LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SHARE (Y SUS GRAVES CONSECUENCIAS)

 Por Juan Torres.

El share. La nitroglicerina de nuestra profesión. El responsable directo de las nóminas de multitud de psicólogos de guionistas. Cierto es, también, que los guionistas venimos trastornados de serie, pero nos trastornamos aún más de serie en serie.

Cada vez que la guillotina del share golpea, damos con nuestra cabeza en la abarrotada y sangrienta cesta del paro. Y es que en el mundo del guión hay dos tipos de personas: las que han estado en el paro y las que no se acuerdan de que lo estuvieron. Eso sí, cada uno vive su viaje iniciático por el Inem de forma muy diferente. Éstas son las más habituales: el eneagrama del guionista en paro.

 

  1. EL AGONÍAS. Se agobia a muerte el día 1.

 En su primer día de paro ha mandado el currículum a todas las productoras de España y alguna de Portugal diciendo que arde en deseos de trabajar en su serie. Dos mails por si el primero no llegaba. El segundo día prohíbe a todos sus amigos y familiares que le llamen al móvil para que no le bloqueen la línea justo cuando vaya a recibir una llamada ofreciéndole trabajo. El tercer día está convencido de que no volverá a trabajar de guionista en su vida. Si llega con vida a su segunda semana parado, se refugiará en alguna gruta de la sierra más cercana y se fabricará un arco que no dudará en usar contra cualquier foráneo que invada su territorio. El mundo no podrá acabar con él porque él golpeará primero.

 

  1. EL IMPASIBLE. No se agobia ni cuando se le acaba el paro.

NOTA

Extrañamente, el paro no le agobia en absoluto. Da la impresión de que pasó su adolescencia en los campos de concentración de Dachau y ahora esto le parece un jodido viaje en primera clase por el paraíso. Con enorme parsimonia, se dedica a guardar los tarros de yogurt, los vasos de nocilla y las bandejas de poliestireno de la carne. Wallapop es su Corte Inglés y Cash Converters su Decathlon. Si el ser humano algún día consigue hibernar, será él el que lo descubrió para ahorrar gastos.

 

  1. EL FANTASMA. Dice que tiene mil proyectos (y en realidad no tiene ninguno)

Te contará que está escribiendo una película, una serie, un formato de programa, una obra de teatro, un corto, un microteatro e incluso una novela radiofónica por si vuelve a ponerse de moda. En realidad, tiene todo eso apuntado en un mismo archivo de Word con el título “Ideas”. Descubrirá siempre en Vertele que empieza la grabación de alguna serie o programa cuya temática es remotamente similar a una que tenía en su archivo de Word. Renunciará por ello a hacerla, sin dejar de pensar que es un genio.

 

  1. EL HOMBRE SIN SOMBRA. Dice que no tiene ningún proyecto (y en realidad tiene mil, pero secretos)

HOMBRE

Si le preguntas qué hace, te dirá que “nada, esperar, como todos”. En realidad tiene dos series que está moviendo por varias productoras, una cuarta versión de una película que lleva con un director y una obra de teatro que tiene apalabrada a un famoso actor. Eso sí, negará cualquier evidencia que le delate al respecto. Si alguien se entera de algún proyecto suyo, le pedirá que se lo calle con el pretexto de que “se gafa”, pero en realidad es por miedo a que se lo copien. Si tienes información suya y la difundes, empieza a mirar debajo de tu coche antes de arrancar.

 

  1. EL MULTIDISCIPLINAR. Aprovecha para estudiar otra profesión.

Hasta aquí ha llegado. Ya no piensa aguantar ni un minuto más. Ha decidido que la vida es muy corta para seguir malgastándola con un oficio en el que no puedes planear nada para el finde porque no sabes si tendrás trabajo esa misma tarde. Ha empezado a estudiar otra profesión en la que se matricula y se pone en serio a ello durante meses. El día de su primer examen, alguien le llamará para trabajar de guionista en un programa sobre el cultivo del boniato ecológico en Castilla La Mancha TV. Y lo cogerá, por supuesto.

 

  1. EL VIAJERO. Se funde los ahorros y derechos de autor en viajes.

 El mismo día que le mandan al paro está ya mirando su app de Skyscanner. Cualquier parte del mundo le vale para huir, y cuanto más lejos e inhóspito sea el lugar, mejor. Si puede, elegirá algún país sin 3G para que nadie le llame/escriba/toque los cojones diciéndole que si puede hacer una última versión de guión sin contrato. Volverá a la civilización cuando la policía birmana le meta educadamente en un cuarto oscuro para preguntarle por qué paga con una tarjeta sin fondos.

 

  1. EL SERIÉFILO. El día se le queda corto para ver series.

LEMUR

El trabajo era un gran obstáculo que se situaba entre sus ojos y las veinte series que quería seguir al mismo tiempo. Ahora, afortunadamente, eso ha cambiado. Si descontamos cuatro horas para dormir y dos para comer/mear/cagar/pagar a la mujer de la limpieza, le quedan dieciocho horas diarias para ver The Affair, Narcos, Better Call Saul, Jessica Jones, Mozart in the Jungle y, qué cojones, Salvados por la Campana, que la ponen gratis en Movistar, en lo que le queda de semana. La semana siguiente espera que Netflix saque alguna serie nueva o ya no le quedarán excusas para no bajar las diez bolsas de basura.

 

  1. EL ANFITRIÓN. Convierte su casa en un hotel.

Acuciado por las crecientes deudas, decide que ha llegado el momento de poner su casa en Airbnb y sacarle los cuartos a los incautos guiris. Empezará alquilando la habitación de invitados y acabará cediendo su cepillo de dientes si le ofrecen un buen precio. Tiene serias posibilidades de acabar mutando al tipo 5 para hacer un módulo de turismo.

 

  1. EL BLOGUERO. Publica sin parar allá dónde le dejan.

Aprovecha su tiempo libre para escribir en blogs como Bloguionistas con la excusa de no oxidarse y la necesidad constante de contar historias, aunque en realidad lo hace con la expectativa de que alguien le lea y lo contrate para su próxima serie o programa. (No es mi caso, ¿eh?) (Pero acepto ofertas en guionistadesesperadocogeloquesea@gmail.com)

En cualquier caso, un guionista que se precie acabará pasando por varias de estas fases a lo largo de su letargo Inemístico. Con lo cual, la conclusión que sacamos… Joder, me tengo que ir, que me están gritando la pareja de alemanes y el checo que les haga la cena.

 

2 respuestas a LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SHARE (Y SUS GRAVES CONSECUENCIAS)

  1. Luis dice:

    Me he reido un montón :)

  2. Bonjour Tristesse dice:

    Este blog me ha llegado a través de Twitter (@Ladyprotesta) y creo que le estaré profundamente agradecido. He descubierto una lectura agradable que me ha hecho pasar un buen rato. Gracias.

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