SOBRE STAR WARS. SIN SPOILERS. SIN NOSTALGIA. SIN SANGRE.

yoda

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El último tramo del 2015 ha sido realmente convulso, lleno de desencuentros, una prueba de que en pleno S. XXI sigue habiendo dos Españas enfrentadas y dos tipos de ser humano, en general. Me refiero, evidentemente, a las polémicas sobre si el Episodio 7 de Star Wars ha sido bueno o malo.

A mí personalmente no me ha convencido la nueva entrega de la saga, pero no he venido aquí a despedazarla. Escribo en son de paz. La opinión de los defensores del Episodio 7 me parece tan respetable como la mía y me producen urticaria esos artículos pedantes que ponen la peli a parir, mirando por encima del hombro a los fans (y a la propia saga) con esa condescendencia odiosa del perdonavidas frustrado.

Me quedo con la otra cara de la moneda, con el “reverso luminoso”: La controversia que acompaña al producto de Abrams ha llenado internet de debates interesantísimos que van más allá de la propia película.

Llevo varias semanas dejándome enredar en discusiones que empiezan con El Despertar de la Fuerza y acaban convirtiéndose en tertulias apasionantes sobre construcción de guiones.

Así pues, como os decía, mi intención aquí no es criticar la película, sino comentar algunas conclusiones generales a las que he llegado analizando fallos y aciertos de los episodios 4 y 7.

En estos días me ha sucedido más de una vez lo que contaba el bloguionista David Muñoz en su twitter: Cada vez que saco a relucir algún problema de El Despertar de la Fuerza, el fan empedernido replica que el Episodio 4 de George Lucas era igual de fallido y presentaba esos mismos problemas. Sostienen que en su día te gustó la peli original porque eras un niño sin capacidad crítica y te reprochan que no sepas contemplar esta nueva entrega con la misma actitud infantil y con la misma falta de criterio.

Si entramos en esas arenas movedizas, hay que dejar un par de cosas claras:

1- Los niños tienen un criterio distinto al de un adulto, pero no se tragan cualquier cosa que les eches. Yo cuando era crío percibía que las pelis de los ewoks eran más chungas que las de Star Wars. También sabía que si me acercaba demasiado a la peli de Masters del Universo podría contraer el sida, como poco.

2- Star Wars siempre me gustó mucho, pero nunca fui fan acérrimo. A mí me dolió más lo que hicieron con Indy 4 que todas las precuelas del joven Annakin. Por eso mismo me considero capaz de analizar la primera peli de Star Wars sin dejarme contaminar por la nostalgia.

Y tras marear la perdiz durante tropecientos párrafos, quizá haya llegado el momento de contaros de qué demonios pretendo hablar aquí:

Los personajes.

Cuando digo que el personaje de Rey (episodio 7) me parece plano, desprovisto de carencias y de evolución, me replican que Luke era aún más plano y mucho más soso.

Si digo que el personaje de Kylo Ren me parece ambiguo en el mal sentido, poco claro… replican que Vader era peor personaje, que ni siquiera estaba construido y lo aceptábamos “porque sí”.

Yo creo que en una historia las cosas no se aceptan “porque sí”. Simplemente se aceptan o no se aceptan, y por algo será, aunque no nos demos cuenta.

Ya dije que no era mi intención arremeter contra la peli nueva. Lo que pretendo más bien es reflexionar sobre por qué me funcionaba la antigua.

Yo personalmente creo que acepto a Luke, a Vader, a Solo o a Kenobi en la primera peli porque son arquetipos y no intentan renegar de ello.

Con el estreno de esta película el ciberespacio se ha llenado de disertaciones sobre los arquetipos, el monomito, el viaje del héroe… A Jung y a Campbell le deben estar pitando los oídos, allá donde estén.

Los personajes arquetípicos se desplazan por la trama como los astros por el cielo: con trayectorias incuestionables, inmutables. Acaso tienen más de engranaje de relojería que de persona.

Por eso en las primeras pelis nadie cuestiona por qué Luke hace esto o deja de hacer lo otro. Por eso nadie necesita saber demasiadas cosas sobre el pasado de los personajes para aceptarlos.

Eso no significa que sean menos interesantes. El personaje “complejo” y el arquetípico son igualmente apasionantes, pero a lo mejor están hechos para encajar en distintos tipos de historia. Quizá todo dependa de si buscamos un mayor calado psicológico o una grandeza de resonancias mitológicas.

Así mismo, un personaje de psicología compleja será útil para ahondar en terrenos vedados para el arquetipo puro y duro, pero entorpecerá en otro tipo de historias, desentonando como un tío vestido de esmoquin en una playa nudista.

