ENTREVISTA A DAVID BRAVO

29 febrero, 2016

(Este post es continuación de El abogado de las mafias).

El sábado, tras conocer las declaraciones de Manuel Martín Cuenca sobre David Bravo, escribí a éste último por Twitter. No para pedirle que entrase al trapo -que también- sino para conocer en detalle su postura sobre la Ley Sinde y el derecho de los autores a una remuneración económica por su trabajo y por la explotación de sus obras.

Me contestó de inmediato (gracias).

David Bravo.

Manuel Martín Cuenca le define como un “servidor de las mafias de la piratería”. Como abogado experto en propiedad intelectual, ¿tiene usted una preferencia por defender a ciudadanos acusados de piratería? Si es así, ¿podría explicar el motivo?

Siempre he defendido que aquello que las multinacionales consideraban piratería, no lo era, y he defendido a la gente acusada de esas actividades que nunca he considerado delito. Hasta ahora todos han salido absueltos y los jueces nos han dado la razón, así que mi preferencia es más bien la de defender a gente acusada de delitos que no eran tal.

-¿Es usted empleado del departamento jurídico de alguna empresa relacionada con la difusión de contenidos en internet?

No.

-Usted ha manifestado muchas veces su rechazo a la Ley Sinde, que algunos autores consideran un elemento indispensable para proteger sus derechos de propiedad intelectual. ¿Diría usted que la Ley Sinde es efectiva en la protección de la propiedad intelectual? Es decir, independientemente de su valoración de la Ley como experto legal, ¿cree que la Ley Sinde realmente está ayudando a los autores a proteger la explotación de sus productos?

Parece evidente que la Ley Sinde no vale para absolutamente nada de lo que supuestamente pretende. Si lo que se quería era frenar los intercambios de bienes intelectuales en internet, se trata del enésimo intento fallido. Supongo que en algún momento habrá que buscar adaptarse al nuevo modelo que propone internet en lugar de intentar coger con las manos un puñado de unos y ceros.

No obstante me parece que no hay que valorar solo si consigue o no sus fines, sino valorar el medio, es decir, la propia ley. A no ser que consideremos que los primeros justifican al segundo. La Ley Sinde nace en un contexto en el que los jueces estaban dando la razón a las llamadas “páginas de enlaces”. Tras encadenar varios fracasos judiciales, desde el gobierno de EEUU se lanza un informe crítico con España que dice textualmente que la industria de ese país se siente “frustrada por los procesos judiciales” en España. Al poco tiempo de ese informe, se anuncia el desarrollo de la Ley Sinde, que aparta a esos jueces tan frustrantes para que ahora sea una Comisión del Ministerio de Cultura quien decida si existe o no infracción de propiedad intelectual. Tal y como dijo una abogada de la industria en esas fechas, la Ley Sinde nace porque “los jueces están aplicando mal el Código Penal”. Con las mismas normas del juego pero ahora con distinto árbitro, las multinacionales empiezan a ganar en vía administrativa ante el Ministerio de Cultura lo que perdían en vía judicial. Cualquier persona con una mínima cultura democrática y un mínimo respeto por la separación de poderes estaría en contra de un atajo tan burdo como este, incluidas las que están -con todo derecho- en contra de la existencia de este tipo de webs.

-El Sr. Cuenca dice irónicamente “no hemos entendido que nos tenemos que dejar robar y que no debemos aspirar a vivir de nuestro trabajo”. Parece que el sr. Cuenca piensa que está usted en contra de que los autores cobren una remuneración por la explotación de sus obras. ¿Es así? ¿Considera usted que los autores deberían renunciar al contenido económico de los derechos de autor? ¿Comparte usted la afirmación popular de que “los autores ya cobran un sueldo por su trabajo, no deberían cobrar además por la difusión de sus obras”?

Nunca he sostenido nada ni ligeramente parecido a eso. Lo que hace el Sr. Cuenca es utilizar la falacia del hombre de paja, es decir, se inventa un argumento débil del contrario (“lo que queremos es que trabajen gratis”) para poder combatirlo con facilidad. Esto es lo que yo escribí en el año 2005, es decir, hace ya más de una década:

“Hay quien piensa que los autores deberían crear solo por amor al arte sin necesidad de remuneración. Pero, si eso fuera así, la mayoría de las personas solo podrían dedicarse a la creación en el tiempo libre que les deja el trabajo, cuando algo les deja.

Es cierto que el dinero no es la motivación principal de los autores, pero eso no cambia el hecho de que sí lo sea para que el carnicero te venda su carne o para que el casero te mantenga el arriendo. También es verdad, como dicen muchos en Internet, que Cervantes era pobre y que eso no impidió que escribiera El Quijote. Pero, por un lado, muchos cervantes no fueron tan valientes como Cervantes y los perdimos por el camino y, por el otro, nadie en su sano juicio desea esa vida para los creadores solo porque el manco de Lepanto fuera capaz de resistirla.”

También escribí por esas fechas:

“Tampoco vale eso que dicen algunos de que los creadores deberían trabajar solo por amor al arte. De eso nada. Esa es sin duda la motivación principal, pero esa motivación solo la satisfacen los que pueden regalar su tiempo al desarrollo de su vocación y por desgracia de ese tiempo solo disponen los ricos. Ya se que algunos que no lo son compatibilizan el trabajo que les da de comer con sus aspiraciones artísticas pero no es un tiempo suficiente como para que esa aspiración deje de ser su hobby para convertirse en su profesión.”

