10 ERRORES FRECUENTES DE LOS ESTUDIANTES DE GUIÓN (II)

Continúo repasando los errores más comunes que he observado entre mis alumnos en los años que llevo dando clase de guión. Puedes leer la primera parte aquí: 10 errores frecuentes de los estudiantes de guión (I)

6. Pasar demasiado tiempo delante del ordenador. Uno no llega a ser escritor si pasa más tiempo en las redes sociales que leyendo libros. Que viendo películas. Que asistiendo al teatro y a conciertos. Y ninguna de esas cosas debería ocupar más tiempo que el que se dedica a escribir. Como además conviene hacer algo de ejercicio al día, dormir siete horas y relacionarse con los amigos y la familia, alguien que está realmente dedicado a formarse como guionista no debería tener tiempo de entrar en Facebook. Y si un estudiante realmente considera que el tiempo que pasa en las redes sociales es importante para su carrera, entonces debería dedicarle un tiempo fijo cada día. Debería planificar y administrar correctamente el tiempo que invierte ante el ordenador. Y recordar que, con las mismas manos con las que teclea, podría agarrar un bolígrafo y un cuaderno. Y escribir fuera de casa, lejos de las pantallas y las distracciones.

7. No pasar suficiente tiempo delante del ordenador. No existe nadie tan ingenuo como para pensar en llegar al equipo olímpico de atletismo sin entrenar todos los días durante AÑOS. Sin embargo, muchos estudiantes piensan que con vomitar la primera versión de un guión de cortometraje ya están listos para petarlo. Las probabilidades de que alguien lo pete con su primer guión son las mismas que las de ganar el bote del euromillón. Imposible no es, pero NO TE VA A PASAR A TI. Así que opta por el camino lógico: sienta el culo en la silla y escribe cuatro páginas diarias. No serán buenas. De hecho, lo más probable es que sean atroces. Porque los primeros cientos de páginas de todos los escritores casi siempre son atroces. Por eso conviene escribirlas cuanto antes, para que cuando empecemos a escribir las páginas decentes y a ganar dinero con ellas, aún nos quede juventud para disfrutarlo.

8. Entregar su guión demasiado pronto. Escribir un guión es algo verdaderamente difícil. No es complicado: basta con sentarse y enumerar una serie de acciones en presente de indicativo, trufándolas de vez en cuando con diálogos atribuidos a unos personajes con nombre propio. Ni siquiera hace falta inventar nada: las palabras están en el diccionario. Las acciones a emprender son simples. Ahora bien, que el resultado tenga sentido o un mínimo interés es difícil que te cagas. Por eso, muchos estudiantes se dejan llevar por la euforia de haberlo conseguido y se apresuran en mostrar al mundo su creación, esperando erróneamente que el mundo compartirá su alegría. Pues no. Lo recomendable, cuando uno termina un primer borrador, es guardarlo en el cajón unos días. Dos, doce… Depende de cada cual. Pero hay que dejarlo reposar. ¿Te comes el bizcocho nada más sacarlo del horno? No, ¿verdad? ¿Te llevas al bebé a pasear según la matrona lo saca del paritorio? No, ¿verdad? Pues con tu guión lo mismo. Lo has terminado. Enhorabuena. Siéntete bien. Eres parte de esa élite que no sólo quiere escribir, sino que efectivamente escribe. Pero no te vengas arriba demasiado pronto. Guarda el borrador. Déjalo madurar en tu cabeza. El fin de semana que viene lo relees. Corriges las ciento treinta y siete erratas que no parecían estar allí la semana pasada (y que sólo son la mitad de las que efectivamente hay, por cierto). Y entonces sí, se lo enseñas… a tu grupo de lectores beta. (¿No tienes un grupo de lectores beta? Echa un vistazo al error número 10.)

9. Entregar su guión demasiado tarde. En televisión, y a veces también en cine, un guión brillante y sin erratas entregado fuera de plazo es peor que un guión mediocre, en Word y en Comic Sans entregado dentro de plazo. Los plazos son importantes. Habrás oído ya que el cine (y la televisión) es a la vez arte e industria. No es un cliché. De que tú entregues a tiempo puede depender mucho dinero. Pueden depender muchos empleos. Entrega en plazo. También en clase. Esta es la lección número uno, y hay que ser rematadamente obtuso para no aprenderla de inmediato.

10. No escuchar. Cabe suponer que cuando una persona decide estudiar una materia, es porque quiere aprender todo lo posible sobre esa materia. En el mundo del guión se produce con frecuencia una paradoja: gran parte de la gente que se dedica a estudiar guión es porque piensa que lo sabe todo sobre guión. No escuchan los consejos de sus profesores. Se toman las sugerencias de reescritura como ofensas personales. Ninguna idea ajena les convence. Las referencias que se les proponen les resultan anticuadas, facilonas o banales. Erróneas. Asisten a conferencias y charlas con la ceja levantada. Olvidan incluso los consejos más prácticos que reciben en clase. Y no es falta de inteligencia. Es sólo prepotencia inducida. Resulta comprensible. En una sociedad donde la prensa “especializada” vive de la caridad de las multinacionales, donde los datos de taquilla son noticia, donde la percepción del artista cinematográfico está polarizada entre los conceptos de “genio” y “titiritero subvencionado”, es difícil enfrentar esta profesión de forma sobria y sensata.
De todos modos, a cada generación le incomoda especialmente el discurso de la generación anterior. Es lógico e incluso saludable. Por eso es tan importante que el estudiante de guión cuente con un grupo de lectores beta. Esta es una de las mayores ventajas de ser estudiante: conocer y frecuentar a colegas con los que se comparten intereses, criterio e incluso franja de edad. Un estudiante de guión ganará mucho con la ayuda de uno o dos lectores afines, con los que haya la suficiente confianza para intercambiarse primeros borradores y decirse las verdades a la cara, por dolorosas que puedan ser. Y escuchando sus notas, sobre todo si en lugar de discutirlas en el momento, se dedica a reflexionar sobre ellas durante un par de días, especialmente sobre aquellas con las que no está de acuerdo. No es casualidad que los guiones necesiten de este proceso dialéctico: el arte dramático se basa en la discusión y el conflicto. Igual que dos personajes que están de acuerdo no dan lugar a una escena, un lector beta no es útil si no encuentra defectos a tu guión.

Esto es lo que he aprendido de mi experiencias docentes. Espero que haya sido de utilidad para algún estudiante de guión. Si en algún momento he sonado paternalista o impertinente… es porque lo soy. No conscientemente. Me gustaría no serlo, pero qué demonios: soy un profesor cuarentón que pontifica desde un blog. Cómo no voy a sonar paternalista para gente a quien le doblo la edad. Quiero pensar que de vez en cuando digo algo concreto que resulta aprovechable. Pero al final, esto es un arte. Nadie tiene la fórmula para hacerlo bien. Desde luego, yo no la tengo. Como mucho, puedo orientar a alguien en el uso de ciertas herramientas. Nada más. Supongo que el error número once podría ser “hacer demasiado caso a profesores, gurús y blogueros bocazas”. Por mucho Obi-Wan o Yoda que nos haya aleccionado, en el momento de enfrentarnos a Darth Vader vamos a estar solos.

Sergio Barrejón.

P.S. Los lectores de nuestro boletín reciben hoy en PDF tres guiones nominados al Goya: “Negociador”, “B” y “El Desconocido”. Si quieres acceder a contenidos exclusivos y recibir noticias y convocatorias de guión, suscríbete a LA SEPARATA, el boletín de Bloguionistas

3 respuestas a 10 ERRORES FRECUENTES DE LOS ESTUDIANTES DE GUIÓN (II)

  1. Una entrada para imprimirla y colgarla Tal cual en nuestro lugar de creación.
    Gracias

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