El problema de los personajes del Episodio 7, siempre desde mi opinión personal e intransferible, es que intentan partir de los arquetipos originales… pero maquillándolos con un ápice de profundidad barata, como el tipo que se rocía con desodorante porque lleva varios días sin ducharse. Intentan inflar el arquetipo con unos retazos de trasfondo, con conflictos más complejos… pero la cosa se queda a medio cocinar, o quizá se nota demasiado que esos intríngulis de los personajes no han surgido desde el corazón de la propia historia, sino que han sido injertados a posteriori como hormonas a un pollo. Insisto: Es sólo mi opinión. No pretende ir a misa. Pero así es como veo personalmente a los personajes de la nueva entrega: un intento de hacer crecer el arquetipo para que parezca “algo más serio”, a pesar de que pocas cosas me parecen más serias que un arquetipo, y a pesar de que… algo me dice que el intento se les ha quedao a medio camino, y ya lo decía Yoda en mi episodio favorito de la saga: “Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.”

Confieso que me cabrea eso de que se mire por encima del hombro al personaje arquetípico. Creo que en gran parte sucede porque en muchas ocasiones acabamos confundiendo “arquetipo” con “estereotipo”.

Tal y como yo lo veo (y a riesgo de que Jung se revuelva en su tumba) los arquetipos serían algo así como rutas hacia las regiones más delicadas y poderosas de nuestro sistema operativo. El estereotipo, en cambio, sería más bien el icono que tenemos en el escritorio del ordenador, para acceder a esos rincones con un solo click. Un icono cuyo diseño puede ser más sofisticado o más hortera.

Así pues, el cliché, lo estereotípico… no es tanto un problema de recurrir al mismo arquetipo una y otra vez como un problema de qué disfraz le eliges para presentarlo en sociedad.

El arquetipo huye de las jaulas del cliché recurriendo a argucias formales. Luke reinventa al rey Arturo porque su espada Escalibur no es de metal, sino de láser. Diseñar un mago mentor como Merlín o Gandalf te hará caer en el cliché en una sociedad acostumbrada a los cuentos de hadas, pero si lo diseñas negro, calvo y con gabardina como el Morfeo de Matrix, o viejo verde libidinoso como el Maestro Tortuga de Dragon Ball, o cruel como el Pai Mei de Kill Bill

A veces se innova simplemente presentando al personaje con adornos distintos, otras veces la clave está en el ángulo desde el que enfocamos al arquetipo. Suelen tener dos caras: una más amigable y otra más hostil. El mismo Dios que te cuida, destruye tus cosechas si le pillas en un mal día.

Estamos sometidos a fuerzas invisibles que no podemos controlar, y a veces pienso que despreciamos a los personajes arquetípicos precisamente por eso: Porque contar tu historia con arquetipos implica renunciar al control. Los personajes arquetípicos son espejos, jarrones vacíos que cada lector llena con sus propios anhelos. En cierto modo, la mitad de una historia arquetípica la escribe el espectador, completándola con sus propias carencias o sus situaciones vitales concretas.

Creo que en muchas ocasiones necesitamos enturbiar al arquetipo para hacerlo “más carne”, más “nosotros”. Es difícil identificarse hasta la médula con un solo arquetipo, porque las personas reales solemos estar definidas por el influjo de más de un arquetipo, o más de dos, o más de tres. Somos cócteles.

Pero… qué queréis que os diga… He escrito este artículo en el móvil, tecleando desde un par de bares, y durante el tiempo que he tardado en escribirlo se han encaramado a la barra cuatro tíos distintos, dándole la brasa al camarero. Los típicos parroquianos de bar, todos hablando igual de alto, igual de borrachos, dando las mismas palmaditas en la barra, como intentando negarnos a los demás el derecho a ignorarles, como si temiesen dejar de existir si los demás dejamos de prestarles atención, como temen las hadas de los cuentos de ídem. Cuatro tíos distintos, pero todos soltando las mismas frases hechas al son de la misma música…

Os juro que eran cuatro personas distintas, pero si las interpretase el mismo actor nadie notaría la diferencia. Parecen escritos por el mismo guionista. Quizá esos personajes que llamamos “reales”, esos personajes tan de carne, tan complejos… son más artificiales que el dichoso cliché. Quizá lo que realmente abunda es ese rebaño diseñado para encajar en el arquetipo, dócilmente. Estamos cortados por los mismos patrones.

Mientras tecleo esto aún tengo a uno de esos cuatro parroquianos arquetípicos perforándome el tímpano. Y aunque sé que no lo haré, fantaseo con la idea de matarle para poder incluir en este post: “ALERTA. SPOILER. MUERE ALGUIEN.”

