Kaufman.

8. Para cerrar, pegadle un vistazo a este tallerazo de desarrollo de series de comedia. Organiza Fundación SGAE.

¡Buen fin de semana!


CÓMO ESCRIBIR UNA BUENA ESCALETA (Y PARA QUÉ)

14 mayo, 2015

por Sergio Barrejón.

Una escaleta es un compendio resumido de las escenas que compondrán un futuro guión audiovisual.

Sirve para contemplar a vista de pájaro la estructura de la historia, y de la ruta a seguir para escribir el guión. En una palabra, la escaleta es el mapa del guión.

The Analyst escaleta

Escaleta de largometraje – The Analyst

Como cualquier mapa, la escaleta no puede ofrecer una visión detallada del terreno. Sólo sus características principales. Lo importante aquí no es el detalle, sino la posibilidad de otear toda tu historia en un vistazo.

¿Y cómo se escribe una escaleta? Pues así:

1. UNA ESCENA, UNA TARJETA: Diseñar la estructura es el trabajo más laborioso (y rentable) que vas a acometer en todo el proceso de escribir tu guión. Te encontrarás muchas veces sustituyendo escenas, cambiándolas de lugar, injertando parte de una escena en otra… Todo esto es más fácil y agradecido de hacer si organizas cada escena dentro de una tarjeta que luego podrás mover, eliminar o sustituir.

2. APAGA EL ORDENADOR. Casi cualquier software de guión te ofrece la posibilidad de organizar cada escena en una “tarjeta”. Celtx o Scrivener, incluso, nos muestras las tarjetas sobre un fondo que representa un corcho. ¿Por qué no usar un corcho de verdad? La escaleta nos sirve para observar la estructura de un vistazo. Si hay que hacer scroll ya no es lo mismo. Además, todos sabemos lo que va a ocurrir si haces esto en el ordenador: cuando completes cuatro o cinco tarjetas, te sentirás tan bien que correrás a contarlo en Facebook. Luego chequearás un momentito el email, un vistazo rápido a Twitter, ver un par de trailers… Y antes de que te des cuanta será la hora de cenar. No hagas eso. Apaga el ordenador. Baja a la papelería y compra tarjetas. (Como decía Blake Snyder, ¡así podrás perder bastante tiempo!) Usa el procesador de textos más antiguo del mundo (más conocido como lápiz) para escribir cada escena en un post-it, o una tarjetita, que luego irás clavando en un corcho, sujetando con imanes, pegando en la puerta o simplemente colocando en una mesa. Una tarjeta, una escena.

“Califa”. Una miniserie que no salió. No he vuelto a escaletar en una mesa.

3. DOS FRASES. No estás escribiendo el guión. Éste no es un documento que otros deban entender. La escaleta es para ti. Sintetiza cada escena en sus líneas maestras. Sólo tienes una tarjeta por escena. No redactes bonito. Escribe simple. No narres. No intentes contar la historia en la escaleta. Para eso está la sinopsis, que es un formato literario. Y el guión, que es un formato dramático. La escaleta sólo es el mapa. Sólo la quieres para ayudarte a recordar el camino cuando estés metida hasta el cuello en el segundo acto, por ejemplo. Intenta no usar más de dos frases simples para cada escena. Recuerda: sólo estás dejando miguitas para marcar el camino. “Julia pide explicaciones a Marta” o “Diana encuentra la pistola de Héctor” son frases más que suficientes para recordar en qué recodo del camino estás. Ya habrá tiempo para montar el mecanismo porque el que Diana decide mirar dentro del altillo del armario de Héctor. Olvídate ahora de los detalles. Lo importante para la historia es que Diana descubre que Héctor escondía una pistola. Confía en tu talento para hallar más tarde una manera natural y lógica de que eso ocurra. Tampoco pasa nada si tienes que usar tres frases (o diez) para una escena en concreto. Es un documento para ti, no va a venir la policía del guión a multarte. Pero como gimnasia mental, mantenerse por debajo de las dos frases, ayuda mucho a ser sintético. Y si no vas a ser sintético, ¿para qué haces una escaleta?

