GIMÉNEZ

31 mayo, 2016

Por David Muñoz

Carlos Giménez es el mejor guionista español de todos los tiempos.

Solo que Carlos Giménez no es guionista de cine o de televisión, sino de cómics.

En realidad, más que guionista debería llamarle historietista, ya que suele dibujar sus cómics además de escribirlos . Pero siendo éste un blog sobre guión y no sobre cómic creo que es lícito poner énfasis sobre su labor como guionista.

Si Giménez hubiera escrito películas, o series de televisión, sería un nombre tan conocido entre los lectores de este blog como el de Rafael Azcona (porque… ¿sabéis quién es Rafael Azcona, no?, sino, todos a ver ya por ejemplo sus películas con el director Luis García Berlanga).  Pero Giménez se ha dedicado siempre al cómic, y encima empezó a hacerlo en una época en la que se llamaban “tebeos”, en la que el medio era visto desde la cultura “mainstream” como el hermano tonto del cine*, o como un cine para pobres en el que solo tenían cabida historias no solo infantiles como infantiloides. Además, Giménez ha tenido la desgracia de nacer en España, un país donde se lee poco y en el que aún hoy el cómic está lejos de tener la consideración que sí tiene por ejemplo en Francia.

Antes de seguir, una aclaración: en la primera frase de esta entrada a lo mejor debería haber escrito que, en mi opinión, Carlos Giménez es el mejor guionista español de todos los tiempos. Escribir no es una carrera donde es fácil saber quién es el mejor porque es el primero que llega a la meta,  y seguramente cada uno pensamos que “mejor” significa una cosa distinta. Pero espero que arrancar de forma tan rotunda haya servido para llamar vuestra atención y conseguir que sigáis leyendo.

Porque esa es la intención de esta entrada, que leáis a Giménez. No voy a contaros su vida.  Pero si os interesa saber más sobre él podéis leer esta entrevista* *, o éste artículo.

Aunque creo que tampoco he exagerado tanto con lo del “mejor”.

Giménez ha escrito comedia, ha escrito drama, ha tocado todo tipo de géneros y el resultado han sido casi siempre obras memorables que décadas después de su primera publicación siguen leyéndose.

Nos gustaría creer que no es así, pero la mayor parte de los guionistas solo sabemos bien hacer dos o tres cosas. Muchas veces sin querer acabamos especializándonos en un determinado género, y es raro ver que por ejemplo un guionista de comedia firma de pronto una película de terror (no quiero decir que no pueda ocurrir o que no haya ocurrido; sino que es muy inusual). A ello contribuye que nos pasa un poco como a los actores: que nos acaban encasillando, y si hacemos algo que funciona bien en un determinado registro, lo que nos piden una y otra vez es más de lo mismo. Pero para dominar un nuevo registro hace falta práctica. Es necesario pasar un aprendizaje. Por eso es muy raro ya no solo que un guionista haya escrito distintos géneros, sino que tenga obras destacadas en cada uno de ellos.

Sin embargo, a lo largo de los años Giménez nos ha hecho sufrir y disfrutar, reír (a carcajada limpia, nada de sonrisillas) y llorar.

Encima, es capaz de crear personajes memorables, maneja con maestría el tempo dramático, sus diálogos nunca suenan a falsos, a impostados, sabe ser crudo o sentimental según convenga  y sus historias están cargadas de emoción, importan, perduran.

Además, fue un pionero. A los que empezamos a leer tebeos para adultos en los 80 nos enseñó que los cómics podían ser cualquier cosa, que podían abordar todo tipo de temas, que como medio no eran el hermano tonto de ningún otro y que su única limitación era el talento de su autor. Fue un maestro sin querer, enseñando con el ejemplo.

Aunque si no le leéis, todo lo anterior seguirán siendo solo palabras vacías, halagos que olvidaréis dentro de un rato, en cuanto paséis un ratillo más navegando por Internet. “¿Carlos qué…?”.

Pero como pasa con cualquier autor, no todas las obras de Giménez tienen el mismo interés. En una vida dedicada a los tebeos, son normales los altibajos. Si uno va a una librería y compra lo primero de Giménez que se encuentre, puede equivocarse. Por eso voy a terminar esta entrada con una lista de las que para mí son las obras fundamentales de Giménez; no las mejores, porque cada lector tendrá las suyas, sino las que han sido y son más importantes para mí.

Para no abrumar, he reducido la lista al mínimo. Giménez tiene más obras que merece la pena leer, pero si os interesan estas, seguro que hacéis por descubrir las demás. Y ah, no detallo qué ediciones podéis encontrar porque la verdad es que no lo tengo muy claro. De hecho, de algunas yo tengo varias. Conservo las originales de Papel Vivo y cuando se han ido deteriorando he ido adquiriendo algunas de las más recientes de Glénat o Reservoir Books.