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17 respuestas a SOBRE STAR WARS. SIN SPOILERS. SIN NOSTALGIA. SIN SANGRE.

  1. Jesús Rubio dice:

    Muy interesante artículo, Juanjo. Personalmente considero que el comentario sobre Master del Universo y el sida es poco afortunado en nuestro recién estrenado 2016. Por lo demás, me alegro del análisis moderado. Un saludo.

  2. David Muñoz dice:

    Mira que me he prometido a mí mismo no volver a hablar de Star Wars… pero no puedo resistirme.

    Para mí, además de las cosas que comentas de los arquetipos, Juanjo, pasan otras cosas relacionadas con la construcción de la historia y de los personajes que sitúan a la primera Star Wars (o sea, el episodio IV, nunca me acostumbraré a llamarlo así) a años luz desde el punto de vista dramático de esta The Force Awakens.
    Precisamente estoy leyendo estos días un libro en el que se habla de algo relacionado con esto que tú también mencionas en tu artículo, y es que las historias, cuando funcionan, no lo hacen por casualidad. Si Star Wars inició un fenómeno no fue solo porque hubiera espadas láser (que también, pero ese es otro tema). El libro es éste: http://www.amazon.co.uk/Into-Woods-Stories-Work-Tell/dp/0141978104/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1452074081&sr=1-1&keywords=into+the+woods Voy por la mitad y por ahora me está interesando mucho.

    Y ah, lo de ser un espectador niño importa, desde luego, no se perciben las cosas igual con una edad u otra, pero yo vi de niño “El retorno del Jedi” con mis hermanos y los tres salimos cabreados del cine tras tanto ewok y esa nueva (y para nosotros aburrida) Estrella de la muerte. La diferencia es que de crío salí cabreado, ahora solo decepcionado, deseando que hubieran hecho una película mejor.

    Ah, a partir de ahora hay spoilers. Si no habéis visto la película, dejad de leer.

    A ver si consigo explicarme (obviando cosas que no tienen que ver con la construcción dramática de la historia, como que sea una absurda “recuela” y el aburrimiento que me producen cosas como la nueva Estrella de la muerte; los malos no aprenden, llevan tres y ahí siguen, empeñados en que se la vuelen de nuevo). Para mí, lo más importante de la primera “La guerra de las galaxias” es que los conflictos de los personajes y sus objetivos no solo estaban ahí para caracterizar a los personajes, para darles profundidad, sino que tenían un desarrollo, progresaban a la par que la historia. Tenían una función dramática. Luke quiere luchar por la república, no se conforma con ser un granjero, pero, ay, es un tanto inseguro, y entonces… pues pasa lo que pasa en el clímax en el que renunciando a cualquier ayuda mecánica se las arregla para destruir la Estrella de la Muerte.. La prueba de confianza en sí mismo definitiva. Dicho de otra manera, la historia ha permitido que el personaje cambié, que pase de ser una cosa a otra, que tenga un arco, cosa que aunque sea de forma inconsciente, nos resulta muy satisfactorio como espectadores. Y lo mismo ocurre con Han Solo (de cínico a héroe) y con Obi-Wan (el maestro que se echa a un lado para dejar a su pupilo avanzar al mismo tiempo que le salva). Y, lo más importante, las tramas emocionales se cierran al mismo tiempo que la peripecia. Salvo Obi-Wan, que lógicamente desaparece al final de lo que sería el segundo acto para dejarle todo el protagonismo a Luke en el tercero, Han Solo y Luke culminan sus respectivos “viajes” en el ataque a la Estrella de la Muerte. En el final de la película. Son clímax paralelos. Es escritura dramática ortodoxa, clásica, pero funciona. Y si todos estos años después seguimos hablando de Star Wars es debido a ello. Pero…¿qué pasa en “The Force Awakens”? Pues que tenemos a Rey, que tiene un objetivo un poco absurdo: quedarse en casa en el planeta donde la abandonaron para ver si algún día vuelven a por ella, con lo cuál no quiere hacer prácticamente nada de lo que hace en la película, y, sobre todo, lo que hace no tiene que ver con su planteamiento como personaje, es una heroína involuntaria, a la que el azar, y no su voluntad, va colocando en situaciones que la hacen evolucionar de forma muy, muy arbitraria. Eso, en principio, no está mal. Podría haber sido interesante. Pero para ello tendría que haber habido alguna revelación respecto al misterio que la rodea. Y no lo hay. Solo más misterios. Es una presentación de un personaje de dos horas. Para rematarlo, al final, los rebeldes (perdón, la resistencia) la mandan a por Luke, que es nada menos que LA MISIÓN de la que depende el triunfo del bien aunque no saben nada de ella, pero nada, vamos, que hasta podría ser hasta una malvada infiltrada. Pero en el mundo Abrams los personajes hacen lo que les pide la trama aunque ni les vaya ni les venga. ¿Y qué pasa con Finn? Pues que en teoría es un gran personaje, nada menos que un soldado imperial que se pasa al lado de los buenos. Me parece una gran idea. Tanto que me pasé la primera media hora de película convencido de que estaba ante un peliculón. Pero… una vez Finn se fuga con la ayuda de Poe, el piloto de la resistencia que los malos habían cogido prisionero, su arco como personaje se acaba, ya no hay nada más que contar sobre él a nivel emocional, su historia está rematada, lo único que le queda es ir corriendo de un lado para otro siguiendo a Rey. Y bueno, Poe… Poe NO existe como personaje, es la nada, cuatro chistes y el carisma del actor. Pero… eso no quiere decir que la película no tenga personajes con arcos dramáticos satisfactorios, porque sí que los tiene. Es el arco de Kylo Ren y su paso definitivo al lado oscuro (el arco “Anakin Skywalker”). Pero… es el antagonista, no es su película, y ese arco no aparece hasta más o menos la mitad de la película. Se ha querido hacer La guerra de las galaxias y La amenaza fantasma (con la que tiene muchísimos paralelismos) a la vez. De ahí que estructuralmente la sensación sea que estás viendo una película, la de Rey y Finn, pero de pronto llega Han Solo y se convierte en la de Solo y Kylo Ren, y luego, ya cerca del final, se vuelve a convertir en la de Rey, pero… sin que se cierre de ninguna manera su arco, ya que al jugar al misterio, de lo que se nos priva es de conocer a los personajes, de estar con ellos, de comprenderlos. Hay muchos momentos buenos, grandes escenas, pero… no suman. Finn y Rey han habitado una historia con, respectivamente, un acto y dos, y Kylo Ren y Han Solo en una de tres. Solo funciona si te imaginas una secuela en la que de pronto todo lo que no tiene sentido lo tendrá, si ves la película no como una película, sino como un episodio piloto, de esos que se reescriben mil veces y acaban siendo un monstruo de Frankenstein que mezcla trozos de todas las versiones, de una serie de televisión de desarrollo proceloso (que parece que así fue, por lo que cuenta el primer guionista Michael Ardnt). Pero para creer eso hay que tener fe. Y yo, que fui fan de Perdidos, la perdí hace tiempo.

