¿CUÁL ES VUESTRO DIOS? ¿QUÉ ESTÁIS HACIENDO CON VUESTRAS PUTAS VIDAS?

13 mayo, 2015

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Llevo mucho tiempo queriendo escribir este post. Casi el mismo tiempo que llevo resistiéndome a hacerlo, por miedo a que resulte demasiado marciano, demasiado inapropiado, demasiado denso, demasiado engorroso. Finalmente me he decidido a compartirlo aquí, en Bloguionistas, contándolo de tal modo que resulte poco denso, poco engorroso… pero muy marciano y muy inapropiado.

¿Podemos concederle algún crédito a la Astrología? ¿Existe el Destino? ¿Hay algo gravitando sobre nuestras cabezas o arrastrándose bajo nuestros pies? ¿Algo que, de un modo u otro, condiciona todo aquello que nos ha sucedido, nos sucede o nos sucederá?

Sinceramente: No tengo ni puta idea.

Pero vamos a conceder el beneficio de la duda por dos razones:

1- Si nos dedicamos a contar historias no nos vendrá mal dejarle una puerta entreabierta a la magia.

2- Los arquetipos asociados a la Astrología resultan muy útiles a la hora de concebir personajes, y también a la hora de entendernos a nosotros mismos como personajes.

Permitid que os recomiende a un autor que ha dedicado muchísimo tiempo a estudiar estos temas. Su nombre es Richard Tarnas y escribió un libro llamado Cosmos y psique. Es un tocho de casi mil páginas. Aún no me lo he podido leer entero, pero os aseguro que a Tarnas le tomó más tiempo escribirlo que a nosotros leerlo. Unos treinta años de investigación, con programas informáticos que le ayudaron a estudiar las alineaciones planetarias a lo largo de la Historia y a comparar de manera objetiva dichas alineaciones con los eventos que conmocionaban el mundo mientras tanto: Renacimiento, Revolución Industrial, Vietnam, 11S, Crack del 29. ¡Y coinciden, joder! Los sucesos más relevantes de los libros de Historia riman de una manera escalofriante con el simbolismo asociado a los cuerpos celestes que estaban alineados con la Tierra en esos momentos.

Un escéptico recalcitrante argumentará que somos nosotros quienes, en nuestro afán de encontrar significados en lo que nos rodea, proyectamos dichos significados en un cosmos insignificante per se, inanimado. No tengo manera – ni intención – de rebatir ese argumento, pero los estudios de Tarnas son tan rigurosos, tan fríos… que una vez más merecen el beneficio de la duda.

¿Qué opino yo sobre el tema? ¡Vale, me voy a mojar! Yo creo que el meollo del asunto no está tanto en las disposiciones de los astros como en eso que Jung definió como inconsciente colectivo. Y no lo digo sólo yo: Lo dicen el propio Richard Tarnas y la mayoría de los astrólogos serios. La posición de los astros, obviamente, no determina lo que pasa en la Tierra, pero a lo mejor es un reflejo, un síntoma de las cosas que ocurren del mismo modo en que las agujas de un reloj no deciden qué hora es, pero la anuncian (ejemplo de propio Tarnas)

Resulta aberrante, ¿verdad? O a lo mejor no tanto. Científicos de la talla de Newton y Kepler demostraron que todo el Universo funciona obedeciendo unas mismas reglas: Aquí y en la galaxia de enfrente. En todos los rincones del mundo conocido impera una fuerza misteriosa llamada “gravedad”. Pasan los siglos y aún no sabemos casi nada sobre ella. ¿No existirán otras fuerzas igual de misteriosas e invisibles operando sobre nosotros y dejando sus huellas en todo lo que podemos observar con microscopios, con telescopios, con nuestros propios ojos? Es posible que estos razonamientos, consumidos en frío, no se tengan en pie, pero… ¡no somos razonadores! ¡Somos artistas! ¡No consumimos argumentos en tuperwares!

Está bien: Iré al grano. ¿Por qué puede interesarle todo esto a un contador de historias?

Por los arquetipos. Siempre los arquetipos.

La Astrología seria funciona con la hipótesis de que cada planeta del Sistema Solar, por alguna razón que aún no entendemos, está asociado a un arquetipo determinado, y ese arquetipo se activa en nosotros y nos influye cuando el planeta en cuestión está en la posición adecuada. Suena muy loco, pero oye… ya nadie pone en duda que el influjo de la Luna afecta a las menstruaciones, a las cosechas, a las mareas.

No voy a enumerar todos los arquetipos asociados a cada planeta porque me volvería loco y os volvería locos a vosotros. Me centraré en dos planetas concretos que debido a la amplitud de sus órbitas se alinean sólo de higos a brevas, pero sus alineaciones duran años e incluso décadas, y siempre coinciden con etapas especialmente convulsas para la Humanidad.

Uno de esos planetas es Urano.

Y Urano, según los astrólogos, está asociado al arquetipo del dios Prometeo: El rebelde que decidió robar la sabiduría de los dioses para entregarla a la Humanidad, pervirtiendo las normas, violando las leyes de la naturaleza.

Lo creamos o no, todas las grandes revoluciones de nuestra Historia coinciden con alineaciones exactas de Urano con respecto a la Tierra: El Renacimiento, la Revolución Industrial, la Revolución Francesa, la abolición de la esclavitud, Mayo del 68, todos los hallazgos científicos y tecnológicos que cambiaron el mundo y que aparecen en nuestros libros del cole.

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Por alguna extraña razón, a los humanos nos entran unas ganas locas de desafiar las leyes divinas y las humanas cuando Urano está en determinados sitios. Eso, obviamente, tiene también repercusiones en el terreno de lo artístico. Los genios renacentistas, Da Vinci, los Beatles, el Romanticismo. Todos ellos embajadores del arquetipo prometeico.

El otro planeta es Saturno.

Casi podría considerarse la némesis de Urano, o su complemento. Sus señas de identidad son las del dios que lo bautiza. Saturno. Cronos. Muerte, violencia, decadencia, represión, obediencia incondicional a las normas que vienen impuestas desde arriba. El Holocausto Judío, la Guerra de Vietnan o la invasión de Afganistán tras el 11S son ejemplos de hitos históricos que tuvieron lugar durante alineaciones con Saturno.

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También, en un sentido más positivo, representa el triunfo del que aguanta, la recompensa del luchador paciente y metódico. Si el slogan de Urano/Prometeo fuese “A la mierda las normas”, el slogan de Saturno sería: “El tiempo pone a cada uno en su lugar”.

Me llaman mucho la atención la clase de obras de arte que surgen en las alineaciones con Saturno. Muchas de ellas nacen con vocación de asesinar a Prometeo. Quizá el ejemplo más evidente lo tenemos en Frankenstein o el Moderno Prometeo de Mary Shelley, una obra en la que el protagonista es trágicamente castigado por jugar a ser Dios e intentar manejar leyes y conocimientos que se suponen por encima de la naturaleza humana.

Y en uno de los alineamientos más recientes con Saturno, Steven Spielberg estrenó su versión particular del mito de Frankenstein/Prometeo: Parque Jurásico. Una vez más, científicos castigados porque intentan jugar a ser dioses y la cosa se les escapa de las manos. Curiosamente, ese mismo año rodó Spielberg una de sus obras magnas, también consagrada a castigar a Prometeo: La Lista de Schindler. Una peli que relata sucesos que de hecho ocurrieron también durante una alineación con Saturno, acerca de un hombre que intenta engañar al sistema y descubre que todos sus esfuerzos son insuficientes, como intentar vaciar el mar con una cuchara.

Evidentemente, obras de ese tipo se escriben todos los años, pero las que realmente fructifican, las que salen en los libros de Historia, suelen estar en consonancia con los astros, o con los arquetipos dominantes.

¿Intento demostraros algo? NO. No soy científico. ¿Intento convenceros de algo? ¡En absoluto!

Pero sí os invito a que comprobéis qué alineaciones con Saturno y Urano os ha tocado vivir, a que reflexionéis sobre qué circunstancias os afectaron mientras tenían lugar, sobre qué clase de obras escribisteis en esos tiempos, o sobre qué clase de obras que ya teníais escritas y permanecían secuestradas en el limbo… recibieron luz verde en esas fechas, de repente, “como si los astros se hubiesen alineado”.

También os animo a que os contempléis a vosotros mismos y, al margen de la Astrología, intentéis descubrir cuál de esos dos arquetipos está más presente en vuestras vidas, en vuestras cabezas, en vuestra forma de concebir el mundo y su funcionamiento.

De hecho, os dejo aquí algunas fotos del libro de Richard Tarnas que me ha pasado Xavi Fortino, que además de ser el montador con el que colaboro habitualmente es la persona que me introdujo en los estudios de Tarnas. Estoy seguro de que encontraréis en la red documentos mucho más útiles que éstos pero yo, por alguna cuestión astrológica o arquetípica, soy un perfecto inútil a la hora de encontrar las cosas en internet.

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¿Sois hijos de Prometeo? ¿Sois hijos de Saturno? ¿Sois un poco de cada?

A mí me ha costado bastante asumir que el arquetipo de Saturno tiene más peso en mi vida del que yo desearía. No es algo consciente. Si me dieran a elegir orientaría mi vida al estilo de Prometeo, rompiendo las normas, desafiando lo establecido, provocando incendios súbitos en vez de cocciones a fuego lento. Y creo que hay algo de todo eso en la forma en que hago las cosas, pero las fuerzas que realmente gobiernan mi vida desde el reino de lo inconsciente tienen más que ver con Saturno, con asumir las reglas, con ir creciendo poco a poco, con esa mezcla contradictoria de perseverancia y derrotismo (Kafka y Moby Dick, otros dos ejemplos de arquetipo Saturno) esa resignación de quien cree que las cosas no suceden cuando nosotros deseamos, sino cuando les llega su hora… y esa certeza de que nada importa demasiado porque todos terminaremos muertos.

No sé de dónde me viene esa influencia. No sé hasta qué punto estará eso en mi carta astral, en mi educación, en mi genética o en todo ello a la vez. Lo que sí sé es que me van mucho mejor las cosas desde que decidí aceptar todo ese “saturnismo” y jugarlo a mi favor.

En los últimos tiempos otras personas han decidido rescatar proyectos que escribí hace años. Como ese guión de largometraje de hace 13 años del que hablé en mi post anterior… u otro par de largos que escribí hace ocho o nueve años y ahora han vuelto a despertar el interés de productores… o una novela que escribí hace 11 años… No hablaré con detalle de ninguna de estas cosas “pa no gafarlas”.

En muchos de esos casos se trata de obras que escribí en arrebatos pasionales, con una actitud “muy Prometeo”. En su momento no cuajaron, pero la rueda ha seguido girando, las obras han reposado, se han ido reescribiendo con calma y perspectiva, al más puro estilo de Saturno… y regresan cuando les llega su hora. El mar siempre termina devolviendo los cadáveres a la orilla cuando se cansa de masticarlos.

A otras personas les funciona más el arquetipo Prometeo. Irrumpen con obras inmediatas, subversivas como piedras contra los cristales. Llegan y besan el santo. Es gente que suele consumirse antes de tiempo porque brilla con demasiada intensidad.

Como veis, la Astrología era una simple excusa para animaros a explorar qué clase de fuerzas inconscientes os gobiernan y qué estáis haciendo con vuestras putas vidas.

Algunos creeréis en estas cuestiones astrológicas, otros no. Pero seguro que tanto unos como otros os estaréis preguntando: “¿Cómo están alineados los planetas ahora mismo?”

Pues justo ahora estamos viviendo una de esas alineaciones con el planeta Urano. Una cuadratura de Urano y Plutón, para ser exactos. Prometeo está haciendo de las suyas y el mundo se esfuerza por rimar con ello. Están siendo tiempos de revoluciones científicas y tecnológicas, de convulsiones políticas que intentan romper con lo tradicional, de papas que conmocionan la iglesia desde dentro.

También son los mejores tiempos para escribir cosas que revolucionen el mundo,  así que, una vez más, os animo a utilizar la astrología como excusa. ¡Corred al teclado!


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