ESCRIBIR COMO SI BOMBARDEARAS HIROSHIMA CON HOMEOPATÍA.

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

En cierta ocasión escuché a un amigo decir que le parecía bien que la entrada de su película tuviese un precio más barato de lo normal. La razón: Que la peli en cuestión, además de ser lowcost, duraba menos de 70 minutos.

Entiendo la lógica que hay detrás de ese planteamiento, por supuesto, pero una parte de mí se rebela contra ello. No me gusta que las obras de arte se vendan “al peso”, como si nos dedicásemos a la charcutería.

A mí personalmente, los sesenta y pico minutos de la película que mencionaba hace dos párrafos me dejaron más poso que muchas pelis de más de dos horas. Estuve pensando en ella durante varios días. Regresaba una y otra vez a mi paladar, como cuando una vaca rumia hierba de la buena.

Digo yo que eso también se paga con gusto, ¿no?

A pesar de que el arte se sirva de las Matemáticas para componer imágenes armoniosas o diseñar estructuras, no hay nada menos matemático que el arte. No creo que se pueda establecer una relación aritmética entre lo que pesa o dura una obra y el tiempo que dicha obra va a permanecer en tu mente.

Yo he leído novelas que he olvidado al mes siguiente, y sin embargo hay relatos cortos de Poe o de Bradbury que siguen resonando en mis tripas muchos años después. Incluso existen cortos de tres minutos del Notodo que han cundido en mi cabeza mucho más que ciertos largometrajes.

Entiendo que se valoren el coste y el tiempo necesarios para hacer obras extensas, pero creo que debería valorarse también la capacidad de dejar un rastro, una influencia, una huella de radiación en Hiroshima.

De hecho, en muchas ocasiones escribir algo corto cuesta más tiempo y esfuerzo que escribir algo largo. No siempre, por supuesto. Evidentemente, cuesta más escribir El Señor de los Anillos que ese microrrelato con el que quieres follarte a no sé quién, pero cuando se trata de acortar un sketch para contarlo en tres páginas en vez de en cinco… o reescribir un largo para que dure 100 minutos en lugar de dos horas… ahí la cosa se complica. En esos casos uno se siente como si tuviera que encajar la ropa de dos semanas para que quepa en una maletita de equipaje de mano.

Es relativamente fácil explayarse sin límite de tiempo durante páginas y páginas. También es fácil que el resultado de eso deje indiferente al público, porque le llegará diluido, con más paja que grano. Opino que, cuando hablamos de narrativa, los minutos intrascendentes son como la grasa en un organismo vivo. Nadie hace ascos a un mínimo de grasa. Nos mantiene calentitos. Pero un exceso de grasa hace que todo se anquilose, que resulte demasiado pesado.

No subestimemos el mérito de poner nuestras ideas a dieta para que lleguen al público magras y eficaces. A veces cien páginas pesan más que cuatrocientas porque son el resultados de muchos meses de gimnasio.

Vivimos en el país de “infla el capítulo pa que dure 70 minutos” y “métele relleno a esta novela como si fuera un pavo de Acción de Gracias”.

A mí suelen gustarme más los capitulos de 40 minutos, como a casi todos los que leen este blog. También soy fan empedernido de las novelas cortas. Tanto a la hora de leerlas como a la hora de escribirlas. Me gusta ese rollo “compacto”, esa facilidad de abarcar la estructura de la obra con un solo golpe de vista. Exceptuando joyas míticas como Drácula, It o el ladrillo de Tolkien anteriormente citado, las obras literarias que tienen una suite en mi paladar son obras más bien cortas. Pastelitos cocinados por Kafka, por Baricco, por Orson Scott Card…

¿Os habéis dado cuenta de que en el párrafo anterior he escrito “obras literarias que tienen una suite en mi paladar”? Es tan odioso que pienso dejarlo en la versión final del post para que podáis tirarme piedras.

Puede que esos pequeños tesoros dejen un rastro tan potente porque el perfume está, por definición, más concentrado.

Yo no sé si la homeopatía es efectiva más allá de la sugestión, pero sí creo que podríamos hablar de la efectividad de la escritura en dosis homeopáticas. En términos de escritura, a veces una dosis más pequeña puede ser más poderosa que una sobredosis de páginas.

Entiendo que las cosas más extensas se cobren más caras. Normalmente (no siempre) esa extensión implica que se ha gastado más pasta, y esa inversión hay que amortizarla.

También entiendo que no hay ningún sistema de medición que nos ayude a saber de manera objetiva qué grado de satisfacción y perdurabilidad podemos asignarle a cada obra. No todos reaccionamos del mismo modo ante los mismos estímulos, ni hay un “orgasmómetro” que mida el impacto emocional de un concepto del mismo modo en que un contador geiger mediría el nivel de radiación en Hiroshima.

Podría seguir dando más y más vueltas sobre el tema, pero sería delito alargar más de la cuenta una apología de las cosas cortas.

16 Responses to ESCRIBIR COMO SI BOMBARDEARAS HIROSHIMA CON HOMEOPATÍA.

  1. jburdalo dice:

    Admiro a los guionistas, casi siempre foráneos, que saben extraer de un relato corto un largometraje, tipo Brockebak Mountain, Destino Oculto,… Saben leer entrelíneas, saben imaginar, conocen el oficio…

    http://www.bubok.es/libros/244126/DESORDEN-INVERSO

  2. Angel Reznor dice:

    Muy interesante, porque yo mismo pensaba de esta forma no hace tanto. Vi este mes World of Tomorrow, de Don Hertzfeldt, y me ha venido a la cabeza como un ejemplo genial de lo que hablas: En 16 minutos expone sus ideas sin relleno alguno y encima así se puede volver a ver sin aburrir.

