VIVA ZAPATA

Yo quiero un concejal de cultura que sepa lo que es el humor negro. Que sepa decodificar una ironía. Que distinga un chiste de lo que no lo es. Que distinga entre ficción y realidad.

Quiero un concejal de cultura que sepa escribir, que sea capaz de explicarse en público con esa velocidad, con esa templanza, con ese estilo.

Quiero un concejal de cultura que desconcierte, que moleste, que ofenda a la gente que no distingue entre porque, por que, porqué y por qué. Esa gente vive en un estado de estupor tal, que sólo mediante un shock de incorrección podrá recobrar una mínima alerta.

“El humor negro no puede ser cruel”, ha dicho Manuela Carmena. Error. El humor negro TIENE que ser cruel. Y usted, alcaldesa, no debería comentar en televisión las acusaciones que se le hacen a su equipo si todavía no dispone de toda la información. Apúntese esta frase, alcaldesa: “Todavía no dispongo de la suficiente información para comentar este asunto”. Apúntese esta otra: “Todas las historias tienen dos versiones“. Dar esas respuestas en una entrevista no es escurrir el bulto: es negarse a que un periodista manipulador marque el ritmo de tu discurso.

Y recuerde esto, alcaldesa: si no molesta a alguien, no es humor. Y si no escandaliza a muchos, no es humor negro. Comprendo que por sus circunstancias vitales y profesionales no ha estado usted muy en contacto con lo que viene siendo el humor. Pero para eso tiene usted en su equipo concejales de cultura: para no tener que meterse en jardines que no controla.

Los supuestos chistes racistas de Guillermo Zapata eran citas en una conversación sobre los límites del humor. Citar a Hitler no te convierte en nazi. Y hasta Irene Villa hace chistes de Irene Villa. Si no entiendes esto, es TU problema. Un problema de comprensión lectora. No es tu CULPA, pero sí es TU problema: te falta educación. ¿Sabes por qué?

Porque llevamos demasiados años sufriendo a los otros concejales de cultura. A los que no hacen chistes racistas… sino que SON racistas.

Carmen González, viceconsejera de Educación de Esperanza Aguirre, cuando ésta era Presidenta de la Comunidad de Madrid, dijo esto: “el niño gitano lo que quiere es ir con su padre con la fregoneta al mercado a vender fruta”.

 

En Torrejón de Ardoz, el gobierno municipal del PP alteró la normativa de empadronamiento para dificultar a los inmigrantes registrarse como residentes.

 

En los ochenta, siendo ya diputado, Rajoy escribía artículos en prensa hablando en contra de la igualdad de los hombres, diciendo lindezas que es un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe” superan a los demás.

Y bueno, ni Botella ni Esperanza Aguirre han dicho jamás nada en contra de ese campo de concentración que hay en Plaza Elíptica. CIE le llaman. Ahí hay gente detenida e incomunicada durante 60 días, sin habeas corpus y sin estar -atención- acusada de ningún delito. Si luchar contra el racismo fuera censurar chistes en Twitter la vida sería muy fácil.

Todo mi apoyo a Guillermo Zapata. Sólo es la primera víctima de la guerra sucia que la caverna bipartidista lleva preparando desde el 25 de mayo por la mañana. Este tipo de manipulación informativa la vamos a estar viendo durante todo lo que dure la legislatura. Cesar a Guillermo Zapata ahora sería como tirar el fusil al oír el primer tiro.

Y en cuanto a los límites del humor: si alguien los encuentra, que me diga dónde están, que voy corriendo a cagarme en ellos.

Sergio Barrejón.

25 respuestas a VIVA ZAPATA

  1. Gran alegato. Y cuánta razón…

  2. Luis Capeto dice:

    Pues a mí me gustaría más un concejal de cultura que sepa de cultura. Tonterías mías.

    En cualquier país normal Zapata hubiera dimitido de inmediato. Que otros no dimitan no lo excusa, es un ejercicio de “y tú más”.