Paracuellos-“Paracuellos”. Una serie autobiográfica en la que cuenta su infancia y la de otros muchos niños en los hogares de Auxilio Social durante la posguerra. Para mí, una obra maestra, sobre todo sus dos primeras entregas. Quizá es la historia que más me ha influido como guionista junto a la novela “El señor de las moscas” de William Golding. Las descubrí cuando tenía 11 o 12 años y en ambos casos sentí que me estaban hablando directamente a mí, que me contaban. En “El espinazo del diablo” de Guillermo del Toro, mi coguionista Antonio Trashorras y yo llamamos Carlos al protagonista en homenaje a Carlos Giménez, e incluimos un par de guiños a “Paracuellos”. Cuando del Toro vino a preparar el rodaje de la película a Madrid, una de las primeras cosas que hizo fue contratar a Giménez, que acabó diseñando varios escenarios, dibujando storyboards e incluso retocando algún diálogo del guión para que sonara más auténtico.

Por lo que sé, ha habido decenas de intentos de llevar “Paracuellos” al cine. Todos quedaron en nada ante la negativa de Giménez a dejar que su obra acabara convertida en algo que no debía  ser.

La autobiografía de Giménez ya fuera de los hogares sigue en “Barrio”, una serie de álbumes que en su momento recuerdo que me decepcionaron un poco. Sin embargo, he vuelto a leerlos hace nada y no entiendo muy bien porque me gustaron menos. Quizá porque su tono no es tan duro (lógicamente), y oscila entre la comedia y el drama. Pero vaya, que están llenos de grandes momentos.

Koolau

-“Koolau el leproso”. Adaptación de un relato de Jack London con un dominio del tempo narrativo y una diagramación de las páginas que a mí sigue dejándome con la boca abierta. A veces he leído que es el cómic más “cinematográfico” de Giménez, cuando en realidad casi todo lo que le hace grande es su brillante uso de recursos propios del cómic. Otra cosa es que evoque una gran película en el cerebro de sus lectores. No sé cuántas veces lo he leído. Una de las cosas que más felices me han hecho en la vida es que me encargaran el prólogo de la edición que editó Glénat.

Los profesionales-“Los profesionales”, o la vida de Giménez en Barcelona ya de veinteañero trabajando en una agencia de Barcelona, la mítica Selecciones Ilustradas de Josep Toutain, dibujando tebeos sobre todo para el extranjero, . Tiene sus momentos tristes, pero sobre todo es muy, muy divertida. Todos los personajes/dibujantes son memorables, y las anécdotas que protagonizan son en su mayor parte hilarantes. El sentido del humor de los personajes a veces puede ser muy cruel, pero Giménez se las arregla para que no dejes de quererles. Y está repleta de verdades como puños sobre las relaciones entre los empleados de una empresa que se dedica a un trabajo “creativo” y sus jefes y las paradojas a las que se enfrentan día tras día mientras intentan cumplir con los encargos sin dejar de soñar con lo que imaginaron ser cuando decidieron dibujar tebeos.

Romances-“Romances de andar por casa”. Si lo lees con menos de 30, lo mismo te parece bien pero no te llega; si lo lees con más de 40 lo más probable es que descubras que es tu vida. Amargo, lúcido, y cargado de verdad de la que duele.

bandolero

-“Bandolero”. O sea: “Historia verdadera y real de la vida y hechos notables de Juan Caballero, escrita a la memoria por él mismo y adaptada a la historieta por Carlos Giménez”. No me gustó cuando lo leí por primera vez, allá por el 90 y tantos. Pero hace dos años encontré la edición de Papel Vivo de 1987 en un saldo, lo compré, volví a leerlo y me impresionó mucho. Creo que es la gran historia del bandolerismo en España. Amarga, realista y lejos de todo romanticismo. El anti “Curro Jiménez”. Si yo fuera un productor todopoderoso, sería la película que haría de Carlos Giménez (y me contratará a mí para escribirla, claro…). Bueno, en realidad, haría esta y “Paracuellos”, aunque, como cuenta en su último cómic (más o menos) autobiográfico, “Crisálida”, me da que después de tantos desengaños Giménez ya no querrá ni oír hablar del tema.

La portada es algo engañosa. Parece una comedia amable, ¿no? Y nada más lejos de la realidad.

La portada es algo engañosa. Parece una comedia amable, ¿no? Y nada más lejos de la realidad.

-“Crisálida”, su último cómic, publicado solo hace un par de semanas, una historia protagonizada no por uno, sino por dos alter egos del autor. Usarlos le permite contar más verdades de las que se atrevería o podría contar si él fuera el protagonista. No quiero explicaros mucho sobre “Crisálida” para no  destripárosla, pero a mí su lectura (por lo que cuenta, por lo que implica, por lo que parece que anticipa) me dejó tan tocado que después me quedé un buen rato sentado en el sofá rumiando el significado de lo que había leído. Quizá porque yo también estoy empezando a ver crecer la crisálida alrededor de mí. Aunque de momento sea solo por el rabillo del ojo.

Leerlo también es la razón por la que he acabado escribiendo esta entrada. Me fastidia que un autor de este calibre, capaz de, con setenta y tantos años, publicar una obra capaz de llegarte de esa manera, no tenga aún el reconocimiento que merece.

