EL TEST DE BECHDEL: AÚN QUEDA MUCHO POR HACER

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán.

Si en tu guión aparecen al menos dos personajes femeninos que interactúan entre ellos y, cuando lo hacen, hablan de algo que no sea un hombre, se podría decir que pasa sin problemas el Test de Bechdel. Sencillo, ¿verdad? Pues parece que no. La discriminación del género femenino en las historias, en la creación de personajes y en su trato en la industria es un problema grave que aún afecta tanto a las profesionales como a las historias que cuentan. Por eso mismo, el pasado día 19 se llevó a cabo una nueva edición de “Los martes de DAMA” –en la Cineteca de Madrid, como siempre– en la que se discutió sobre este asunto en una mesa redonda organizada en colaboración con CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales).

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La Sala Azcona de la Cineteca de Madrid presentaba este aspecto. Foto @hbeltrangimeno.

Esta mesa redonda estuvo moderada por Virginia Yagüe, vicepresidenta de DAMA, presidenta de CIMA y guionista; e integrada por el bloguionista David Muñoz, la profesora Concepción Cascajosa, la directora Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Durante dos horas expusieron y debatieron sus argumentos sobre el trato de los personajes femeninos en la ficción del momento y la relación de ésta con la realidad de las guionistas y directoras en la industria nacional.

Situación actual

¿Sabías que ‘Gravity’, la película de Alfonso Cuarón protagonizada por una mujer astronauta, no pasa el Test de Bechdel y comedias como ‘Scary Movie’ o ‘American Pie’ sí? Éste fue uno de los datos con los que Concepción Cascajosa abrió la mesa redonda. Este test tiene su origen en una tira cómica de los años 80 y su “sistema de evaluación”, por así decirlo, es bastante sencillo. ¿Podría ser más completo? Belén Macías opinó que sí: “El Test de Bechdel debería incorporar también cómo está incluido el personaje femenino en la trama y cómo reacciona a ella”. Puso como ejemplo válido la reciente ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund, pero David Muñoz no tardó en saltar. No estaba de acuerdo: él opinaba que se trata una película bastante machista.

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La vicepresidenta de DAMA Virginia Yagüe presentando a los participantes de la mesa redonda. Foto @hbeltrangimeno.

Por otro lado, Olatz Arroyo empezó diciendo que, poco a poco, está habiendo un “cambio de tendencia notable en cine comercial y de animación“. Se refería, sobre todo, a fenómenos recientes como ‘Frozen’ o ‘Brave’, éxitos absolutos protagonizados por personajes femeninos fuertes. A esta lista, David Muñoz añadió las protagonistas de ‘Divergente’ o ‘Los Juegos del Hambre’, a las que considera mucho más potentes e importantes para la causa que algunas ya clásicas como Lara Croft, de ‘Tomb Raider’.

Sin embargo, hasta ese momento sólo se habló de referentes internacionales. ¿Qué pasa aquí, en España? ¿Cómo está la situación? David Muñoz volvió a utilizar un ejemplo reciente para ilustrar la realidad: “En la nueva de ‘Mad Max’ las mujeres son las que toman las decisiones y las que hacen los planes. Si en España hubiese dinero para hacer algo así no lo produciría ni el tato”. Lo que le llevó a afirmar que, por desgracia, el problema con el género a nivel nacional “está en los productores más que en los guionistas”. De acuerdo con esto, Belén Macías dijo que “si hubiese más directoras, más guionistas y más productoras en las industria todo sería diferente, pero hay muy pocas“.

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Virginia Yagüe y Belén Macías. Foto @hbeltrangimeno.

Concretando un poco más, Olatz Arroyo, guionista de series como ‘Allí abajo’ o ‘Aída’, cree que “en comedia no se cuida tanto el personaje femenino”. Respecto a esto, David Muñoz opinó que, “en la televisión española, si tienes más de 30 años sólo puedes hacer de la amiga fea o de madre”. Esta actitud tan anticuada como ilógica de algunos responsables fue uno de los puntos clave de la mesa redonda. “Lo que los productores españoles de televisión evitan es que cualquier persona se moleste viendo su serie”, dijo Concepción Cascajosa. Y añadió que, por eso, “la señora de Cuenca es machista, elitista y urbanista”. David Muñoz, por otro lado, aseguró que “la televisión nacional representa una sociedad blanca, como de los años 70, que hace mucho tiempo que no existe”.

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Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Foto @hbeltrangimeno.

Nuevas generaciones

Tanto David Muñoz como Virginia Yagüe han sido dos de los tutores de la iniciativa DAMA Ayuda, además de ser profesores de guión en diferentes escuelas y másters. Ambos compartieron cifras bastante representativas sobre las diferencias que existen respecto al género, además, en las nuevas generaciones. “Los datos son neutros y demuestran que hay chicas estudiantes de guión en escuelas que luego no llegan a determinados puestos”, contó Virginia Yagüe. Por su parte, David aportó datos de la última convocatoria de DAMA Ayuda: de 303 sinopsis recibidas, sólo 64 estaban escritas por mujeres.

