LAS PRODUCTORAS SÍ QUE RESPONDEN

18 febrero, 2016

Por Óscar Aguilera Muñoz.

Óscar Aguilera es licenciado en Comunicación Audiovisual y Diplomado en Guión Cinematográfico y de Serie por el Instituto del Cine de Madrid. Ha dirigido un par de videoclips para el grupo Estenopeica y escrito el cuento para adultos “La princesa de la habitación 303” (pendiente de publicación). Fue seleccionado en la tercera edición del laboratorio de escritura DAMA Ayuda. 

Hace unas semanas terminé la tercera versión de un guión llamado “Alas de Ángel”. Fue el resultado de unas intensas clases de guión de largometraje en el Instituto del Cine de Madrid impartidas por David Muñoz (guionista y docente), al cual le debo un gran porcentaje del éxito de haber conseguido terminar esta historia.

Pues bien, creí que había que darle “alas” a este guión así que me puse manos a la obra. Pero, ¿qué hago con el? Por desgracia la profesión de guionista no paga mi hipoteca, lo cual hace que ande alejado del mundo del cine más de lo que me gustaría, ¿qué quiere decir esto? Pues que como se recomendaba desde este post, lo ideal hubiera sido entregárselo a productores y/o directores conocidos. Pero el problema es que mi agenda del móvil está vacía de este tipo de contactos.

Así que, desoyendo las recomendaciones de Curro Royo, me hice con un directorio de productoras nacionales a las cuales mandarle mi guión. Aquí surgió otra duda ¿les mando el guión directamente o les mando un anticipo y si están interesados les mando la historia completa?

Aquí sí que hice caso de las recomendaciones y diseñé un dossier lo más visual y atractivo posible, un dossier que en tan sólo cinco minutos pudieran hacerse una idea de la historia, de los referentes y de las virtudes (a mi juicio) que tiene el guión y que hacen factible su producción.

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Tras recopilar las direcciones de productoras (grandes y pequeñas, ahí, sin miedo), después de escribir una brevísima presentación y de adjuntar el dossier, (con el dedo tembloroso) le di al botón de enviar. La sensación es extraña, parecida a la de cuando dejas por primera vez que tu hija duerma en casa de una amiga, o como cuando dejas a tu hijo de dos años por primera vez en la guardería, o como cuando vuelves a casa después de haber enterrado a tu padre, una extraña sensación de vacío. ¿Y ahora qué? Varios años pariendo la idea, la historia, los diálogos, para deshacerse de todo con tan sólo dándole al botón de enviar.

A partir de aquí ha sido todo un enjambre de sensaciones contrarias. Por un lado la convicción de que las productoras están demasiado ocupadas ni siquiera para responder, y por otro, un subidón de adrenalina cada vez que abro mi cuenta de correo electrónico.

Pero la realidad es que las productoras han empezado a contestar. Si, como lo estáis leyendo. Cada vez que abro el correo y veo que la bandeja de entrada está en negrita, un escalofrío de esperanza recorre mi espalda. Evidentemente todas las respuestas que recibo son negativas, pero, oye, son respuestas. Hay de tres tipos:

  • “La historia parece interesante, pero sólo aceptamos proyectos ya empezados,…”
  • “Nos gusta la idea, pero se aleja de nuestra línea de producción,…”
  • “Gracias por confiar en nosotros pero en este momento no estamos valorando nuevas historias por tener cubierta nuestra línea de producción,…”

Mientras estoy escribiendo estas líneas me ha llegado la contestación de una de las grandes que es diferente a las anteriores y que viene a decir:

  • Gracias por confiar en nosotros, se lo pasamos a los responsables del área y si están interesados se pondrán en contacto contigo”.

Esta última, a pesar de ser negativa igualmente, es la que más esperanza deja de todas las contestaciones que he recibido hasta el momento.

En fin, supongo que esto seguirá así durante algunos días, no lo sé, es la primera vez que mando un guión a productoras, pero no me quedo con mal sabor de boca. Las productoras sí que responden.

¿Qué va a pasar con “Alas de Ángel”? Pues tampoco lo sé. Ya ha echado a volar, se ha emancipado, tal vez le pueda dar algunos consejos, pero ya tiene vida propia. Seguramente termine en un cajón, olvidándome de él,…pero lo que sí es seguro, es que cada vez que me siente a escribir, cada vez termine una historia y cada vez que piense en qué hacer cuando la historia esté terminada, recordaré que al otro lado de algunas productoras hay personas que saben de las horas que lleva escribir un guión, de la vida que pierde un guionista al estar sentado todos los días delante del teclado y de las ilusiones que genera un simple botón de enviar.


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