4. USA DATOS. Igual que los mapas informan de su escala, de dónde está el norte y de qué significa cada icono, conviene que tu escaleta contenga datos básicos para cada escena: INT./EXT., localización, DÍA/NOCHE, e incluso una breve lista de los personajes que intervienen en la escena (si no son evidentes por el contenido de la escena).

5. PUEDES USAR DIÁLOGO. En principio, la escaleta no es territorio para el diálogo, pero quizá haya tres o cuatro sitios donde tienes clarísimo qué van a decir los personajes. A veces una determinada réplica sintetiza la escena mejor que dos frases explicativas. Adelante con ella. Pero no lo conviertas en norma.

Catedral colores

“La catedral del mar”, cap. 3. Bandas metálicas e imanes, mi sistema preferido.

6. ANTE LA DUDA, APÚNTALO. ¿Tienes una idea para una escena pero no sabes dónde encajaría? ¿Se te ha ocurrido la circunstancia perfecta para que Diana decida mirar en el altillo de Héctor? ¿Has pensado en una línea de diálogo a la que no quieres renunciar? Perfecto. Apúntala brevemente en una tarjeta y deja la tarjetita en un montón aparte, o clávala en un rincón solitario del corcho. Ya llegará el momento de encontrarle su lugar (aunque sea la papelera). Aún falta mucho para ponerse a escribir, no te angusties. Es normal que algunas piezas no encajen en el puzzle a la primera.

7. USA VARIOS COLORES. Estás organizando tu escaleta en tarjetas de papel para poder observar en un solo vistazo el conjunto de la historia. Esto te resultará más fácil si usas dos o tres colores distintos. Por ejemplo, puedes usar un color determinado para las escenas en las que aparece Fulanito. Otro para los flashbacks. Otro para los EXT./NOCHE. Otro para esas ideas sueltas del punto 6, que aún no sabes dónde van. Así, cuando tengas todo tu puzzle de tarjetas completo, sabrás de un vistazo si te has olvidado de Fulanito durante todo el segundo acto, si te estás pasando con los flashbacks o si tienes demasiados EXT./NOCHE. (Como norma general, siempre tienes demasiados EXT./NOCHE. Y si no, pregunta a Producción).

8. INVIERTE VARIOS DÍAS. Estás dibujando el mapa del tesoro. Los planos de la catedral. No intentes hacerlo rápido. Si hay un lugar donde no debes ahorrar esfuerzo, es aquí. Una escena mal dialogada se arregla en una tarde. Una estructura chapucera te dará problemas durante meses. Si tu escaleta está bien construida, repensada y perfeccionada, escribir será un placer. Incluso cuando decidas hacer cambios sobre la marcha, los harás con seguridad, sabiendo qué puedes eliminar y qué necesitas conservar.

Cuando, dentro de varios meses, estés discutiendo sobre la tercera versión de guión con tu productor, sabrás sin tener que pensarlo qué cosas son intocables. Podrás explicarlo con autoridad y seguridad. Y quien te escuche pensará “vaya, esta tía sabe de lo que habla”. Pero para eso necesitas sudar delante de los papelitos. Necesitas echarle horas, días y semanas. Dejarlos reposar un fin de semana y replantearte las cosas de nuevo el lunes. Mirarlos, mirarlos, mirarlos… Hasta odiarlos.

9. HAZLES FOTOS. Cuando tengas la estructura completa, hazle fotos con tu móvil. No hablo de planos generales del “tetris” de tarjetitas como los que ilustran este post (aunque luego son muy útiles para presumir en Facebook). Saca planos cercanos. Que llegado el momento puedas leerlas sin problema. Guarda estas fotos en tu Dropbox o envíatelas por email. O las dos cosas. Por un lado, eso te permitirá llevarlas encima y trabajar en ellas donde quieras. Pero sobre todo, son una copia de seguridad. Aunque no te lo parezca, ya has hecho la mitad del trabajo. No te expongas a perderlo todo por culpa de algún imponderable.