    • ¿Dimitir por qué, concretamente? ¿De qué se le acusa? Ya se ha demostrado que no es negacionista ni racista ni hace apología del terrorismo. ¿Tiene que dimitir porque no puso las comillas lo suficientemente grandes? ¿Por olvidarse de decir “fin de la cita”?

    • Sergio dices: “¿ha demostrado que no es negacionista ni racista ni hace apología del terrorismo?” ¿Cuándo y cómo lo ha demostrado? No he visto esa demostración

  3. QWERTY_BCN dice:

    No tengo claro que me guste el humor negro. Así, racionalizado, como da cosica reírse de según que cosas. Luego, una vez puestos, quizás sea otro tema.
    Pero no deja de producirme cierta fascinación esa escrupulosidad en revisar antiguos chistes nazis y la naturalidad con que artículos en “serio” pasan ante nuestros ojos. Que no sé, que juraría que Sostres en su día escribió en su blog personal como había violado analmente a Carmen Chacón. Como le gustó. Y como quería repetir. Eh, eso no era humor, ni club de la comedia ni leches. Luego sí, lo retiro, pidió perdón y siguió con lo suyo.
    Que leamos la ficción como realidad y viceversa es algo muy jodido (muy interesante, también, pero JODIDO en serio).

  4. Hola Sergio:

    Personalmente y más allá de que estoy de acuerdo en que el humor negro ha de ser eso, “negro” para cumplir su papel… no por ello voy a negar que en la vida, así como hay que reírse de todo… también hay que saber decir “hasta aquí”.

    No voy a entrar en lo que dijo Rajoy en su día, o Carmen González; pues mediocre es mediocre, sean cuales sean los colores políticos. Una cosa es cierta, siempre ha existido el “humor popular”, al estilo de la susodicha “fragoneta” (del que se ríen los mismos aludidos) y los míticos chistes de Lepe y que están arraigados en la conciencia de todos como algo normal y casi cotidiano.

    Sin embargo, si una de mis sobrinas fuese asesinada, violada y enterrada a saber dónde, y luego alguien con un perfil público de quien “se espera un poco más”, que del ciudadano de a pie, suelta lo que suelta sobre el triple crimen de Alcasser… no sé si estaría muy de acuerdo contigo.

    Se da la circunstancia de que en estos días, buscando información para una historia, visioné varias entrevistas y reportajes, amén de otros tantos podcasts y he de confesar que lo de Alcasser es de una inhumanidad tan grande y supura tanta aberración y maldad, que como si se merece algo de humor negro… debería ser en privado.

    Madre de una de esas niñas… “me cagaría en todo lo cagable” si leo algo así.

    No, Sergio, creo que en tu cruzada personal contra lo que no sea la izquierda has encontrado un resquicio legal, que puedes argumentar de la manera que quieras usando miles de ejemplos y frases contundentes cual Mjolnir… pero no.

    Sabes PERFECTAMENTE lo que hubieses escrito si fuese un diputado del PP el que “tuitease” algo semejante. Lo sabes PERFECTAMENTE. ¿Y por qué pongo PERFECTAMENTE en mayúsculas como si estuviese en tu mente y conociese de antemano tus pensamientos y hechos?

    Pues porque si bien (lógicamente) nunca podré conocer de antemano tus pensamientos y hechos… si he asistido a algunas conferencias tuyas y es un tanto inquietante la cantidad de veces que pones de ejemplo para determinadas situaciones “el comportamiento de la derecha”.

    No puedo tenerte como juez neutral de lo que acontece en este país y su realidad más inmediata, si en una de las conferencias que diste en Los Martes de Dama… ¡no parabas de hablar de las famosas “tarjetas black”!

    Mencionaste más las dichosas tarjetas que “charlies” mató Rambo en sus películas.

    Había asistentes que mostraron su rechazo a tu “intensidad” a la hora de enumerar los numerosos (y reales, por otra parte) defectos y errores del gobierno actual, pero nada de los ERES. Al menos, yo no oí nada, y eso que me quedé hasta el final.