    • A mí me ocurrió algo similar con la serie documental Making a Murderer. Me dio la impresión de que contaba en 10 capítulos lo que podría haberse contado en 5 ó 6 de forma más potente. Luego vi Paradise Lost y tuve la sensación de que en dos horas y pico contaba casi la misma historia y el mismo arco con esa potencia que eché de menos en el otro.

  3. k.- dice:

    “no hay nada menos matemático que el arte”.

    Y sin embargo, las matemáticas son la forma más elevada de arte. Sólo que, para apreciarlas, hace falta algo más que una carrera de letras…

    • Personalmente creo que las matemáticas siempre estarán presentes de alguna manera en el Arte, pero me resisto a considerarlas arte, porque para mí el arte, por definición, está relacionado con la manera de expresarse de un sujeto y creo que las Matemáticas están ahí desde antes que el hombre y desde más allá del hombre: en la naturaleza, en el propio funcionamiento del cosmos, al menos a nivel macroscópico… Pero es sólo una opinión de alguien que no es “de letras”, pero que siempre fue negao en Matemáticas ;)

  4. Jon dice:

    Perdona, Juanjo, pero no entiendo el título de la entrada de hoy. Debo de ser un poco corto, lo siento.

  5. Reah dice:

    En un mundo en el que la misma paja triunfa como arte, se agradece un artículo que invita al arte efectivo, concentrado. La prueba más difícil es la de presentar el arte al desnudo. Inspirador artículo, enhorabuena.

  6. Es grandísimo el poder de sentir grandes vibraciones al leer un corto y la que te empapa un largometraje, según se mire, es en el estilo, que se determina, que es lo que te llena mas o que es lo que mas te a gustado, como decimos cada persona es diferente y como tal cada uno escribe o crea un film segun sus emociones y pensamientos, dejando a un lado lo meramente comercial, en eso que si algo te emociona de tal manera que puedes sentir un orgasmos emocional, pero tu mejor amigo le quita valor porque a el no le aparecido tan interesante, es tremandamente fantastico el arte y sus estructuras que lo influyen. Si pensamos, estructura y emoción que se instale en una ligazon de la pragmática escritura.

    Decir que me ha gustado mucho tu forma de expresar con esa fantástica emoción al describir tus gustos y me parece tan respetable tu exaltación con Kafka. Yo lo valoro aunque no comparta tu gusto y la emocion con la que la muestras…

    La comparación que extrema las matemáticas con el arte, vaya…!!! mis sentidos en conmoción, no me había percatado poder mostrar en un arte algoritmos en un estilo propio solo al escribir claro esta… dejando la posproducción aparte. Este es un tema que me gustaria desarrollar mas, pareciendomes un tanto excitante.

    Yo estoy convencida que la homeopatía cura por la sugestión, no hay nada mas que la mente, pero también es muy valorable esta manera de curar y me parece superinteresante utilizar la homeopatía en el relato, seria genial que pudiera ayudar a la sociedad con la sugestión, de echo y aunque no se ponga ese nombre ya lo hace…

  7. La verborrea es fácil. La concisión es sublime. Ya lo dijo Baltasar Gracián.

  8. maria herrero rubio dice:

    .  Hola, mi nombre es Mari Carmen, soy gran aficionada a las criticas de cine y a vuestro blog, me gustaría preguntar si habría posibilidad de que alguien que no sea profesional podría escribir alguna critica de cine o algún tema relacionado con el mismo, me encanta escribir pero jamás lo he hecho realmente publico aunque tengo un par de blogs, no tienen mucho seguidor, siendo normal en estos casos…jjj. Tengan un cordial saludo. Mis criticas de Cine

    |   | |   | |   |   |   |   |   | | Mis criticas de CineDIRECTOR:Jean Renoir «El Amor en la sociedad es elencuentro entre dos fantasías»                                         Geneviève de Marras | | | | Ver en maycriticine.blogspot.co… | Vista previa por Yahoo | | | |   |

    Enxayo

    |   | |   | |   |   |   |   |   | | Enxayo Exito: Resultado feliz. “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. | | | | Ver en enxayos.blogspot.com.es | Vista previa por Yahoo | | | |   |

    AtentamenteMaria del Carmen 

  9. Felipe dice:

    Supongo que todo es cuestión de equilibro y buen oficio. “Training Day” dura más de dos horas y, cuando llegué a los títulos de crédito mi reacción fue “¡no puede ser! ¿Ya se ha terminado?”. “Skyline” (sí, lo sé, ¿en qué estaría pensando?) no dura mucho más allá de hora y media y a los quince minutos yo estaba pidiendo a gritos la eutanasia. Tenemos otro ejemplo tomado del cine: “El Hobbit”, esa novela que no llega a doscientas treinta páginas y que, por el procedimiento de meter personajes y tramas procedentes de otras obras de Tolkien y hacer dar a la historia más vueltas que un hámster hasta el culo de anfetas, se convierte en tres películas de casi tres horas cada una. Recuerdo acabar de ver la primera y decirme a mí mismo: “le sobran cuarenta minutos”. La segunda me inspiró el pensamiento: “le sobra la mitad del metraje”, y la tercera un rotundo: “no hay por donde cogerla”.

    Me ha resultado muy curiosa la mención a “It”. Creía que era el único, o quizá de los poquísimos, a los que le gustaba esa novela.

    • Training Day es una maravilla. Con respecto al Hobbit, me lo pasé como un NIÑO con la primera, pero no me quedaron ganas de ver las otras dos. “It” es un regalo de los dioses.

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