    • Totalmente de acuerdo, David. Y yo no habría sabido explicarlo mejor. Llevo semana comentando muchas de las cosas que cuentas con muchos defensores de la nueva entrega y me he dado cuenta de que, por muy razonables o razonados que sean los argumentos, al final todo radica y si aceptas o no emocionalmente lo que te venden. De eso depende si disculpas (o incluso obvias) los problemas o si los tienes presentes. A mí personalmente (como creo que te pasa a ti) hay cuestiones de lógica y de arcos de personaje que sabotean mi vínculo emocional con la peli. Del mismo modo en que la sencillez de un arquetipo sin adulterar permite que cualquiera pueda identificarse emocionalmente, creo que un personajes más ambicioso pero (en mi opinión) mal construido puede echar al traste esa conexión. Al menos en mi caso.

  3. David Muñoz dice:

    Mira que me he prometido a mí mismo no volver a hablar de Star Wars… pero no puedo resistirme.
    Para mí, además de las cosas que comentas de los arquetipos, Juanjo, pasan otras cosas relacionadas con la construcción de la historia y de los personajes que sitúan a la primera Star Wars (o sea, el episodio IV, nunca me acostumbraré a llamarlo así) a años luz desde el punto de vista dramático de esta The Force Awakens.
    Precisamente estoy leyendo estos días un libro en el que se habla de algo relacionado con esto que tú también mencionas en tu artículo, y es que las historias, cuando funcionan, no lo hacen por casualidad. Si Star Wars inició un fenómeno no fue solo porque hubiera espadas láser (que también, pero ese es otro tema). El libro es éste: http://www.amazon.co.uk/Into-Woods-Stories-Work-Tell/dp/0141978104/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1452074081&sr=1-1&keywords=into+the+woods Voy por la mitad y por ahora me está interesando mucho.
    Y ah, lo de ser un espectador niño importa, desde luego, no se perciben las cosas igual con una edad u otra, pero yo vi de niño “El retorno del Jedi” con mis hermanos y los tres salimos cabreados del cine tras tanto ewok y esa nueva (y para nosotros aburrida) Estrella de la muerte. La diferencia es que de crío salí cabreado, ahora solo decepcionado, deseando que hubieran hecho una película mejor.
    A partir de ahora hay spoilers. Si no habéis visto la película, dejad de leer.
    A ver si consigo explicarme (obviando cosas que no tienen que ver con la construcción dramática de la historia, como que sea una absurda “recuela” y el aburrimiento que me producen cosas como la nueva Estrella de la muerte; los malos no aprenden, llevan tres y ahí siguen, empeñados en que se la vuelen de nuevo). Para mí, lo más importante de la primera “La guerra de las galaxias” es que los conflictos de los personajes y sus objetivos no solo estaban ahí para caracterizar a los personajes, para darles profundidad, sino que tenían un desarrollo, progresaban a la par que la historia. Tenían una función dramática. Luke quiere luchar por la república, no se conforma con ser un granjero, pero, ay, es un tanto inseguro, y entonces… pues pasa lo que pasa en el clímax en el que renunciando a cualquier ayuda mecánica se las arregla para destruir la Estrella de la Muerte.. La prueba de confianza en sí mismo definitiva. Dicho de otra manera, la historia ha permitido que el personaje cambié, que pase de ser una cosa a otra, que tenga un arco, cosa que aunque sea de forma inconsciente, nos resulta muy satisfactorio como espectadores. Y lo mismo ocurre con Han Solo (de cínico a héroe) y con Obi-Wan (el maestro que se echa a un lado para dejar a su pupilo avanzar al mismo tiempo que le salva). Y, lo más importante, las tramas emocionales se cierran al mismo tiempo que la peripecia. Salvo