    Eres un inmenso profesional. Vaya eso por delante. Se te admira, lo digo en serio, pero siendo realista, tomas partido. Aunque no lo tomas para lograr algo, sino al estilo que no me esperaba de alguien de tu nivel intelectual y edad… lo tomas “en contra de…”

    Y eso te aleja de la objetividad. En mi opinión, por supuesto. Te aleja el expresarte con virulencia contra cosas que son asumibles y con tolerancia y casi apatía sobre cosas que merecen un poquito “más de por favor”.

    Aplaudí gustoso en tus clases, asentí vigorosamente a muchas de tus indicaciones y consejos, pero me temo que si hoy asistiese a una conferencia tuya y me encontrase con este alegato tuyo… a los 10 minutos habría salido y habría exigido la devolución de mi dinero.

    Ni más, ni menos.

    Y es que, Sergio… si a una de mis sobrinas le pasase lo que a Miriam, Toñi y Desireé, y un día leyese algo como lo que el señor Zapata ha publicado en las redes sociales, insisto… ¡me cagaba en todo lo cagable!

    Un saludo y que tengas una buena semana.

    • Argumentos ad hominem, qué pereza.
      Voy a intentar ser breve: las tarjetas black también las tenía Moral Santín. Estar en contra de las tarjetas black no tiene sesgo político. Si estás a favor de las tarjetas black… o no sabes lo que eran, o es que eres un sinvergüenza.
      Si te molesta que un guionista tenga ideología, es problema tuyo.
      Y si alguien hubiera hecho esas cosas terribles a tu hija o tu sobrina, tu última preocupación sería que alguien citase -repito, CITASE- los chistes que otros -repito, OTROS- hacen circular por ahí.
      Y ahora te invito a que te leas las explicaciones y las disculpas de Guillermo Zapata.
      Por cierto: sí, soy de izquierdas. No lo he negado nunca ni veo que sea ningún problema.

  5. Siento volver a dar la tabarra, pero al subir mi opinión, he visto esta respuesta tuya Sergio:

    “¿Dimitir por qué, concretamente? ¿De qué se le acusa? Ya se ha demostrado que no es negacionista ni racista ni hace apología del terrorismo. ¿Tiene que dimitir porque no puso las comillas lo suficientemente grandes? ¿Por olvidarse de decir “fin de la cita”?”

    ¿Cómo se ha demostrado concretamente que no es racista o negacionista? ¿Porque él lo ha dicho? ¿Porque lo dice su entorno?

    Entonces, creo por esa regla hay que dar por sentado que las medidas de ajustes y recortes para España fueron hechas con las mejores intenciones, tal y como expresó en su día el señor Rajoy… y su entorno.

    Un saludo

    • Se ha demostrado que los chistes no los hacía él, eran citas. Obviamente no has leído las explicaciones de Guillermo. Su post está enlazado en mi artículo. Pero es muy difícil pasar veinte minutitos informándose antes de correr a opinar, ¿verdad?

  6. Supongo que es menos difícil que cuando asumiste como cierto el bulo de los impuestos de los yates (y eso que tuviste más tiempo que yo para comprobar su veracidad), pero a lo que vamos… sigue siendo de mal gusto la reproducción de dichas “citas”.

  7. Todo ese alegato podría considerarse si el autor tuviera humor negro, satírico, insolente, cruel, etc. hacia todo el espectro. Cuando hiciera bromas también sobre los palestinos, sobre los que han sido perseguidos por dictaduras fascistas, sobre los republicanos que tuvieron que huir del país, etc.

    Puede considerarse cuando uno, además de reírse de los demás, se ríe de si mismo, como hace Irene Villa, y de los suyos. Cuando uno sólo se ríe de los demás y hace bromas sobre los que no son de su cuerda ideológica, pasa de ser todo lo que usted dice a ser una persona sectaria y xenófoba.