Por tanto, jamás he sostenido tal cosa. Más bien la contraria. Lo único que sostengo es que en el mundo actual, donde las obras intelectuales se pueden convertir en un conjunto de unos y ceros resulta imposible -literalmente imposible- impedir su acceso por parte de terceros en internet, y solo cabe hallar nuevos modelos y nuevas vías de remuneración para los creadores. La remuneración de los creadores no creo que sea un interés particular y privado de estos, sino que lo considero un interés social: el interés de los ciudadanos por que los autores puedan sostenerse con su trabajo y sigan creando obras a las que poder acceder.

-¿Considera usted que la disponibilidad online no autorizada de libros, películas y música puede originar un lucro cesante al titular de los derechos de explotación de dichas obras?

No considero que cada obra descargada sea una venta menos pero sí considero que hay obras que se dejan de vender porque pueden ser descargadas. También considero que cuando se inventó el gramófono -y con él la industria discográfica- los teatros se vieron afectados porque dejaron de ser el único sitio donde podía escucharse música. De nada sirvió entonces y de nada servirá ahora intentar romper la máquina. Solo cabe la misma solución que en aquella época: aceptarlo y adaptarse al nuevo contexto.

-¿Considera usted legítimo que los titulares de los derechos de explotación de obras que se difunden de forma no autorizada usen los mecanismos legales a su alcance para retirar de internet sus obras?

Completamente legítimo. También creo que es inútil.

Tras más de una década intentando parar esta realidad, parece claro que hemos llegado al momento de abandonar esa pelea. La búsqueda de vías alternativas de remuneración para los creadores (como las propuestas por ejemplo por el profesor William Fisher o Richard Stallman, ambos citados y apoyados por Lawrence Lessig en Free Culture, o la Licencia General propuesta en Francia) y el apoyo y fomento de nuevos modelos de negocio, se revela como la única salida posible en este choque de trenes en el que llevamos encallados durante años. El que haya seguido este conflicto legal y político, sabe que no son los nombres de Sinde ni Wert los que han conseguido reducir el número de descargas, sino que lo son los de Netflix y Spotify.

Fin de la entrevista. Y de este tema, por mi parte. La experiencia me dice que, si discutes sobre esto durante más de diez minutos, alguien te va a acusar de estar a sueldo de algún partido, de cobrar sueldos obscenos gracias al dinero público, o de ser incapaz de ver más allá de tus narices.

Pero no me resisto a enlazar el post que escribí en su día, cuando el Consejo de Ministros de Zapatero decidió no aprobar el reglamento de la Ley Sinde. Se titulaba Cuatro tuiteros, cuatro ganapanes y un par de gilipollas. Quizá no sea un gran post, pero qué título más bueno para una canción de Siniestro Total. Por ejemplo.

Feliz semana.

Sergio Barrejón.


EL ABOGADO DE LAS MAFIAS

29 febrero, 2016

Manuel Martín Cuenca, guionista y director de La flaqueza del bolchevique y Caníbal, entre otras, se ha referido recientemente en estos términos al abogado y diputado por Almería David Bravo:

David Bravo es el “lacayo” (abogado) de las mafias de la piratería que se ha incrustado en Podemos para servir desde allí a sus amos. Sinceramente, no entiendo cómo Podemos se deja llevar por este populista barato que lo que oculta es a un servidor de las mafias de la piratería.

Claro, la culpa es nuestra, que no hemos entendido que nos tenemos que dejar robar y que no debemos aspirar a vivir de nuestro trabajo… Es mucho más “guay” hacer películas sin pagar a la gente, explotando a los amigos, en low cost…

(Noticia publicada en La Opinión de Almería)

Es reconfortante ver cómo algunos colegas tienen el valor de coger el toro por los cuernos y decirle las verdades a la cara a los enemigos de nuestra profesión. Porque ya está bien de perpetuar ciertos mitos absurdos, como el de que los autores escriben por amor al arte, y por tanto no deben aspirar a una remuneración por sus obras.

Hay quien piensa que los autores deberían crear sólo por amor al arte sin necesidad de remuneración. Pero, si eso fuera así, la mayoría de las personas solo podrían dedicarse a la creación en el tiempo libre que les deja el trabajo, cuando algo les deja.

También es verdad, como dicen muchos en Internet, que Cervantes era pobre y que eso no impidió que escribiera el Quijote. Pero, por un lado, muchos cervantes no fueron tan valientes como Cervantes y los perdimos por el camino y, por el otro, nadie en su sano juicio desea esa vida para los creadores sólo porque el manco de Lepanto fuera capaz de resistirla.

El hecho de que Van Gogh fuera pobre y a pesar de todo hiciera obras inmortales no es una explicación que abarque la generalidad de las situaciones posibles. Ese argumento hace regla de las excepciones.

¿Verdad? Estupendo. Pues los tres párrafos anteriores no son míos.

Los he copiado de un libro de David Bravo.

Publicado en 2005.

Oops.

A ver si Manuel Martín Cuenca y David Bravo no van a estar tan lejos en sus posiciones.

A ver si no estaremos simplificando demasiado este debate. Las declaraciones de Martín Cuenca (hechas en su Facebook, al fin y al cabo, lo cual no las hace más elegantes, pero quizá sí revela que no buscaban mayor repercusión) respondían a una crítica de David Bravo contra la Ley Sinde. Pero ¿de verdad podemos identificar las críticas a la ley Sinde con el rechazo a que los autores vivan de su trabajo?

