FERNANDO NAVARRO: “SER LO MÁS IRRESPETUOSOS POSIBLE NOS PARECIÓ LO MÁS RESPETUOSO CON UN AUTOR COMO VÁZQUEZ”

Por Alberto Pérez Castaños. 

A mediados de los 60, Manuel Vázquez creó uno de los personajes más célebres del cómic español: Anacleto, agente secreto. Hoy, 4 de septiembre de 2015, Anacleto se vuelve a poner la pajarita y a encenderse un pitillo gracias al director Javier Ruiz Caldera y a los guionistas Fernando Navarro, Breixo Corral y Pablo Alén. En esta adaptación del realizador catalán, el agente del flequillo negro ahora tiene el pelo canoso, se encuentra al borde de la jubilación y está encarnado por Imanol Arias. Además, tiene un hijo, Adolfo, con el que no se lleva muy bien: Quim Gutiérrez.

En Bloguionistas quisimos charlar un rato con Fernando Navarro, uno de los guionistas de la película y que, además, en 2016 estrenará ‘Toro’, el próximo largometraje del director Kike Maíllo. 

Los autores del guión de ‘Anacleto: Agente secreto’ sois tú y Pablo Alén y Breixo Corral, que ya formaron pareja creativa en ‘Tres bodas de más’. ¿Cómo empiezas a escribir con los guionistas del último éxito de Javier Ruiz Caldera?

El proyecto surge cuando Paco Ramos, de Zeta Cinema, me ofrece la adaptación. Para Paco solo había un director posible, Javier Ruiz Caldera, y Javi y yo nos conocíamos de antes del estreno de ‘Spanish Movie’ y llevábamos tiempo buscando algo que escribir juntos. Así que todo cuadró perfecto. Estuvimos bastante tiempo buscando el tono. Escribimos bastantes tratamientos. Trabajamos mucho y muy duro.

Después de cuatro versiones, muy asentadas, mi siguiente guión, ‘Toro’ estaba en pleno desarrollo y requería mucho trabajo y eso coincidió con que Javi pensó que Pablo y Breixo –que acababan de hacer con él ‘Tres Bodas de Más’– podrían hacer una reescritura final en la que aportaran algunos chistes más. De hecho, Javi siempre somete a sus guiones a reescrituras de gente de fuera que aporten más y más chistes. Pablo y Breixo tienen muchísimo talento para el humor, y no solo trajeron muy buenos gags sino que aportaron ideas nuevas muy interesantes, que acabaron dando forma al guión que finalmente se rodó.

Me ha parecido un acierto la actualización del personaje de Anacleto (Imanol Arias), verlo a punto de jubilarse, y que su hijo (Quim Gutiérrez) tome el protagonismo. Sin embargo, también me parece una decisión arriesgada, ¿en qué momento la tomasteis y por qué?

Estuvo claro desde el principio. La idea fue: hagamos de Anacleto un héroe de acción. Javi y yo éramos fans de Anacleto pero habían dejado de publicarse en los setenta. Así que decidimos huir de la idea de una película retro o deudora en exceso del Universo Bruguera. Yo soy lector fiel de Marvel desde que soy niño y el lenguaje del cómic adaptado al cine me interesa mucho, así que la idea fue escribir un tebeo más contemporáneo, con héroes a la vez realistas y demenciales. Necesitábamos un punto de vista más cercano para contar la historia y para contar a un personaje como Anacleto y de ahí surgió la posibilidad de crearle un hijo. Ese hijo éramos nosotros, nuestro punto de vista. Alguien que pudiera “infiltrarse” en un cómic desde fuera para acabar formando parte de él.

Una de las cosas más difíciles de adaptar cómics de humor es lograr mantener el tono. Muchas veces son gags físicos muy bestias y complicados de rodar, otras veces chistes que quizás no funcionan igual de bien en pantalla que en papel… ¿Qué directrices seguisteis para la adaptación?

Las principal directriz era: ‘Anacleto’ es una película de acción. Queríamos, de alguna manera, refundar una franquicia que no existía realmente. Había que ser más o menos fiel, plagar el guión de guiños al tebeo, a los chistes originales y a los personajes. Pero, al mismo tiempo, iba a ser la hija bastarda, más violenta, más salvaje, más adulta. Y, sobre todo, tenía que ser muy entretenida y con un ritmo que no decayera nunca. Edgar Wright, Mathew Vaughan y Álex de la Iglesia marcaron el camino de este tipo de películas. Humor. Acción. Violencia.

Fue un encargo increíble, de estas cosas que dices: “no me va a volver a pasar”. Yo soy muy fan de Walter Hill, es uno de mis maestros y fue uno de los primeros en adaptar el lenguaje del tebeo al cine con ‘The Warriors’, por ejemplo. Y no es tan fácil que te hagan un encargo de un tebeo en España y cuando pasa es como un sueño, ya no tanto por los personajes, sino sobre todo por el lenguaje. Por eso nosotros decidimos hacer un cómic, y un cómic incluye desde ‘Sin City’ hasta los Mortadelos de Fesser, e incluso las pelis de Edwar Wright, que tienen un tono de cómic. Y Javi es un estilista y eso nos permitió estilizar la realidad, pudiendo hacer cosas que no se pueden hacer, por ejemplo, en ‘Tres bodas de más’ o yo mismo en otros guiones.