    A mí, particularmente, no me gustaría que me representara un tipo que hace ese tipo de humor, ni aunque lo hiciera sobre todo el espectro político. Un periodista, un escritor, un humorista, puede hacer el humor que quiera, porque yo lo leeré, veré, escucharé, si quiero, pero un representante de la voluntad popular, debe tener un respeto hacia todo el mundo.

    Es lo que tiene la izquierda sociológica, que se cree en posesión de no se qué supremacía moral, para justificar todas sus acciones, de la misma manera que usa el rasero distinto para medir a los demás.

    A Soto le parece bien quemar a Gallardón, a Zapata, hacer bromas con las víctimas de ETA y del Nazismo, a Pablo Iglesias ir de cacería de fin de semana a matar fachas. Y estos mismos son los que se rasgan las vestiduras cuando alguien da una opinión contraria a las suyas y piden empalar a Toni Cantó.

    En fin aburre ya todo el sectarismo de la izquierda y que encima vengan como adalides de la honestidad, de la anticorrupción, del respeto y de las libertades. MENTIRA, SUCIA MENTIRA, Sólo respetan a los suyos y a sus ideas, las libertades las quieren sólo para ellos y sus compinches, la corrupción la admiten si ellos son los que se llevan la pasta. Miren todos los países con regímenes comunistas como están y como han sido. A ver cual de ellos puede presumir de todo lo que presumen aquí sus banderilleros.

    • Lo que la derecha NUNCA le ha admitido a la izquierda son las lecciones morales. Es que os llevan los demonios. Sois conscientes de vuestros pecados, de vuestros delitos, de vuestras hipocresías pero, amigo, como los reproches vengan de la izquierda, os sube la bilis a la boca.

      Lo comprendo. La verdad es que están lejos de poder dar lecciones morales a nadie. Ese aire de pureza y virtud es irritante, ¿verdad? Y un poco infantil.

      Pero, claro, lo que ayudaría mucho es que no hubiese motivos para los reproches.

  8. Lo que más me descoloca es que en mi navegador tecleé “bloguionistas”… pero de guión más bien poco. En cualquier caso, un debate a media mañana no deja de ser estimulante.

    • Para relacionar este post con el guión, podemos recurrir a la faceta de guionista de Guillermo Zapata (guionista de Hospital Central, entre otras series).

      Pero también podemos recurrir al axioma de la escritura dramática que dice que los personajes quedan definidos por sus hechos, no por sus palabras.

  9. nemetonblog dice:

    Más bien estamos explorando los límites del cinismo, los límites de la hipocresía. ¿Quién no se ha reído o contado alguna vez un chiste que se ría de las desgracias ajenas? ¿Cornudos, gitanos, musulmanes, homosexuales, sexitas? Pocos, muy pocos están en condiciones de “tirar la primera piedra”.

    Es más, hace unos meses quien no suscribía el “je suis Charlie Hebdo” estaba con el terrorismo, hoy si dices “je suis Zapata”, eres antisemita y proterrorista. ¿La diferencia? Unas elecciones, la pérdida de poder, la bazofia asumida como periodismo en aquellla y esta ocasión.

    En el país de los homenajes a la División Azul, el “mi marido me pega” de Martes y Trece, el mismo día que una columnista de la razón tuitea “espero que Carmena se haya duchado esta vez”, los “centristas” se escandalizan con unos tweets, que tanto dan que sean citas como chistes entre amigos.

    Hemos aguantado dos camapañas electorales plagadas de mentiras, difamaciones, insultos y manipulaciones, todo amaparado bajo la “libertad de expresión”. El delito es el humor, no hacer apología del nazismo, justificar a sus aliados patrios, no permitir su extradición para ser juzgados. El delito es hacer un chiste sobre una víctima de un atentado, no decirle a la madre de una víctima “tu hijo está bien muerto”, amenazarla o insultarla (Pilar Manjón). Todo esto no importa a la prensa del “nuevo centro”.