David Bravo jamás ha afirmado nada parecido a que los autores “nos tengamos que dejar robar y que no debamos aspirar a vivir de nuestro trabajo”.

Es cierto que ha defendido a mucha gente en juicios por piratería. Pero llamarle por eso lacayo de los piratas sería equivalente a llamar lacayo de los terroristas al abogado que defiende a César Strawberry. A Guillermo Zapata. A los titiriteros del Alka-ETA.

Sería tan tendencioso como decir que Manuel Martín Cuenca vive de las subvenciones por haber dirigido películas con el apoyo del ICAA.

Si odiamos ese estilo manipulador cuando lo usan para atacarnos, no lo usemos nosotros para atacar a nadie.

Menos puñetazos en la barra del bar y más reflexión. Si queremos llegar a algún sitio en este debate, discutamos con serenidad y sensatez. A ser posible, sin ataques ad hominem. No era tan difícil preguntarle a David Bravo por qué ataca la Ley Sinde. Por qué defiende a los presuntos piratas. Y a ver qué dice.

No era tan difícil. De verdad. Yo lo he hecho. Y dentro de un rato publicaré otro post con sus respuestas.

Mientras tanto, mitiguemos los efectos de esta irritante polémica leyendo otro texto de Manuel Martín Cuenca mucho más acertado: el guión de CANÍBAL. Gratis y en PDF. Cortesía de 70teclas.

Para que nadie diga que los autores están en contra del acceso libre a la cultura.

Sergio Barrejón.

 

 

 

 

 


EL PEOR CONSEJO DE ESCRITURA QUE ME HAN DADO NUNCA

25 febrero, 2016

por Carlos Crespo

El autor del artículo original es Ken Levine y lo podéis encontrar íntegro en inglés en este enlace:   

http://kenlevine.blogspot.com.es/2016/02/worst-writing-advice-i-ever-got.html

Ahí va la traducción:

e026da71815dfddb66b3a4d4a262c7c5

En aquella época en la que David Isaacs y yo intentábamos meter cabeza nos dimos cuenta de que un gran obstáculo era que no sabíamos una mierda. Ninguno de los dos había ido a cursos de escritura y básicamente no encontrábamos más que dificultades. Así que decidimos apuntarnos a un curso por las tardes que daba un profesor que decía haber escrito para BARNEY MILLER*. Esto era en aquel tiempo antes de IMDB en el que confiabas a ciegas en la palabra de la gente. Y en respuesta a tu siguiente pregunta te diré que no, resultó que nunca había escrito para BARNEY. Tiempo después, acabamos vendiendo algunas historias a la serie y cuando mencionamos el nombre del profesor ninguna de las personas que trabajaba allí sabía quién era. Así que le preguntamos. Él se defendió diciendo que había sido escritor fantasma de uno de los escritores de BARNEY. Nadie allí había oído jamás el nombre de este otro escritor tampoco.

Este “profesor” en realidad se ganaba la vida jugando al póker. Finalmente, acabó dejando la ciudad (o tuvo que salir por patas, una de dos). Lo último que supe de él fue que vivía en Hawaii y que formaba parte del registro de delincuentes sexuales por exhibicionismo. Este era nuestro profesor de escritura.

El espantoso consejo que nos daba era el siguiente: decía que teníamos que coger la cantidad que nos estuvieran pagando y dividirla entre el número de páginas del guión. Redondeando, digamos que cada página salía a unos 500$. Según él, después de escribir cada página, debíamos preguntarnos a nosotros mismos: “¿De verdad esta página vale 500$?”

¡¡¡AAAAAAA!!!

Lo único que consigues con eso es aumentar de forma innecesaria la presión sobre ti mismo. Lo peor que puedes hacer es asegurarte de que cada línea esté perfecta antes de pasar a la siguiente. El resultado final será un guión nada natural y tú tendrás una úlcera.

De hecho, lo que deberías hacer es precisamente todo lo contrario. Deberías darte libertad, dejar que tu imaginación vuele libremente. Sigue un camino pero date permiso para probar cosas. Si no funcionan, las puedes borrar. A veces una dirección puede que no funcione pero siguiéndola surgirán algunos chistes que sí lo hagan. O la dirección equivocada de repente te lleva a esa dirección correcta que nunca habrías encontrado si hubieras estado eligiendo minuciosamente cada palabra de cada línea.

Mira tu guión desde fuera, como un todo. ¿Funciona la historia? ¿Hay momentos y escenas divertidos? A veces necesitas una o dos páginas para preparar un buen chiste o recoger lo sembrado. Entonces, ¿hay páginas que valen 100$ y otras que valen 900$? Menuda locura.

Otro consejo parecido e igual de estúpido es que cada página debe contener una determinada cantidad de chistes. Cuando algún profesor te diga esto, corre. Es posible que su futuro en la industria sea vivir en una cueva en Hawaii con antecedentes policiales.

No pienses en el dinero cuando estés escribiendo. Piensa en pasártelo bien y en ser creativo cuando estés escribiendo. Y el dinero vendrá.

*Nota del traductor: BARNEY MILLER es una popular sitcom norteamericana que estuvo en emisión de 1975 a 1982.


TIENES LA BRAGUETA ABIERTA

24 febrero, 2016

sabrina

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Hace tiempo, en la universidad, un profesor nos dio una clase con la bragueta abierta. Cuando la clase estaba a punto de terminar el profesor se dio cuenta de ello. Nos dijo:

– ¿Llevo todo este tiempo con la bragueta abierta y nadie me ha avisado? Sois unos hijos de puta.

