HAGAMOS QUE COBRAR VUELVA A MOLAR

9 julio, 2015

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Escrito por la Junta del Sindicato ALMA

En las últimas semanas, varios guionistas, tanto de cine como de televisión, han acudido a la asesoría jurídica del sindicato ALMA dando parte de una situación lamentable y extendida: las llamadas cesiones de derechos gratuitas. Se trata de que, tanto en el cine como en la tele, y aprovechando la coyuntura de la crisis, muchos productores mueven proyectos sin ofrecer una garantía legal de sus maniobras, y lo que es casi peor, sin soltar un céntimo de euro por proyectos que pueden quemar con dos o tres movimientos en cadenas, ayudas públicas o demás fuentes de financiación. Los hay que lo hacen sin firmar contratos de ninguna clase, aprovechándose de la buena fe de los autores de la obra, y los hay que, aprovechándose de su debilidad o ilusión, consiguen que los mismos autores sean quienes firmen cesiones gratuitas de derechos para presentarlos a otras empresas o instituciones.

Pongamos el caso de los largometrajes de cine y su paseo por cadenas o ayudas estatales. En caso de que un productor lleve nuestro guión a una televisión, o a una ayuda de proyecto, y esta sea denegada, ¿adonde podemos ir con nuestro guión?

Sí, correcto. A ningún sitio.

Quizá hayamos pasado uno o dos años escribiéndolo. Quizá lo hayamos hecho a cuatro manos. Quizá hayamos invertido dinero en documentación (libros, viajes, tiempo que hemos dedicado en detrimento de otras actividades remuneradas), hayamos exprimido nuestra alma y nuestro mejor oficio, y seguro que hemos dedicado cientos de horas a crearlo, pulirlo, intentar que sea lo mejor que pueda ser.

En el caso de una serie o formato de televisión, la situación es prácticamente análoga. Nadie va a querer implicarse en desarrollar una serie o un formato que ya ha sido rechazada en los tres o cuatro despachos donde se toman las decisiones del mercado televisivo español. Y aunque quizá no sean las 120 páginas de una película, (o quizá sí sea un piloto, que pueda rondar las 70-80 páginas), estamos entregando un documento de venta con una idea que creemos que nos abrirá puertas. Lo cierto es que las ideas genéricas (una cárcel de mujeres; una familia de policías) no generan registro. Por lo que podríamos, además de quedarnos con cara de idiotas, ver cómo esa idea acaba abriéndole las puertas a otra persona o a otra empresa.

Y en ambos casos, hemos fallado en lo más fácil de todo: cedérselo gratis a alguien que no ha tenido nada que ver en el proceso. Y encima nos hemos sentido agradecidos porque haya manifestado su entusiasmo y haya hecho el enorme esfuerzo de imprimirlo y llevarlo a un despacho. ¿Quién no sentiría alegría al poder beneficiarse de un buen trabajo sin invertir absolutamente nada a cambio?

Preguntamos a nuestra asesoría jurídica, Gravina Abogados, por el asunto. Por esta esclavitud.

“La esclavitud sí es ilegal, desde Isabel la Católica, pero no es ilegal trabajar gratis si quieres hacerlo (art. 1.3.d del Estatuto de los Trabajadores).

La Ley ya dice: “Corresponde al autor el ejercicio exclusivo de los derechos de explotación de su obra en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que no podrán ser realizadas sin su autorización, salvo en los casos previstos en la presente ley”. Pero si el Autor quiere que no se sepa que un productor que no le ha pagado enseña sus guiones a las televisiones sin contrato, ¿Qué podemos hacer? Es como lo del convenio: es ley, pero si no te pagan, o trabajas 50 horas, y no denuncias, sólo se puede hacer comprender a la gente que ha de denunciar (o aguantarse).

Deberíamos pensar en posibles modificaciones de la ley para proponerlas, pero hay que tener claro que se quiere regular y conseguir.

Por ejemplo: en la TV pública o privada por supuesto que van a pedir la autorización o la cesión de derechos del guionista antes de producir/financiar una peli (y a ese/a guionista que no ha firmado sólo tiene que levantar el teléfono, llamar a la cadena y decir que el productor no tiene los derechos para frustrar la operación, y a lo mejor consigue que negocien con el o ella directamente: yo he hecho ya alguna vez algo parecido con excelentes resultados). Si el guionista da una opción gratuita (como muchos hacen), ¿Qué puede hacer la ley? ¿Prohibir a los guionistas que firmen contratos, tratándolos como a menores? ¿prohibir las opciones gratuitas? (esas que los guionistas firman a mansalva, con el argumento real de que ahora nadie las paga, y que así tendrán al menos una oportunidad). No parece fácil evitar esto desde la ley, pues el problema no está en la ley, está la gente: opino que no tiene sentido hacer leyes paternalistas cuando lo que se necesita es gente fuerte, o por libre o unida en sindicatos.”

Desde el Sindicato ALMA queremos ofrecer soluciones a estos abusos continuados que los autores padecen. Mientras no haya otro tipo de herramientas, nos gustaría concienciar de que solo nuestros comportamientos y actitudes convierten la excepción en la norma y viceversa. El cambio empieza por cada uno de nosotros y por hacer entender a los productores que hay ciertas cosas que no se pueden pedir, que no se pueden aceptar. Algo como esto:

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Tenemos que hacer que cobrar vuelva a molar. Si vas a una productora y no te paga, no trabajes con ella.

Y no solo lo decimos nosotros, sino también el sindicato británico, con su campaña “Free is not an option”. 

Cerramos este texto recordando las palabras de uno de nuestros mejores guionistas y maestro de varias generaciones de escritores: “Si no hay sardina, la foca no baila”.


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