    Y sí, resulta tremendamente revelador que se pidan dimisiones por esos tweets acompañando la petición con insultos. En esos casos, no es la incorrección lo que motiva el reclamo, si no el odio. Y esto no preocupa tanto como el humor ni vende periódicos, pero tan seguro como no es casual la fecha de la polémica, alguien quiere sacarle provecho.

    • Nadie, absolutamente nadie está en condiciones de tirar la primera piedra. Totalmente de acuerdo, pero si a veces pedimos a gente taaaaaan “importante” como CR7 u otros futbolistas que moderen su comportamiento público, pues se asume que son ejemplos para los miles de niños que les ven y admiran… ¿no deberíamos pedirle lo mismo a quienes representan a toda, la mitad o la parte que sea del pueblo español al frente de la dirección del país? Creo que no es descabellado. Y mira, si fuese un sólo “twit”… chico, pues unas risas, que como argumentas, todos hemos soltado nuestras gracietas a costa de las desgracias de otros. Pero no fueron uno, ni dos… eso es lo que cabrea. A mí, al menos.

  10. Me gusta el humor negro. De vez en cuando, claro. Ayuda a quitarle solemnidad y falsa transcendencia a la vida.

    El humor negro ofende. Seguro. En general, todo el humor ofende en mayor o menor grado. Porque la ofensa depende completamente del ofendido, nunca del ofensor, por mucha mala baba que éste puede haber vertido en su exabrupto. Las palabras ofensivas se pueden ignorar, relativizar, darles la vuelta e incluso burlarnos de ellas. Todas esas son formas de desactivarlas y, con ellas, la ofensa que pertendían causar. A estas alturas de la película, uno está curado de espanto sobre la cantidad de tonterías que dice la gente, de las interpretaciones que se hacen de las mismas y de la cantidad de papel de fumar que usamos para agarrárnosla.

    Desde luego, hay palabras que no nos resulta fácil ignorar. Es más, que es imposible ignorar porque el dolor que nos causan es insufrible. Y ese dolor puede sentirlo una sola persona o una multitud. Puede quedarse en privado o ser publicitado.

    Pues bien, incluso en estas circunstancias, creo que la ofensa de palabra debe ser resuelta entre el ofensor y el ofendido, teniendo en cuenta el grado en que cada uno se sienta ofensor y, sobre todo, ofendido.

    A mi solo me afectan las ofensas de hecho. No lo que alguien dice, sino lo que ese alguien hace. Los actos no mienten, incluso aunque esos actos sean fingidos. Por eso no mienten los animales, porque no hablan. Y, en mi opinión, en el caso de Guillermo y en el de tanto otros (incluidos los del PP) que han sido lapidados por ser bocazas (y poco ingenuos, no nos engañemos) la dimisión o cese del cargo público que ostenta debería producirse cuando sus actos – y no sus meras palabras – ofendan al mismo.

    Algunos dicen que esos chistes de mal gusto pueden incapacitarle en una posible relación institucional con los ofendidos. Bien, es posible. Pero ese es un problema que tendrá que resolver el señor Zapata para poder hacer bien su trabajo. Si resulta que esto le impide realizar su labor, entonces debe ser cesado o dimitir.

    Para acabar, quiero confesar que a mi me ofende, mucho, el infantilismo y la estupidez. Lo digo por si alguien quiere ir dimitiendo.

  11. Alberto O. dice:

    Rajoy promete resucitar la economía y a Marta del Castillo. La verdad, es que no entiendo como se puede criticar a este chico. Incluso el padre de esta chica le ha criticado, de locos… Con lo gracioso que es…. Y esto si parece una cita suya y no un chiste de otros

  12. Te respondo a tu respuesta a mi primer post, porque estoy en varias cosas a la vez:

    A ver… me da absolutamente igual que seas de izquierdas, animista o practiques “palo mayombé”. Es tu eleccioón/orientación personal y no me incumbre. No porque yo sea un ciudadano del mundo y que sea tolerante y permisivo (¡que lo soy!) sino porque como digo: NO ME INCUMBE.