Obi-Wan, que lógicamente desaparece al final de lo que sería el segundo acto para dejarle todo el protagonismo a Luke en el tercero, Han Solo y Luke culminan sus respectivos “viajes” en el ataque a la Estrella de la Muerte. En el final de la película. Son clímax paralelos. Es escritura dramática ortodoxa, clásica, pero funciona. Y si todos estos años después seguimos hablando de Star Wars es debido a ello. Pero…¿qué pasa en “The Force Awakens”? Pues que tenemos a Rey, que tiene un objetivo un poco absurdo: quedarse en casa en el planeta donde la abandonaron para ver si algún día vuelven a por ella, con lo cuál no quiere hacer prácticamente nada de lo que hace en la película, y, sobre todo, lo que hace no tiene que ver con su planteamiento como personaje, es una heroína involuntaria, a la que el azar, y no su voluntad, va colocando en situaciones que la hacen evolucionar de forma muy, muy arbitraria. Eso, en principio, no está mal. Podría haber sido interesante. Pero para ello tendría que haber habido alguna revelación respecto al misterio que la rodea. Y no lo hay. Solo más misterios. Es una presentación de un personaje de dos horas. Para rematarlo, al final, los rebeldes (perdón, la resistencia) la mandan a por Luke, que es nada menos que LA MISIÓN de la que depende el triunfo del bien aunque no saben nada de ella, pero nada, vamos, que hasta podría ser hasta una malvada infiltrada. Pero en el mundo Abrams los personajes hacen lo que les pide la trama aunque ni les vaya ni les venga. ¿Y qué pasa con Finn? Pues que en teoría es un gran personaje, nada menos que un soldado imperial que se pasa al lado de los buenos. Me parece una gran idea. Tanto que me pasé la primera media hora de película convencido de que estaba ante un peliculón. Pero… una vez Finn se fuga con la ayuda de Poe, el piloto de la resistencia que los malos habían cogido prisionero, su arco como personaje se acaba, ya no hay nada más que contar sobre él a nivel emocional, su historia está rematada, lo único que le queda es ir corriendo de un lado para otro siguiendo a Rey. Y bueno, Poe… Poe NO existe como personaje, es la nada, cuatro chistes y el carisma del actor. Pero… eso no quiere decir que la película no tenga personajes con arcos dramáticos satisfactorios, porque sí que los tiene. Es el arco de Kylo Ren y su paso definitivo al lado oscuro (el arco “Anakin Skywalker”). Pero… es el antagonista, no es su película, y ese arco no aparece hasta más o menos la mitad de la película. Se ha querido hacer La guerra de las galaxias y La amenaza fantasma (con la que tiene muchísimos paralelismos) a la vez. De ahí que estructuralmente la sensación sea que estás viendo una película, la de Rey y Finn, pero de pronto llega Han Solo y se convierte en la de Solo y Kylo Ren, y luego, ya cerca del final, se vuelve a convertir en la de Rey, pero… sin que se cierre de ninguna manera su arco, ya que al jugar al misterio, de lo que se nos priva es de conocer a los personajes, de estar con ellos, de comprenderlos. Hay muchos momentos buenos, grandes escenas, pero… no suman. Finn y Rey han habitado una historia con, respectivamente, un acto y dos, y Kylo Ren y Han Solo en una de tres. Solo funciona si te imaginas una secuela en la que de pronto todo lo que no tiene sentido lo tendrá, si ves la película no como una película, sino como un episodio piloto, de esos que se reescriben mil veces y acaban siendo un monstruo de Frankenstein que mezcla trozos de todas las versiones, de una serie de televisión de desarrollo proceloso (que parece que así fue, por lo que cuenta el primer guionista Michael Ardnt). Pero para creer eso hay que tener fe. Y yo, que fui fan de Perdidos, la perdí hace tiempo.