Pero según termino de redactarla me doy cuenta de que también he escrito esta entrada porque antes de que sea demasiado tarde quería agradecer todo lo que ha significado Giménez para mí no solo como lector y como guionista, sino también como persona; para rendirle un modesto homenaje y para que antes de que se cierre totalmente la crisálida sepa que para muchos su obra no solo ha sido importante, ha sido fundamental. Que sin él todo habría sido distinto, y, sin duda, peor.

Koolau el Leproso_Gimenez_Esp-020

Una página de “Koolau el leproso”. Una de esas que he estudiado mil veces.

*O peor aún, un género en vez un medio. Cosa que sigue ocurriendo hoy en día, cuando se dice que algo es “muy de cómic”, a menudo lo que quiere decirse es que es como un tipo muy determinado de cómic, de humor o de superhéroes.

**Se la hicimos Antonio Trashorras y yo hace muchos años y apareció publicada originalmente en la revista “U el hijo de Urich”.


CUÁNDO BAJARSE DEL CABALLO

26 mayo, 2016

Stitched Panorama

por Ángela Armero

Los proyectos propios son una rara forma que tenemos los guionistas de compensar nuestras, en ocasiones, mercenarias carreras. Los que somos plumas a sueldo solemos caer en series buenas, series malas, series buenas que no nos gustan, series malas a las que les vemos su punto, y una larga variedad de matices. Y aunque al final casi siempre hacemos el encargo lo más nuestro posible, casi todos tenemos “proyectos personales” a los que dedicamos tiempo porque de vez en cuando nos gusta apartarnos del encargo, del circuito cerrado que supone una serie ya creada, en fin, poner a prueba nuestro músculo creativo. Además nos sirve para responder, cuando estamos en paro y nos preguntan el terrorífico “¿en qué andas?” de turno: “entre proyectos”.

Los proyectos personales son como el amor. Cuando pensamos en ello pensamos en correr juntos, de la mano, por playa Bávaro (ver foto) al atardecer. Pero no pensamos en su variante más sombría. En llorar acuclillados en el abismo de Helm. Pensamos que ese proyecto personal nos dará el extra de motivación que necesitamos, que compensará el cariñito que la audiencia o nuestro coordinador no nos da, que nos hará vernos más esbeltos y bronceados en el espejo de nuestra habilidad. Si tenemos suerte nos veremos trabajando en el proyecto con otro guionista, director o productor. Y por supuesto, nuestra relación con ellos también es un arma de doble filo: multiplica las posibilidades de éxito pero también de fracaso.

Así es como uno se siente cuando un proyecto propio se cae:

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Igual que en las relaciones de pareja, hay señales que presagian el éxito y las que presagian el fracaso. Estas son algunas de las segundas.

1. Si un productor dice estar entusiasmado con tu guión, pero no te pone un contrato sobre la mesa: es hora de bajarse del caballo.

2. Si está como loco con el proyecto pero te propone una cesión gratuita: es hora de bajarse del caballo.

2. Si un productor dice entender de qué va tu historia, pero te pone referencias que no tienen nada que ver: es hora de bajarse del caballo.

3. Si la única motivación de un productor es ganar pasta porque no le interesa lo que le cuentas pero lo ve comercial: es hora de bajarse del caballo.

4. Si un productor te pide algo diferente cada día: es hora de bajarse del caballo.

5. Si no contesta tus correos o no aporta al menos notas, en un período razonable de tiempo: es hora de bajarse del caballo.

6. Si le encanta tu trabajo pero propone cambiar una o varias cosas esenciales: es hora de bajarse del caballo, y además, de proteger las ideas propias.

7. Si el proyecto es de top priority para ti pero para tu productor es la última caquita del patio: es hora de bajarse del caballo.

Lo que tienen en común todas estas situaciones que delatan falta de entusiasmo. Por tanto, y por mi experiencia, creo que es imprescindible encontrar a alguien que comparta tu entusiasmo -y que además lo muestre con un desembolso de dinero-. Si no es así, lo mejor es no perder el tiempo ni malgastar nuestras ilusiones. Porque a la larga, y como decía Ortega y Gasset, “los esfuerzos inútiles nos conducen a la melancolía”, y algunos somos muy mainstream como para pasarnos a la poesía ahora.


TIRAD LA PRIMERA PIEDRA

25 mayo, 2016

tirapiedra

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Que tire la primera piedra quien no se haya documentado alguna vez en Wikipedia.

Que tire la primera piedra quien no haya dicho “escena” cuando quería decir “secuencia”… o “secuencia” cuando quería decir “escena”.

Que tire la primera piedra quien no haya dejado nunca erratas en sus acotaciones por prestarles menos atención que a los diálogos.

Que tire la primera piedra quien no haya borrado detalles interesantes en dichas acotaciones con el fin de acortarlas y que el guión ocupe menos páginas.

Que tire la primera piedra quien no se haya leído un guión saltándose los encabezados, hasta llegar a un punto en que ya no sabe si la acción transcurre en NOCHE o DÍA.

Que tire la primera piedra quien no haya tenido que coger un diálogo de un personaje y asignárselo a otro… haciendo la vista gorda ante el hecho de que… si el diálogo del primero te sirve también para el segundo… los personajes están mal trabajados.

Que tire la primera piedra quien haya tenido una ideaza para un corto de 5 minutos y no haya sentido la tentación de mutilarlo para que encaje en los 3:30 del Notodo.

Que tire la primera piedra quien de verdad se crea que la cosa ésta a la que nos dedicamos es un trabajo.

Que tire la primera piedra quien no esté leyendo esto para huir de sus obligaciones de escritor.

Que tire la primera piedra quien no baje la voz cuando tiene que criticar a alguien del gremio en un bar de Malasaña.

Que tire la primera piedra quien haya visto un capítulo de una serie española y no haya pensado: “Yo lo habría hecho mejor.

Que tire la primera piedra quien haya escrito un capítulo de una serie española y al ver el resultado, no haya pensado: “Joder, ¿no se suponía que yo lo iba a hacer mejor?

Que tire la primera piedra quien aún se acuerde de más del 20% de lo que decía Aristóteles en su Poética.

Que tire la primera piedra quien no haya dicho: “Bueno, es sólo una primera versión, aún falta mucho curro” cuando en realidad pensaba: “Joder, ojalá funcione a la primera y no haya que hacer las putas reescrituras de mierda“.

Que tire la primera piedra quien no se haya enterado de si sigue teniendo curro o no… a través de Vertele.

Que tire la primera piedra quien se haya visto todas las webseries de todos sus colegas.

Que tire la primera piedra quien no haya escrito cierta palabra en un guión… y justo en ese momento suena esa misma palabra en la canción que está escuchando mientras teclea… y piensa: “Esto es una señal“… pero luego no sucede una puta mierda y el mundo continúa girando igual de gris que siempre.

Que tire la primera piedra el guionista que no haya soñado con desertar de su oficio para montar: a) un grupo de música… b) un bar… c) una tienda de no sé qué cosa que compra de importación y luego se lo vende a los hipsters el triple de caro.

Que tire la primera piedra quien no haya jurado y perjurado que no volverá a trabajar gratis pero a las dos semanas le proponen un proyecto que tiene muy buena pinta y que si sale adelante puede ser un bombazo y que lo cierto es que siempre le ha apetecido currar con fulanito.

Que tire la primera piedra quien no piense que todos los formatos son igual de respetables, que no todas las historias requieren la misma duración… pero que en el fondo no dormirá tranquilo hasta poder decir que ha escrito su primer guión de LARGOMETRAJE.

Que tire la primera piedra quien no haya usado la frase “voy a documentarme” como eufemismo de “me apetece ver una peli“.

¿Cuántas de estas piedras podríais tirar por mes? ¿Cuántas de ellas lloverían sobre vuestro propio tejado? Que tire la primera el guionista que sepa cómo coño se repara el tejado. O mejor guardamos las piedras para el próximo brainstorming, para la próxima mesa italiana, para el próximo microteatro, para el catering de la próxima peli lowcost, para el próximo trimestre… por si nos desgrava en la declaración de la renta…


EL GUIÓN DE LOS ROBOTS, WERNER HERZOG DANDO CLASE Y UN SORTEO PARA LECTORES

20 mayo, 2016

-“Yo no tenía una visión, no tenía un estilo propio como director. No pretendía convertirme en el amo del plató. Sólo quería proteger el guión“. Así explicaba el guionista Billy Wilder por qué empezó a dirigir películas. No sabemos si es ésta la razón por la que Sergio G. Sánchez debutará en la dirección tras haber escrito algunos de los mayores éxitos del cine español, como El orfanato, Lo imposiblePalmeras en la nieve. Su primera película como director llevará por título Marrowbone, producirá Lionsgate Telecinco Cinema y  J.A. Bayona firmará la producción ejecutiva. Antes de Marrowbone, Sergio G. Sánchez había dirigido la TV movie Las manos del pianista y varios cortometrajes, como 7337.

-Hay otros guionistas que, en lugar de pasarse a la dirección, se pasan a guionizar… otras cosas.  Porque no sólo existe ficción, documental y programas. El software, por ejemplo, también puede tener guión. Nos lo cuenta Sara Vicente, la guionista de 7 vidas que le escribe los diálogos a Cortana, el bot de Microsoft.

-Sara Vicente no es la única que escribe diálogos a un robot: Jacobo Delgado, guionista de Cuéntame, redactará los discursos de Pedro Sánchez. Esta noticia ha dado muchos titulares en la prensa, pero por supuesto, ningún medio ha publicado la foto del guionista, un autor todoterreno que, además de series y discursos, ha escrito novela e incluso el radioteatro En busca del verano perdido. Si quieres ponerle cara a Jacobo Delgado, mira esta entrevista en la que habla de Toda una vida, la novela basada en Cuéntame que escribió con Carlos Molinero:

-Si estás empezando en esto del guión, quizá te estés preguntando cómo llegar a ser un guionista de éxito como los que acabamos de nombrar. Pues no existe la fórmula del éxito, pero tal vez sea buena idea cursar estudios especializados, como el nuevo máster de guión que ha lanzado Alicia Luna en la Universidad Autónoma de Madrid.

-Y si los másters se te van de presupuesto, a lo mejor prefieres seguir este curso de cine online con Werner Herzog. El legendario director alemán ofrece veinte clases en vídeo y la posibilidad de subir tus propios trabajos para discutirlos con los compañeros de curso. Todo por poco más de 80€.

-Pero basta de rascarse el bolsillo. Vamos con un regalo: estamos sorteando tres ejemplares de Orígenes secretos, la novela de David Galán Galindo.

Para participar, hay que suscribirse a La Separata, el boletín de noticias de Bloguionistas. Todos los suscritos recibirán la convocatoria del sorteo en el próximo número, que saldrá a lo largo de hoy. Así que date prisa. Si quieres saber qué tal escribe David, puedes echarle un vistazo al post sobre Películas de episodios que escribió en Bloguionistas.

Buen fin de semana.

Sergio Barrejón.


LO KE SIENPRE KISISTE SABER SOBRE EL BIAJE DL HEROE

18 mayo, 2016

viajedelheroe

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Hace unos años, cuando colaboraba en otro blog, ayudé a difundir el MANUAL PARA ESKRIVIR 1 LARGOMETRAGE del gurú Yeray Calero, que imparte clases de guión en la Universidad Politécnica de Jinámar.

A continuación reproduzco los primeros 7 de esos 12 párrafos de sabiduría ancestral que nos regaló el gurú Yeray:

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Ola si kieres scribir un largometrage animooooo es muy faciiiiil!!!!!

Lo primero q tienes q aser n primer lugar es dividir la historia n 3 partes q eso se llama 3 ACTOS y mola xq asi al pensar n trozos separados parese menos grande y t da menos peresa

n la primera parte o 1er acto pones las cosas de cuando el prota aun no le a pasado nada raro y es un mierda xq no a cumplido sus sueños y tal o xq no a prendido algo inportante o cosas asi

Luego pasa algo q deja al prota to descolocao y entonses pasa al 2 acto que es el + largo jejejeje por eso los gionistas le tienen miedo pero eso s xq no les mola d verdad el cine si t mola el cine el 2 acto s el + divertido porque ay es donde t cabe todo lo q ase q la peli mole n plan q el prota tiene q star todo el rato de un lao pa otro y teniendo peligros y eso, los q no les mola scribir el segundo acto es xq en ves de meter dinosaurios o ninjas en la peli meten a marisa paredes o algo asi

Luego pasa algo q se llama anticlimas q es cuando al prota se la meten ay por donde + le duele y se pone d bajona o sta a punto d morir o algo y eso es como el examen final que si supera ay la prueba chunga es xq a prendido to lo q en el acto 1 le asia ser 1 mierda pero aora se a entrenao con los dinosaurios y los ninjas del acto 2 y entonses s el tercer acto q es como q todo se arregla o se jode del todo

Pa q tu personaje mole lo suyo es q no sea perfecto xq a la gente perfecta dan ganas de inflarles a ostias x listillos d los cojones jejeje es mejor ponerles defectos y tal y x lo visto lo q al publico le mola es q los personages canbien y empiesen siendo de una manera y luego sean distintos al final q si enpiesa siendo malo acabe siendo bueno o si enpiesa stando tranki termine stando jodido x ejemplo

Otra teknica q mola conoser para aser guiones es lo del “viaje del heroe” q + o menos consiste n q tienes q conparar tu historia con Luk Eskaiwalker n la guerra d las galaxias y sino se parese entonses es que tu peli no mola

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Desde hace años, siempre que leo el manual de Yeray Calero siento una espinita clavada muy adentro, un desasosiego: El maestro Calero menciona “el viaje del héroe” pero no profundiza en ello. Así pues, me he puesto en contacto con él, y me ha concedido esta entrevista:

En tu “Manual para eskrivir 1 largometrage” sacas a colación el viaje del héroe, que ahora está tan de moda gracias a la saga de Star Wars. ¿Podrías explicarnos mejor en qué consiste?

La movida esa dl viaje dl heroe s lo d cuando stas to chungo xq quieres pirarte a tomar x culo pa ke no t rayen las movidas del barrio, ke son todos los dias la misma puta mierda pero al mismo tiempo stas d puta madre n casa d tus viejos sin pagar el alkiler jejeje, entonses pasa alguna movida ke t obliga a pirarte aunke no kieras xq as rebentao a algun niñato y la poli t sta buscando o tus viejos t disen q t largues xq stan asta la poya d ti xq eres 1 puto parasito y entonses como cambias de anbiente conoses a gente nueva ke t enseña movidas sobre la vida y t dan a probar nuevas drogas y lo tipico ke t pones farruco y t crees ke eres distinto al resto d la peña y t kieres comer el mundo y s como con la droga ke al prinsipio t piensas ke eres el puto amo pero luego t viene la bajona y tienes 1 mal viaje y esploras tu lado + chungo y + oskuro y t das cuenta d ke no eres el puto amo si no ke eres 1 mierda.

Vaya mensaje más desolador, ¿no?

Ke dises colega. Lo ke mola dl tema s ke sales to trasformao, como q todo el royo ese d irte d casa d los viejos y ponerte to mal ase ke seas + maduro y lo ke no t mata t ase + fuerte asi ke te vuelves a flipar y vuelves a intentar ser el puto amo pero resulta ke otra ves la cagas y t das cuenta d ke sigues siendo 1 mierda pero como ya as conosido peña nueva t hechan 1 mano o t enseñan + drogas nuevas asi ke al final por fin acabas siendo el puto amo de verdad y ya sabes lo ke es la puta bida. Asi ke t puedes enfrentar a lo ke sea poniendo los cojones ensima d la mesa y si algun pallaso t jode la bida lo rebientas a ostias jejejeje

O sea, que te conviertes en luchador y por fin rompes con tu pasado…

Ke va, compadre… Asiendo todo eso ya puedes volver al barrio y desirle a tu viejo ke ya no eres 1 puto mocoso ni 1 parasito y ke eres igual d macho ke el y mandarlo a tomar x culo y total, ke t das cuenta ke lo ke querias no era pirarte dl barrio si no volver al barrio pero siendo 1 puto crack y ke la peña t respete y les cuentas las batallitas en el bar pa ke sus bidas tengan sentido grasias a ti.

En otras palabras, lo que viene siendo madurar como todo hijo de vecino…

Lo ke pasa es ke n las pelis to eso se adorna con mostruos y nabes espasiales o animales ke ablan xq tanpoco es plan d ke la peña apokine 9 pavos pa entrar al cine del sentro comersial  y ke se encuentren con la misma puta mierda d sienpre k pa ver eso se asoman al patio interior del edifisio y lo ven gratis. Y tanbien ke lo asen en 12 pasos.

¿En 12 pasos? ¿12? ¿Igual que los 12 párrafos de tu manual? ¿Por qué?

No se pibe, lo mismo xq kieren ke sea como con las horas dl reloj pa poder ponerlo en un sírculo ke keda + guapo y tanbien como los meses dl año ke tanbien son 12 y asi es como con las cuatro estasiones ke enpiesas n primavera y t confias cuando t yega el veranito  pero luego t pones mas tranki rollo otoño y grasias a eso puedes enfrentarte al puto bajon dl invierno y si no la palmas luego es primavera otra ves. Weeeeee!!!

Impresionante. Es como si nuestro microcosmos fuese un reflejo del macrocosmos…

Y ensima t sirve pa vender calendarios dl viaje dl heroe xq pones un pibon n cada pajina y tienes 12 pibones, uno pa cada mes. Yo tengo un calendario ke no avansan los meses xq la foto de Miss Encuentro con el Mentor me pone to burro. Jejejeje

Ahora que lo dices, creo que no has mencionado en tu entrevista nada sobre ese tema, sobre el encuentro con el mentor.

Es le cuando creses en el barrio tu maestra es la calle, compadre.

Muchas gracias por solucionar nuestras dudas, maese Yeray. Ha sido un placer y un honor. Si te parece bien, volveré a entrevistarte dentro de un par de semanas para hablar sobre personajes.

Fa ke sí, cuando te apetesca. Pa personages los ke tengo aki n el barrio jjjjjj

 

 


NO DISPAREN AL GUIONISTA

17 mayo, 2016

Por Carlos García Miranda. 

Ha nacido un nuevo canal de televisión molón: Ten TV. En sus anuncios, que parece que tienen un filtro de Instagram tipo sol de California, cuentan que son una tele dinámica, joven, moderna, diferente y atrevida. Además, se chulean de que no tienen guión. Lo lógico sería alardear de contar con los mejores guionistas del país, pero el eslogan de Ten es #somosauTENticos, y ya se sabe que para eso hay que dejarse llevar. La verdad es que en sus anuncios parece que hay poca improvisación, que sueltan muchas frases de autoafirmación de esas que vuelan por Twitter, pero el caso es que a los guionistas no quieren ni verlos. Igual optaron por descartarlos después de reunirse con un montón de cuñados que les contaron cómo iba la cosa. O puede que haya sido porque los youtubers de Internet no los tienen y funcionan como un tiro.

Se nota que los de Ten van a por el público que consume esos vídeos, el dinámico, joven, moderno, diferente y atrevido. Uno de sus primeros contenidos propios es un programa de unboxing, como los que hacen los youtubers, aunque lo de esos chavales surgió de modo natural (aunque ahora algunos tienen un canal de Teletienda) y las caras de la cadena, como Carlos Jean y Martina Klein, parece que tienen un contrato con varios ceros. Los chicos y chicas que decidieron empezar a abrir cajas delante de la webcam para subirlo a la red lo hicieron sin guionistas porque cuando eres joven estás escribiendo una trama viva y tienes un par de puntos de giro al mes que aseguran el enganche. Pero si eres famoso igual necesitas un guionista para encontrarlos, y hasta para tener carisma, que no siempre va de la mano de una buena imagen. Y qué manía con trasladar las cosas de un formato a otro… Si algo nació en YouTube, ¿por qué hay que traducirlo al lenguaje televisivo? Que no hace falta que todo tenga la doble nacionalidad, directivos que no sabéis qué hacer con vuestra plataforma clásica y le tenéis miedo al progreso de lo nuevo.

Aunque cuando una puerta se cierra, otra se abre y la política española ha decidido que es hora de tirar de guionistas para escribir sus discursos. El primero ha sido Pedro Sánchez, que ha fichado como ‘speechwriter’ a Jacobo Delgado, un guionista de ‘Cuéntame’. El líder socialista toma prestado el modelo del ‘storytelling’ político (construir discursos en los que prima la narración y la emoción sobre el argumento racional) que llevó a la victoria a Obama en sus inicios. Claro que al presidente de los Estados Unidos le funcionó porque por aquel entonces era dinámico, joven, moderno, diferente y atrevido. Los votantes españoles ya no sabemos el planteamiento, el nudo y el desenlace de la historia que nos van contar. Además, que para una vez que nos dan un punto de giro, nos va a llevar de nuevo a las urnas. Igual el problema no está en quién escribe los guiones, sino en las personas que los interpretan.

 


HAZME UN VIRAL

11 mayo, 2016

virus

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Antes te encargaban escribir algo bueno. Ahora te encargan escribir algo “que sea viral”.

A mí ya me costaba trabajo saber qué era bueno y qué no. Saber si algo va a ser o no “viral” me parece directamente cosa de nigromancia.

Yo estoy obsoleto, me podrían malvender en un Cash Converters. A mí, si me hablas de algo viral pienso en la gripe o en el sida.

O en la peli de REC.

Pero creo que no se refieren a eso. “Hazme un viral” significa, al parecer: “Que tenga mucha audiencia pero sin gastarnos un duro en promoción.”

Es la versión 2.0 del “boca a boca” de toda la vida.

Nos van despojando de excusas. Si entramos en el juego de lo viral, ya no podremos refugiarnos en eso de que nuestra obra “estaba de puta madre pero no funcionó porque no había contactos ni pasta para promocionarla”.

Estamos hablando, evidentemente, del viral genuino, no el virus de laboratorio. No nos referimos a esas grandes empresas que propagan su mensaje por las redes gracias a una infraestructura que garantiza su omnipresencia.

El viral genuino es, al menos en apariencia, como una revolución francesa, algo que surge del pueblo sin ayuda del poder ni del dinero, una mariposa que provoca terremotos con un batir de alas.

Predecir los efectos de algo así parece casi objeto de la teoría del caos. No descarto que demos algún día con la fórmula para hacerlo, y puede que a partir de ese momento se inicie otra reacción en cadena, otro batir de alas de mariposa que terminará con las máquinas escribiendo las historias mientras nosotros les lamemos los chips.

Mientras alguien en Google o en la CIA trabaja en esa fórmula de la Coca Cola, yo me conformaré con contar aquí mis experiencias personales sobre el tema, que podrían resumirse con la célebre frase de William Goldman:

Nadie sabe nada.

A veces trabajas escribiendo contenidos que acaban difundiéndose a través de YouTube, mails en cadena, mensajes de WhatsApp… Rara vez son los que tú habías previsto. Muchas veces apuestas por un contenido en concreto: “Esto lo va a petar” pero a pesar de todos tus esfuerzos y esperanzas, a pesar de estar tratando un tema controvertido, a pesar de creer que habéis dado con un conceptazo… aquello que supuestamente lo iba a petar pasa sin pena ni gloria.

Sin embargo, otros contenidos más inofensivos por los que no apostabas tan fuerte sí logran una cierta viralidad. Contra todo pronóstico.

Y no sólo eso:

En ocasiones una cosa en la que has participado no cuaja en el momento de su emisión, pero luego la reponen en no sé dónde y, por alguna extraña razón, empieza a dar la vuelta a internet. Esto ya nos aporta una clave para interpretar el fenómeno, muy de Perogrullo: A veces no es cuestión de que el contenido no funcione, sino de que no ha cogido bien la ola para poder surfearla, e incluso cabe la esperanza loca de que llegue otra ola en el futuro.

Me entra siempre mucha ternura cuando pienso en el autor del Trololó.

Un ruso canta una canción que no trasciende.

35 años más tarde: Ese mismo tipo, ya retirado en una cabaña lejos del mundanal ruido, se sorprende al escuchar a su nieto tarareando la canción de marras. ¡Su puta canción! ¡Esa misma canción que él nunca le cantó al nieto para no provocarle pesadillas nocturnas! De ese modo el cantante descubre que, internet mediante, espectadores DE TODO EL MUNDO han decidido que ahora lo más moderno es venerar lo vintage de forma irónica y han reivindicado su Trololó como fenómeno de masas.

No pierdas la esperanza, querido lector (o lectora) Ese corto tuyo que tiene sólo 120 visitas en YouTube y 15 “me gusta” aún puede ser viral dentro de 30 años. Piensa en el pobre virus del ébola, en todas esas décadas de aburrimiento haciendo bolos cutres en antros a los que sólo asistían monos y murciélagos. Pero había algo poderoso ahí, y al final cuajó y tuvo sus 15 minutos de fama.

Otro denominador común que creo percibir en la mayoría de los virales es que no había ninguna intención de que lo fueran.

Cuando estás en una reunión en un despacho y alguien muy bien vestido dice: “El objetivo es que esto sea viral” las posibilidades de lograrlo se reducen de manera drástica. Cuando alguien escribe la palabra “viral” en un briefing, Dios mata cien millones de retuits.