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David Muñoz y Concepción Cascajosa. Foto @hbeltrangimeno.

Quizás, se preguntaban, sea un problema de actitud. Concepción Cascajosa y Virginia Yagüe comentaron algunas anécdotas que les hicieron pensar y llegar a la posible conclusión de que los hombres son, por decirlo de alguna manera, más echados para adelante y más temerarios que las mujeres. Por ejemplo, Virginia recordó un caso reciente en el que le preguntó a unas alumnas de Comunicación Audiovisual sobre las prácticas en su carrera. Éstas le dijeron que, pese a que el porcentaje de alumnas era mayor que el de alumnos, los chicos eran los que terminaban “poniéndose delante” y liderando esos grupos de prácticas en los puestos de dirección. Además, y a modo de curiosidad, David Muñoz terminó afirmando, que “el número de estudiantes que quieren dirigir sube, pero el de mujeres que quieren ser guionistas baja”.

El gremio de la cultura –y del audiovisual en particular–, como dijo Virginia Yagüe, siempre se ha caracterizado por ser abiertamente progresista. Sin embargo, concluyó diciendo que, pese a ello, “no hay igualdad” y que todavía “queda mucho trabajo por hacer” para que la desaparición de cualquier diferencia por motivos de género sea una realidad.

Participantes:

Bloguionistas:

8 respuestas a EL TEST DE BECHDEL: AÚN QUEDA MUCHO POR HACER

  1. gloriabeatty dice:

    ¿Pero es el test de Benchdel un test válido?

    Fun Home es el trabajo más conocido de Alison Benchdel, ¿pasaría el test de Benchdel?

    En esta novela, todas las conversaciones de la protagonista con su madre versan sobre el padre, excepto una que trata sobre la menstruación.

    Sólo hay dos conversaciones más entre mujeres, ambas son escenas de cama en las que una mujer tiene la cabeza entre las piernas de otra y terminan en una conversación sobre el padre y/o los padres.

    Incluso entendiendo que la novela sea una larga una conversación con el lector y que este lector sea eventualmente una mujer, la confesión de Alison versa casi exclusivamente sobre su padre.

    Hay algunas viñetas (pocas) en las que intervienen mujeres y los hombres no están en escena o no son objeto de la conversación, pero en éstas las mujeres son meros figurantes (dependientas, bibliotecarias…)

    ¿Es Fun Home una novela machista, incluso homófoba? ¿Es la propia Alison Benchdel machista y homófoba?

    ¿O es el test de Benchdel un test superficial, una parodia?

    • ¡Bien! totalmente de acuerdo, porque ¿cual es el problema? ¿que no se habla lo suficiente del ‘universo femenino’ o que solo se habla del ‘universo femenino’? Que Diana Rojo tenga que dar tantas explicaciones ya demuestra en que punto estamos.

  2. Diana Rojo dice:

    Lo importante, por favor, es que no acabemos diciendo eso de “las mujeres tenemos una sensibilidad especial por ser mujer”. Se empieza así y se acaba diciendo que somos especiales porque tenemos “ese don tan bonito de dar vida”.

    Guionistas y personajes femeninos somos igual de sensibles, de hijas de puta, de payasas y hacedoras de tontuna, de enrevesadas y de lo que sea que pueda ser un hombre. Y claro que hay experiencias que prestas a tus historias que tienen que ver con el hecho de ser mujer, pero también con tus experiencias vitales o profesionales, vínculos familiares, pertenencia cultural, sexualidad… Ser hombre/mujer/transgénero es sólo UNA COSA MÁS para un guionista.

    A veces es difícil de entender en un panorama donde algunos tipos de narrativa, sobre todo en género de comedia, se siguen basando en las diferencias entre hombres y mujeres, en la asignación de roles. Ocurre mucho en narrativa publicitaria, monólogos, chistes… independientemente del género de quien escribe. Hay hombres y mujeres compartiendo chistes sobre las esposas coñazo y los maridos que las aguantan o sobre sexo donde la mujer es un ser pasivo que “se deja hacer y al parecer no le gusta”. Y no hace falta que sea una guionista la que haga acto de presencia para llamar la atención sobre el chiste; cualquier hombre debería saber por experiencia que ese humor está podrido.