En este mundo nuestro del guión (y del artisteo en general) somos muy de callarnos cuando alguien tiene la bragueta abierta. No lo hacemos por hijoputez. Más bien eludimos el tema porque nos da cierto apuro.

El mundo no está diseñado para gente sincera.

Si no te ha gustado el guión que ha escrito un conocido tuyo, si no te ha funcionado su peli, si te ha horrorizado su microteatro… lo más fácil es fingir que esa bragueta abierta no está ahí.

¿Tienes amigos sinceros capaces de decirte las cosas que no les gustan de tus guiones? Guárdalos como oro en paño. Sobre todo si te lo saben decir de manera constructiva.

En caso contrario, tampoco se hunde el mundo. ¡Que no cunda el pánico! Voy a dejarte aquí un tutorial para que sepas cuándo a alguien no le ha gustado tu mierda, aunque ese alguien no se atreva a decírtelo a la cara.

Ésta es la lista de síntomas que, al menos a mí, me sirven para diagnosticar los casos de “bragueta abierta”:

EL TWEET TIBIO.

Las redes sociales han cambiado muchísimo el paisaje de Braguetolandia. Con tanto Facebook y tanto Twitter ya no criticamos ciertas cosas de la misma forma. Nos pronunciamos sabiendo que nuestras palabras pueden llegar a oídos (o a ojos) del autor de esa peli o de ese libro.

La gente no se comporta igual contigo si sabe que la estás mirando.

La consecuencia más obvia de todo esto es el troll. Ese tipo que habla mal de tu trabajo porque lo que quiere (en el fondo) es provocar y hacerse notar.

Pero el troll no es la única criatura de este ecosistema ciber-social. También está esa gente que, aunque no comulgue con tu obra, se ve obligada a escribir algo positivo sobre ella para quedar bien. Algunos lo harán porque no quieren herir los sentimientos del autor, otros lo harán de forma más bien interesada. El subtexto de muchas alabanzas en las redes es: “Dame trabajo”.

De ese caldo de cultivo surge lo que he decidido bautizar como “el tweet tibio”. En realidad puede tratarse de un tweet, un estado de Facebook o incluso un artículo de periódico, blog, revista…

El tweet tibio se caracteriza por su falta de entusiasmo. Notas que las palabras pretenden alabar pero titubean. En esta clase de comentarios suelen abundar sustantivos como “propuesta”, “ejercicio” o “iniciativa” acompañados por adjetivos condescendientes como “interesante”, “sugerente”, “meritorio” o “disfrutable”.

Si dicen que tu obra es “Una propuesta interesante…” o bien una “Meritoria iniciativa de…” o incluso “Un sugerente ejercicio de estilo…” desengáñate: A esa persona tu historia no le ha hecho ni cosquillas.

TE DIGO CUÁNDO EMPIEZO PERO NO CUÁNDO ACABO.

Te habrá pasado decenas de veces. Alguien viene y te dice: “Oye, ya me he empezado tu guión. Lo llevo por la mitad. Cuando lo acabe te cuento.

Luego pasan los días, las semanas, los meses… y nunca más se supo. Esa persona no te vuelve a mencionar el maldito guión.

Esos casos se pueden explicar de tres maneras:

A) No se terminó de leer el guión. Lo dejó a medias.

B) Se terminó de leer el guión y le gustó tan poco que prefiere no abrir ese melón. No te menciona el tema para no tener que decirte lo que opina acerca de tu basura.

C) Se terminó el guión y ni le gustó ni le dejó de gustar. Se la sudó tantísimo que se olvidó incluso de comentarte sobre ello.

No sé cuál de las tres opciones me parece peor. Quizá la primera. Si paran de leer tu guión y no lo retoman… pues vaya mierda de guión. Un guión como Dios manda te tiene que agarrar por los cojones y no soltarte.

Si en lugar de lector eres lectora, cambia lo de “cojones” por “ovarios” (o por cualquier otra parte de tu anatomía de la que te apetezca que te agarren cuando te cuentan una historia)

AFERRARSE AL CLAVO ARDIENDO.

Otro gran clásico a la hora de eludir la cruda verdad consiste en aferrarse a una única cosa (una sola) que más o menos te haya hecho tilín en el guión o película. Cuando el autor te pregunte la opinión (o cuando te lo encuentres de bruces mientras intentabas huir por la puerta de atrás) lo que haces es recurrir a ese clavo ardiendo, cebarlo, regodarte en ello. “Lo mejor, la escena de la abuela. Qué interesante la escena de la abuela, qué ejercicio de estilo, qué propuesta.

Así que ya sabes: Si tu interlocutor insiste más de lo normal en un único detalle, es muy posible que el resto del guión le haya parecido bazofia.

ESCAPAR POR LA TANGENTE.

Una argucia muy recurrente es la de esquivar el debate sobre la calidad de la obra desviando la conversación hacia cuestiones tangenciales. Cuestiones que tienen que ver con la obra pero NO son la obra.

Esto resulta más sencillo cuando la peli o el corto están ya rodados. El guión puro y duro no te ofrece tantas excusas para salir por la tangente.

Intentaré desarrollar algunos ejemplos:

Pongamos que has rodado un bodrio tipo El Renacido en la Pedriza de Madrid. Pues te acercas al director, le das unas palmaditas en el hombro y le dices: “Vaya frío que tuvisteis que pasar en la Pedriza, ¿eh, macho?