En una comedia de acción como ‘Anacleto: Agente secreto’ se juega mucho a hacer humor desde la realización. Muchos directores de este tipo de comedias como, por ejemplo, Edgar Wright, que has nombrado antes, escriben o coescriben sus propios guiones; sin embargo, Caldera no escribe, ¿trabajasteis en algún momento de la escritura con el director este tipo de situaciones?

El guión se ha trabajado con Javi secuencia por secuencia. De manera exhaustiva y perfeccionista. Hay secuencias de acción como la pelea con el chino o el asalto a la Masía, que Javi y yo coreografiamos en papel ya desde las primeras versiones del tratamiento. Cuando escribes acción y además escribes chistes integrados en esa acción, lo mejor es estar cerca del director, escribirlos con él, probarlos y desarrollarlos con él. Sus ideas, la puesta en escena, lo que se puede y no se puede rodar, debe estar lo máximo posible integrado en el papel.

¿Qué ha sido más complicado, escribir una comedia de acción o que la comedia sea la adaptación de un personaje tan emblemático como el de Vázquez?

A mi no me resulta especialmente complicado escribir acción. Ni me siento incómodo en la comedia. Lo de Vázquez sí era mucho más difícil. Para empezar, Vázquez era un genio absoluto. Del humor, del despropósito. Y adaptar sus personajes era complicadísimo porque la mayoría de las historietas de Anacleto no tenían mucho desarrollo dramático. No daban para un guión de noventa páginas. Eran una sucesión de chistes brillantes, de ideas estupendas, de dibujos increíbles. Así que usamos sus personajes, nos inventamos otros nuevos, decidimos olvidarnos de él para construir la narrativa de la película y volvimos a él cuando había que rematar chistes, pensar diálogos, aportar detalles. Ser lo más irrespetuoso posible nos pareció lo más respetuoso con un autor como él.

¿Crees que a Vázquez le gustaría vuestra adaptación?

Yo creo que nosotros le gustaríamos a Vázquez. Para que viera la película antes tendríamos que haber quedado con él e invitarlo a un vino. Probablemente le divertiría una cosa y es que la película es cien por cien española. Fue uno de nuestros empeños, que fuese una película española estilizada. Muchos cineastas se desentienden de España porque la ven cutre. Y lo es. Pero para hacer comedia, o para hacer thriller es muy interesante. Yo admiro mucho las películas de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, por ejemplo, porque son muy autóctonas. Por eso pusimos tanto empeño en hacer una película castiza.

Casi todas las adaptaciones de clásicos del cómic español han contado con continuación, ¿sabes ya si habrá más misiones para vuestro Anacleto en el futuro?

Nosotros no podemos tomar esa decisión. Dependerá de la respuesta del público a la película. Pero no es un secreto que estaríamos felices de volver al mundo de Anacleto.

Foto de Eva Manzano

Fernando Navarro con Carlos Areces caracterizado como el villano Vázquez. Foto: Eva Manzano.

Estuviste en el rodaje, como se puede ver en esta foto con Carlos Areces. ¿Eres de los guionistas a los que les gusta ir al set?

No me gusta mucho. Y a ellos tampoco les suele gustar que vaya el guionista. Sin embargo, en el caso del rodaje de ‘Anacleto’ había muchos amigos: los actores, parte del equipo técnico, así que me pasé un par de días a saludar. Creo que el guionista es una presencia incómoda y es mejor no estar mucho por allí y dejarlos hacer sus trabajo. Hay algunos compañeros que van porque trabajan con los actores –caso de Rafael Cobos– o porque son los asistentes del director –como Mateo Gil– o que simplemente aprovechan los rodajes porque saben que quieren dirigir y aprenden mucho.

Así que no eres de los de compartir tu opinión con el director…

Bueno, fui dos días y hubo uno que creo que sí le dije a Javi algo que no terminaba de ver e hicimos algún cambio sobre la marcha, pero esto depende mucho de los directores. Javi, por ejemplo, es muy celoso de su trabajo. Él siempre se encierra con el guión y con el montador antes de rodar y trabaja sobre el texto.

¿Sabes qué tipo de trabajo previo hace sobre el guión?

Javi tiene espíritu de montador –es montador, de hecho–, y los montadores son como escritores; reescriben la película. Yo creo que Javi lo que hace es montarla en su cabeza antes de rodarla. Tiene una cabeza privilegiada. Cuando coge el guión se imagina cómo lo va a rodar, qué le sirve y qué no. Sabe perfectamente lo que va a hacer y por eso tiene ese control del material y hace esas películas tan redondas.

Caldera es uno de los directores que más trabajan en la actualidad, que más éxito tiene y que más guiones de guionistas diferentes ha rodado. ¿No crees que esto demuestra la importante que es tanto para la industria como para los guionistas que existan figuras así, que debería haber más Calderas?

Javi es un director muy inteligente. Muy exigente con las historias y los guiones y que ha asumido una posición muy discreta y muy humilde respecto al guión: él no escribe y no quiere escribir. Como la mayoría de sus directores de cabecera, por otra parte. Pero eso no quiere decir que no esté detrás de cada una de las cuatro películas que ha dirigido. Al contrario. Su visión impregna cada página del guión. No me atrevería a decir que para una industria es mejor o peor que haya directores no guionistas, porque estamos rodeados de cineastas muy buenos (Javier Rebollo, Jonás Trueba, Carlos Vermut, Cobeaga) que escriben su propio material. Para mí, como espectador, no hay diferencia. Lo importante es el resultado, no el proceso. A Javi o a Jota les viene bien contar con escritores y a otros no tan bien. No hay una fórmula.

Recientemente ha terminado el rodaje de ‘Toro’, el guión que has escrito junto a Rafael Cobos y que dirige Kike Maíllo. En este cuestionario que contestaste hace un tiempo en Bloguionistas dijiste que fue una escritura muy complicada, ¿por qué?

Escribir ‘Toro’ junto a Rafael Cobos para Kike Maíllo ha sido una de las mejores experiencias profesionales que he tenido. La más intensa, sin duda. Rafael es de los mejores guionistas de este país. Un gran compañero y un amigo. ‘Toro’ es, de nuevo, un guión de acción total y su escritura nos llevó por cuatro ciudades distintas por circunstancias personales de los implicados. Kike sabía que yo estaba escribiendo el Anacleto con Javi. Empezamos a pensar en hacer algo juntos y terminamos dándole vueltas a un guión. En ese punto llamé a Rafael Cobos, con el que estaba deseando escribir. Como por aquel momento estábamos pasando por algunas situaciones personales algo convulsas éramos como una banda de rock en plena huida hacia delante. Y eso se refleja en el guión, que es muy salvaje, muy violento. Recibimos total apoyo del productor, Enrique López Lavigne, que era como el cuarto miembro del grupo y se metió en la película desde el principio. Ha sido el mejor proceso de mi vida, muy salvaje. Nunca me lo voy a pasar mejor. Repetiría mañana.

Tus dos últimos guiones, ‘Toro’ y ‘Anacleto: Agente secreto’, los has escrito con guionistas para directores no guionistas. Sin embargo, también has escrito con directores. ¿Encuentras diferencias a hacerlo con unos o con otros?

Yo suelo trabajar codo con codo con el director, sea o no escritor. No suelo escribir un primer borrador sin saber quién lo va a dirigir, como mucho un primer tratamiento y a veces ni eso. Para mí la visión del director es la visión global de la película ­–que no del guión– y es la que quiero conocer y la que debo potenciar. Si no estoy de acuerdo con algo, argumentaré cómo lo veo yo, porque conozco muy bien a los personajes y la trama, pero él es quién tomará las decisiones en el set y en montaje. Mi manera de trabajar en ese sentido es siempre con un director detrás, aunque escriba con otro compañero. Lo importante es que todo el mundo esté de acuerdo en el tono, en la historia y los personajes. Si involucras al director desde la primera versión ahorras mucho tiempo, porque avanzáis hacia el mismo sitio. Por eso, en mi caso no noto una diferencia.

Esa actitud ahora es más posible porque ya llevas muchos años escribiendo y relacionándote con productores pero, ¿cómo lo hacías cuando empezaste?

Al principio empecé a trabajar con el director Gonzalo López Gallego. Vendimos algún guión fuera y aprendí mucho el oficio. Luego me fui cruzando con productores y tuve suerte. Siempre pensé que era mejor ir de la mano de alguien, porque confío en el trabajo de los directores y de los productores, porque ellos son los que hacen las películas, los que encuentran el dinero… Me gusta mucho trabajar con productores mano a mano; con Enrique Lavigne, con Paco Ramos… Pero si me preguntas qué debe hacer el que esté empezando, creo que lo mejor es ir con un director; buscar un director de cortos, que también esté empezando, y asociarte con él. Es mejor que ir solo a una productora.

También andas escribiendo la próxima película de Jaume Balagueró, ‘Muse’, ¿qué puedes contar sobre este proyecto?

Aún poca cosa. Es la primera película en inglés de Jaume desde ‘Frágiles’. El guión es un thriller sobrenatural ambientado en un campus universitario, con la literatura y la poesía como trasfondo y una mitología, creo, bastante original. Ha sido un proceso muy interesante para un guionista. Adaptar una novela de género, trabajar en el guión con Jaume, que es un referente mundial para el cine de género, hacer un thriller con sus propias reglas, escribir secuencias terroríficas. Estoy deseando que empiecen a rodar.

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