10. NO LAS PASES A LIMPIO. Haz y rehaz las tarjetas todas las veces que quieras. Si están llenas de tachaduras y se hacen ilegibles, puedes rehacerlas a ordenador. Pero siempre sintetizando. Intentando mantenerte dentro de las dos frases mágicas. A no ser que alguien te pague por redactar un documento razonado con esas tarjetas… no lo hagas. Todo tu esfuerzo de síntesis se irá al traste. Durante el tiempo en que has trabajado la estructura, has ido acumulando ganas de escribir. De contar la puñetera historia. De dialogar. Pues… ¡haz eso! Pasar a limpio sólo se hace por obligación: si la escaleta es un ejercicio de escuela, o si tienes un productor esperándola (y pagándola). En caso contrario, es procrastinación. Vértigo. Miedo a dar el siguiente paso. Acepta ese miedo sin avergonzarte. Lo tenemos todos, y es para toda la vida. No se trata de vencerlo. Basta con no dejar que te venza él a ti. Simplemente, ponte al teclado y escribe el guión. No lo demores más con formatos intermedios. Planta tus manos en las teclas y disfruta escribiendo acciones y diálogos. Recuerda: en este punto, ya has hecho la mitad del trabajo. La mitad más dura. Ahora todo es placer.

Ya está. No tiene más misterio. Cualquiera puede hacerlo. Leticia Dolera usa cuadraditos. Dustin Lance Black se pasa semanas encorvado frente a una mesa. Blake Snyder en Salva el gato aseguraba que al final del proceso sólo se permitía tener 40 tarjetas, ni una más. Cada uno tiene sus manías.

Puedes hacerlo en una mesa, en una ventana, en un corcho con chinchetas, en una pizarra con imanes, en bandas metálicas en la pared… A tu gusto. Pero lo cierto es que sólo te hace falta un bolígrafo, un taco de tarjetas y un sitio amplio donde disponerlas.

Bueno, eso… y una historia que contar, claro.

Y ahora que sabemos CÓMO se escribe una escaleta, hablemos de sus peligros. Que los tiene, y muchos. De hecho, el título de este post es engañoso, porque no existen las buenas escaletas.

Hay dos tipos de escaletas: las que escribes para ti, como documento interno de trabajo que te permite trazar un camino, y te evita perder el Norte durante la redacción de un guión; y las que te encargan a cambio de dinero. Las primeras pueden ser muy útiles, pero como tal documento de trabajo no serán “buenas” en términos literarios. Las segundas son VENENO. Y me explico:

La mayor parte de las veces que te compran una escaleta lo hacen bien porque no tienen dinero para pagar un guión completo, o bien porque no terminan de fiarse de tu trabajo y quieren ver algo intermedio antes de soltar la pasta.

Mi consejo sería: no aceptes. Pelea porque el encargo incluya el guión. ¿Por qué? En primer lugar, redactar una escaleta no ahorra una cantidad significativa de trabajo. Es un documento que ya te requiere el 75% del esfuerzo que te requeriría redactar directamente el guión. Porque antes de eso, tienes que haber concebido la estructura de la historia, tienes que haberla tramado, tienes que haberla subdividido en escenas, aunque cada escena se reduzca a un post-it.

Tienes que haber cimentado y estructurado todo el edificio. Sólo te falta poner las paredes, las ventanas y unas pocas tejas. Elementos imprescindibles para entrar a vivir en el edificio, sí. Imprescindibles, pero no estructurales.

Con todo ese trabajo previo, tu cuerpo te estará pidiendo ya que te lances a escribir el guión. Es lo lógico, y lo deseable.

Redactar una escaleta es como coger esa sólida y admirable estructura… y ponerle un tejado de lona y unas paredes de corchopán. ¿Y para qué? ¿Sólo para que un ejecutivo en un despacho “se haga una idea” de cómo va a quedar?

