ETIQUETA DE NETWORKING

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por Ángela Armero

Hoy en día (excelente forma de empezar un texto cascarrabias al mejor estilo de Javier Marías, a quien por otro lado admiro muchísimo) los aspirantes a escritores y también nosotros, los que ya llevamos algún tiempo en esto, vivimos tan preocupados por el tema de los contactos como por escribir buenos guiones, casi diría que incluso más, como si el hecho de tener teléfonos o emails de gente importante hiciera que los guiones se escribieran solos.

No seré tan ingenua como para afirmar que los contactos o la forma de hacerse con ellos no sea relevante, incluso vital, para la mayoría de nosotros. El sábado 27 de junio, precisamente, en la charla que Harvey Weinstein mantuvo con alumnos de la Ecam, una joven guionista le preguntó cómo podría hacerle llegar un guión. Weinstein, acostumbrado a la pregunta, le dijo que legalmente no podía recibir guiones que no llegaran a través de un agente y de un abogado. Animó a la joven a que hablara con el “abogado de la familia” y se pusiera manos a la obra. (Lo cual es de agradecer, porque si le hubiera dicho, “dámelo ahora mismo”, habría tenido lugar una peligrosa lluvia de guiones por los aires). Por otro lado, el productor subrayó lo maravillosa que le parece la Black List como herramienta (la web donde hay un ránking de los mejores guiones no producidos y a la que cualquiera puede subir su guión, siempre que esté en inglés; de ella surgieron “El discurso del Rey” y “The Imitation Game”). Así que en el caso de Weinstein escribir un guión (buenísimo, claro) es más eficaz que tener su email (que seguramente será harveytopmogul@hotmail.com).

Por aquí abajo, y en nuestra comunidad, también hay gente cuyos correos y simpatía desearíamos tener. Hay algunos y algunas que piensan que todo vale con tal de “mover” nuestra obra, y otros que se mueren de vergüenza antes de pedir nada. Ninguno de los dos extremos son buenos.

Por lo tanto, y sin intención de sentar cátedra, sino simplemente para dar mi opinión de persona que ha pedido contactos, y a la que, lógicamente, se le han pedido (como a todos), escribo algunas recomendaciones fruto de mi propia experiencia (y de mis propios errores).

1. Asegúrate de tener una obra acabada o en un estado de desarrollo suficiente antes de pedir un contacto. No tiene por qué ser un guión de 120 páginas; pero si es un documento de venta de 15, que sean irreprochables. No utilices a profesionales para testar la calidad de tu producto. Ellos, si lo leen, lo utilizarán para testarte a ti. Y puede que no haya una segunda vez si la primera impresión es mala.

2. Cultiva tus relaciones sociales de forma sostenida y generosa. Pocas cosas son tan molestas como esas personas que solo se acuerdan de ti cuando quieren mover un proyecto o están sin trabajo.

3. Si no tienes una relación personal demasiado sólida con la persona a la que le vas a pedir un contacto, es mejor no andarse por las ramas y ser directo. “He pensado que quizá podrías ayudarme”. Nada de invitar a tomar café, hacerse el encontradizo o forzar amistades extrañas.

4. La intensidad de tu relación personal con esa persona debería ser directamente proporcional a tu capacidad de reclamar esa ayuda. Hay gente que quizá no pueda ayudarte (por razones que explicaré abajo, o que quizá no quiera -es legítimo-). Si se trata de alguien a quien viste media hora hace seis meses, quizá se sienta incómoda diciéndote que no, pero es algo humano y comprensible.

5. No es bueno encabronarse con la persona a la que le pides un contacto y no te ayuda. Hay muchas razones  por las que podría no hacerlo. Puede que esa persona no esté en posición de ayudarte. Puede que acabe de enviar el proyecto de un amigo en su nombre y no quiera volver a hacerlo hasta que pase un tiempo. Puede que, aunque no te lo diga, su relación con la persona cuyo contacto le pides no sea buena. Puede que esté sin trabajo y no esté en el mejor momento para escribir a productores en nombre de otros. Puede que esté atravesando una época de intenso trabajo, o que esté en un momento personal difícil; o que haya solicitado permiso para dar cierto correo y el destinatario final no responda o no quiera dárselo para que te lo dé a ti.

6. Se puede insistir si no hay respuesta, igual que cuando un productor no te contesta. Pero siempre de manera amable y poco invasiva. Lo contrario cierra puertas en vez de abrirlas. A partir de cierto número de correos o llamadas, hay que ir asumiendo que es mejor ser discreto y no ser recordado como un pesado de antología.

7. Cuando alguien me pide un correo siempre y digo SIEMPRE le pido permiso a la persona antes de facilitar sus datos personales. Y espero lo mismo. Cuando alguien me escribe sin más ni más lo suelo tomar como una falta de delicadeza… y eso que yo, al no ser productora, estar en la estructura de una ídem ni estar coordinando una serie, no recibo la cantidad de correos que pueden recibir personas con responsabilidades o capacidad de emplear gente.

8. En la medida de lo posible, y esto es de sentido común, es bueno reciprocar. No olvidar quien te ha facilitado un contacto o el poder hacer la prueba de una serie, o quien te ha recomendado, o directamente, quien te ha contratado.

9. Es legítimo (y cómodo) intentar contactar con alguien a través de las redes sociales, pero creo que es mejor el correo. Además, hay que entender que no todos utilizamos los mensajes directos de twitter o Facebook de la misma manera; algunos los consultan frenéticamente, y otros no los miran nunca o no están familiarizados con su funcionamiento. Por otro lado, en Facebook hay un filtro de privacidad que envía los mensajes directos de personas que no son amigas directamente a la remota carpeta “Otros”, que según la configuración, no genera notificaciones. Además, hay quien puede sentirse invadido en su espacio personal (un Facebook se emplea para cosas muy distintas que un correo de empresa) y considerar que dicha red social no está para eso.

10. Del mismo modo, y salvo que te encuentres en otra dimensión temporal o en las Antípodas, no es recomendable enviar correos con contenido profesional un domingo, un día por la noche, de madrugada o en Nochebuena. En general, la gente que te interesa que lea tu guión tiene poco tiempo libre y desea protegerlo a toda costa. Además, si le pillas en pijama o haciéndole la cena a los críos lo más seguro es que se olvide de ti nada más leer tu mensaje.

11. Antes de lanzarse a la aventura de mover algo o pedir cualquier cosa, hay que recordar que (casi nadie) te debe nada. La amabilidad, el buen humor y la deportividad a la hora de encajar una negativa o un silencio (de una productora o de un intermediario) son claves para poder establecer relaciones adecuadas en esta comunidad (y supongo que en cualquier otra).

Y no puedo cerrar este texto sin recordar que todo empieza por esforzarse al máximo en las páginas del guión. Las buenas historias, afortunadamente, son mucho más elocuentes que cualquiera de nosotros. El talento, sea de un veterano o de un aspirante, se abre camino casi siempre. ¡Así que ánimo!

2 respuestas a ETIQUETA DE NETWORKING

  1. Muy buenos tips. No siempre se tiene una visión muy clara de como mostrar tu trabajo cuando se comienza a dar los primeros pasos en este medio, gracias por los consejos.

  2. […] Otra manera de entrar a la productora es con alguien que trabaje allí. Es importante NO ser pesao, pero sí insistente. ¿Cómo se logra? No tengo el medidor de “pesadismo” así que lo irás encontrando. Ángela Armero escribió sobre esto por aquí. […]

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