Personalmente creo que el público es muy fácil de engañar en ciertas cosas pero muy difícil de engañar en otras. O dicho de otro modo: Quizá sea más fácil decirles en qué tienen que creer que decirles lo que tiene que gustarles.

Si controlas las grandes plataformas mediáticas podrás hacer creer a medio mundo que Irak tiene armas de destrucción masiva. Contrata al Instituto Tavistok y ellos te diseñarán una estrategia magnífica. Siempre y cuando el dinero no sea un problema.

Pero tú no eres un pez gordo. Tú tienes una agencia de publicidad en números rojos y te has leído un par de biografías de Steve Jobs y un resumen del Libro de la Guerra de Sun Tzu. Has llegado a la conclusión de que si el Rubius y la llama del “Ola ke ase” pudieron propagarse sin necesidad de grandes inversiones, tú también puedes.

Pero hay un problema: Ellos llegaron a donde llegaron porque a lo mejor no pretendían llegar hasta tan lejos. América sólo se descubre si tu intención es llegar a las Indias. Creo que si te acercas a alguien con cierto tipo de intenciones, dichas intenciones se huelen a la legua (incluso a través del cable de fibra óptica) y generan cierto tipo de rechazo, una actitud defensiva.

Es como intentar ligar deseándolo desesperadamente. Detectarán tu actitud y alzarán el puente levadizo.

Me viene a la memoria aquella frase de Ray Bradbury. Decía que las musas son como los gatos: si quieres que se acerquen a ti, no les hagas demasiado caso.

Tengo la sensación de que muchos virales lo acaban siendo porque proceden de sentimientos muy viscerales, o los generan. Lo visceral, por definición, tiene un carácter accidental, imprevisible, difícil de controlar: Tipos que sorprenden a sus novias declarándose de maneras inauditas con toneladas de vergüenza ajena, gente que se pega hostiazos o se salva de milagro del mordisco de un tiburón de manera muy graciosa, peña que “la lía parda” intentando hacer algo, pedos con mecheros que incendian por encima de sus posibilidades, pagafantas derrotados por borrachas, gente que intenta armar un discurso coherente bajo el influjo de las drogas, violinistas desconocidos que emocionan en el metro, tías que hacen una performance y entre el público está un tío que fue el amor de su vida hace quince años y “lo que sucedió a continuación te sorprenderá”…

Esa clase de “accidentes” nos mueven tantas cosas en las tripas porque SON LA PUTA VIDA. Nos damos cuenta de que ahí hay algo que nadie ha tenido ocasión de adulterar, una especie de droga que nos llega pura, sin cortar. El espectador del siglo XXI no es tan ingenuo: percibe las trampas, ve las costuras. El espectador 2.0 empieza a ser un poco como aquel Orson Welles que ya no se creía las películas porque “veía las vías del traveling”. Es un espectador que agradece la autenticidad, o un sucedáneo convincente.

Nuestra raquítica historia del lenguaje audiovisual ha pasado por espectadores que huían de la sala porque creían que un tren iba a atravesar la pantalla, ha pasado por espectadores que creían que Griffith había cortado por la mitad a los actores cuando les hacía un plano medio, ha pasado por espectadores que se maravillaban cuando Méliés les llevaba a la Luna en cohetes de cartón piedra… y ha pasado por espectadores que sintieron el mismo tipo de magia al ver volar al Halcón Milenario casi cien años más tarde. Y desde entonces ha pasado por muchísimas más fases. El Halcón Milenario tiene sólo un año menos que el Trololó. Lo que nos importa en este post es que con cada peldaño que ascendemos, más difíciles somos de engañar. Las técnicas son cada vez más sofisticadas, pero nuestra percepción también lo es. Estamos resabiaos. Estamos tan insensibilizados ante el artificio que nuestra nueva droga es la autenticidad. E internet es una barra libre de autenticidad.

Hoy por hoy, hasta que alguien me demuestre lo contrario, la mejor manera de aparentar autenticidad es… ser auténtico.

Así de jodido: No existe un manual que nos ayude a salvar ese tipo de gato.

A mí esta situación me intimida tanto como debería intimidaros a vosotros, y al mismo tiempo me estimula tanto como creo que debería estimularos porque puede que a partir de ahora…

… y hasta que se diseñen métodos de engaño más sofisticados…

… para hacer cosas acojonantes…

… no os quede más remedio que ser acojonantes.

Si todavía tenéis pureza y lozanía, ¡aprovechadla! ¡Esa pureza se cotiza mucho en estos tiempos! Si todo parece indicar que habéis perdido ese tren… Vivid, sufrid, reid, amad, leed, comed, bebed, follad, vomitad… yo qué sé… dejad que la vida os mastique y os convierta en algo con suficiente textura para para reflejar algo interesante en el espejo.

… y la próxima vez que un cliente os pida un viral, respondedle con el párrafo anterior y grabad su expresión al escucharlo. La expresión de “what the fuck” de ese cliente será tan auténtica que… ¡ahí tenéis vuestro viral!


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