    En cuanto a personajes, la elección del género debería depender de lo que quieras contar. Los guionistas que exploran diferentes fuentes para extraer ideas y conflictos (noticias, experiencias propias o de conocidos, literatura, imágenes…) creo que suelen tener en cuenta eso. Quizá la elección de personajes masculinos para ciertos arquetipos sea más propio de escritores (y escritoras) que se basan exclusivamente en otras narraciones audiovisuales que ya hemos visto mil veces, que responden a esa dinámica. ¿Será que cuanto más nos limitamos a reproducir en lugar de crear, más la cagamos en eso? Sólo estoy especulando. La verdad es que no tengo ni idea de por qué tantas películas no pasan ni del extrarradio del Test de Bedchel. Y no sólo pasa en la ficción, sino también en algunos programas: presentador carismático y gracioso, de la edad que sea, con una mujer joven y guapa (o varias) que le dé el toque de sensatez, le haga la asistencia al gol o simplemente esté estando.

    Y en cuanto a las profesionales, eso sí es un misterio. Acceder a ciertos puestos de trabajo puede que tenga que ver con censura externa, ¿pero lo de presentarse a un concurso? Joder, es raro. ¿Teorías? ¿Profesionales de la antropología-sociología-psicología en la sala?

    Como solución, pues no sé, si las mujeres seguimos siendo menos en número, quizá tengáis que ser los compañeros los que os mojéis también un poco y contribuyáis con vuestros ZASCAS ante situaciones chungas de este tipo. Muchos ya lo hacéis y moláis. Y sin paternalismos, ni incluir en vuestro discurso mensajes como “mujer, personificación del amor y reencarnación del rostro maternal”.

    Y toda esto ha sido en realidad una mera excusa para extender mi medio dedo con especial sensibilidad a los que siguen confundiendo humor sobre el machismo con humor machista, a los que dicen que no tienes sentido del humor si no te ríes con el chiste de “¿en qué se parece una mujer a una almeja?”, a cualquiera que siga usando la palabra almeja para algo que no sea una almeja y a aquellos que te requieren para darle “un toque femenino” a un guión.

  3. Según un reciente estudio, elaborado por Rocket Fuel, los consumidores son 4 veces más tendentes a responder positivamente a la publicidad en la que salen hombres que a la que salen mujeres. Por lo visto, aquellos anuncios de películas o producciones teatrales que utilizan como imagen a hombres famosos son más efectivos que los protagonizados por mujeres famosas.

    No salgo de mi asombro por estas conclusiones y espero que solo sea un reflejo del momento actual y que, en el futuro, este comportamiento, incomprensible, cambie. Sin embargo, no puedo dejar de relacionarlo con algo que se dijo durante la mesa redonda: si está protagonizado por una mujer, no interesa.

    ¿Tendrán razón, al final, esos productores y programadores que tan equivocados nos parecen? ¿Hay algo ancestral en nuestra especie que nos hace preferir a un lider masculino a uno femenino o es meramente cultural?

    En cualquier caso, importan muy poco las respuestas a esas preguntas. Da igual el motivo por lo que esto pueda ser así. Lo que importa es cómo queremos que sea en el futuro. Y para intentar cambiarlo no queda otra que insistir con personajes femeninos tratados con el mismo respecto -respeto dramático- que el que se otorga a los masculinos.

  4. Olatz Arroyo dice:

    ¿Hay algo ancestral en nuestra especie que nos hace preferir a un líder masculino a uno femenino o es meramente cultural?

    No es nada ancestral, es cultural. Tiene que ver con una cultura patriarcal que hace hincapié en la diferencia de géneros. Y que atribuye esencias o cualidades distintas a las personas en razón de su género. Podía haber elegido repartir esencias en virtud del color del pelo o de cualquier otra cosa, pero por mantener un determinado orden social, es preferible hacerlo así. Porque garantiza que el trabajo doméstico y de cría quede esencialmente al mando de las mujeres, que no solo lo hacen sino que además lo hacen con gusto, pensando que es lo que les corresponde “por naturaleza”.
    El patriarcado es una red de dominación que pretende mantener la superioridad del género masculino sobre el femenino, con mensajes más o menos sutiles, pero que van calando a todos los niveles. Y ha calado tan hondo que “lo femenino” termina de ser una categoría por sí misma, independientemente de las particularidades y diferencias de los individuos que conforman ese colectivo.
    El sistema patriarcal funciona a partir de una noción de falsa universalidad que establece al hombre como sujeto universal y único patrón de comportamiento deseado. Lo otro, es lo femenino, que curiosamente se crea o se define en contraposición a lo masculino; que es actividad, abstracción, lucha, potencia, fuerza, la cultura… etc.
    Perdonad que me ponga espesa, pero creo que es importante que aclaremos los conceptos y no confundamos lo “natural” con lo que en realidad es un producto simbólicos.
    A mí me gusta mucho una frase de Celia Amorós que decía que “la verdadera diferencia es la de los individuos, no la de los géneros”

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