    ¿Las tarjetas black? Un delito descomunal, una falta de ética absoluta, una burla a todos los españoles… pero yo fui a una clase de guión. Pagué por una clase de guión, en la que esperaba, evidentemente algunos ejemplos tomados de la cotidianeidad, pero en su justa medida. Es tan malo pasarse como no llegar, y puedo garantizarte que fueron más de 7 menciones a las “tarjetitas”, las que hiciste, teniendo tú un bagaje cultural suficiente como para elegir más ejemplos.

    Vamos que “no llegar” no es aplicable a tu caso. Ah… me gustaría añadir que muy sutil ese “sinvergüenza” que me sueltas contextualizándolo hábil, pero visiblemente en una frase que incluye el clásico “sino tal o no sabes de lo que hablo o eres… a saber”.

    Lo dicho, un clásico.

    ¿Un guionista con ideología es molesto? Para mí no. De hecho, en mis líneas aparece eso. Si es un error de redacción tuyo, no pasa nada, pero si es una insinuación a una posible afirmación mía… no aciertas en el blanco por dos metros.

    Tú puedes creer en lo que quieras… yo lo hago , de hecho… lo que no puedes es tratar, intentar… que yo crea que los demás crean que tus ideas/creencias son las que salvarán al mundo y a nuestras malditas almas.

    No. Eso te está prohibido. Vetado. ¡YOU SHALL NOT PASS!, así de claro y así de simple.

    Otra cosa:

    “Y si alguien hubiera hecho esas cosas terribles a tu hija o tu sobrina, tu última preocupación sería que alguien citase -repito, CITASE- los chistes que otros -repito, OTROS- hacen circular por ahí.” fin de la cita.

    Es que yo no dije que si ese fuese mi caso, mi preocupación sería lo que otros escribiesen sobre dicha situación en la red de redes (¡oh Padrenuestro, que estás en los cielos, gracias por ese invento!)

    Yo escribí que si fuese mi caso, y si me encontrase en un día en internet algo como los “twits” de marras, montaría en cólera. No creo que ningún familiar de alguien asesinado se ponga a buscar que se comenta en Twitter de la decapitación o mutilación de su pariente. ¿no crees?

    Y creo que ya está…

  13. Yo también quiero un concejal que sepa lo que es el humor negro, pero si es posible que lo use con gracia.

    También quiero un concejal que dé explicaciones concretas, no cubriendo tuits y comentarios de distintas fechas y contextos bajo el paraguas de una conversación puntual con Vigalondo. Claro, corre el riesgo de que le pillemos un exabrupto de verdad, de los que no son citas ilustrativas de chistes populares. Si se diera el caso:

    Quiero un concejal que diga: “eso fue un chistaco, y punto.”

    Preferiría también que mi concejal no desactivase su cuenta de Twitter, para que así el pueblo pueda leer el contexto ese al que tanto alude. Es muy fácil decir que ha sido todo sacado de él pero impedirnos comprobarlo. La transparencia no va por ahí.

    También me gustaría que no se pidiera la cabeza de nadie por escribir tres idioteces en Twitter, aunque sean de mal gusto. Deben dimitir los que no hacen buen ejercicio de su cargo, no los bocazas.

    Y dicho esto, ¿habéis visto ya el diez de Juego de Tronos? Jodó, ¿eh? JODÓ.

    • Me gusta Juego de Tronos… pero la he dejado porque no había suficientes violaciones… ¡oooops! ¿qué he dicho? Tranquilos… ha sido humor negro. Del de siempre. ¡No me lo descontextualicéis, eh!

  14. […] ingenuos, románticos, heterodoxos, y suicidas sociales que piden expandir las fronteras del humor no escaseamos. Quiero polémica. Quiero poder reírme del Rey, del presidente del Gobierno. Quiero poder […]

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