RAFA RUSSO APORTA SU PUNTO DE VISTA SOBRE EL CONCURSO UNIVERSAL/ESICMA

Tras intercambiar un par de emails con Rafa Russo, creo que aún procede hacer algunas puntualizaciones al artículo del pasado lunes: “El guionista que te friega la escalera“.

O yo me he expresado muy mal, o es que tengo tal fama de gruñón que ya se da por hecho que cuando hablo estoy disparando a discreción. El caso es que algunas personas han tenido la impresión de que mi mención al concurso Universal/Esicma de 2002 era una excusa para desprestigiar a Rafa Russo.

Nada más lejos de mi intención. Como compañero de profesión le tengo un gran respeto a Rafa Russo, aunque apenas nos conocemos. Y aunque mi opinión sobre el concurso Universal/Esicma sea muy negativa, no albergo ninguna sospecha sobre la honestidad de Rafa. Al contrario, pienso que el mal recorrido comercial de su película es consecuencia directa del planteamiento erróneo que da lugar a estos concursos tipo “Operación Triunfo”, que no sólo contribuyen a mercantilizar burdamente la actividad creativa, sino que además no suelen albergar una verdadera voluntar de hacer cine. Y como muestra, ahí queda la nula promoción que se hizo de “Amor en defensa propia” de cara a su estreno. Mucha pompa y circunstancia para entregar el premio en el Festival de San Sebastián, pero a la hora de la verdad, la película fue abandonada a su suerte.

Guionistas proponiendo proyectos a productoras ha habido siempre. Y productoras desarrollando ideas que les parecen atractivas también. ¿Qué sentido tiene hacer de ello un evento excepcional, y dar forma de “premio al elegido” lo que en el mundo real debería ser simplemente una retribución por su trabajo?

Odio que lo que escribí como una crítica a las grandes marcas que cosifican el trabajo artístico en propio beneficio, muchas veces sin más intención que autopublicitarse, haya acabado pareciendo un ataque personal y arbitrario contra un compañero. No lo era. En ningún momento he querido acusar de nada a Rafa Russo. Y para demostrarlo, le reconozco con gusto el derecho de réplica y publico a continuación las puntualizaciones que él mismo me ha enviado, considerando que ayudarán a que el lector imparcial pueda formarse una mejor opinión de este asunto. Copio y pego sus palabras:

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– El jurado estaba formado por 8 personas de la industria cinematográfica, directores, actores, guionistas y productores, algunos de trayectoria muy contrastada, como Candela Peña, Manuel Gutiérrez Aragón, Fernando Castets, José María Morales o el secretario general de la FORTA… ¿Por qué y para qué se prestaría gente de tanta reputación a un amaño?

– Los 12 finalistas (un número alto de finalistas a quienes había que alojar y pagar el transporte a San Sebastián) debían hacer un pitch o exposición pública de sus respectivos proyectos, abierto a productores y a todo el público que quisiera presenciarlo. El jurado no sólo tenía la facultad de deliberar y fallar sino también de hacer preguntas en público a los concursantes sobre sus proyectos respectivos y poner a prueba y, en su caso, exponer las debilidades de los mismos.

– El concurso era para directores noveles, no guionistas noveles. De hecho, las bases establecían que había que presentar una secuencia entera storyboardeada. El criterio de “novel” era el mismo que rige en los Goya para director novel. Y yo no era el único, de entre los finalistas, que tenía ya un guión producido. Y como te dije, yo escribí a los organizadores para cerciorarme de que podía presentarme y así ahorrarme un esfuerzo y una ilusión que podrían ser baldíos.

– Las bases exigían que los concursantes debían haber rodado ya algún corto. El éxito del corto que hubiera rodado el concursante no era impedimento alguno para concursar. Uno asume que obviamente el hecho de que el corto del concursante hubiera tenido éxito ayudaría a su candidatura. Como es natural.

– Las bases no establecían en ningún momento que los concursantes no podían haber tenido ningún vínculo permanente o eventual con Esicma o Universal. Me cuesta creer que yo era el único que hubiera tenido algún vínculo eventual con ambas productoras o con Elías Querejeta S.L., la productora madre de Esicma.

– Aunque “El cumplido”, mi primer corto, fue “oficialmente” producido por Esicma (así figura en IMDb), en realidad fue producido por Morena Films. Me explico: fue producido por Juan Gordon quien, al momento de la producción de “El cumplido”, estaba abandonando Esicma y fundando Morena Films. De hecho, Morena Films gestionó y gestiona todas las ventas de “El Cumplido” y cobró todos los premios que ganó. No hay más que llamar a la SGAE para comprobarlo.

– “Lluvia en los zapatos” fue producida por Juan Gordon mientras estaba en Esicma. Cuando se convocó el concurso Universal, hacía años que Juan Gordon estaba fuera de Esicma. Juan Gordon no tuvo ninguna voz ni voto en el concurso. Quien estaba en representación de Esicma durante el concurso (y como miembro del jurado) fue Pablo Rabanal, quien no había entrado todavía en Esicma en los años en los que se produjo “Lluvia en los zapatos”.

Para el que no conozca a Esicma, empresa ya desaparecida, era la empresa subsidiaria de Elías Querejeta (destinada a hacer coproducciones minoritarias internacionales), por la que fueron pasando diversos directores generales, siempre bajo la supervisión del propio Querejeta, quien no estuvo implicado ni en “Lluvia en los zapatos” ni en el desarrollo del concurso Universal. Con lo que quiero decir que Esicma no era una productora cinematográfica al uso que respondiera a la pulsión, coherencia o visión productora de un mismo productor a lo largo de los años. De hecho, “Lluvia en los zapatos” fue la única producción mayoritaria de Esicma, que surgió del empuje y la determinación de una persona, Juan Gordon, que ya no estaba en Esicma cuando se convocó el concurso Universal.

– Quien finalmente llevó la producción ejecutiva del proyecto ganador del concurso Universal fue Mediapro, y no Esicma. La referencia de todo el proyecto fue Carina Pardavila, de Universal Studios, quien también fue miembro del jurado. La empresa organizadora del concurso (y quien ponía el dinero) fue, pues, Universal y no Esicma.

– “Amor en defensa propia” ganó el premio a la mejor ópera prima en Alcine en el año 2007, otorgado por el público, en un año en el que concursaron otras óperas primas tan estimables como “Bajo las estrellas”, “Ladrones”, “Pudor”, “Concursante” o “Casual Day”.
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Sergio Barrejón.

 

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