Si haces una peli con cacahuetes en lugar de actores, lo mejor para que te salgan por la tangente es: “Menuda panzada de comer cacahuetes os habréis pegao. Seguro que cuando terminasteis os comisteis a la mitad del reparto.

Muchas veces, el recurso de salirse por la tangente es algo que hacen las madres y los cuñaos con toda su buena intención, porque no conocen los entresijos del audiovisual, pero tú puedes aprender de los cuñaos y usar sus mismas técnicas precisamente para esquivar ese entresijo, ese meollo del asunto.

Funciona muy bien lo de refugiarse en el infalible: “Qué mérito tenéis. Tanta gente trabajando en una misma cosa. Qué mérito. Cuando lo ves en la tele parece fácil, pero no.

Una manera de hacer funcionar este método incluso comentando un guión no rodado: Desvíate hacia el tema del que trata el guión y huye de sus páginas hacia el mundo real. Si has escrito un largo sobre el bullying y no te ha salido bien, notarás que la otra persona habla más del tema del bullying que del guión en sí mismo. “Es que lo del bullying es muy fuerte. Ya era hora de que alguien tratara este tema. A la hija de un amigo mío le hacen bullying en el colegio y bla, bla, bla.

Éstas son las principales tácticas que me vienen a la cabeza, y para no hacer esto más largo de la cuenta me dejo algunas otras sin desarrollar, como la de: “Se nota que tu guión funcionaba, pero te lo han destrozao“, que es el equivalente a cuando le decimos a un actor o actriz: “La obra es un desastre. Lo único bueno de la obra eres tú.”

Y aquí me despido, no sin antes invitaros a que añadáis en los comentarios otras maneras de rehuir a la bragueta abierta. También podéis aprovechar para decirme que este post es un interesante ejercicio estilístico, o una propuesta sugerente.

.

HAGAN SITIO A LOS GUIONISTAS ESTRELLA

22 febrero, 2016

estrenos-semana-trailer-ocho-apellidos-catalanes-1447774837478


Según la web taquilladecine.com, las cinco películas más taquilleras del año pasado fueron las siguientes:

  1. OCHO APELLIDOS CATALANES. (35.922.487 euros, 5.724.376 espectadores) Guionistas: Borja Cobeaga y Diego San José. Director: Emilio Martínez Lázaro.
  2. PALMERAS EN LA NIEVE (15.115.326 euros, 2.341.694 espectadores) Guionista: Sergio G. Sánchez, basado en la novela de Luz Gabás. Director: Fernando González Molina.
  3. ATRAPA LA BANDERA (11.108.301 euros, 1.948.729 espectadores).Guionistas: Jordi Gasull, Patxi Amezcua, Neil Landau, Javier López Barreira. Director: Enrique Gato.
  4. PERDIENDO EL NORTE (10.395.288 euros, 1.632.499 espectadores). Guionistas: Oriol Capel, David S. Olivas, Antonio Sánchez , Nacho G. Velilla. Director: Nacho G. Velilla.
  5. REGRESIÓN (8.933.226 euros, 1.429.953 espectadores). Guionista y director: Alejandro Amenábar.

Y las cinco más taquilleras del 2014 fueron las siguientes:

  1. “OCHO APELLIDOS VASCOS”. Recaudación: 56 millones de euros. Guionistas: Borja Cobeaga y Diego San José. Director: Emilio Martínez Lázaro.
  2. “EL NIÑO”. Recaudación: 16 millones de euros. Guionistas: Jorge Guerricaechevarría, Daniel Monzón. Director: Daniel Monzón.
  3. “TORRENTE 5: OPERACIÓN EUROVEGAS”. Recaudación: 10.7 millones de euros. Director y guionista: Santiago Segura.
  4. “LA ISLA MÍNIMA”. Recaudación: 6 millones de euros. Guionista: Rafael Cobos y Alberto Rodríguez. Director: Alberto Rodríguez.
  5. “MORTADELO Y FILEMÓN CONTRA JIMMY EL CACHONDO”. Recaudación: 4.6 millones de euros. Guionistas: Javier Fesser, Cristóbal Ruiz, Claro García. Director: Javier Fesser.

Antes de empezar con el análisis de estos trabajos y de sus resultados, quiero poner por delante que lo que voy a decir no redunda en criterios de calidad, sino exclusivamente de comercialidad, y en ninguna manera pretende menoscabar los trabajos de cineastas con vocación de autor o las virtudes de las películas que no han funcionado en taquilla. Bien. Pues ya podemos empezar.

El cine, nos guste o no, se ha polarizado en torno a las películas enormes, apoyadas por Antena 3 y Telecinco, y el resto, sean medianas o pequeñas. Las películas de estas listas, apoyadas mayoritariamente por las cadenas privadas, están orientadas a hacer el máximo de taquilla, y obviamente, lo han logrado.

Quizá los lectores más jóvenes de este blog no recuerden que no hace tanto el estrellato del cine español residía en los directores, directores que llevaban a mucho público a las salas y que además escribían sus guiones. En los 90 se produjo la aparición de muchos de estos grandes nombres que siguen siendo importantes en la actualidad: Julio Medem, Juanma Bajo Ulloa, Íciar Bollaín, Alejandro Amenábar, Isabel Coixet. Ellos escribían sus guiones, solo o con el apoyo de algún o alguna guionista, y esta década supuso una renovación del panorama fílmico.