  4. Miguel Ángel Cárcano dice:

    Muy bueno el artículo Juanjo. Y se agradece el tono con el que te expresas. No me gustan los fanatismos, entre otras cosas, porque se suele perder objetividad en el discurso. Creo que a veces todo se reduce a una cuestión de expectativas. Fui a ver Star Wars: The Force Awakens sin esperar nada. Quiero decir, no fui con muchas o pocas expectativas, fui con ninguna. Me senté en la sala y me dejé sorprender, evitando estos días todo comentario, crítica y por supuesto, spoiler (que los hubo por ahí y muchos). A mí me encantó. Un amigo, muy fan me decía que era una copia barata de Star Wars: A New Hope. Creo humildemente que reducir a “copia barata” el resultado de la unión de estos grandes de la industria cinematográfica (y por supuesto incluyo a Lawrence Kasdan) no me parece justo. Quiero entenderla como un homenaje a lo que fue en su momento, pero con entidad propia. Y se que es mucho más que eso. En definitiva, me lo pasé en grande acompañado de mis hijas, una de las cuales, Juanjo, conoces de aquel viaje a Canarias donde rodé en el marco del Festivalito un largometraje. Claro, en aquel momento tenía solo cuatro meses y ahora tiene diez años y es muy fan de la saga. Supongo que eso también influirá a la hora de disfrutar de la proyección. ¡Buen año para todos!

    • Cómo pasa el tiempo, Miguel Ángel! Diez años han pasado ya? Creo que, como comentaba un poco más arriba, al final influye mucho la conexión emocional, que puede estar propiciada o no por razonamientos, pero quizá sea más poderosa que éstos. Un abrazo!

  5. Javier dice:

    Como niño fui fan de La Guerra de las Galaxias. El Imperio Contraataca me parece que es la única que desarrolla a los personajes. La mejor sin dudarlo. Lucas es un tramposo y lioso que nunca tubo intención de crear un universo. El azar le llevó a ser un millonario con una película. Los Ewoks vergonzosos. Las precuelas sin alma sin actores sin cine. Esta nueva repite lo mismo que LGDLG que poco originales. De nuevo 3l mismo planteamiento. Planeta a destruir. Pero sin alma. Sin actores. Pero el marketing ha sido tan gigantesco que ya tenemos la película más taquillera. JJABRAHAM esta sobre valorado. Pero en el país de los ciegos el tuerto. ….. Ya tenemos un nuevo Avatar. Pasarán los años y nos olvidaremos de la película. Nos quedará el recuerdo pasado. Las nuevas generaciones la aplaudíran y comprarán los muñecos. Nada más. Hasta el fan más acerrimo renegara con los años. Como muestra un botón las odiosas ediciones retocadas de la trilogía original.

  6. itrisev dice:

    No soy fans de la saga star war lo que pueda decir puede tener mas o menos fundamento pero puede a mi parecer tener mas peso al no estar influenciado con las ganas de llenar vacíos con cada película que se a visto nací en el 80 y como niño he visto las secuelas de star war ahora ya olvidadas las he retomado y visualizado no antes haber visto la ultima lo primero como suele pasar con el 99 por ciento de las películas de ciencia ficción le falta una historia que te llene están todas vacías es como si el argumento no lo hubiera hecho un ser humano si no un robot sin sentimientos me imagino que las personas que lean esto estarán de acuerdo en lo que digo, metiendonos en la peli el personaje que no me acuerdo como se llama el supuesto heredero vengador de vender el problema no es en si el personaje que podrá gustar mas o menos es el actor no pinta nada haciendo de villano no entiendo no pega nada haciendo este papel a mi juicio fue la ruina de la película.
    Juanjo como bien dice jesus tus comentarios sobran no pintan nada en estos debates.
    Perdonar por mi ortografía es difil escribir por el movil de 3.5 pulgadas.

    • No te preocupes. No estamos aquí para juzgar tu ortografía. Estamos para juzgar la saga más exitosa de la historia, los actores y mis comentarios.

  7. A mí el artículo me ha parecido muy interesante. Claro que, en este caso, reconozco que soy un público muy facilón porque me interesa casi todo lo que rodea el mundo star wars…soy un nostálgico, lo sé. El episodio VII tiene, en mi opinión, un gran acierto que, llevado hasta el extremo, se convierte en su principal defecto. Me explico. El acierto para mí es la vuelta a la estética y al espíritu aventurero de la trilogía original. Lo malo es que en esa obsesión por recuperar la esencia de la trilogía original han hecho ¿sin querer? una especie de remake del episodio IV. Sinceramente, después de casi 40 años con respecto al comienzo de todo, y con un universo tan rico y casi infinito como el de star wars, esperaba mucha más originalidad en la trama, en los personajes y, en definitiva, en el desarrollo de la película. No me molesta tanto como a Juanjo Ramírez esa complejidad impostada de los personajes, soy tan fan de la saga que eso me podía colar, sino lo que me molesta es que casi todos esos personajes viven situaciones o conflictos ya expuestos en anteriores episodios de la saga. En definitiva, la película está bien, pero esperaba mucho más.

  8. Yo sinceramente no sé que pensar, me pasó algo indescriptible que no me había pasado nunca a la hora de ir al cine hasta ahora y eso que todavía soy muy joven.
    Fui a verla la madrugada del estreno con mis compañeros del grado y al salir lo único que podía decir era: “Que floja, ¿por qué?”
    Y decidí acudir de nuevo para hacer un revisionado más exhaustivo y divagar descomponiendo su guión y analizando cada matiz de los personajes. Y mi opinión cambió.

    No creo que sea una mala película, sabe retomar muy bien la historia donde se dejó y plantearte algunos personajes muy interesantes (es insalvable el regusto a “Una Nueva Esperanza”, ahí no puedo decir nada) pero creo que el verdadero problema que tiene esta película, es el momento en el que se ha hecho.

    Y lo digo, principalmente por el hecho de vender una película sin terminar (que está muy de moda ahora mismo). “Una Nueva Esperanza” podía girar en torno a una trama que se iba a desarrollar en 3 episodios, pero aún así, el arco evolutivo tenía sus propios “subarcos” que se cerraban en cada película, de manera que veías a los personajes y la propia trama evolucionar.

    Y esto es algo que no he visto en “El Despertar de la Fuerza” y me repatea muchísimo. Me parece que se han saltado este paso y se han dejado el desarrollo del personaje y del conflicto para siguientes episodios y creo que es de lo que peca muchísimo esta película.

    ¿No os da esa sensación?
    ————————————————————————————
    Me gustaría Juanjo, que me contaras, si no te has muerto ya de comentarlo con amigos, compañeros y familiares, el porque de la ambigüedad del personaje de Kylo Ren. Creo, desde mi más humilde opinión, que es el personaje más prometedor de la historia de Star Wars hasta ahora y su duda constante de la forma en la que está contada es algo que me parece que puede dar muchísimo juego en pantalla.
    Por último recalcar algo que me pareció maravilloso de esta entrega, y es la escena de su comienzo en Jakku (dirigida e interpretada), me pareció alucinante la introducción del personaje de Finn concretamente (y luego la vuelta al misticismo del concepto “Fuerza” y las peleas más clasicorras con los sables).

    ¡Un saludo, chicos! ¡Es un placer leeros todos los días de camino a clase!

    • Hola Tomás, gracias por comentar. Tengo amigos a los que les sucedió lo mismo que a ti: No salieron demasiado convencidos del primer visionado y sin embargo salieron muy contentos del segundo.

      Con respecto al personaje de Kylo, estoy de acuerdo en que tiene bastante potencial, pero creo que le sucede lo mismo que tú le achacas a toda la película en general: Que no se cierra, se queda cojo con una única entrega. Es como si te prometiesen un trasfondo y un misterio que envuelven al personaje pero sin dejarte claro a dónde están apuntando. Eso en otras películas resulta muy efectivo, pero en este caso, al menos a mí, consigue que el personaje me resulte un poco indiferente. Quizá también influye el hecho de que algunos de los dilemas del personaje me parecen verbalizados innecesariamente, y de manera un poco burda (como su presunta lucha para no caer en la luz) e incluso al hecho de que, en el fondo, tengo la sensación de que gran parte de lo que me intentan contar con Kylo Ren ya me lo contaron en su día con Anakin. Estoy casi seguro de que con Kylo acabarán yendo por otros derroteros, pero en esta peli me producen impresiones muy parecidas (no en vano el primero intenta emular al segundo) y las piezas que faltan me entorpecen más de lo que me intrigan.