Ya te digo yo cómo va a quedar. Va a quedar de culo. Porque la sólida y admirable estructura… no se va a ver. Nadie la va a admirar. Todo el mundo va a ver las paredes endebles y el tejado que baila con el viento.

Tu escaleta va a ser la peor pieza de narrativa que ese ejecutivo va a leer ese día. Porque la mejor escaleta del mundo… es un coñazo de leer. La escaleta tiene todo lo malo de la prosa y todo lo malo del guión… sin nada de lo bueno.

Tienes que ceñirte al maldito presente de indicativo. Porque estás contando un guión, al fin y al cabo. Puedes meter un poco de literatura aquí y allá, pero serán meros parches. También puedes colar alguna línea de diálogo suelta, pero más en plan decorativo que otra cosa.

En el fondo, lo que estás haciendo es poner las acciones y contar los diálogos. No hay una manera brillante y entretenida de hacer eso. Simplemente, no puede hacerse.

Trata de escaletar esta escena:

Necesitarás siete páginas para explicar todos los matices de la personalidad de Rick, sin que parezca un gilipollas sin escrúpulos o directamente un sociópata con problemas de logopedia.

Pero si gastas mucha tinta en matices, no podrás reflejar el ritmo endiablado que quieres darle a los diálogos. Y ese ritmo cortante y sincopado es parte fundamental de la forma de ser de Rick. Y de Renault. Sin eso, no se entenderá el final.

Pero si intentas poner algún ejemplo de los diálogos, no funcionará porque estarán fuera de contexto. Y todo el mundo sabe que los chistes, fuera de contexto, no tienen gracia.

borja-diego-escaleta

Una buena escaleta es un oxímoron.

Una escaleta es un híbrido indeseable, un error de la naturaleza. Un monstruo nacido de la unión contra natura de un guionista perezoso y un ejecutivo inseguro.

El ejecutivo está inseguro porque está depositando un montón de responsabilidad (o sea, de dinero) en manos ajenas. Le cuesta confiar en el guionista. Tal vez ni siquiera confía en su propia decisión a la hora de contratar guionistas.

El guionista es perezoso porque intuye que el ejecutivo no le va a entender. Porque ya piensa en la maraña de reuniones que le esperan, explicando una y otra vez cada una de sus decisiones. Como si su trabajo fuera saber por qué escribe cada maldita palabra, y tener preparado un memorando para explicárselo al enésimo ayudante del ejecutivo de desarrollo.

Así que ambos llegan a un compromiso de mínimos. La escaleta. Que es como un guión, pero más corto, más pronto y más barato.

Y oh sorpresa, cuando el ejecutivo se lee la escaleta, encuentra que muchas situaciones no están justificadas. Que los chistes no tienen gracia. Que los personajes no son atractivos. Que la trama no engancha. Y que los giros son previsibles.

En otras palabras, que las paredes no aíslan y que el tejado hace aguas.

¿Y en qué posición te deja eso? ¿Cómo te defiendes? No puedes decir que las paredes y el tejado son una mierda, porque, bueno… las has puesto tú. Tampoco te puedes escudar en lo sólida que es la estructura, porque no está a la vista.

William Goldman decía que las películas son estructura. Todo el mundo, si lo piensa un poco, reconoce que lo más importante es la estructura, pero luego NADIE obra en consecuencia. Sólo un arquitecto admira la estructura de la catedral de Salamanca. El resto del mundo sólo se fija en la rana y el astronauta.

De manera que, escribiendo tu escaleta, habrás hecho el 75% del esfuerzo… para que tu sólida y admirable estructura acabe dinamitada porque todo el mundo le achacará defectos que no son de la estructura, sino de la decoración. Esa decoración que pusiste deprisa y corriendo, por la inseguridad de un ejecutivo y por tu propia pereza.

Siempre que puedas, huye de la escaleta.

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