El cambio de modelo ha desplazado algo el foco de la mirada autoral a la mirada comercial y en las listas que he mencionado solo hay dos nombres que firmen a la vez guión y dirección de manera individual: Santiago Segura y Alejandro Amenábar. La identidad del cine español más comercial está cambiando y cada vez recurre más a un sistema más cercano al cine comercial de EEUU: directores y guionistas no tienen por qué escribir un guión juntos. En ambas listas, hay varios ejemplos de películas no firmadas por sus directores (las tres más taquilleras del año pasado, sin ir más lejos), muchos de directores que firman con guionistas, como ha ocurrido siempre, en ocasiones hasta cuatro personas.

Mención aparte y para un post aparte cabría mencionar la nula presencia de mujeres en esta lista de películas más taquilleras de 2014 y 2015, ni guionistas ni directoras. ¿Acaso es que las mujeres no escribimos películas? ¿Acaso es que no hay directoras para los grandes presupuestos o las películas con vocación más comercial?

Al margen de esto, que me parece lamentable y sintomático, y que por su importancia merece ser comentado con más extensión en otra entrada (por mí o por quien quiera, ahí dejo el guante), se hace evidente que, en la taquilla, convive el estándar más habitual del cine español (el star system regido por directores mediáticos y con mirada personal cuyo peso específico atrae público), con un cine más comercial rodado por directores y escritores más “artesanos” y menos “artistas” si se permite la expresión, que suelen funcionar en ocasiones por encargo y casi siempre en guiones de género. Nombres como Sergio G. Sánchez, Jorge Guerricaechevarría, Borja Cobeaga, Diego San José o Alberto Marini (no está en las listas pero en 2015 ha firmado las taquilleras “El desconocido” y “Extinction) comienzan a conformar un cierto star system guionístico, nombres que inspiran confianza y cuya demostrada pericia sirve como sello de calidad y solvencia para levantar películas de gran presupuesto.

Mi bola de cristal me dice que a estos nombres se irán sumando muchos más, forzosamente algunas mujeres habrán de llegar a esa nómina de guionistas y directoras, y que quizá los productores que aspiren a hacer taquilla deberían comenzar a prestar más oído a los guionistas “de toda la vida” como fuente de sus historias. Al menos, el mismo oído  que les prestan a los directores… Las cifras de taquilla demuestran que los guionistas no directores reclaman un espacio importante en nuestro cine y que los tiempos están cambiando.

 

 


LAS PRODUCTORAS SÍ QUE RESPONDEN

18 febrero, 2016

Por Óscar Aguilera Muñoz.

Óscar Aguilera es licenciado en Comunicación Audiovisual y Diplomado en Guión Cinematográfico y de Serie por el Instituto del Cine de Madrid. Ha dirigido un par de videoclips para el grupo Estenopeica y escrito el cuento para adultos “La princesa de la habitación 303” (pendiente de publicación). Fue seleccionado en la tercera edición del laboratorio de escritura DAMA Ayuda. 

Hace unas semanas terminé la tercera versión de un guión llamado “Alas de Ángel”. Fue el resultado de unas intensas clases de guión de largometraje en el Instituto del Cine de Madrid impartidas por David Muñoz (guionista y docente), al cual le debo un gran porcentaje del éxito de haber conseguido terminar esta historia.

Pues bien, creí que había que darle “alas” a este guión así que me puse manos a la obra. Pero, ¿qué hago con el? Por desgracia la profesión de guionista no paga mi hipoteca, lo cual hace que ande alejado del mundo del cine más de lo que me gustaría, ¿qué quiere decir esto? Pues que como se recomendaba desde este post, lo ideal hubiera sido entregárselo a productores y/o directores conocidos. Pero el problema es que mi agenda del móvil está vacía de este tipo de contactos.

Así que, desoyendo las recomendaciones de Curro Royo, me hice con un directorio de productoras nacionales a las cuales mandarle mi guión. Aquí surgió otra duda ¿les mando el guión directamente o les mando un anticipo y si están interesados les mando la historia completa?

Aquí sí que hice caso de las recomendaciones y diseñé un dossier lo más visual y atractivo posible, un dossier que en tan sólo cinco minutos pudieran hacerse una idea de la historia, de los referentes y de las virtudes (a mi juicio) que tiene el guión y que hacen factible su producción.

a

Tras recopilar las direcciones de productoras (grandes y pequeñas, ahí, sin miedo), después de escribir una brevísima presentación y de adjuntar el dossier, (con el dedo tembloroso) le di al botón de enviar. La sensación es extraña, parecida a la de cuando dejas por primera vez que tu hija duerma en casa de una amiga, o como cuando dejas a tu hijo de dos años por primera vez en la guardería, o como cuando vuelves a casa después de haber enterrado a tu padre, una extraña sensación de vacío. ¿Y ahora qué? Varios años pariendo la idea, la historia, los diálogos, para deshacerse de todo con tan sólo dándole al botón de enviar.

A partir de aquí ha sido todo un enjambre de sensaciones contrarias. Por un lado la convicción de que las productoras están demasiado ocupadas ni siquiera para responder, y por otro, un subidón de adrenalina cada vez que abro mi cuenta de correo electrónico.