  9. Felipe dice:

    Aporto mi experiencia personal: soy de la generación que vio la trilogía original convertirse en un fenómeno de masas, así que fui a ver la película cagado de miedo, temiendo la catástrofe cinematográfica del siglo, y salí aliviado, pero no contento. Creo haber captado el espíritu del Episodio VII: es un homenaje al Episodio IV y un intento de atraer a la saga a un público más joven. El problema, y sólo retomo un argumento ajeno que me he encontrado en Internet, es que The Force Awakens cruza tantas veces la delgada línea que separa el homenaje del plagio descarado que acaba por hacerse odiosa. Sentado en la butaca no podía evitar decirme cada treinta segundos “a que ahora pasa…” y eso mismo sucedía, o “no serán capaces de hacer…” y constatar luego que sí, que eran capaces. Ver el logo de la saga en pantalla grande y oír la fanfarria de John Williams me produjo un escalofrío de gusto, pero casi toda la emoción acabó ahí. La película es entretenida, divertida, pero no podía librarme de la tentación de pensar que el director me estaba tomando por tonto. Soy de la opinión de que la película me habría gustado mucho más si no hubiese visto en su día los episodios IV, V y VI (antes de que George Lucas introdujese sus tan polémicas como innecesarias modificaciones, que personalmente deploro, en el montaje original). Tampoco hay un personaje en “The Force Awakens” que me caiga simpático, con el que consiga conectar. Simplemente no consiguen que me importe lo más mínimo nada de lo que les suceda. Rey, como se ha dicho aquí, es el típico personaje antipático que no hace cosas, sino al que le pasan cosas y que está todo el tiempo a remolque de la historia. En cuanto a Finn, poco podría añadir a lo que ya ha dicho David Muñoz. Kylo Renn es un villano un poco penoso, una especie de “wannabe” obsesionado con Vader pero indigno de su alargada sombra. Y lo de la tercera Estrella de la Muerte (porque todo el mundo sabe que a la tercera va la vencida, ¿verdad?, incluso en una galaxia muy muy lejana) ya es de traca. ¿Quién dijo que estupidez era hacer siempre lo mismo esperando resultados diferentes? Fui al cine deseando que me contasen una historia nueva del universo Star Wars y me contaron un refrito de los episodios I y IV. Salí decepcionado, pero no furioso. Me fui a casa con la sensación de que J.J. Abrams (del cual me encantó su “aggiornamento” de Star Trek) había perdido una oportunidad única en la vida, pero también dije a los amigos que me acompañaban: “tengo que verla otra vez, porque ahora mismo no puedo decir todavía si me gusta o no”.

    Lo que realmente me pone los pelos de punta, después de ver los Episodios I, II y III (los únicos de la saga que he visto una única vez y que no pienso volver a ver mientras viva), es que aún haya talibanes de la saga, verdaderos “groupies”, que pretendan poner a George Lucas al frente del Episodio IX (http://www.sensacine.com/noticias/cine/noticia-18536535/).

    Termino, con vuestro permiso, escribiendo algo que me sale directamente de las tripas:

    Han Solo shot first.

  10. Hay otra cosa que creo que se ha perdido en este episodio y que estaba en los 4-5-6 . La fascinación por el lado oscuro. Y más si la viste de adolescente cuando tú mismo estabas descubriendo ese lado oscuro en tu personalidad y la fuerza que tiene. Pero tras 7 episodios o profundizas un poco o se queda pobre.
    Y, qué queréis que os diga, pero a mi siempre me ha parecido un poco bluf JJ. Abrams.

    • A mí me gustan 3 de las 5 pelis que le he visto. Algo me dice que en ésta no estaba del todo cómodo. Demasiada presión.

    • Felipe dice:

      Estoy de acuerdo. Un colega mío, rolero militante, lleva años sin organizar partidas del juego de rol de “Star Wars” porque, y cito casi literalmente, “a los treinta segundos de empezar la partida, todos esos cabrones se me han pasado al Lado Oscuro”. Nada de esa seducción perversa del mal se desprende del visionado de “The Force Awakens”. Kylo Renn caricaturiza el legado ominoso y siniestro de Vader. Donde la trilogía original presentaba un auténtico apóstol del mal, esta película nos ofrece un “hooligan”, un poligonero macarrilla propenso a las pataletas. ¿Quién con un mínimo de dignidad querría asociarse con él? Por cierto que tampoco queda muy claro qué rayos pinta una Alianza Rebelde en un contexto en el cual la República Galáctica, y por ende la Democracia, ha sido restaurada. ¿Contra quién se rebelan? (En la película dan a entender que permanecen vigilantes contra la amenaza de la Primera Orden, que la República habría menospreciado o renunciado a controlar, pero sólo lo dan a entender). Pero esto, naturalmente, son meditaciones estilo “The Big Bang Theory” que probablemente no pinten nada en esta página.

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