DEL RUBIUS AL MINISTERIO DEL TIEMPO, PASANDO POR EL PORNO Y POR GRIFFITH

rubius

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Este post va a ir saltando de un tema a otro. Va a ser una locura. Como si lo dictara el personaje de Brad Pitt en 12 Monos.

Porque quiero reflexionar sobre las nuevas formas de narrar, y últimamente narrar = internet. Hipervínculos. Multipantalla. Multiventana. Gif. Meme. Cocaína digital.

Youtubers.

Si usas internet más de una hora al día ya sabrás lo que son los youtubers: Esas personas que apenas se mencionan en la tele porque se supone que no son conocidos, a pesar de que algunos de ellos, con un solo vídeo grabado en la intimidad del dormitorio, webcam mediante, consiguen más audiencia que algunas series de primetime.

Hay algo muy magnético en el fenómeno youtuber.

A mí, por ejemplo, me encantan los youtubers de misterio. No me peguéis.

¿Y el Rubius?

¿Habéis visto algún vídeo del Rubius?

Si ya estás más cerca de los cuarenta que de los treinta, como es mi caso, ver algo del Rubius es como si un camión te atropellase mientras intentas cruzar un paso de peatones. Entender, lo entiendes… pero te sientes como un polizón en una fiesta a la que no has sido invitado. Referentes extraños, guiños muy cerrados, estridencias.

Supongo que lo lógico es sentir rabia. ¡La cantidad de directores, actores y guionistas que llevan años formándose y currándoselo pa que venga de repente un niñato a alcanzar el éxito diciendo cuatro chorradas!

Pero quizá la clave para NO alcanzar el éxito consista en menospreciar a esos “niñatos”. Quizá esas “chorradas” nos parecen chorradas simplemente porque desconocemos sus códigos, o porque aunque los aprendamos, no somos capaces de asimilarlos.

No obstante, creo que al detractor encarnizado lo que más le jode de un youtuber de éxito no es el contenido del discurso, sino la aparente “facilidad”.

Cuando trabajas en guión estás acostumbrado a sudar tinta china delante del teclado, a escribir una versión tras otra para pulir la estructura, para limar el estilo de los diálogos… Luego llega un tío, se planta delante de una webcam, improvisa y cosecha aplausos, “likes”… mientras a ti, tras meses de curro, te humilla el directivo de una tele diciendo que no eres rentable, que no vales para nada…

Entonces te da por pensar que como tú has sufrido más, te mereces más el éxito que el niñato ése del youtube. Y no es verdad.

La meritocracia no consiste sólo en trabajo y sacrificio. También consiste en ser la polla, y en tener capacidad de adaptación al medio. Lo dijo un tal Darwin.

No creo que nos ayude demasiado haber crecido en una sociedad en la que se nos educa para pensar que el mérito consiste en sufrir y que el éxito no se compra con ilusión, sino con penitencia.

¿Por qué apasiona tanto el fenómeno youtuber? ¿A qué se debe su éxito entre las nuevas generaciones?

Se me ocurre que todo va por ciclos. Bueno, no se me ocurre a mí… se le ocurre a todo el mundo. Cuando algo llega a su punto máximo de saturación, huye hacia lo contrario (excepto, quizás, los últimos años de Telecinco)

Un pensamiento que me asaltó la primera vez que vi El Nacimiento de una Nación de Griffith: Me conmovió una escena en la que un cineasta solitario, armado únicamente con una cámara de manivela sobre un trípode, rodaba una guerra civil entera, con sus tropas, con sus balazos y explosiones. Ejércitos y vehículos a su alrededor. Me dio por pensar que el cine en sus inicios era eso: Un individuo con un artilugio muy pequeño retratando algo muy grande. Luego fue derivando hacia todo lo contrario: Si querías rodar a un tío meando en un cuarto de baño, el rodaje consistía en un actor en un retrete y a su alrededor focos, grúas, difusores, ejércitos de técnicos… eléctricos, operadores, iluminadores, scripts, auxiliares de todo…

¿Hemos pasado del individuo filmando un ejército a un ejército filmando a individuos?

¿Nos estamos empezando a saturar con eso?

Últimamente tengo la impresión de que lo excesivamente elaborado empieza a generar suspicacias.

Vivimos en la época en que una verdura ecológica que cultiva un campesino sin supervisiones sanitarias nos inspira más confianza que la verdura auspiciada por un proceso industrial.

Vivimos en la época en que se concede más credibilidad a un rumor de internet que a la información institucional de un telediario.

Vivimos en una época en que demandamos más autenticidad y menos engranajes. O mejor dicho: Más apariencia de autenticidad.

Se habla poco de ello, pero YouTube es casi el exponente de un nuevo paradigma.

¡Youtube nos hará libres!

O no…

No nos engañemos: YouTube es el sistema. Lo manejan los mismos tipos que manipulan los telediarios y las verduras transgénicas. Aunque, de un modo u otro, YouTube es también el nuevo “sueño americano”, la oportunidad para que cualquiera salga al circo de los gladiadores a intentar probar su valía.

¿Que si tienes contactos y padrinos te es más fácil triunfar incluso en YouTube? Seguro que sí. Pero hasta que me demuestren lo contrario, lo contrario también ocurre: YouTube permite triunfar a quienes tienen más energías que padrinos.

Yo creo que a una buena parte del nuevo público eso se la pone dura: La sensación de cercanía, de inmediatez, de verdura no procesada. Hay algo mágico e imprevisible en el hecho de saber que la persona que te cuenta la historia no tiene apenas filtros, que habla directamente de su ordenador al tuyo, sin contratos, sin decisiones tomadas en despachos. Esa sensación de que casi, casi podría ocurrir cualquier cosa.

Un amigo (cuyo nombre no mencionaré, pero es guionista) me contaba hace tiempo que a veces prefiere ver a una modelo que se desnuda en la webcam antes que una escena porno muy elaborada. La actriz porno te va a dar más, y mucho más currao, más profesional… Pero con la chica de la webcam hay más ilusión de cercanía, es todo más impredecible. Supongo que debe ser excitante masturbarse sabiendo que en cualquier momento puede entrar un loco a acuchillar a la modelo que te la está poniendo dura.

L@s fans del Rubius probablemente no llegarán a conocerle jamás, pero el canal que utiliza, la aparente ausencia de industria… hacen que tengan la sensación de que un colega les está contando su vida. De repente el monitor es casi una ventana que comunica sus aposentos con el dormitorio de su ídolo.

Quizá se trate de eso: Cuando percibes industria por todas partes, empiezas a rendir culto a lo espontáneo.

Y esto me invita a hablar de de algo muy distinto al fenómeno youtuber, pero con muchos lugares comunes: El Ministerio del Tiempo, serie cuyo trailer de segunda temporada nos ha puesto los dientes largos de una manera casi sádica. Mucho se ha hablado del “fenómeno fan” que ha generado la serie, algo casi inédito en España.

El Ministerio del Tiempo, en general, es lo contrario al fenómeno youtuber: Tramas elaboradas, personajes que llevan mucho trabajo a sus espaldas, infraestructura más o menos potente, profesionales curtidos encargándose de que todo funcione… En otras palabras: Lo que caracteriza a cualquier otra serie patria.

Pero, en mi opinión, hay algo adicional en el Ministerio que explica ese “fenómeno fan”. No me refiero únicamente a su premisa “friki” de nicho sino también, y sobre todo, a esa sensación que tiene el fan de que…

…  al otro lado hay alguien que le escucha y le responde.

Eso es algo que te permite internet, pero que casi nadie aprovecha. Yo creo que en unos tiempos tan cínicos y escépticos como los nuestros el público agradece esa sensación de que hay alguien al otro lado de la línea agradeciendo el cariño y usándolo para fermentar más cariño.

Nunca lo sabremos, pero yo creo que si el Ministerio del Tiempo es quizá la única serie española que ha generado oleadas de memes en internet, si han logrado más caricaturas de sus personajes que Manuela Carmena, si hay gente que ha especulado sobre cómo sería el mapa del ministerio del mismo modo en que especulaban qué partes de Darth Vader eran biológicas o mecánicas… todo eso se ha logrado estando ahí, aprovechando las nuevas tecnologías para acercarse al público obviando lo institucional.
Y me parece muy bonito que al mismo tiempo haya unos cuantos Rubius reinventando discursos para las nuevas generaciones… y Ministerios fidelizando a televidentes de distintas edades y por distintos cauces.

Al igual que sucedió con mi post anterior, éste lo he escrito tomando un par de cañas en un par de bares. Es un ejercicio interesante, porque mientras tecleas te bañas en un mar de costumbrismo y algún ángel de la guarda dispone los naipes para que coincidas con las personas adecuadas. Hoy también ha tocado parroquiano ruidoso: Hablaba por teléfono con un actor bastante famoso que lleva una buena temporada sin currar en algo relevante. El parroquiano intentaba liar al actor de turno para presentar una gala que olía a decadencia. Hablaban sobre circuitos rancios, endogámicos, muy del siglo XX, ajenos a internet, ajenos a YouTube…

Uno acaba llegando a la conclusión de que en última instancia la piedra filosofal no se encuentra en la edad del público, ni en los ritmos de narrar, ni en los interfases tecnológicos. La clave está en amar a tu público, en que tu público se sienta escuchado y, en la medida de lo posible, amar al público, escucharlo… Y creo que nunca ha sido tan fácil escuchar a tu público, ya trabajes en un canal de televisión o en el dormitorio de casa de tus padres.

26 Responses to DEL RUBIUS AL MINISTERIO DEL TIEMPO, PASANDO POR EL PORNO Y POR GRIFFITH

  1. Yo observo a mis dos hijos. Se ríen de cosas muy marcianas para mi, pero intento asumir sus códigos y ver qué pasa. Estoy intentando escribir algo a medias con mi hijo mayor, referentes distintos y otros comunes (es el único de su clase que sabía quién era Bowie), y estoy boquiabierto con lo que está surgiendo… Imagino que lo subiré al blog en cuanto lo tengamos listo. Amigo, esto es como ver ese vídeo en el que una madre les da un Walkman de los de antes a sus dos hijos adolescentes y los graba mientras intentan introducir una cinta y escucharla a posteriori…
    Saludos desde la invernalia astur.

    • Gracias por comentar. Esa colaboración con tu hijo suena muy bien. A mí al menos me encanta que haya esos intercambios entre generaciones. Muchos de los gustos cinéfilos o musicales de amigos míos les fueron inculcados por sus padres desde pequeñitos, y tengo también amigos que descubren series de animación maravillosas buscando lo que le pueda gustar a sus hijos.

  2. La cuestión no es tanto si a quienes nacimos 20 años antes que el Rubius nos interesan sus clips como si le van a interesar a alguien que haya nacido apenas tres minutos después.

    • Interesante reflexión. Es posible que los humanos empecemos a ser un poco como los insectos. Nuestro mundo muta tan rápido que a lo mejor hay que mutar igual de deprisa para adaptarse. Puede que seamos carne de obsolescencia.

  3. No estoy del todo segura, pero creo que me refiero justo a lo contrario. Quiero decir, que en todos los grupos de adolescentes (aunque tengan veintitantos) hay algún ególatra imitador de Jim Carrey. Y que por muy gracioso que le resulte a sus amigos (solamente a priori y durante una temporada), no le va a resultar tan gracioso a los amigos de sus sobrinos… esos mismos que, antes o después, se van a emocionar con Ciudadano Kane y se van a reir, ahora en serio, con Pulp Fiction. No se si me explico…

    • Es quizá otra de las tendencias en la era internet: Que cada vez hay más “nichos” distintos conviviendo, con las ventajas y los inconvenientes que eso pueda tener. Uy, eso daría para otro post.

    • Quizá tenemos una percepción un poco distorsionada de la popularidad de “Ciudadano Kane”. Yo diría que, fuera de los círculos cinéfilos, no la conoce ni el tato. Y que una amplia mayoría de la población prefiriría una colonoscopia antes que ver una peli en blanco y negro de hace 75 años. De todos modos, las diferencias, en todos los ámbitos creativos y de la producción, que hay entre los vídeos del Rubius y un largometraje comercial de Hollywood son tan abismales que la comparación no llega ni a odiosa. Es simplemente absurda.

    • ¡Caray, muchacho, qué mal genio!… puede ser odiosa, pero no creo que sea completamente absurda. No trato tanto de comparar una película con un clip de youtube, sino Ciudadano Kane con el Rubius en la medida en que ambos son paradigmas de sus diferentes medios. El cine como narrativa perdurable y vocación universal y el clip youtuber como producto efímero dirigido a los pares. Y en medio los escritores, guionistas, directores y creadores de contenido intentando separar el trigo de la paja y un poco desconcertados ante la oportunidad de utilizar según qué lenguajes, vaya.

    • Muy de acuerdo con Gloria. Pueden digerir inmensas cantidades de contenido sin criterio alguno (por supuesto ninguno ‘académico’) excepto ese punto de que les llegue, sea Rubius o Orson Welles. Ya no necesitan a un hermano mayor ni a un profe genial que les nutra. Lo tienen todo, van por libre, todo les vale. Y todo vale nada (Rubius ya no gusta a los amigos de sus sobrinos), porque todo lo tienen al alcance de la mano. El cambio de paradigma a nivel cultural es tan brutal que no creo que nadie por encima de las generaciones en torno al 2000 pueda analizarlo hoy por hoy, habrá que esperar a que crezcan y se analicen a ellos mismos.

    • Me pregunto si ha existido una sola generación que no percibiese la cultura de la siguiente como un “cambio brutal de paradigma”.

    • And the medium is…

      a) halfway between extremes, as of degree, amount, quality, position, or size
      b) just the medium and nothing but the medium
      c) the message

    • No me refería a la cultura, sino al acceso a la cultura. Existen las revoluciones, y estamos en medio de una. Hoy un tío de 16 años puede pasar de ver a Rubius o Ciudadano Kane sin el más mínimo back de conocimiento ni criterios que tú o yo podamos tener, y hacer con ese contenido lo que le dé la gana. Cero prejuicios, cero conmiseración hacia el proceso creativo. Tan solo el producto. A mi me dan envidia.

  4. Jesús dice:

    Jajaja, bloguero en internet que crítica otro pasatiempo de internet por frustración profesional. En el último párrafo te equívocas en el enfoque. Si el Rubius conecta con la gente no es simplemente que a la gente joven le guste reírse de chorradas nacidas de series y videojuegos actuales. Eso es lo superficial. Triunfa porque el Rubius siente su contenido y está cómodo (naturalidad). Vas a ver como con un guión delante, el Rubius simplemente es un tirón mediático para lo que los carcas de >30 llamáis “chabalada” a una serie como es costumbre en TVE del pasado. Mediaset será basura, pero la gente lo ve en masa porque es la que más horas tiene de directo(naturalidad).
    Exceptuando Cuentame las demas series de TVE son de todo, menos naturales. La última de los guardias civiles por ejemplo. Buenos actores y un guión que da vergüenza ajena. (0% naturalidad). Entiendo tu frustración. Pero es más importante entender el éxito de empresas como Mr.Wonderful que criticarlas.

    • Me temo que si entiendes “mi frustración”, lo que no has entendido es la intención del post. No pretendo criticarlo, sino todo lo contrario. Quizá sea yo quien se ha expresado mal.

    • Joder, pues en el último párrafo creo que lo que se dice es justamente lo mismo que dices tú: “La clave está en amar a tu público, en que tu público se sienta escuchado y, en la medida de lo posible, amar al público, escucharlo…” ¿O tengo problemas de comprensión lectora?

      Todo el post habla de la autenticidad (o de su apariencia). Tu hablas de naturalidad. No veo la discrepancia.

      Dices que el Rubius no tiene guión. Lo dudo. Posiblemente no tenga escritas las palabras que dice pero sí que tiene pensado de lo que va a hablar, cómo lo va a hacer, la puesta en escena, etc. Eso, amigo, es guión y es producción. Creo que muchas veces se confunde la pasión con la improvisación.

      Tampoco estoy de acuerdo es con la equivalencia que estableces entre la televisión en directo con la naturalidad. En la TV no hay naturalidad, sobre todo entre los profesionales. Todo está medido y tasado, controlado y vigilado. El directo también. En T5 hay de todo menos naturalidad.

      A menos que consideres como natural en un ser humano el hecho de que fingimos constantemente. Entonces estoy contigo.

    • mellany dice:

      Capo👏👏👌👌

    • Jesús dice:

      Controlas el contenido, pero no el diálogo. Ejemplo: Berto Romero me parece más gracioso improvisando que cuando recita un monólogo o lee del teleprompter. Otro ejemplo aún más claro de lo que digo lo ves en el debate a 4 de A3 cuando vas recitando lo estudiado el público no se siente tanto lo que dices, en comparación con algo que sale espontáneo de tu cabeza y es bueno. En Mediaset todo está controlado, claro, pero tiene esa espontaneidad de sus colaboradores que a la gente le gusta. Por eso triunfan los reality show. Guiones de muchas series españolas encuentras una manera de expresarse lejos de la natural. Ya verás al Rubius siguiendo un guión cómo lo hace si no te lo crees. Y es cierto que me he expresado mal en mi anterior comentario con lo de la crítica. Pero consideró que deberíais tratar de romper esas barreras sociales para entender mejor lo que quiere un gran público. A mi esa falta de incompatibilidad la siento a veces ya por cómo veo las cosas. Mediaset me parece vomitivo hasta en motos, pero pienso que es importante entender qué hace a tanta gente engancharse a GH porque eso siempre sirve.

  5. Andele dice:

    Hola, lo que sucede con internet y más con los youtubers es que es un medio mucho más íntimo con el espectador, al sentir esa cercanía el público se acostumbra a consumir ese contenido porque es constante y no tiene mucha publicidad o narraciones aburridas. Lo del porno sabemos que es falso “es muy predecible”, es elaborado no es excitante, pero si entras a una cam como chaturbate escoges lo que vas a ver, la sensación de ser espectador de algo que no está preparado lleva a la excitación del espectador, es como ir a un burdel pagar por lo que quieres ver y todos felices pero desde la comodidad de tu cueva.

  6. gonzovis dice:

    Gran texto, Juanjo, como siempre, pero me has hecho sentirme aún más viejo y más culpable y más cínico de lo viejo, cínico y culpable que ya soy en sí mismo, especialmente por Rubius y demás Rubius de la vida, quizás es lo que me toca, aunque tienes razón en lo que dices y reflexionas, que es lo más dolorso… aparte de malvivir como narrador… ¡¡maldito Darwin, con la fácil que era todo con el Dios hebreo cabrón y vengativo y echarle la culpa a él!!

    Pero lo que me jode enormemente (y me da envidia) es que seas capaz de escribir estos grandes textos reflexivos… ¡¡¡¡en el puto móvil en un bar!!!! (yo sigo usando servilletas), sin una puta errata, lo que me hace sentirme más viejo, aún más cínico y brutalmente torpe, porque para mí, escribir esto mismo en el móvil, o cualquier otra cosa, supone darle a editar y corregirlo tres mil veces…

    En fin, no somos naidie.

    Un abrazo.

  7. Lutero provocó un cisma en la Iglesia Católica porque, entre otras cosas, defendió que no eran necesarios los sacerdotes (esa casta) como intermediarios para hablar con Dios.

    Y eso mola, joder. Que Dios me hable a mí, directamente, sin intermediarios. Y mola mucho más que te escuche, que reciba tu mensaje y (eso ya es la hostia) que te responda. Personalmente. Por tu nombre.

    Por eso ha creado Dios YouTube.

  8. Me fascina el mundo youtuber precisamente por eso que dices de la cercanía. Es que es como si estuvieran en mi casa, casi. Veo a algunos y a veces me sorprendo a mí misma diciendo… pero a ver, te está contando su vida, no lo conoces de nada, ¿estoy viendo un reality? no quiero ver un reality. Pero no es un reality, es que termina siendo un colega que te cuenta cosas, aunque no te conozca. Y no sé bien cómo se ha llegado a eso, cómo se consigue crear ese feeling con la audiencia, supongo que también puede ser un poco algo tan básico como “me cae bien” o “no me cae bien”. Pero se les ve con tan pocos filtros que realmente te crees que son como los ves. Y esa magia es muy complicada de conseguir en la tele, creo.
    Y la cercanía de las redes también nos da eso. Que parece que nos conocemos sin conocernos.
    Me acuerdo de un post que publicaste sobre que nuestro propio facebook nos filtra la realidad, analizando un poco las redes. Y echándole un vistazo a ese youtuber, me acuerdo de otro post en el que hablabas de astrología, si no recuerdo mal. Es lo de conocerse sin conocerse… a veces da miedo (y me consta que al Rubius le dio un poco de no sé si miedo o agobio durante un tiempo), pero si asumimos que es ahí a donde vamos (y me da que es inevitable), podemos aprender a sacarle partido y puede ser muy enriquecedor, opino.

    Interesante post!! :)

    • Jesús dice:

      Comparto lo que dices. Yo pienso que de tanto estudio que tiene la TV, al final tendemos a creer que ese mismo estudio lo tienen los youtubers. Al final no deja de ser como ese colega tuyo que tenía cierta gracia para contarte cosas con interés. Opino que hay exceso de maquillaje y plástico en la TV y eso es para quien quiera tener una imagen superficial de algo.

    • El caso es que también hay gente que cree que conoce a Belén Esteban y habla de ella como si fuese una amiga de toda la vida. Ahora que recuerdo, en el post sobre cómo las redes sociales filtran la realidad también se hablaba del Ministerio del Tiempo. :)

  9. lupitaescarnio dice:

    ¿Borráis cualquier comentario que comenta lo reiteradamente borde que es Barrejón? Parece que sí.

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