Pero la realidad es que las productoras han empezado a contestar. Si, como lo estáis leyendo. Cada vez que abro el correo y veo que la bandeja de entrada está en negrita, un escalofrío de esperanza recorre mi espalda. Evidentemente todas las respuestas que recibo son negativas, pero, oye, son respuestas. Hay de tres tipos:

  • “La historia parece interesante, pero sólo aceptamos proyectos ya empezados,…”
  • “Nos gusta la idea, pero se aleja de nuestra línea de producción,…”
  • “Gracias por confiar en nosotros pero en este momento no estamos valorando nuevas historias por tener cubierta nuestra línea de producción,…”

Mientras estoy escribiendo estas líneas me ha llegado la contestación de una de las grandes que es diferente a las anteriores y que viene a decir:

  • Gracias por confiar en nosotros, se lo pasamos a los responsables del área y si están interesados se pondrán en contacto contigo”.

Esta última, a pesar de ser negativa igualmente, es la que más esperanza deja de todas las contestaciones que he recibido hasta el momento.

En fin, supongo que esto seguirá así durante algunos días, no lo sé, es la primera vez que mando un guión a productoras, pero no me quedo con mal sabor de boca. Las productoras sí que responden.

¿Qué va a pasar con “Alas de Ángel”? Pues tampoco lo sé. Ya ha echado a volar, se ha emancipado, tal vez le pueda dar algunos consejos, pero ya tiene vida propia. Seguramente termine en un cajón, olvidándome de él,…pero lo que sí es seguro, es que cada vez que me siente a escribir, cada vez termine una historia y cada vez que piense en qué hacer cuando la historia esté terminada, recordaré que al otro lado de algunas productoras hay personas que saben de las horas que lleva escribir un guión, de la vida que pierde un guionista al estar sentado todos los días delante del teclado y de las ilusiones que genera un simple botón de enviar.


EL ESCRITOR CONTRA LOS AGUJEROS NEGROS.

17 febrero, 2016

mork

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Hace poco me planteé sacar adelante un corto para el Notodo. Le pasé el guión a mis amigos cercanos. Casi todas las críticas fueron positivas, algunas incluso entusiastas. También alguna crítica tibia, pero sensata. Finalmente, uno de mis amigos dijo:

“Juanjo, no lo hagas. Tienes más que perder que que ganar.”

A continuación añadió que si yo quería seguir adelante con el tema, él me ayudaría en lo que hiciese falta, pero que no lo veía claro.

Decidí no rodar.

“Juanjo, no lo hagas.”

Ese único comentario bastó para desinflarme.

Casi todas las críticas y actitudes que me llegaron fueron alentadoras, menos ésa. Sin embargo ese único “no lo hagas” tuvo más poder sobre mí que los “vamos a hacerlo” que me regalaron otros. Una sola persona tuvo más poder que el resto del grupo. Evidentemente, cuando eso ocurre el problema no está en esa otra persona.

El problema está en mí.

Llevo desde entonces analizándome, intentando determinar por qué, de un tiempo a esta parte, me apetece tan poco luchar por las cosas que hago. Por qué tiro la toalla ante el primer escollo.

De momento he descubierto tres agujeros negros en mi interior.

AGUJERO NEGRO NÚMERO 1:

Cuando en otros tiempos decidí hipotecar años, sudor y lágrimas para sacar adelante un proyecto personal, todo aquello me acabó llevando a territorios desagradables. Personas que no me gustaron, formas de hacer las cosas con las que no comulgaba, aros por los que no quise pasar. Me niego a considerarlo mala suerte. Eso que llamamos “suerte” es, en mi opinión, el resultado indirecto de ciertas decisiones que tomamos.

Por otra parte, lo cierto es que no me ha ido tan mal.

Cualquier persona medianamente racional le quitaría importancia a este agujero negro en concreto. ¡Es agua pasada! ¡Hay que seguir adelante! ¡Hay que mirar hacia el futuro!

Pero yo no soy racional. Yo puedo contarme mil milongas a mí mismo, pero una parte de mí sigue traumatizada. A lo largo de los años me he ido encontrando con personas maravillosas en todos los departamentos y escalafones de este oficio, pero el perro apaleado desconfía cuando alguien alarga la mano para acariciarle el lomo. Sigo con miedo a doblar ciertas esquinas y encontrarme de nuevo en Desembarco del Rey, rodeado de Lannister.

AGUJERO NEGRO NÚMERO 2:

Cuanta más cultura literaria y audiovisual adquiero, cuanto mejor conozco los resortes que hacen funcionar las historias… más me invade la sensación de que ya está todo contado, de que cada vez es más difícil “inventar la pólvora”.

Sé que eso no es del todo cierto. Ahí tenemos a Van Gogh, que pintaba bodegones como los de los demás pintores, pero le salían como a nadie, porque los hacía con sus propias tripas.

Quizá sea preferible no desmarcarse tanto. Van Gogh no conoció el éxito en vida. De pronto me viene a la cabeza este mini-relato de ciencia ficción que escribí sobre el tema.

Por otro lado, creo que nunca llegaré a entender del todo los resortes que mueven las historias, quizá porque algunos de esos resortes no están en nosotros los narradores, ni en nuestros métodos sino en la percepción del público. Y el público, en tanto que humano, siempre muta y siempre es un misterio.

Tampoco me considero una persona especialmente culta y, si bien voy remediando mis lagunas poco a poco, no me doy demasiada prisa: Las personas más cultas que conozco se paralizan el triple que yo cuando tienen ideas, porque todo lo que se les ocurre les recuerda a algo que ya existe.

A veces me pregunto si no será preferible adentrarse en la jungla sin pararse a comprobar si ya se te ha adelantado otro descubriendo El Dorado. Pensemos de nuevo en el bodegón de Van Gogh: Si has dejado que la vida te joda y te acaricie lo suficiente para convertirte en alguien distinto, abordarás las mismas ideas que otros de manera distinta. Hay muchas puertas por las que entrar en El Dorado. Y además está la cuestión del monomito y toda esa mierda.

AGUJERO NEGRO NÚMERO 3:

Otro daño colateral que traen consigo la experiencia y el aprendizaje: Cuantos más pasos doy dentro del mundo del audiovisual, más capacidad tengo para vislumbrar los posibles obstáculos que me voy a encontrar en el camino.

Si pienso en mover un guión, no me viene a la cabeza la idea del guión rodándose como a mí me gustaría, ni lo mucho que me motiva la historia. Me viene a la cabeza la peregrinación por productoras, los silencios, el eco en la bandeja de entrada vacía del mail, las pegas que van a ponerle a la historia porque no está enfocada hacia un público objetivo que bla, bla, bla, bla, bla… Me vienen a la cabeza las reuniones con directores o productores mareando la perdiz y pidiéndome cambios en el guión. Me imagino estando de acuerdo con algunos de esos cambios y muy en desacuerdo con otros. Y, sobre todo, recuerdo que en la mayoría de los casos, tras todo ese mareo, el proyecto no se hará. Porque la tendencia natural de un proyecto audiovisual es abortar.

Si pienso en rodar algo por mi cuenta, me vienen a la cabeza las complicaciones, los quebraderos de cabeza para encajar la disponibilidad de la gente en el plan de rodaje, el gasto que implica pagar a toda esa gente o, como mínimo, darle de comer durante el rodaje. Me vienen a la cabeza el desglose de producción, los plomos que saltan porque no están preparados para la potencia de los focos, los vecinos que se quejan por el ruido…

Las pocas veces que emprendo un proyecto voy con más miedos que ilusiones. Soy la teniente Ripley en el Aliens de Cameron, obligada a regresar a la madriguera donde aguarda su peor pesadilla. Odio rodar.

También odio mover las cosas que escribo. Soy el peor del mundo vendiéndome a mí mismo y soy el peor del mundo negociando.

A veces me gustaría “desaprender” a trabajar para volver a aprender a enamorarme. “Quiero volver a ser aquel payaso con alas en los pies”, que decía Sabina en aquella canción.

En estos casos siempre me resuena por dentro ese diálogo de Conspiración de Richard Donner. Un cliente se sube al taxi de Mel Gibson y:

– El amor es una mierda – dice el cliente.

– El amor le da alas. Le hace volar. Yo ni lo llamo “amor”. Lo llamo “Jerónimo”.

– ¿Jerónimo?

– Sí, Jerónimo. Cuando uno se enamora, es capaz de saltar desde lo alto del Empire State sin preocuparse y gritar “Jerónimo” hasta llegar al suelo. Maravilloso.

– Sí, pero después, ¿morir? ¿Quedar aplastado ahí?

– Ya le estoy diciendo que el amor le da alas.

Ya cité ese diálogo hace tiempo, hablando sobre temas similares en este otro post.

¡Maldita sea! Acabo de releer aquel otro post y creo que en él ya expliqué la mitad de lo que estoy contando aquí bastante mejor y de manera más clara. Supongo que el anterior lo escribí borracho.

agujerosnegros

 

Éstos han sido mis tres agujeros negros.

Éstas son las tres aspiradoras que intentan succionarme hacia su negrura.

Ésa es la Nada de La Historia Interminable arrastrándose hacia mí mientras el lobo Mork me atrapa la pierna entre sus mandíbulas para impedir que avance.

Es peligroso dejarse invadir por esa actitud. Recuerdo aquella frase, quizá demasiado “paulocoelhiana”:

Cuando no luchas por tus propios sueños, acabas siendo usado para cumplir los sueños de otro.

¡Al carajo!

No hay que tenerle miedo a los agujeros negros. Ciertas hipótesis científicas sugieren que estos agujeros podrían ser portales hacia otros mundos, o hacia otros tiempos. Por si fuera poco, esta semana se ha anunciado que, gracias a la colisión de dos agujeros de ésos, hemos conseguido la primera detección directa de ondas gravitacionales. Eso, hablando mal y pronto, es un hallazgo que promete llevarnos muy, muy lejos.

La escritura es terapéutica: Empecé este post bastante bajo de ánimos y lo termino con renovadas fuerzas. No sé cuánto me durarán, pero de momento me marcho a enfrentarme a mis tres agujeros negros, e incluso a hacerlos chocar entre sí, a ver a dónde me llevan.

Si estáis en una situación similar a la mía, os invito a que hagáis lo que yo me dispongo a hacer a continuación:

Voy a programar este post para el miércoles y voy a salir a dar un largo paseo. Durante el paseo quitaré el polvo a algunas de mis viejas ideas pendientes de desarrollo. Buscaré la que más me motive en las circunstancias actuales, me pondré a masticarla… buscándole el sabor en lugar de los tropezones…

… y me pondré a escribirla.

O si no, como mínimo, dejaré que me pasen cosas. Y aprovecharé para sacar a pasear al perro. ¡Vámonos Mork! ¡Vamos al parque a jugar!

.

 


A %d blogueros les gusta esto: